Era el último día de clase del semestre, yo solo tenía que venir a dos horas, pero preferí ir a todas donde sabía que estaría ella. No era acoso, porque los profesores nos motivaban a venir aunque hubiesemos aprobado así que estaba en todo mi derecho a venir.
Me encontraba en una hora donde ninguno teniamos clase, no me daba tiempo a ir a mi piso por lo que decidí ir al patio donde se ponen a entrenar los deportistas. Yo jugaba con ellos el año pasado pero por un problema en la rodilla decidí dejarlo por un tiempo, era doloroso verlos jugar pero a la vez me llenaba de emoción, pronto volvería a jugar y ese dolor se irá.
Antes viviamos al lado, me refiero cuando eramos pequeños. Eramos vecinos, nos la pasabamos jugando juntos y riendo, podía decir que eramos los mejores amigos. Pero ella empezó a irse con otra gente muy distinta a mi, ya apenas nos veiamos y cuando ocurría la mayoría de lo que salía por su boca era para alagar a los demás, en mi mente esperaba que a los otros también les contase de mí. Un día simple y llanamente dejamos de ir juntos, yo dejé de ser aquel chico feliz. Empecé a hablar menos, a sonreir menos y a hacer más deportes. Esa fue mi vida. Y ahora tampoco podía hacer deporte.
Nunca había hablado con ella desde entonces, bueno si que me pidiese los apuntes y yo dijese "Claro" sirve como hablar con ella si lo hice, la veía hablar con la gente de mi al rededor y me transmitía algo, era una sensación agradable, pero nunca me he sentido confiado como para entablar una conversación con Heeyoung de nuevo, la verdad es que nunca había pensado que podría gustarme alguien como ella, en realidad ocurrió de la nada, siempre ha sido habladora y eso hacía que mirase cuando hablaba, pero de un día a otro empezó a llamarme más aun la atención, me distraía de la clase para mirar qué hacía. Que en general o miraba el movil o dormía 'disimuladamente' -Simplemente adorable- Tambíen notaba que empezaba a odiar a aquel que se le acercaba los encontraba desagradables para si quiera intentar algo con ella. Incluso cuando empezaba a darme de lado nunca había sentido eso, en realidad cuando eramos pequeños solo sentía vacio en mi interior.
Ya había pasado la hora y apenas había mirado el partido amistoso que estaban disputando para pasar el frío. Eran los únicos que se atrevían a estar fuera, aparte de mí. Decidí entrar de nuevo al edificio y ver el tablón de anuncios mientras me decidía a ir a la clase o no, era una que yo había decidido ir y que ella no estaba, y para ser sinceros no me apetecía demasiado aunque fuese de mis clases favoritas. Me encontré con Heeyoung, casi se me dispara el corazón, no me lo esperaba.
-Hey. ¿Por casualidad no conocerás a alguien que viva en Seúl?
-Hm, yo. -Respondí algo dolido, esperaba que no me hablase porque le daba vergüenza o algo así, pero simplemente no me recordaba y no me hablaba porque no quería.
-ESTUPENDO. -Dijo muy feliz. Cogió el papel que acababa de colgar - Mira, esta noche voy a ir hacía allá, para pasar las vacaciones con mi familia, si tú tambien vas y no tienes aun donde ir, podrías venir conmigo. Nos saldrá más barato. -Me pareció una buena idea, pasaría el viaje con ella y también vería a mi familia, hacía mucho que no los veía, no tenía pensado ir estas vacaciones sólo tenía pensado estudiar para aprobar el proximo semestre. Asentí - ¿Sabes conducir? -Asentí de nuevo, había aprendido hace un par de años, antes de venir a la universidad. -Perfecto, si quieres es a las 9, toma. -Me dió un trozo del papel donde decía la hora, y donde sería, y también un número- El número es por si acaso vienes pero te vas a atrasar o cualquier cosa. Bueno debo irme.
Fue la primera vez que la escuchaba hablar tanto conmigo, seguía dolido pero por otro lado estaba feliz de ello. Decidí marcharme a mi piso, debía hacer la maleta para ir, seguramente haya más gente pero aun así era una bonita oportunidad para pasar rato con ella. No tardé demasiado, pues tampoco iba a llevar mucho, aun había ropa en casa, y todo lo que tenía aquí había allí. Esperé impaciente a que fuese la hora, mientras tanto guardé el número, no sabía de quien era pero prefería guardarlo por si acaso.
Rápidamente se hicieron las nueve menos diez, cómo pude perder el tiempo así, decidí coger el autobus en vez de ir andando como siempre (Caminar me hacía bien para recuperarme) Llegué a las nueve y cinco, odiaba llegar tarde, y menos si podía suponer perder aquella oportunidad.
-Hey! Pensé que no ibas a venir........
-Taekwoon... -Dije de nuevo recordando el dolor de esa mañana.
-Creo que nadie más va a venir. Nadie cogió un papelito, ni me han llamado. Esperaremos un poco y si vemos que nada, nos vamos. -Me hizo sitio en el banco donde estaba sentada y me coloqué ahí.
-No eres muy hablador, eh. Por cierto, me llamo Heeyoung.
-Vamos a varias clases juntos... -Me limité a decir, la verdad es que no estaba preparado para decir que no sólo estabamos en la misma clase, si no que habíamos compartido infancia.
-¿En serio? Ya decía que me sonaba tu cara y tu nombre. Entonces menos mal que voy con alguien que va a mi misma clase, tenía miedo de que viniese algún violador o algo por el estilo. -Sonreí un poco. - Sabes, hace tiempo que estaba pensando hacer algo así pero con esto de tener que estudiar, e ir a trabajar tantas horas para poder pagarme el viaje... -Miró la hora, nerviosa, y se levantó. -Cuenta algo, hombre, que solo estoy hablando yo.
-No soy muy hablador, prefiero escuchar. -Dije con sinceridad, no me sentia comodo hablando con ella ahora me sentía algo resentido y dolido como para hacer un esfuerzo y hablar. -Bueno, creo que no va a venir nadie más.
-Hm, ya veo... Esto da miedo, se nota demasiado que esta cerrado, no se ve ni un alma, eh? -Asentí y le devolví la sonrisa que ella estaba poniendo, aunque más leve. -Bueno vamos ya, porque se va a hacer muy tarde.
Entramos al coche, estaba preparado para un viaje tan largo, y yo sin embargo tenía una simple maleta. Me senté en el asiento del copiloto, haríamos turnos, en cuanto ella no pudiese aguantar más el sueño me tocaría a mí y así toda la noche, por el día cada vez que parasemos a repostar o a mí me doliese la rodilla.
Llevabamos una hora, yo no podía dormir, pues llevaba unos días que me despertaba teníendo sueños con ella, no ocurría nada, sólo eran recuerdos del pasado, y tenía un poco de miedo decir su nombre, pero por otro lado debía dormir si no quería que nos estrellasemos por no poder estar atento a la carretera.
Pasó media hora más y empezaba a dar cabezadas, ella estaba bebiendo Burn para mantenerse más tiempo despierta. No sé si alejaría el sueño pero pronto tendríamos que parar para ir a algún servicio.
A los diéz minutos me dormí.
Sentí un zarandeo desde mi lado izquierdo, fui abriendo mis ojos para acostumbrarme a la poca luz que había. -Taekwoon, dentro de poco voy a parar para cambiarnos, ¿te parece bien? -Asentí pero recordé que estaba conduciendo y no podía mirarme, solté una afirmación con mi voz de medio dormido, salío más grave que de normal, carraspee un poco.
-¿He molestado mientras dormia?
-Casi se podía entablar una conversación... -La miré sorprendido, podía sentir que el frío abandonaba mi cuerpo, sentía vergüenza- Es broma. -Respiré aliviado, y justo paró para cambiarnos el puesto, no sin antes ir a por algo de comer e ir al baño. -Oye-Me llamó la atención nada más sentarnos y cerrar la puerta. - ¿Tú haces algún deporte verdad? Me suenas de haberte visto en algún partido o algo por el estilo. -Sonreí ligeramente, aun mirando a la carretera, me gustó que se fijase en mi.
-Sí, hago muchos deportes así que has podido verme en muchos sitios. -Soltó un "ah" de aprovación seguido de un "ya decía yo" Al poco empecé a escuchar como respiraba mientras dormía "Adorable" pensé.
Pasamos toda la noche de esa manera, sin hablar mucho pues en seguida nos dormiamos, aunque quizas si yo fuese otro tipo de persona sí se podría hablar más, no lo sé.
Era la hora de desayunar, mi estomago gruñía demasiado, empezaba a darme vergüenza que ella lo escuchase. "Vamos a parar a comer, creo que ambos tenemos hambre" dijo como si nada, mientras seguia conduciendo y cambiando de dirección hacia un desvio a un bar.
Entramos, y me dirigí a la primera mesa que vi. mientras ella fue al baño. Me dispuse a pedir de mientras, no sabía si le seguiría gustandola misma comida que cuando eramos pequeños, pero quería correr el riesgo y tardar poco en marcharnos de ese lugar. Era horrible, tenía una iluminación terrible para que fuesen las 10 de la mañana, el camarero tenía una pinta extraña como los dos que estaban en la barra bebiendo ya cerveza, ni hablemos del olor a tabaco, alcohol y sustancias prohibidas. Pedí por los dos, temiendo que me mirase mal por hacer aquello, pero en el solitario camino que había hecho mientras caminaba había decidido contarle que nos conociamos de antes.
El camarero vino y dejó el pedido, acto seguido uno de los clientes se levantó y fue al baño, por instinto lo observé, algo me estaba diciendo que debíamos irnos cuanto antes, dejé la bolsa en la mesa, y fui al baño para comprobar que aquel hombre había ido al servicio que le correspondía. Una vez que respiré aliviado, aunque asqueado por el olor. Fui de nuevo a la mesa, para coger lo que habíamos pedido, esperé a que Heeyoung saliese.
-Vamonos.
-Pero aun no he pedido nada.
-Yo sí, podemos compartir. Vamonos.
-No. -En ese momento suspiré, porque sabía que se podía enfadar pero no aguantaba más aquel lugar y como miraban a Heeyoung esos babosos. Me puse enfrente suya me agaché un poco y la cogí como si fuese un saco. -Lo siento. -Dije mientras me disponía a marcharme de allí. Empecé a recibir una serie de golpes, insultos y patadas muy normales a como yo estaba actuando. Una vez que estabamos al lado del coche la bajé. -He comprado suficiente para los dos...
-¿QUÉ TE HA PASADO? APENAS ME HAS HABLADO EN EL VIAJE Y ¿AHORA TE CREES CON EL DERECHO DE TOCARME? -Me sentía muy culpable de aquello. Me disculpé de nuevo, no había pasado nada, sólo no me gustaban la gente que había ahí dentro, me daban mal espina, pero no había pasado nada. -Esta bien, comamos en el coche y nos vamos.
Despues de una hora, aprovechamos para volver a repostar, volvimos a nuestro camino. Esta vez conducía yo, tenía aun la adrenalina acumulada, así que sólo deje que ella durmiese o lo que fuese mientras yo soltaba mi frustración en la carretera.
*POV Heeyoung*
Habiamos vuelto a la carretera, aun sentía mi corazón latir muy rápido, aquel bar me había infundado respeto desde que lo vimos, pero no había otro hasta muchos más kilometros y no sabía si podía aguantar tanto el coche, y que Taekwoon me obligase a salir de allí me transmitió pánico, no sé por qué actué de aquella manera, pero me alegró - y me alteró, que me cogiese así. Estaba en estado de shock la verdad.
Cuando pasó unos quince minutos decidí hacerme la dormida, la verdad es que me agotaba mentalmente intentar hacer que hablase. Me quedé observandolo, me llamaba la atención lo atractivo que era, también se veía fuerte, no, no se veía, lo era. Nadie es capaz de levantar a otra persona de esa manera tan agíl como si fuese una simple hoja. Me llamaba la atención, ya no solo porque era misterioso desde el primer momento que lo vi el día anterior, si no porque era escesivamente alto para yo ir al lado suya, también porque un avión podría aterrizar en esa espalda. Extrañamente, aunque fue la primera vez que me fijé en él, me parecía conocido pero al responderme que ibamos a algunas clases juntos, aunque seguía pensando que me sonaba de otra cosa, decidí apartarlo, pensé que era imaginaciones mías.
Recordé entonces que tuve que cambiarme de sitio porque no veía detrás de un chico muy alto de espalda ancha, y empecé a reirme, "con que era él..." pensé. Me miró un segundo con una expresión neutra y volvio a fijarse en la carretera. En serio, como podía tener la mayoria del tiempo la misma cara, apenas cambiaba, lo más significativo fue cuando estabamos en aquel bar. Incluso cuando sonrie, solo sube un poco las esquinas de los labios, o sea no refleja que realmente quiere sonreirse. No sé cuanto tiempo estuve mirandole, pensando de nuevo que su cara me recordaba a alguien. Tenía buena memoria, por qué no podía recordar eso. Estaba frustrada, me 'desperté' para volver a atacarle con preguntas.
-¿Vas bien? -Asintió, cada vez que me asiente me dan ganas de cortarle la lengua, total no la usa, sólo para mojar sus labios de vez en cuando. -Oye, ¿alguna vez nos hemos visto en Seúl?
-Fui al grano, no quería quebrarme la cabeza. Y volvió a asentir, pero esta vez también soló un flojo sí. Este chico me iba a volver loca, me estaba volviendo loca, y en el mal sentido de la palabra- ¿Y hemos hablado antes? -Volvió a asentir. EN SERIO. ¿ESTE CHICO NO SABE OTRA COSA QUE ASENTIR?
-Una vez me pediste los apuntes. - Sin palabras, así me había dejado.
-Me refería fuera de clases. - Volvió a asentir.
*POV OMNISCIENTE*
Taekwoon, despues de intentar evitar ese tema tuvo que ceder, no estaba aun preparado, pero veía que se iba a enfadar o al menos a molestar si seguía por ese camino. Antes cuando eran pequeños era llamado por Leo, ya hace mucho y no recuerda si quiera el por qué, cuando creció decidió volver a su nombre real. Una vez le dijo su antiguo nombre, Heeyoung le recordó, no necesitaba más explicación, sin embargo no dijo nada, quería escucharlo hablar, era tan dulce, melosa, contrastaba tanto con su fisico. "Eramos amigos, creo que fuiste la única que podía considerar mejor amiga" cada palabra que decía, le daba en la conciencia como si fuesen cuchillos.
Taekwoon siguió hablando, contando como se sintió conforme veía que se quedaba sin su amiga, y ella intentaba reprimir las ganas de abrazarlo y llorar, porque podían estrellarse. Él se empezaba a sentir liberado de esa presión, mirada muy de mucho en mucho hacia la castaña, viendo que sus ojos guardaban lagrimas, eso lo hacía sentirse mal, no quería que sintiese pena por él. "Esta bien, fue hace mucho y eramos pequeños" dijo para tranquilizarla, pero lo único que consiguió es que se liberasen unas rebeldes gotas saladas. Ya era de noche de nuevo, faltaba poco para llegar, por la mañana ya estarían en sus respectivas casas, con sus familias y resguardados del frío.
Ahora conducía Heeyoung, volvían a estar callados, pero esta vez ella no hacia nada para que eso no ocurriese, se sentía culpable, recordaba como antes ellos os podían pasarse todas las tardes hablando y jugando sin parar, a ella le gustaba aquel chico, pero cambiaron de clase, y simplemente hizo más amigos 'más interesantes', se sentía culpable por ser así de pequeña, siempre lo recordaba y se imaginaba como sería 'Leo' ahora, se lo imaginaba igual pero más alto y con rasgos de adulto, pero no como realmente era, era muy diferente. No sabía cuantas veces se habrá disculpado en lo que llevaba conduciendo, pero las mismas veces que Taekwoon le había repetido "Esta bien, fue hace mucho y eramos pequeños". La última vez que ella se había disculpado, Taekwoon se deshizo de la manta que tenía por encima, se empezaba a sentir demasiado culpable por haberselo contado, llevó su mano hacia la cabeza de la chica y la acarició por encima del gorro que llevaba.
-En serio, no te preocupes. Me hace sentir mal. - Hablaba serio, como siempre, pero esta vez sonreía de verdad, ella se giró para mirarlo sorprendida, y se sorprendió más aun. - Aun eres una niña pequeña. ¿Deberias de llamarme Oppa? - Quería reconfortarla, no quería verle así. Aquella pregunta hizo que los dos se sonrojasen, no eran tontos, esa palabra podía tener otro significado, aunque no iba con esa intención los dos habían pensado en eso.
-Aun así podría decirtelo, son más pequeña. - Rieron timidamente, intentando salir del paso.
Eran las dos de la mañana, Heeyoung estaba cansada, haber estado llorando no fue buena idea si quería conducir por mucho rato, los ojos se le estaban cerrando, pero no quería cambiar ya, hacía poco que Taekwoon había empezado a dormir, se había preocupado por no dejarla sola llorando, quería reconfortarla. Se le habían gastado las bebidas energeticas y no tenía nada para entretenerse. Cogió un desvio para salir de la autopista, ya debían ir por carreteras secundarias, había nieve pero no lo suficiente para parar a poner las cadenas, en un momento sin apenas darse cuenta se había ido de la carretera y estaba encima de una montaña de nieve, se había quedado dormida, quizas había tenido algo que ver el golpe que se dio contra el volante.
-HEEYOUNG! DESPIERTA. POR FAVOR. DESPIERTA. - Escuchaba gritos desesperados, abrió los ojos con cuidado estaba en los asientos de atras del coche acostada, y Taekwoon encima zarandeandola, no le estaba tocando nada más que en los hombros, su cara era la descripción de desesperación y preocupación, ojos rojos, pupilas dilatadas. En cuanto vio que despertó sonrió aliviado, nunca había sonreido como en ese momento, la levantó con cuidado y le abrazó protectoramente, soltando las lagrimas que había guardado desde hacía media hora, antes eran amargas ahora eran más de alegría que otra cosa, la chica aun no entendía que había pasado. - Pensé que te había perdido de nuevo.
Notaba una presión en la cabeza, y como salía de allí sangre, pero eso no importaba porque Heeyoung estaba bien, tenía un pequeño rasguño en la ceja y apenas había salido sangre. Al notar el impacto, se preguntó si fue con otro coche, despues de comprobar que su amiga respiraba, fue a comprobarlo. La nieve estaba blanda y sus pies se hundian a cada paso que daba, había arboles desnudos rodeando la terrible escena, tetrico, por suerte no había ningún coche con peores condiciones, en realidad no había ningún coche, Taekwoon pensó que quizás no estaba porque fue culpa de ese coche, miró el asfalto, quería comprobar si fue cosa de su compañera o había otro coche realmente, había marcas de dos coches, lo malo de esas carreteras secundarias que es era de ambos sentidos, ningun coche pasaba para saber cual iba por el camino equivocado, eran las dos y media de la madrugada, era normal. Volvió al coche, que no estaba muy lejos, fue corriendo, ya que necesitaba estar de vuelta con Heeyoung, comprobar si estaba bien, pues puede respirar pero tener algún problema, un árbol traicionero tenía una de las raices por fuera, haciendo que el muchacho con el pelo negro, se golpease con la nieve, no hubiese sido para tanto si no fuese porque desde entonces se sentia algo mareado, tardó unos segundos en levantarse, y ahí fue cuando se dio cuenta que su cabeza sangraba, no escesivamente, pero sangraba.
Seguían abrazados, la chica posó sus manos en la espalda de su amigo, dando pequeñas palmaditas con una mano y con la otra acariciandolo. Se sentía decepcionada con sigo misma, y no fue a mejor cuando sus dedos se colorearon de rojo.
-Leo, quiero mirar tu herida. -Se levantó como pudo, Taekwoon le dio la espalda. La brecha estaba en la nuca. No creía en Dios, pero empezaba a rezar para que Taekwoon estuviese bien. -¿Te duele?
-No, si no fuese por la sangre no me habría dado cuenta
La chica cogió una camiseta que tenía del maletero, cogió nieve y la envolvió. No sabía mucho sobre heridas pero quería ver si era muy profunda, y le molestaba la sangre que se había quedado ahí. Limpió con cuidado, no quería hacerle más daño. Ese viaje le había hecho saber cuanto daño podría causarle a una misma persona en todos los sentidos. No se veía demasiado grave, sangraba demasiado, sólo eso, esperaba no equivocarse. -¿Has intentado llamar a emergencias? - Preguntó la chica con esperanzas de que así fuese y que estuviesen de camino. Afirmó, pero no con buenas noticias, no daba señal, estaban de los pocos puntos donde la señal venía y se iba como le daba en gana, sólo podían esperar a que volviese lo más pronto posible, Taekwoon aunque no queria demostrarlo sentía mucho miedo por su condición actual, no quería decirle que se sentía mareado, pues la herida estaba en un lugar delicado y eso no eran más que malas noticias. -Bueno, no pasa nada, mi madre sabe cuando hemos salido y sabe que debemos estar allí antes de las cuatro y media de la mañana, se preocupará y llamará a la policía. -Dijo más para tranquilizarse a sí misma.
El motor del coche había dejado de funcionar, estaban en la parte de atrás, así que no saben si es por el frío y no estan en movimiento o por la gasolina, pero lo único que pensaron fue que se habían quedado sin calefacción. Cogieron todas las mantas, chaquetas, cualquier cosa que diese calor y se lo pusieron, en esa zona estaba haciendo demasiado frío.
-Lo siento mucho. Por todo. Por hacerte venir al viaje, por estrellarnos, por todo.
-Yo quise venir. Ademas ¿crees que me sentiría bien si al volver de las vacaciones me entero que tuviste un accidente y lo pasaste tú sola? Me sentiría culpable. -En ese momento también se sentía culpable por lo ocurrido, si no le hubiese contado nada, no hubiese llorado, quizás no hubiese tenido el accidente. -Yo también lo siento.
Ambos se quedaron callados. Hasta que Heeyoung se le vino a la mente, que recordaba que cerca había una gasolinera, quizás podía ir hasta allí y llamar, coger gasolina e intentar que funcionase el coche. Cogió la linterna que anteriormente había cogido Taekwoon. No recordaba cuan lejos estaba de esa tienda, pero no le importaba, prefería hacer algo a esperar a que alguien se acordase de ellos.
-Espera. -Dijo Taekwoon antes de que saliese del coche. Le cogió del hombro y tiró un poco hacia él para acercarla más, con la otra mano la pasó debajo de su largo pelo, giró un poco su cabeza y la besó, no sabía por qué hacía eso pero necesitaba hacerlo. Fue dulce, sabía a lo último que habían comido, regaliz. Se transmitían mutuamente el miedo que tenían, pero también el cariño que se sentían el uno por el otro. Se separó lentamente- Esta bien, vete. Regresa pronto.
No tardó demasiado, en media hora ya estaba allí, por suerte era 24h, entró, y llamó al número de emergencias. Como dijo, cogió gasolina para probar el coche e ir al menos a la gasolinera. Tardó más de media hora, llevaba cinco litros de gasolina, le dificultaba ir rapido.
Eran las cuatro y media, Taekwoon se sentía debil, las camisetas que habían cogido para tapar la herida estaban todas decoradas con su sangre, aquello no paraba de sangrar, no quería dormirse no quería comprobar si era sueño u otra cosa, quería aguantar despierto, él podía con ello, él quería ir al siguiente semestre, él quería estar más tiempo con Heeyoung, quería ver a su familia dentro de unas pocas horas, quería vivir hasta los noventa años, quería tener hijos, nietos, quería tener una casa grande y comprar un monton de mascotas, definitivamente no quería a dormirse. Al par de minutos Heeyoung llegó, abriendo la trampilla para el tanque y echando la gasolina, abriendo la puerta del piloto e intentando arrancar. Despues de cinco minutos el coche consiguió arrancar, le dio gracias a todo ser invisible, cerró la puerta e intentó ir a la carretera. -Vamos a salir de aqui, he llamado, vienen a por nosotros a la gasolinera y tardarían diez minutos en llegar hasta aqui. -Siguió conduciendo hasta la gasolinera, y esperaron hasta que vino la ambulancia.
Atendieron primero a Taekwoon, su cara era casi como el papel, no había distinción entre sus labios y la cara si no fuese porque sobresalían. Su herida solo había atacado a unos pequeños capilares que para ahí, no había daños graves en el cerebro, el estar mareado era normal para alguien que perdía tanta sangre, le curaron y le dejaron acostado mientras conducian hasta el hospital más cercano, Heeyoung iba a su lado, uno de los enfermeros le curó la herida de su ceja mientras ella sólo estaba en estado de shock.
En el hospital, le hicieron una transfusión de sangre, era casi imposible generar la sangre que había perdido, lo dejaron en una habitación, descansando, le habían administrado algo para que pudiese dormir, pues no paraba de preguntar donde estaba Heeyoung, esta al llegar al hospital la habían llevado a observación pues, aunque no tenía ninguna herida grave la veían palida también, sólo tenía frío, aunque en ese momento sus dedos picaban por el cambio de temperatura, allí en comparación hacía calor, sin contar que aun tenía toda la ropa que había utilizado para ir a la gasolinera.
Al par de días Taekwoon salió de allí de la mano de sus familiares sobreprotegiendolo, abrazandolo, besandolo, pasando el mal trago de esos dos días sin dormir al lado de su cama, viendo como llamaba a una chica que no habían visto desde hace más de quince años. Heeyoung estaba en su cuarto, no paraba de llorar, echarse la culpa a sí misma de todo lo ocurrido, no quería que el pelinegro la viese nunca más, si ella lo veía sólo vería todo el daño que le había ocasionado, tanto hace poco como hace ya dos decadas, por otro lado le dolía no verlo, sólo recordaba esa sonrisa que echó cuando ella despertó en el coche, de aquel beso casi como si fuese una despedida. "¿Él pensaba que iba a morir? y yo lo dejé sólo pasando lo que pensaba que iba a ser sus últimas horas de vida"
Leo recordaba donde vivía la chica, sólo esperaba que no se hubiesen cambiado de casa, estaba recuperado del todo, aunque estaba confundido de por qué no recibió una visita suya. Aun así no iba a esperar más, no quería verla en el salón de clase rodeada de gente y hacer como si nada, no quería esperar otros quince años para volver a hablar con ella, no quería si quiera esperar los veinte minutos que tardaba en llegar.
Tocó la puerta, abrió la madre, le abrazó y le dió muchos besos para su gusto, pero era de esperar. "Te ví en el hospital pero dormías aun. Has crecido tanto, no sé si estará visible, la avisaré"dijo pasando del abrazo a revolverme el cabello.
-No importa, necesito hablar con ella, si puedo... -Dije demostrando mi impaciencia, aunque intentando no ser irrespetuoso.
-De acuerdo, pero avisa antes de entrar.
Acto seguido fui hasta la puerta de su cuarto, aun lo recordaba, se sorprendía de lo mucho que recordaba sin saberlo. Tocó la puerta como lo hacían para saber que eran ellos cuando eran pequeños, dos veces rápido pausa y otro golpe, sin esperar demasiado abrió, se acercó a ella para no separarse por tanto tiempo nunca más.