N.A: Hola! El final de nuestra historia, quedan un par de extras pensados. Los leo en comentarios, saludos!
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17 años después...
Los primeros rayos de sol comenzaron a bañar los pisos de madera, indicando que un nuevo día comenzaba y no era uno común pues era 1 de septiembre, lo que significaba que esa mañana empezaban las clases en Hogwarts y a su vez era el cumpleaños 44 de Valkyria. Después de una larga noche dándole su regalo de cumpleaños no pudo evitar sonreír al sentir suaves caricias en su cintura acompañados de besos en su espalda con intención de que tuviera un buen despertar.
- Buenos días, mi amor – la pelinegra sonrió al ver a su esposa girándose para atrapar su rostro entre sus manos atrayéndola a su cuerpo para besarla
- Buen día, cariño – sonrió acariciando su mejilla – feliz cumpleaños
- Sí que son buenos – sonrió dejando una pequeña mordida en su cuello - ¿nos duchamos juntas? Los diablitos todavía siguen durmiendo
- Amo a nuestras hijas – bajó sus manos a su cintura – ahora mismo disfruto que sean igual de dormilonas que yo
Se ducharon entre suaves caricias, el amor en tantos años de relación no había hecho más que crecer en sus corazones, en sus almas, sin dudas se pertenecían, luego de cambiarse bajaron tomadas de la mano hasta la cocina con la intención de preparar el desayuno para sus pequeñas antes de que tuvieran que dirigirse a Kings Cross para que Katherine, su hija mayor y Rose, siendo su primer año, abordaran el tren junto a sus compañeros.
Lo habían hablado en el momento en que se enteraron del primer embarazo de Hermione, después de todo su casa era la antigua casa de los gritos, lo que significaba que no era necesario que tomaran el tren cuando literalmente podían atravesar el pasadizo hasta el sauce boxeador. Pero querían que sus hijas tuvieran la misma experiencia que ellas de viajar en tren, ver el paisaje, conversar con sus amigos y todo lo que implicaba ser niños asistiendo a su colegio por primera vez.
- Amor – la pelinegra se giró para ver a su esposa - ¿vas a poder llegar a la estación?
- Espero que sí – se acercó para rodearla por la cintura – esté año tengo un poco más de responsabilidades, así que voy a intentar terminar lo pendiente de ayer
- Sabes que Rose está un poco nerviosa por todo lo que implica para ella empezar en Hogwarts – acarició su mejilla – así que, por favor, ve
- Palabra, mi amor – asintió besando su mejilla – voy a llegar
- Bien, es tu turno de despertarlas antes de que tengas que irte – vio los ojos de su esposa abriéndose – no intentes hacerme esa mirada Valkyria, ayer las desperté yo
- Vale – negó algo divertida – voy a empezar por Kate
- Sabía decisión
La castaña no pudo evitar reírse por la preocupación de su esposa al salir de la cocina, pues sus hijas podían ser educadas, amables con todos, pero lo que no eran sin dudas eran personas de la mañana, vamos que eran pequeños diablitos cuando alguien osaba sacarlas del mundo de los sueños o al menos dos de sus hijas lo eran. Así que la pelinegra caminó por los pasillos de la casa para entrar en la habitación de su hija mayor, Katherine, suplicando que no le arrojara una almohada como la última vez.
- Kate, cariño – se acercó acariciando su cabello – es hora del desayuno antes de ir a Kings Cross
- Cinco minutos más, mamá – se acurrucó más en la cama
- ¿Hasta qué hora estuviste enviándote mensajes anoche con Samuel? – levantó una ceja notando su móvil muggle en la mesa de noche
- No lo sé – abrió de a poco un ojo mirando a su madre – feliz cumpleaños, mamá
- Gracias, cariño – sonrió algo divertida – venga ¿tienes todo listo?
- Solo tengo que bajar el baúl – asintió sentándose en la cama - ¿vas a venir a la estación?
- Por supuesto, no me he perdido un viaje hasta ahora – besó su frente – voy a despertar a tus hermanas, mami ya tiene listo el desayuno
- Vale, ahora me cambió y bajo – asintió desperezándose
Salió de la habitación de Kate, para dirigirse a la que estaba literalmente al lado, la cual le pertenecía a su hija menor, Lina, aún faltaban un par de años para que asistiera a Hogwarts, pero le entusiasmaba demasiado despedirse de sus hermanas antes de irse con Val a recorrer los terrenos del castillo, pasar tiempo con sus abuelas o incluso cuando Jane, madre de Hermione, la llevaba de paseo por el mundo muggle.
- Pequeña – notó que estaba completamente cubierta por las frazadas – el desayuno está listo, con mami preparamos tu favorito
- No quiero – no pudo evitar soltar una carcajada al escucharla – fuera
- Vamos, Li – se acercó dejando pequeñas cosquillas – hoy vienes al colegio a pasear con las abus y el tío Hagrid
- ¿De verdad? – sacó su pequeña cabecita enfocando sus ojitos azules en su madre - ¿no es mentira?
- ¿Cuándo te he mentido, peque? – levantó una ceja notando que la pequeña saltaba a sus brazos – cuando amor
- Feliz cumpleaños, mamá – se acurrucó en su pecho - ¿de verdad prepararon mi favorito?
- Gracias, peque – sonrió acariciando su espalda – por supuesto, mami tiene todo listo
- Me cambio y bajo – asintió dejando un beso en su mejilla mientras corría a buscar algo de ropa
- Como se nota que es mi cumpleaños – no pudo evitar susurrar para sí antes de salir de la habitación
Vio a Kate bajando las escaleras, ya lista, por lo que camino hasta la habitación de su hija del medio, notando que estaba terminando de empacar en lo que Runa, el pequeño autillo que Hermione le había regalado hacía tiempo atrás, dejaba pequeños picotazos en su mejilla con la intención de llamar su atención. Amaba a sus hijas por igual, sin embargo, con Rose tenía cierta conexión especial, nadie negaría que tenía debilidad por ella desde el primer momento en que se enteró que su castaña estaba embarazada por segunda vez y sobre todo le emocionaba que comenzara sus estudios en Hogwarts.
- Buen día, colmillitos – vio que se giraba sonriendo en grande - ¿necesitas ayuda?
- Buen día, mamá – se acercó dejándose rodear por los brazos de su madre – acabo de terminar todo, sólo tengo que bajarlo
- En ese caso, ve con tus hermanas y mami a desayunar – besó su frente – yo me encargo de bajarlo
- Feliz cumpleaños, mamá – sonrió enseñando sus pequeños colmillos - ¿pudiste dormir?
- Gracias, cielo – acarició su cabello con suavidad – pude dormir un poco, ¿tú descansaste algo?
- No mucho – suspiró sentándose en la cama – estaba muy ansiosa como para dormir, así que estuve leyendo los libros de clases
- Ya conoces Hogwarts, cielo – se sentó a su lado dándole espacio para que hablara con ella - ¿Qué es lo que te preocupa?
- Lo que soy, mamá – se giró para mirarla con sus ojitos grises cristalinos por las lágrimas que amenazaban con caer – no quiero que mis compañeros se asusten o me molesten
- Lo que eres, es una joven maravillosa e inteligente y muy amorosa – la rodeo por los hombros atrayéndola a su cuerpo, sintiendo que Runa también se acurrucaba – puedes estar tranquila de que nadie va a molestarte ¿vale? Además, vas a tenerme ahí
- Y si... - suspiró acurrucándose en su pecho – no lo sé, ¿fueron malos contigo?
- Cuando mamá tenía tu edad los tiempos mágicos eran distintos, colmillitos – acarició su espalda con suavidad – no sé conocían muchas cosas sobre los vampiros milenio, tenían mucho miedo a lo distinto y ahora ya no es así gracias a mami
- Mami hizo cosas muy cool ¿verdad? – notó su suave sonrisa –
- Lo hizo desde el día uno en que comenzó a trabajar en el ministerio, colmillitos – besó su frente - ¿lista?
- Sí, me siento un poco mejor
Su pequeña colmillitos dejó un beso en su mejilla antes de salir de su habitación para caminar a la cocina, Val se levantó escuchando el corazón de sus cuatro amores en el piso de abajo, antes de sacar su varita para con mágica bajar los baúles de sus dos pequeñas que irían a Hogwarts. Se unió al desayuno aceptando la taza que le ofrecía su esposa, dejando un beso en su sien, conversando sobre las cosas que tendrían que hacer ese día, sobre todo la castaña en el Ministerio pues ser la Ministra tenía muchas más responsabilidades.
- Llegó esto para ti, amor – Hermione le entregó una carta a su esposa
- Veo que mamá sigue enviando notas – negó divertida leyendo – tengo que irme al castillo para terminar algunas cosas
- ¿Vas a llegar a la estación? – Rose la miró con cierta preocupación
- Tranquilas, no voy a perderme por nada el viaje ¿vale? – vio a sus tres hijas asentir – nos vemos en unas horas – se acercó dejando un beso en sus frentes antes de rodear la cintura de su esposa – te amo
- Te amo – sonrió acercándola para besar sus labios escuchando las quejas de sus hijas – tenemos un público difícil
- Siempre son un público difícil, amor – no pudo evitar reírse
Salió de la casa para caminar al túnel con toda la intención de salir directamente en los terrenos del colegio para terminar de hacer los pendientes antes de que llegaran los estudiantes para comenzar el año, agradeció a sus compañeros por las felicitaciones de cumpleaños. Mientras que la castaña terminó de desayunar con sus hijas, tomando lo que necesitaban antes de dirigirse a las Tres Escobas donde las esperaban autos del ministerio con intención de llevarlas hasta la estación para encontrarse con los demás.
Sus amigos ya se encontraban ahí con sus hijos, conversando sobre el último fin de semana que comieron en La Madriguera, preguntándose cuando podrían festejar el cumpleaños de la pelinegra pues sus horarios eran bastante complicados últimamente. Vieron a la castaña llegando con sus pequeñas atrapándolas en abrazos y besos, cada una se reunión con sus amigos.
Cuantas cosas habían cambiado para el mundo mágico, atrás habían quedado los días oscuros, los magos tenebrosos, el miedo de lo que pudiera pasar si Voldemort regresaba, pues el trío de oro junto a sus amigos, se habían encargado de terminar con él de una vez por todas. Algunos seguían mirándolos con respeto y admiración a pesar de que había ocurrido hacía más de 17 años, Hermine no podía dejar de mirar su reloj de muñeca pues faltaban pocos minutos para las 11 y no tenía noticias de su mujer, notando a sus pequeñas un poco intranquilas de que no llegara a tiempo.
- Mami – se giró para ver a su hija menor – el tren está por salir en cualquier momento ¿mamá va a llegar?
- Eso espero, cielo – suspiró acariciando su cabello - ¿y tus hermanas?
- Kate está con Sam – giró sus ojos con algo de molestia logrando que Hermione se riera – Rose está con Nerea, bastante intranquila
- ¿Sigue sin caerte bien Sam? – vio a su hija asentir, no entendía porque no quería al hijo mayor de Ron, con el que su hija estaba saliendo - ¿Por qué?
- Porque siempre están tomados de la mano, mami – negó haciendo un gesto de asco
- Mione – se giró notando a Ginny acercándose - ¿Dónde está Val? Tonks acaba de llegar sola
- No lo sé – suspiró intentando controlar el enojo de que su esposa estuviera por perderse la salida del tren
En medio del ruido normal de una estación con un tren a punto de partir, se le sumaron gritos de emoción por parte de los pequeños de la familia al ver una luz en medio del lugar de la que apareció la pelinegra bastante agitada, lo que daba indicios de que había ido prácticamente corriendo para llegar.
- ¡Mamá! – Rose fue la primera en correr a sus brazos – si llegaste
- Colmillitos – la tomó en sus brazos dejando un beso en su cabello, notando que se tranquilizaba – perdón por la tardanza, tu abuela necesitaba muchas cosas
- Mami va a golpearte, mamá – Kate se acercó para abrazarla
- Suerte, madrina – Apolo, el pequeño hijo de Fleur y Bill se acercó para darle una pequeña sonrisa
Saludo a sus amigos y resto de pequeños que le desearon feliz cumpleaños en lo que caminaba hasta donde estaba su esposa con una mirada mortal, su corazón que de por sí latía fuerte ahora estaba en otro nivel pues eran pocas las veces que Hermione se enfadaba con ella o viceversa, sabía que había estado a punto de faltar a su palabra, así que rodeo su cintura luego de besar la frente de Lina, dejando un pequeño beso de disculpa en su mejilla.
- Perdón por la tardanza, amor – notó que suspiraba asintiendo – este año hay más responsabilidades, intente terminarlo a tiempo
- Ya estás aquí, Valkyria – negó escuchando el ruido que indicaba que tenían que comenzar a subir – ve a despedirte de las chicas
- Mione – al ver que negaba asintió sabiendo que no se le pasaría pronto
- ¡Madrina! – Teddy corrió a su encuentro sosteniendo una figura coleccionable que solían venir en las ranas de chocolate – miren – se la enseño a sus primas
- Mamá – Rose miró a su madre emocionada después de terminar de leerla junto a Kate, entregándosela
- ¿Qué es? – la tomó en sus manos emocionándose al ver que era suya – no puede ser
- ¿Qué ocurre? – Ginny miró confundida al igual que el resto de los adultos
- Estuvieron actualizando las figuras importantes para las ranas de chocolate – todos miraron a Ron – al parecer Teddy encontró la de Val
- ¿Y que dice? – Tonks sonrió mirando a su hermana
La pelinegra intentaba calmar la emoción que estaba sintiendo antes de que su hija mayor la tomara de regreso para leerla en voz alta y que toda la familia pudiera enterarse de lo que decía. "Valkyria Granger – McGonagall. Primer vampiro milenio datado en los últimos siglos; el primero en poder ser madre de 3 hijas. Primera orden de Merlín por su participación en la Segunda Guerra Mágica, por sus aportes a la historia de los vampiros milenio. Profesora de DCAO e Historia de la Magia, Jefa de Gryffindor. Casada con Hermione Granger – McGonagall, Ministra de Magia"
- Se olvidaron que aportaste a hechizos de defensa y curas sanativas para San Mungo – Tonks miró a su hermana emocionada
- O el que hayas sido auror – Harry sonrió mirando a quién durante mucho tiempo fue su tutora y ahora era su mejor amiga – o mi tutora
- No entraban todas las cosas que hizo Val en una tarjeta – Ron no pudo evitar bromear mirándola
- Van a perderse el tren si no suben ahora, chicos – la pelinegra se secó las lágrimas antes de comenzar a abrazarlos
Uno a uno fueron subiendo al tren, Hermione abrazó a sus hijas pues al final las 3 estarían ese día en el colegio, viendo que Kate subía para unirse a sus amigos y Rose veía algo cabizbaja a Valkyria quien al darse cuenta se acercó, arrodillándose para tomar sus manos entre las suyas.
- Mamá siempre va a estar aquí, colmillitos – acarició su mano notando el anillo de piedra de luna – estoy orgullosa de ti ¿sí?
- ¿De verdad? – la miró sintiendo que las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y eran limpiadas con amor por su madre – y si no puedo controlarme
- De verdad – la rodeo en sus brazos – sé que puedes, desde bebé has aprendido a beber sangre, colmillitos...sé que todavía es algo que te asusta o incluso te incomoda que los demás puedan verte, pero tienes que saber que tus ojos son preciosos
- Rose – ambas se giraron para ver a Nerea, la pequeña rubia hija de Ginny y Luna sonriéndole – tu mamá tiene razón, tus ojos son preciosos – no pudo evitar sonrojarse – y si alguien intenta molestarte se las va a ver conmigo
- O con nosotros – los mayores le sonrieron a la pequeña – si lo hacen va a ser de envidia porque ya quisieran ellos ser tan cool como tú
- Gracias – se sonrojó antes de tomar la mano de Nerea y dejar un beso en su mejilla – gracias mamá
- Cuando necesites, colmillitos – sonrió guiñándole un ojo pues podía notar lo que estaba surgiendo entre su hija y la mini rubia – ahora andando que van a perder el tren
Lina se acurrucó en los brazos de su madre en lo que saludaban a los chicos mientras el tren iba alejándose de la estación, el resto de adultos se despidió pues tenían trabajo por hacer, notando como poco a poco la calma regresaba al andén 9 ¾ al menos hasta la siguiente ocasión. Hermione no había dicho mucho mientras veía a su esposa emocionada y el cómo siempre sabía como tranquilizar a sus pequeñas, no importaba el tema que fuera siempre tenía esa facilidad no sólo para escucharlas sino para abrazarlas cuando no sabían como expresarse.
- Entonces, pequeña – Val miró a su hija menor - ¿lista para ir a Hogwarts?
- Si, mamá – sonrió mientras la dejaba en el suelo – la abuela Poppy prometió que me enseñaría algunas cosas hoy
- En ese caso, saluda a mami – sonrió antes de mirar a su esposa, sin saber muy bien que decir – voy a cuidarlas
- Lo sé – la miró con emoción, sin rastros de ese enfado – siempre lo has hecho
- Mami, nos vemos en la noche – Lina abrazó a la castaña – suerte en el ministerio
- Gracias, bebé – la rodeo en sus brazos dejando besos en su rostro – hazle caso a mamá y a las abuelas ¿sí?
- Siempre – asintió
- Siento haber llegado tarde, amor – la pelinegra se acercó para rodear la cintura de su esposa
- A veces olvido que tienes muchas cosas que hacer en Hogwarts – suspiró acurrucándose en su pecho – y sé que jamás rompiste con tu palabra, siento haber respondido mal
- Está bien, Mione – sonrió dejando un suave beso en sus labios – te veo en la noche, ve a seguir haciendo del mundo un lugar mejor
- No lo haría sin ti – atrapó la solapa de la chaqueta que tenía para darle un beso más profundo está vez – suerte en el primer día
- Mamá, mami... - ambas se giraron viendo a su pequeña de brazos cruzados – vamos a llegar tarde
- Pequeña, tus hermanas van a llegar para la hora de la cena – la pelinegra no pudo evitar reírse por la actitud que tenía su hija menor – ahora vamos
- Ve antes de que se ponga de mal humor – besó su mejilla
Hermione vio como su esposa y su hija se desaparecían en un halo de luz de la estación antes de hacer lo mismo para dirigirse al ministerio de magia, viendo lo mucho que habían avanzado las cosas desde que comenzó a trabajar ahí, se encontró con viejos amigos, saludando amablemente a todos mientras caminaba a su oficina en la que podía leerse "Hermione Granger – McGonagall. Ministra de Magia" había sido un largo camino para llegar allí, sin embargo, llevaba años en el puesto y todos seguían eligiéndola por los avances que hubieron.
Apenas llegaron al colegio Lina se despidió de su mamá para dirigirse a enfermería donde sabía que su abuela la estaba esperando, en lo que la pelinegra se sentó en las escalinatas de la entrada observando los largos terrenos de la escuela. A veces al despertarse, pues dormir se había convertido en su nueva normalidad a excepción de cuando tenía que ayudar a sus hijas con sus tareas o preparar sus clases o corregir exámenes, no lograba creerse del todo lo que había pasado en su vida desde que conoció a Hermione.
Llevaban juntas más de 18 años, sentía que el amor por ella era incluso más grande que el primer tiempo, poder despertarse cada mañana a su lado después de haber dormido toda la noche atrapándola entre sus brazos, el tener tres hermosas hijas, simplemente no podría haber imaginado nunca una vida mejor, no después de que ese vampiro la hubiera convertido, no con todo el maltrato, el odio que había recibido mientras crecía.
Agradecía tanto que las cosas fueran diferentes para Rose, aun recordaba el miedo que tuvo al enterarse de que dentro de las probabilidades existía una muy alta de que alguna de sus hijas pudiera nacer siendo un vampiro milenio, si bien su pequeña era mestiza, había cosas que seguían siendo iguales que si fuera completa...tenía que beber sangre, el sol no podía matarla, pero si provocarle graves quemaduras, razón por la cual usaba un anillo con piedra de luna.
Sin embargo, podía dormir con normalidad a excepción de que no lo quisiera así, su corazón no latía a una velocidad superior salvó cuando Nerea estaba cerca, y su piel no era tan pálida como la de la pelinegra. Sintió unos pasos acercándose y reconociéndolos al instante, después de todo Tonks jamás se había caracterizado por tener sutileza y sigilo, así que espero que se sentara a su lado.
- Es increíble como pasa el tiempo y este lugar sigue luciendo exactamente igual ¿verdad? – apoyó su cabeza en el hombro de su hermana
- Sigue luciendo igual, sin embargo, cambiaron muchas cosas dentro – sonrió rodeando su brazo con el suyo - ¿lista para un nuevo año?
- Sabes que nunca termino de estar lista – no pudieron evitar reírse - ¿tienes idea que noticias va a dar tu madre?
- No quiso decirme nada – bufó – así que no lo sé, quizás algún otro profesor esta pensando en retirarse
- ¿Y tú estás lista para enseñar otra materia? – la miró molestándola pues cuando madame Pince se retiró le ofrecieron administrar la biblioteca
- Si tomó una clase más para enseñar mi esposa me va a pedir el divorcio y mis hijas van a desheredarme como madre – escuchó la risa de su hermana
- Y tus sobrinos también, ya te ven suficiente en dos clases y algunos cuando se meten en problemas
- Sobre todo, Fred y George junior – negó divertida – sigo sin creer que le hayan puesto el nombre del otro a su hijo solo para molestar a Molly
- Sin dudas las reuniones familiares son todas dignas de recordar – negó divertida
- Jóvenes – ambas se giraron para ver a Minerva en la entrada - ¿no deberían estar acomodando sus salones?
- Mamá, está todo en orden – sonrió levantándose para abrazarla – sólo resta que lleguen los estudiantes
- Mi oficina está lista desde ayer, Minnie – Tonks sonrió acercándose a la mujer - ¿Por qué tan ansiosa?
- Tengo varios anuncios que hacer este año – sonrió con suavidad mirándolas - ¿Dónde quedó mi nieta?
- Esta con mamá en la enfermería, dijo que iba a enseñarle algo – sonrió besando la sien de su madre - ¿no puedes adelantarnos algo?
- No realmente – sonrió sabiendo que eran ansiosas – andando que necesito ayuda con algo más
Estuvieron decorando un poco más el Gran Comedor hasta que Hagrid informó que el tren estaba a punto de llegar, así que Valkyria se despidió pues al igual que lo había hecho cuando Katherine comenzó el colegio de guiar a los estudiantes de primer año por el lago negro, lo haría ahora con Rose y sabía que lo haría con Lina. Saludo a los estudiantes con respeto, notando que le regresaban el saludo con la misma emoción de siempre pues la consideraban de las mejores profesoras del colegio.
- Los de primer año por favor, síganme – sonrió notando que su pequeña colmillos venía conversando con algunas niñas y de la mano de Nerea – vamos a ir en los botes para que conozcan las vistas de fuera del castillo, les pido que se mantengan sentados
Fue contándoles un poco la historia de las criaturas que habitaban el lago, señalando al gran calamar que solía salir a saludar a los estudiantes hasta llegar al muelle, guiándolos por los terrenos del castillo hasta llegar a la entrada donde debían esperar. Desde que Minerva se había convertido en directora, ahora las indicaciones de cómo sería la selección de casas solía ser responsabilidad de la pelinegra, así que los miró con una pequeña sonrisa escuchando algunos murmullos de admiración al ver sus colmillos.
- Muy bien jóvenes – sonrió mirándolos – ahora mismo van a ingresar en dos filas hasta el frente donde van a ser llamados uno por uno, van a tomar asiento y el sombrero va a elegir a que casa van a pertenecer – notó cierto nerviosismo – Slytherin, Ravenclaw, Hufflepuff o Gryffindor
- ¿Profesora? – un pequeño levantó la mano llamando su atención - ¿y si no somos buenos para ninguna?
- Joven – sonrió con suavidad – el sombrero siempre tiene opciones, desde luego que la opinión de cada uno es importante, por lo que no teman expresarla si desean pertenecer a una casa en particular
- Gracias – asintió visiblemente más tranquilo al igual que los demás
- Por aquí – los guio por el pasillo una vez que dieron el aviso de que los estaban esperando
Comenzó a nombrar uno por uno, escuchando al sombrero dar su decisión con fuerza, viéndolos ubicarse de a poco en los lugares vacíos en cada casa, hasta que fue el turno de Nerea Lovegood – Weasley, quién bastante nerviosa tomó asiento pues sabía historias de ambas casas a las que pertenecieron sus madres y no tenía mucha preferencia por ninguna.
- ¡Ravenclaw! – sonrió en grande antes de besar la mejilla de Rose y correr a su mesa
- Rose Granger – McGonagall – el resto de estudiantes prestó atención al escuchar esos apellidos, tal y como pasaba con Kate – es su turno
La pelinegra sonrió dejando el sombrero seleccionador en la cabeza de su hija a la espera de descubrir en que casa quedaría, sabía que sus tres hijas reunían muchas cualidades de diversas casas, después de todo Katherine casi había estado en Ravenclaw, pues solían molestarlas de que habían heredado la inteligencia tanto de Hermione como suya. Lo habían hablado mucho con Mione, no importaba en que casa construyeran su historia en Hogwarts mientras fueran ellas mismas, así que desvió su mirada un poco encontrándose con la de Katherine, sus ojos café iguales a los de su esposa reflejaban amor y orgullo por su hermana.
- Difícil...muy difícil – escucharon al sombrero hablar – hace mucho tiempo no tenía tantos problemas para elegir una casa para un estudiante, puedo notar quienes son tus madres – se tomó su tiempo un poco más – creo que lo sé... ¡Ravenclaw!
- Gracias – asintió quitándose el sombrero antes de ver a su madre con cierta preocupación, notando el orgullo en sus ojos y cómo le guiñaba un ojo
- Estoy orgullosa de ti, colmillitos – sabía que solo sus hijas podrían escucharla – ve con Nere
- Gracias, mamá
Porque si bien sólo Rose había nacido siendo un vampiro milenio, el resto de sus hijas había adquirido ciertas habilidades, sobre todo la buena audición, lo que generaba que pudieran conversar sin que los demás se enteraran de muchas cosas o incluso pedir ayuda a sus hermanas si lo necesitaban. Una vez que la selección de casas termino, cada estudiante se encontraba ubicado en su lugar, Minerva se colocó de pie para darles la bienvenida en un pequeño discurso, contando como siempre que el tercer piso estaba prohibido.
- Tenemos nuevos profesores este año – sonrió antes de dar la bienvenida a la nueva bibliotecaria y a la profesora de pociones – nuestros profesores de siempre – presentó a los ya conocidos escuchando aplausos de los estudiantes – y tenemos un par de novedades más, que serán reveladas luego del banquete...por ahora disfruten
Las mesas rápidamente se llenaron de comida, sorprendiendo a los más pequeños por eso, Rose no pudo evitar sonreír al ver una copa en su lugar, miró hacía todos lados notando a su madre levantar la suya para brindar y para tranquilizarla de que todo estaría bien, claro que sus pupilas se tiñeron de rojo con el primer sorbo sorprendiendo a los estudiantes que se encontraban cerca.
- Ala que guapo – una chica la miró – eres un vampiro milenio como la profesora Valkyria
- Sí, yo... - no pudo evitar sonrojarse – es mi mamá
- ¿Tus mamás son la profesora Valkyria y la ministra de magia? – al ver que asentía no pudo evitar abrir sus ojos con sorpresa – eso es asombroso, debe ser genial pasar el tiempo en tu casa
- Lo es – Nerea la miró sin poder evitar sentir celos por eso
- Es un hogar común como el resto – se encogió de hombros mientras tomaba por debajo de la mesa la mano de la rubia para tranquilizarla – salvó cuando se junta toda la familia y es un caos
Val podía escuchar las conversaciones indistintas de los estudiantes, después de asegurarse de que su pequeña colmillitos estaba bien, no pudo ocultar su sonrisa al escuchar ciertos celos por parte de la mini rubia...después de todo habían sido inseparables desde que nacieron y esa amistad se hizo fuerte, no dudaba que en un futuro cercano podría convertirse en amor.
Al terminar el banquete, que los restos de comida fueran retirados, Minerva volvió a pararse al frente para dar el resto de los anuncios que faltaban llamando la atención de los estudiantes que se encontraban algo dispersos pues debían acostarse temprano para iniciar las clases al día siguiente.
- Jóvenes – todos hicieron silencio – quiero comunicar el resto de las noticias, la profesora Hooch decidió retirarse por lo que a partir de mañana van a conocer a su nueva profesora de vuelo, la señorita Ginevra Weasley – Lovegood – la pelinegra miró a su madre con sorpresa pues era una noticia que sin dudas no se esperaba – así como va a haber un cambio en los jefes de casa, el profesor Longbottom va a ser el nuevo jefe de Gryffindor
- ¿Renunciaste? – Tonks llamó la atención de su hermana, quien estaba bastante sorprendida y negó sin entender
- Como saben la profesora Valkyria fue la jefa de casa estos últimos años – algunos estudiantes estaban confundidos por eso – y al igual que ustedes, está enterándose de la noticia de que a partir de este momento va a dejar de ser jefa de casa para ser subdirectora del colegio
El Gran Comedor rompió en aplausos y vítores de festejo pues consideraban un gran reconocimiento para la pelinegra por todo el trabajo que llevaba haciendo en Hogwarts hace tanto tiempo, Val estaba sin saber realmente que decir sorprendida mirando a su madre y el porque no se lo había dicho antes.
- Cada jefe de casa va a poder dirigirse a Valkyria si tienen alguna duda, los demás pueden retirarse a descansar que mañana comienzan las clases
Al espero a que los estudiantes de retiraran para abrazar a sus hijas deseándoles buenas noches, al igual que el resto de pequeños...en cuanto quedo solo con la presencia de los profesores no pudo evitar acercarse a su madre pidiéndole una explicación pues no esperaba que diera esa noticia, mucho menos de notificárselo ahí, después de todo siempre conversaba con Hermione las cosas antes de tomar una decisión.
- Mamá ¿puedes explicarme que significa? – suspiró intentando no enfadarse, mucho más al ver a su pequeña corriendo a sus brazos – es algo que tengo que hablar primero con Mione
- No hay nadie mejor para ese puesto, cariño – sonrió intentando tranquilizarla – sabes que para tomar estas decisiones tengo que hablarlo con la ministra de magia – vio que abría sus ojos con sorpresa – así que nos reunimos con ella está mañana
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? – frunció el ceño de que su esposa no le enviara ni una nota
- Porque no voy a ser directora durante mucho más tiempo, y me gustaría que tu asumieras ese puesto el día que sea necesario
- No quiero dejar de ser profesora – negó antes de mirar a Neville – estoy orgullosa de que seas el jefe de casas, felicitaciones Neville
- Gracias, Val – el chico asintió con una pequeña sonrisa – felicitaciones por tu nuevo puesto
- Supongo que gracias – suspiró sintiendo a su pequeña acurrucándose - ¿vamos a casa, peque?
- Sí, mamá – asintió acurrucándose más en sus brazos
- Hija – Minerva intentó conversar con su hija – podemos hablar de esto en mi oficina
- Ahora no, mamá – negó intentando calmarse – voy a ir a casa y mañana hablamos mejor ¿sí?
- Está bien
Una vez que se despidió del resto de profesores, vio la mirada de su hermana pidiéndole que se calmara pues podía notar el enojo en su mirada, así que salió con su hija acurrucada en su pecho por los terrenos del castillo desactivando el mecanismo del sauce boxeador para llegar por el túnel hasta la salida que estaba fuera de su casa. Lina ni bien estuvieron dentro corrió a buscar a la castaña con la intención de contarle todo lo que hizo ese día en el colegio con una de sus abuelas.
- Hola, cielo – la atrapó en sus brazos antes de levantar la mirada encontrándose con los ojos molestos de su esposa – amor ¿está todo bien?
- Mami, mamá ahora es subdirectora del colegio – la pequeña llamó su atención
- Voy a subir a ducharme – se acercó para dejar un beso en la frente de su hija – en un rato voy a desearte buenas noches, pequeña
Hermione se dio cuenta de que algo estaba molestando a su esposa, así que llevó a su pequeña a la cama escuchando con atención lo que había hecho durante el día...minutos después notó que estaba batallando para no quedarse dormida en lo que esperaban a Val, quien apareció después de ducharse, besando su frente.
- Descansa, peque – la arropo bien – mañana mamá va a llevarte a La Madriguera, que Molly va a cuidarlo junto con los demás chicos ¿sí?
- Si, mamá – se acurrucó después de recibir el abrazo de sus madres – buenas noches, mamis
- Amor – intentó tomar la mano de su esposa viendo que se alejaba – Val
- Ahora no, cariño – negó bajando hacia la cocina
Ambas bajaron hasta la cocina notando que se servía un poco más de sangre en lo que caminaba por la cocina, no entendía que estaba pasándole pues rara vez la veía en ese nivel de molestia, es más...hacía mucho tiempo que no estaba así. Valkyria por su parte, seguía intentando encontrar una explicación del porque su esposa no le hubiera enviado ni una nota o un patronus para decirle que estaba en el colegio reunida con su madre.
- Val ¿Qué ocurre? – la miró sentándose luego de prepararse un té – pareces demasiado molesta
- Mi madre dio un anuncio durante la cena – detuvo su caminata, mirándola – imagina mi cara de sorpresa al escucharla sin que me lo dijera antes
- ¿Tu madre no se reunió contigo antes de contarlo? – vio que negaba, así que se levantó atrapando su rostro entre sus manos
- No, me enteré en ese momento, así como el hecho de que tú lo sabías y no me enviaste ni un patronus para hablar conmigo
- Amor – acarició su mejilla con suavidad – me dijo que estabas ocupada con Tonks y que se encargaría de hacer una reunión contigo – suspiró mirándola – al regresar al Ministerio tuve reuniones de urgencia por algunos magos que se metieron en problemas
- Perdón por comportarme así – bajó la mirada – incluso le respondí mal a mi mamá
- Sabe que sorprenderte de esa manera no fue buena idea – levantó su mirada antes de atrapar sus labios entre los suyos - ¿Por qué no vamos a la cama? Fue un día bastante largo
- No voy a poder dormir, amor – bufó rodeando su cintura – quiere que me este preparando para asumir la dirección en unos años – negó rápidamente – no quiero dejar de enseñar, ni la responsabilidad de la dirección
- Amor – la rodeo en sus brazos con una pequeña sonrisa – Hogwarts va a ser afortunado al igual que los estudiantes de que seas su directora en el futuro ¿sí? Y así como pudiste ser profesora de dos asignaturas, no dudo que puedas seguir enseñando mientras eres directora
- ¿Y si los padres y demás profesores no están de acuerdo? – la miró un momento – que voy a estar en todos lados
- Los padres, los estudiantes, los profesores – acarició su mejilla – todos admiran tu trabajo y quieren que sigas haciendo cosas increíbles en Hogwarts
- ¿Segura? – la miró bastante insegura
- Sí, amor – la miró con ternura pues podía ver de quién había heredado Rose esa mirada y los miedos – ahora llévame a la cama ¿sí? Quiero disfrutar a mi esposa y los últimos minutos de tu cumpleaños, mañana con la mente más fresca seguro que puedes conversar con tu mamá
- Sé que tienes razón
Subieron hasta la habitación que compartían, desvistiéndose entre besos y caricias, amándose como hasta entonces, después de tantos años no dejaban de conocerse y seguir descubriendo cada parte del cuerpo de la otra. Se besaban hasta el alma, dejando caricias suaves en la espalda, cerrando sus ojos con suavidad hasta caer profundamente dormidas en los brazos de la otra.
Con los primeros rayos de sol saliendo la castaña se despertó sorprendiéndose al encontrarse a solas, sin rastros de su esposa en la habitación, se levantó para ducharse y bajar a la cocina una vez que ya se encontraba lista encontrándose con su pelinegra y su hija más chica preparando el desayuno entre risas. No podía dejar de mirarla con ternura hasta notar que la puerta se abría revelando a sus otras dos hijas aún con el pijama puesto, abrazándola con fuerza.
- Buen día – las cuatro se giraron para ver a la castaña de brazos cruzados – me explican ¿Por qué ustedes dos no están en el colegio?
- Buen día, mami – las tres chicas sonrieron acercándose para abrazándola – mamá estaba haciendo el desayuno
- Buen día, amor – la pelinegra se acercó para besar sus labios – mamá les dio permiso de venir para empezar el día con nosotras
- Mamá llegó una nota – Lina le pasó una nota a su madre – me tienes que llevar a La Madriguera
- Es de Molly – leyó la nota – dice que Charlie avisó que llegaban hoy, así que tiene que ir a buscarlos a la ubicación del traslador – miró a su pequeña hija – así que hoy vienes con mamá al Colegio de nuevo ¿sí?
- Sí, la abuela puede enseñarme su oficina – sonrió abrazando a sus hermanas – quiero empezar el colegio con ustedes
- Falta poco, peque – Kate miró a la más pequeña mientras terminaba de servir las tazas, entregándole una a Rose – es de dragón, colmillitos
- Gracias, Kate – sonrió enseñando sus pequeños colmillos
Pasaron un increíble desayuno en familia, antes de que Hermione besara la frente de sus hijas y un beso en los labios de su esposa deseándoles suerte para el primer día de clases, dispuesta a aparecerse en el ministerio pues tenía varias reuniones pendientes para ese día. Valkyria guio a sus hijas por el túnel hasta estar en los terrenos pidiéndole a las mayores que fueran a ponerse el uniforme pues aún por protocolo tendrían que desayunar con el resto de sus compañeros.
Guio a su hija menor por los pasillos pues tenía que dejarla en la oficina de su madre que se encargaría de cuidarla, sorprendiéndose cuando una chica de primer año de Slytherin se acercó para saludarla con amabilidad pues la había visto la noche anterior y tenía curiosidad de saber cómo se llamaba.
- Soy Ámbar – extendió su mano a la pequeña – me di cuenta que no tienes uniforme ¿no estudias en Hogwarts?
- Aun no – sonrió rodeándola en un abrazo – soy Lina, ella es mi mamá Val
- Hola, joven – la pelinegra frunció el ceño mirándola - ¿no tienes que desayunar?
- Sí, profesora – asintió antes de ver nuevamente a la pequeña – nos vemos luego, Lina
- Nos vemos, Ámbar – se despidió antes de quedarse a solas con su mamá – es muy simpática ¿verdad?
- Sí, peque – bufó cuando no se dio cuenta pues sus alarmas comenzaron a sonar
Había sido un día bastante tranquilo, con la pelinegra explicando en sus clases los temarios que verían a lo largo del año y tranquilizando a los de primer año sobre las preocupaciones que tenían sobre el mundo mágico para aquellos que desconocían ese mundo. Después de la cena se despidió de sus pequeñas notando que Kate se iba junto a Samuel tomados de la mano, que Nerea esperaba a Rose para dirigirse a la habitación que compartían y que la chica de Slytherin se acercaba para preguntarle a Lina que tal le había ido en el día.
Cruzaron el túnel hasta llegar a la casa, notando que Hermione las esperaba en la puerta, Lina no tardó tiempo en contarle las cosas a su madre, sobre todo de la joven que había conocido. Después de que la dejaron acostada, no pudo evitar reírse al ver su ceño fruncido, escuchando la perspectiva de su esposa sobre cómo Kate estaba con Sam, Rose con Nerea y ahora parecía que una estudiante de Slytherin estaba coqueteándole a Lina.
- Es mayor que ella – bufó mirándola – y le estaba coqueteando
- Amor – no pudo evitar reírse – te recuerdo que eres 6 años mayor que yo y Lina puede tener amigas ¿sí?
- Sé que sí – acarició su cintura acercándola a su pecho – es sólo que son mis pequeñas...
- Lo sé – acarició su mejilla dejando un pequeño beso en sus labios – y sé que vas a cuidarlas cual halcón, ellas confían en ti al punto de contarte cuando tengan algún problema o se sientan inseguras amor
- Gracias, amor – sonrió besando su mejilla - ¿qué tal el trabajo?
- Tengo mucho que contarte
- Preparó un té para ti y me cuentas en el patio ¿sí?
Asintieron disfrutando de esos pequeños momentos a solas que tenían cada noche, durante los años que llevaban siendo novias, esposas y alma gemela de la otra no habían dejado de amarse, de tener esos momentos donde hacían el amor, así como también de las conversaciones que mantenían.
La pelinegra se levantó en sus brazos a su esposa después de que se quedara completamente dormida en su pecho, dejándola recostada en la cama antes de desvestirlas a ambas, rodeándola en sus brazos tomándose un momento para pensar en las posibilidades de convertirse en un futuro en directora, en el futuro que les esperaba a sus hijas y sobre todo lo mucho que quería seguir construyendo su amor junto a su esposa.