Tu mirada es un puñal en mi corazón,
penetra hasta lo más hondo de mi ser,
desgarra mi alma y me obliga a renacer.
Revivo cada instante como en un guion,
una obra escrita en sombras y luz,
donde el silencio es nuestra canción.
Nos miramos sin decir una palabra,
pero tu mirada, ardiente y callada,
brama en mi pecho hasta hacerlo sangrar.