El marionetista de la hechice...

By NeptunoPoetico

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Un joven con el alma desolada capas de controlas y mover a los cadáveres con hilos, solitario como todo exclu... More

El marionetista de la hechicera

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By NeptunoPoetico


 El cementerio de Whispering Pines era un lugar de paz artificial. Las lápidas pulidas reflejaban la luz de la luna, y el silencio era tan espeso que se podía cortar con un cuchillo. Pero el silencio es una mentira que esconde bajo su neblina los actos crueles de los que fingen ser "héroes".

Silas lo sabía. Para él, el cementerio, que según se mantenía vigilado para que las almas descansaran en paz, era un teatro, y los cuerpos recién enterrados, sus marionetas. No los controlaba por diversión, sino para calmar el dolor de su propia alma.

Una voz, suave como el susurro de la tierra sonó justo a su lado y rompió el silencio sepulcral.

– Es un espectáculo hermoso – dijo.

Silas se giró. La vio de pie sobre una lápida, una silueta elegante bajo la luz de la luna. Aza, la reconoció por el retrato que tenía la policía en los "Se busca", además de tener un rostro fuera de los común.

Multiples ojos que son una constelación de orbes negros que brillaban en su piel pálida, un espectáculo inquietante y fascinante. Su sola presencia hizo que los hilos de Silas temblarán.

–No es un espectáculo – Respondió Silas, su voz ronca, áspera e indiferente, mirando al suelo bajo los pies de ella –Es una elegía.

Los labios agrietados de Aza se curvaron. – Llámalo como quieras, Lo que yo veo es un festín de emociones.

Silas sintió la mirada de cada uno de los ojos de Aza pesando sobre él, no solo lo veían, sino también analizaron la tristeza que se filtraba de las grietas de su alma. Con una sensación que no entendía en la garganta, movió los hilos y uno de los cadáveres se interpuso entre ellos.

Él manipulaba la muerte; ella se alimenta del dolor.

Eran dos depredadores en el mismo ecosistema. No debe permitir que ven sus debilidades.

–El Ojo lo sabe todo, así que yo se todo– murmuró Aza, bajando de la lápida con una gracia inquietante, rodeando el cadáver para dejarse caer al lado de silas – Sabe de tu desesperación, la misma que te hace bailar con los muertos, tranquilo.

Silas frunció el ceño, mirándola de arriba abajo antes de continuar su elegía. Hay algo ella que le hace sentir, sentir una familiaridad retorcida, ella también tenía un aura de melancolía.

Tal vez, La hechicera es tan fría y oscura como él, una criatura de la noche que vivía para el dolor.

–¿Y tú? ¿Vives de la desesperación de los demás, verdad? – preguntó Silas. Su voz era un susurro que se perdía en la noche pero resonó en el sucio cementerio.

Así es – asintió Aza. – Y el Ojo se deleita con ello.

– Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Vienes a alimentarte de mi desesperación? –Su tono sonó más a la defensiva de lo que esperaba y uno de sus hilos tembló haciendo caer un cadáver.

Aza se acercó más, mirándolo fijo, sus ojos parpadearon al unísono, y Silas sintió una punzada de pavor mezclada algo...diferente. Trago saliva, apretando los dientes.

– No, la tuya es diferente. Es cruda, real. Me intriga.

Silas dejó de mover los hilos de sombra. Se sentía expuesto, como si ella hubiera pelado las capas de su alma y estuviera mirando directamente a la herida.

–¿Qué quieres, Aza?

–Quiero que me muestres más

Silas la miro, confundido, sintiendo un calor en sus mejillas, frunció el ceño antes de volver a mirar al frente, apretando los dientes – ¿ Para que?.

– Te lo diré cuando sea el momento.

El silencio reinó de nuevo y cuando Silas terminó, se dio de cuenta que Aza ya no estaba.

...

Los encuentros por "coincidencias" se volvieron cada vez más frecuentes. Aza aparecía en los lugares más inesperados, siempre con su mirada curiosa y su sonrisa oscura. Se encontraban en cementerios, morgues, campos de batalla olvidados, lugares donde el dolor y la muerte reinaban. Silas la escuchaba, mientras ella le hablaba de su amo, el Ojo Hambriento quien, parece, la creó.

–El Ojo lo sabe todo. Ve cada lágrima, cada miedo, cada dolor– explicaba ella, con sus ojos girando sin parar con una sonrisa en su gran boca cosida –Y me pide que los recoja para él

.

–¿Y te gusta?

Aza, que estaba sentada moviendo los pies mientras tiraba piedras al aire detrás de ella, se giró con el ceño y los labios fruncidos, los ojos fijos en él, que solo le devolvió una mirada indiferente antes de voltearse.

– ¿de qué hablas?

Él lanzó una piedra a los graffiti de la pared de la morgue abandonada, se acomodo, colocando con calma espalda con espalda – Hablo de tú...de lo que haces.

– Es mi propósito. ¿Acaso a ti te gusta tu propósito?.

Silas se quedó en silencio y cerró los ojos. No había nada que le gustara de su vida, excepto la extraña conexión que sentía con Aza. Era la única persona que lo entendía, la única criatura que lo aceptaba tal como era, tal vez por que ambos estaban mal.

–No.

–A mi menos pero le saco provecho, lo malo es que tengo que existir.

La risa de Silas salió primero como un bufido hasta que estalló en pequeños ataques pulmonares, carcajeando mientras se abraza así mismo, Aza por su parte, lo miro y también río con él, sin entender por qué.

...

Una noche, mientras Aza estaba recolectando el dolor de un hospital abandonado, un grupo de seres sombríos los atacó. No eran más que formas distorsionadas de la desesperación, pero eran peligrosas.

Silas, sin dudar, utilizó a los muertos del hospital para proteger a Aza. Los cuerpos de los pacientes se alzaron, sus huesos crujiendo, sus extremidades doblándose de formas inhumanas. Aza se quedó de pie, observando el espectáculo con sus ojos brillando.

Una vez que los seres se habían ido, Aza se acercó a Silas

.

– Eres un artista – susurró con miradas brillantes, sus labios curvados, apretó los puños para contener el tamboreo del corazón ,que no sabía que tenía, encerrado en su tórax – Nunca había visto nada tan hermoso y tan retorcido al mismo tiempo.

Silas no dijo nada. No era algo que le gustase mostrar ni tampoco algo que hiciera y mucho menos con audiencia. Trago saliva junto al nudo que se le había hecho y sonrió un poco, soltando los hilos, dejando caer los cadáveres.

–¿Por qué lo hiciste?

Silas se sorprendió por la pregunta y mucho más por no encontrarle respuesta, aunque, en el fondo de su mente si lo supiera " Quería protegerte " – No quise perder delante de ti.

Ella sonrió. Era la primera vez que se sentía tan cerca de alguien sin sentirse amenazada, se tocó la cara y uno de los ojos de su piel parpadeó antes de ser apretado con la fuerza de su emoción contenida, crujió antes de explotar.

–Quiero verte más – ella se acerco paso paso a él con lentitud, el, retrocedió en la misma velocidad –Quiero ver cómo te mueves, cómo actúas. Quiero sentir la desesperación que te consume, quiero saber como actuas cuando reaccionas.

El chico contra la pared, sin más escapatoria, las manos de ella lo acorralaron, todos los ojos de ella fijos en él –>> Quiero saber mas de ti, quiero que me lo muestres

.

–Y yo quiero entender la fascinación que sientes por mí.

Ella sonrió, antes de apartarse y darle espacio – pero para eso necesitas respirar.

Silas solo el aire que no sabía que contenía, empezó a respirar mirándola con una sonrisa. Y en ese momento tan extraño, ambos empezaron a reír antes de salir del lugar.

...

Allí estaba él, caminando por la orilla de la laguna del blue lake park, a las 4:30 de la madrugada, bostezando mientras juega con el cuerpo de una ardilla atropellada, escondiendo un ramo de Cempasúchil, crisantemos y amapolas.

Miró a su derecha, al sendero que había hecho con rocas, trozos de madera, pétalos y cenizas, al lado de este, velas encendidas. miro la canoa, lista, y tras de él la mesa con té, sandwich, ensalada, algunas galletas y un vaso con whisky.

miro su reloj, al marcar exactamente las 4:44, escucho el reudo de pasos, al inicio del sendero ella, con su elegante vestido y velo negro, camino a el, con una sonrisa ligera. no pudo evitar tragar saliva y tensarse, pero sonrió, con todo su esfuerzo, escondió la sonrisa con indiferencia.

estas muy...elegante.

ella sonrió, dándose la vuelta, desfilando antes de tenderle la mano– fuiste quien tuvo la iniciativa, debía vestirme para la ocasión.

el nego, tomó la mano y entregó las flores fúnebres, ella las sujeto, descosiendo parte de su propia boca para comer y masticar los pétalos con disfrute.

– las coseche yo mismo, espero te guste – ella asintió, masticando, el coloco la mano en su espalda baja y la guió a la mesa, empujando el asiento antes de ir a sentarse el.

Aza trago, dejando el ramo a un lado antes de acomodar los hilos y mirarlo atentamente – y dime, ¿para qué esta ocasión tan sobrenatural?.

Silas incompetentemente alzó los hombros antes de sonreír y apoyar su rostro con su mano – recuerdo que me comentaste que tu creación fue un día que no ocurre en años, así que sin darme cuenta en mi calendario tenía una fecha así.

ella alzó las cejas – ¿ y cual es? porque yo no lo recuerdo.

— entonces será hoy – pauso señalando detrás a la laguna nublada, que fue despejando mostrando como empezaba a ocurrir un eclipse lunar– hoy es un día que no ocurre cada 4 años, además de que este fenómeno ocurre pocas veces al año.

Aza se levantó de su silla, su sorpresa se notó en lo abierto que estaban todos sus ojos, enfocados en la luna, las costuras de su boca se empezó a deshilar cuando sonrió tan ampliamente que su mandíbula colgó. Él la observó, con una sonrisa, disfrutando las emociones en el rostro de la hechicera por primera vez, sin creerse que la sorprendió e hizo feliz.

tan hipnotizado que se resbaló de la mesa y la tumbó, produciendo un escándalo que hizo voltear a aza para verlo bajo el mantel, la comida y la mesa con una expresión de dolor.

–pff. jajaja ah JAJAJA –Aza estalló en risas, antes de extenderle la mano para ayudarle, mientras consumía aquella porción de dolor fugaz de el.

Silas, indignado se levantó solo, levantando las cosas con el, aza seguía riendo y observando.

...

ya están ambos sobre la barca, en medio de la laguna, observando el eclipse fascinados, aunque aza no podía evitar voltear a verlo a él.

– la luna...–empezó el, dudoso antes de voltear a verla, coincidiendo miradas– esta hermosa.

aza volteo la mirada al cielo – si, muy hermosa.

–...P-preciosa.

...

Allí estaban ambos, observándose, otra vez coincidieron, en el mismo lugar en el que se conocieron, mirándose directamente, el con sus marionetas muertas en una danza lenta, ella, robandoles el aliento de los dolorosos recuerdos grabados en la piel.

un equipo. una unión. una alianza. Él manipula la muerte; ella se alimenta del dolor. dos seres tan parecidos, la sombras paralela del otro.

Aza se acercó más. Sus múltiples ojos brillaban en la oscuridad. Él sintió la calidez de su mano en la de él. No era un contacto dulce, sino más bien como el roce de dos cuchillas.

– No se trata de amor, Silas – susurró – Es algo más retorcido, más oscuro. Es un veneno que nos une. Y ambos sabemos que no podemos vivir sin él.

Silas solo un suspiro, embobado – es tan adictivo

El Ojo Hambriento sabía de su conexión y la aprobaba. Ambos se habían vuelto más eficientes en sus tareas. Aza recolectaba más dolor que nunca, y Silas se volvía cada vez más experto en manipular a los muertos.

El Ojo los recompensaba, dándoles más poder, más influencia, y la certeza de que su amor era algo único, algo que solo ellos podían entender. Un amor nacido del horror, la desesperación, y la locura.

La ciudad era un festín para el Ojo, pero el Ojo quería más. En su constante necesidad de consumir, el Ojo pidió que le sirvieran algo más profundo, algo más crudo. Una ofrenda de dolor puro.

Aza y Silas sabían lo que eso significaba. Tendrían que realizar un acto horrendo que rompería las barreras entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Se encontraron en una cripta olvidada, donde los cuerpos de una familia entera dormían en sus sarcófagos. Los rostros de los muertos estaban tan serenos que era una afrenta para el Ojo.

–¿Estás seguro de que quieres hacer esto, Silas?-- preguntó Aza. Su voz era un susurro lleno de anhelo, esperando un si.

– No hay otra forma – respondió Silas, con una mirada seria pero con los labios curvados

– No, siempre hay otra forma. Pero no quieres verla – susurró Aza. Ella se acercó a él, y sus manos frías se deslizaron por su rostro. Sus ojos parpadearon en su piel, y él sintió que su alma era examinada de nuevo. – Lo haces porque te gusta. Porque te sientes poderoso

– Lo hago por ti – respondió Silas.

Silas tocó la mejilla de Aza, y una punzada de dolor le recorrió el brazo. Aza cerró los ojos y se mordió el labio. Sus ojos parpadearon de forma descontrolada.

El beso fue como un pacto. Ella presionó sus fríos labios contra los de Silas. No había pasión en el contacto, solo la sensación de estar atado, de pertenecer a una criatura de pesadilla. Y él, por su parte, le transmitió sus recuerdos más oscuros, sus miedos más profundos, y la sensación de soledad que siempre lo había acompañado.

El Ojo Hambriento estaba complacido. Aza y Silas eran sus más leales sirvientes. Y mientras ellos se aferraban a su amor tóxico, el Ojo se deleitaba con el sabor de su amor. Un amor retorcido, un amor inmoral, un amor que había nacido de la oscuridad y que moriría en ella.

– Ahora, por nosotros – dijo Aza. Silas asintió, y juntos, alzaron su copas con veneno, las chocaron con un pequeño "clack" antes de ambos beberlo antes de lanzarse al fuego, mientras el Ojo los observaba.

ambos danzaron en el fuego, con sus ropas elegantes, vestidos de boda, sonriendo, entre pequeños besos.

Silas, es estado tanto tiempo en la oscuridad, que ya no puedo vivir sin ella.

– no importa, yo te acompañare de la mano como ahora.

– Bailemos juntos hasta quemarnos, que nuestras cenizas se pierdan, que nuestro cuerpo sea consumido por el fuego, nuestras almas bajen al Gehena, que nuestras memorias las consuma tu dueño y nuestro legado sea enterrado bajo las Dalias.

Ambos sonrieron, con lágrimas evaporadas, ardieron, ambos, desaparecieron...

Es un espectáculo hermoso.

FIN

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