Color Esperanza

By Akatsaki

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Todos tenemos problemas en saber bien qué es lo que queremos y necesitamos en la vida, qué es lo que queremos... More

Capítulo 1: Color esperanza

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By Akatsaki

¿Es verdaderamente lo que quiero?... ¿es lo que necesito?... ¿quiero que me llamen ingeniera? ¿Podré ayudar a alguien con esta carrera?... ¿o acaso viviré amargada el resto de mi vida por culpa de ella? ¿Por no permitirme elegir aquella carrera que más deseo? ¿Cumplir mi sueño más anhelado?... ¿será lo mejor para mí?...

Sin duda estas preguntas son tontas, en estos momentos me encuentro en un punto de no retorno, me encuentro más allá que acá, todo por el simple hecho de que... ya hice el examen de admisión en la universidad que seleccioné... y lo aprobé, también ya terminé el curso propedéutico, de igual forma ya tengo el recibo de pago de la inscripción, todo eso más el hecho de que no quiero defraudar a mis seres queridos, y sobre todo a mis padres... pero al parecer sí me quiero defraudar a mí misma con creces...

Ya no sé qué pensar de todo esto, me duele la cabeza por navegar entre tanta interrogante, y lo peor es que muchas otras preguntas cruzan e inundan mi mente con desenfreno, sin descanso o contemplaciones, no me dan tregua, intento bloquear la pregunta y otras tres a su vez se hacen presentes y constantes, esto me recuerda al monstruo mitológico; a la Hidra de Lerna...

Cierro mis ojos con pesar y levanto la vista de la mesa, escucho la canción de fondo en mis oídos, ya se me hizo costumbre acompañar mis momentos tristes, felices, de reflexión o cuestionamiento con música, tanta es la práctica y la necesidad que incluso, aunque no traiga música en mis oídos; la música, más específicamente la canción llega a mi mente y acompaña ese momento de mi vida.


Sé, que hay en tus ojos con solo mirar, que
estas cansado de andar y de andar, y caminar,
girando siempre en un lugar.


¿Qué será de mi vida a partir de hoy? Cuento ya solo con dos semanas de vacaciones... me siento sumamente cansada; tanto física, mental, psicológica y emocionalmente.

Tengo que tomar una decisión, una buena decisión, que involucre el no decepcionar a mis seres queridos, el no decepcionarme a mí, que esté feliz por lo que voy a hacer, estar conforme con mi carrera, que mi carrera ayude a las personas, a mi país, pero... la inseguridad trepa por mis pensamientos y sentimientos, los domina e inunda mi corazón con dudas y miedos, no sé si en realidad mi carrera ayude a las personas. ¿Cómo puede una ingeniera en sistemas computacionales ayudar a la sociedad?, sí; tal vez ayude mucho a las empresas a ganar dinero que ya tienen por montones y que lo usan mal o para el mal, no por nada la corrupción hace de las suyas en muchos lugares del mundo, y claro que también ayudaré a las computadoras, a las máquinas por supuesto, pero no a las personas.


Sé que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire
depende de ti, te ayudará, vale la pena una
vez más.


Me hubiera encantado ser licenciada en derecho, en filosofía, o en literatura hispano-mexicana, o tal vez en ciencias de la comunicación, cualquier otra cosa, pero, ahora que lo pienso... ¿por qué escogí la carrera de ingeniería en sistemas computacionales? Tal vez fue porque todo al que conocía me decía que lo mío son las computadoras; tanto familiares, amigos, maestros e incluso conocidos... y al parecer al final me lo creí.

O fue tal vez porque antes realmente sentía en mi interior que esa sí era mi carrera, me pasaba las tardes abriendo CPU para limpiar lo que contenía dentro, instalando y desinstalando programas o driver, arreglando computadoras, y era muy feliz cuando las personas se sentían salvadas por recuperar su información o por reparar su equipo de cómputo, pero ahora, simple y sencillo; no sé qué sentir o pensar...

Dejo escapar un suspiro, y de inmediato salgo de mis pensamientos debido a la voz varonil que se encuentra a mi lado.

¿Sakura? Pregunta Naruto, ¿qué si te vas a comer eso? me pregunta Sasuke, señalando el sobrante de mi comida rápida.

¿Mmm? No, ten preguntó como una tonta, para luego responder y extenderle la mitad de mi hamburguesa que no comí, sin duda Naruto es un barril sin fondo.

Sasuke la toma y se la da a Naruto, comienzan una nueva pelea entre ambos, sigo sin comprender cómo es que son mejores amigos, sonrió con gracia y después llevo el popote de mi refresco fresca a la boca, una vez más me pierdo en mis pensamientos, me llegan a modo de flash las palabras de mi madre...

Dime; para decirle a tú padre que no quieres estudiar eso.

Debo de admitir que me dolieron y calaron esas palabras de su parte, me gustan las computadoras y todo lo que tenga que ver con ellas, pero también me gusta la música, escribir, bailar, dibujar, leer, ver películas, crear y hacer videos, cantar, navegar en Internet, entre muchas otras cosas, uff, ya sé de sobra que no tiene nada que ver lo uno con lo otro.

Sólo pienso en todos los factores, pros y contras sobre mi carrera, tengo que pensar muy, muy, muy bien las cosas, debo de pensar en todo, en lo que siento por la posible decisión, en lo que pienso, en lo que piensan mis familiares y amigos, aunque sé perfectamente que lo que yo pienso o siento es lo más importante, pero tampoco debemos de hacer menos a los demás, y más cuando ya no me afecta solo a mí, sino a mi ciudad y país, un profesionista le sirve a la sociedad, por tanto ya no solo me concierne y afecta solo a mí, no puedo ser una profesionista mediocre, que resta en vez de sumar y que crea problema en vez de solucionarlos.


Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse
los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara, color
esperanza, tentar al futuro, con el corazón.


¿Por qué tan seria Sakura? me pregunta Naruto con extrañeza.

No es nada Naruto, solo estoy un poco pensativa me excuso con él con una sonrisa sincera, después de todo no es mentira.

Pues deja esos pensamientos; ¡¡estamos celebrando nuestra entrada a la universidad!! me recuerda, su tonó plagado de felicidad.

Es verdad aporta Sasuke con una pequeña sonrisa llena de orgullo adornando sus labios. Lograste entrar a una de las mejores universidades y tú carrera es digna de admirar debido a que no es fácil, tiene su mérito sus palabras me llegan y motivan, le correspondo la sonrisa.

Si, debes de estar feliz, vas a estar con tú noviecito Sasuke menciona Naruto a modo de burla; pero sus ojos reflejan que se encuentra feliz por ambos, él mejor que nadie conoce las pruebas a las que nos hemos enfrentado, tanto Sasuke como yo le sonreímos por su comentario.

Naruto ha estado siempre con nosotros, ha sido un enorme apoyo para ambos, incluso de cierto modo gracias a él es que estamos juntos, él planto la semilla en cada uno para dar el siguiente paso, debido a que ni Sasuke ni yo queríamos perder nuestra amistad, pero por causa de él decidimos actuar, y ya tenemos tres años juntos, nos hicimos novios cuando cursábamos el penúltimo semestre de preparatoria, actualmente Sasuke cursa el tercer semestre de la carrera administración de empresas, le va muy bien, es un estudiante modelo, y le irá mejor cuando tenga el cargo de su padre en la empresa familiar Uchiha, aunque él que debería tener ese puesto es Itachi, su hermano mayor, pero él se decidió por la carrera de médico cirujano.

Y tú carrera es mucho mejor que la de Sasuke agrega Naruto con toda la burla de la que es capaz, umm, ya se me hacía extraño que no hiciera un comentario para molestar a Sasuke.

Si, es probable. Pero ni hablemos de la tuya; que es superada por la de Sakura y la mía con creces se defiende mi novio. A todo esto, ¿qué se supone que vas a hacer? ¿Sólo jugar a ser actor? Te aseguro que es muy difícil conseguir trabajo de eso le comenta Sasuke con seriedad, para ver si así lo hace entrar en razón.

Eso lo sé, por lo mismo voy a estudiar una licenciatura en ciencias de la comunicación, después comenzaré a adentrarme en los medios y lógicamente luego el cine; pero seré amparado por mi carrera en todo momento se defiende él con una sonrisa complacida.

No puedo evitar abrir los ojos impresionada; Naruto acaba de recordarme la planificación que tenía para mis estudios y sueños, y no solo eso, él no lo sabe, le salió involuntario; pero también me está motivando para seguir adelante, a continuar luchando por lo que quiero, mi corazón palpita emocionado, lleno de esperanza y previsión.

Bueno; eso está mucho mejor acepta Sasuke con una leve mueca complacida, por supuesto que se preocupa por el futuro de su mejor amigo.

¡Muy buena idea Naruto! lo felicitó con una gran sonrisa.


Es, mejor perderse que nunca embarcar, mejor
tentarse a dejar de intentar, aunque ya ves, que no
es tan fácil empezar.


Y, ¿se puede saber qué es lo que vas a hacer tú? me pregunta mi novio con ambas cejas arqueadas, él conoce muy bien mis sueños y dudas.

Voy a estudiar con todas las ganas mi carrera, y en mis tiempos libres escribiré mis novelas e historias, si es posible estudiaré más adelante una licenciatura; ya sea en literatura hispano-mexicana o en filosofía le informó con una enorme sonrisa llena de felicidad, rebosante de inspiración y motivación.

Me parece una excelente planificación concuerda conmigo Sasuke, una sonrisa complacida se extiende en su semblante.

Se acerca un poco más a mí y me besa en los labios, ambos cerramos los ojos para que el momento sea más íntimo, además de no querer ver a Naruto, duramos así, con esa muestra de cariño hasta que se hace presente la necesidad de respirar, nos separamos con lentitud, pero Sasuke no se aparta por completo de mi rostro, en vez de alejarse; pega su frente a la mía, nuestros ojos se encuentran▬. Me alegra mucho que te decidieras ▬me dice, sus palabras manifestándome su amor.

Muchas gracias le contestó, mi expresión también declarando el amor que siento por él.

Un carraspeo muy audible corta el bello momento entre nosotros, no es necesario que yo lo arregle; conozco a alguien que lo hará muchísimo mejor que yo, sonrió con malicia ante ese hecho.

¿Ya terminaron con sus demostraciones cursis y amorosas o tengo que esperar todavía más? se queja Naruto, mi sonrisa maliciosa se extiende todavía más.

No es nuestra culpa que no te le hayas declarado a Hinata aún, te dije que la invitaras, pero no me hiciste caso; así que ahora no te quejes le contesta Sasuke con simpleza y restándole interés a todo el asunto.

Estoy esperando el momento indicado se excusa él y se cruza de brazos.

¡Sigue esperando y la perderás! Ya deja de hacerla aguardar Naruto, ella está ilusionada porque se lo digas, díselo de una buena vez le menciono con un toque de enojo, se siente mi severidad.

Si, está bien, lo voy a intentar menciona avergonzado, su mirada esquiva la mía.

Nada de intentar, ¡hazlo ya! Sino créeme que yo misma le consigo novio a Hinata ahora sí estoy enojada, Naruto es mi mejor amigo, pero Hinata también es una de mis mejores amigas.

¡No! se asusta y ahora sí me mira directo a los ojos. De acuerdo; hoy la invito a cenar y se lo digo sabía que mi amenaza iba a funcionar, sonrió para mis adentros, pero debo ejercer más presión, Hinata ya ha esperado demasiado.

Entonces; invítala ahora le ordenó.

¿Ahora? me pregunta dudoso y con un toque de flojera, lo fulmino con mi verde mirada, no cambia.

¡Ash! me quejo y observo a mi alrededor, buscando por todos los lados posibles. ¿Sasuke; qué te parece ese chico para Hinata? le preguntó a mi novio y señalo con mi cabeza a un muchacho moreno de cabello negro y ojos café obscuro.

Nada mal menciona él con una sonrisa de medio lado.

Bien respondo y hago ademanes de levantarme de mi asiento, no pude levantarme por completo porque la mano de Naruto me detiene del brazo.

¡Ya! Está bien, ya saqué el celular: ¡estoy marcando! me informa muy asustado, marca con rapidez el número de Hinata y se lleva el celular al oído derecho.


Sé, que lo imposible se puede lograr, que
la tristeza algún día se irá, y así será, la vida cambia y
cambiará.


Bien, así me gusta, sonrío de medio lado; complacida por lo que acabo de hacer, sin duda me encanta hacer sufrir a mi mejor amigo Naruto Uzumaki, pero es por una buena razón, de peso mayor, en verdad Hinata a esperado por mucho tiempo, Naruto a desperdiciado muchas oportunidades, en muchas cuestiones llega a ser indeciso, así que en ocasiones hay que presionarlo para que actúe.

Esta vez te pasaste, en ocasiones no coincido con tus métodos me dice la voz de Sasuke, muy cerca de mi oído derecho, distingo un leve reproche de su parte.

Ya sabes como es Naruto ▬me defiendo y le recuerdo, aunque sé que él tiene algo de razón.

La amistad que tengo con Sasuke ha ayudado mucho en nuestra relación de noviazgo, después de todo somo amigos desde que íbamos en la secundaria, desde que teníamos trece años, y debido a eso nos tenemos demasiada confianza; por esa amistad y conexión es que podemos haceros bromas pesadas, y de hecho me encanta jugar con él, aunque él me devuelve las jugadas con ingenio, en ocasiones termino perdiendo, sin mencionar que me enojo demasiado, gracias a nuestra confianza también podemos regañarnos con soltura e incluso dar nuestra total y verdadera opinión sobre cualquier tema, eso incluye darnos lecciones y aprender de nuestros errores, somos un equipo que saca lo mejor del otro.

Muy bien, en ese caso, supongo que aprobaras este método también ay no, estoy segura de que lo que viene no me va a gustar nada. ¿Qué te parece esa chica para mí? me pregunta la voz de mi novio.

Me señala con su cabeza a una pelirroja de bonito cuerpo, de ojos extraños pero muy bonitos, ¡pero a leguas se ve que es una vil y total!... Me trago el enojo y el orgullo herido, sé que lo hace a modo de juego y sobre todo lo hace para demostrar su punto, ya sé que obre mal con Naruto, pero era justo y necesario, bueno, tal vez no justo, pero sí necesario, Hinata ya debe ser recompensada por su larguísima espera, y sé que Sasuke quiere darme una lección, admito que me pase de la raya, y también sé que Sasuke quiere apoyar y proteger a su amigo, sí hay alguien que comprende y entiende a Naruto, ese sin duda es mi novio, pero la verdad es que aunque entienda todo lo anterior, aun así me duelen las palabras de él.

Vaya gustos me digno a contestarle, con la ofensa implícita en mis palabras, el enojo regresa con ahincó y pronunció. Pero adelante, ve y conquístala; por mí no hay problema expreso y me levanto de la mesa, ahora no solo el enojo me acompaña, sino también la tristeza. ¡Voy a fresa Naruto! le aviso a mi mejor amigo, pero grito para que Sasuke me escuche y así no me siga.

Naruto asiente con su cabeza para indicarme que sí me escucho, tiene una enorme sonrisa dibujada en su bronceado rostro, continúa hablando por teléfono, me dirijo a las escaleras eléctricas casi corriendo, subo en ellas con cuidado, cuando ya casi estoy al final del recorrido; observo a los lados y ubico mi lugar de destino, dirijo mis ojos de nuevo al frente, el final de las escaleras se acerca, cuando llego al final de ellas bajo y comienzo a caminar hacía la tienda que ubique previamente en las alturas, cuando me encontraba en las escaleras eléctricas.

No dudo del amor que me tiene Sasuke, ni mucho menos dudo de lo que siento yo por él, pero ese juego-lección fue de muy mal gusto, por lo mismo yo no hago eso; conozco muy bien lo que tengo, por eso mejor no me arriesgo y actuó de una mala forma, dicen que el que se lleva se aguanta, pero en ocasiones está de más el llevarse así, y también hay de juegos a juegos, y es por eso por lo que mis juegos y lecciones no son así de ofensivos, de los que lastiman, solo a él se le ocurre actuar así, por más razón que tenga en enseñarme algo, sé que en ocasiones soy obstinada y terca, pero sí me regaña o llama la atención comprendo.

Por fin logro llegar a mi destino, entro a mi tienda favorita de accesorios, algo que me encanta de esta tienda es que los hombres no entran, es súper raro que lo hagan, muy poquísimas veces he visto un hombre aquí adentro, tal parece que es una regla no escrita, porque casi, por no decir siempre; ellos se quedan afuera, esperando, eso es agradable, curioso y chistoso a partes iguales, pero debo admitir que es bueno contar con una tienda como esta, observo fuera de la tienda y logro vislumbrar a cuatro hombres esperando, sonrió con gracia, es divertido ver eso.

Comienzo a recorrer la tienda con ganas, ya tenía un tiempo que no venía, además de que no me aburro de entrar aquí y por lo regular siempre salgo con alguna compra, es una lástima que ya no traiga dinero, suspiró, tal vez hoy sea la acepción, no puedo comprar nada. ¡No importa! Voy a disfrutar mientras esté aquí adentro. Ya recorrí casi toda la tienda, ya solo me falta la sección de los esmaltes, me acerco hasta ellos, los cuales están situados en frente de la salida, llama mucho mi atención un esmalte que no había visto antes, lo tomo entre mis manos; es de color rojo, lo observo con interés, por el rabillo de mi ojo izquierdo percibo como se acerca a mí una señorita que trabaja aquí.

Buenas tardes me saluda educada.

Buenas tardes le contestó con una sonrisa.

¿Ya le mostraron nuestro nuevo producto? me pregunta señalando el esmalte que sostengo en mis manos.

No le contesto, aún sin borrar mi sonrisa.

¿Le gustaría probarlo? me pregunta cortes y corresponde mi sonrisa.

Claro, pero; traigo mis uñas pintadas le respondo y muestro mi mano izquierda; para que pueda ver mis uñas, las cuales se encuentran arregladas de color rosa coral.

Ok, no hay problema me tranquiliza y llama a una de sus compañeras de trabajo, ella vine al instante, ambas me sonríen y la primera muchacha toma una uña despintada de su compañera y la pinta con un esmalte color azul celeste. Puede dejarse así o se puede elegir poner el diseño me instruye, la parte superior de la brocha la pone sobre la uña recién pintada de su compañera. No se debe pegar a la uña, solo se acerca lo suficiente para no quitar la pintura me informa y retira la brocha, me enseña el resultado de su trabajo, mis ojos se abren con asombro y fascinación; le quedo hermoso el diseño a base de magneto, son un tipo de olas, la muchacha deja el esmalte en su lugar y me vuelve a sonreír.

¡Que bonito! Muchas gracias contestó y correspondo a su sonrisa.

Vuelvo a observar el esmalte de magneto color rojo que aún tengo entre mis manos, con un diseño de círculos, miro el precio y frunzo el ceño con decepción, cincuenta pesos un solo esmalte, pero vale la pena comprarlo, al menos para mí que soy fanática de pintarme las uñas, dejo salir un suspiró colmado de resignación.

¿Lo quieres? me pregunta la voz de mi novio desde afuera del local, se acerca hasta donde me encuentro; convirtiéndose en automático en un hombre muy valiente por entrar a donde los hombres no ingresan; río para mis adentros por mi pensamiento.

No le contestó aún enojada, dejo el esmalte en su lugar con cuidado, llevo mi pie derecho hacia el frente para dar el primer paso para irme, pero él es más rápido y me detiene por la cintura con ayuda de su fuerte brazo izquierdo, su brazo me abraza y sostiene, me acerca más a él con fuerza para que no me aleje, pero sin hacerme daño.

Sé que lo quieres me contradice y muestra el esmalte que traía antes en mis manos. Vi perfecto como se te iluminaron los ojos cuando te lo enseñaron me comenta, su voz denota cariño y una disculpa escondida, umm, así que ya tiene tiempo aquí, observándome.

Está muy caro explico, en tonó de niña chiquita, agrego un puchero en mis labios para darle más efecto, ambos gestos le gustan mucho a Sasuke, antes no lo entendía, hasta que me explico que a los hombres esos gestos se les hacen tiernos.

Cincuenta pesos no son nada por hacer feliz a mi novia me responde galante, con una hermosa sonrisa adornando su apuesto rostro, se me acerca más y me besa en los labios, con amor. Ten me extiende un billete de cien pesos, abro mis labios para protestar. Este color me gusto a mí se adelanta y me muestra un esmalte de magneto color azul rey, con diseño de olas.

Tonto le digo sin querer ofenderlo, pero es que, ¡¡ay!! A veces me hace sentir demasiadas cosas, me acerco hasta sus labios con rapidez y lo beso con amor, es un beso un poco más largo, nos separamos y me entrega el billete de cien pesos.

Sí; en ocasiones los soy, por favor perdóname admite, sus hermosos ojos también me piden perdón, como aceptación le regalo una sonrisa y le doy un beso de piquito. Te espero afuera me informa y sale del local.

Me acerco a la caja del establecimiento para pagar, me cobran y envuelven mi compra, salgo muy contenta del local con mi bolsa color verde y el logo de fresa impresa en ella, me acerco a Sasuke.

Me encanta y amo que tenga el valor de pedir disculpas cuando hace algo mal; también me encanta muchísimo su forma de pedir disculpas, es muy creativo en ese aspecto, en una ocasión se acercó a mí como si no lo conociera y me pidió ser su novia, agregando y justificándose que según él se enamoro a primera vista de mí, que lo fleche, y que si lo rechazaba le partiría el corazón y se pondría a llorar, me enterneció demasiado su actuación, tuve que decirle que sí, después me pidió disculpas.

Llego hasta él y le sonrío▬. Gracias le demuestro mi gratitud con mi voz y ojos, ahora estoy muy feliz, no por lo que me compro, sino por cómo se disculpó, los detalles son muy poderosos en una relación, siempre avivan las llamas, y no importa sí el detalle es pequeño o grande.

Hmp, fue un placer me responde y roba un beso, es un hermoso beso que dura más que los otros, nos separamos cuando necesitamos aire, nos miramos a los ojos. Naruto necesita que lo ayudes a elegir un regalo para Hinata, se encuentra en Liverpool esperándonos me informa, asiento y nos dirigimos a Liverpool tomados de la mano.


Sentirás, que el alma vuela, por cantar una
vez más.


Uff, no puedo creerlo, ya todo se encuentra bien en mi vida, tanto en el ámbito amoroso, social y escolar, ahora estoy más decidida que antes, sin duda no puedo dejarme vencer, ya llegué hasta aquí y seguiré adelante; este es el último escalón y primeramente Dios voy a lograr superarlo.

No debo preocuparme por nada, lo más difícil ya lo hice, ahora solo debo ser optimista y dar todo de mí, tengo que poner todo mi esfuerzo en mis estudios, no me dejaré vencer, sé que no será fácil, pero tampoco será imposible, debo tener fe en Dios y en mí.

Yo sé que puedo lograrlo, he superado muchas cosas en mi camino, desde perdidas, tristezas, enojos, pruebas, entre muchas otras cosas, si me voy por las pruebas escolares; pase el kínder, los seis años de primaria, los tres de secundaria y los tres de preparatoria, ya nada me cuesta superar estos cinco años de carrera que me quedan... sí, yo puedo lograrlo.

Yo sé que puedo lograrlo, ni las matemáticas, el algebra, el cálculo, la física, la programación, ni alguna otra materia me vencerá, no me rendiré por nada del mundo; no echaré en saco roto estos doce años de estudio.


Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse
los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara, color
esperanza, tentar al futuro, con el corazón.


¿Por qué tan feliz, decidida y complacida? me pregunta Sasuke con curiosidad, me observa con fijeza.

No me rendiré; voy a lograr graduarme del Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, ITCJ: como Ingeniera en Sistemas Computacionales le respondo muy, muy decidida y feliz, con mi nueva meta en la mira.

Primeramente Dios me recuerda él.

Primero Dios coincido feliz, en mi mente hago una pequeña oración; pidiéndole a Dios nuevas fuerzas y entusiasmo para seguir adelante.

¡Hey! nos llama la voz de Naruto en un grito.

Acudimos hasta él, y procedemos a buscar un buen regalo para mi amiga Hinata, y espero que pronto sea la novia de Naruto, sería algo extraordinario para nuestro grupo de amigos, vagamos por la tienda por un rato, miramos ropa, joyas, libros, perfumes, hasta que por fin Naruto se decidió por un libro y un collar sencillo, pero muy bonito, Naruto se dirige a las cajas para pagar su regalo, a las cinco exactas de la tarde salimos del mall.

Subimos al auto de Sasuke y emprendemos el viaje de regreso a nuestro hogar, primero pasamos por la casa de Naruto, nos despedimos de él, cuando cruza la puerta es cuando nos retiramos del lugar, ahora nos dirigimos a mi casa, en donde la familia de Sasuke y la mía nos esperan para cenar, reuniones que se llevan a cabo desde que somos amigos, en ocasiones nos acompañan Naruto y sus padres. Cuando llegamos a mi casa y entramos; todos nos reciben con abrazos y besos en la mejilla, saludamos a todos los presentes, nos disponemos a cenar con amenidad.

Quiero muchísimo a la familia de Sasuke, cada uno de ellos tiene un lugar en mi corazón, hace años que los conozco, Mikoto me apoyo mucho cuando comencé a sentir algo por Sasuke, e incluso Itachi me ayudo a poner celoso a Sasuke, algo que de cierta forma nos ayudó, es divertido rememorar el pasado, hay muchos recuerdos felices, pero también hubo sus momentos malos, gracias a Dios todavía seguimos aquí.

La cena transcurrió muy bien en compañía de nuestras familias, en este momento nos encontramos en el jardín, son las seis cuarenta y cinco de la tarde de un día de verano, debido a eso el cielo aún se ve azul claro, acompañado de nubes color blanco, es bastante temprano todavía.

Mi papá y el señor Fugaku decidieron sacar la televisión al patio para ver el partido de futbol, Mikoto y mi mamá se encuentran sentadas en el juego de mesa; platican animadas y cómodas, lejos de la televisión, Itachi en ratos se une al partido y en ratos a la plática amena, pero también lo veo pendiente de su celular, tal parece que hoy saldrá con sus amigos. Sasuke está sentado con sus piernas estiradas; permitiéndome así estar acostada en ellas, estamos situados en el césped del jardín.

Dame un beso me pide, exige él con una sonrisa cómplice y juguetona.

Ven por el le contestó risueña y retadora.

Tú lo pediste me sigue el juego y acepta mi reto.

Con agilidad desarma su posición y se posiciona con rapidez arriba de mí, se acerca provocativo a mis labios, yo lo espero gustosa y ansiosa, siento su cálido aliento cerca de mí, Sasuke comienza a descender con lentitud, antes de terminar con el espacio que nos separa, mi novio roza sus suculentos labios con los míos, cuando siento que por fin nos vamos a besar, algo nos detiene, se trata de un sonido, escuchamos un sonoro golpe provocado por una pelota de hule que se impacto en la cabeza de Sasuke, y con esa acción mi beso no llego, en sustitución del ansiado beso, obtenemos un grito no muy lejos de donde nos encontramos acostados, no es necesario verlo para saber quién fue el causante.

¡¡Eso no se hace muchachitos!! nos regaña él causante del pelotazo a Sasuke; Itachi. Suspiro y hago un puchero disconforme, en verdad quería mi beso, después me vengaré.


Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse
los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara, color
esperanza, tentar al futuro, con el corazón.


Horita vengo me informa Sasuke con malicia en sus ojos y en la sonrisa que adorna sus finos labios.

Dale uno por mí le pido, también con malicia adornando mis gestos.

Él me sonríe con complacencia, me da un lindo y rápido beso de piquito y sale corriendo hacía Itachi con la pelota de hule en sus manos, escucho sus gritos y risas, cambio mi posición con levedad; continúo acostada pero ahora boca bajo, observo a mi alrededor, siento una hermosa atmosfera amena rodear todo el lugar, no puedo evitarlo, una enorme sonrisa de felicidad se plasma en mis labios, sonrisa que estoy segura llega hasta mis ojos, no puedo evitar sentirme tan bien, mi corazón no puede con tanta felicidad, siento que palpita desembocado, sin control, soy muy, muy feliz, de nuevo cambio mi posición, ahora me siento en flor de loto, recorro el lugar con mis ojos, disfruto por completo del momento, le agradezco a Dios por todo lo que me ha concedido.

¿Me extrañaste? me pregunta Sasuke, su voz entrecortada por el ejercicio, se sienta junto a mí y pasa un brazo por mi espalda, me atrae hacía él, recuesto mi cabeza en su hombro.

Si, mucho le confieso con ternura, me acurruco más en él.

¡¡Ya nos vamos Sasuke!! le grita Itachi, nos sonríe travieso.

¡¡No me importa!! le contesta Sasuke medio enojado, pero sin perder el buen humor.

Logro escuchar una carcajada de parte de Itachi, después Mikoto lo regaña por su comportamiento y le dice que se aguante cuando él tenga novia y nosotros lo molestemos a él, su acción causa que Sasuke y yo nos carcajeemos con muchas ganas, aceptando el permiso que nos dio Mikoto, sin duda será algo que haremos cuando llegue el momento.

Retomamos nuestra posición en el césped, duramos un buen rato acostados; platicando, riendo, pasando el tiempo juntos, después decidimos salir al pequeño patio de enfrente, en donde continuamos platicando con música de fondo, Sasuke se retira a las nueve de la noche a su casa, la cual queda a cinco casas de la mía. Sasuke me envía un mensaje cuando llega a su casa.

Me meto a bañar, cuando salgo le doy las buenas noches a Sasuke y me retiro a dormir, tengo que levantarme temprano mañana para ir a la junta de la universidad, se supone que nos darán la bienvenida y nos informarán de algunas cosas referentes a las clases.


Vale más poder brillar, que solo buscar, ver el sol.


Son las doce y media del mediodía, hoy estamos a siete de agosto del dos mil doce, me encuentro en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez (ITCJ), mi ahora casa de estudios universitarios, estoy en específico en el gimnasio, en donde nos citaron a los estudiantes de nuevo ingreso, me encuentro junto a una amiga.

Ya pueden entrar señoritas nos invita un profesor.

Ahí hay asientos nos señala una maestra en cuanto entramos a la sala.

Nos dirigimos hasta donde nos indican, nos tocó en la segunda fila, así está mejor; así puedo ver y escuchar perfecto, sin perderme nada.

Buenas tardes jóvenes. Primero que nada, sean cordialmente bienvenidos a la casa de las liebres nos da la bienvenida una maestra, su voz por completo audible gracias al micrófono. Deben de sentirse orgullosos por estar aquí, no muchos llegan al nivel universitario; así que regálense un fuerte aplauso nos felicita y propone, a lo que obedecemos gustosos, el lugar se inunda de aplausos, y ante eso; mi corazón se llena de felicidad y orgullo.


Pintarse la cara, color esperanza, tentar al
futuro, con el corazón.


La maestra se presenta ante todos nosotros, resultó ser egresada de esta universidad y de mi misma carrera; ingeniería en sistemas computacionales, me impresiono al observar con detenimiento cuántas personas nos encontramos aquí reunidos, somos muchos y solo hay alumnos de dos carreras.

Pero, aunque en este momento seamos muchos, muchísimos otros no quedaron, viene a mi mente en forma de flashback la imagen de todos los estudiantes que vinieron a hacer el examen de admisión, yo incluida, casi me petrifique ese día y hubiera sido así, de no ser que a lo lejos vi a algunos de mis amigos de la preparatoria, no perdí tiempo y me acerque a ellos, platicamos un rato en lo que daba inicio el examen.

También recuerdo muy bien que me quede encerrada por cuatro largas horas en un salón de clases contestando los tres exámenes escritos de la universidad; uno era sobre todos los conocimientos adquiridos en la preparatoria, el segundo sobre conocimientos de la carrera de sistemas y el tercero de inglés, fue un momento muy pesado y lleno de tensión.

Después de aprobar el examen vino el curso propedéutico de la universidad, el cual duro tres largas semanas, gracias a Dios logre pasarlo con éxito, y ahora estoy aquí; en la bienvenida.


Saber que se puede, querer que se pueda, pintarse
la cara, color esperanza, tentar al futuro, con el
corazón.


La docente presenta a los demás profesores; sus carreras son similares o iguales a la mía. Dos profesores me motivan muchísimo con sus discursos, y si antes estaba decidida a salir adelante en mi carrera; ahora lo estoy mucho más. También nos presentan al profesor encargado de dar un aviso, él también es ingeniero y el encargado del club de teatro y artes escénicas, el maravilloso cine ▬vienen a mi mente los recuerdos de mis dos últimos semestres de preparatoria, quinto y sexto; en los cuales era parte del club de teatro, ese año además ganamos el primer lugar en el inter-bachilleres, me la pase muy bien en ese club.

El aviso consiste en que tenemos que entrar a un club sí o sí, es forzoso; ya sea deportivo o cultural, y vaya que sí que tienen muchísimos clubs, más de los que había en la preparatoria, algo lógico debido al tamaño de la universidad. La emoción trepa por mis pies e inunda mis sentidos: ¡Ya quiero entrar a la universidad! Esto será genial, será una gran experiencia entrar a esta institución superior, y no solo por lo académico.

Pero ahora un gran dilema me embarga, no sé si entrar al club de natación, voleibol, atletismo, lectura, teatro, dibujo artístico, o algún otro que me guste o llame mi atención, será difícil decidir. La voz del maestro continúa explicando, y... ¡¡genial!! Puedo entrar a los que yo quiera, siempre y cuando me alcance el tiempo y cumpla con uno por dos semestres completos, eso es perfecto.

La junta por fin llega a su final, siento como mi corazón late con rapidez y fuerza; muy emocionado por los sentimientos y emociones que lo dominan, quiero con todo mi ser seguir adelante y echarle muchísimas ganas a mi carrera, la felicidad, determinación, euforia, y una inmensa paz me abruman, me siento muy orgullosa por lo que he logrado a lo largo de mi vida escolar, y ahora voy por más.

Todos los futuros estudiantes nos retiramos felices del lugar, salimos de la estancia con lentitud, en el camino me encuentro con una amiga, así que decidimos ir juntas hasta la salida, me despido de ella y me voy a mi casa.


Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse
los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara,
color esperanza, tentar al futuro, con el
corazón.


Son las ocho de la mañana del día nueve de agosto del dos mil doce. Me levanto de mi cama con un poco de pereza, me estiro para ahuyentarla, sin perder tiempo me meto a bañar, la emoción inunda mi ser una vez más; hoy me inscribo a la universidad, y con eso hoy recompenso todo lo que sufrí en el proceso, fue un largo camino, pero ahora la meta está a solo un paso más, eso se traduce a los seis años que dura la carrera de ingeniería en sistemas computacionales, pero ya es muy poco comparándolo con los catorce años académicos que dejé atrás, que van desde el kínder hasta la preparatoria, culmine esos años con éxito.

Salgo del baño vestida y lista para irme, mi mamá quiso acompañarme hasta la universidad, algo que le agradezco, siempre está ahí para apoyarme. Mi mamá me deja en las puertas del instituto, le doy un beso en la mejilla y procedo a bajar del auto, cierro la puerta y me acerco a la venta al ver los labios de mi progenitora moverse.

Te espero en la plaza de enfrente me informa feliz, se perfecto que no soy la única que se encuentra llena de esa felicidad.

Además de que ella tiene mucho que ver en mi triunfo de la preparatoria, debido a que ella me ayudo muchas veces, no a hacer tareas o trabajos finales; pero siempre que lo llegue a necesitar ella iba hasta la papelería a imprimir, mientras yo continuaba con lo que me restaba de tarea o trabajos, también me llevaba a domicilio a la preparatoria, no porque no supiera irme sola, más bien lo hacía porque quería que su hija llegara con bien hasta su escuela, no me dejo pasar por dificultades, y eso se lo agradezco con todo mi corazón, pero claro que hizo otras muchas cosas por mí, por eso a ella le dedico mi triunfo y le agradezco a Dios por permitirme este logro.

le contesto feliz, con una enorme sonrisa.

Me dirijo otra vez al gimnasio de la universidad, en esta ocasión para inscribirme, pero como aún falta tiempo para mi cita; me siento en una banca cercana, y para así poder continuar leyendo desde mi celular un Fanfic en mi página favorita "Fanfiction.net".

Después de unos minutos llega un profesor hasta donde me encuentro, me sonríe y le correspondo el gesto, lo reconozco al instante, él fue mi profesor de técnicas de estudio en el curso propedéutico, ojalá me toque clase con él en alguna materia, me saluda feliz con el típico saludo de jóvenes; rozar las manos y chocar los puños, me desea suerte y después de eso se retira del lugar.

Por el rabillo de mi ojo derecho observo a dos muchachas verme con envidia, enojo y rareza, creo que eso es algo obvio; que un profesor saludé a un nuevo alumno que aún no entra ni siquiera a primer semestre causa en los demás esos sentimientos, y he de agregar que sí se nota a leguas que soy de nuevo ingreso, me guardo un suspiro.

Gracias a Dios nunca he tenido problemas con los profesores, de hecho, es todo lo contrario; me hago amiga de ellos, e incluso en ocasiones la consentida de la clase. En la preparatoria tengo varios profesores que me pidieron que los visitara, y claro que lo haré siempre que pueda, ellos y ellas me ayudaron cuando lo necesite, todo por el simple hecho de ser apreciada por ellos; algunos incluso me dejaron entregarles los trabajos después, salir de clases para ir a ensayar al club de teatro, entre otras cosas, por supuesto que también me enseñaron muy bien sus materias y cosas de la vida, sin duda voy a extrañar muchísimo a todos esos extraordinarios profesores y maestras, se ganaron un lugar en mi corazón y sus enseñanzas las voy a atesorar en mi mente.

Transcurrido el tiempo de espera decido entrar rebosante de felicidad, motivación y triunfante al gimnasio, después de unos minutos me encuentro de nuevo con mi amiga, nos ponemos a platicar.

Una maestra nos entrega una carpeta, nos da una serie de instrucciones; escribir en la pestaña nuestro número de control, nombre completo y la carrera a la que ingresamos ▬me alegra muchísimo haber traído pluma, sabía que la iba a necesitar▬; también tenemos que poner dentro nuestros documentos oficiales.

Nos formamos y comienzan a pasarnos con los encargados de recibir nuestra papelería, menos mal que tengo enseguida a mi amiga; así no nos aburrimos, continuamos platicando hasta que llega nuestro turno.


Saber que se puede, Querer que se pueda, Pintarse la cara,
Color esperanza, Tentar al futuro, Con el
corazón.


Llega por fin mi turno, paso con la mujer que me toca, la saludo y ella me corresponde, comienza a pedirme los documentos y yo se los entrego en orden, finalmente me comunica que la constancia de estudios la necesitaban a más tardar para el trece de octubre, le respondo que me daré una vuelta a la preparatoria ▬así sirve que visito a mis amigos del club de teatro, los de quinto semestre; los cuales conocí cuando estaban en segundo, además de a mis profesores favoritos.

Ya para terminar ella me da la bienvenida y me invita a pasar por mi horario de clases, así lo hago, me dirijo a la siguiente sección; una vez allí entrego a la encargada mi comprobante de pago, y ella me dice que recoja mi horario en otra sección, ya ahí otra señora me lo da, le doy las gracias y me retiro ahora a elegir mi clase extra o paraescolar, antes de llegar hasta allá observo mi horario, me toco en el turno de la tarde, al igual que Sasuke, eso es genial, pero es malo para mi madre porque ya no podrá traerme, puesto que mi hermano está en la preparatoria y su horario también es en la tarde.

Reanudo mi andar para elegir mi clase extra, me topo con el profesor de teatro que nos dio un discurso en la bienvenida, no pierdo el tiempo.

¿Usted es el profesor de teatro? le preguntó cortes y con una sonrisa.

Si; afortunadamente aún lo soy me corresponde la sonrisa. Sigo haciendo mis dramas me dice y ríe, acompaño su risa con la mía.

Sí; a mí ya me hizo uno me informa una señora, a lo que yo río más.

¿Ya decidió que clase tomar? me pregunta él profesor con curiosidad.

Estoy indecisa; no sé si entrar a teatro o a lectura le confieso. Estuve en teatro en la preparatoria le informó muy feliz, recuerdo mis días en el club, la preparatoria fue mucho mejor por eso.

¿En qué preparatoria? me vuelve a preguntar.

En el bachilleres 7 le contesto orgullosa.

¿Con Tsunade Senju? me pregunta para confirmar.

afirmó muy orgullosa de mi maestra, sin duda ella me enseño demasiadas cosas, no solo de teatro y etimología grecolatina, también me enseño mucho sobre la vida.

Quiero ser escritora le mencionó para ver si me ayudaba a decidir.

Pues en teatro analizamos textos; además de crearlos me informa, siento como se me iluminan los ojos por esa preciada información.

Bueno, entonces entro a teatro le anuncio feliz.

Muy bien. Diríjase con ese señor para mayor seguridad: él está apuntando a los míos me instruye.

Le asiento en afirmación con mi cabeza y le agradezco, me dirijo hasta el señor y le doy mis datos, y con esto al fin termino con todo el proceso de inscripción, ya me puedo retirar complacida del lugar.


Saber que se puede, Querer que se pueda, Quitarse
los miedos, Sacarlos afuera, Pintarse la cara,
Color esperanza, Tentar al futuro, Con el
corazón.


Domingo doce de agosto, mañana es lunes trece de agosto; será mi primer día de clases, pero ahora como estudiante de universidad, estoy muy nerviosa, ansiosa y feliz, todo será nuevo para mí: nueva escuela, nuevas experiencias, nuevos amigos, todo nuevo. Mañana comienzo una nueva etapa y subo el último escalón en mi vida escolar.

Desde el primer día voy a comenzar con todas las ganas, empezaré con el pie derecho, voy a ser optimista, no dejaré que nada ni nadie me quite mi felicidad y mucho menos dejaré que impidan que cumpla mis sueños e ilusiones, puedo conquistar mis objetivos.

Bien, ya tengo todo listo para mañana; mi mochila, la ropa ▬es verdad, ¡sí! Por fin me libre del horrendo uniforme, ahora puedo ir como se me dé la gana. Los útiles escolares también ya se encuentran listos, los sentimientos y emociones que necesito, como lo son la felicidad, optimismo y las ganas de seguir adelante, siempre adelante; se encuentran plasmados en toda mi persona, corazón y mente.

Logre llegar hasta aquí, hasta este punto, sufrí mucho, pero también gane mucho; tengo hermosos recuerdos, estoy muy complacida, orgullosa y en paz conmigo misma por llegar hasta aquí, yo pude y logre llegar hasta aquí...


¿Tú podrás llegar hasta aquí?...

¡Sí, si puedes! ¡¡Adelante!!

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