Después de varios días de recuperación en el hospital, Luz finalmente recibió el alta y podía regresar a casa. Carlos estaba emocionado de cuidarla y ayudarla a recuperarse completamente, pero Roberto también quería estar involucrado en su cuidado.
- Yo debería ser el que la cuide. Soy su hermano, después de todo.- dijo Roberto
Carlos se sintió incómodo con la idea.
- Pues yo soy su futuro esposo, debería ser yo quien la cuide.
Roberto se encogió de hombros.
- Pero yo soy su familia. Tengo derecho a cuidarla también.
Luz, que había estado escuchando la conversación, finalmente habló.
- Por favor, no se peleen por mi.Me duele la cabeza".
Carlos y Roberto se miraron, ambos sintiéndose culpables por haber discutido delante de Luz.
- Lo siento, mi amor- dijo Carlos.
- No queremos pelear. Solo queremos cuidarte.
Roberto asintió.
-Sí, lo siento. Pero creo que deberíamos encontrar una manera de cuidarte juntos.
- ¿Y si vamos a casa y tu te quedas allí? Roberto también podrá estar cerca y todos felices.
- Tienes razón preciosa.- dijo Carlos sentándose a su lado.
- Esta bien, se hará como tu lo quieras pequeña.- Dijo Roberto mirando al suelo.
Luz llegó a su casa, rodeada de Carlos y Roberto, quienes se habían puesto de acuerdo para cuidarla y ayudarla a recuperarse. Carlos la ayudó a sentarse en el sofá, mientras Roberto preparaba una taza de té caliente para ella.
- ¿Cómo te sientes?-preguntó Carlos, acariciándole la mano.
- Un poco cansada pero contenta de estar en casa.-
Roberto le entregó la taza de té y se sentó en el otro lado del sofá.
- No te preocupes, pequeña, estamos aquí para cuidarte. Carlos y yo nos turnaremos para que siempre haya alguien contigo.-
Luz sonrió, agradecida por la preocupación de sus dos amores.
- Gracias, chicos. Me siento muy afortunada de tenerlos a ustedes.-
Durante los días siguientes, Carlos y Roberto se turnaron para cuidar a Luz, preparándole comida, dándole medicamentos y ayudándola a moverse por la casa. Luz se sentía agradecida por su dedicación y amor.
A medida que pasaban los días, Luz comenzó a sentirse mejor, y pronto pudo empezar a hacer algunas tareas por sí misma. Carlos y Roberto se sintieron aliviados de verla recuperarse, y sabían que su amor y dedicación habían sido fundamentales para su recuperación.
Una noche antes de dormir, Carlos tomó la mano de Luz y le dijo:
-Sabes, mi amor, me di cuenta de algo mientras estabas en el hospital. Me di cuenta de que no puedo vivir sin ti.-
Luz beso a Carlos con una dulzura inexplicable, se sentía tan feliz y afortunada por tenerlo a su lado.