𝐥𝐞𝐚𝐯𝐢𝐧𝐠 𝐦𝐞 𝐛𝐫𝐞𝐚𝐭𝐡𝐥𝐞𝐬𝐬. 𝐧𝐚𝐤𝐚𝐤𝐢𝐭𝐚 𝐲𝐮𝐦𝐚.
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Desde que Yuma te había invitado a salir, tu mente ansiosa no podía evitar pensar en besarle. Lo deseabas, probablemente más que nada. Pero nunca habías besado a nadie. Eras completamente inexperta en todo lo que tenía que ver con relaciones, citas y amor. E incluso cuando intentabas pedir consejos a tus amigas. tu cerebro siempre se quedaba completamente en blanco cuando estabas delante de él.
El principal problema es que Yuma es demasiado atractivo. Tan lindo que te hacía olvidar tu propio nombre. Su pelo había crecido desde que lo conociste y hacía que tu corazón se acelerara más que la velocidad de la luz en tu pecho, por la forma en que caía sobre sus ojos. ¿Y cuando te sonreía? Ya podías estar en tu ataúd.
Llevabas dos semanas pensando en besarlo. Se había convertido oficialmente en tu novio hace apenas tres semanas, y después de que pasara la primera semana, empezaste a acostumbrarte más a estar en una relación con él.
¿Cuándo era el momento adecuado para dar el primer beso?
¿Cuándo quería besarte?
¿Él quería besarte?
No, era una pregunta estúpida. Con la forma en que lo atrapaste mirándote los labios la mayoría de los días, estabas segura de que sí. Eso lo hacía aún peor para tu pobre corazón enfermo de amor. Saber que en realidad estaba tan enamorado de ti como tú de él era un pensamiento que casi te mareaba.
Besar no podía ser tan difícil, ¿verdad? Solo tenías que poner tus labios sobre los suyos. Eso era todo, ¿sí? Pero, ¿Y si era más complicado de lo que habías imaginado? ¿Y si tenías mal aliento? ¿O los labios agrietados? ¿O eras torpe?
Todas estas preguntas rondaban tu mente mientras caminabas hacia la entrada de tu casa, con la mano entrelazada con la de Yuma. Con la idea de que tendrías más tiempo para pensar con claridad cuando él se despidiera de ti, pudiste despejarte lo suficiente como para dirigirte a él.
"Gracias por lo de hoy. Ha sido divertido." Le ofreciste una gran sonrisa y él la imitó de inmediato. Viste el momento exacto en que su lengua apareció para lamer sus labios y, en un instante perdiste la calma. El corazón se te aceleró en el pecho y trataste de tragarte la ansiedad que habías tratado de eliminar de tu cuerpo. Tu mirada no podía apartarse de sus labios, ahora húmedos y con un aspecto muy tentador.
Pero por mucho que quisieras acercarte en ese momento, estabas demasiado asustada para dar el primer paso. Yuma se dio cuenta inmediatamente de tu nerviosismo, así como de tu mirada.
"Hay algo que ocupa tu mente, ¿Qué estás pensando?" Preguntó, inclinando la cabeza hacia un lado.
Tu mirada se dirigió a sus ojos en lugar de a sus labios y retrocediste inconscientemente. ¿Siempre estuvo tan cerca de tu cara?
"¡No, no es nada!" Sonríes nerviosa y te giras hacia la puerta. "Debería entrar..."
Sentiste una mano en el hombro, y lo próximo que supiste, fue que te dieron la vuelta, con tu espalda apoyada en la puerta y los mismos labios que habías estado mirando con tanta atención presionados contra los tuyos. Te tomó de sorpresa y soltaste un gritito antes de que todo sonido se perdiera en el beso.
Tu corazón nunca se había acelerado tanto. Cerraste los ojos, intentando memorizar la sensación de sus labios contra los tuyos, sus manos sujetando tus hombros con suavidad pero con firmeza contra la puerta, una parte de su cabello cayendo sobre tu frente haciendo cosquillas en tu piel. Sus labios sabían a cerezas y eran suaves y delicados. La sensación te hizo sentir mariposas en el estómago, y aunque hace unos minutos estabas muy nerviosa, finalmente te relajaste y lo acercaste aún más.
Él se apartó, una suave risita salió de su boca, y tú abriste los ojos lentamente. El beso te había dejado sin aliento y, con la mente aturdida, apenas podías procesar nada excepto lo lindo que estaba.
"Creo que te he manchado el brillo de labios." Susurró, con los ojos brillantes y sus labios formando una leve sonrisa.
Soltaste una risita y levantaste la mano para intentar limpiar el producto que se había corrido. "¿Lo limpié todo?"
Tarareó y negó con la cabeza. "Te has dejado una mancha." En lugar de limpiarte donde te habías saltado, como era de esperar, tu novio volvió a presionar sus labios contra los tuyos, robándote el aliento una vez más.
¡ Muchas gracias por leer !