Mario simplemente observo como Peach caminaba con pasos firmes hacia la Oddyssey escoltada por Cappy y Tiara, quienes estaban tan felices de estar juntos de nuevo que parecían haberse olvidado de su presencia. Aun intentando tratar de entender la respuesta de la princesa a su intento de declaración de sentimientos, echo un vistazo a su rival Bowser, quien parecía estar igual de confuso que él, sentando sobre la superficie lunar dándole la espalda. Y aun a pesar de sus rivalidades, en estos momentos el era la única persona que podía acercarse a compartir sus sentimientos, por lo que se acercó a el y comenzó a darle palmadas en su caparazón mientras suspiraban. No se sentía derrotado, pero para nada sentía que había ganado.
De repente, escucho el sonido de un motor encendiéndose, pero fue la voz de Peach lo que termino por casarlo de sus pensamientos y hacerlo voltear a ver. Ella estaba parada en la cubierta de la Oddyssey, la cual había comenzado a despegar mientras la princesa solo se dedicaba a mover su mano en el aire, como despidiéndose de ellos. Mario supo de inmediato que tenía que correr o se quedaría atrás, por lo que rápidamente dio media vuelta y comenzó a perseguir la nave. Sin embargo, Bowser no tardo mucho en darse cuenta de lo mismo y comenzó a perseguirlo, ya que para subirse el también a la nave o para llevárselo con él. El héroe de rojo comenzó a correr más rápido mientras los demás lo alentaban para que pudiera alcanzar la nave, y al llegar a cierto punto dio un gran salto. Bowser, quien venía detrás de él, tuvo la misma idea, por lo que Mario decidió calcular el momento exacto para poder poner sus pies encima de la cara de su rival, impulsándose aún más y mandando al rey de los Koopas hacia la superficie lunar nuevamente, matando dos pájaros de un tiro.
Con el nuevo impulso que había ganado estiro su mano hacia adelante, y Cappy incluso se lanzó hacia el para atraparlo, pero la nave ya iba demasiado lejos y el pobre Mario no fue capaz de alcanzarla a tiempo. Pronto comenzó a descender lentamente a la superficie lunar, cayendo de pie en la misma a unos cuantos metros de donde Bowser se estrelló de cara contra las rocas. El valiente fontanero solo pudo alcanzar a ver como su nave se alejaba más y más, con Cappy viéndolo preocupado desde la orilla.
Cappy:¡¡Debemos dar la vuelta, el plan no salió como esperábamos, hay que ir por el!!
Los tres que iban en la nave voltearon a ver, notando que Bowser había comenzado a incorporarse.
Peach: Decidimos arrancar la nave para evitar que Bowser tuviera oportunidad de alcanzarnos y tratar de irse con nosotros.
Cappy: Lo sé, pero también esperábamos que Mario pudiera saltar lo suficiente como para alcanzarnos. Debimos frenar un poco.
Peach(suspira): Ha sido un largo día, yo me siento exhausta al igual que tiara, y tengo unas ganas enormes de darme una ducha y acostarme. Ya has visto lo bien que Mario sabe cuidarse, y seguro que podrá deshacerse de Bowser fácilmente. Entonces regresaremos por el... ¿de acuerdo? Estoy segura de que el entenderá nuestros motivos.
Cappy: Yo...em...entiendo, princesa. Debió ser difícil ser arrastrada por todo el mundo y hasta aquí en contra de su voluntad, y entiendo que solo quiera terminar con esto de una buena vez. (Voltea a ver a la luna, la cual cada vez se hace más pequeña a sus ojos) Aguanta, Mario, pronto iremos por ti.
Mientras, luego de que Mario cayera al suelo después de su salto, el comenzó a reír. Primero era una suave risilla, pero luego fue creciendo hasta convertirse en una auténtica carcajada. Conforme se fue calmado, rasco su nuca mientras veía como la nave en forma de sombrero se alejaba de donde el estaba.
Mario(murmurando): Creo que debí ser más rápido... talvez si no me hubiera distraído intentando consolar a Bowser, podría haberlos seguido más de cerca y llegar a tiempo. (Suspira) Como sea , ahora están a salvo y eso es lo que importa... ya me las ingeniare para salir de aquí.
En ese momento, el escucho pasos a sus espaldas, por lo que volteo a ver. Allí se tropo con Bowser quien había dado unos cuantos pasos hacia adelante, acercándose a él, y ahora se encontraba de pie, observándolo. Mario lo vio fijamente a los ojos, preparándose para lo peor, pero sus sospechas jamás se concretaron. Bowser permaneció donde estaba, sin moverse, pero sin quitarle la vista de encima tampoco.
Mario: ¿Qué planeas Bowser?
Bowser: Pues esperar.
Mario (Confundido): ¿Esperar?
Bowser: Así es, Sé que pronto vendrán por ti, así que, si me quedo cerca tendré una oportunidad de irme con ustedes, o dependiendo de quien venga talvez los abandone aquí y me lleve su nave. Eso, o que mis súbditos se extrañen de mi ausencia y venga a buscarme, en cuyo caso aprovechare la ventaja para derrotarme. No importa que suceda, estar cerca de ti es mi mejor opción.
Mario: Pues si ese es el caso, no tengo otra opción...
Justo después de terminar su frase, Mario se inclinó hacia la derecha y comenzó a correr, alejándose el rey de los koopas, quien una vez que entendió lo que Mario quería hacer no dudo en comenzar a perseguirlo. El héroe de rojo volteaba de vez en cuando para evaluar si su némesis lo seguía persiguiendo, y pronto comenzó a dar saltos altos y giros rápidos para intentar perderlo. Sin embargo, Bowser seguía dándole caza no importando que tan rápido corriera o que tantas vueltas repentinas diera, no podía despistarlo en un terreno tan plano como en el que estaban. Debía encontrar una regio con cráteres grandes, montañas y cañones para poder tener una oportunidad de perder al rey de los Koopas. Sin embargo, lo primero con lo que se topó luego de un par de minutos de correr fue con un terreno frágil, el cual se agrieto levemente cuando dio el primer paso sobre el mismo. Mario sabia quera lo que debía hacer por lo que con mucho cuidado comenzó a correr sobre este terreno, el cual se agrietaba cada vez más.
Para su suerte, Bowser no se percató de este pequeño detalle y continúo siguiéndolo. Con cada uno de sus pasos el suelo bajo sus pies crujía y se agrietaba aún más, llegando al punto en que ya no resistió mas y comenzó a desmoronarse. El rey de los koopas, al ver lo que estaba pasando, comenzo a correr más rápido, pero ya era demasiado tarde. Ni con la poca gravedad de la luna consiguió evitar su caída, mientras que Mario comenzó a saltar en los pedazos de piedra que se levantaban del suelo, y consiguió salir del terreno peligroso, viéndolo derrumbarse.
Mario (pensando): Eso lo mantendrá alejado por un rato... espero. Bueno, creo que regresar a la capilla a esperar con los demás a que vengan por mi...o a lo mejor me puedo regresar en la nave en lo que los toads que vinieron para poner su tienda. Ya veré que hago.
Mario comenzó a caminar esperando regresar a la colina donde estaba la capilla, y comenzó a silbar por el camino. Pero no había dado tantos pasos cuando escucho algo de ruido detrás de unas rocas, lo que lo hizo parar en seco. Volteo hacia donde había escuchado el sonido y comenzó a prestarle más atención, escuchando una aguda risilla.
Mario(confundido): Eh... ¿Quién esta allí?
Un destello amarillo salió de detrás de la roca, gritando emocionado.
Destello: ¡¡Sorpresa!!
Mario (sorprendido): ¡Vaya! No esperaba encontrar a un destello por aquí.
El pequeño destello floto hacia Mario y comenzó a dar vueltas alrededor de él, deteniéndose a la altura de su cabeza para poder hablarle.
Destello: Mama decidió venir de visita a una ciudad de la Tierra, y mientras esta allí nosotros estábamos jugando. Pero te vi desde lejos y decidí pasar a saludar.
Mario: Oh...eso tiene sentido. Pues, me alegra verte de nuevo.
Destello: A mí también... (observa más detenidamente a Mario) ... y ¿a qué se debe el traje elegante? ...te queda muy bien, por cierto.
Mario: ¡Ah! ... (se mira a si mismo) esto...bueno...es una larga historia.
Destello: Pues puedes contárnosla en lo que mama regresa...claro, si no tienes nada más que hacer.
Mario volteo a ver hacia la tierra, y luego de unos segundos volvió a ver al destello.
Mario: No lo sé ... no quisiera molestar a tu mama o a ustedes.
Destello: Tranquilo, a mama no le molestara encontrarte allí. Ya has visto toda la casa de todos modos.
Mario (se cruza de brazos): Tienes razón ... (murmurado) hasta vi su habitación ... (halando en tono normal) bueno, si de verdad no les molesta puedo ir a su casa por un momento.
Destello (Feliz): ¡¡Siiiiii!!
Mario (se rasca la cabeza): Solo que por mi cuenta no puedo llegar hasta tu casa.
Destello: ¡Oh, claro! Necesitas a mi hermano ... deja que vaya por él, ya regreso.
El destello se fue volando rápidamente hasta que Mario lo perdió de vista, quien se quedó de pie donde estaba, pensando.
Mario(pensando): Espero que tengan un teléfono para poder decirles a los demás que no se preocupen por mí y que ya no vengan a buscarme a la luna.
Mientras esperaba al destello, se quedo viendo hacia la Tierra con la esperanza de que alguna nave se asomara, pero los dos destellos llegaron con el antes. El destello color crema que lo había acompañado aun llevaba su gorra en la cabeza, y a la par de el venia otro destello amarillo.
Destello Maestro: ¡¡Marioooo!!
El pequeño se lanzó contra Mario, abrazándolo con sus pequeños bracitos.
Mario (pone su mano derecha sobre el destello): Jajajaja, a mí también me alegra verte de nuevo.
Destello amarillo: Mama ya regreso, y cuando mi hermano le conto que irías incluso sonrió. Asi que no hay problema con que vayas.
Mario (sonriendo): Pues entonces vayamos para allá.
Destello amarillo: ¡Genial! ¡¡TRANSFROMACIOOOOOON!!
El destello amarillo comenzó a dar vueltas rápidamente, transformándose en un anillo estelar que conectaba con el observatorio. El destello color crema se colocó sobre la cabeza de Mario, otorgándole nuevamente el poder de usar los anillos estelares, tras lo que se lanzó hacia el observatorio, aterrizando justo en la cubierta. Fue allí que fue recibido por todos los destellos, quienes estaban felices de poder verlo de nuevo.
Luego de saludarlos a todos se topó con Rosalina, quien estaba usando unos jean azules y una camisa negra, lo que lo tomo por sorpresa.
Mario; Vaya... hola Rosalina. Espero no molestarte.
Rosalina (sonriendo levemente): Hola Mario. No te preocupes, tenerte aquí no es una molestia. Casi no podemos hablar de todos modos.
El destello maestro salió de la cabeza de Mario y se dirigió hacia su mama, quedándose a la par de ella.
Mario: Veo que vas algo más casual.
Rosalina: ¡Oh! (se señala a si misma) ¿Te refieres a esto? ... bueno, pensé que para ir por el reino nueva Donk y no resaltar mucho, esto sería lo mejor. Y tu ¿Por qué tan forma?
Mario: Bueno ... es ... una larga historia. Creo que los destellos querían que viniera para contarla.
Todos los destellos dijeron ¡sí! Al mismo tiempo, lo que causo que Mario y Rosalina rieran en voz baja.
Rosalina: Pues en ese caso solo iré a cambiarme y llegare a escuchar tu interesante historia.
Mario: Eso espero ... y Rosalina ¿podrías llamar a Luigi y decirle que estoy contigo?
Rosalina (confundida): Eh... claro.
Mario (suspira aliviado): Gracias, te prometo que esta petición quedara aclarada con mi historio.
Rosalina: No tienes que aclarar nada, Mario. Con gusto te ayudo.
Rosalina dio media vuelta y comenzó a flotar a su habitación, mientras que Mario y los destellos se dirigieron a la biblioteca. Allí, el comenzó a contarles su última aventura, y Rosalina no tardo mucho tiempo en llegar también a la biblioteca a escuchar el relato. Mario estaba contando la historia muy animado hasta que llego a la parte del final, cuando comenzó a perder a un poco los ánimos, quedándose callado luego de comentar la parte en la que él, Peach y Bowser aterrizaron en la superficie lunar luego de salir del centro de la luna.
Los destellos comenzaron a preguntar qué había pasado después, pero Mario parecía no encontrar las fuerzas para contar la última parte.
Rosalina (interrumpe): Buenos mis hijos, creo que ya le hemos quitado suficiente tiempo a Mario. Su aventura fue muy reciente, y debe estar muy cansado.
Ella se acercó a los destellos y tomo a dos entre sus brazos, levantándolos y abrazándolos, plantando un beso en sus frentes.
Rosalina: Y todos sabemos que cuando estamos cansados solo queremos una cosa, y es ...
Destellos: ¡¡Descansar!!
Rosalina: Exacto. Ahora, dejemos que Mario descanse un rato ¿de acuerdo? Seguro que su historia termina con un final feliz como de costumbre.
Los destellos asistieron como respuesta al comentario de su mama, y luego se despidieron de Mario saliendo de la biblioteca. Entonces, Rosalina se acercó a Mario y se sentó en el suelo a la par de él.
Mario: Gracias.
Rosalina: No pasa nada. Pude ver que te costaba el final, y supuse que es porque te hace sentir mal.
Mario (junta sus manos): Un poco, sí. Es solo que, con todo lo que había pasado yo ... pensé que podía aprovechar el momento y finalmente decirle a Peach lo que siento por ella, pero como de costumbre, Bowser no se pudo quedar quito y terminamos peleando de nuevo y ... y ...
Rosalina: ¿Y?
Mario (suspira): Y bueno, Peach no dijo que no precisamente, pero... tampoco me dijo que sí.
Rosalina: ¿Dijo talvez?
Mario: No lose, yo ... yo creo que ya estaba cansada y le molesto la forma en que Bowser y yo nos estábamos peleando para decirle lo que sentíamos, pero ... me es difícil pensar con claridad. Digo, después de todo lo que ha pasado, pudo simplemente decirle que no a Bowser en el momento en que me empujo, pero decidió darnos una oportunidad a ambos o algo asi y yo ... estoy... confundido, no ... no se en que pensar.
Rosalina: Creo que ambos estaban cansados. Debió ser un día agotador, y creo que Peach tuvo sus motivos para reaccionar así.
Mario (suspirando): Supongo.
Rosalina: Oye ... ya les dije a todos que estas aquí conmigo y que aparentemente ya no te tienen que venir a traer.
Mario: Ah, si ... Peach arranco la nave antes de tiempo, y pues no logre saltar tan alto como alcanzar la nave.
Rosalina: Oh.
Ambos se quedaron en silencio por un par de segundos, hasta que Mario volteo a ver a Rosalina.
Mario: Oye, me siento algo cansado y ... me gustaría ... quedarme aquí un poco más. No quisiera abusar de tu amabilidad, pero ... no tengo ganas de regresar a mi casa.
Rosalina: Claro, puedes quedarte cuanto quieras.
Mario (sonriendo): Gracias.
Rosalina: Es más, sé que te puede ayudar. (Se levanta y le extiende la mano) Ven.
Mario, con algo de curiosidad, tomo la mano de Rosalina y se dejó guiar por ella, quien lo llevo a su habitación. Una vez allí, la princesa del vestido celeste se quitó las zapatillas y se subió a su cama, colocándose de rodillas mientras apoyaba su espalda en la pared, y le hizo señas a Mario par que subiera a la cama con ella. Esto causo que él se sonrojara, pero ella siguió insistiendo con una pequeña y cálida sonrisa en sus labios, por lo que al final Mario acepto. Al subir a la cama, ella lo tomo de los hombros y lo comenzó a recostar en la misma, posando su cabeza en su regazo. Mario sintió la calidez del cuerpo de Rosalina en su cabeza, así como su vientre de ella expandiéndose y contrayéndose lentamente con la respiración de Rosalina.
Rosalina: Bien, ahora solo cierra los ojos, y relájate.
Mario (sonrojado): ¿Se ... segura?
Rosalina (usa su magia para quitarle los zapatos): Segura. Tu confía en mi ¿de acuerdo?
Mario: De acuerdo
El pequeño héroe comenzó a cerrar sus ojos, y a los pocos segundos de haberlos cerrado por completo sintió las suaves y delicadas manos de Rosalina sobre sus mejillas. Ella comenzó a acariciar sus mejillas con cuidado, moviendo sus manos hacia su pelo de vez en cuando para jugar con él, dejando sus dedos enredaron con este. Mario comenzó a soltar suaves risillas, moviéndose levemente.
Rosalina: ¿Te sientes mejor?
Mario (relajado): Sssii.
Rosalina (sonríe): Perfecto. Puedes quedarte aquí cuanto quieras. Tu solo dime cuando quieres que te lleve de regreso a tu casa y yo lo hare.
Mario (abre los ojos y ve a Rosalina a los suyos): No quisiera molestarte.
Rosalina (sonríe): No lo haces, me gusta la compañía ... (un leve sonrojo aparece en sus mejillas) me gusta tu compañía.
Mario (le devuelve la sonrisa): A mi también me gusta tu compañía.
Mario volvió a cerrar los ojos y se acomodó en el suave regazo de Rosalina, colocando sus manos sobre su estómago. Ella, por su parte, continúo acariciando y acunando la cabeza de Mario, y con el paso de los minutos comenzó a tararear suavemente. La respiración de Mario se lenta y pausada, y pronto olvido el motivo por el que había ido a la casa de Rosalina en el primer lugar.
Mario (murmura): Rosalina ... te quiero ...
Rosalina (sonrojada): Yo ... yo también te quiero ... Mario ...
Mario: Gracias ... por esto ...
Rosalina: No tienes que agradecérmelo, es lo menos que puedo hacer por ti. No quiero verte triste ¿sabes? Estoy segura de que todo ira bien entre tú y tu persona espe...
Mario (la interrumpe): Peach ... todo ira bien entre Peach y yo.
Rosalina (sorprendida): Claro ... todo ira bien entre tu y Peach.
Mario (cierra los ojos): Siiii...
Ambos se quedaron en esa posición durante un buen tiempo, pasando hasta las horas en silencio, interrumpido ocasionalmente por la voz de Rosalina, quien tarareaba en voz baja. El tiempo paso volando para ambos, pues realmente disfrutaba de la compañía del otro ...
Rosalina (observa que Mario este dormido): Se ve lindo durmiendo, (suspira) como realmente me gustaría que esa persona especial fuera yo.... Te amo mi pequeño héroe (le da un pequeño beso en la mejilla sin que Mario se despierte) descansa lo mereces.
FIN