-¿Entonces nunca me dirás que es lo que tienes? -me dijo.
-Te e dicho que no es nada, no te preocupes- mentí
-¿Como no me preocuparía por ti amor?- me contesto y me dedico una sonrisa.
-Cesar, amor, no tengo nada, enserio- Le sonreí de igual manera.
-Lo que tu digas amor, Pero aquí estoy, contigo y siempre-Me dijo al mismo tiempo que me abrazo.
-Gracias amor- también lo abrace y unas lágrimas corrieron por mis mejillas.
Odio mentirle a las personas, más a las personas que quiero, ahora entiendo porque odio mi vida.