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1. Cada historia de este compilado es independiente (aunque algunas entregas estarán de alguna manera conectadas) y comprende un sólo capitulo o menos de diez. Si desean que continúe alguna de forma más exhaustiva pueden pedirla en comentarios.
2. Serán relatos que se desprendan de fanarts, teorías locas de twitter o canciones. Todos en torno al ship Wenclair (Wednesday Addams y Enid Sinclair) de la serie de netflix Wednesday.
3. Este relato fue escrito por el día de San Valentín y subido a mi cuenta de twitter/X. Esta narrado en tercera persona y la variante de español utulizada es la rioplatense (usada en Argentina y Uruguay, principalmente), si hubiese algo que no se entienda pueden preguntar en comentarios. Algunas frases aparecen encomilladas por tratarse de notas o cartas. Cuenta además con algunas referencias a la segunda temporada de la serie, sobre todo los últimos sucesos.
4. La inspiración de este relato ha partido de la canción francesa "Les amants de la colline" de Slimane fit La Zarra, les dejo el link por si quisieran ir a escucharla para ponerse en ambiente.
5. Si ven esta historia fuera de mi cuenta de wattpad, twitter (Alexiss Mocçia), tumblr (Alexiss-Wolf-Augen) o Ao3 por favor avísenme. Juntos Digámosle NO al Plagio.
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Era la tarde de un viernes trece de febrero y a Wednesday Addams le parecía extraño no haber escuchado a su compañera de cuarto hablando, con sus ruidosas amigas, de sus planes con su última conquista para San Valentín.
¿Cómo era que se llamaba?, ¿Braiton, Luke, Draco?, ella no se acordaba, sólo sabía que era uno de los nombres en la lista de pretendientes que había armado Agnes para Sinclair y había oído hablar de él al paso. Pero Enid no volvió a comentar nada más, al menos en su presencia.
Y ahora, a sólo un día de esa festividad que emocionaba a la lobita colorida, ésta no se había cruzado en ningún momento con Wednesday. Y ni siquiera estaba, en ese mismo momento, en el cuarto que compartían desde hace tres años.
Internamente contrariada, pero manteniéndose en calma superficialmente, se dirigió a su lado del cuarto para dedicarse a su hora de escritura. Mas al acercarse a su máquina de escribir encontró un sobre negro, apoyado en ella.
Al abrirlo encontró un mensaje hecho con letras de papel de diario: «Sí deseas volver a ver a su compañera de cuarto, siga nuestras instrucciones».
No había firma alguna, y al tocarlo su poder psíquico no percibió nada sospechoso detrás de aquello. Así que había una gran probabilidad de que fuese una broma, pero era un hecho que no había visto a Enid en todo el día.
Sin ganas de arriesgarse, decidió seguir las instrucciones. Si era una burla, ya se vengaría en otro momento.
Las instrucciones, que se encontraban en una especie de post-it que acompañaba la carta, la llevaron a un pasillo inexplorado de Nevermore. Allí encontró otra nota adhesiva en una de las paredes.
Aquella nota contenía nuevas indicaciones: «Dé dos pasos hacia atrás y uno a la izquierda. En el relieve de la baldosa verá un cuadrado más oscuro, apriételo dos veces». Movida ahora más por la curiosidad que por el enojo o la preocupación, hizo lo que le indicaba la nota.
En seguida ante sus ojos, se reveló un pasadizo secreto hacia una especie de túnel. Y empezó a sospechar que tal vez la amenaza inicial no fuese un chasco, lo que la llevó a lamentar no traer con ella una linterna.
Pero al menos tenía los cuchillos que guardaba en sus zapatos, los cuales sacó antes de adentrarse en la oscuridad total del pasadizo.
Para su sorpresa, una vez la puerta se cerró detrás de ella, el camino se iluminó con lámparas de gas que la guiaron a lo que parecía un teatro abandonado.
El aroma a elegante decadencia le produjo una sensación de familiaridad que casi le hace bajar la guardia. Mas su instinto de supervivencia y protección la hicieron prestar más atención a su alrededor y buscar a Enid o al que se había atrevido a atacar a su compañera de cuarto.
No obstante, antes de dar con cualquier persona o trampa, una suave melodía llegó a sus oídos.
Las notas, provenientes de un piano, se sucedían con una cadencia que remitía a una canción de pop. Pero Addams no podía asociarla a ninguna de las que le hubiese escuchado a Enid con anterioridad.
Y antes mismo que pudiese siquiera grabar la melodía en su mente, la voz colorida y vibrante de Sinclair llenó el espacio, al tiempo que una suave luz caía sobre el escenario, revelando; efectivamente; la figura de la loba al piano.
Si ser sorprendida por la voz de su compañera de cuarto y una performance al piano fuera poco, Wednesday percibió de inmediato que la rubia estaba cantando en francés.
Y el mundo, para la psíquica, dejó de girar, su corazón erró todos los latidos, los cuchillos cayeron y el tiempo se ralentizó. Sólo pudo recuperar su compostura cuando el último eco de la melodía culminó en una frase susurrada por Sinclair.
—¿Qué significa todo esto? —Intentó sonar fría y fastidiada, pero el tono suave, que estaba sólo destinado para Enid, la traicionó por completo.
—Pues que no te gusta el día de San Valentín, pero adoras los viernes trece —alegó la loba, levantándose del taburete del piano.
—Continúa —Wednesday le demostró que la estaba escuchando, pero también le indicó que fuera al grano.
—Y pues quería que hiciéramos algo juntas este día —Evitó su mirada como si eso le permitiese no entrar en pánico—: Quizás hasta instaurar una nueva tradición... sólo nuestra.
Addams sacó el sobre negro con la nota escrita con papel periódico y, sosteniéndolo delante de la loba, tomó la palabra de nuevo.
—¿Y hacerlo pasar por un secuestro qué fue? —Levantó una ceja.
—Nada llama más tu atención que un misterio —Se defendió la rubia—: Además todos sabemos que de haber sido de otro modo jamás habrías accedido a venir.
La psíquica asintió, absorbiendo todas las palabras dichas por su compañera de cuarto.
—Usaste a Agnes, ¿verdad?
—Es la única a la que no podés rastrear con tus visones —sonó como si estuviese diciendo algo obvio—: Pero lo de usar las letras del diario fue mi toque.
—Para que no pueda deducir de quién era la letra —afirmó más de lo que preguntó, la joven Addams.
—Brillante, ¿no? —Enid llevó sus manos atrás de la espalda y se balanceó con una media sonrisa, que dejó ver uno de sus colmillos.
—Debo reconocer que estás volviéndote una experta en tus bromas —Se negaba a darle el peso real a todo lo hecho por la loba, pero era evidente que las cosas eran distintas entre ellas, y eso desde hacía bastante tiempo.
—Creo haber dejado claro que nada de esto es una broma —La voz de Enid se tiñó de un tono grave que denotaba seriedad.
Wednesday se negaba a permeabilizar su parte estoica, centrada, racional y utilizó el sarcasmo como mecanismo de defensa, ante un claro ataque emocional de la loba alfa.
—Si no es una broma, ¿qué es? —Se movió un paso más cerca de Enid—; ¿acaso un alarde de tus recientes habilidades lupinas descubiertas?
Una sonrisa descaradamente pícara se dibujó en los labios de Sinclair, quien terminó por invadir el espacio personal de su compañera de cuarto por completo.
—Acaso no sos lo suficientemente perspicaz para saber de qué va todo esto, Addams.
—Prefiero que el perpetrador se delate solo, Sinclair —Le devolvió una mirada de desafío.
Los colmillos de Enid se hicieron más visibles, captando por completo la mirada de Wednesday, al ampliar su sonrisa.
Al mismo tiempo una sensación de diversión y provocación comenzaba a cosquillear en el interior de las dos.
—Tu cacería terminó cuando diste nuevamente conmigo y me devolviste la humanidad —Le soltó en un susurro, que rozó descaradamente los labios de la psíquica—: Mas la mía comienza ahora.
La voz de Enid resonó con una autoridad que dejó anclada en el lugar a la joven Addams, quien tampoco estuvo preparada para el beso en la comisura de sus labios ni las palabras que se sucedieron después.
—Espero que estés preparada para un cortejo lupino, mi nube oscura —Le guiñó un ojo, al tiempo que demoraba un nuevo beso en la comisura de los labios de su compañera de cuarto.