Quiero Quedarme || ShenTu

By mjyosai

403 45 5

Se había levantado a tiempo. Había corrido a tiempo. No tendría que sufrir como días atrás debido a su ausenc... More

Único

403 45 5
By mjyosai

Wenlang empujó a Gao Ming, y fue detrás de Gao Tu.

Esta equivocado si pensaba que lo dejaría ir tan fácil luego de todos esos días desaparecido. Lo alcanzó antes de que pudiera cerrar la puerta del baño.

Gao Tu lo miró con miedo. Y esa mirada fue peor que recibir un golpe. El omega nunca lo había visto de esa forma, tan desconocida, tan asustado. No solo era miedo, había terror, la mano que descansaba en su vientre, allí, donde estaba su hijo, ahora era protegido con toda la voluntad de Gao Tu. Protegido de él. Y por un momento la seguridad con la que lo había perseguido, tambaleó.

- No...- dio un paso más, y Gao Tu tenía impreso en sus ojos el miedo y pánico que le generaba su acercamiento.

- Gao...

- ¡Alejate! Vas a lastimarlo... vas a lastimarnos...- sus manos cubrían su vientre.

- No... no es verdad...- dijo negando y bloqueando el paso para que Gao Tu no escapara.

- ¡No mientas!- Gao Tu sabía que era el menos indicado para reclamar mentiras y engaños, pero su bebé. Su bebé debía ser protegido, incluso si eso se trataba de su otro padre. Sus ojos no podían retener las lágrimas.

- Te prometo que no, no les haré daño...- Wenlang rogaba, solo necesitaba que Gao Tu cediera un poco. Pero el omega estaba tan alterado, que tuvo que recurrir a sus feromonas tranquilizadoras, nunca lo había hecho por nadie. Pero Gao Tu no era cualquiera, su bebé las necesitaba.

Gao Tu luchó por no ceder, por no perder su voluntad, pero el aroma a iris lo envolvió y le nubló los sentidos. Su cuerpo, cansado y agotado de estar corriendo de un lado a otro, de lo aterrado que estaba cuando su padre mencionó el aborto, no pudo soportarlo más. Cayó inconciente en brazos del alfa clase S.

Wenlang lo cargó, llamó al chofer y salió del restaurante, el auto apareció, acomodó a Gao Tu y maldijo cuando Gao Ming apareció detrás de él.

- Sr. Sheng no hemos hablado del precio por lo del aborto.- mencionó con inquietud.

- De eso me encargo yo.- Wenlang no dijo nada más, subió al auto y dejo al hombre parado en la acera.

Wenlang observaba a Gao Tu. No condujeron a un hotel, tampoco a su casa. Llevó a Gao Tu al hospital. Tuvo el tiempo suficiente de leer un par de artículos sobre la gestación en omegas, y por lo poco que sabía Gao Tu nunca se cuidaba, no comía bien y los malditos supresores, desde que se conocen Gao Tu no había expelido ningun aroma. Hasta hace poco.

- Necesito una revisión completa.- demandó.

- ¿Por qué el paciente viene inconciente?- el doctor preguntó a la vez que revisaba sus signos vitales.

- Tuvo un... un ataque de pánico, y usé mis feromonas para tranquilizarlo...- Wenlang mencionó.

- Los signos son estables.- el médico comentó y lo llevaron a una habitación privada.

- Me preocupa el bebé.- Wenlang dijo.- No supe que más hacer, no quiero que les pase nada...- por primera vez en su vida, estaba avergonzado.

Hicieron exámenes, ecografía, radiografías y todo lo que Wenlang exigió. Los médicos discutían sobre los resultados, Gao Tu había tratado de sobrellevar el embarazo solo, Wenlang no tenía idea de como había estado viviendo después de que lo vio en el hospital, pero se miraba enfermo.

Le explicaron todo. El trastorno de feromonas, la desnutrición, los riesgos del embarazo. El personal de salud que lo atendía casi se asfixia ante la supresión de feromonas cuando mencionaron que lo mejor era interrumpir el embarazo.

Wenlang tuvo que controlarse. Gao Tu podría despertar y no verlo, o pensar lo peor.
Por un momento lo pensó, el feto estaba acabando con la salud de Gao Tu, extraerlo ahora, antes de que estuviera formado, antes de que comenzara a amarlo.

Negó para sí mismo. No podía hacerlo eso a Gao Tu. No podía hacerle eso a su hijo.

- Hagan lo que tengan que hacer para estabilizar a ambos.- demandó y volvió a la habitación donde Gao Tu dormía. Había sido tan ciego, las ojeras en su rostro, la palidez de su piel, y lo delgado que estaba, podía ver sus clavículas marcarse. Estaba enojado, furioso consigo mismo.- Yo te hice esto, yo los lastimé...

Era obvio que Gao Tu le tuviera miedo. Que lo considerada una amenaza para su bebé.

Colocó su mano temblorosa sobre el vientre de Gao Tu, con cuidado.

- No tengo derecho, pero por favor, perdoname...- dijo con voz contenida.- No sé cómo ser un papá ni cómo acercarme, pero quiero ser tu papá, quiero estar con Gao Tu, quiero cuidarlos a ambos...- se quedó escuchando los latidos de Gao Tu, y no durmió. Ahora él era quien debía cargar con todo.

Hizo un par de llamadas y la última de esa noche fue a Hua Yong.

- Gao Tu era el omega de esa noche en el hotel.- no saludó, ni espero un saludo.

- Ah... ¿te lo dijo?- Hua Yong preguntó con su tono usual de cansancio.

- Como sea...- que fuera amable con Gao Tu, no significaba serlo con Hua Yong, el estúpido enigma lo había metido en problemas con su omega.- Quiero deshacerme de su padre, su existencia es un problema...

- Le diré a Chang Yu.- Hua Yong no preguntó ni dijo más al respecto, Wenlang colgó. Se acercó a la camilla donde Gao Tu dormía ajeno a esa conversación, y apartó los cabellos que cubrían sus ojos.

- No te preocuoes, yo me haré cargo de todo...

Cuando Gao Tu despertó, el miedo volvió.

Se encontraba en una habitación de hospital. No recordaba nada más después de lo sucedido en el baño con Wenlang.

Y si... no. Wenlang no podía... lo que había dicho hace días hizo eco, Wenlang no quería hijos, no quería un omega. Era capaz de eso, capaz de quitarle a su bebé.

Gao Tu estaba asustado. Y lo vio. Parado mirando por la ventana. Wenlang volteó y sorprendido se acercó para llamar al médico.

- ¡Alejate!- Gao Tu le arrojó una almohada.

- Gao Tu, debes calmarte...- volvió a esparcir sus feromonas calmantes.

- No... tu... mi bebé...- sus lágrimas caían sin control, mientras su cuerpo volvía a ceder. Wenlang se acercó y tomó su mano.

- No Gao Tu... el bebé está aquí...- Wenlang tocó su vientre con cuidado.- No pasó nada, el bebé...- hizo una pausa.- Nuestro bebé sigue aquí...

- ¿Sigue conmigo?- Gao Tu preguntó adormecido, acercó su mano y lo sintió, tal como lo había estado sintiendo desde hace días. Allí estaba. Seguía siendo suyo... suyo y de Wenlang.

- Si... aquí sigue...- Wenlang afirmó.

Al momento los médicos que estaban a cargo de Gao Tu, hicieron sus anotaciones, el omega estaba adormecido, y volvieron a hacer muestras de sangre, necesitaba ver el progreso de ese par de semanas ingresado donde su cuerpo se estaba desintoxicando. Suministraban las vitaminas necesarias para el desarrollo del feto, controlaban de manera minuciosa los latidos del corazón de ambos y siempre había un grupo de tres enfermeras y dos doctores esperando intervenir en cualquier emergencia.

Gao Tu miraba a Wenlang con ojos entrecerrados. Temía por perder el conocimiento y no poder decidir sobre su cuerpo, sobre su bebé.

- No pienses más, nuestro bebé está seguro, te lo prometo...- susurró al ver cono Gao Tu luchaba por mantenerse despierto.

- ¿Lo prometes?- preguntó cansado y con sus ojos casi cerrandose, Wenlang hizo lo que jamás imaginó recibir de él, besó su frente y asintió.

- Lo prometo.- Wenlang susurró aunque Gao Tu ya se encontraba dormido.

Gao Tu pasó mes y medio en hospital, Wenlang había exigido especial atención, Hua Yong se había enterado de que su estúpido aliado ya lo sabía todo, porque la luna no había embarazado al omega. En consideración a todos los problemas que solito se ocasionó, asignó un equipo médico del mismo calibre que el que atendía a su alfa. Monitoreaban al bebé, sus latidos y desarrollo gestacional, que a diferencia de Gao Tu, parecía crecer con normalidad. Estaban tratando el trastorno, Gao Tu tenía prohibido cualquier ingesta de medicamentos que no estuviera controlado por los médicos, y cero supresores, inhibidores o parches. No podía usar ninguno por el resto de su vida. Gao Tu pensaba que esa era una broma, pero el médico que ahora llevaba su control, había sido determinante en su prohibición.

Si estaba enfermo, antes de tomar algun medicamento, debía ser aprobado por el doctor de cabecera.

Wenlang sabía que había mucho de que hablar. Se tomó el tiempo de avisarle a Gao Qing de la situación de su hermano, y aprovechó para interrogar a la alfa sobre dónde habían estado, qué había estado comiendo Gao Tu, y anunciandole que Gao Tu viviría con él, y ella podía mudarse con ellos o le conseguiría un apartamento cerca a la universidad. Gao Qing lo analizaba, y en sus ojos notaba la incredúlidad y el reproche, pero sabía que Gao Tu estaría mejor, huyendo de un lado a otro, más ahora que su padre sabía que Gao Tu era omega, nada les aseguraba que estarían a salvo. Ni ellos ni el bebé.

Accedió a dejarlo con Wenlang, advirtiendo sus visitas para asegurarse que su hermano y sobrino estaban bien.

Cuando abandonaron el hospital, Wenlang se había convertido en una especie de perro guardián, no dejaba que nadie tocara a Gao Tu, el omega había pedido que alguien más lo ayudara a vestir, pero Wenlang no permitía que nadie lo tocara más allá de lo necesario. Y eso incluía que vieran su desnudez, o rozaran su vientre. En su mente todos eran una amenaza para el omega y su bebé.

Gao Tu no tenía ánimos de discutir, dejó a Wenlang ayudarlo a vestir, sobre todo porque sabía que su reciente cambio anímico se debía a que Wenlang lo cubría con sus feromonas. Y que esa era la razón para la que su bebé estuviera tan tranquilo, nada de mareos, nada de naúseas, nada de vómitos.

El camino fue silencioso, el omega no sabía a donde se dirigían. Hasta que llegaron a un lugar que Gao Tu nunca había visto, no estaban ni cerca de su edificio.

- ¿Dónde estamos?- Gao Tu cuestinó, cubrió la suave curva que ya se notaba, ese tiempo en el hospital habían tenido la meta de nutrirlo. Y su bebé comenzaba a notarse.

- Es nuestra casa, Hua Yong me recomendó esta zona, hay un colegio y un parque cerca, además de que pienso en una casa de árbol, cuando nuestro bebé crezca el árbol del jardín puede sostener una, y mandé a pintar una habitación verde para nuestro hijo, hay espacio para tener un perrito o dos, dijiste que querías una mascota, también hay un cuarto de invitados donde puede dormir Gao Qing cuando venga de visita, en una semana vendrán todos los muebles para la habitación del bebé, puedes hacer cómo quieras... lo que quieras...- Wenlang hablaba tan rápido que Gao Tu lo miraba confundido. Sin entender nada en absoluto.

- No soportas el aroma de un omega...- atacó sin verlo, su voz salió triste y con reproche.

- Eso es porque soy tonto... no, un imbécil, he sido un imbécil contigo Gao Tu, pero puedo reconocer mis errores, he sido la peor escoria contigo y nuestro bebé...- Wenlang parecía que iba a arrodillarse en medio de la calle.- Yo quiero, quiero elegir esto, nosotros, Gao Tu, quiero tenerte a mi lado, quiero estar a tu lado... por favor...- estaba acostumbrado a mandar, a imponer, pero con Gao Tu, él podía pedirle incluso un país, y se lo daría, lo convertiría en un emperador si eso es lo que quisiera.

- No, eso no es lo que quieres, dijiste que me aproveché de ti, que usé mi celo...- Gao Tu retrocedió. No podía creerle, no podía confiar así, no después de todo lo que había pasado.

- Lo siento, Gao Tu...- Wenlang se acercó despacio y tomó la mano del omega.- Déjame mostrar que soy más que un imbécil... obedeceré lo que digas, todo...

- ¿Dejarás al bebé?- Gao Tu sostuvo su vientre con ilusión en su mirada, quería encontrar la mentira en el alfa.

- ¿Quieres a nuestro bebé?- Wenlang le sonrió.

- Si... ya existe, lo quiero...- Gao Tu asintió con emoción.

- De acuerdo, eso haremos, cuidaremos de nuestro bebé...- Wenlang rozó con la yema de sus dedos el lugar donde su bebé descansaba y sus feromona se volvió más suave aún.

Las primeras semanas juntos fueron incómodas, Wenlang no estaba acostumbrado a compartir su espacio, tuvo que morderse la lengua muchas veces mientras moldeaba su carácter. Gao Tu no podía volver a verlo con miedo o pánico.

Gao Tu se mantuvo en silencio, hasta que comenzó a pedir comidas, mantas, pero sobre todo, empezó a pedirle su aroma. Su feromona calmaba al bebé, disminuía su cansancio, y aligeraba cualquier malestar en su cuerpo.

Wenlang tenía una foto de cada ecografía hecha, como una línea del tiempo, dentro de la oficina en casa. Y en su escritorio en la empresa, una foto de Gao Tu dormido con ambas manos protegiendo su pancita de cinco meses con el jardín de fondo, cada vez que tomaba una fotografía más encantadora, la cambiaba. Y eso sucedía todas las semanas.

Gao Tu sostenía el peso de su bebé, y hasta hace solo un par de días, se había percatado de la sensación burbujeante. Además de sus hormonas, Wenlang había demostrado un gran cambio pero no podía, no se creía capaz de compartir intimidad con él.
Habían hablado, habían conversado, luego de los primeros días incómodos, ambos habían intentado mantener una buena relación, Gao Tu tenía miedo que todo fuera un sueño, uno donde Wenlang lo aceptaba y lo amaba igual que él. Un sueño donde tenían a su bebé, donde tenían la familia que ambos anhelaban desde niños.

Wenlang había respetado su espacio, había hecho un gran esfuerzo por quedarse callado antes de decir algo estúpido, se había dedicado a consentirlo en todo, no solo por el bebé, y Gao Tu había aprendido a no mirar las cosas con tanto detenimiento porque el alfa las hacía aparecer en la casa a la mañana siguiente.

Hasta esa noche, Gao Tu decidió por él mismo.

- ¿Puedo dormir contigo?- lo peor sería un no. Wenlang no había vuelto a decir nada en contra de los omegas, incluso las únicas razones que tenía para menospreciarlos es porque creía que Gao Tu se sentía mal por no serlo y por lo sucedido con su padre. Su mal lenguaje y pésimo carácter era porque para Wenlang nunca fue un problema estar con Gao Tu beta. Y lo del aborto era porque un bebé se interpondría en su relación. Ahora que sabía que ese bebé era suyo y de Gao Tu, sobre todo de Gao Tu, todo era perfecto. ¿Estaba equivocado? Si, porque en el proceso de creer protegerse, lo estaba hiriendo y alejando de él.

- Claro...- Wenlang ni siquiera lo pensó. Desde el momento en que Gao Tu llegó a vivir con él deseaba que durmieran los tres juntos. Gao Tu, el bebé y él. Lo dejó pasar, le quitó la bata, acomodó las almohadas, acarició su vientre y lo arropó.- ¿Necesitas algo?- Gao Tu negó. Aseguró la casa, apagó las luces y se metió a la cama. Escondía el secreto que había robado casi toda la ropa de Gao Tu, solo por su aroma. La había reemplazado casi toda por las prendas lo más similares posibles y del tamaño adecuado para la pancita que saludaba todos los días.

Wenlang no tenía planeado nada. Pero, en medio del silencio, escuchó el suave suspiro de su omega.
Gao Tu se subió sobre él.

- Wenlang...- lo llamó, el alfa se bloqueó, por un momento se le olvidó todas las promesas que se hizo sobre no tocar a Gao Tu más allá de lo necesario. Sus manos se apoyaron en las caderas ajenas casi en automático.

- ¿Si?- ido en el aroma dulce de Gao Tu, en la forma en que respiraba tan cerca de él.

- Quiero...- un suspiro cuando sintió el aroma a iris invitarlo, cuando las manos de Wenlang de movieron a su espalda baja, cuando sus propios instintos lo traicionaron. El alfa lo esperó, hizo todo aquello que no hizo en el hotel, dejarlo decidir, esperar en su silencio, Gao Tu había tratado de resistirse esa vez, había intentado huir, buscar un supresor. Cargó con la culpa de ceder a sus instintos, de no poder evitar que Wenlang lo tomara.

- No sé si soy digno...- Wenlang murmuró. Sabía de esto, el médico que llevaba el control gestacional de Gao Tu, los celos falsos, no eran muy diferentes a un celo normal pero para Gao Tu serían intensos, durarían lo mismo que un celo normal, mismos efectos, mismos instintos.

- Por favor... alfa...- Gao Tu lo estaba seduciendo, eso era trampa. No tenía tanta voluntad como Gao Tu pensaba, y ellos ni siquiera habían hablado de lo que eran. Wenlang recordaba la forma en la que le había hablado la mayor parte del tiempo. Gao Tu de verdad estaba loco por permanecer a su lado, aun con todo lo que dijo e hizo. Maltrató a su bebé sin saber lo que estaba haciendo, era una hoja de papel con su renuncia, pero aun así llegó al vientre de Gao Tu. Por eso Gao Tu lo consideraba una amenaza para su hijo.

No necesitó decidir más, cuando Gao Tu se cansó de esperarlo y lo besó. Aunque el omega estaba aturdido, no pudo evitar sentir pánico al sentirse inmovilizado cuando Wenlang se colocó sobre su cuerpo. Su respiración se agitó y un suspiro tembloroso escapó de sus labios.

- No...- Gao Tu cubrió su rostro con ambas manos. Él había iniciado el acercamiento, pero su cuerpo recordaba el dolor, el miedo, y el sangrado.

- ¿Gao Tu?- Wenlang se detuvo, no solo por que miraba como al omega le costaba respirar, sino que sentía su aroma, ácido y amargo, presa del pánico.- No, Gao Tu... lo siento, no pasa nada, esta bien, no haré nada... encontraremos de la forma de tratar tus celos falsos... no pasa nada, confía en mí...

Wenlang se colocó al lado de Gao Tu, lo abrazó y dejó que su feromona calmante hiciera efecto.

- Lo siento...- Gao Tu dijo cuando al fin se relajó.

- No es tu culpa, no pasa nada...- Wenlang negó. Imbécil le quedaba corto.

- Tengo miedo...- Gao Tu susurró.

- ¿Miedo de mí?

- Al dolor... dolió mucho...- Gao Tu sintió como su voz se quebraba. Wenlang quería ver a ese yo del hotel y darle una paliza. Se merecía una golpiza, había lastimado a Gao Tu. Lo había herido... y ahora, él pagaba las consecuencias de no haber podido controlar sus instintos esa noche.

Wenlang suspiró en silencio, Gao Tu estaba llorando, lo sabía por el temblor de su cuerpo.

- Tutu...- lo llamó suavemente, Gao Tu lo miró con sorpresa.- Ninguna disculpa, nada de lo que diga o haga puede cambiar ese día, no puedo hacerlo Tutu, te lastimé, te dejé cargar con la vergüenza solo, y mi lengua siempre se adelanta a lo que pienso... no fue tu culpa, era tu cuerpo cansado y pidiendo a gritos ayuda, y yo no pude ser un alfa decente para cuidarte, para no menospreciarte, para no hacer lo que te hice... no tenía ese derecho... no debí hacerlo, debí reaccionar incluso antes de saber que eras tú el que estaba sufriendo...

El silencio fue largo y pesado. Hasta que Gao Tu exhaló profundo.

- ¿No volverás a lastimarme?- preguntó con cautela, Wenlang negó.

- No, no lo haré...- haría lo que nunca había hecho. Respetarlo y apreciarlo. Tal como estaba intentando desde ese día que pudo detenerlo.

Gao Tu se sentó, quitó la parte superior de su pijama.

- No, Gao Tu, no puedo...- Wenlang lo detuvo.

- Por favor, quiero recordar de otra forma...- suplicó. Wenlang lo miró, cada movimiento controlado, sus manos temblando, su respiración, y la suave curva que sobresalía en su abdomen bajo.

Movió con cuidado a Gao Tu al centro de la cama, lo ayudó a desvestir y besó cada centímentro de piel expuesta. La anticipación nublaba su mente, Gao Tu solo podía jadear, el miedo seguía latente. Pero Wenlang lo había prometido, no le haría daño ni a él ni a su bebé.

Sintió las manos tocarlo con delicadeza como si fuera algo en extremo delicado. Estaba sintiendose acalorado, y conforme esas manos paseaban sobre su cuerpo, los jadeos ahogados empezaron.

- Te ves tan bonito...- Wenlang murmuró, cuando se inclinó para morder su oreja. Y eso, para su sorpresa, no dolió.- Estremeciendote solo para mí...

Gao Tu solo jadeaba. Los labios ajenos quemaban sobre su piel, sentía el iris intenso por toda la habitación, seductor pero al mismo tiempo calmando ese miedo, una mezcla de exitación y cuidado que conocía por primera vez.
Wenlang rozó su entrada y el grito agudo de Gao Tu lo hizo sonreír jactancioso. Presionó un dedo, luego dos. Gao Tu estaba conciente, sentía todo, no sabía si era el embarazo con sus hormonas locas o el hecho que Wenlang lucía tan controlado, el cabello negro se pegaba a su frente debido al sudor. Wenlang era una mezcla de contención, cuidado, pero sobre todo, placer. Su respiración estaba cortada, miraba como Gao Tu parecía deshacerse bajo él.

- Gao Tu, debes decirme lo que quieres...- Wenlang dijo con voz baja, en un tono tan grave que cualquiera pensaría que le costaba hablar.

- Allí...- Gao Tu pidió, abriendo un poco más sus piernas, quería sentirlo más profundo. Estaba avergonzado, cuando un gemido escapó de sus labios, sonrojado y sorprendido, cubrió su boca con ambas manos. Wenlang las apartó con cuidado.

- No está mal que disfrutes como tu alfa te toca...- sonrió y besó su mejilla, su cuello, dejaba su aroma por todo el cuerpo de Gao Tu, volvió a presionar sus dedos, y Gao Tu quiso callarse, su cuerpo respondía a cada caricia de Wenlang, el lubricante caía hasta las sábanas. Un gemido suave, hizo a Wenlang sonreír.- Que bonito te escuchas, omega... hueles delicioso...

Gao Tu negó.

- No... eso, no...- se detuvo cuando el grito salió sin permiso, al igual que el primer orgasmo de la noche. Wenlang había tocado algo dentro de su cuerpo, que le hizo correrse.

- Si pudieras verte...- Wenlang suspiró.- Dejame tenerte, por favor...- se acomodó entre las piernas de su omega. La vista se le nublaba, el aroma de Gao Tu lo estaba seduciendo. Maldecía su comportamiento odioso, era cierto, detestaba los aromas dulces y empalagasos de los omegas, pero el de Gao Tu, le estaba nublando el pemsamiento. Su omega solo se dejó guiar, levantó un poco su cadera, y Wenlang alcanzó una almohada para meterla bajo su cuerpo.

La presión fue intensa, ambos sintieron como su repiración se cortó. Gao Tu nunca lo había visto tan desorientado, con las pupilas dilatadas, y su voz ronca susurrando lo bonito que se veía. Wenlang se movía sobre su cuerpo, con cuidado de no presionar su vientre, pero con la suficiente precisión para darle el placer que no le entregó la primera vez. Besaba su cuello, acariciaba sus piernas, incluso cuando creó una fricción deliciosa en su sexo, su mano frotaba y él no podía evitar jadear, se aferraba a los brazos de Wenlang, se reunía a cada embestida del alfa, recibía todo de su pareja.

- Tutu...- era ilegal que lo llamara de esa forma mientras su cuerpo temblaba. Mientras se sentía tan feliz.- Deseo... quiero quedarme contigo... quiero estar contigo... ¿puedo marcarte?

Gao Tu no puso resistencia, había soñado como sería tener la marca de Wenlang en su cuello.

Sintió como Wenlang giró la posición dejandolo sobre su cuerpo. Gao Tu lo miró, aunque estaba conciente, su mirada expresaba que no entendía el cambio.

- Solo muevete despacio, yo hago lo demás...- Wenlang descubrió esa misma noche que ver a Gao Tu sobre él se volvería una fantasía. Gao Tu con timidez, comenzó a moverse, sentía la forma en que el sexo de Wenlang presionaba en su interior.

Disfrutó de tenerlo allí, algo cálido que no había sentido se extendió de su cuello hasta el pecho, Gao Tu jadeaba cada vez que Wenlang rozaba su nariz en esa zona.

- ¿Puedo? Si no es contigo, no será con nadie, Tutu...- Gao Tu pestañeó un par de veces, trató de mirarlo aun con la bruma que se posaba en su cabeza, solo asintió, Wenlang sonrió, besó a su omega y el nudo creció. Gao Tu sintió la creciente presión, haciendolo soltar el líquido perlado que su cuerpo había logrado acumular después de su segundo orgasmo.- Te ves tan bonito con nuestro bebé...- su mano paseaba por el vientre abultado. Y el iris floreció en su cuello y parte de su mejilla. Sintió la mordida en su hombro, y enredó sus dedos en el cabello del alfa.

Gao Tu confió en la fuerza de Wenlang para sostenerlo, sentía las manos cálidas sobre su espalda desnuda, sentía los besos y suaves mordidas en su hombro, y el sueño que de repente lo hizo sentir tan relajado.

Gimió cuando Wenlang se movió para alcanzar una de las mantas que estaban sobre las almohadas, Wenlang las tenía allí para llenarlas de su aroma y luego darselas a Gao Tu. El nudo en su interior presionó más, el alfa suavizó aun más su feromona.

- Dueme, omega, tu y nuestro bebé están bien...- Gao Tu asintió y se quedó dormido.

A la mañana siguiente, Gao Tu despertó con un desayuno en la cama, un beso en la mejilla y una caricia en su pancita. Ni siquiera sintió el momento en que Wenlang se levantó.

- ¿Cómo te sientes?- su voz sonaba preocupada. No había ardor o sangrado y aunque sus músculos se sentían adormecidos y habían algunas marcas en su pecho, hombro y caderas, ninguna dolía. Solo había un calorcito que hacía a su cuerpo sentirse cómodo.

- Uh... bien... no duele...- sonrió. Wenlang suspiró aliviado, acomodó los cubiertos. El apetito y gusto de Gao Tu era bastante exigente en cuanto a la comida, no por nada había contratado a un chef para que cocinara el tiempo que estuvo en el hospital. Pero en casa, Wenlang había aprendido a base de quemaduras y cortes, lo que era cocinar para su omega, y todo se debía a sus tontos instintos, esos que querían ser quien proveyera todo a su pareja y cachorro.

El desayuno, tenía un omelet con vegetales, fruta picada, una sopa de pollo, arroz y té helado de menta. Ademas de unas brochetas de pollo ligeramente adobadas. Wenlang tenía su café caliente y sus propios tazones con comida, había probado muchas veces con tal de que fuera comestible y con la vigilancia de la beta ama de llaves de la casa.

Gao Tu comió despacio, saboreando cada bocado, no entendía que era, pero se sentía cómodo.

- Gracias...- Gao Tu agradeció, Wenlang asintió y el omega notó algo que nunca había visto ni siquiera en su tiempo de estudiantes: Wenlang tenía las orejas rojas.

- Llevaré esto a la cocina, y te ayudaré a lavarte...- Wenlanga acomodó todo en la bandeja, y salió de la habitación. Gao Tu en ese momento se percató que seguía desnudo bajo las mantas, se sonrojó y se cubrió.- ¿Gao Tu?- Wenlang había vuelto, y lo notó envuelto en las mantas.- Me estoy preocupando...

Y en ese entonces ambos sintieron el peso de la marca. Gao Tu sintió la preocupación de Wenlang, quien percibió en ese momento la vergüenza en su omega.

- Gao Tu...- su omega no se movió.- Tutu... no pasa nada, me gusta tu cuerpo, es perfecto...- Wenlang se sentó en la cama y se inclinó tanteando el cuello se su omega. Gao Tu se descubrió y lo miró.- Sí... me encanta, además hueles delicioso... desearía contemplar tu desnudez todo el día, pero me volvería loco si alguien más mira a mi omega por más de un segundo...

Esa posesividad era algo que Gao Tu esperaba, nunca lo diría en voz alta, pero encontraba aun más atractivo al alfa.

Quitó las sabanas, y se dejó contemplar.

- Necesito usar el baño...- murmuró. Wenlang lo levantó y no dudó en ayudarlo a asearse. Mientras Gao Tu lavaba sus dientes, el alfa llenó la tina. Se desvistió y ayudó a Gao Tu a entrar y acomodarse entre sus piernas. Su omega estaba nervioso, encontraba muy íntima esa acción.

La dinámica de su relación cambió mucho luego de esa noche, sobre todo porque Wenlang lo complació todo el tiempo que duró su celo falso, nunca objetó nada, además de atenderlo post orgamo, su alfa lo cuidaba y complacía. Las siguientes consultas prenatales trajeron buenas noticias para ambos, Gao Tu estaba mejorando, habían tratado de la mejor forma el trastorno de feromonas, y estaba estable, el bebé estaba creciendo bien, no había alertas de algun enfermedad, todo estaba desarrollandose como debía.

Para la semana treinta y seis, ya habían armado la habitación de Lele, su cuna, el estante donde estaría su ropa y mantas, juguetes y un sin fin de cosas que Wenlang aseguraba que necesitarían, como esa silla que el catálogo afirmaba ser ideal para maternar, y Gao Tu pudiera alimentar a Lele cómodamente. Su omega había insistido que no era necesaria, pero incluso Hua Yong compró una al verlo a él comprarla.

Eso había desatado una pelea infantil por quien era mejor padre de ambos, con un alfa y omega exasperados y fastidiados por escucharlos discutir sin sentido.

La primera vez que Lele pateó, Wenlang estaba leyendo un informe con Gao Tu apoyado sobre él, con el vientre descubierto porque el alfa masajeaba su pancita con cariño. Porque ningun informe era mas importante que las quejas de Gao Tu.
Llegó sin siquiera esperarlo, ambos se miraron sorprendidos, su bebé reaccionaba a sus voces y aromas.

Antes de la fecha de parto, Wenlang ordenaba la maleta con las cosas que necesitaría Lele una vez les dieran el alta del hospital, asi como también todo lo que Gao Tu le iba pasando. La silla de seguridad ya estaba puesta en el auto, y cada espacio a su alrededor tenía su aroma impregnado. Y no solo eso, ya tenían los certificados de matrimonio, no hubo mucho movimiento ni tanto ajetreo, todo porque Gao Tu apenas y le apetecía moverse, sin embargo, Wenlang lo persuadió con feromonas y besos para conseguir una sesión de fotos de boda. Desde trajes tradicionales hasta los occidentales. Los retratos estaban en la oficina y en casa, ya que en los omegas masculinos, el vientre no crecía tanto como en las mujeres, pero con el traje blanco era más evidente que con el traje rojo. Gao Tu sonreía y lucía precioso en cada foto, tuvo un gran debate mental porque debía escoger una para tenerla en grande. La más bonita era en la que Gao Tu descansaba su cabeza en su hombro y sonreía sosteniendo el abánico rojo.

El día que Lele nació, Gao Tu era sostenido por Wenlang. Pujaba cuando el doctor le decía, apretaba la mano de Wenlang, jadeaba, gritaba y de a momentos lloraba. Wenlang usaba sus feromonas calmantes, besaba su sien, le susurraba lo valiente y fuerte que era. Cuando escucharon el llanto, parecía que el tiempo se detuvo en la sala, ninguno escuchó lo que el médico dijo, dejaron a su bebé en su pecho, Gao Tu lo recibió con amor, lloraba y besaba la cabecita, Wenlang sonrió, sus sonrisas eran más frecuentes desde que estaban juntos.

- Bienvenido, Shen Lele...- susurró besando a su omega y bebé.- Gracias por estar a salvo...- murmuró viendo a Gao Tu.

La vida con Lele en casa fue un explosión de experiencias, Gao Tu tenía prohibido hacer esfuerzo físico o estresarse, incluso Wenlang le había comprado una almohada especial para amamantar en la cama. Aunque su omega quería seguir trabajando, el alfa fue insistente en que se dedicara a cuidar de Lele, que su bebé los necesitaba.

Cuando Lele y HuaSheng se conocieron, Wenlang lo sostenía, porque su pequeño cachorro ya quería salir corriendo. Hua Yong y Sheng Shoayou dejaban a su hijo tomar la manita de Lele, quien era menos solo por un par de semanas. Cosa que a Wenlang siempre lo hacía frustrarse, aunque quería al niño, se sentía celoso cuando le robaba la atención de su bebé.

Y cuando lo acostaban, ambos miraban con ternura a ese pequeñito que dormía confiando en que ellos lo protegerían de todo.

Con el pasar de los años, la casa Shen se lleno de risas, niños gritando y un perrito ladrando. No era nada de lo que Wenlang imaginaba para su futuro. Lo único que era certero era la presencia de Gao Tu.

- Naicha y Annig se despertaron...- su esposo anunció llevando a las dos niñas de la mano. Wenlang terminaba de armar la escalera de la casa del árbol que le prometió a Gao Tu.

- Hola, alfitas...- Wenlang dejó lo que estaba haciendo y fue con sus gemelitas de cuatro años. Hua Yong y Shaoyou lo acusaban de desconsiderado por hacer que Tutu cargara ese peso. Wenlang se jactaba de lo compatibles que eran.

Lele corrió hasta su papá omega, sonriendo.

- Papi, papá me está haciendo una casita.- dijo feliz. Gao Tu sonrió cargandolo mientras las dos niñas son cargadas por Wenlang.

- Tutu... cuidado...- Wenlang a veces aseguraba que le hacían falta brazos para poder cargar a sus hijos. Las niñas fueron una sorpresa, porque Wenlang se cuidaba, sin embargo, allí estaba sosteniendo a sus pequeñas. Y con cierta resignación porque Lele le gustaba ser cargado, porque él quería cuidar de su omega y del último de los Shen, porque sí. La familia se había agrandado lo suficiente para llenar todas las habitaciones en la casa. Lástima por Gao Qing, tendría que dormir en la sala.

Wenlang había hecho las cosas diferentes, y si hubiera otra vida, quisiera cuidar de Gao Tu mucho antes. Porque siempre eligiría quedarse al lado de su familia. No quería vivir ninguna vida si no estaban juntos.

Gao Tu, aprendió a confiar, a creer en el alfa que lo miraba con esa devoción absoluta de un amante. Que lo cuidaba y repestaba, que lo protegía, y velaba por la familia que había creado a base de risas, quejas, llantos y noches de desvelo.

Ambos eligieron.

Ambos amaban.

Y ambos se quedaron, porque sería imposible que dos almas como las suyas fueran capaces de estar separadas...














****************
Nunca había hecho algo tan largo...

Nueva obsesión desbloqueada...

Jiangli/ Shentu

Nos leemos...

Yk...

Continue Reading

You'll Also Like

283K 43.3K 95
Severus muere en la casa de los gritos ante Nagini, parecía que era su fin pero entonces despertó, en una realidad muy diferente y loca
283K 31.2K 32
Kim Taehyung, un piloto espacial principiante, por un accidente cae en un mundo extraño donde las personas se convierten en animales y se comportan c...
19K 1.4K 13
estar tanto tiempo al lado de un jefe lunático le estaba pegando malas mañas. hacer espionaje con su jefe casi las 24 horas del dia hizo que sus ojo...
262K 34.4K 56
Garrett Graham y Sally Covey jamás se soportaron. Bueno... al menos Sally jamás lo soportó a él. Para ella, Garrett era solo otro jugador de hockey e...
Wattpad App - Unlock exclusive features