-El paraíso bajo mis pies.
Fue lo primero que mi mente soltó por mi boca al ver el paisaje que tenía enfrente.
Nada mas bajar del coche se podía observar toda la playa y un mar de un azul claro que parecía que desde la distancia podías ver las piedras del suelo. Al girar la vista vi el chalet de mi hermano. Precios. De una sola planta, con paredes blancas y ventanales inmensos. Nada mas entrar me quede fascinada, desde el vestíbulo se divisaba la gran piscina y de fondo el mar. Era una casa de ensueño. De repente una voz capto mi atención.
- Por fin llegasteis, pensaba que os había pasado algo.
Y ahí estaba la famosa mujer que había robado el corazón a mi hermano. Era una chica rubia con la piel bronceada por el sol con unos rasgos muy marcados, la verdad es que era muy atractiva.
-Bueno hermanita, te presento a Almudena.- Dijo mi hermano mientras me daba un empujoncito hacia ella.
- Encanta- Dije mientras le tendía la mano. Pero para mi sorpresa Almudena se adelantó hacia mi y me planto dos besos bien sonoros.
Sabia que allí eran muy cariñosos y que daban besos para despedirse incluso a los que acababan de conocer pero no estaba acostumbrada a tanto afecto por parte de alguien a quien acababan de presentarme.
- Vamos Carlota, te enseñare la casa mientras tu hermano va a por la maleta. - Me dijo Almudena mientras me sonreía y me guiaba hacia la parte izquierda de la casa.
Entramos en una gran sala donde estaba una gran mesa de comedor de estilo rústico con sillas blancas muy modernas y en al lado de una gran cristalera que daba a la piscina un sofá blanco esquinero, detrás una gran puerta que daba a una cocina inmensa, esta seguía la mismo estilo que el del gran salón, toques rústicos con blancos maderas y algún detalle en azul.
- Seguro que estas cansada. Te apetece tomar algo o comer alguna cosa? - Me dijo Almudena mientras se disponía a cortar algún tipo de fruta.
- Gracias pero me esperare a la hora de comer
- Anda toma- Me dijo mientras me pasaba una cortada de una fruta del color rojo- Esto es sandia, una fruta qué en su gran mayoría es agua y sobre todo está buenísima.
Tendí la mano no muy convencida y acepte el trozo de fruta.
-Anda pruébalo, que no engorda - Me dijo mientras se reía.
Su risa me contagio, parecía una chica muy cercana y no una arpía como yo creía, aun qué solo la conocía de cinco minutos y aun estaba a prueba.
-Mmm... Esto está riquísimo, como dices que se llama?
-Sandia- Menciono mi hermano por detrás mío quien se unió a demorar un pedazo de fruta.
- Ven Carlota, mientras tu hermano se pone las botas deja que te acompañe a tu habitación.
Mientras volvíamos al hall con su chimenea y sillones pasamos a la ala derecha de la cosa donde habían tres habitaciones, una pequeña a modo de estudio que daba hacia la parte montañosa, un baño completo a su lado y a continuación una habitación que daba a la piscina, con un gran vestidor y baño incorporado, la habitación de mi hermano y Almudena y luego pasamos a la que seria mi habitación que daba hacia la mar, era preciosa, toda de blanco con un cabecera de una puerta de madera vieja, a los pies de la cama una gran alfombra de colores verdes y azules que combinaban con las vistas hacia el mar. Estaba impresionada. Sabia que a mi hermano le iban las cosas muy bien pero, tanto? No me lo acababa de creer, pero me alegraba mucho por él.
Tras acomodarme en la habitación que sería mía por tan sólo cinco días, decidí probar la cama, y me quede frita por el jet lag.
Cuando desperté estaba oscuro, solo estaba iluminada la estancia por la luz de la luna que reflejaba en el mar y traspasaba por aquel gran ventanal. Decidí darme una ducha cambiarme de ropa y salir en busca de mi hermano y de su novia.no encontré a mi hermano por la casa ni a su novia en ella, hasta que decidí acercarme a la piscina, y allí estaba Almudena en una tumbona tapada con una manta fina, porque no se que hora seria pero corría una brisa fe esquina.
- Por fin despiertas bella durmiente.
- esto del cambio de horario y del viaje tan largo... Por cierto y mi hermano?
- Tranquila es normal. Pues tu hermano se ha ido al restaurante a prepararlo todo, porque mañana es el día grande de la semana donde no paramos. Por cierto en la cocina te he dejado la cena, cuando tengas hambre lo coges, esta en la nevera y si no te gusta coge lo que quieras, estas en tu casa.
-Muchas gracias no hacia falta, con un vaso de leche hubiera estado bien.
-Un vaso de leche? Si se entera tu hermano que le he dado un vaso de leche para cenar a la niña de sus ojos me mataría.- Dijo Almudena mientras reía
La verdad es que era una chica muy graciosa y vivaracha, me caía bien. Me saque la cena, que por cierto estaba riquísima, y me sentó junto a ella observando la luna. Empezamos a hablar y como no, como buena hermana empece a preguntarle todo sobre ella y mi hermano. Me contó que se conocieron en el restaurante. Ella empezó a trabajar como limpia platos y que una noche uno de los chef que ayudan a mi hermano discutió con él y lo dejo tirado en medio de un servicio de cenas, mi hermano se hundió y no sabia que hacer, así que ella que observo toda la escena, con ese salero y predisposición que tiene, cojo un delantal un cuchillo y le demostró de una vez por todas a mi hermano que ella era tan buena como el anterior chef o incluso mejor, y así fue. Desde ese día es una de las chef estrella del restaurante de mi hermano y su gran apoyo y pilar cuando las cosas no salen bien y del roce sale el cariño. Cuando mencionaba a mi hermano se le iluminaban los ojos y desprendía una sonrisa radiante que nada más verla hacia que una sonriera. Definitivamente estaba loca y perdidamente enamorada de mi hermano, ya tan solo rezaba para que él no le hiciera daño o la dejara perder. Me gustaba mucho para él.
Tras unas horas de charla y de contarnos toda nuestra vida decidimos irnos a dormir, ya que mi hermano le envió un mensaje a Almudena diciendo que tenían una reserva de última hora para mañana y que tenía que preparar unas cosas mas. Así que tras darnos dos besos, algo que ya empezaba a gustarme me fui hacia mi habitación a descansar, porque al día siguiente Almu me había prometido llevarme a la playa por la mañana hasta hora de comer.
Eran las ocho de la mañana y no podía dormir, esto del jet lag me pasaría factura. Me levante de la cama y decidí poner,e un bikini y un vestidito playero así ya estaba lista para mas tarde. Al salir de la habitación coincidí con mi hermano.
- Oye! Donde vas a estas horas Carlota?
- Lo mismo digo hermanito! Anoche te estuvimos esperando hasta tarde, pero Almu y yo nos cansamos de hacerlo.
- Así que ya la llamas Almu y todo -Dijo mi hermano mientras me abrazaba y me lleva a hacia la cocina- Eso significa que te cayo bien y te gusta. Me encanta que sea así, porque sabes que, esta es la definitiva, lo sé, lo presiento hermanita.
Tras eso me dio un beso enorme y se dispuso a preparar un delicioso desayuno. No faltaba de nada, desde un zumo de naranjas acabado de exprimir, hasta unos gofres, un bol de leche y cereales...Buf perdí la pista de tanta cosa. Cuando todo estuvo listo lo sacamos a la terraza, y mientras yo terminaba de poner vasos y cubiertos mi hermano fue a despertar a su "definitiva" como el me había dicho.
Desayunamos los tres bajo los primero rayos de sol que caían ya de forma muy intensa y tras coger las toallas, la crema y todo lo necesario nos bajamos a la playa.
Aquella arena ardía bajo mis pies, pero se sentía bien con un poco de brisa que corría. El sol empezaba ya a calentar mi piel, y me puse mucha protección porque mi hermano decía que aquí te quemabas enseguida, y nosotros que éramos de piel clarita nos poníamos rojos como las gambas, Almudena se reía de eso y yo no lo entendía hasta que me lo explico.
-A ver Carlota, resulta qué la gran mayoría de los extranjeros cuando vienen aquí no se ponen protección solar por tanto se queman y como son tan clarito de de piel se ponen rojos gamba o gambón y es muy fácil distinguirlos. En fin, que aquí cuando uno se quema se pone como un "guiri" Una tontería nuestra.
Después de media hora no soportaba mas el sol y decidí meterme en el agua, aquello era como una gran bañera de agua cristalina no me apetecía salir de allí, pero por desgracia mi hermano me llamo, era ya hora de irnos.
Llegamos a casa y Almudena se cambio rápido, tenía que ir a supervisar el servicio de la comida, a
pesar de que tenían trabajadores a su cargo nunca les gustaba dejar solo el restaurante y más ahora en temporada alta, qué entre el servicio de comidas y la cena, también tenían una zona de chill out que daba a una playa privada con piscina, hamacas, sombrillas y música para poder disfrutar de un buen cóctel. Esto hizo que muchos yates amarraran en esa playa y pedían paellas para que las llevaran a los barcos. Vamos, un pijerio extremo, que tenía ganas de ver y cotillear la verdad.
Así que mi hermano y yo decidimos bajarnos al pueblo y comer por alguna zona céntrica, fuimos visitando varias paradas que habían por las calles y pasamos por una de ropa que me dejo petrificada, toda la ropa era blanca, como todo en esta isla. Mi hermano me alentó para entrar. Nada mas entrar me enamore de un mono blanco corto, con un escote en el pecho que llegaba casi hasta el ombligo y un cinturón dorado. Tenía que ser mío. Me lo probé y me sentaba de cine, la dependienta me dijo que estaba guapísima, aun que mi hermano no parcia muy satisfecho con mi elección.
- No me gusta, vas demasiado provocativa, parece que se te vayan a salir los pechos.
- Paul por dios, que ya no soy una niña! O es verdad que estoy fea con esto?
- Pero que dices, si estas... Tremenda! Por eso mismo que esta noche se te van a comer con los ojos, y como alguno se acerque te juro que le corto los huevos con el cuchillo jamonero.
A mi carcajada se unió la cargada de la dependienta incluso mi hermano se rió un poco por lo que acababa de decir. Era el hombre mas tierno del mundo y cuidadoso, pero a veces esa sobre protección lo llevaba a ser un puro cavernícola.
Paseamos un rato por las tiendas y compramos regalos para mamá, papá y el abuelo, y cuando nuestro estomago empezaba a rugir decidimos sentarnos en una terraza para comer algo. Mi hermano pidió paella, decía que no podía, aun que a él le salía buena, o eso me había dicho, decía que este pequeño bar era el que hacia una auténtica paella que era la mas rica de toda la isla.
A la tarde decidimos quedarnos en la piscina bañándonos y recordando viejos momentos de cuando vivíamos juntos y discutíamos por todo. Definitivamente echaba de menos no tenerlo por casa.
Cuando Almu llegó se unió a nosotros, no parecía muy contenta. Por la conversación que escuche con mi hermano, había llegado un famosete amigo de mi hermano que a ultima hora quería una zona de reservado para la noche.
- A ver Almu cariño, no pasa nada, le haremos un hueco. Cuantos son?
- Me dijo que unos cinco, pero ese no es el problema. El problema es que estas cosas a ultima hora no me gustan, porque tengo que reorganizar todo, y intentar meter una mesa más, no se donde, porque uno de tus amiguitos no te haya avisado antes.
- Bueno pero sabes que él es así de despistado mujer, siempre que viene a la isla nos visita y se deja un buen dinero.
- Él es así? Lo que es ese tío es un chulo que se piensa que todos babeamos por donde pisa y sobre todo las mujeres. No todas queremos caer en los brazos de un futbolista que tiene una lista de ligues mas inmensa
que los días del año. Será tu amigo, pero no lo soporto.
Y tras aquella mini trifulca, todo volvió a la normalidad. A las ocho de la noche empezó a arreglarme, me puso mi mono blanco unos zapatos de cuña color dorados, me deje mi gran melena castaña con sus ondulaciones, me maquille un poco y listo. Cuando salí al comedor mi hermano y Almudena me miraron de arriba a bajo.
- Estas preciosa Carlota. Esta noche tendrás al chico que quieras a tus pies.
Mis mejillas se ruborizaron ante las palabras de Almudena
Mi hermano en cambio distaba mucho de la reacción de su novia.
- Ya te dije que no me gusta que vayas así. Me parece que esta noche tendré que estar pendiente de los moscardones que se te acerquen.- Soltó mi hermano mientras tomaba las llaves del auto y salía enfurecido por la puerta.
- No le hagas caso, ambas sabemos como es. Solo te digo una cosa, si esta noche necesitas que alguien te cubra - dijo esto mientras utilizaba los dedos a modo de comillas- no dudes que lo haré, nunca se sabe a quien puedes conocer en esta isla. Mírame a mi, conseguí a un hombre cavernícola al que amo mucho.
Ambas empezamos a reír sin parar mientras subíamos al coche, echo que mosqueo mas a mi hermano.
- Vamos que llegamos tarde. Buff no tenía bien con una mujer en casa, que ahora sois dos y os aliáis.
Almudena y yo nos miramos, nuestra risa volvió a salir pero esta vez con más intensidad y mi hermano solo pudo gruñir nuevamente.