𝘽𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙋𝙖𝙘𝙩 [𝙔𝙪𝙣𝙜...

By haneul2309

1.5K 212 132

Yunho, líder de La Espada de Plata, que busca venganza por la muerte de sus padres. Pero las cosas se complic... More

•1•
•2•
•3•
•4•
•5•
•6•
•7•
•8•
•9•
•10•
•11•
•12•
•13•
•14•
•15•
•16•
•18•
•19•
•20•
•21•
•22•
•23•
•24•
•25•

•17•

25 4 0
By haneul2309

Un grito salvaje llenó las habitaciones y pasillos del castillo como si hubiera creado una nueva línea de relámpagos. Las criaturas sanguinarias parecían despertarse de su letargo y, con un grito, se lanzaron hacia el bosque y fuera de la fortaleza, sacudiendo la tierra bajo ellos.
Los vampiros saltaron de árbol en árbol, sus ojos brillaban con rabia vengativa y sus uñas se veían afiladas como garras de halcón.
La noche estalló en una búsqueda furiosa de fuerzas vampíricas que avanzaban como un tsunami negro. Las alas negras de Mingi se escuchaban en el viento, como el aleteo de una bandada de cuervos dispersa, mientras las sombras fuertes de los vampiros rasgaban por los árboles y la tierra.
Los vampiros se volatilizaban como una nube oscura que avanzaba hacia el castillo de la Orden de la Espada de Plata. Su presencia se sentía como una fría gota de agua y se extendió por la tierra como una especie de enfermedad oscura, pero ellos no venían para causar más miedo. Al llegar a las cercanías del castillo, los vampiros se encontraron con algo inesperado: las murallas estaban completamente desiertas. Las puertas estaban abiertas, una invitación obvia para entrar. El aire de la orden se sentía vacío, y los vampiros rápidamente se unieron para discutir qué hacer.

La Orden de la Espada de Plata esperaba a los vampiros, esta vez invisibles para ellos, siendo el cebo perfecto para un ataque fatal. Las paredes estaban custodiadas por hombres y mujeres vestidos con armaduras y capas negras, sus lanzas brillaban bajo la luna. Entonces, cuando los vampiros se adentraron en el castillo, la trampa se cerró a su alrededor.
La Orden de la Espada de Plata estalló de sus escondites, apretando las lanzas contra los corazones de los vampiros y apuñalando con las espadas sus corazones. Los gritos de los vampiros reverberaron en las murallas del castillo mientras eran apuñalados y heridos por el brillo plateado de las armas de plata.
El caos se desató en las estancias y pasillos del castillo mientras los miembros de la orden ajustaban los garfios del metal contra los vampiros. Los vampiros, a su vez, hundían sus garras hacia abajo, heridas profundas y sangrientas en los brazos de los humanos. El olor de sangre metálica era tan fuerte que lo atravesaba a través del aire.

Mingi recorrió los pasillos en silencio, sus pies recortados silenciosamente como sombras en la pared. Cuando por fin encontró al líder de la orden, los ojos de Mingi resplandecieron con la furia de un tigre hambriento.

—¡Yunho!—dijo Mingi en voz baja y clara.

Aunque tenía los brazos y las piernas envueltos en cinturones y correas cargados con armas, Yunho permaneció impasible, diciendo:

—¡Te desafío, Mingi, y te traigo la muerte como recompensa!

Lentamente, Yunho se volvió hacia Mingi, su mirada fría y vacía como un acero recién afilado.

Una sonrisa gélida se curva en los labios de Mingi y sus ojos se encendieron en un dorado infierno cuando respondió a Yunho:

—¡La muerte es mi antigua amante, y te llevaré a ella junto conmigo!

Sus palabras se entrelazaron como una maldición y resonaron a través de los pasillos de la orden, anunciando el principio del final.
Como si hubiera sido esperado, Yunho recogió una espada plateada y el acero brilló como una estrella solar bajo la luz. Con la mirada clavada en Mingi, le lanzó una sonrisa segura y amenazante.

—Venga...máteme—dijo seguro—si es que puedes hacerlo.

Mingi se mantuvo en silencio, su presencia era el propio rumor de la noche, mientras avanzaba lentamente hacia Yunho, con una mirada negra como el vacío. Cada paso parecía crear una puesta de sol detrás de él.
Un aire frío se extendió entre los hombres, el mismo viento que hubiera resonado en un cementerio. Sin una palabra más, Yunho se lanzó hacia delante, su espada brillando como un relámpago.
Mingi se zambulló hacia delante y utilizó su poder vampírico para transportarse en un estallido de velocidad. Sus manos se curvaron como garfios, balanceándose esquivando las tajadas voraces de Yunho. que hacían que el aire pareciera electrizado mientras los golpes reverberaban en los muros como relámpagos.
Yunho se abalanzó hacia adelante y una mueca de triunfo dibujó una sonrisa en su rostro cuando su hoja cortó hondo en la piel de Mingi, derramando sangre y descubriendo la tela de su capa que estaba teñida de rojo. Pero a pesar del dolor, Mingi no se detuvo, y lanzó sus propias garras hacia Yunho con un nuevo vigor.
La herida en el brazo de Mingi latía como una llaga ardiente, difícil de curar a medida que la plata trabajaba para envenenarlo. Pero no estaba dispuesto a rendirse fácilmente. Mientras luchaba, su voz era grave y serena como una noche invernal.

—¿Sientes tu muerte, Yunho?

El hombre parecía no oír las palabras de Mingi. En su rostro solo había determinación sanguinaria mientras trataba desesperadamente de hacerle llegar otra serie de cortes a Mingi.
Sin embargo, la fortaleza vampírica de Mingi era inquebrantable, y con un movimiento hábil, giró y hizo una trompada poderosa directamente en el costado de Yunho. Este estaba luchando por mantenerse en pie cuando Mingi se lanzó contra él y lo golpeó en la cabeza con el dorso de la mano.
Una risa oscura y salvaje salió de la boca de Mingi mientras su garra descendió como una flecha sobre el hombro de Yunho. Un chorro de sangre roja salió disparada y Yunho luchó para mantener la calma, las fuerzas de Mingi lo habían arrastrado lejos del suelo.
Eso fue cuando Yunho sacó su última carta. Con los dedos ágiles, sacó una pequeña navaja plateada que, al ser engatillada, se extendió como las garras de un pájaro de presa y la clavó en la pierna de Mingi.
El sabor del dolor quemó por su vena, y su rabia volvió a crecer como una tormenta.
Entonces, la puerta estalló por un hombre con el cabello negro como el ala de un cuervo. Con ojos como garras rojas y una presencia que llevaba el aroma de la destrucción, San estaba allí. Su presencia sacudió la lucha entre Yunho y Mingi.

—¡Yunho, tienes que irte! Estás herido!—gritó San, con voz calmada y profunda.

Pero Mingi ya no estaba escuchando. Sus dientes sonreían en el cuello de Yunho y, como un depredador acabando con su presa, Mingi empujó su garra profundo en la herida de Yunho, sus ojos se llenaron de un brillo lleno de furia y malicia, auto seguido una flecha fue lanzada como advertencia para el vampiro
En ese momento, San se quedó paralizado, con el corazón retumbando en su pecho como un tambor.
Entonces Yunho se deslizó hacia un lado, caído como una marioneta sin cuerdas, y Mingi giró para ver quién lo había intentado atacar. Un hombre con un arco de plata y flechas brillantes estaba allí.
Con la rapidez de una serpiente, Wooyoung se acercó a Mingi, disparando otra flecha plateada, esta vez pegándole directamente en el hombro. La flecha empapó la piel de Mingi con un líquido brillante, y el dolor se expandió por su cuerpo como el fuego azul de una ráfaga de truenos.

—¡¡¡Wooyoung!!!—gritó Mingi, su voz era como si se tratara del sonido de la tempestad sobre una cueva.

Mingi atacó al nombrado con una rapidez espeluznante. Sus puños y garras brillantes golpearon como balas, golpeando cualquier fragmento de piel que pudieran descubrir.
Wooyoung contraatacó, metiendo profundo en Mingi una flecha plateada y después huyendo hacia atrás. El vampiro sangraba y rugía como un animal cegado por el dolor y la ira.

—¡¡¡San!!!—Wooyoung gritó con voz grave—¡Llévate a Yunho a algún lugar seguro!

San se quedó inmóvil por un momento, su cuerpo seguía ardiendo y su mente se debatía entre Wooyoung y su deber hacia Yunho. Era como estar atrapado entre las mandíbulas de una trampa, sin forma de escapar.
Sus ojos pasaron velozmente entre Yunho y Wooyoung, su amor por los dos fue como una chispa en su corazón. Entonces, con un último pensamiento en su amigo y una súplica silenciosa para que Wooyoung volviera a casa seguro, San tomó a Yunho y lo arrastró hacia las sombras como un espectro en la noche.

Wooyoung estaba luchando con toda su fuerza contra el poderoso Mingi. Cada vez que lanzaba un golpe o una patada, Mingi golpeaba de vuelta con una furia inhumana, esquivando cada uno de sus ataques.

—¡No importa lo que intentes—gritó Mingi— ¡Sigues siendo uno de nosotros!

Wooyoung alzó su cabeza, y su mirada brillaba con una llamarada de coraje.

—¡Yo nunca tracionaría a Yunho, jamás! —gritó.

Mingi respondió con un rugido que retumbó a través de los aposentos como un trueno

—¡Pagarás por eso!—dijo con una voz gélida.

Una vez que Mingi se levantó hasta estar encima de Wooyoung, le agarró las manos y lo agarró fuertemente. A medida que la mandíbula de Mingi se tensaba, pareció que la piel se estiraba y golpeaba. Wooyoung se retorcía y forcejeaba, pero Mingi era demasiado fuerte. Sus ojos dorados brillaron con una oscuridad que se perdió en un instante.
Wooyoung gritó con una desesperación que resonó a través de todo el castillo. En ese instante, San apareció y se abalanzó hacia Mingi, empujándolo fuera de su camino con todas sus fuerzas. Su arma plateada resplandeció bajo la tenue luz de la luna.
Sin una palabra más, San y Mingi se lanzaron el uno al otro con la velocidad y la fuerza de un relámpago. El chasquido de la acero plateado y el golpe del golpe recorrieron la habitación y los hombres hicieron una pirueta mortal, dando y recibiendo golpes mientras su fuerza los impulsaba a través de la estancia. Cuando sus cuerpos golpearon los barandales de la escalera, el mármol frío se escindió y rompió. Ambos hombres cayeron juntos, como piedras bajo la fuerza del agua, escaleras abajo hasta el primer piso. Con una expresión enferma de dolor y ansiedad, Wooyoung se arrodilló y miró al vacío que los dos habían dejado. Se oyó un ruido terrible de huesos que se quebraban y fragmentos de piedra se desprendían de la escalera.
Luego, a través del polvo, se vio a Mingi y San, levantándose como guerreros de un duelo mortal
Los hombres se levantaron como fantasmas blancos cubiertos de polvo, sus ropas agujereadas y desgarradas por las astillas de mármol. La fuerza de su caída les dejó el cuerpo magullado y moreteado, pero su rápido proceso de curación hizo que estos se volvieran invisibles rápidamente

—¡San! — gritó Mingi, sus dientes resplandecientes como puñales al borde de su boca. Las sombras de los ángulos de su rostro lo hacían parecer un fantasma oscuro y rabioso.

Sin una palabra, San volvió a agarrar su espada plateada y empuñó la empuñadura con fuerza, con la intención de destrozar la vida vampírica de Mingi
La espada plateada cayó y saltó de nuevo como una lengua de fuego blanca. En un instante, San había roto el silencio del momento mientras avanzaba hacia Mingi, sin tener en cuenta su propia ropa ensangrentada.
La espada plateada chocó contra el torso de Mingi, rajando el músculo y la piel antes de que este pudiera responder.
El filo de la espada plateada atravesó la carne de Mingi. A pesar del dolor, Mingi se levantó a su rival, su maldad transformándose en fuerza

Mingi contraatacó sin decir palabra, desprendiendo un furor cegador.
El sonido de las espada chocando fue interrumpido por un grito de dolor y los dos hombres se desplomaron hacia atrás. San estaba agachado y jadeando, tratando de recuperar el aliento. El esfuerzo de mantener la velocidad de Mingi lo estaba dejando exhausto.
Los dos hombres se levantaron en silencio, el aroma de sangre caliente flotando en el aire entre ellos, el ambiente tenso pareció humear en un silencio ensangrentado.

—Jajajaja—se rió Mingi, dejando que el miedo se expandiera por la habitación con su risa—¡El daño que hiciste al clan ha sido terrible!

Mientras avanzaba hacia adelante, más y más cerca de San, su rostro era una mascarilla de venganza y su voz resonaba en la noche.

—¡Y ahora te toca a ti, San!—se sintió un grito

Mingi se volvió de repente, sus ojos se convirtieron en hélices de fuego al descubrir que Wooyoung había lanzado sus lanzas en su espalda, como si la tierra estuviera dando vueltas bajo sus pies. La sangre caliente fluía a través de sus ropas como manchas de un juego de sombras.

—¡Marchate! toma a tu clan de mierda contigo o acabarás como ellos!—rugió Wooyoung con una voz profunda y fuerte, mientras que cada palabra salía como un amenazante latido. Sus ojos eran como antorchas dentro de su cara, y una tormenta se levantó en su interior.

Los ojos de Mingi se abrasaron con un resentimiento ancestral y su boca se curvó en una sonrisa llena de colmillos.

—Esto no ha terminado—dijo, su voz como un susurro en la oscuridad—Pronto volveremos a vernos, mi amigo.

Desapareció, tan rápido como había aparecido. El brazo de San fue envuelto en un abrazo apretado por Wooyoung, su respiración cálida cayó suavemente contra su hombro.

—Gracias por venir—dijo San en voz baja, casi una súplica.

La cara de Wooyoung se contrajo y se apartó para mirarlo a los ojos.
San elevó las manos y tocó suavemente las mejillas de Wooyoung, obligándolo a mirarlo. Sus ojos eran como dos campos de estrellas en el cielo, su intención era tan profunda como el mar.
Wooyoung trató de apartar su mirada, pero se vio inmovilizado por la mirada de San, como una presa que se enreda en la red de un cazador
Wooyoung extendió su cuello, el ritmo de su sangre latiendo con fuerza a través de sus venas, invitando a San a beber. Pero antes de que la boca de San pudiera llegar a tocar su cuello, un grito brutal retumbó desde los pisos superiores del castillo, golpeando las paredes.
El ruido les lanzó en acción, como dos fantasmas que corrieron por la oscuridad, sus manos fueron cogidas, deslizándose por el castillo. La tensión y el temor aumentaron mientras se acercaban al rugido, por lo que no podían saber lo que se avecinaba.
Las llamas danzaban como maldiciones en torno a los rostros de terror de los miembros de la orden. En la pared, una gruesa capa de fuego rodeaba la puerta con una furia apocalíptica, y el humo negro salía en lentas y pesadas bocanadas de desesperación.

Entre los destrozos, Mingi estaba de pie como un depredador a la caza, mirando ferozmente alrededor. Entre sus brazos estaba Yunho, sus ojos cerrados y su sangre se derramaba por el suelo con un tinte oscuro y espeso.
San y Wooyoung se quedaron boquiabiertos ante la repentina ausencia de Mingi y su presa. El silencio era como un abismo que se abría entre ellos, el color de la sangre cubrió la habitación. Sin quererse mover, permanecieron aferrados el uno al otro, como dos animales recién nacidos en el bosque.
El rostro de San se distorsionó con la furia. Le gritó a Mingi, su voz rebotó contra las paredes como una explosión:

—¡Maldito seas, Mingi! ¡Cobarde y traidor!

La ira en su voz parecía intentar llenar el vacío que había quedado al lado de ellos.
La presencia de Yunho se esfumó como un espejismo, sujeta al pecho de Mingi como un premio de guerra, su destino un enigma. Wooyoung quedó desamparado sin saber qué hacer y se volvió a San, una pregunta silenciosa en sus ojos.

Disculpen la tardanza, tuve novedades ...me disculpo con ustedes, ojalá sigan leyendo mi fic ....muchas
gracias 😊

Continue Reading

You'll Also Like

11.9K 818 6
Catarsis: En la cueva del demonio sometido cuando una horda de cadáveres ataca a todos los presentes, Jiang WanYín decide que es el mejor momento pa...
167K 19.9K 34
El amor vino vestido con traje de vampiro.. Lee Felix el único decendiente de la realeza. Hwang Hyunjin un vampiro que nunca ha probado sangre humana...
137K 15.5K 31
2 TEMPORADA DE POSESIÓN. Creditos de portada: Sammytuki @icrysammy en Twitter (muchas gracias ^^) Todo es confuso, pero ellos seguiran luchando par...
Wattpad App - Unlock exclusive features