ACLARATORIAS Y ADVERTENCIAS:
Esta historia es un Pitch Dark. Si buscas romance aquí NO lo vas a encontrar. Al menos no por parte de los protagonistas. Oween es un personaje sumamente oscuro, trastornado y NO va a cambiar por la chica.
La historia contiene abuso. Violencia. Agresión sexual. Canibalismo. Asesinatos gráficos. Relaciones tóxicas. Acecho. Problemas mentales. Sangre. Tendencias obsesivas. Contenido sexual explícito y NO consentimiento.
Recuerda que todo es ficción destinada a entretener al lector. Leer bajo su propio consentimiento.
Oween
Tengo a mi próxima víctima en la mira.
La he observado a través de la pantalla de mi computador por más de tres semanas; desde que comenzó a seguir la cuenta oficial de mi feria movible a través de instagram y poco después, mi cuenta personal.
Hackear su celular fue tan sencillo.
Ahora sé su nombre completo y dirección. Cuanto gana al mes. Historial médico. Es alérgica a las picaduras de abeja y a las manzanas. Se graduó en una de las mejores universidades del país con tan sólo veintidós años y tiene posgrados y maestrías en mierdas científicas que no entiendo. Sé donde trabaja. Donde suele frecuentar. Le apasiona el cine y lo que me hizo tener una erección: Es experta en el pole dance. No pude resistirme y hackeé también las cámaras del recinto donde va a practicarlo.
Me gusta saberlo todo. Lo que no me gusta es ese amigo suyo que la mira con corazones en los ojos. Tal vez envíe a uno de mis chicos para que se encargue de él.
No pude seguirla en redes sociales. Podría servir de evidencia. Pero eso no me impidió invadir sus servidores privados y comunicaciones.
Aprendí todo lo que pude de ella, al igual que lo hice con mis víctimas anteriores.
Estoy seguro de que cuando venga a la feria, porque vendrá, usaré sus gustos y aficiones para atraerla. Me moldearé a lo que ella quiere. La haré tragarse mis mentiras y derretirse bajo palabras seductoras y toques sutiles.
Deslizo la punta de la lengua por mi labio inferior, imaginando cómo se sentiría su largo cabello en mis manos mientras la inclino y tallo mi nombre en su columna vertebral con mi navaja favorita. No mi nombre real, mi seudónimo de asesino.
Quiero ver su sangre brotar de la piel enrojecida e irritada. Bajando en un lento río hasta las mejillas de su culo y luego lamerla. Saborearla. Hacerla mía.
El grito ahogado a mi derecha me saca de la ensoñación. Miro con aburrimiento como Waynee termina de coserle la boca al vagabundo que trajo por la noche; lo ha convertido en la nueva pieza de nuestra colección.
—¿Tienes el nombre para esta nueva exhibición? —lo veo pasarse una mano ensangrentada por el cabello rubio, oscureciendo algunos mechones y sus ojos se estrechan al sonreirme —. Los clientes quieren algo más...extravagante.
—¡Si! —exclama con voz grave mientras se pasea alrededor, saltando sobre las puntas de sus pies, con los gimoteos del vagabundo rebotando entre los cristales que nos rodean —, Lo llamaré Origen de la humanidad.
No es un buen nombre pero me quedo en silencio porque los ojos de Waynee brillan con ilusión. Hoy parece tranquilo y no voy a arriesgarme a que pierda la cordura mientras la policía está afuera recorriendo el lugar junto con Nathaniel.
—¿Crees que se ve bonito? —a espaldas del tipo, Waynee ladea su cabeza.
Se me pone la piel de gallina ante la baja temperatura y meto las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón. Frunzo los labios antes de acercarme, observando el corto pantalón de Waynee. Al menos la sudadera grande lo protege del frío.
Mis pasos resuenan mientras me acerco y me detengo a su lado. Examinando su trabajo.
El cuerpo del vagabundo está sujeto a una barra de metal que se enrosca a una base sobresaliente del suelo. Con el hierro encajado entre las mejillas del culo y atravesando la piel de su espalda, estoy seguro que se roza con los huesos de su columna vertebral, y saliendo por la nuca.
Tiembla tan fuerte que parece estar teniendo un ataque.
Su piel quemada por el sol contrasta con los brazos pálidos que Waynee ha unido a cada lado de su torso. Bajo la mirada; piernas cosidas con hilo grueso y oscuro, a los costados de sus rodillas. Las puntadas son precisas y bellamente elaboradas.
Como un bordado elegante.
—Escuché a Nathaniel leer sobre el origen de los primeros humanos. Ese ñoño. Leyendo sobre historia, los griegos y yo no sé que —sus manos llenas de cicatrices blanquecinas recorren con reverencia las extremidades añadidas —, y se me ocurrió hacer esto para la colección. Eiden me ayudó a traerlo —da una palmada amistosa en la cabeza del aterrorizado sujeto.
Claro que sí. Eiden no es capaz de negar nada de lo que Waynee le pide.
Siento la mirada de Waynee pegada a mi cara así que le sonrío con aprobación y suelta un grito de emoción.
Lloriqueos se elevan a lo largo de la habitación al escucharlo pero los ignora. Yo también lo hago.
—¿Tienes planeado alguna otra cosa? ¿Necesitas algo?
—¡Quiero chocolates! De esos que vienen en el empaquetado rojo, los que Nathaniel guarda en su caravana. Y también unas gomitas de las que tienen forma de ositos, con mucho azúcar —divaga pero no lo interrumpo. Su cuerpo alto y tonificado vibrando con emoción. Habla y habla, con ese tono aniñado pero ronco que a muchos les produce escalofríos —...y hay una nueva técnica así que también puedes comprarme la cera —se detiene abruptamente y veo sus ojos encenderse. Algo perverso destella y me mira con el ceño fruncido —. ¿Crees que podría tejer a través de la carne?
—No lo sé. Podrías intentarlo —contemplo por última vez la nueva pieza —. Has hecho un buen trabajo, Waynee —me doy la vuelta, no antes de ver como sangre coagulada se acumula en el suelo de cristal —. Recuerda limpiar esto y lavarte antes de salir. La policía ha estado rondando por aquí.
Su expresión de ensombrece. Baja la cabeza y sus hombros se expanden. Como una bestia al acecho. La sangre le cubre parte de la cara y la sudadera. De sus dedos aún resbalan algunas gotas que golpean el cemento bajo sus pies descalzos.
—¿Es algo de lo que debamos preocuparnos? —esta vez, su tono es gutural, como el gruñido malhumorado de un animal.
Hay agitación a nuestro alrededor.
—No. Nuestro topo en la policía se está encargando de eso. Además, tengo acceso a sus servidores —mientras niego el peligro vuelve a encogerse.
Asiente pero su concentración ahora está puesta en arreglar una de las puntadas que unen la piel ya muerta de la extremidad ajena al cuerpo del vagabundo.
Hago una mueca. La infección será una mierda dolorosa y lenta. Morirá en unas semanas. Tendremos que buscar carne fresca.
Mi celular vibra, con un ritmo específico y lo miro mientras salgo de la habitación oculta. Mis labios se contorsionan en una enorme sonrisa y la sangre se me calienta a la vez que muchas imágenes sangrientas y placenteras invaden mi cabeza.
Scarlett Adair ha dejado un comentario en tu perfil.
Me detengo y leo su comentario en instagram.
Scarlett Adair: ¡OMG! Por fin la feria para nosotras las amantes del dark romance viene a nuestra ciudad. Estaré ahí si o si.
Ah, mi pequeña manzanita. No sabe lo que le espera.