----ALAN----
-Lo encontramos.
Subo la mirada de inmediato.
¿Que lo han encontrado?
-¿Me.. me.. hablas.. en serio, Carter?.- Mi respiración se detiene, mi corazón no palpita.
-Sí.- sonríe.- Ya he enviado la carta a su dirección postal y a que no adivinas.
-¡¿Qué?!.
-Droub Nicholas ha aceptado que conozcas al niño.
Trago saliva en lo que caigo sobre el sillón.
¿Ésto es en serio?.
He esperado casi dos meses en escuchar que lo han encontrado, que al fin puedo verle, abrazarle y dar besos por todo su rostro. Poder decirle que soy su padre y darle todo lo que quiere y necesita.
Hoy, justamente hoy me han dado la gran noticia de que le han encontrado.
Mantengo la cabeza baja.
La lágrimas se han apoderado de mí.
Mamá está a mi lado abrazándome por el costado. Seguro llorando también.
Estamos en casa.
Estaba a unos minuto de salir al encontrarme con Axel y Jazmine. Solo que ella no lo sabe.
-En tres días tendrán el encuentro.- prosigue Carter.- Solo que hay un pequeño problema.
- ¿Cuál?.- Papá Camina hacia Carter.
Carter pasa a papá gran cantidad de páginas con algo escrito.
Papá lee pero su expresión no muestra alegría.
-Pero.. ¿Está loca ésta mujer?.- Expresa Evan.
Mamá camina hacia él limpiando su rostro por completo.
-¿Qué pasa?.- toma los papeles en mano.
Papá corre su cabello hacia atrás como siempre hace cuando hay un problema.
-¿Qué pasa?.- Me animo a preguntar.
Carter, Evan y Susan se miran por cortos segundos.
-Bien...- Carter habla.- Al parecer ésta mujer Droub Nicholas tiene problemas económicos, está en proceso de divorcio y no tiene como mantener al niño.
-¿Y qué es lo que les preocupa tanto?.- Pregunto.- Puedo ayudar en eso.
-Ese no es el punto Alan. Lo malo en ésto es que ella ha estado llenando los papeles para devolverlo a Canadá, a su antiguo orfanato.
-¡¿Qué?!. Eso es no tener corazón. Cómo es posible acostumbrar a un niño a estar contigo y luego volver a hacerlo huérfano.
-Es lo que estoy pensando.- Habla mamá.
-No podemos... no lo sé. ¿Adoptarlo?.
-Eso tardaría demasiado.- Dice Carter.- Te lo darían en unos nueve meses o un año.
-Sí.- papá suspira.- Es lo mismo que pasó con Camila. Tardaron casi once meses en probarnos la adopción.
-¿Y si hacemos un trato con esa mujer?.- Aaron habla por primera vez.
-Eso es ilegal. El único motivo que puede ayudar a apresurar la adopción de aquel niño...
-¿Qué es?.- Ya me siento ansioso.
-Que la madre de parto anule todo papeleo de adopción. Tardaría al menos unos cuatro meses.
-¡Pero, es mucho Carter!.
-¡Alan, es mejor esperar cuatro meses a un año!.- alza la voz.- Además, hay que contar con aquellas firmas de Jazmine.
- ¡Pero yo lo quiero ya! ¡Entiendan que lo quiero conmigo!.
-Amor... Amor.- mamá camina hacia a mí.- No estamos hablando de un juguete que te van a regalar o que puedes ir a comprar y ya. Estamos hablando de un niño, de tu hijo. Entiende que ésto no es fácil. Ese niño debe empezar a conocerte, no se trata de tomarlo y que empiece a vivir contigo. Ya es grande, tiene una vida formada, tiene papá, mamá...
-¡Una madre que no lo ama!.- Interrumpo.- No te imaginas lo horrible que me siento al saber que esa mujer lo quiere devolver. ¡Ella si lo trata como si fuera un juguete!.
Mamá abre los labios pero no articula palabra alguna.
Caigo nuevamente en el sillón sintiéndome completamente inservible.
No quiero que lo devuelvan a ese lugar. Él no pertenece allí; Él pertenece aquí, conmigo, con su familia.
Cierro los ojos con fuerzas encerrando mi rosto con mis manos.
-¿Hola?.- Alina ha llegado a casa.- ¿Pasa algo? ¿Por qué tanta gente? ¿Por qué lloran?.
-Han encontrado al hijo de Alan.- Responde Aaron con la voz quebrada.
-¿Dónde está?.- Pregunta ella.
-Con una familia que no lo quiere.- responde.- Lo quieren devolver al orfanato.
-¿Qué? Pero...
-Ali.- papá la interrumpe.
Ella hace silencio.
Levanto la vista y giro a mirarla.
Ella cambia su expresión por completo al verme.
Sonríe. Pero, no logro descifrar si muestra tristeza por verme llorar o felicidad.
Corre hacia mí y junta sus manos con las mías.
Me levanta quedando frente a ella y me abraza con fuerzas. Respondo a su abrazo inclinando mi cabeza sobre la suya.
-Verás que lo tendrás contigo cuanto antes.- dice en voz baja.
-Es lo que más quiero.- apenas se entiende lo que digo.
-Así será, yo te ayudaré en lo que necesites.
Asiento sobre su cabeza absorbiendo mi nariz.
-No me vayas a llenar de mocos, bastardo.
Echo a reír.
-Debería hacerlo.- vuelvo a hacer aquel asqueroso sonido.
-Entonces no muestro la sorpresa que te he traído.
Salgo de su agarre y la miro fijo.
Ella se encoge de hombros.
-Alguien vino a verte.- dice Alina tomando mi rostro en sus manos.
Pasa sus manos por mis mejillas secando mis lagrimas.
De igual manera limpio las suyas. Ésta niña es fácil de hacer llorar.
-¿Quién?.- susurro.
Ali muestra una gran sonrisa.
-Hola.- Escucho aquella tímida voz que me hace temer a fallar.
Coloca su mano sobre mi hombro.
Tomo aquella delgada malo entre la mía y giro a mirarla.
Thalía muestra una hermosa sonrisa de labios cerrados.
Sonrío de igual manera. No entiendo qué hace aquí, y tampoco voy a preguntar, la necesito hace tanto tiempo.
Mis ojos se encuentran con los de ella.
-Creo que mejor seguimos en la cocina.- Habla Aaron.
Todos comienzan a caminar hacia la cocina.
-¡Hey obesa!.- llamo a Alina antes que desaparezca.- Gracias.
Ella sonríe.
-De nada, bastardo.- desaparece de nuestra vista.
Las manos de Thalia son la pieza que siempre han faltado para completar las mías.
Siempre he querido expresar lo que pienso de ella, lo que quiero con ella. Pero, me es imposible.
Siempre al estar cerca de Thalía siento lo presión de una verdadera relación. Siento el tener y la necesidad de amarla.
-Lo siento.- susurra.
Alejo mis pensamientos.
-No tienes nada que sentir.
-Sí.- baja la mirada.- Siento haberte echo a un lado sabiendo que solo es a ti a quien quiero. La verdad nunca me ha interesado si deseas jugar, una relación de adolescente o algo estable. Desde que decidí hacerte a un lado me pesa todo lo que escucho de ti, yo debí luchar más.
-Thalía... Eso ya es pasado.
-Sí, Alan. Pero, me siento mal, siento mucho el no haber estado contigo éste tiempo en que te has enterado que tu hijo está vivo. Tienes el apoyo de toda tu familia, y yo no he estado. Cuando Alina habló conmigo sobre lo que te estaba pasando me sentí horrible. Sentí tantas ganas de abrazarte y decirte que todo va a estar bien y...
-Entonces hazlo.- digo en voz baja interrumpiéndole.
Queda mirándome sin moverse.
Se ve realmente intimidada. Quizás piense que aún le huyo al compromiso. O tal vez piense que sigo enojado por aquel idiota con el que estuvo saliento, quiero que sepa que no tengo nada que reclamarle; al contrario, ella debe disculpar todas mis faltas de madurez al estar con ella, mis faltas de respeto al besar otras chicas estando ella cerca y más que nada por tenerla en mente y no luchar contra mis pensamientos de ser un chico libre sabiendo que solo es miedo a una relación.
La acerco lentamente con mis manos.
La altura de Thalía no es más de 1.70 mts, un poco más alta que Alina. Pero hoy lleva zapatos altos por lo que su rostro casi llega al mío.
La rodeo con mis brazos.
-Todo va a estar bien.- tomo la palabra.- entre tú y yo.
-¿Qué tan bien?.- pregunta cerca de mi rostro.
Necesito besarla.
Elimino el pequeño espacio que quedaba entre su rostro y el mío recibiéndola con mis labios en los suyos.
Por primera vez desde que llegó siento a la Thalía que conozco de toda la vida.
Esa chica que sabe qué me gusta y qué odio, que comprende lo que siento aunque no esté conmigo. Aquella chica que sabe seguir los pasos de mis labios y sabe que decir en el momento correcto.
-Tan bien que mañana tú y yo tenemos una cita.- digo sobre sus labios.
Corre su rostro hacia atrás mostrando su sorprendida expresión.
-¿Hablas en serio?.
-Sí. Te llevaré a cenar, a bailar, a hacer todo lo que nunca hice cuando tuve la oportunidad.
Echa a reír colocando sus manos en mi cintura.
-No podemos hacer todo en un día.
-Tienes razón. Entonces todos los días haremos algo nuevo hasta que me perdones.
-Ya te perdoné hace meses, amor.- Da un corto beso en mis labios.- Además, primero debes encontrar a tu hijo, segundo debes conocerlo mejor y yo estaré contigo, tercero haremos todo lo que debemos hacer.
-O sea que...
-O sea que estaré contigo en adelante.- sonríe.- Digo... si es lo que quieres.
Sus ojos brillan tanto que me hacen sentir realmente bien.
Siempre sabe que decir.
-¡Claro que sí!.- La abrazo.- ¿Y tú? Tú...- trago, jamás he hecho esto.- ¿Tú... quieres ser mi novia?.
Sus claros ojos se iluminan al separarse de mí. Sin decir mucho, asiente con rápidez, mostrando la sonrisa más hermosa que he visto.
Une sus labios a los mío regalando el primer beso de nuestra relación, nuestro noviazgo.
-Ay, amor.- suspiro pegando nuestras frentes.- No sabes lo felíz que me haces.
-Y tú a mi, tontito.- da un beso en mi barbilla.- Juntos en adelante.
-Es decir que irás conmigo a reunirme con Jazmine y Axel.- Sonrío con culpabilidad. Ella odia a Jazmine, igual que todas las chicas.
-¿Perdón?.
-Has dicho que estarás conmigo en adelante.
-Usas lo que digo en mi contra.
-Exacto.- la beso.- ven, es hora de irnos.
Caminamos a la cocina.
Se encuentran todos sentados en la gran mesa del comedor.
-Mamá. Es hora de irme, se me hizo tarde.
Ella mira hacia a mí y sonríe al ver mi manos entrelazada con la de Thalía.
-Está bien amor.- responde levantándose de su lugar.- Recuerda intentar que esa chica quiera firmar.
-Sí, mamá.
-Cuídala, anormal.- grita Alina refiriéndose Thalía.
-Claro que lo haré.- camino sin girar a mirarla.
Camino al lugar donde Axel y yo habíamos acordado. Pongo al día a Thalía sobre todo lo que ha pasado estos meses en los que no he estado con ella.
Al mismo tiempo ella me confirma que la relación con aquel chico Jacob había terminado por un error de ella, le ha llamado por mi nombre y él se ha enojado mucho.
Ella decidió acabar todo, sabía que aunque estuviera con él seguiría viéndome a mí.
Se siente tan bien saber eso y más que nada haberlo escuchado de sus labios.
-¿De qué te ríes?.- Pregunta Thalía.
-No me río, solo estoy feliz.
-¿Algún motivo en especial?.
-Tú.- tomo su mano y la llevo a mis labios dejando un beso en ellas.- por ti soy feliz.
Se ruboriza.
-Te besaría. Pero, no quiero morir en un accidente. Aún me falta mucho por vivir contigo.
Estaciono el auto frente al restaurante.
-Hemos llegado. Ahora sí puedes.- me acerco a ella.
Me toma por la nuca y me acerca a sus labios de manera rápida.
Sus frescos y dulces labios están presionados contra los míos, sin embargo es como si fuera la primera vez que pruebo de ella.
Siento que he esperado tanto tiempo en volver a estar bien con ella, que es mi subconsciente quien me engaña para sentirme bien.
Disfruto cada movimiento de nuestros labios. El baile que llevan para nunca olvidar su sabor y textura. Sin embargo, el feliz momento muere cuando mi celular comienza a sonar.
Hace que me asuste y ambos nos separemos al mismo tiempo.
Tomo el celular y es un mensaje de Axel.
'Ya se me acaban los temas de conversación. ¿Podrías mover el culo?'
Miro a Thalía quien limpia el labial del contorno de sus labios.
-Creo que ya nos esperan.- digo apreciando lo hermosa que es.
-Vamos.- responde.- Pero, antes.- Acerca sus manos a mi mejilla.
Limpia el contorno de mis labios con una gran sonrisa.
-Se dice que si el labial se corre es un buen beso.- digo a ella.
-Entonces éste fue perfecto.- Guiña el ojo.- Listo.
Al salir del auto lo rodeo ayudándola a salir.
Caminamos al restaurante y entramos.
-Solo espero que no salga con algo esa...
-No.- interrumpo.- ella no dirá nada.
-¡Ja! ¿Cómo lo sabes? No recuerda la vez que llegamos y esa sucia intentó...
-Sí, mi vida.- vuelvo a interrumpirla.- Lo recuerdo claramente. Ésta vez seré yo quien intente mantener la paz.
Thalía hace mala cara.
-Y ya estamos aquí, has silencio.
Giro mi vista a ella quien me dedica una sonrisa de complicidad.
-Hola, Axel.- Saluda Thalía.
Axel y Jazmine giran hacia nosotros.
La ojiazul suspira hondo al verme.
-Buenas noches.- Dice Thalia a Jazmine retándole.
-¿Thalía?.- Axel parece sorprendido.- Tanto tiempo sin verte.
-Sí.- responde.- Desde que decidiste dejar a mi amiga por una zorra...
-Thalía...- Tomo su hombro.
-¿Qué?. Igual no me sé bien la historia.- Toma asiento en dirección a Axel.
Tomo asiento a su lado quedando en dirección a Jazmine quien mira fijamente a Thalía.
-¿Qué tal?.- Pregunto a la chica.
-Bien.
Vuelve su mirada a Axel pidiendo una explicación.
-Yo le pedí que te citara.- hablo antes que ella.- Necesitamos hablar.
-¿Tú y yo?.
-Sí, tú y yo.
-Dudo que tengamos algo que hablar.
-Jazmine, por Dios.
-Te lo pongo así.- Gira su cuerpo en dirección hacia mí.- No quiero hablar contigo, no quiero nada que tenga que ver contigo, no quiero saber de ti, ni de tu familia.
-Jazmine...- Axel le llama.
-No, Axel. Si me hubieras dicho que vendría para hablar con éste idiota no hubiera venido.
-¿A quién le llamas idiota?.- interviene Thalía.
-No hagas caso.- le susurro.
-Tú no te metas, niñita.- Le dice jazmine.
-Pues, sí me meto. La idiota aquí en esta mesa eres tú. Primero por regalar tu hijo y segundo porque así naciste, siendo una idiota.
-Háganla callar antes que desee no estar aquí.
-¿Y encima me amenazas?.
-Thalía, basta.- Tomo su mano.
-Basta va a decir ella cuando le...
-¡Thalía!
Los ojos de Axel están extremadamente expresivos. No parpadea.
Mira a Thalía quien se ha cruzado de brazos.
-Thali...- le llama.
-¿Qué?.
-Bien. No te he hecho nada, no me hables así.- su tono de voz es triste.
-Lo siento. Es solo que no me siento cómoda en esta mesa.
-¿Entonces te parece si salimos a caminar y pasamos por una cervezas?.
Gira a mirarme.
-Anda.- muestro una cálida sonrisa.- Aquí estaré.
Ella se acerca a mí regalando un beso en mis labios demasiado ardiente, esa es mi chica marcando territorio.
-Por si se le olvida que tienes quien te de todo.- dice ella mirando a Jazmin.
Los ojos de Jazmin muestran incredulidad, Thalia en serio sabe como hacerse sentir.
Se levanta junto a Axel.
Sus ojos se mantienen fijos a lo de la otra chica, ella está tomando venganza por nosotros y me atrevo a decir que también por Alina.
-En serio que no sé como la soportas.- dice Jazmine al momento que se ha ido.
-A ella sí la soporto.- echo a reír.- La pregunta es cómo te soportaba a ti.
-Que gracioso eres.- Sarcasmo.- ¿Qué es lo que quieres hablar?.
-Sobre nuestro hijo.
-¿Aún estás con eso?.- Echa a reír.
¿Qué es lo gracioso?
-Claro. Se trata de mi hijo, tú hijo.
-A ver, Alan.- Aun ríe.- Primeramente no es un hijo es una hija, niña, femenino.
-Es un varón, Jazmine.
-¿Vas a decirme a mí?.- Se señala.
-Jazmine...
-Es que no sé cual es tu afán con ese hijo. Ya tiene familia, déjalo ser feliz, ya tiene una vida. Si tanto quieres un hijo tenlo con tu noviecita.
Esto es increíble.
-¿Entonces no quieres conocerlo?.- Pregunto. Realmente me enoja ésta chica.
-No tengo el mínimo interés de saber cómo es, Alan. Yo la di en adopción.- Golpea su pecho.- Yo la regale prácticamente. ¿Para qué querer conocerla?
-¡¿Entonces por qué rayos has hecho aquel espectáculo?!, ¿Por qué hiciste que mi hermana se volviera loca afuera de una heladería?, ¿Qué querías? ¿La atención de Axel?
-Alan.- niega con la cabeza.- Tú preocúpate por buscar a ese... Cómo decirlo.- susurra.- Pequeño, eso. Busca a ese pequeño y sé feliz. No entiendo por qué debes hablar conmigo.
-Maldita sea, Jazmine.
-No maldigas.
-¡Es que eres una maldita!.- Paso mi mano por el rostro.- Ésto es sencillo. Necesito tu firma en tres días.
-¿Para qué?.
-Para poder tener a mi hijo y dejarte en paz por siempre.
-Está bien.- alza las manos en señal de rendición.- te doy tu firma y eres feliz.
-Perfecto entonces.
-Pero, con una condición.
-¿Qué quieres?.
-Conocer a ese niño que dices haber encontrado.
-El niño existe, Jazmine.
-Yo di a luz una niña, no un niño.
-Está bien.- me rindo.- Cómo quieras.
-Bien. Comunícate conmigo mañana a éste número.- pasa a mi una tarjeta.- Y sé feliz con aquel niño falso que te van a presentar.
Se levanta de su lugar y sin más camina hacia la entrada.
Sabía que era mala, sabía que era de lo peor. Pero, no que no tendría corazón para un ser al cual ella dio la vida.