El fuego púrpura danzaba entre mis dedos, creando pequeñas espirales que se elevaban hacia el techo de mi dormitorio en Nevermore Academy era mi ritual nocturno - practicar mi control sobre las llamas violetas que habían definido mi linaje familiar por generaciones, el color no era casualidad; era la marca distintiva de los que llevábamos sangre de los antiguos hechiceros del fuego, una habilidad que había convertido a mi familia en una de las más respetadas entre los "outcasts".
Quizás por eso habían arreglado mi matrimonio con Agnes.
Dejé que las llamas se extinguieran y suspiré, mirando por la ventana hacia los jardines oscuros de la academia mañana sería el día en que oficialmente conocería a mi futura esposa, aunque técnicamente ya habíamos compartido algunas clases, el problema era que Agnes tenía el don - o la maldición, dependiendo de cómo se viera - de la invisibilidad la mayoría de las veces, ni siquiera sabía si estaba en la habitación.
Un golpe suave en mi puerta interrumpió mis pensamientos.
—Adelante —dije, asumiendo que sería mi compañero de cuarto.
La puerta se abrió, pero no entró nadie... o al menos, nadie que pudiera ver.
—¿T/N? —Una voz suave y familiar flotó desde el umbral. Agnes.
—Agnes, ¿eres tú? —Pregunté, incorporándome en mi cama,una pequeña llama púrpura brotó instintivamente de mi palma, iluminando la habitación con su resplandor violeta.
—Sí... yo... espero no molestarte...solo quería... —Su voz se desvaneció, como si hubiera perdido la confianza a mitad de la oración.
Me puse de pie y caminé hacia donde creía que estaba su voz.
—No me molestas para nada. ¿Podrías...? —Hice un gesto hacia donde supuse que se encontraba—¿Te importaría hacerte visible? Me siento extraño hablando al aire.
Hubo una pausa larga, y por un momento pensé que se había marchado. Luego, gradualmente, como si estuviera emergiendo de una niebla, Agnes se materializó frente a mí. Su cabello rojizo enmarcaba un rostro delicado, y sus ojos - de un color miel dorado - me observaron con una mezcla de nerviosismo y curiosidad.
—Hola —dijo simplemente, sus manos jugando con el borde de su uniforme de Nevermore.
—Hola, Agnes —Sonreí, permitiendo que la llama púrpura en mi mano se hiciera un poco más brillante, no para mostrar mis poderes, sino para que pudiera verla mejor—¿En qué puedo ayudarte?
Ella desvió la mirada, su confianza desvaneciéndose visiblemente.
—Yo... supongo que quería hablar sobre... ya sabes... el arreglo.
El arreglo...esas dos palabras llevaban tanto peso entre nuestras familias,un matrimonio acordado para fortalecer las alianzas entre dos líneas de sangre poderosas: los maestros del fuego púrpura y los herederos de la invisibilidad ancestral.
—Por favor, siéntate —dije, señalando la silla junto a mi escritorio mientras yo me acomodaba en el borde de la cama—Imagino que tienes preguntas. Yo también las tengo.
Agnes se sentó cautelosamente, como si estuviera lista para desvanecerse en cualquier momento.
—¿Realmente estás... de acuerdo con esto? ¿Con casarte conmigo?
La pregunta me tomó por sorpresa, no por su contenido, sino por la vulnerabilidad cruda en su voz.
—Agnes, te voy a ser honesto...al principio, no sabía qué pensar nuestros padres tomaron esta decisión sin consultarnos realmente —Permití que la llama en mi mano tomara la forma de una pequeña rosa púrpura, un truco que había perfeccionado años atrás— Pero después de pensar mucho, me di cuenta de algo importante.
Ella levantó la vista, esperando.
—Si voy a casarme con alguien, prefiero que sea con alguien que entienda lo que significa ser diferente, ser un 'outcast'...alguien que sepa lo que se siente tener un poder que a veces más que un don parece una carga.
Las llamas púrpuras se transformaron en pequeñas mariposas que volaron alrededor de la habitación antes de extinguirse.
—Pero quiero conocerte realmente, Agnes...no a la hija de la familia invisible, no a mi futura esposa por conveniencia..quiero conocer a la persona que se esconde detrás de esa invisibilidad.
Por primera vez desde que se materializó, Agnes sonrió,fue una sonrisa pequeña, casi imperceptible, pero la luz de la luna que entraba por la ventana la capturó perfectamente.
—Yo... también quiero conocerte —admitió en voz baja—Pero a veces siento que soy fácil de olvidar, incluso cuando soy visible.
—Pues entonces —dije, poniéndome de pie y extendiéndole mi mano—¿qué tal si empezamos ahora? Cuéntame algo sobre ti que nadie más sepa.
Agnes miró mi mano extendida durante un largo momento antes de tomarla, su piel era sorprendentemente cálida, y no desapareció al contacto como había esperado.
—Me gusta escribir poesía —susurró, como si fuera el secreto más grande del mundo— Escribo sobre lo que veo cuando la gente cree que no estoy ahí...sobre sus momentos honestos, cuando no actúan para nadie más.
Sentí una chispa - no de mis llamas púrpuras, sino algo mucho más profundo y real.
—Me gustaría leer algunos de tus poemas algún día —dije sinceramente—Si te sientes cómoda compartiendo.
Su sonrisa se hizo un poco más brillante, y por primera vez desde que la conocía, Agnes se veía completamente presente, completamente visible, no solo en cuerpo sino en espíritu.
—¿Y tú? —preguntó tímidamente, aún con mi mano entre las suyas— ¿Qué es algo que nadie más sabe sobre ti?
La pregunta me hizo reflexionar...dra fácil hablar de mis poderes, de mi familia, del legado del fuego púrpura. Pero algo personal, algo real...
—Tengo miedo de no ser suficiente —admití, sorprendiéndome a mí mismo por mi honestidad—Mi familia ha dominado el fuego púrpura durante generaciones; mi bisabuelo podía crear llamas tan intensas que podían derretir acero, mi padre puede mantener una llamarada por horas sin cansarse —Hice aparecer una pequeña llama en mi mano libre, observando como danzaba débilmente—Y yo... algunas veces siento que mi fuego no es lo suficientemente brillante, lo suficientemente poderoso.
Agnes estudió la llama con atención, sus ojos dorados reflejando el resplandor púrpura.
—Pero es hermoso —murmuró—No es agresivo o intimidante como... como otros fuegos que he visto,es elegante...controlado.
—¿Has visto otros fuegos mágicos?
Ella asintió, una sombra cruzando por su rostro.
—Mi hermano mayor tiene un amigo que puede crear fuego azul...siempre están compitiendo, viendo quién puede hacer las llamas más grandes, más destructivas..una vez casi queman el invernadero familiar —Hizo una pausa—Tu fuego es diferente. Parece... seguro, como si no lastimaría a nadie a menos que tú quisieras.
Sus palabras me llegaron de una manera que no esperaba, nadie había descrito mi poder como 'seguro' antes siempre era 'impresionante' o 'poderoso' o 'útil para el linaje familiar'.
—Mi madre dice que la invisibilidad es un don para observar el mundo sin ser juzgada —continuó Agnes, su voz volviéndose más suave—Pero a veces creo que es más como una prisión, es fácil esconderse cuando tienes miedo, pero también es fácil sentir que nadie te extrañaría si no estuvieras ahí.
El peso de sus palabras se asentó entre nosotros, entendía perfectamente lo que quería decir - la presión de vivir a la altura de un poder, de una expectativa, de un legado.
—¿Puedo preguntarte algo? —dije, manteniendo mi voz gentil.
Ella asintió.
—¿Cuándo decidiste hacerte visible para venir a verme esta noche? Podrías haber permanecido invisible toda la conversación.
Agnes se sonrojó ligeramente, sus mejillas tomando un tono rosado que la hacía ver aún más real, más presente.
—Porque... porque pensé que si íbamos a conocernos de verdad, debería empezar siendo honesta y es difícil ser honesta cuando ni siquiera puedes verte a ti misma.
Me quedé sin palabras por un momento, la vulnerabilidad en su confesión, la fortaleza que requería para materializarse cuando claramente se sentía más segura invisible... era más impresionante que cualquier demostración de poder que hubiera visto.
—Agnes —dije finalmente— ¿te importaría si te digo algo que he notado sobre ti?
Ella me miró con curiosidad y un poco de nerviosismo.
—En la clase de la profesora Thornhill sobre plantas carnívoras, cuando preguntó sobre las propiedades defensivas de las especies nocturnas, fuiste la única que mencionó cómo algunas flores solo se abren en la oscuridad porque necesitan privacidad para florecer... Esa no era exactamente la respuesta que ella buscaba, pero era la más hermosa.
Los ojos de Agnes se abrieron con sorpresa.
—¿Recuerdas eso? Ni siquiera estaba visible cuando dije eso.
—Exactamente...tu voz, tus ideas, tu manera de ver las cosas... no necesitas ser visible para que yo te note, Agnes...ya lo hago.
Por un momento, pensé que iba a desvanecerse de nuevo, como si mi honestidad fuera demasiado intensa, pero en lugar de eso, apretó mi mano un poco más fuerte.
—¿Realmente crees que esto podría funcionar? —preguntó, su voz apenas un susurro—¿Nosotros?
—No lo sé —admití—Pero me gustaría intentarlo.. de verdad intentarlo, no solo cumplir con lo que nuestras familias esperan.
Agnes sonrió, y esta vez su sonrisa iluminó toda su cara.
—A mí también me gustaría intentarlo.
Nos quedamos así por un momento, sus manos en las mías, mis llamas púrpuras proyectando sombras danzantes en las paredes, ella completamente visible y presente, por primera vez desde que supe del arreglo matrimonial, sentí algo parecido a la esperanza.
—¿Te gustaría acompañarme a caminar por los jardines mañana? —pregunté—Después de clases...podríamos... seguir conociéndonos.
—Me encantaría —respondió sin dudar.
Cuando finalmente se fue, materializándose una vez más antes de cerrar la puerta tras ella, me quedé despierto mirando hacia la ventana, las llamas púrpuras bailaron una vez más entre mis dedos, pero esta vez no se sentían como una carga o una expectativa que cumplir.
Se sentían como una promesa.
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Espero que les allá gustado si es así pueden ayudarme con su voto y un comentario con esto dicho muchas gracias por su tiempo lectores nos vemos en un próximo capítulo :)
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