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By naniiistoriess

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๐™€๐™‰๐™๐™๐™€ ๐˜ฟ๐™Š๐™Ž ๐™ˆ๐™๐™‰๐˜ฟ๐™Š๐™Ž Ga-Eun habรญa aprendido a vivir en silencio, un silencio roto, cortante, doloro... More

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By naniiistoriess

AUNQUE GA-EUN QUISIERA NO HACERLO, LO RECUERDA, recuerda perfectamente ese día donde su padre de pronto, se desplomó en el suelo; sus gritos pidiendo ayuda, las ambulancias, lo recuerda todo, y eso de alguna forma le hacía sentir culpable, le hacía sentir que pudo haber hecho más, aunque solo era una niña en ese entonces, siempre cargara con una culpa que no debía de existir.

- ¿Pasa algo? - Preguntó Hyun-tak mirándola.

Después de el incidente de Ga-Eun, Go-tak insistió en comprarle algo para «subir su azúcar», ella aseguró en que no fue por eso, pero el fue más insistente, así que terminaron yendo a la primera tienda de conveniencia que vieron.

- No es nada. - Afirmó ella.

- ¿Qué quieres? - Volvió a hacer otra pregunta, refiriéndose a que quería comer.

- Nada, estoy bien. - Aseguro ella volviendo a insistir.

- Espérame aquí. - Pidió Hyun-tak antes de perderse por algunos pasillos.

Ga-Eun se puso a mirar cualquier cosa, intentando evadir sus pensamientos, sobre todo, aquellos recuerdos que siempre la atormentaban.
Hyun-tak volvió a aparecer de la nada, con dos paletas en la mano.

- Vamos a pagar. - Dijo el. Ga-Eun asintió con la cabeza, y lo siguió sin decir más.

- ¡Go-tak! Tanto tiempo amigo. - Habló el cajero de la tienda. - ¿Ella es tu novia? Es hermosa.

- Es mi amiga. - Afirmó el mientras sacaba dinero de su bolsillo, pero una mano lo detuvo.

- Pagare yo. - Dijo ella. Hyun-tak volteo la vista hacia ella para responder.

- No, yo invite, lo haré yo. - Ella no volvió a insistir ante su respuesta, su voz imponente le hizo sentir que no había lugar para réplicas.

Además, durante este tiempo que habían pasado juntos se había dado cuenta de que, no había forma de hacerlo cambiar de opinión.
Al salir de la tienda el silencio volvió a invadir a ambos, hasta que el ruido de las bolsas se hizo presente; Go-tak saco una paleta de fresa, la favorita de Ga-Eun.

- ¿Te gusta esta, no? - Pregunto el con cierta duda en su voz.

- ¿Cómo sabes? - Volvió a preguntar ella, lo que era una clara afirmación de que sí.

- Alguien me lo dijo. - Confesó el mientras sacaba el suyo: de mango.

Se sentaron en un banco frente a la tienda en silencio, ninguno de los dos decía nada. De pronto un gato se acercó a ellos, era un atigrado color gris, parecía ser aún un adolescente, no era muy grande.

- Hola gatito. - Murmuró Ga-Eun acariciándole la cabeza con tranquilidad.

El gato se restregaba por sus manos, demostrando que le gustaba el tacto, luego de un rato, se acercó a Hyun-tak, buscando atención de parte del chico también.

- Quiere que lo acaricies. - Aviso Ga-Eun, como si entendiera lo que el pequeño gatito quería.

Una risa pequeña escapó de sus labios al ver a Go-tak acariciar al gato de forma torpe, de lejos se notaba que jamás había tenido uno.
Al escuchar tan melodiosa armonía -según Hyun-tak- este volteo, mirando su sonrisa, sus labios curvados apenas, y sus ojos levemente enchinados; se quedó quieto un segundo, como si estuviera hipnotizado.

- ¿Qué, tengo algo? - Pregunto ella al darse cuenta de su mirada insistente.

- No, no, es que.. - El hizo una breve pausa, pensando en si hablar o no, hasta que finalmente terminó su frase. - te ves bonita.

Confesó el, su tono era sincero, y aún más suave de lo habitual.

- ¿Qué? - Pregunto Ga-Eun, sin entender porque la repentina confesión.

- Cuando sonríes.. eres bonita, digo, aún más. - Dijo el sin pensar mucho.

El corazón parecía querer salir del pecho de ambos, Ga-Eun se sonrojó muy notoriamente sin poder ocultarlo «¿Le parezco bonita?» se preguntó ella. Quería preguntar más a fondo, pero decidió dejarlo allí gracias a la pena, y comer su helado mirando hacia otra dirección con vergüenza.






















- ¿Cómo se encuentra? - Preguntó ella mirando a través de la pequeña ventana que estaba en la puerta.

Su padre estaba dentro, sentado en una silla de ruedas mientras comía un pedazo de sandía.

- El se encuentra muy bien, está muy sano. - Afirmó la enfermera sonriendo. - Siempre pregunta por usted, la extraña mucho.

Ga-Eun asintió levemente con la cabeza, mientras soltaba un suspiro pesado lleno de cansancio.
Su padre había quedado paralítico luego de un derrame cerebral, ahora era casi igual a un niño pequeño otra vez; su madre -de forma desalmada- se casó a los seis meses con el señor Lee, y lo envío a la residencia.

El señor Lee, al principio intento ganarse a Ga-Eun con regalos y cariño, pero Ga-Eun nunca iba a lograr verlo como un padre, así que al final, dejó de intentar caerle bien, porque después de todo, ella ya era una pieza en su tablero, quisiera o no.

Antes de que Ga-Eun se uniera a la unión, su padre recibía el trato mínimo del lugar, pero luego de que ella ingresará pudo pagarle un trato más avanzado.
Ella no estaba en la unión por razones vacías, lo hacía para poder protegerlo, para no depender de su madre ni del sucio dinero de su padrastro; y también, para cuidar de los demás, de sus amigas de la escuela, de las chicas de la secundaria, desde quienes la amaban, hasta quienes la odiaban, no le importaba quien fuera, ella tenía la creencia de que nadie se merecía estar en un infierno como la unión.

Se acercó a la puerta, abriéndola con suavidad, está emitió un leve chirrido, haciendo que su padre volteara hacia el lugar, con curiosidad de saber quién era, y al verla el sonrió de forma tierna y cálida -y Ga-Eun claramente le devolvió la sonrisa-.

- Ya tengo que irme. - Dijo ella, sin alejarse mucho de la puerta.

Sus palabras hicieron que el mayor hiciera una mueca de molestia, lo que causó una pequeña risa divertida en Ga-Eun.

- Pero volveré pronto, es una promesa. - Aseguro ella, haciendo que su padre volviera a sonreír. - Nos vemos, padre.

Se despidió ella, y luego salió de la sala; después de tantos años, aún no lograba asimilar el hecho de que su padre estaría así por el resto de su vida, y que ella no podía hacer nada para cambiarlo, aún así, se encargaría de cuidarlo siempre.

Ella camino hacia la habitación, y abrió la puerta suavemente para ingresar dentro. Su padre levantó la mirada ante el sonido, y al verla entrar sonrió dulcemente, a lo que ella le devolvió la sonrisa; Ga-Eun era una de las únicas personas que el recordaba y lograba reconocer.

- Ya me voy. - Le aviso ella, la sonrisa de su padre se borró para volver a comer la fruta. - Pero volveré pronto.

Aseguro ella con una sonrisa, y su padre solo asintió con la cabeza.
Los médicos decían que, el ya no entendía, y que no lo iba a volver hacer, así como tampoco iba a volver a hablar, ni a caminar, jamás podría volver a su vida diaria «normal»; y Ga-Eun, ella siempre cargaría con una culpa que debería ser inexistente, creyendo que podría haber hecho algo, aún sabiendo que era una niña cuando todo ocurrió, pero de alguna forma creía que podría haberlo evitado.

















































Ga-Eun había tomado un taxi de regresó a casa, ella ingresaba con familiaridad y tranquilidad a la casa, hasta que algo le pareció raro, Yi-seo, su hermana -hija de su madre, y padrastro- estaba sentada en el sofá, mirando la puerta de una forma obsesiva como si esperara algo, o a alguien.
A

l verla entrar, está salto del sofá, acercándose a ella casi de forma automática.

- ¡Ga-Eun! - Exclamó ella en un murmullo.

- Yi-seo, ¿sucede algo? - Pregunto ella, mirando hacia la menor de apenas siete años.

- Mamá.. - Dijo ella en un murmullo, al oir esa palabra Ga-Eun se agachó, poniéndose a su altura casi al instante.

- ¿Te hizo algo, estás bien? - Cuestionó Ga-Eun, preocupada.

Conocía bien a su madre, más de lo que quisiera hacerlo, era una persona que no veía por nadie más que por si misma, y Ga-Eun no podía llevarle la contraria, aunque lo intentará; pero aún así, no iba a dejar pasarlo si le hacía algo a su pequeña hermana menor, Yi-seo era la última parte de inocencia que a ella le quedaba.

- No.. - Negó ella rápidamente. - Pero está molesta.

- ¿Molesta? ¿Sabes por qué? - Volvió a hacer otra pregunta.

- Deberías saberlo. - Habló su madre a unos pasos suyos. Su voz hizo que ella se pusiera de pie nuevamente, girando hacia su dirección.

- Yi-seo, ve a tu habitación, iré luego contigo ¿si? - Pidió Ga-Eun con amabilidad, la pequeña dudo un momento, pero sabía que no había mucho que ella pudiera hacer, así que simplemente asintió con la cabeza y se fue.

- ¿Dónde estabas? - Preguntó ella.

- Con papá. - Afirmó ella -lo cuál no era mentira, por parte, claro-.

Su madre se acercó más a ella, proporcionándole una fuerte cachetada. Ga-Eun sentía su mejilla arder fuertemente, pero aún así no se inmutó, y puso su rostro al frente nuevamente.

- ¿Crees que esto es un juego, Ga-Eun? - Volvió a reiterar otra pregunta. - Nuestra alianza con los Geum es importante ¿por qué no puedes entenderlo?

- No sé de que me hablas. - Dijo ella con voz segura.

- ¿No sabes? - Pregunto su madre sonriendo de forma sarcástica.

Sacó su celular, mostrandole unas fotos, fotos de Ga-Eun y Hyun-tak en frente de la tienda, pero ¿cómo? ¿quién? ¿cuando? No lo entendía.

- ¿Quién es? - Cuestionó su madre guardando el teléfono nuevamente.

- Un amigo. - Afirmó ella.

- Escúchame bien, Ga-Eun, no hay lugar para amigos aquí, ¿sabes lo qué harían los Geum si se enteraran?

Ga-Eun sintió una punzada en el pecho, de impotencia, de tristeza, ¿como su madre la persona a quien ella más admiraba de pequeña -incluso más que a su padre- se había convertido en esto?

- ¿Solo te importa lo que los demás digan, cierto? - Respondió Ga-Eun, bajando la mirada.

- ¿Qué, dijiste algo?

- ¿No te importa lo que yo sienta? - Preguntó ella levantando la mirada otra vez, encontrándose con los ojos furiosos de su madre.

- Desde que tú padre se volvió un inútil no me importa nada de lo que tenga que ver el, y eso te incluye. - Escupió ella con rabia.

Las lágrimas ardían en sus ojos, amenazando con salir; sabía la respuesta, sabía que diría eso, pero aún así quería intentarlo, quería creer que aún habia una pizca de amor de su madre por ella, pero no, todo se habia desvanecido.
Sin decir otra palabra, subió las escaleras hacía su habitación, se tiró a la cama -sin antes olvidar cerrar la puerta con llave-, ahogando sus lágrimas y sollozos en su almohada.














FIN DEL CAPÍTULO.

1786 PALABRAS

HOLAA, dije que no actualizaría hasta los cinco votos, pero no quiero dejar sin actualización a mis únicos dos lectores así que aquí estoy otra vez🫰💜

Publique una nueva historia, basada en la temporada uno de Weak Hero Class (es con Su-ho), principalmente iba a hacer una historia con el primero, pero al final me decidí por esta, así que bueeenoo

Espero que les haya gustado este capítulo y si fue así por favorrr no te olvides de votar, solamente tienes que tocar la estrellita y listooo, esto me ayuda mucho en dos cosas, me ayuda a saber que te está gustando, y me motiva muchísimo a seguir escribiendo

Hasta aquíii, nos vemos en el próximo capítulo, byeee 🫶💘

Nanii's note

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