Vuelvo a Casa.

By Alahy10000

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Hace mucho, mucho para así decirlo en una cabaña en el medio del bosque nació, un pequeño cachorro, sus padre... More

Prólogo.
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Anuncio.
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capitulo 25
Capitulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo 45
Capítulo 46
Capítulo 47
Capítulo 48
Capitulo 49
Capítulo 50
Capítulo 51
Capítulo 52
Capítulo 53
Capítulo 54
Capítulo 55
Capítulo 56
Capítulo 57
Capítulo 58
Capítulo 59
Capítulo 60
Capítulo 61
Capítulo 62
¡HE VUELTOOOO!

Capítulo 36

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By Alahy10000

"La pequeña brecha entre tu y yo"

Después de terminar la última cucharada de comida, Ilay dejó la cuchara sobre la bandeja y se limpió la boca con el dorso de la mano. Luego, levantó la mirada hacia Arián y Eros, esta vez con una expresión seria, casi demandante.

—Quiero a Inti aquí conmigo —declaró con firmeza, cruzando los brazos como si no aceptara un "no" por respuesta.

Arián y Eros se miraron entre sí, intercambiando una mirada de preocupación antes de que Arián tomara la palabra.

—Ilay, entiendo que quieras ver a Inti —dijo con suavidad, inclinándose ligeramente hacia él—. Pero este hospital no permite animales.

Eros asintió, reforzando la explicación.

—Es por temas de higiene y salud. No queremos que te pongas peor o que pase algo con Inti.

Ilay apretó los labios y sus pequeños puños se cerraron sobre las sábanas.

—¡Pero yo quiero a Inti! —exclamó, su voz quebrándose un poco mientras una mezcla de frustración y tristeza se apoderaba de él—. Él siempre está conmigo, siempre...

Arián se sintió desgarrado al verlo así, pero mantuvo su calma, acercándose más para intentar consolarlo.

—Lo entiendo, Ilay. Inti es tu amigo, tu compañero, y debe ser muy importante para ti —dijo, con un tono cálido—. Pero necesitamos que tú estés completamente bien antes de pensar en traerlo aquí.

Eros, más práctico, se acercó también y se agachó a la altura de Ilay.

—Escucha, mientras estés en el hospital, vamos a asegurarnos de que Inti esté en un buen lugar, cuidado y feliz. Y cuando salgas de aquí, te prometemos que estará contigo de nuevo.

Ilay los miró con ojos llenos de dudas y un poco de rabia contenida. No quería creerles; estaba acostumbrado a que los adultos le mintieran.

—¿Lo prometen? —preguntó finalmente, con la voz más baja y un brillo de esperanza que intentaba esconder.

Arián extendió una mano, poniendo suavemente la suya sobre la de Ilay.

—Lo prometemos.

Eros asintió con una sonrisa firme.

—Y nosotros siempre cumplimos nuestras promesas.

Ilay no dijo nada más. Simplemente desvió la mirada hacia la ventana, abrazándose a sí mismo mientras intentaba procesar la situación. Por ahora, tendría que confiar en ellos, aunque una parte de él todavía desconfiaba. Pero algo en su interior le decía que quizás, solo quizás, esta vez no le estaban mintiendo, aunque la respuesta no le gusto para nada no le quedo de otra.

Con un suspiro de resignación, Ilay finalmente asintió, aunque su expresión seguía siendo de desconfianza. Sabía que no podía hacer mucho más en ese momento, y la promesa de ver a Inti pronto fue suficiente para calmar un poco su ansiedad. Arián, al ver que el pequeño parecía más tranquilo, decidió aprovechar la oportunidad para acercarse más a él y hablarle de una manera más amigable, buscando ganar su confianza.

—Sabes, Ilay —comenzó Arián con una sonrisa suave—Yo soy pintor —continuó Arián, esperando captar más la atención del niño—. Quizás no te guste mucho el arte, o no lo entiendas ahora, pero las pinturas y los colores tienen un poder muy grande. Me encanta crear imágenes que hacen que la gente vea el mundo de una manera diferente.

Cuando Ilay escuchó que Arián era pintor, sus ojos brillaron de inmediato. El brillo que antes había estado empañado por la desconfianza y la confusión, ahora se llenaba de curiosidad e interés. Su mente, que siempre había estado llena de dibujos y colores, se despertó al escuchar esas palabras. Sin poder evitarlo, dejó que su cuerpo se relajara un poco, aunque la tensión aún se mantenía en su rostro.

—¿Pintor? —preguntó con voz suave, casi un susurro, mientras sus ojos seguían a Arián con fascinación—. ¿De verdad pintas?

Arián, al ver el cambio en Ilay, sonrió con una calidez que se reflejó en sus ojos. Se dio cuenta de que había tocado algo importante, algo que podría ser la llave para acercarse más al niño.

—Sí —respondió con suavidad, observando cómo Ilay reaccionaba—. Me encanta pintar. De hecho, las pinturas son mi manera de ver el mundo. Cada cuadro cuenta una historia, y a veces, hasta nos puede ayudar a entender lo que sentimos, ademas tengo varias galerías donde se exponen las obras.

Ilay lo miraba como si sus palabras fueran las más fascinantes que había escuchado en mucho tiempo. No podía dejar de pensar en sus propios dibujos, esos que hacía en su cuaderno en momentos de soledad, cuando sentía que las palabras no bastaban para expresar lo que tenía en su corazón.

—Yo... yo también dibujo —dijo tímidamente, casi como si fuera un secreto que no quería compartir, pero que ahora, de alguna manera, se sentía más dispuesto a revelar—. Tengo un cuaderno, donde hago mis dibujos, no soy muy bueno pero a mi también me gusta.

Arián sonrió más ampliamente al escuchar eso. Sabía que había dado en el clavo. El pequeño Ilay, aunque desconfiado, tenía una pasión similar a la suya, algo que podría usar para conectar aún más con él.

—¡Eso es increíble, Ilay! —dijo con entusiasmo, sin poder evitar su emoción al ver cómo sus palabras lograban abrir una pequeña puerta en el corazón del niño—. ¿Te gustaría mostrarme esos dibujos algún día? Podríamos pintar juntos.

Ilay vaciló por un momento. No estaba acostumbrado a que alguien se interesara de esa manera en sus cosas. Pero algo en el tono de Arián, la calidez de sus palabras, le hizo sentir que tal vez, solo tal vez, podía confiar un poco en ellos.

—Tal vez... —respondió, su voz aún baja, pero con un destello de esperanza en sus ojos. 

Eros, viendo que Arián estaba intentando conectar con Ilay, también decidió agregar algo. Se acercó un poco más y, con una voz firme pero cálida, añadió:

—Y yo soy... bueno, soy alguien que dirige una gran empresa muy importante, si te recuperas te llevare así la conozcas, Pero más allá de eso, soy alguien que quiere que tú estés bien, que seas feliz y que puedas tener todo lo que necesites. No te preocupes por nada, Ilay, todo va a estar bien.

Ilay los miró, pero sus ojos seguían reflejando una mezcla de duda y cansancio.

—¿Y por qué me cuidan? —preguntó, sin dejar de mirarlos con recelo.

Arián, al escuchar su pregunta, sintió un nudo en el pecho. Sabía que debía ser honesto con él, aunque fuera difícil de entender para un niño tan joven.

—Porque creemos que tienes un gran futuro, Ilay —dijo suavemente, acercándose un poco más—. Y aunque no siempre lo entendamos todo, sabemos que mereces ser feliz. No estamos aquí para hacerte daño, al contrario. Estamos aquí para ayudarte.

Eros asintió y añadió:

—Y además, eres muy importante para nosotros. No te vas a quedar solo nunca más. Vamos a cuidar de ti, como si fueras parte de nuestra familia, solo si tu nos dejas.

Ilay, por un momento, se quedó en silencio, como si intentara procesar todo lo que le estaban diciendo. No estaba acostumbrado a que los adultos hablaran con tanta sinceridad, y aunque no lo dijera, algo en su interior se sentía un poco más seguro.

—Está bien... —dijo finalmente, con voz baja, como si aceptara la idea de no estar solo en este momento—. Pero... quiero ver a Inti pronto.

Arián sonrió y le acarició la cabeza con suavidad.

—Lo prometemos, pequeño. Lo prometemos.

Eros también le dio una sonrisa, aunque más firme y confiada.

—Solo necesitas descansar y ponerte mejor. Luego, todo será más fácil.

Justo alguien toco la puerta y una voz se escucho.

—Disculpen la molestia, pero en el teléfono buscan al señor Eros es un asusto de la empresa.

Eros suspiro y miro a Arian y dijo.

—Arian cariño, resuelvo el asunto y vengo enseguida ¿si?

Arian lo miro y asintió con una sonrisa.

Ilay, aunque aún lleno de incertidumbre pensó que los nombres de esas dos personas les queda muy bien, repitió varias veces ambos nombres en su mente y asintió, se acomodó en su cama para descansar un poco ya que después de comer le dio un poco de sueño, bostezo en el proceso.

Arian lo observo y sonrió con ternura, ya era tiempo que su cachorrito durmiera la siesta, se paro y le acomodo las sabanas con dibujos y lo tapo.

—Descasa cachorrito mio

Ilay lo escucho pero no pregunto nada, capaz y se equivoco pensó, al instante un leve aroma a jazmín se entendió por toda la habitación relegando a Ilay por completo.

Seguro piensan que Ilay a aceptado quedarse tranquilo, la respuesta es que no.... el tenía planeado algo muy loco, quieren saber que intentara esta vez Ilay pues sigan me al siguiente cap.

;)

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