Un mes después
Bufete de Abogados, Ciudad de México.
—Licenciada Cisneros, nuevamente le mandaron flores. —manifestó su secretaria con una gran sonrisa—.
Marcia respiró profundo y asintió con su cabeza. —Gracias, Maribel. Puedes dejar el ramo en el lugar de siempre.
—No sé si es una simple casualidad pero, siempre se las envían los viernes.
—Quizás... —agregó muy pensativa—.
—Con permiso, Licenciada.
Cuando la secretaria abandonó su oficina, se levantó de su asiento y se dirigió hacia ellas. Las olfateó despacio mientras sonreía involuntariamente y después tomó la tarjeta que cargaba el ramo.
"Mi corazón aún se rehúsa a soltarte".
Eran exactamente las palabras que estaban escritas sobre el pedazo de papel. A puño y letra por él. Negarlo o hacerse de la vista gorda era imposible, conocía la forma de su caligrafía a la perfección. Siempre se había caracterizado por ser cursiva y bastante legible.
Hacía cuatros viernes se había divorciado de él y aquel era el cuarto ramo que recibía en su lugar de trabajo.
Y nada más y nada menos que todos con la misma frase; esa que le había gritado cara a cara y con sus ojos empañados segundos antes de firmar el maldito divorcio.
—Nunca te vas a rendir, Esteban Lombardo... —susurró entre suspiros—.
[...]
Una hora después
—Gracias por la invitación, Iñaki. Está muy bonito este sitio. —expresó la pelirroja reparando a su alrededor—.
—Gracias a ti, querida, por aceptar mi invitación a este almuerzo. —le sonrió y la tomó por su mano con sutileza—.
Ella se retiró disimuladamente de su agarre y le sonrió. —¿Qué vas a pedir?
—Este restaurante es español así que pediré algo muy tradicional. Una Paella Valenciana con vino blanco. ¿Y tú?
—Creo que también lo mismo.
—Vale. —asintió sonriente—.
Luego de haber degustado sus platos continuaron conversando.
—Marcia, me siento tan feliz de verte realizada, ejerciendo tu profesión de abogada y en compañía de tus hijos.
—Gran parte de mis logros han sido gracias a tu apoyo y ayuda incondicional. Es algo que siempre tendré muy presente. —le sonrió—. De verdad, gracias por absolutamente todo, Iñaki.
—También me alegra muchísimo que te hayas divorciado.
La pelirroja medio sonrió y asintió con su cabeza sin contestarle nada.
Él finalmente se llenó de valentía y le confesó lo siguiente. —Yo te amo, Marcia. Te he amado en silencio desde que te conocí.
Ella se sorprendió un poco y el ambiente entre los dos se tornó muy tencionante.
—Yo... eh... —titubeó apenas asimilando la situación—. No sé que decirte, Iñaki. No me esperaba escuchar esto.
—Lo sé. —la tomó nuevamente por su mano—. Marcia, el amor que siento por ti es un sentimiento tan fuerte. He tratado de disimularlo desde que te conocí, pero ya no quiero seguir callando. Estoy perdidamente enamorado de ti y lo que más deseo que es estar contigo, no como amigo, sino como tu pareja.
—Iñaki, yo no te quiero lastimar, tengo que ser honesta contigo porque te lo mereces. —unió su otra mano a su agarre—. Desafortunadamente, sólo te puedo ofrecer mi más sincera amistad.
Él le sonrió con decepción y resignación. —¿Aún lo quieres, cierto?
La pelirroja guardó silencio por un par de segundos y después le contestó de forma apacible. —Es una respuesta que me gustaría mantener en lo más profundo de mi intimidad.
—Querida Marcia, no pasa nada si todavía lo sigues amando. No te juzgo por ello. —palpó delicadamente su mano—. Hace apenas dos meses te fuiste de su lado y supongo que olvidarlo del todo es un proceso que lleva su tiempo.
—Gracias, Iñaki. Tus palabras son como un bálsamo.
El español le propició un minucioso beso sobre sus nudillos. —Pero, por otra parte, quiero que sepas que yo estoy dispuesto a aventurarme contigo aún sabiendo que no me correspondes de la misma forma. Ambos nos conocemos bastante bien, siempre nos hemos llevado de maravilla. ¿Por qué no intentarlo? Quizás el tiempo sea nuestro mejor aliado para que en tu corazón surja un sentimiento más fuerte que la amistad. ¿Qué dices?
—Iñaki, perdóname, por favor. —apretó su mano como señal de apoyo—. En estos momentos no puedo aceptar lo que me propones por dos razones. La primera es que, no quiero estar en una relación en donde yo no sienta amor, no es precisamente lo que deseo para mi y tampoco es justo para la otra persona. Y la segunda razón, que realmente es la más importante; tú. ¡Por Dios! Eres un excelente ser humano y buen hombre, mereces tener a tu lado a una mujer que verdaderamente te ame así como tú lo haces. Y para ser honesta, yo no soy la indicada.
—Entiendo, Marcia. —asintió con un ademán—. Admiro y agradezco tu transparencia.
—Espero que nuestra amistad no se vea afectada por esto, por favor.
—No, no te preocupes. Esto que acabó de suceder no será ningún impedimento para sigamos siendo buenos amigos y disfrutemos de una exquisita gastronomía española. ¡Oléé! —exclamó sonriéndole—.
Ella rió y brindó junto a él. —¡Por que esta cálida amistad perdure para siempre!
—¡Salud, mi querida amiga y colega!
[...]
Noche
Departamento de Marcia
—¿Por qué tengo que recordarte todos los malditos días de mi vida? —pensó cuestionándose mientras se vertía una copa de vino—. Si pudiera mentirme y convencerme a mi misma todo sería tan perfecto. —musitó y dio un sorbo—. ¡Dios! ¡Esta semana estuve como una estúpida esperando impacientemente el viernes porque sabía que las mandarías!—exclamó reprochándose—. ¡Me mataba la curiosidad por saber cómo serían en esta ocasión! —seguía confesándose en voz alta y tomó una bocanada de vino—. Y para qué mentir, también me estaba muriendo por presenciar una vez más esa torturante y desestabilizadora frase escrita a mano por ti. <<Mi corazón aún se rehúsa a soltarte>> —mencionó entre susurros—.
Luego de haberse terminado su copa cerró sus ojos y... ¡Oh, sorpresa!
Flashback
—Yo... no tengo ningún problema en que compartamos la cama.
—¿En serio? ¿Segura?
—Sí, somos adultos... —dio de hombros con obviedad— y sabemos lo que no debemos de hacer...
Abrió sus ojos de un sólo golpe y resopló frustrada. —Esa noche fue un error. Un tonto error. No debo recordar mis errores.
Reafirmó su discurso y vertió otra copa.
[...]
A esas alturas, ya había ingerido tres copas de su botella de vino tinto y empezaba a sentirse un tris mareada.
Y de repente, se atrevió a hacer lo que muy probablemente jamás haría estando sobria por completo.
Lo llamó.
[...]
Casa Lombardo.
—Bueno, ¿Marcia? —la cuestionó emocionado al contestar—.
—No me mandes flores, por favor. Y de paso, te agradecería muchísimo que también te salgas de mi cabeza, gracias. —escuchó el moreno detrás de su celular—.
Y de inmediato, oyó el sonido de interrupción de la llamada.
—¿Marcia, estás ahí? —preguntó un tanto desconcertado—.
Al darse cuenta de que ella le había cortado, le marcó.
[...]
Departamento de Marcia
Ella vio el nombre de Esteban en medio de su llamada y decidió ignorarlo. Él nuevamente le marcó y... fracasó.
Sin embargo, la tercera fue la vencida.
—¿Qué quieres, Esteban?
—Quiero verte y voy a hacerlo ahora mismo.
—¡No! ¡Ni se te ocurra hacer eso! —le respondió muy nerviosa—.
—Sí, lo haré. Ya mismo iré a tu departamento.
—Esteban, yo no deseo verte. Además, no quiero que Hugo y Lucía discutan contigo.
—No me importa Hugo y Lucía. El colmo que yo le tema a mis propios hijos. ¡Por Dios!
—¿Vas a seguir empeñado en esa absurda idea de venir a verme? ¿Para qué? Tú y yo no tenemos nada más de qué hablar. ¡Y es tardísimo!
—En quince minutos estoy en tu edificio.
—¡Ya veo que es imposible hacerte cambiar de opinión! Pero, no vengas al departamento. Mejor espérame en el parque que está cerca de aquí.
—Bien, por mi está perfecto. —asintió y cortó la llamada—.
La pelirroja arrojó su celular a la cama y apretó sus dientes recriminándose mientras daba vueltas muy ansiosa en su recamara. —¿Por qué tuve que marcarle y decirle esa babosada?! ¿Ahora qué? Me toca verlo, y... ¿qué hago?—se cuestionó insegura y bastante inquieta—.
La sangre comenzó hervirle un poco más haciéndola sudar y en cuestión de segundos, el leve mareo que estaba experimentado producto del alcohol desapareció.
[...]
Minutos después.
El moreno se bajó del coche y reparó el parque. Aquel sitio estaba completamente solo, no era para menos, eran alrededor de las diez de la noche.
Él continuó esperándola por un largo rato y aún no llegaba. Cuando supuso que no acudiría al lugar, se desilusionó y buscó para montarse al coche.
No obstante, precisamente en ese momento, se topó con ella de frente. Venía caminando muy despacio, con los brazos cruzados como si tuviese frío y más hermosa que nunca.
Parecía como si diera un paso adelante y dos hacia atrás. Por lo menos, así lo sentía Esteban.
Hasta que finalmente se acercó a él y lo encaró en silencio.
El moreno le sonrió acariciando su rostro y le dijo dulcemente. —Te ves preciosa...
La pelirroja respiró con un tanto de dificultad. La tensionaba muchísimo su cercanía. —No está bien... —musitó—. Esto no está bien, Esteban.
Al oír su oposición, la estrechó contra su cuerpo y le respondió con suavidad. —Sí está bien... —besó su cabello—.
Qué cálido estaba siendo su abrazo, se sentía tan único y reconfortante. Una lágrima se escapó de su ojo color esmeralda y le dijo. —No me mandes flores, por favor.
—Mi corazón aún se rehúsa a soltarte, Marcia. —su voz sonó exhausta y adolorida—.
Ella se quebró entre lágrimas. —Y tampoco me escribas esa frase, y menos me la vuelvas a decir, es una tortura.
—Perdóname, por favor... —la encaró y secó sus mejillas—. Yo me niego a perderte... —afirmó con sus ojos empañados y se pasó bruscamente las manos por su vista para no llorar—. ¿Por qué si me quieres no me puedes perdonar?
—Porque mis heridas son más fuertes...
—Antes de irte de la casa te pedí perdón de rodillas, de verdad, estoy muy arrepentido por todos los errores que cometí en el pasado. —aseguró con su voz entre cortada y se derrumbó entre lágrimas—. Me siento tan culpable por todo tu sufrimiento, por no haber creído en ti, por haberte abandonado, por haberte separado de nuestros hijos y haberles mentido. —soltó un jadeo sollozando—. ¡Dios mío! ¡Cuánto lo siento! ¡Cuánto lo siento, Marcia!
—Si hubieras hecho algo más para enmendar tu daño cuando me casé contigo para recuperar a mis hijos quizás en estos momentos las cosas serían muy diferentes, pero no. —se limpió la cara, resonó su nariz y lo miró con firmeza—. Preferiste seguir desconfiando de mi y seguir dudando de tu paternidad hasta no ver las pruebas.
—Sí, yo lo sé. —asintió con su cabeza agachada—. Fui un miserable contigo, fui el peor hombre. No te merezco. —la encaró—. Perdóname, qué egoísta estoy siendo al pretender tenerte conmigo en contra de tu voluntad.
—¿En contra de mi voluntad? —lo interrogó inconsciente de que se estaba delatando—.
Esteban sonrió con ironía e hizo un ademán afirmativo. —Claro, tú no me quieres en tu vida. —se encogió de hombros—. Llegaste hasta aquí en contra de tu voluntad, huyéndole a que nuestros hijos se enojaran al verme.
—Sí, así es. —tragó saliva nerviosa—.
—Perdóname por haberte molestado todo este tiempo, Marcia. Puedes estar tranquila, no te enviaré flores.
—¿No? —volvió a cuestionarlo impulsivamente—.
Él frunció su ceño un tanto desconcertado y de nuevo sonrió irónicamente. —Por supuesto. —acortó la breve distancia que los separaba—. ¿O sí?
Ella comenzó a agitarse un poco y negó con su cabeza.
—Haciéndole honor a mi persona. ¿Qué pasaría si me comporto contigo como lo que siempre he sido?
—No... —tragó saliva—, no te comprendo.
—¿Qué pasaría si en este momento me comporto como lo que siempre he sido contigo, un miserable?
Marcia inhaló profundo y exhaló con un tris de fuerza, estaba resultando muy martirizante tenerlo casi pegado a su boca.—¿Qué quieres decir con eso, Esteban?
Él medio rozó sus labios y se alejó un par de centímetros—. He querido decir que, ¿qué sucedería si me comporto como un miserable contigo besándote en contra de tu voluntad? ¿Me golpearías?
—No, tú no te atreverías a hacer eso... —le refutó con un tono tembloroso—.
Y él sin tanto rodeo, se lanzó a succionarle la boca. Y para su sorpresa, la pelirroja no lo golpeó, al contrario, le correspondió de la misma manera.
Era un beso delicado y a la vez intenso. Había amor, añoranza y mucho deseo.
Pd: Este cap jamás se me va a olvidar en la vida y Yanina Zotelo lo sabe. 😭
Pd2: espero que lo hayan disfrutado, yo me largo a llorar de la rabia. 😔