◇◇◇Tengen x Kyojuro◇◇◇
♡ Relación tóxica.
♡ Maltrato en la pareja.
♡ Dependencia emocional.
♡ 🔞.
♧♧♧
Tengen me abraza, se aferra a mi, puedo sentir su respiración pesada sobre mi cuello. Cierro los ojos y mis lágrimas no dudan en descender, otra vez.
Sigo temblando, pero debo admitir que sentirlo así de cerca se siente bien. Aún puedo sentirme a salvo. Aún quiero abrazarlo y consolarlo. Sin importar lo que acaba de pasar hace no más de tres minutos en el comedor. Porque fue fuera de nuestro pequeño mundo. De ese pequeño mundo que construimos en la habitación. Habitación que compartimos hace poco más de dos años.
Que gran contradicción. No tiene mucho que le grite: ¡Voy a irme! ¡Ya no quiero más esto! Mientras él aventaba un plato de cerámica en mi dirección. Claro, sin la intención real de dañarme. Se quebró a pocos centímetros de mi cara.
Dejamos el desastre de platos, vasos, figuras de porcelana, comida y agua adornando el comedor. Limpiar no era una opción, mucho menos una prioridad.
—No va a volver a pasar, mi amor —susurra. Sus labios recorren mi cuello. Y yo no puedo evitar el cosquilleo en el vientre y el suspiro meloso que se me escapa. Cada chupeton es una promesa no cumplida.
Se que es mentira, se que volverá a pasar. Sin embargo, sus mentiras saben muy bien, son dulces. Quiero creerle, quiero confiar.
Aprieto su cabello, él me muerde, duele, pero no es un dolor como el que me hizo sentir cuando me estampó contra la pared y torció mi brazo. Es un dolor que me produce placer, que amo sentir.
—Tengen —su nombre sale de mis labios con amor. Con deseo. Con cariño.
Siento su lengua viajar por el largo de mi cuello. Él sabe exactamente lo que me gusta. Lo que busco. Lo que me hace estar aferrado y satisfecho.
Me ve a los ojos, acaricia la pequeña herida que dejó en mi labio y me da un suave beso.
—Ya no llores, por favor.
Niego.
—Me amas, ¿verdad? —le pregunto en voz baja. Como si el que me ame fuera suficiente para mi. Y creo que sí lo es.
—Te amo, más de lo que puedo manejar.
—Yo también te amo, Tengen —poso mi mano en su mejilla de manera suave. Justo donde lo golpee, esta un poco roja e hinchada. Supongo que esta vez lo hice más fuerte que de costumbre. Incluso me duelen los nudillos. Le di un puñetazo. No se porque siempre le pego en el mismo lugar.
Veo mi muñeca y las nuevas marcas en ella, ahora cubren las que estaban por desaparecer. Odio cuando la manga de mi playera sube, aunque sea pocos centímetros, por mi antebrazo. Lo que más detesto es cuando mi amiga las ve. Ella sabe la causa: una nueva discusión, un nuevo maltrato, una nueva reconciliación.
Hace mucho que deje de usar playeras con manga corta.
Baje mi mano hasta llegar a su corazón. Sus latidos siguen siendo irregulares. Sigue un poco agitado. Igual que yo.
Debe comprarme un nuevo celular. Fue él quien lo hizo añicos. Tuve que darme cuenta que algo así pasaría cuando no apartó sus ojos de mi. Cuando dejó de verme como lo hace la mayor parte del tiempo.
Lo único que dije fue: "Sí Akaza, nos vemos a la misma hora. En el lugar de siempre".
Akaza es mi compañero de clases y hemos estado reuniéndonos por un trabajo escolar que tenemos juntos. Algo que no había hablado con Tengen, y que, por supuesto, no me dejo explicar. Por un momento olvidé que no tenía que pronunciar su nombre.
No es que quiera ocultarle cosas a mi novio, pero sabía que hablarle de Akaza no sería buena idea.
A veces puedo ser muy estúpido. Pero por algún tipo de milagro mi trabajo escolar lo había estado ocultando muy bien.
Ahora ya no podré hablar con Akaza sobre nuestro proyecto, ni ninguna otra cosa. Aparte no se por cuantos días faltaré a la universidad. No se cuantos días, Tengen, va a necesitar que este aquí, junto a él. La última vez pasaron dos semanas.
Con la poca delicadeza que tienen sus manos, cuando todavía esta enojado, me quita la playera. Después de una pelea intensa viene una disculpa y luego una sesión, que parece interminable y que es dolorosa, de sexo. En la que es difícil controlarnos. De la que es difícil escapar. Se que nadie más va a hacerme sentir como él lo hace.
Tengen es como una droga de la que he intentado alejarme, sin embargo, me es imposible, porque las sensaciones que me da son adictivas. Tanto que no importa que me duela. Sus besos, sus caricias, sus abrazos, la calidez que emana su cuerpo hacen que me olvidé del sufrimiento.
—De ahora en adelante no puedes salir sin mi. A ningún lado —lame mi pezón.
Me estremezco.
—Esta bien —digo con voz entrecortada.
—¿Lo entiendes? —pregunta viéndome a los ojos.
—Sí, lo hago —gimo por la suave mordida en mi clavícula.
Su lengua recorre desde mi esternón hasta la boca de mi estómago. Besa mi erección por encima de mi pantalón. Mis ojos se cierran. Quiero sentir sus labios sin ninguna tela interrumpiendo su contacto.
Quiero sentir su boca envolviendo mi miembro.
—Por favor —le suplico. Aprieto un poco su cabeza contra mi pene y mis caderas se mueven por si solas.
Lo escucho soltar una risa. Quita mis manos de su cabeza y se levanta.
—No has sido un buen chico, Kyojuro. ¿Ocultándome cosas? Eso no se hace. Lo sabes.
—Lo siento. En serio lo siento.
—Ya no te disculpes. Me haces sentir como un imbécil. ¿Por qué no me di cuenta? ¿En qué momento empezaste a verlo?
Sus preguntas insinuan que me metí emocional y sexualmente con Akaza. Quiere hacerme sentir culpable y quiere que le de una respuesta, lo veo en sus ojos.
Solo puedo hacer un "intento" de darle una explicación cuando él la pide. Eso nunca termina bien, porque se enoja todavía más y no me deja terminar. Cree que se tratan de excusas. Mentiras que digo para que se "calme".
—Tiene una semana, más o menos —se que mi respuesta no es la que quisiera escuchar. Sin embargo, no puedo seguir mintiendo.
Tengen frunce el ceño.
—¿Una semana? ¿El mismo tiempo que tienes yendo a "visitar" a Mitsuri por el nacimiento de su bebé?
Asentí.
La bebé de Mitsuri no ha nacido. Aún le faltan cuatro semanas. Le pedí que le mintiera, le dije que Tengen hablaría con ella y le preguntaría por mi.
Mitsuri aceptó, a pesar de que me dijo que estaba mal, que ocultarle cosas tan insignificantes (como un trabajo de la escuela) a mi novio no es normal y que no es sano que él se enoje por cosas como esa.
Ya me ha aconsejado muchas veces que lo deje. Que puedo mudarme a su casa. Que Iguro, su esposo, no tendría ningún problema. No pude aceptar. Y creo que nunca lo haré.
Seguro ella se arrepiente de habérmelo presentado. Tengen era amigo cercano de Iguro. Eso cambió cuando nuestra relación empezó.
Ambos saben del maltrato que sufrimos de las manos del otro.
Tengen me voltea bocabajo, fue un movimiento sorpresivo, brusco, agresivo. Solté un quejido. Su cuerpo me aprieta contra el colchón. Mi espalda me duele horrores después del azote qué me dio contra la pared y luego en la mesa del comedor.
Por alguna razón le gusta jalarme del cabello.
—Eres un mentiroso, Kyojuro —susurra en mi oído—. No me gustan las mentiras —muerde el lóbulo de mi oreja—. ¿El tal Akaza es tan importante para ti como para mentirme?
—N-no —apenas si puedo hablar, su agarre en mi cabello se hace más fuerte—. Él no es impor... —no puedo seguir hablando. Empuja mi cara contra la almohada.
—Cállate.
No puedo respirar bien, intento poner mi cabeza de costado. Pero Tengen presiona más.
Él es muy pesado.
Estrujo la sabana debajo de mi con las pocas fuerzas que aún tengo. Mi cuerpo tiene una sacudida. Y solo así, Tengen, me permite volver a respirar. Sabe que me estaba desmayando.
—No vas a volver a hacerlo, ¿verdad? —su voz se escucha triste, decepcionada. Ya no es altanera. Ha cambiado completamente.
Mi vista esta nublada, me siento mareado.
—Nunca, lo prometo —decir lo que él quiere escuchar es lo que más necesita, y justo ahora yo también lo necesito.
Por fin suelta mi cabello.
Respiro hondo y luego dejo caer mi cabeza de costado. Mi respiración se va regulando. Sus dedos trazan un camino por mi espina dorsal.
—Aquí hay un gran moretón —dice. Dibuja un circulo por todo mi omóplato y muerde levemente ese lugar—. Y aquí hay otro —acaricia una parte de mi espalda baja—. ¿Te duele?
—Sí.
—Creeme que el dolor que sientes no se comparara al que me hiciste sentir por tu engaño.
—No lo se... Tal vez.
—Que lindo, al menos intentas entenderlo.
¿Cuándo empezaron sus celos enfermizos? ¿Fue después de nuestra primera vez juntos? ¿Cuándo dejamos de ser amigos y nos convertimos en pareja? ¿Después de que el chico del supermercado coqueteo conmigo?
En realidad no lo recuerdo, supongo que fue después de que ya estaba total y perdidamente enamorado de él.
Las reconciliaciones siempre son así. Llenas de una especie de maltrato físico y psicológico por parte de los dos. No se si él ya lo notó. Estoy seguro que sí.
●●●
Después de que colgué el teléfono, me di cuenta de la mirada oscura en Tengen. Mis ojos se abrieron de par en par al ser consciente de mi estupidez. Se supone que nunca digo su nombre, siempre finjo estar hablando con Mitsuri, la única amiga que tengo y al parecer, ahora, que tenía.
Tengen lanzó su cuchara al piso. Azotó las manos en la mesa y me preguntó:
"¿Quién putas es Akaza?"
Pase saliva con dificultad.
"Un c-compañero de...", no fue necesario decir alguna otra cosa.
Tengen aventó su plato de comida. Me arrebató el celular, lo estampó con una fuerza sorprendente contra el suelo y lo piso más veces de las que pude contar o de las que podría recordar.
"Al que has estado viendo a mis espaldas".
"Solo es por un trabajo de la u...".
"No necesito escuchar tus malditos pretextos".
"No son pretextos", replique, dolido.
Tengen me levantó de la silla de un tirón violento, apretó con fuerza mi brazo.
"Me estas lastimando, Tengen".
"¿Crees que me importa?", sus dientes estaban apretados.
"¡Suéltame!", fui yo quien grito primero. Empecé a manotear sobre su cara.
Entonces él me acorralo contra la pared con coraje. Dobló mi brazo hacia atrás.
"¡No hagas eso, maldita sea! ¿Qué eres? ¿¡Un niño!?"
"¡Te dije que me sueltes! ¡Me duele el puto brazo! ¡Me estas lastimando! ¡Ya déjame!" Un quejido salió de mi garganta cuando hizo mi brazo más hacia arriba. Un dolor agudo recorrió desde mi muñeca hasta mi hombro.
Recargó su frente contra la mía.
"¿O qué?" Me dio un cabezazo leve.
Mi gesto de enojo se marcó más. Mordí un poco mi labio inferior. Necesitaba hacer algo, era muy doloroso. Solo quería que me soltara. Entonces, con la mano que tenía libre le di el puñetazo, más fuerte de lo que creí que sería. Vi un poco de sangre escurrir de entre sus labios.
Me soltó y limpió su boca con el dorso de su mano. Su mirada daba miedo.
"Bien, Kyojuro. Me gusta cuando te pones agresivo conmigo", sonrió con malicia.
"¡Basta! ¡Para con todo esto!"
"¿Yo? Yo no soy el mentiroso que ve hombres a escondidas".
"No lo estaba viendo con las intenciones que estas insinuando".
"¿No? Entonces, ¿por qué ocultarlo?"
"¿Por qué? ¡Porque estas loco!" No era algo que pensara todo el tiempo, pero esa idea de vez en cuando viene a mi cabeza. Quizá yo también lo este.
"¿Loco?" Jaló mi cabello. Grite. Se acercó tanto a mi que podía sentir sus labios rozar los míos. Me mordió el labio, tan fuerte que la sangre no tardo en aparecer.
"¡No!"
"Ahora los dos sangramos. ¿Te gusta vernos así?" Preguntó, me echaba la culpa de todo lo que estaba pasando. "Todavía no estamos a mano, Kyojuro".
¿A mano? ¿De qué estaba hablando? Yo no había hecho nada.
Me soltó y comencé decirle cosas que en ese momento sentí que eran las que debía hacer.
"¡Me voy! ¡Me voy, Tengen! ¡Ya no quiero esto! ¡Quiero estar lejos de ti!" Lo empuje tan fuerte como pude. Supongo que él se movió solo porque estaba en shock, nunca había podido empujarlo de verdad. Era la primera vez que lo amenazaba con dejarlo.
Agarró lo primero que estuvo a su alcance, mi plato de comida, y lo lanzó hacia mi. Al menos los fideos ya estaban fríos. Solo un pedazo de cerámica logró dar en la orilla de mi ojo izquierdo. Alcance a voltearme.
Di un salto asustado y por inercia tome un vaso y también se lo aventé. Siempre tenía que contestar a su agresión, no podía quedarme sin hacer nada. El vaso alcanzó a darle en el pecho, cayó al suelo y se rompió. De repente ya estábamos lanzandonos todo lo que podíamos. Ya no nos importaba la integridad del otro.
Cuando ya no hubo más cosas que lanzar, le di la espalda. Tenía que salir. Irme. Sabía que sí.
Se que él esta siendo mi perdición.
"¿En serio te vas a ir? ¿Me vas a dejar?" Lo escuche preguntar cuando ya estaba cerca de la salida del comedor.
Baje la cabeza. ¿Y si Mitsuri tiene razón? 'Un día de estos va a matarte o tu lo harás con él', sus palabras volvieron a mi cabeza.
"Sí, eso voy a hacer. Irme", conteste en un hilo de voz. No pude dar otro paso. Tengen se aferró a mi pierna. Estaba ahí, hincado, llorando y aferrado.
"¡No! No voy a dejar que te vayas y me abandones".
"Tengen, levántate", le pedí, sintiéndome afligido.
"¡No hasta que me prometas que no vas a irte! ¡Que te vas a quedar conmigo!"
"Por favor, solo ponte de pie".
"¡Prometemelo!", grito con una desesperación incontenible.
¿Qué podía hacer? ¿Dejarlo así? No, nunca haría eso. Ya había dejado su dignidad a un lado. Era momento de dejar la mía.
"Tengen, no me voy a ir. Levántate".
"Júrame que nunca te iras".
"Te lo juro. Siempre voy a estar contigo".
Se levantó y me abrazó. Me dio un beso en la nuca.
"¿Verdad que ya no puedes vivir sin mi?" No era una pregunta, me estaba afirmando algo de lo que se sentía más que orgulloso. Giró mi cuerpo para que quedáramos de frente. "Dime que ya no puedes vivir sin mi".
"Ya no puedo vivir sin ti". Solo lo dije porque es la verdad.
"Yo tampoco, Kyojuro. Sin ti me volvería realmente loco". Me besó con necesidad, con lujuria, con amor. La intensidad del amor que siente por mi en ocasiones da miedo. Y la que yo siento por él también. Pero se controlarme, Tengen no lo hace. Nunca lo hace.
Me cargó, mis piernas en automático se abrazaron a su cintura. Caímos en la mesa, él encima de mi. Me queje. Tengen se disculpó. Sin embargo, yo sabía que en realidad quería seguir lastimándome. Que su enojo no se iría del todo por un par de días más.
Y sin darnos cuenta cómo, llegamos a nuestra habitación.
●●●
Toma mi cadera y levanta mi trasero hasta su entrepierna. Puedo sentir su erección. Me deleita con cada roce.
—Ngh —se que sigue. Él conoce mi necesidad y se burla de ello. Sabe que a pesar de lo que hace mi interior lo busca y lo desea—. Tengen, te lo ruego. Ya no juegues conmigo.
—No estoy jugando, mi amor.
Baja mi pantalón y mi bóxer. Me nalguea con fuerza. Arqueo mi espalda. De un momento a otro siento su lengua entrar por mi agujero. Mis piernas tiemblan. Aprieto los ojos cuando lo siento succionar. Muerdo la almohada para no gritar.
Besa mis nalgas y luego las muerde con cariño.
—Mgh —gimoteo.
Por fin siento su erección sin ninguna tela de por medio. Ligeras gotas de su escupitajo caen en mi trasero. Su mano viaja por mi espalda hasta mi cabello, enreda su mano y tira de el, esta vez no tan fuerte. Con la otra mano jala uno de mis brazos y, entonces, me penetra.
Juro que puedo ver estrellas.
Es increíble como mi interior se ha amoldado a su tamaño.
Lo escucho jadear. Hago la cabeza hacia atrás.
—Más —pido.
Tengen obedece, llega más al fondo de mi. Mis ojos se ponen en blanco debido al placer. Las embestidas van en aumento y con ello la fuerza con las que las hace. Mis entrañas duelen, pero piden por más.
—Tengen —repito su nombre una y otra vez. Escucho el mío salir de su boca.
Las lágrimas de placer se acumulan en mis ojos, salen de a poco.
—Kyojuro, eres tan cálido y apretado.
Suelta mi brazo y mi cabello, lo que agradezco. Me toma de la cadera y con más salvajismo penetra mi interior.
Grito, lloriqueo, gimo.
—Te sientes como el paraíso. Un paraíso que es mío y nadie más podrá tocar.
Ya no puedo seguir reteniendo la saliva que sale por mi boca. Estoy seguro que soy un maldito desastre.
Tengen me voltea, sin sacar su pene de mi interior. Eleva una de mis piernas hasta su hombro. La otra queda debajo de las suyas. Da con más precisión en mi punto dulce.
Tomo mi propio pene y empiezo a masturbarme.
—Ah~ sí...
—Se lo mucho que te gusta esto. Lo disfrutas tanto —penetra con más violencia—. ¿Por eso te gusta hacerme enojar? —me muerde la pantorrilla.
Asiento, sin saber que lo estoy haciendo. Tal vez tenga razón y me gusta que me maltrate.
Arqueo la espalda cuando mi orgasmo esta a punto de abandonarme. Eyaculo con un gemido ronco.
Los espasmos comienzan a aparecer.
Me siento en las nubes, totalmente en blanco. Tengen sigue, aún puedo sentirlo castigar mi interior.
—Te corriste mucho, mi amor.
Mis ojos no logran enfocarlo con claridad. Sin embargo, logro distinguir su lengua viajando por sus labios. Saboreando. Seguro que mi esencia.
Suelta mi pierna, me levanta y quedo sobre su regazo. Su fuerza es descomunal, no soy un chico "ligero".
Me hace saltar sobre él. Todavía no puedo recuperarme del orgasmo de hace un momento y siento que estoy por tener otro.
Rasguño su espalda de manera salvaje. Le hago varios chupetones. Él ya hizo bastantes por todo mi cuerpo.
Luego de varias embestidas siento su líquido caliente llenarme. Y vuelvo a correrme, esta vez un poco menos.
Nos abrazamos. Nos damos mimos. Nos sonreímos con ternura.
Como si fuéramos una pareja normal, como si todo entre nosotros estuviera bien. Como si no supiera que nos estamos consumiendo. A tal punto que nos podríamos extinguir.
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Después de ducharnos nos acostamos en nuestra cama. Estoy cansado, si me bañe fue porque me obligó.
—Eres mi vida entera —me da un dulce beso en la cabeza.
—Tú ere el amor de mi vida —afirmo con voz adormilada.
Poco tiempo después me quedo dormido sobre su pecho.
Lo único que espero, y que deseo, es que Mitsuri no tenga razón. Que a pesar de las constantes peleas podamos vivir con la felicidad que solo nosotros podemos darnos y que nadie más entiende.
No quiero que mi vida se esfume por su culpa o que la de él se vaya por la mía.
...FIN...