Cero paja, pura promo

By sthebony

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Último año significa promoción. Ultimo año significan últimas peleas y discusiones, momentos juntos y por sup... More

Aclaraciones.
Prólogo.
Capítulo 1.
Capitulo 2.
Capitulo 3.
Capitulo 4.
Capitulo 5.
Capítulo 6.
Cédulas (extra)
Capítulo 7.
Capítulo 8.
Capítulo 9.
Capítulo 10.
Capítulo 11.
Capítulo 12.
Capítulo 13.
Capitulo 14.
Capítulo 15.
Capítulo 17.
Capítulo 18.
Capítulo 19.
Capítulo 20.
Capítulo 21.
Capítulo 22.
Prom night
Capítulo 24.
Capítulo 25.
Capítulo 26.
Capítulo 27.

Capítulo 16.

222 19 82
By sthebony

El salón parroquial olía a ansiedad y a comida compartida del reciente receso. Era el día del juicio final, o al menos, el de la evaluación significativa. Las mesas (porque sí, ese salón era el único que tenía mesas) estaban arrimadas en forma de U contra las paredes, convirtiendo el centro en un improvisado cine. El vídeo beam zumbaba como un enjambre de abejas electrónicas, lanzando un cuadrado de luz sobre la pizarra.

- Si el mío no vacila a nadie, me tiro del tercer piso, lo juro. - anunció Bokuto, tamborileando los dedos en su muslo con la energía de un motorizado tragando flecha en el centro.

- Ni siquiera hay escaleras aquí, - aclaró Yachi. - solo las del campanario, y si acaso pues.

El bicolor pensó y se dió cuenta de que la catira tenía razón, tuvo que reorganizar su plan. - Bueno, de la campana de la Iglesia me tiro entonces, es más alto.

- Relaja esa raja, Bo. El tuyo tiene fuego real. - lo consoló Kuroo desde atrás, con una sonrisa que prometía caos.

Osamu intervino. - Y literalmente.

Tetsuro continuó. - El mío tiene a Kageyama con una arrechera contenida dándose coñazos con una licuadora. Es arte puro, una obra maestra.

En otra esquina, Yamaguchi mordisqueaba el borde de su cuaderno.

- ¿Crees que el profesor se va a ofender por nuestro vídeo? - le susurró a Tsukishima, que estaba revisando sus uñas con desinterés fingido.

- Si se ofende por eso y no por la tragedia culinaria que vamos a presenciar, entonces tiene problemas de prioridades, equis. - murmuró el catire sin levantar la vista. Un comentario tan seco que, para Yamaguchi, equivalía a un "superalo, cero drama."

Frente a todos, cerca del escritorio del profesor de castellano, estaba el epicentro de la tormenta perfecta. Oikawa revisaba el cable de su laptop que conectaba al vídeo beam por undécima vez, su sonrisa social más tiesa que un palo. Iwaizumi a su lado, tenía los ojos cerrados y respiraba profundo, como un hombre preparándose para saltar de un avión sin paracaídas y sin cobrar. Atsumu, pegado al pizarrón, no se podía quedar quieto; le hacía muecas a Osamu y se iba de aquí pa allá dando vueltas. Sakusa, justo al lado del rubio, estaba mosca con todo lo que hacían los otros dos.

- Bueno, promoción - anunció el padre, alzando la voz. Su tono sereno cortó la tensión como un cuchillo. - Llegó el momento de las presentaciones. O al menos de su versión editada. Empezaremos por el grupo uno. - su dedo recorrió la lista. - El grupo de Oikawa, Atsumu, Iwaizumi y Sakusa. "Noti-Flash". A ver esa "verdad medianamente editada".

Un silencio expectante, cargado de pura mala espina, anticipación y cero buenas vibras cubrió el salón. Apagaron las luces y Oikawa hizo clic.

El video arrancó con una sintonía que quería sonar lacra pero sonaba a tono de llamada de un blackberry, con escarchitas digitales que parpadeaban como luces de discoteca en decadencia.

En pantalla, Oikawa Tooru salió como un fantasma de una nube de humo blanco (que cualquier ojo avispado identificaba como talco para bebé, probablemente del Melody). Llevaba un traje que claramente había sido comprado para ceñirse a su cuerpo de una forma perfecta. Era estúpido pensar que no iba a relucir Y NO IMPORTABA SI ERA UNA TAREA.

- Bueeenos díaaaas Venezuela, mi patria querida quién la libertó mi hermano Simón Bolívar... - inició el castaño con voz de locutor.

La cámara pegó un coñazo y se movió enfocando por error una sabíla moribunda en una maceta. Entonces, la voz grave y cargada de pura arrechera maracucha de Iwaizumi retumbó en la corneta del salón.

- ¡¿QUIÉN VERGA 'TA MANEJANDO ESTA VAINA?! ¡ENFOCA AL PRESENTADOR, NO A LA MARDITA SÁBILA SECA DE ADORNO!.

En el salón, la primera risa ahogada (o al menos el intento de una) se apagó rapidito por el ambiente tenso. Oikawa, en la pantalla, ni pestañeó. Su párpado derecho tembló levemente.

- En Noti-Flash, destapamos la verdad que otros temen mostrar. Y today, nuestro titular estremecedor... - hizo una pausa dramática. - ¿El jugo de lechosa es un elixir divino o un castigo disfrazado de bebida? Con nosotros, el hombre que lo sabe todo sobre lo "eww" : el Dr. Sakusa.

En eso, apareció Sakusa Kiyoomi en una silla, con un tapabocas negro, guantes de látex nuevos y una bata de laboratorio impecable. Detrás de él, una pizarra en donde alguien había escrito "ZONA ESTÉRIL" con letras perfectas.

El rizado habló con voz monótona y directa. - Es un desecho viscoso con propiedades laxantes. Beberlo es un acto de fe... Fe en que no vomitarás. Siguiente pregunta.

- ¡Pasamos a la calle! Nuestro intrépido reportero, Atsumu Miya, nos trae una crisis en tiempo real.

La pantalla se llenó de una imagen a todo color. Atsumu apareció con un micrófono de juguete que chillaba horrible, parado en medio de la cantina que estaba más vacía que el bolsillo de un maestro.

Miya, sudando burda por el calorón que estaba haciendo, gritó. - ¡EPALE MI GENTE, LES HABLA SU HÉROE, ATSUMU MIYA, DESDE EL OJO DEL HURACÁN! ¡LA CRISIS DE TEQUEÑOS CON LA PICHIRREA DE QUESO AZOTA A LA PATRIA Y A LA NACIÓN VENEZOLANA. - agarró del brazo a un pobre estudiante de primer año que pasaba con una empanada y cara de susto. - CHAMO ¿QUÉ SENTIMIENTO TE PRODUCE UN TEQUEÑO ESCUÁLIDO, CON MÁS AIRE QUE QUESO?

El pobre carajito tartamudeó. - T-tristeza, supongo...

- ¡¿LO VEN?! ¡EL PUEBLO LLORA POR FALTA DE QUESO! ¡Y RECUERDEN AMIGOS, ESTAMOS EN "NOTI-FLASH", DONDE CADA BOCADO CUENTA UNA HISTORIA DE PELAZÓN PURA! - ahora sí se dignó a bajar el tono de voz y a ponerse un dedo en el inexistente audífono para dramatizar. - Eso es todo por ahora, Tooru, volvemos contigo.

De fondo, se escuchó el grito de Iwaizumi. - MIYA, TE DIJE QUE HABLARÁS DE LA DECORACIÓN NAVIDEÑA, ¡NO DE UNA REVOLUCIÓN DEL QUESO, VERGA! ¡CORTA ESA VAINAA! - la escena fue censurada abruptamente para luego volver a mostrar al castaño, que estaba a un paso del psiquiatra.

En el salón, ya algunos no se podían contener. Nishinoya soltó una risa que se contagió al instante. Hinata se dió un coñazo en la frente con la mesa y Bokuto pegó un grito ahogado de diversión.

- Y ahora... El segmento del clima. Que según nuestro experto, está tan contaminado como la conciencia de algunos.

Sakusa apareció de nuevo, pero algo andaba mal. Detrás de él brillaba la majestuosidad de la Nebulosa de Orión. Él como si nada, completamente relajado, señalaba con su puntero láser áreas de la galaxia.

- Miren este sistema de baja presión bacteriana aquí, en el cúmulo estelar. Se recomienda no salir sin protección... Ni en esta galaxia ni en ninguna otra.

Oikawa perdió toda compostura. Un resoplido que fácilmente pasaba por una risa, le escapó. - G-gracias, doctor. Eso ha sido... La parte meteorológica interestelar.

El salón era un manicomio. Suna tenía el teléfono en alto grabando las reacciones de los demás desde hace rato. Tanaka se agarraba del brazo de Kiyoko, llorando. Hasta Tsukishima escondía una sonrisa detrás de la mano.

Luego vino el segmento estrella. Oikawa se acercó a la cámara hasta que solo se veía su rostro, con mirada de juicio final. - Y ahora el full top segmento estrella, debo alertarlos, o sea ¿Hello, son conscientes? Una epidemia recorre nuestros pasillos: la peste de los outfits horribles. He visto gente que combina patrones a rayas con cuadros. Es una falta de respeto a la estética y a mí personalmente.

Atsumu gritó fuera de la cámara. - ¡ESE ES MI SUÉTER FAVORITO, MARICO. OIKAWA, TE VOY CAER A COÑ...!

Tooru lo ignoró. - Equis, reflexionen, guys. Esto ha sido Noti-Flash. La verdad duele... Pero nosotros la decoramos un poquito.

El rubio interrumpió en la pantalla. - ¡PERO LA VERDAD SIN DECORO ESTÁ EN MI INSTAGRAM! ¡SIGANME COMO @miya_tsum!

Lo que siguió fue un forcejeo pendejo. Y entonces, en el fondo, se vió a Sakusa caminar con calma. Sacó un frasco de spray desinfectante tamaño familiar y comenzó a rociar una nube generosa justo el espacio que los separaba a esos dos.

El audio se cortó de golpe. La pantalla se puso negra por un segundo antes de que apareciera temblorosa, la cara de Oikawa. Tenía un pedazo de confeti dorado (que ni idea de dónde salió) pegado en la ceja y su sonrisa era un espasmo. Susurró, directamente a la cámara, con una dulzura venenosa. - Esto... se va a editar. - antes de que todo volviera a quedar a oscuras y las luces se encendieran.

El salón estalló en una ovación de carcajadas, aplausos y gritos. Nishinoya casi que rodaba por el piso. Bokuto abrazaba a Akaashi que intentaba, sin éxito, mantener la compostura. Hinata prácticamente lloraba y hasta Kageyama tenía una mueca que podría pasar por una sonrisa.

Todos... Excepto cuatro personas.

Atsumu se reía a carcajadas, golpeando el brazo de Kiyoomi, eufórico. Había sido un éxito. Iwaizumi tenía las orejas de un rojo incandescente. Sakusa observaba la pantalla en negro con un aire de satisfacción sombría. Su punto estaba demostrado. Oikawa no se movía. Su sonrisa social se había desvanecido dejando un rostro pálido y vacío. Miraba fijamente la pantalla, pero sus ojos no veían el video. Veían su propia humillación proyectada a escala gigante. No era el fracaso técnico, era el tono. Se había convertido en el chiste, en el contraste perfecto para las pendejadas de Atsumu. Su elegancia había sido la cereza del pastel.

Y entonces, todos los ojos se volvieron hacia el padre, el sacerdote permanecía en su escritorio, inmóvil, con brazos cruzados frente al pecho. Su rostro era un enigma. Miró la pantalla en negro luego lentamente giró su cabeza hacia el grupo uno. El silencio cayó como plomo, ahogando las últimas risas.

Pasaron cinco segundos eternos.

- Interesante. - dijo al fin, con una calma aterradora. Su voz llenó el silencio absoluto. - Una representación... Vívida del caos. Del ego. De la absoluta falta de decoro. - Hizo una pausa que hizo sudar a medio curso. Miró directamente a Oikawa, luego a Atsumu. - Tienen siete de diez, siéntense pues.

Un suspiro colectivo de alivio recorrió el salón.

Mientras el bochinche empezaba otra vez y el padre llamaba al siguiente grupo, la cámara lenta emocional se centraba en dos personas.

Cuando Tooru se sentó, no miró a nadie. Su orgullo perfectamente construido acababa de ser derribado por un vendaval de confeti, queso y nebulosas. Y lo peor: todo el mundo había aplaudido el despelote.

Atsumu aún sonriendo, captó la mirada de Oikawa al pasarle por un lado. No era la mirada de un rival deportivo molesto. Era algo más frío, más personal. Era desprecio puro. Atsumu sostuvo la mirada, su sonrisa desafiante, pero por un segundo, algo en la intensidad de Oikawa lo hizo parpadear.

El mensaje una vez más estaba claro y solo Iwaizumi pareció leerlo en ese agarre: Esto no se terminó. La vaina acababa de empezar.

El padre aplaudió para silenciar al salón. - Que pase el grupo dos y su... - leyó la hoja que tenía con los integrantes y el nombre de la parodia. - "¿Amor o locura? El consultorio de Shimizu."

La pantalla del salón se oscureció nuevamente, una música cuchi de teclado electrónico llenó el ambiente. Eran los acordes de una canción de telenovela de los noventa, pero malísima, toda mal sintetizada.

El set era un claro intento de recrear un estudio de televisión diurna. Había un fondo azul pastel (arrugado), dos sillas de entrevista frente a frente y una mesa de noche con un falso florero de plástico, más falso que un billete de tres. Yachi apareció en la pantalla, vestida con un traje de chaqueta rosado que le quedaba tres tallas más grande. Su sonrisa era un espasmo de nervios.

- Bienvenidos todos a... " ¿Amor o Locura?" El programa donde... Donde el corazón tiene la última palabra, pero la razón hace un intento. Yo soy su anfitriona, Hitoka Yachi. ¡Y con nosotros, el hombre que trae la pasión... Perdón, el desorden emocional a nuestro escenario: ¡Ryuunosuke Tanaka!

Tanaka irrumpió en la escena como elefante en una ferretería, todo alborotado. Llevaba un esmoquin brillante con hombreras exageradas, más feo que un carro por debajo, y tenía todos los dientes pelados.

A gritos dijo. - ¡BIENVENIDOS, ALMAS PERDIDAS Y CORAZONES ROTOS! ¡YO SOY RYU, SU GUÍA ESPIRITUAL EN ESTE TÚNEL DEL AMOR, DONDE A VECES HAY LUZ Y OTRAS VECES... ES UN TREN VINIENDO DE FRENTE!

Shimizu estaba sentada en una butaca de terciopelo rojo con las piernas cruzadas y un vestido negro sencillo. En sus manos tenía un bloc de notas y un bolígrafo de plástico que parecía sacado de uno de los chinos de la esquina. No sonreía. Su sola presencia calmaba la música cursi y hacía que el traje de Tanaka pareciera aún más ridículo.

Con su tono bajo y sereno, obligó a todos a callarse. - Soy Shimizu Kiyoko. Podemos arrancar.

- Empecemos con nuestro primer caso del corazón. Yachi, ilumínanos - sugirió el pelón.

- Caso uno... "El Fantasma del Amor".

Tsukishima Kei entró a la escena arrastrando los pies. Su "disfraz" consistía en unas bermudas y una camisa suelta y a pesar de que en el set hacía calorón, no hizo ningún esfuerzo por cambiar su voz.

- Mi problema es que mi novia dice que soy demasiado frío. Que no muestro emoción. Que mi regalo de aniversario fue un extintor con una nota que decía "por si acaso".

Kiyoko sin levantar la vista de su bloc, habló. - Los regalos simbólicos son una forma de comunicación. Un extintor comunica... Preocupación por la seguridad, sí, pero también una expectativa de desastre. - Finalmente alzó la mirada hacia él. - ¿Le has preguntado qué necesita emocionalmente?

El catire pone los ojos en blanco. - Sí, me dijo que calidez. Fui y bajé la calefacción del depa y se enojó más, no entiendo a las chamas de hoy en día.

- ¡ES QUE NO ERA CALIDEZ LITERAL, GAF-! -Kiyoko interrumpió a su novio con una mirada.

- Terminemos este caso. Mi recomendación: terapia. Para los dos. Siguiente.

Tsukishima se quitó la vestimenta y los arrojó fuera de cámara. Se oyó un golpe sordo y un quejido de Yachi.

- Caso dos... "El amigo... Invisible".

Kei emitió un suspiro que hablaba de un sufrimiento cósmico. Sin entusiasmo, se puso una gorra de béisbol negra al revés. Era el disfraz más piedrero posible y lo llevaba con el orgullo de quien se rinde ante lo absurdo de la vaina.

- Bueno, tengo un... Conocido desde hace años. - hizo una pausa, buscando las palabras con desprecio. - No es tímido, eso sería demasiado sencillo. Tiene más bien una... Lealtad de jalabola. De esos que te siguen hasta el baño y se sientan afuera a esperar.

En el salón de clases, Tadashi, que hasta ahora había estado sonriendo tímidamente con el video, se quedó tieso.

- El chamo es predecible, o sea. Siempre está ahí, ofreciendo cosas innecesarias. ¿Agua? ¿Un lápiz? ¿Un sermón sobre las propiedades curativas del llano? Como una mochila emocional con patas.

La descripción era tan específica y tan mala leche que en el set, Tanaka frunció el cejo. Algo le estaba picando en la memoria. Kiyoko dejó de escribir y clavó sus ojos analíticos en Tsukishima, como si acabara de encontrar un espécimen fascinante y lamentable. Este tema ni siquiera estaba en el guión, pero igual lo escuchará.

El catire continuó. - La cuestión es que este conocido parece creer que ganará algo con esta... Persistencia servil. Se preocupa obsesivamente por la opinión de alguien que objetivamente hablando, tiene mejores cosas en qué pensar, ¿Me explico?

Yachi, detrás de la cámara, dejó escapar un pequeño "oh" de reconocimiento. Tsukishima lanzó una mirada de fastidio en su dirección.

- La pregunta, supongo, es: ¿Cómo se le hace entender a una persona así, que su atención no solicitada es en el mejor de los casos un ruido de fondo, y en el peor, una molestia activa?

El silencio en el set del video fue elocuente. Tanaka tenía la boca abierta, procesando. Los engranajes en su cabeza giraban lentamente hasta que hicieron CLICK. Sus ojos se abrieron como platos. ¡Era Yamaguchi! Tsukishima estaba describiendo a Yamaguchi con el distanciamiento de un entomólogo describiendo un bicho raro.

Pero no entiende ¿Por qué si siempre los ve juntos ahora le da por expresarse así de él? Que hipócrita.

Kiyoko habló entonces, su voz un contrapunto de calma. - La lealtad no es una patología, Tsukishima. A menudo, es una elección consciente. Un regalo. - hizo una pausa, dejando que sus palabras flotaran en el aire. - El problema rara vez está en quién ofrece la devoción. Está en quien la recibe y por hábito o arrogancia decide menospreciar su valor. La pregunta no es cómo hacer que el "conocido" se detenga. Es si tú estás preparado para ver lo que siempre ha estado frente a ti, antes de que decida dejar de ofrecerlo. Porque olvídate que siempre va a estar a tu lado, y cuando se canse de tí, verás como te hace falta su presencia.

Tsukishima la miró. Parpadeó una vez, lentamente. La respuesta de Kiyoko, en lugar de abordar la pregunta práctica, había dado un giro filosófico que lo agarró fuera de base. Por un microsegundo, pareció que las palabras habían rozado algo, una puerta cerrada en una habitación que él ni sabía que existía. Pero luego frunció el ceño, levemente arrecho.

Kei se quitó la gorra bruscamente. - No. Usted no entendió. No se trata de "ver" nada. Se trata de eficiencia social. Es agotador tener que procesar tanta... Atención inútil. ¿Qué se supone que haga uno? ¿Dar las gracias cada vez que me presta un lápiz? - su queja era genuina, teñida de una irritación auténtica por una situación que para cualquier observador externo, solo podía referirse a una persona en su vida.

- En fin. Mi consejo para el conocido: consiga un hobby, un propósito, algo. Deje de orbitar alrededor de gente que claramente prefiere el vacío del espacio. Es triste y francamente, poco digno. - se encogió de hombros, un gesto de desapego total. - Caso cerrado. Siguiente. Por el amor de Dios, que el siguiente sea menos deprimente. - y el vídeo finalizó ahí.

En el salón, la risa fue diferente esta vez. No eran carcajadas abiertas como con el grupo uno, sino una ola de risitas cómplices, "awws" y cabezas que giraban hacia Yamaguchi, sentado a unos metros de Tsukishima.

Yamaguchi estaba colorado como un tomate, hundiéndose en su asiento, con una cara aterrada, ¿Lo acababan de humillar públicamente?. Tsukishima, junto a él, observaba la pantalla con una ceja levantada y una expresión de profundo desprecio hacia su yo del pasado.

- Epa... - susurró Yamaguchi, desesperado.

-No digas nada. - murmuró Tsukishma, sin mirarlo, frotándose el puente de la nariz. - Absolutamente nada. - ¿Y CÓMO QUIERE QUE NO COMENTE NADA AL RESPECTO?

En el frente, el padre se aclaró la garganta. - Un análisis... Peculiar de las dinámicas afectivas. - dijo, con una esquina de la boca temblorosa como si luchara por no sonreír. - Tienen siete y medio de diez. Puntos extra por el... Realismo crudo del caso dos.

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Con el tiempo, pasaron los videos de los grupos tres y cuatro.

El grupo tres presentó "Sazón en llamas". El video fue un monumento histórico al caos culinario donde Bokuto declaró que "la tradición es una prisión", intentó hacer un tumbarrancho con avena y una salchicha, resultando en algo que Iwaizumi desde su asiento, describió con dolor maracucho: "Eso es un delito contra el Zulia." Y Suna aportó "Se acaba de morir un turpial, se cayó el puente de Maracaibo y se secaron tres matas e' mango". Osamu, imperturbable, salvó la cocina de un incendio menor con la calma de un bombero jubilado.

Luego vino el grupo cuatro con "La Casa de los Famosillos", un reality pirata casero donde Kageyama, por tratar de hacer un jugo de guayaba con los ojos cerrados en medio de una pelea por el control del smart, fue declarado "el único con sentido común y por eso el más peligroso" por Suna en un confesionario mordaz. Las risas fueron generales, un alivio cómico necesario.

- Bien -anunció el padre, consultando su lista con una expresión que decía "solo falta uno" - Los demás pasan en la siguiente clase, el grupo cinco: Komori, Hinata, Kozume y Tendou. Adelante.

Un murmullo de expectativa recorrió el salón. Esa combinación era una bomba de humor impredecible. Hinata hizo un gesto de saludo a sus compañeros cuando se paró al frente. Kenma, a su lado, se recostó en la pared como si intentara volverse uno con él. Tendou frotó sus manos con una sonrisa que prometía bochinche y Komori sonrió con la valentía de un cordero camino al matadero, con pura labia del valiente.

La pantalla se encendió. El título de "¿QUIÉN DIJO ESO?" En negrita iluminó todo el salón.

El video inició con una cortinilla de luces de colores mal sincronizadas y la voz distorsionada de Tendou imitando a un presentador de Venevisión. - ¿Creen conocer a sus compañeros? ¿Pueden distinguir la sabiduría callejera del simple delirio? ¡PONGAN A PRUEBA SU CRIOLLÉZ MENTAL!

El set era la casa de Komori, la cual se encontraba decorada con banderines de papel que decían "SABIDURÍA" y "CAOS". Había dos podios de cartón. En uno, Hinata y Komori, con unas camisas verdes fosforescentes; casi se pierden en el set por suerte. En el otro, Tendou, solo con una capa hecha de una bandera venezolana de plástico. Kenma estaba sentado a su lado, sin ningún tipo de objeto. La presentadora era un maniquí con una peluca rubia y un micrófono pegado con teipe.

Tendou, golpeando su podio inició. - El equipo "predicción y bochinche" está listo para devorar la gafedad ajena.

- El equipo "los chamos" les va a ganar con... Con coraje. ¡Y con Komori!

- Pregunten rápido. - rogó el rubio.

El título de "RONDA 1: LA FILOSOFÍA DEL SOBREVIVIENTE" aparecía en toda la pantalla cegando a los espectadores.

La presentadora maniquí (que curiosamente sonaba igual a Satori) comenzó. - Frase uno: "De migaja en migaja se construye un pan." ¿Autor?

Las opciones aparecieron en la pantalla con tipografía comic sans, más chimba que motor fundido, vale:

A) Un panadero poeta de la esquina.
B) Simón Bolívar, según las cartas que le escribía a Manuelita Sáenz.
C) El fantasma de un venezolano en crisis en el 2017.
D) Un estudiante que justifica vivir de las sobras de los demás, o al menos, de la persona que le gusta.

Hinata frunció el ceño, su cerebro haciendo ruido de motor pequeño. - El panadero con el pan tiene que ser ¡Es un artista!

Tendou cerró los ojos, fingiendo una epifanía. - ¿Medio tronao', no? Obviamente es la voz, el alma y espíritu de un migajero en peligro de extinción. - hizo una pausa y luego abrió más los ojos. - ¡DEL QUE SABE QUE EN ESTA VIDA A VECES SOLO TE TOCAN LAS SOBRAS Y CON ELLAS CONSTRUYES TU VAINA! ¡ESA ES FILOSOFÍA PURA, CALLEJERA Y BARATA, MANO! - gritó, señalando a nadie en particular, pero todos en el salón que conocían a Atsumu (especialmente Osamu, quien puso los ojos en blanco) supieron exactamente de quién hablaban.

Kenma opinó mientras rodaba los ojos. - Lógico. Es la ecuación básica del aprovechamiento máximo con esfuerzo mínimo. Solo alguien con tan poco amor propio la convertiría en lema.

"RONDA 2: EL PESIMISMO EN SU ESTADO MÁS PURO"

La maniquí volvió a revelar la frase. - Frase dos: "Todo malo, nada bueno, nada fino, todo peor." ¿Qué ánima en pena soltó este himno?

Opciones:
A) Un busetero recibiendo medio pasaje por parte de los estudiantes.
B) Sakusa Kiyoomi al inspeccionar los baños del liceo.
C) Nishinoya Yuu después de que le cobraran doble toque en un intercurso.
D) Todos los venezolanos cuando perdieron las elecciones.

Komori se llevó una mano a la mejilla. - Uy... Esa está arrechisima, - rápidamente se corrigió y pidió disculpas a la cámara ¡Se supone que no puede ser grosero en un vídeo para el colegio! - la D es clave pero Sakusa definitivamente sería alguien que lo pensaría. Lo he visto mirar la manilla de la puerta con desprecio.

Tendou agitó las manos en el aire. - ¡ERROR! Y me cuesta admitirlo pero aunque Noya sea probablemente el que diría esa frase. Se sabe que la D es la correcta, ese día morimos todos juntos. - se llevó una mano al corazón para dramatizar la escena. - Menos los chavista, ¡ESOS SE PUEDEN IR BIEN A LA MIER-! - yyyy censuraron el vídeo.

Kenma continuó. - Sakusa lo internalizaría. Noya lo externaliza con el volumen al máximo. Pero la opción correcta es la que causa más decibeles de queja, la que más jode.

"RONDA 3: LA RESIGNACIÓN COLECTIVA".

- Frase tres: "Somos lo que somos, estamos los que estamos." ¿Filosofía de quién?

Opciones:
A) Un profesor de educación física viendo que solo llegaron cinco de treinta alumnos.
B) Kuroo Tetsurou, encogiéndose de hombros ante un plan que salió mal.
C) Un loro en una jaula repitiendo lo que oye.
D) Alguien que no necesita de más gente para disfrutar.

Hinata se rascó la cabeza. - ¿Kuroo? Pero él siempre tiene un plan B...

Tendou se inclinó sobre su podio, con una sonrisa de complicidad. - ¡Ah, pero esa es la ganga! Es el encogimiento de hombros filosófico, es aceptar el caos con una sonrisa felina. Kuroo lo diría después de que uno de sus parches o farándulas explotara, sin pararle bolsas. ¡ES LA ELEGANCIA DEL "Y QUÉ LE VAMOS A HACER", PAPI!

- Esa es... una descripción bastante precisa de él. - reconoció Kenma.

"RONDA 4: EL REALISMO A MUERTO".

- Frase cuatro y última: "Prefiero que me coma un león del zoológico de Caricuao en Caracas a que me entreviste una periodista de VTV".¿Autor intelectual?

Opciones:
A) Un domador de circo arrepentido.
B) Suna Rintaro, luego de ver una cadena del gobierno en la televisión.
C) Bokuto Koutarou, confundiendo la entrevista con un reality show de supervivencia al desnudo.
D) El león en cuestión, si pudiera opinar.

Komori palideció. - ¿Es normal que sea tan... específico?

Tendou soltó una risa baja y dramática. - Esto es arte, es el cinismo hecho tweet. Esto solo puede salir de una mente que observa las estúpidas cadenas y lo condensa en una joya de humor negro. - hizo una pausa dramática. - Claramente es Suna, el humor negro y él van de la mano siempre. Unidos como la pasta y vaina

Kenma asintió, casi de forma imperceptible. - Suna. Probabilidad del 98%. El 2% restante es que sea alguien anónimo, pero la esencia es la misma.

En el salón, Rintaro no dijo nada pero una sonrisa lenta y satisfecha se dibujó en su rostro mientras escribía algo rápido en su teléfono, probablemente la frase para subirla a sus historias.

El video terminó con Tendou declarándose ganador por "predicción psicológica colectiva", Hinata celebrando por haber "participado con corazón", Komori aliviado de que hubiera terminado y Kenma ya caminando fuera de la cámara, anunciando que su parte de trabajo social había concluido.

En el salón de clases, el estruendo fue glorioso. Risas, aplausos, esa gente se la estaba viviendo. El padre observaba con los brazos cruzados, una ceja ligeramente levantada, una lucha visible en su rostro entre la reprobación por el humor negro y el reconocimiento de la creatividad brutalmente precisa.

- Bueno - dijo al fin, ahogando las risas. - Una... Interesante exploración de la idiosincrasia local y las dinámicas grupales. Los siguientes grupos pasan la próxima semana. Pueden ir saliendo. ¡Vayan con Dios!

El timbre no había sonado, pero el permiso tácito bastó. El salón estalló en movimiento, sillas rodando, morrales cerrándose, conversaciones y risas explotando como cohetes. El ambiente era de euforia, de complicidad. Habían sido desnudados en público con refranes y frases certeras y en lugar de ofenderse, la mayoría lo celebraba.

Era el momento perfecto en medio del bululú general para que una retirada pasara desapercibida para todos... excepto para una persona.

Tsukishima como de costumbre, tomó su tiempo. Recogió su cuaderno con dedos precisos, guardó su lapicero en la cartuchera y pasó la mano por el borde de su bolso para quitar un inexistente polvo. Su mente ya había formado el comentario cínico del día, el resumen perfecto y despectivo del espectáculo. Era un ritual. Se giró hacia su izquierda, hacia el espacio que por años había sido tan constante como su propia sombra.

- Vaya ausencia de neuronas se cargan estos pajuos. Lo de las elecciones fue lo único medianamente certero... - la frase murió en sus labios.

El asiento a su izquierda estaba vacío.

No solo vacío, sino que parecía haberse vaciado con una premura inusual. No había cuaderno olvidado, ni la botella de agua medio llena que Yamaguchi siempre dejaba, ni un carajo. Solo el espacio, neutro y mudo.

Tsukishima parpadeó. Su mirada barrió la marea de estudiantes que se amuñuñaban en la puerta. Y entonces lo vió. O más bien, vió la nuca y los hombros de Yamaguchi moviéndose con determinación entre los cuerpos. No iba cabizbajo ni arrastrando los pies. Iba recto, esquivando a Hinata que reía a carcajadas, rozando a Yachi que le sonrió con complicidad. En un instante, justo antes de cruzar el marco de la puerta el peliverde giró la cabeza levemente. No fue hacia atrás, no buscó a Kei con la mirada. Fue un gesto para ver por dónde se tenía que dirigir, un perfil serio, resuelto. Y luego, desapareció en el pasillo, como alma que lleva al diablo.

La puerta del salón se balanceó tras él.

Todo el ruido del mundo se desvaneció para el chico, todo se redujo a un zumbido lejano, ahogado por un silencio repentino y ensordecedor que llenó el espacio exacto que Yamaguchi había ocupado durante años. Un espacio que, recién ahora se anunciaba como un vacío.

No hubo un "espérame, Tsuki". No hubo una mirada de espera. Ni un "nos vemos mañana" o algo así.

El de lentes cerró su bolso con un clic que sonó anormalmente fuerte en su burbuja de silencio. Se la colgó de un hombro, sintiendo su peso familiar de una manera nueva, incómoda. Dió unos pasos hacia la puerta, que ahora estaba casi despejada. Al pasar junto al escritorio del profesor lo miró. No dijo nada, pero su expresión era la de quien acaba de ver una pieza crucial moverse en un tablero que solo él parecía entender.

Al salir al pasillo, la luz natural del sol le dió de lleno. A su derecha, el grupo de Hinata se alejaba riendo. A su izquierda, el pasillo estaba vacío. Yamaguchi ya se había esfumado, habiendo tomado la ruta más rápida, la más eficiente para poner distancia.

Tsukishima respiró hondo. El aire olía a polvo de tiza y al fantasma de la risa colectiva. Pero su garganta sabía a otra cosa. A algo seco, metálico. A orgullo herido, a confusión y a la primera punzante y desagradable punta de algo que podría ser remordimiento.

Sin apurarse como siempre, pero con una rigidez nueva en la espalda, comenzó a caminar solo hacia la calle. La promoción del liceo había tenido su día más gracioso y él irónicamente, se iba con el sabor más amargo.

CHICOS AL FIN PUEDO DECIR QUE SE ALEJAN Y ACERCAN COSITAASS AL MISMO TIEMPOOO, ando emocionada por eso

ESPERO LES HAYA GUSTADO EL CAP, cuál fue su equipo favo? Yo amé el 5, esas frases todo que ver

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