No queda nada más que decir

Autorstwa EmilyAguilar14

79 6 0

Una vez más, te veo a lo lejos. En esa misma calle donde nos tomamos de la mano por primera vez, donde nos di... Więcej

Punto de vista: Sakura Haruka

79 6 0
Autorstwa EmilyAguilar14

No escribo angustia, esto solo surgió porque me sentía mal y quería expresar mis sentimientos. Quizás el fanfic no tenga sentido, siendo honesta, pero esto me salió del corazón. Así que espero y lo disfruten. Y si les hace llorar, lo siento, solo quería sacar un poco mis emociones.

•○•○•○•○•○•

Te vi caminando a la distancia, por esa calle donde la lluvia nos atrapó una vez. Me pregunte ¿cómo terminamos así?

Los dos solíamos reírnos, pero eso ahora es solo un recuerdo del pasado. Cada paso que das al alejarte de mi es una daga que me apuñala el corazón. Supongo que el amor no siempre es la solución, tampoco que nos dará la libertad que solíamos buscar y queríamos atesorar.

Cuando regrese a casa esa tarde tú ya habías empacado tus maletas, dejaste una nota en la puerta. Pusiste que no podías soportarlo más, los muros que construimos juntos cada día desde que nos conocimos se derrumbaron. No queda nada de lo que paso, solo la sombra de lo que fuimos. El fantasma de ese amor que nos juramos ese día.

Desgarrado, destrozado en la noche, donde la única testigo de las lágrimas caen de mis mejillas es la luna. Esa misma luna, nuestra cómplice, la que observaba nuestras escapadas, la que miraba los momentos que pasábamos juntos y los iluminaba con su tenue luz gris. Ella, la que estuvo presente cuando hicimos esa promesa esa noche de verano.

Mi corazón esta hecho un desastre, no tiene ningún arreglo, no puede ser arreglado. Tú y yo nos estamos alejando, cada paso que damos es cada vez mas grande que el anterior. No creo que quede nada que podamos decir. Nada que ya nos hayamos dicho antes. Palabras dolorosas, sentimientos heridos. Terminamos con nuestros corazones hechos pedazos.

Recuerdo los días en que ambos éramos oro, uno de los metales más preciosos que hay. Tú mismo me lo decías. Siempre que tenías oportunidad. Yo no quería creerte. Pero un día, decidí confiar en ti. Y creí. "Tu ojo izquierdo es dorado, como la luz cálida del sol. Es del mismo color que el oro, uno de los metales más valiosos y hermosos que hay sobre la tierra. Pero creo que yo tengo el más preciado y exquisito que existe en este mundo."

Cada palabra dicha con ternura, cada beso apasionado que compartimos. Los abrazos reconfortantes que nos hacían querer permanecer ahí. Ahora todo queda en un completo silencio, ese silencio que resuena en estas cuatro paredes y en lo más profundo de mi mente. De mi corazón. Perdimos el amor que no pudimos encontrar, o mejor dicho... salvar.

Cada canción que cantábamos ahora se siente tan vacía cuando la vuelvo a escuchar. Tu tacto ahora se siente como el de una estrella lejana. Una vez tan cerca, ahora tan lejos.

Una vez más, te veo a la distancia. Por esa misma calle donde por primera vez nos tomamos de la mano, donde nos dimos nuestro primer beso. Donde... dije por primera vez "te amo".

No sé que fue lo que me impulso a caminar, pero no en dirección contraria. No para mantener una distancia de ti, no para alejarme otra vez. Cada paso empezó a subir de velocidad hasta que termine corriendo hacia ti.

-¡Hayato! — grite tu nombre, esperando que me escuches. Con la esperanza de que voltees y me mires una vez más.

Teniendo un deseo egoísta de ser el único humano que tenga tu absoluta atención. Tú me enseñaste a ser egoísta con las cosas (personas) que quería. Me dijiste que no era malo, ya que me lo merecía.

Al parecer, mi voz te alcanzó, ya que detuviste tus pasos y te quedaste quieto en el lugar. Pude ver como tu cuerpo temblaba ligeramente, como tus manos que estaban en tu espalda se apretaban. Haciendo que tus nudillos se pusieran blancos. Pero fue tan breve que pudo ser una alucinación mía.

Me acerqué lo más que pude a ti, manteniendo una distancia de un par de metros, no quería cruzar la línea y molestarte con mi presencia, haciendo que te vayas lejos, que te alejes de nuevo. Giraste por completo, quedando frente a mi.

-Haru... — comenzaste a decir pero callaste al instante, antes de poder terminar de pronunciar mi nombre. Dolió, realmente me dolió - Sakura-kun, nos volvemos a ver — dijiste con voz serena y calmada, con esa misma falsa sonrisa. La que siempre ponías cuando algo te molestaba pero no decías nada. La misma que usabas cuando algo malo pasaba por tu cabeza y no querías que lo supiéramos. La misma que me mostraste una vez y te dije que detestaba.

-Yo... — no sabía que decir. Tenía un montón de cosas pasando por mi mente pero ahora no encontraba ninguna. Se esfumaron en un instante.

Te miraba, frente a mi. Siempre fuiste más alto que yo, tu cabello sigue estando atado a ese listón guindo que me gustaba desatar para poder deslizar mi mano y acariciarlo, lenta y pausadamente. Sintiendo su suavidad, sentir el olor del shampoo que solíamos compartir. ¿Lo sigues usando?

Tu complexión se ve más delgada que antes, dime que no has vuelto a hacer esa estúpida dieta. Por favor, dime que no. Tu parche de cuero sigue igual que siempre: impecable y elegante. Tus borlas se mecían, al leve movimiento que haces. Siempre me han gustado, aunque al principio no lo admitia. Y mucho menos frente a ti. Pero cuando te lo dije, la sonrisa que me diste fue tan brillante que incluso el mismo sol sintió envidia.

El brillo en tu ojo rojo se ha apagado, ha desaparecido por completo. ¿Fue mi culpa? ¿Fue por lo que te dije aquella vez? Si es así...

-Lo siento... — dije con la voz quebrada. Sentía como las lágrimas querían salir de mis ojos, hice un sobreesfuerzo para evitarlo. No quería que me vieras en ese estado tan lamentable, no nuevamente. Porque ya me habías visto así antes.

Ese día cuando te conté mi pasado, donde me escuchaste sin interrumpirme, donde también te sinceraste y me contaste el misterio detrás del parche en tu ojo.

El coraje que reuní lo mantuve para poder mirarte a la cara, note como tu ojo se abría ligeramente, supongo que por la sorpresa de escuchar esas dos simples pero poderosas palabras.

-Siento todo lo que te dije aquella vez, no era verdad — de alguna manera, las palabras empezaron a salir de mi boca sin ningún filtro. Y sin detenerme, seguí hablando - nunca lo dije en serio, pero aun así te lastime, esta bien si no me perdonas, me lo merezco. Solo quería que supieras que lo lamento... — finalmente las lágrimas volvieron a hacer acto de presencia. Cayendo por mis mejillas.

Baje la cabeza, odiaba que me vieras en momentos donde todo era más fuerte que yo. Odiaba verme débil ante ti.

No sabía que esperaba. Solo tenía que girarme, dar el primer paso e irme lejos. Sabiendo que ya hice lo que tenia que hacer, disculparme y desaparecer de tu vida para siempre. Para intentar seguir adelante, sin ti a mi lado. Pero simplemente me quede ahí, parado con la mirada en tus zapatos oscuros.

De pronto vi como dabas un paso hacia adelante, contuve la respiración, con dificultad por los sollozos que querían salir de mi garganta.

Cerré los ojos con fuerza. Temiendo hacerme ilusiones y que al final todo termine ahí mismo. Aunque ese haya sido mi objetivo desde el principio.

Pero de pronto sentí el como me envolvías en tus brazos, rodeándome por completo en el abrazo. Mi cara quedó contra tu pecho, percibí el olor del té. Tu olor tan característico y único.

Una de tus manos la colocaste en mi cintura, atrayendome más hacia ti, la otra, fue directo a mi cabello. Acariciabas mis mechones rebeldes con tanta ternura y dulzura, que tuve que controlar un sollozo aun más fuerte y desgarrador que los anteriores.

-Yo también lo siento — dijiste, tu aliento choco contra mi frente. Era cálido, como todo en ti.

Tus abrazos, tus palabras, tus miradas, tus besos... me aferre a esa calidez. Una vez más.

Rodee tu torso con mis brazos, apretando con la misma fuerza con la que me abrazabas. Las lágrimas seguían su curso, ahora empapando tu changshan blanco.

-También dije cosas que te hirieron, que te lastimaron mucho — dijiste de pronto, las palabras salían de ti con firmeza. Haciéndome saber que de verdad no fue tu intención - perdóname, por favor Haruka-kun, perdóname cariño — me pediste, me rogaste. La forma en que pronunciaste mi nombre, la manera en que me acercaste más a ti. El leve temblor que recorrió tu cuerpo.

Las palabras se quedaron atrapadas en mi garganta. Desgarrada y adolorida después de llorar, gritar y sollozar durante toda la noche de ayer y la anterior a esa. Mis lágrimas seguían su curso, bajando por mis mejillas y desapareciendo en la seda de tu ropa.

Mi corazón se convirtió en un caos de latidos frenéticos y desenfrenados, mi estómago se lleno de pequeños y suaves aleteos. Las mariposas que habían permanecido dormidas desde aquel día se alzaron en vuelo. Convirtiéndome en un desastre de pies a cabeza, un sonrojo se hizo presente en mi rostro. Me sentí aliviado de que no podías verlo.

-Hayato, yo... — comencé a decir, pero me interrumpiste.

-No, Haruka-kun — el apretón que me diste al pronunciar esas palabras me hizo saber que ya sabías lo que diría - no te preocupes, esta bien.

De pronto, la lluvia empezó a caer, tan suave y ligera que nos envolvió en sus húmedas pero cálidas gotas de verano.

Me hiciste mirarte de nuevo, alejándome solamente unos centímetros, tu ojo rojo brillaba de nuevo. Y estoy seguro que mi rostro se encuentra igual. Por suerte, las gotas que caían del cielo disimulaban las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas. Ya que una vez mencionaste que no te gustaba verme llorar.

A ninguno de los dos nos importaba en esos momentos la lluvia que nos caía encima. Estábamos contemplando el universo en la mirada del otro.

La lluvia hacía que tu cabello se pegará a los lados de tu cara, haciéndola lucir más atractiva y perfecta. Siempre me pareciste guapo, incluso cuando supe que no eras extranjero. Vi como sonreías, seguramente adivinando mis pensamientos. Ese lado tuyo, el burlón y sarcástico, no deja de molestarme. Pero a la vez, de encantarme.

Te sentí apretarme más, supe que querías decirme. Con un pequeño movimiento de mi cabeza, te di permiso. Tu sonrisa se agrando, siendo más sincera y menos burlona. Te fuiste acercando a mi rostro, por mero reflejo cerré lo ojos y espere, ansioso y emocionado.

Suave y dulce. Así se sintió la primera vez que me besaste. Tímido y gentil. Respondí esa primera vez, la siguiente y todas las que vinieron después. Cálido y dedicado. Todas y cada una de ellas fuiste tan caballeroso, paciente y amable. Pero también eras atrevido, osado y apasionado. Eso cuando te di la confianza para serlo.

Y cuando te alejabas, me mirabas como si fuera lo mas hermoso que tus ojos hayan visto jamás. Y para ti eso no era suficiente, porque me lo decías: "eres lo más valioso y maravilloso que tengo en mi vida".

La vergüenza y timidez me sobrepasaban, haciendo que te ganaras uno o dos golpes. Pero a pesar de sentir el dolor en tu estómago o en tus brazos, reías.

Supongo que eso nunca cambiará, porque justo ahora eso mismo estas haciendo. Te ríes como si te hubiera contado el mejor chiste del mundo. O te hubiera dicho la noticia más agradable del universo.

-Muy bien, Haruka-kun. — Empezaste a decir, luego de que te calmaras. Despacio, como si tuvieras miedo de romperme con tu toque, acariciabas mi rostro.

Comenzaste por mi mentón, subiendo con lentitud por mi mejilla izquierda hasta deslizar un dedo por mi ceja albina, para seguir su recorrido por mi frente, donde me tomaste desprevenido y dejaste un pequeño pero suave beso.

-Vayamos a casa, no quiero que te resfríes. — Dijiste con voz tranquila pero también con un toque de preocupación.

Al ver tu expresión, el rojo volvió a instalarse en mi cara. Volviste a reír, pero esta vez con mas ligereza.

A pesar de todo este tiempo, aun no me puedo acostumbrar al cariño y el afecto que me das. Asentí a tus palabras.

Tomaste mi mano y entrelazamos nuestros dedos, me dedicaste una mirada tan profunda y sincera. Que respondí con una sonrisa, pequeña pero verdadera. Y agregué, sabiendo que no hacia falta que lo hiciera.

-No queda nada más que decir.

•♡•♡•♡•♡•♡•

Bueno, espero que les haya gustado lo que escribí una noche cuando me sentía deprimida, con insomnio y sin motivación para nada en la vida. Dejen sus "estrellas" y comentarios; claro, no importa mucho, pero me alegran el día. Sin nada más que decir, nos vemos luego.

Czytaj Dalej

To Też Polubisz

174K 19.3K 54
♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ ♡ ִ. . ⊹ Alondra, una diseñadora de modas de 21 años, regresa a México después de estudiar en I...
42.6K 2.2K 21
(𝘼𝘾𝙏𝙐𝘼𝙇𝙈𝙀𝙉𝙏𝙀 𝙀𝙉 𝙋𝘼𝙐𝙎𝘼) Esta es una historia de Amor de papulince y panafresco,¿habra capitulos tristes? Si, pero no se preocupen n...
5.7K 509 7
Robaste mi corazón, es mi turno de arrebatar tu cordura. °° °° °° °° °° סAviso!× -Contenido explícito +18. -Palabras mal sonantes. -Romantización...
18.6K 661 10
Sonic un chico de 15 años se enamoro de su mejor amigo Tails de 10 años desde a aquel dia que lo salvo , pero todo amor trae un precio
Apka Wattpada - odblokuj wyjątkowe funkcje