Entro por la puerta sigilosamente. Dejo las llaves en la mesita que hay en el recibidor. Me asomo en el comedor, no hay nadie, estarán durmiendo.
Me dirijo hacia la cocina, cojo un vaso de agua.
-Ejem....-Dice alguien detrás mio-
Mierda... Me giro lentamente. Era mi madre, tenia una cara de mosqueada... la que me espera...
-Mama... yo te pue (no me deja acabar la frase)
-Si si, ya se que me lo puedes explicar.
Así que no te enrolle, ¿ dónde has pasado la noche?
-¿Pues en donde crees? En casa de una amiga, tampoco tenía otra solución.
-Ya... ¿Quién se puede saber?
Como le diga en casa de Paula no se lo creerá, seguramente habrá llamado.
-La nueva de clase
-¿Cómo se llama? -Dijo mi madre sorprendida-
-Laura...
-No sabia que eras su amiga. -Dice con un tono vacilante-
-Mama, si no te lo quieres creer no te lo creas. Yo ya te he dicho todo.
(Intento salir por la puerta)
-¿A donde te crees que vas?
-Mama, no quiero hablar más.
Se acerca y me pone las manos en la cara. Tenia los ojos llorosos, no sabia que lo hubiera pasado tan mal. Después de todo me sentía culpable, por una parte mentirle y por otra meter le en problemas a Oscar.
-Sara, yo se que es difícil por todo lo que estás pasando, pero hay muchas otras maneras de solucionarlo antes que irte de casa.
-Mama... yo entiendo todo por lo que habéis pasado, pero créeme, quería respirar.
-Lo entiendo, se que te estás haciendo mayor, a nosotros se nos hace muy difícil ver como creces tan rápido.
-Pues ya sabes mama, no quiero que me trateis como una niña pequeña, cuando necesite ayuda os la pediré, porque sé que estaréis ahí, pero yo necesito respirar, porfavor.
Mi madre me abraza, yo entiendo que sea difícil ver como crece tu hija. Pero ellos tienen que entender también que no pueden tratarte siempre como una niñita. Yo estaré ahí siempre que lo necesiten, igual que ellos estarán cuando yo lo necesite.
Mi madre y yo salimos de la cocina y estaba papa escuchando todo.
-Yo... lo siento - Dice papá sonrojado-
-No tienes que disculparte por nada -Dije con una sonrisa-
Abracé a mi padre, el también lo ha pasado mal, por eso fue ha hablar con el tito Oscar.
-Por cierto... he llamado al tito Oscar...-Dice papa-
-¿Asi? Y que ha dicho...-Dije preocupada-