Apo Quiere Omegas

By AlexanderBlackA

15.8K 1.4K 225

Apo solo quiere una cosa y lo que quiere es un par de Omegas Mile sabe que siente cosas por Apo pero no lo a... More

Prólogo
Personajes Principales
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Avance
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17

Capitulo 13

794 56 9
By AlexanderBlackA

Apo estaba acostado en la cama, maravillado al ver cómo los omegas se acercaban a él.

Aunque esto está fuera de nuestro plan, no puedo negar que me excita sobremanera- dijo, observando a Bas sonreír e igual que Zee.

Además, como has sido un buen alfa con nosotros, te mereces un premio, uno donde tu sólo sales ganando—añadió Bas, mientras le bajaba el short.

Ambos omegas jadearon al ver el tamaño de la verga de Apo.

Te ha de medir 23 cm- dijo Zee viendo la verga del alfa.

No creo, yo digo que 24 cm- dijo Bas mientras veía la hermosa verga aperlada del mayor

En realidad 26 cm y 4 de grosor- dijo Apo orgulloso- así que por qué no prueban su sabor- dijo viendo al par asentir

Con deseo en sus ojos, comenzaron a pasar sus lenguas por toda su longitud, haciendo que Apo soltara un gemido ronco. Los movimientos sincronizados de sus lenguas exploraban cada rincón, provocando olas de placer que recorrían su cuerpo.

Apo los observaba desde su posición, disfrutando cada segundo de las caricias que le brindaban. Sus gemidos se intensificaron, llenando la habitación con su sonido grave y profundo.

—No se detengan —murmuró Apo con la voz entrecortada, dejándose llevar por el placer.

Los omegas, alentados por sus palabras, intensificaron sus caricias, alternando entre suaves lamidas y audaces succiones. La mezcla de sensaciones era casi abrumadora para Apo, quien cerró los ojos por un momento antes de abrirlos nuevamente para no perderse ni un instante de aquella escena.

Después de unos minutos, Apo les ordenó:

—Bájense los shorts y denme la espalda.

Los omegas obedecieron de inmediato, bajándose los shorts y mostrando sus culos. Apo admiró la vista durante unos instantes, luego levantó una mano y comenzó a darles nalgadas, disfrutando del sonido y la reacción de sus cuerpos ante cada golpe.

Con una mirada de deseo, Zee se acercó de nuevo a Apo y, sin previo aviso, se metió la verga de Apo hasta la garganta. La sensación hizo que Apo soltara un gemido ronco y profundo, sus manos aferrándose a las sábanas mientras sentía el calor y la presión en su miembro.

Bas se acercó entonces a Apo, quedando muy cerca de su rostro. Apo lo miró intensamente antes de atraerlo hacia sí y besarlo con pasión. Mientras sus lenguas se entrelazaban, una de las manos de Apo se deslizó sobre el culo de Bas, apretándolo firmemente. El contacto hizo que Bas soltara un gemido de placer contra los labios de Apo.

Zee continuaba mamando con fervor, intensificando el placer que sentía Apo, quien ahora disfrutaba de la doble atención de los omegas. Bas, gimiendo entre besos, se movía al ritmo de las caricias de Apo, aumentando la intensidad del momento.

Apo profundizó el beso con Bas, sintiendo cómo sus gemidos se mezclaban. Sus dedos se apretaron aún más en el trasero de Bas, provocando un nuevo gemido de parte del omega. Mientras tanto, Zee intensificaba el ritmo, llevando a Apo al borde del éxtasis con cada movimiento de su lengua y labios.

Los sonidos de placer llenaban la habitación, creando una sinfonía erótica que envolvía a los tres. Apo, sintiendo que el clímax se acercaba, rompió el beso con Bas para liberar un gemido profundo y gutural.

—Bas, quiero que pongas tu culo en mi cara —ordenó Apo, su voz cargada de deseo.

Bas obedeció de inmediato, moviéndose con agilidad para colocarse sobre el rostro de Apo, presentándole su trasero. Apo no perdió tiempo y comenzó a lamer con avidez, provocando gemidos intensos en Bas. El placer se extendía en ondas por el cuerpo del omega, quien no pudo evitar estremecerse ante la habilidad de Apo.

Al mismo tiempo, Bas se inclinó hacia abajo, uniéndose a Zee en la tarea de lamer la verga de Apo. Las lenguas de ambos omegas trabajaban en armonía, recorriendo cada centímetro de su longitud y aumentando el placer de Apo a niveles casi insoportables.

Apo gemía contra el culo de Bas, sus manos aferrándose a las caderas del omega para acercarlo aún más. Los gemidos y jadeos de Bas se intensificaron, mezclándose con los de Apo, creando una atmósfera cargada de deseo y pasión.

Zee y Bas coordinaban sus movimientos a la perfección, alternando lamidas y succiones que llevaban a Apo al borde del clímax. Cada momento era una sinfonía de placer, una danza erótica que envolvía a los tres en un torbellino de sensaciones.

La habitación se llenaba con los sonidos de su encuentro, cada gemido, cada jadeo, cada suspiro, formando una melodía de deseo que parecía no tener fin. Apo sabía que no podría resistir mucho más, el éxtasis estaba a solo un paso, listo para consumirlo por completo.

Mientras Apo le mamaba el culo a Bas, metiéndole la lengua con intensidad, sintió cómo Zee tomaba su mano y la guiaba hacia su propio agujero húmedo. Los dedos de Apo encontraron los bordes, y comenzó a estimularlos, jugando con suavidad, lo que provocó que Zee soltara leves gemidos agudos.

El sonido de los gemidos de Zee solo aumentó el placer de Apo. Después de unos instantes, sin previo aviso, Apo le metió dos dedos de golpe, haciendo que Zee soltara un gemido más fuerte, su cuerpo estremeciéndose ante la sensación.

Apo, completamente inmerso en la experiencia, sentía cómo los cuerpos de los omegas respondían a cada uno de sus movimientos, cada gemido, cada estremecimiento alimentando su propio deseo. La conexión entre los tres era intensa, un lazo de placer y deseo que los unía en ese momento perfecto.

Apo comenzó a mover sus dedos habilidosamente, provocando gemidos de placer en Zee mientras exploraba su cuerpo.

Al mismo tiempo, deslizó su lengua hasta el fondo del agujero de Bas, probando su lubricante natural con entusiasmo.

La combinación de sensaciones provocó un crescendo de gemidos y suspiros en la habitación, sumergiendo a todos en un éxtasis compartido.

Le dio unas fuertes nalgadas a Bas, provocando gemidos mezclados de sorpresa y placer. Mientras seguía moviendo sus dedos golpeando la próstata de Zee con precisión casi celestial.

Muy a su pesar de separó del agujero rosado de Bas, no podía evitar sentirse orgulloso al ver como lo había dejado.

Sintió como el par seguía lamiendo y chupándole su verga con hambre y devoción provocándole una necesidad de satisfacerlos antes de sacar sus dedos del agujero de Zee.

Ambos omegas habían detenido su trabajo al dejar de sentir la atención que les daba Apo.

Cambien de lugar omegas- ordenó Apo con voz ronca y demandante mientras veía al par asentir

Bas y Zee no duraron en seguir la orden del alfa y en un movimiento rápido cambiaron de posiciones.

Apo sonrió orgulloso al ver el agujero húmedo y necesitado de Zee más de cerca, mientras sentía cómo Bas tomaba su mano y la colocaba cerca de su entrada.

Sin pensarlo dos veces, Apo hundió su lengua en el agujero de Zee y sus dedos en el agujero de Bas al mismo tiempo, provocando gemidos agudos en los omegas.

El placer que recorría los cuerpos de los tres era palpable en el aire cargado de deseo. Los gemidos de Zee y Bas se mezclaban en una sinfonía de éxtasis mientras Apo se entregaba al placer de satisfacerlos.

Apo comenzó a mover su lengua dentro del agujero de Zee, probando el lubricante natural que emanaba, mientras Bas gemía por los golpes que recibía en su próstata. Los movimientos coordinados de Apo provocaban olas de placer en los omegas, quienes se retorcían de gusto bajo sus caricias expertas.

El ritmo del encuentro se volvía más frenético con cada segundo que pasaba, el deseo consumiendo a los tres con una intensidad abrumadora.

Apo se sentía poderoso y dominante, disfrutando del control que tenía sobre los cuerpos y el placer que era capaz de provocar en Zee y Bas.

Bas se tragaba la verga de Apo con facilidad, sentía como llegaba hasta el fondo de su garganta mientras jugaba con sus enormes huevos.

La habitación resonaba con los sonidos del placer, los gemidos y los suspiros llenando el espacio mientras los tres se entregaban por completo al éxtasis del momento. Ninguno de ellos quería que aquella experiencia terminara, deseando prolongar el placer lo máximo posible.

Apo continuó con sus caricias, explorando cada rincón de los cuerpos de Zee y Bas, llevándolos al borde del éxtasis una y otra vez con sus hábiles movimientos. El placer era casi abrumador, una sensación embriagadora que los envolvía por completo y los llevaba a nuevas alturas de placer.

La conexión entre los tres era intensa, una unión de cuerpos y almas que los dejaba sin aliento. En ese momento, no existía nada más que el placer mutuo y la satisfacción de estar juntos, compartiendo un momento de éxtasis que nunca olvidarían.

Mile estaba paralizado de horror al escuchar los gemidos entrelazados de Bas y Zee, acompañados por los gruñidos intensos de Apo. La escena, aún invisible para él, se reproducía con una claridad dolorosa en su mente, cada sonido perforando su corazón como dagas envenenadas.

Sentía cómo su lado Omega ardía de enojo, herido y furioso. Cada respiración se volvía un desafío, una batalla contra el dolor creciente que lo aplastaba al seguir oyéndolos.

La mezcla de sonidos era una tormenta que lo envolvía, su cuerpo temblando bajo el peso de emociones que no podía controlar.

Deseaba irrumpir en esa habitación, gritarles, desahogar su tormento, pero sus piernas se negaban a obedecer. Era como si una fuerza invisible lo mantuviera clavado al suelo, cada músculo paralizado por la intensidad de su angustia. Sus manos, temblorosas, se aferraban a los costados de su cuerpo, sus uñas clavándose en su propia piel en un intento desesperado de contener el dolor interno.

No entendía por qué le dolía tanto, por qué la traición le calaba tan profundo, y, sobre todo, por qué el rechazo le quemaba el alma. ¿Por qué sentía esta punzada de celos, esta furia irracional que lo consumía? Los pensamientos se arremolinaban en su cabeza, cada uno más doloroso que el anterior, cada uno alimentando la tormenta de emociones que lo arrastraba hacia el abismo.

Finalmente, incapaz de soportarlo más, salió corriendo, sus ojos inundados de lágrimas. En su mente resonaban las palabras: había sido un error, debió quedarse con los demás. Cada paso que daba era pesado, su visión borrosa por las lágrimas que no dejaban de brotar, su pecho apretado como si una mano invisible estuviera exprimiendo su corazón.

Desesperado, sin saber a quién recurrir para encontrar consuelo, se sentía incapaz de controlar las ganas de llorar como un niño perdido.

La sensación de soledad era abrumadora, cada rincón del lugar le parecía hostil, cada sombra un recordatorio de su dolor y su pérdida.

Buscaba frenéticamente un lugar donde tomar aire, un refugio donde alejar los pensamientos oscuros que lo acosaban, diciéndole que todo era su culpa, que había dejado el camino libre para que Bas se metiera con Apo.

Su mente era un caos, una vorágine de recriminaciones y dudas, cada pensamiento una llama que avivaba el fuego de su sufrimiento. Finalmente, encontró un rincón apartado, un espacio donde dejarse caer al suelo, abrazando sus rodillas mientras sollozaba, su cuerpo sacudido por los espasmos de un llanto que no podía contener.

El ritmo del encuentro se volvía más frenético con cada segundo que pasaba, el deseo consumiendo a los tres con una intensidad abrumadora. Apo se sentía poderoso y dominante, disfrutando del control que tenía sobre los cuerpos y el placer que era capaz de provocar en Zee y Bas.

Sin pensarlo sacó sus dedos del agujero de Bas, haciendo que el omega emitiera un gemido de protesta.

Bas, quiero que me des sentones- ordenó Apo con voz ronca mientras veía al Omega asentir.

Bas asintió con determinación, comprendiendo la orden de Apo. Con movimientos sensuales, Bas se colocó sobre la verga de Apo y comenzó a moverse con ritmo, descendiendo y ascendiendo, llevando a Apo al borde del éxtasis con cada movimiento.

Apo sentía la intensidad con la que se movia el Omega, disfrutando del placer de sentirlo apretando su verga.

Sin embargo, pronto volvió su atención al agujero de Zee, y sin vacilar, volvió a hundir su lengua en él, provocando gemidos de placer en el omega.

La habitación resonaba con los sonidos del placer mientras los tres se entregaban por completo al éxtasis del momento, cada uno disfrutando del placer que los otros les ofrecían. El encuentro era una danza de deseo y pasión, una experiencia que ninguno de ellos pronto olvidaría.

Mientras Bas y Apo se movían juntos, sus cuerpos sincronizados en un ritmo frenético, Zee se inclinó hacia Bas. Sus ojos se encontraron, y sin decir una palabra, se acercaron el uno al otro y comenzaron a besarse de manera intensa. Sus lenguas se entrelazaban y sus bocas se movían con urgencia, compartiendo un beso cargado de deseo y pasión probando nuevamente el sabor de la verga de Apo.

La conexión entre Zee y Bas era palpable, cada gemido y suspiro se transmitía a través de sus labios, amplificando el placer que sentían. El beso solo servía para intensificar el deseo que ardía entre los tres, creando una atmósfera cargada de erotismo

Apo continuaba disfrutando del placer que le brindaban, sus movimientos cada vez más frenéticos mientras escuchaba los gemidos y suspiros de los omegas.

Imaginarse a Zee y Bas besándose intensamente solo aumentaba su propio deseo, llevándolo al borde del éxtasis.

La habitación resonaba con los sonidos del placer, los gemidos y los suspiros llenando el espacio mientras los tres se entregaban por completo al éxtasis del momento. Ninguno de ellos quería que aquella experiencia terminara, deseando prolongar el placer lo máximo posible.

El encuentro era una danza de deseo y pasión, una experiencia que ninguno de ellos pronto olvidaría, con Zee y Bas compartiendo un beso que parecía no tener fin, sus cuerpos moviéndose en perfecta sincronía mientras se entregaban al placer que Apo les brindaba.

Apo, a regañadientes, se alejó del agujero de Zee, sintiendo cómo Bas seguía montándolo con fuerza, como si quisiera que lo llenara con su semen. Sus manos se aferraban a las caderas de Bas, sintiendo cada movimiento, cada contracción de su cuerpo.

—Omegas, cambien de lugar —ordenó Apo, haciendo que el par se detuviera.

En un movimiento rápido, Apo tenía de nuevo el culo de Bas en su rostro, mientras sentía cómo Zee se dejaba caer encima de su verga. La vista de Bas, con su entrada expuesta, hizo que Apo sintiera una oleada de deseo recorrer su cuerpo.

Zee puso los ojos en blanco al sentir cómo la enorme verga de Apo lo abría hasta llegar a su próstata. Sin esperar más tiempo, comenzó a moverse rápidamente, sintiendo cómo Apo lo tomaba de la cintura, guiándolo con fuerza y precisión. Los gemidos de Zee eran un canto de placer, resonando en la habitación mientras se movía con un ritmo frenético.

Bas, no dudando un segundo, se sentó en el rostro de Apo, sintiendo cómo la lengua del alfa comenzaba a meterse en su agujero. Cada lamida era un estímulo directo a sus sentidos, provocándole oleadas de placer que lo hacían gemir de manera incontrolable.

Ambos omegas volvieron a unir sus labios en un beso más salvaje y sucio, sus lenguas luchando por el dominio mientras se movían al ritmo de las embestidas de Apo. Sus gemidos y jadeos se mezclaban en una sinfonía de placer que llenaba la habitación.

Apo se deleitaba con cada movimiento, disfrutando del sabor de Bas y la sensación de Zee apretándolo con cada sentón. La combinación de estímulos lo tenía al borde del clímax, pero se mantenía firme, queriendo prolongar el placer el máximo tiempo posible.

Los cuerpos de los tres se movían en un ritmo desenfrenado, el aire cargado de deseo y lujuria. Zee aumentó la velocidad de sus movimientos, buscando intensificar el placer mientras Bas gemía cada vez más fuerte por las hábiles caricias de la lengua de Apo.

El beso entre Zee y Bas se volvía más intenso, más desesperado. Sus bocas se movían con urgencia, buscando satisfacer un deseo insaciable. La saliva se mezclaba mientras sus lenguas se entrelazaban, creando un espectáculo erótico que alimentaba aún más el deseo de Apo.

Cada embestida, cada caricia, cada gemido era una sinfonía de placer, una danza de cuerpos y almas que se entregaban al éxtasis del momento.

Los tres se movían como uno solo, perdidos en un mar de sensaciones que los llevaba a nuevas alturas de placer.

Apo sabía que el clímax estaba cerca, y se deleitaba en la anticipación, disfrutando de cada segundo de aquella experiencia única.

Los gemidos y jadeos de Zee y Bas eran música para sus oídos, un recordatorio constante del placer que estaba provocando en ellos.

El momento se volvía más intenso con cada segundo, el deseo consumiendo a los tres en una espiral de lujuria y pasión.

Apo no podía evitar sentirse orgulloso, sabiendo que estaba proporcionando un placer indescriptible a los omegas, y disfrutando de cada momento de aquel encuentro inolvidable.

Bible sabía que había cometido un grave error al buscar al alfa, al seguir a los tres. Ahora, la imagen de Apo cogiendo a Zee mientras besaba a Bas no podía borrarse de su mente. Esa escena se repetía una y otra vez, cada detalle grabado a fuego en su memoria.

Mientras seguía caminando, la devastación se apoderaba de él. Sentía cómo su corazón se hacía pedazos, cada latido era una puñalada de dolor sin motivo aparente. Sus pasos eran vacilantes, cada uno más pesado que el anterior, como si el suelo mismo conspirara para hundirlo más en su miseria.

No entendía por qué le molestaba tanto que Apo estuviera con otros omegas. Era una sensación de traición, de un dolor inexplicable que le corroía el alma. ¿Por qué esta rabia irracional, esta furia que lo consumía desde adentro? Los celos y la impotencia se entrelazaban en su pecho, creando una tormenta emocional que lo dejaba sin aliento.

Sentía un inmenso enojo subir por su cuerpo, una ola de calor que amenazaba con desbordarlo. Quería regresar, irrumpir en la habitación y detenerlos. Quería lanzarse contra ese par, demostrarle a Apo las terribles consecuencias de su osadía, de su traición. Pero sabía que no podía hacerlo solo, que necesitaría ayuda para enfrentar lo que se avecinaba.

Sus pensamientos eran un caos, un torbellino de rabia y desesperación. Cada imagen, cada sonido que recordaba de aquella escena, avivaba más su furia. Se imaginaba irrumpiendo, apartando a Apo de los otros, reclamándolo solo para él. Pero la realidad era más cruel; sabía que sus deseos eran imposibles de cumplir sin consecuencias desastrosas.

Bible siguió caminando, perdido en su tormento, buscando algún resquicio de paz en medio del caos. Pero la imagen seguía ahí, clavada en su mente, recordándole su impotencia, su dolor y la traición que sentía en cada fibra de su ser. Y su mente solo le decía que era su culpa.

Apo se encontraba en medio de Zee y Bas, los tres exhaustos después de una sesión de sexo increíble.

Eso fue genial- murmuró Zee mientras pegaba su cuerpo al de Apo, buscando aún más cercanía.

Sin duda alguna, fue una de las mejores experiencias que he tenido- dijo Bas, sus dedos acariciando el pecho de Apo con ternura.

Casi me dejan seco. Nunca pensé que existieran omegas con tanta resistencia- comentó Apo, observando al par con una sonrisa de satisfacción en los labios.

Y aún así lograste hacernos venir más de tres veces- añadió Zee, su mirada reflejando admiración hacia el alfa, quien se sentía orgulloso de su hazaña.

Y con esa tremenda verga, casi nos dejas inválidos- bromeó Bas mientras deslizaba su mano por el cuerpo de Apo, provocando risas entre ellos.

Pero bien que la estabas montando- respondió Apo, su mirada llena de complicidad con Bas, quien sonreía divertido ante el comentario.

¿Crees poder aguantar un segundo round?- preguntó Bas, tomando la verga de Apo entre sus manos con una mirada juguetona.

Si me la ponen dura, les doy hasta el amanecer- respondió Apo con seguridad, viendo la emoción reflejada en los ojos del par.

Creo que será muy sencillo- afirmó Zee, repartiendo besos por el pecho del alfa con una sonrisa traviesa en los labios.

Apo simplemente se quedó observando cómo nuevamente los omegas se entregaban a él, sus labios y lenguas explorando cada centímetro de su ahora dura verga con una pasión insaciable.

Taran les gusto?
Opiniones!
Pobres de Mile y Bible xd.
Nos vemos en la próxima actualización
Love Is Love

Continue Reading

You'll Also Like

94.1K 8K 55
Es fácil perderme en tu mirada, es fácil tener sed de tus labios, querer tenerte a mi lado, querer protegerte querer ser yo quien siempre esté a tu l...
16.1K 1.4K 52
nuevamente se reencuentran después de unos largos dos años sin verse acaso el amor que ellos se tenían también volverá
76.9K 9.5K 39
En dónde Mile rompe con Build una hora antes de navidad, entonces esa noche conoce a Bible, el chico guapo del antro.
9.8K 735 7
Cortos desde la perspectiva de Serizawa probando cosas nuevas. De windmill en ao3, yo solo traduzco de inglés a español.
Wattpad App - Unlock exclusive features