El sueño que ella tuvo esa noche:
En una noche fría y húmeda de fines de diciembre, después de un día largo lleno de incertidumbre y trabajo duro se durmió sin darse cuenta. Entre los vapores del sueño su cerebro privilegiado le mostró un presagio, una visión de los eventos por venir, esos que eran tan evidentes que todos a su alrededor creían imposibles.
Se soñó en la mesa de la casa de su madre, esa misma mesa donde habían cenado sobre un pobre mantel improvisado con una sábana. Acababa de terminar de medicar a su bebé, un niño incapaz incluso de tragar por motu proprio. Mientras ella acunaba a su pequeño, un comando de soldados extranjeros irrumpió en el hogar, buscaron algo que no encontraron y por alguna razón desconocida decidieron llevársela con ellos, a ella y al hijo en sus brazos.
Nerviosa pero procurando no asustar al niño abordó un vehículo, oscuro y sin ventanas. Un largo recorrido de muchas horas que vio su fin en una pista de aterrizaje, su guarda la hizo subir a una avioneta, pocas instrucciones pero muy faciles de seguir, instrucciones dadas por un hombre tan alto y tan robusto que dejaba completamente fuera de posibilidad la idea de desobedecer: El sueño que ella tuvo esa noche:
En una noche fría y humedad de fines de diciembre, despues de un día largo lleno de incertidumbre y trabajo duro se durmió sin darse cuenta. Entre los vapores del sueño su cerebro privilegiado le mostró un presagio, una visión de los eventos por venir, esos que eran tan evidentes que todos a su alrededor creían imposibles.
Se soñó en la mesa de la casa de su madre, esa misma mesa donde habían cenado sobre un pobre mantel improvisado con una sábana. Acababa de terminar de medicar a su bebé, un niño incapaz incluso de tragar por motus propio. Mientras ella acunaba a su pequeño, un comando de soldados extranjeros irrumpió el hogar, buscaron algo que no encontraron y por alguna razón desconocida decidieron llevarsela con ellos, a ella y al hijo em sus brazos.
Nerviosa pero procurando no asustar al niño abordó un vehículo, oscuro y sin ventanas. Un largo recorrido de muchas horas que vió su fin en una pista de aterrizaje, su guarda la hizo subir a una avioneta, pocas instrucciones pero muy faciles de seguir, instrucciones dadas por un hombre tan alto y tan robusto que dejaba completamente fuera de posibilidad la idea de desobedecer: "Entra ahí"...
El sueño que ella tuvo esa noche:
En una noche fría y humedad de fines de diciembre, despues de un día largo lleno de incertidumbre y trabajo duro se durmió sin darse cuenta. Entre los vapores del sueño su cerebro privilegiado le mostró un presagio, una visión de los eventos por venir, esos que eran tan evidentes que todos a su alrededor creían imposibles.
Se soñó en la mesa de la casa de su madre, esa misma mesa donde habían cenado sobre un pobre mantel improvisado con una sábana. Acababa de terminar de medicar a su bebé, un niño incapaz incluso de tragar por motus propio. Mientras ella acunaba a su pequeño, un comando de soldados extranjeros irrumpió el hogar, buscaron algo que no encontraron y por alguna razón desconocida decidieron llevarsela con ellos, a ella y al hijo em sus brazos.
Nerviosa pero procurando no asustar al niño abordó un vehículo, oscuro y sin ventanas. Un largo recorrido de muchas horas que vió su fin en una pista de aterrizaje, su guarda la hizo subir a una avioneta, pocas instrucciones pero muy fáciles de seguir, instrucciones dadas por un hombre tan alto y tan robusto que dejaba completamente fuera de posibilidad la idea de desobedecer
—Entra ahí...
El lugar señalado era un depósito, blanco y estrecho. Ella entró en silencio, recibió una manta para el bebé, una manta tejida, con un diseño a cuadros azules y rojos, muy tibia y suave. Acurrucada dentro del depósito cerrado descubrió, unos minutos más tarde, que la aeronave se ponía en movimiento y despegaba. ¿Por qué esta gente haría algo como eso? Temor y más tarde horror llenó su corazón, en el pasado muchos fueron arrojados desde la altura de crucero de una aeronave en movimiento.
Pasaron las horas y aunque el niño durmió tranquilo en sus brazos, ella no durmió esforzándose en no pensar. Llegó la sensación de vacío del aterrizaje trayendo consigo algo de tranquilidad, tomaron tierra y tras el sonido de pasos atenuados sobre la alfombra la puerta del depósito se abrió. Otra orden sencilla, fácil de cumplir porque acompaña el deseo.
—Sal... baja.
Le señalan con el dedo la puerta abierta, la escalerilla ya ha sido desplegada. Afuera brilla el sol pero el aire se mantiene frío. Se encuentra en una pista de aterrizaje clandestina, de tierra amarilla, rodeada de arbustos vestidos por hojas de un color verde desvaído. El hombre de uniforme la condujo a la orilla de la pista y con señas gestuales le indicó quedarse allí y no moverse.
Vestida con su ropa de dormir, de pie sobre la tierra de un lugar desconocido y con un niño maravillado por el cambio, vio despegar el avión que la había traído. ¿Qué significaba aquello? Fue desplazada de su hogar a un sitio completamente desconocido, sin explicaciones, y sin instrucciones. Miró anonadada como el avioncito se hacía más y más pequeño en la extensión del cielo despejado.
Ha sido abandonada junto a su hijo. Mira su entorno, no hay torre de control, caseta de vigilancia, ni población a la vista. Ella no lleva agua, alimentos, ni la medicación necesaria para la vida de su hijo. Necesita encontrar ayuda en breve, antes de que aparezcan las primeras convulsiones. Mirando el cielo descubre que los rayos son oblicuos, su sombra se extiende a sus espaldas muy larga y delgada lo que indica que aún es temprano, aguzando la vista distingue un cambio en el horizonte, el azul del cielo es más intenso en la parte inferior... Es el mar, y el sol viene de allí... Voló toda la noche y ahora se encuentra en un lugar donde el sol ya no nace desde las montañas. Su corazón late con fuerza, acaba de caer sobre ella la certeza de que la han sacado de su país, desterrada al estilo antiguo, abandonada en medio de la nada. Las lágrimas fluyeron para atascarse en un nudo doloroso en su garganta.
Debe pensar y en eso se concentra, empieza a moverse visualizando el mapa de Suramérica ¿Cuantos países tienen costas orientadas al este? Colombia, Ecuador, Perú, Chile... Descubre un camino de tierra y lo toma, sabe que pronto empezará a sentir debilidad, no cenó y tampoco ha desayunado así que lleva más de 18 horas de ayuno.
El camino de tierra desemboca en una carretera semidestruida, sembrada de cráteres llenos de polvo amarillo. Sin señales de tránsito a la vista y con la boca muy seca decidió tomar la direccción que más se acercaba al mar y al sol.
En sus brazos el bebé empieza a llorar, sus gritos agudos y estridentes muy cerca de su oído. Incapaz de pensar la madre inició un canto infantil con la certeza de que hacer eso acelerará su deshidratación. Da un paso tras otro sin ver ningún adelanto aparente. Tiempo después un auto llega a su lado... Un Uber, se detiene y se abre la puerta del copiloto. Ella conoce al hombre que se baja del auto, han hablado de una vida juntos durante varios años pese a que nunca se han visto en persona.
Ese día recibió otra orden sencilla,tal vez el comienzo de una nueva vida: Ven.
El lugar señalado era un deposito, blanco y estrecho. Ella entró en silencio, recibió una manta para el bebé, una manta tejida, con un diseño a cuadros azules y rojos, muy tibia y suave. Acurrucada dentro del deposito cerrado descubrió, unos minutos más tarde, que la aeronave se ponía en movimiento y despegaba. ¿Por qué esta gente haría algo como eso? Temor y más tarde horror llenó su corazón, en el pasado muchos fueron arrojados desde la altura de crucero de una aeronave en movimiento.
Pasaron las horas y aunque el niño durmió tranquilo en sus brazos, ella no durmió esforzandose en no pensar. Llegó la sensación de vacío del aterrizaje trayendo consigo algo de tranquilidad, tomaron tierra y tras el sonido de pasos atenuados sobre la alfombra la puerta del deposito se abrió. Otra orden sencilla, fácil de cumplir porque acompaña el deseo: "Sal... baja". Le señalan con el dedo la puerta abierta, la escalerilla ya ha sido desplegada.
Afuera brilla el sol pero el aire se mantiene frío. Se encuentra en una pista de aterrizaje clandestina, de tierra amarilla, rodeada de arbustos vestidos por hojas de un color verde desvaído. El hombre de uniforme la condujo a la orilla de la pista y con señas gestuales le indicó quedarse allí y no moverse.
Vestida con su ropa de dormir, de pie sobre la tierra de un lugar desconocido y con un niño maravillado por el cambio, vió despegar el avión que la había traído. ¿Qué significaba aquello? Fues desplazada de su hogar a un sitio completamente desconocido, sin explicaciones, y sin instrucciones. Miró anonadada como el avioncito se hacía más y más pequeño en la extensión del cielo despejado.
A sido abandonada junto a su hijo. Mira su entorno, no hay torre de control, caseta de vigilancia, ni población a la vista. Ella no lleva agua, alimentos, ni la medicación necesaria para la vida de su hijo. Necesita encontrar ayuda en breve, antes de que aparezcan las primeras convulsiones. Mirando el cielo descubre que los rayos son oblicuos, su sombra se extiende a sus espaldas muy larga y delgada lo que indica que aun es temprano, aguzando la vista distingue un cambio en el horizonte, el azul del cielo es más intenso en la parte inferior... Es el mar, y el sol viene de allí... Voló toda la noche y ahora se encuentra en un lugar donde el sol ya no nace desde las montañas. Su corazón late con fuerza, acaba de caer sobre ella la certeza de que la han sacado de su país, desterrada al estilo antiguo, abandonada en medio de la nada. Las lágrimas fluyeron para atascarse en un nudo doloroso en su garganta.
Debe pensar y en eso se concentra, empieza a moverse visualizando el mapa de suramerica ¿Cuantos países tienen costas orientadas al este? Colombia, Ecuador, Perú, Chile... Descubre un camino de tierra y lo toma, sabe que pronto empezará a sentir debilidad, no cenó y tampoco ha desayunado así que lleva más de 18 horas de ayuno.
El camino de tierra desemboca en una carretera semidestruida, sembrada de cráteres llenos de polvo amarillo. Sin señales de transito y con boca muy seca decidió tomar la direccción que más se acercaba al mar y al sol.
En sus brazos el bebé empieza a llorar, sus gritos agudos y estridentes muy cerca de su oído. Incapaz de pensar la madre inició un canto infantil con la certeza de que hacer eso acelerará su deshidratación. Da un paso tras otro sin ver ningun adelanto aparente. Tiempo despues un auto llega a su lado... Un uber, se detiene y se abre la puerta del copiloto. Ella conoce al hombre que se baja del auto, han hablado de una vida juntos durante varios años pese a que nunca se han visto en persona.
Ese día recibió otra orden sencilla,tal vez el comienzo de una nueva vida: Ven.
El lugar señalado era un deposito, blanco y estrecho. Ella entró en silencio, recibió una manta para el bebé, una manta tejida, con un diseño a cuadros azules y rojos, muy tibia y suave. Acurrucada dentro del deposito cerrado descubrió, unos minutos más tarde, que la aeronave se ponía en movimiento y despegaba. ¿Por qué esta gente haría algo como eso? Temor y más tarde horror llenó su corazón, en el pasado muchos fueron arrojados desde la altura de crucero de una aeronave en movimiento.
Pasaron las horas y aunque el niño durmió tranquilo en sus brazos, ella no durmió esforzandose en no pensar. Llegó la sensación de vacío del aterrizaje trayendo consigo algo de tranquilidad, tomaron tierra y tras el sonido de pasos atenuados sobre la alfombra la puerta del deposito se abrió. Otra orden sencilla, fácil de cumplir porque acompaña el deseo: "Sal... baja". Le señalan con el dedo la puerta abierta, la escalerilla ya ha sido desplegada.
Afuera brilla el sol pero el aire se mantiene frío. Se encuentra en una pista de aterrizaje clandestina, de tierra amarilla, rodeada de arbustos vestidos por hojas de un color verde desvaído. El hombre de uniforme la condujo a la orilla de la pista y con señas gestuales le indicó quedarse allí y no moverse.
Vestida con su ropa de dormir, de pie sobre la tierra de un lugar desconocido y con un niño maravillado por el cambio, vió despegar el avión que la había traído. ¿Qué significaba aquello? Fues desplazada de su hogar a un sitio completamente desconocido, sin explicaciones, y sin instrucciones. Miró anonadada como el avioncito se hacía más y más pequeño en la extensión del cielo despejado.
A sido abandonada junto a su hijo. Mira su entorno, no hay torre de control, caseta de vigilancia, ni población a la vista. Ella no lleva agua, alimentos, ni la medicación necesaria para la vida de su hijo. Necesita encontrar ayuda en breve, antes de que aparezcan las primeras convulsiones. Mirando el cielo descubre que los rayos son oblicuos, su sombra se extiende a sus espaldas muy larga y delgada lo que indica que aun es temprano, aguzando la vista distingue un cambio en el horizonte, el azul del cielo es más intenso en la parte inferior... Es el mar, y el sol viene de allí... Voló toda la noche y ahora se encuentra en un lugar donde el sol ya no nace desde las montañas. Su corazón late con fuerza, acaba de caer sobre ella la certeza de que la han sacado de su país, desterrada al estilo antiguo, abandonada en medio de la nada. Las lágrimas fluyeron para atascarse en un nudo doloroso en su garganta.
Debe pensar y en eso se concentra, empieza a moverse visualizando el mapa de suramerica ¿Cuantos países tienen costas orientadas al este? Colombia, Ecuador, Perú, Chile... Descubre un camino de tierra y lo toma, sabe que pronto empezará a sentir debilidad, no cenó y tampoco ha desayunado así que lleva más de 18 horas de ayuno.
El camino de tierra desemboca en una carretera semidestruida, sembrada de cráteres llenos de polvo amarillo. Sin señales de transito y con boca muy seca decidió tomar la direccción que más se acercaba al mar y al sol.
En sus brazos el bebé empieza a llorar, sus gritos agudos y estridentes muy cerca de su oído. Incapaz de pensar la madre inició un canto infantil con la certeza de que hacer eso acelerará su deshidratación. Da un paso tras otro sin ver ningun adelanto aparente. Tiempo despues un auto llega a su lado... Un uber, se detiene y se abre la puerta del copiloto. Ella conoce al hombre que se baja del auto, han hablado de una vida juntos durante varios años pese a que nunca se han visto en persona.
Ese día recibió otra orden sencilla,tal vez el comienzo de una nueva vida:
—Ven.