La verdad es que olvidar es algo que nunca aprendí. Pasaron muchos días sin escuchar su voz, por muchas noches seguí nuestra rutina de estar atento a su llamada, llamada que nunca llegó.
Cuando me cansé de esperar, decidí salir a buscarle por las calles; aunque nunca me lo había imaginado, entré a todas las discos gay de Quito, a todas de las que había escuchado, solo me faltaba andar como las madres de la plaza de mayo con una fotografía, preguntando si alguien lo había visto. Llegué a creer que fue un espejismo, una idea delirante de mi mente, algo que nunca había pasado.
Hasta que después de muchos días al salir de una disco, me topé con su amigo; una alegría tan grande recorrió todo mi cuerpo, no era él, pero al menos sabía que no lo había imaginado, que no era una divagación de mi mente, que la persona de la que me había enamorado existía. Le pregunté por él, le pedí que me ayudara a entregarle algo que le había comprado, pero no me atreví a pedirle el número telefónico, que tonto de mi parte... Al menos supe que estaba bien, y eso me hacía feliz.
De ahí en adelante comencé a salir a varias discos y conocí a muchos chicos, cada vez o cada noche, uno más bello que el anterior. Mi vida se había distorsionado.
Salía con mis amigos comunes, pero a las doce de la noche, como nunca antes lo había hecho, me marchaba supuestamente a casa, pero en realidad iba a donde mis nuevos amigos, aquellos que no podía presentarlos ante los antiguos. En ocasiones salía, y era tal mi atrevimiento, que como en una película, me dividía entre disco y disco; treinta minutos con los unos y salía donde los otros, así por toda la noche.
En este trayecto conocí al primer hombre con el que pude estar carnalmente, un chico precioso en realidad; es el narciso que siempre busqué para personaje de uno de mis libros, y es que, una cosa es contarlo y otra muy distinta conocerlo. Es hermoso de pies a cabeza, es hermoso en cuerpo y alma, creo que de no estar mi corazón ocupado, ni siquiera me lo hubiese pensado dos veces, me hubiera ido con él o eso lo habría dicho, aunque en realidad no lo habría hecho.
No estoy preparado para algo así, hay muchas personas que dependen de mí, no en manera económica, es más una forma espiritual por ejemplo o algo por el estilo.
Hasta ahora no lo he descubierto, pero sé que si un día me despierto y simplemente digo -ya no me gustan las niñas, me gustan los niños- más de uno sufriría con eso. No quiero darme de mártir o algo que se le parezca, pero creo que aún estoy confundido.
Las chicas me gustan, en realidad es un sentimiento más fuerte; me fascinan, me encanta estar con ellas, sentir su fragilidad, ser fuego y complemento. Pero para bien o para mal, me gusta un único chico, este que me hace olvidar de todo. Cuando estoy con él, no importa nada, y este no es Danny, es Rau, aquel del que quiero olvidarme y no lo he logrado...
Es muy común en los hombres, ocultar sus sentimientos; pero es más común salir de fiesta, perderse en el alcohol y estar con muchas mujeres, tratando de olvidarse de aquella que nos robó el corazón y eso fue lo que decidí hacer, al fin y al cabo nunca fuimos nada, me repetí a mi mismo.
Sonará estúpido, pero lo único que teníamos en común, eran los besos que me había robado en aquella disco, los mismos que me había devuelto en mi casa; mismos que se los volví a dar para que guardase algo de mí... Fácilmente me integré en un grupo de chicos, muy lindos, literalmente hermosos; como yo siempre digo, si estuviéramos en un mundo paralelo, en el que a ellos les gustaran las chicas, no habría una que se negara a ser seducida por uno de estos.
Para este entonces, ya había aprendido mucho del medio, ya no era tan ingenuo como antes; ya sabía de qué iban las cosas, sabía cómo llegar a un chico. Sabía que en este mundo, no era necesario romperse la cabeza pensando en qué hacer para que la chica que te gusta te regrese a mirar; en este basta una mirada, una insinuación coqueta y ya... La vida aparentemente va más fácil desde este punto de vista, desde este lado de la moneda; pero para mí no fue así, en realidad para estar de este lado, tuve que arriesgar y abandonar mucho.
Si hoy tuviera el poder de volver a decidirlo, sin pensarlo, ni un poquito me quedaría con mi vida anterior; y es que en este proceso perdí o abandoné a mis amigos, amigos que me habían acompañado desde la infancia, dejé de lado la familia, simplemente dejé de salir con ellos; dejé la música que era lo que me daba fuerzas para seguir, dejé de escribir, dejé de dibujar, dejé todo...
Lamentable y doloroso es saber que dejé el todo por el nada...
Me embriagué en este tipo de vida; una vida más sencilla, me repetí a mí mismo, eso es lo que sentía; las noches de farra son interminables, siempre quieres más, y lo que es más, siempre hay un lugar más por conocer, un chico más lindo por tener. Una euforia increíble que llega al clímax de la excitación, más fuerte que el hecho mismo de conquistar a una mujer, simplemente aquí siempre existirá aún más...
He llegado a pensar que la explicación más simple, o al menos para mí, fue que para estar con una chica, me llevaba al menos unas dos semanas y unos setenta u ochenta dólares; con un chico, son un par de horas, dos cervezas, y si no te gustó, simplemente fue uno más... Nunca más lo vuelves a ver... Cosa que no puedes hacer con una chica.
Mis noches de olvido eran lo máximo; conocí a tanta gente, sin dejar que me conocieran a mí, es gracioso pero es así; cada noche un nombre nuevo, una historia distinta, una familia que no existía. Una vida que cualquiera podría llegar a envidiar, cosas que nunca llegué a tener.
A veces pienso que en ese momento, lo único que tenía era dinero en el banco, con eso podía comprarme la historia que quería para tal día y de paso, podía hasta comprar personas que me la creyeran.
No lo sé... es difícil saber, al menos en este mundo, si la gente que está a tu lado lo hace porque quiere, o porque busca algo más; tal vez algún día lo descubra, pero hasta hoy aún guardo esta incógnita; en parte es lo que me hizo separar de este grupo de chicos. Sé perfectamente que no soy guapo, pero tampoco estoy mal, soy simpático, pero hasta ahí; en un grupo de cinco personas muy pero muy lindas, estuve con cuatro de ellas, no es que yo lo haya buscado, fueron ellos los que me buscaron a mí; sonará gracioso, pero solo me faltó uno y porque hasta el día que me separé de ellos decía ser activo.
Como he repetido antes, no me quiero dar de puritano ni mucho menos es que me dé golpes de pecho, pero esto no va conmigo. Al menos, esto nunca antes me había pasado; las niñas llevan un código de honor tan fuerte, que si estuviste con una del grupo, así te mueras por otra y ella a su vez se muere por ti, tienes un 99.09 % de probabilidades de que nunca pasara nada, debido a este código. Pero acá no van de códigos ni nada que se parezca, es el momento y se acabó.
Tampoco diré que todo estuvo mal, con ellos conocí mucho de este mundo; llegamos a crear una gran amistad, cada día era la chacota, un desprendimiento de mi vida común, de mi diario vivir, eran mis fuerzas para no votar todo; y lo que era mejor, habían logrado que no piense en él.
Llevaba ya varias semanas sin pensar en él y era genial, hasta cierto punto estaba convencido que ya me había olvidado por completo de aquel niño; si de aquellos primeros A, B, C, recordaba la ropa que llevaban puestos, de él no recordaba ni la ropa, ni la voz, peor aún su rostro. Lo había olvidado por completo y me sentía bien, ya no había ese amor que me mataba y me tenía tan confundido. Era solo cuestión de tiempo para salirme de este mundo de fiestas sin fin...
Pero nada es completo; una noche mientras salía de una de estas discos, y es que cada vez me volvía más sínico conmigo y con mis antiguos amigos, tenía que salir y dirigirme a la otra, donde me esperaban los únicos dos amigos que no había abandonado, para marcharnos los tres a casa. En la puerta, con mi chaqueta puesta y todo, me cortó el paso uno de los chicos más guapos que he conocido hasta ahora -hasta cierto punto mucho más lindo que Danny- me dije a mí mismo; aunque ahora cuando lo veo sé que no es así, quizá fue la noche, las luces, el ambiente; quizá fue algo igual de fuerte, como lo que hizo que ese niño se fijara en mí hace un par de meses, y al igual que para él, al día siguiente yo ya no era el mismo, de la misma manera para mí, éste ya no era el mismo.
No sabía mi nombre, y me había propuesto irme con él; solo lo hice, ni lo pensé, dije espérame diez minutos, salí casi corriendo donde mis amigos, les di mi llaves, dinero para el taxi y les envié a mi casa con la promesa de que iría en la mañana. Regresé y, como era de esperarse me marché con él, fue una de mis mejores noches; estaba por segunda vez con alguien que me había escogido a mí, se había vuelto a repetir la historia, había podido estar con él, como hubiera querido estar con el niño que se robó mi corazón.
Llegué a pensar que la vida, o este mundo no me querían soltar; y que para que me aferre a este rumbo de 90º que di hace un par de meses, se estaba repitiendo la historia, con la variante que él era pasivo y que si quería estar conmigo por siempre...
Me dejé llevar, fui con él y amanecí entre sus brazos, sosteniéndole de tal manera que mi corazón latía tan fuerte como diciendo a gritos ¡¡esta vez no te voy a perder!! A la mañana, regresé a casa, a lo cotidiano con una mentira a cuestas para mis amigos: me había ido con una niña y la había pasado genial. De ahí al trabajo, un par de bromas y no hablamos más del tema.
En realidad, de todas las veces que he ido en sábado a la oficina, lo he hecho por compromiso, hay días en los que solo hago acto de presencia; en sí, mi trabajo netamente tiene o está enfocado para ser realizado de lunes a viernes. Me había olvidado, que este preciso sábado, era la fecha tope de la subida del videoclip a la página que organizaba el concurso; para mí, ya era un proyecto que había dejado en el baúl de los recuerdos junto a mi amor. No sé ni porqué, pero me dio por terminar de editarlo aumenté escenas que nunca fueron grabadas con él y hasta me faltaron un par de estas, mas ya nada podía hacer.
Lo subí y, sin la escena final cambiaba todo el contexto de mi historia; en un inicio el clip contaba la historia de dos hermanos esperando por un rencuentro. Con estas últimas variaciones, era la de dos chicos que se amaban, uno de ellos había muerto y el otro aún lloraba por su pérdida; hasta cierto punto era mi historia, pero tampoco era una historia que yo quería contarle al mundo.
Para ese entonces, no lo recordaba, era un libro que había terminado de leer, para mí ahora estaba en la estantería llenándose de polvo. Y repetiré de nuevo que somos parte de un ajedrez que un niño cruel juega, solo somos unas fichas que estratégicamente o con maldad, son movidas.
Una vez más, el destino se encargó de juntarme a un amigo, que la misma vida logró que sin saber, tuviéramos en común; como siempre diré, para bien o para mal, le dejé que viera el clip, en sí, buscando una crítica, un punto de vista diferente al mío, antes de enviarlo al mundo entero. Recuerdo claramente que le pedí que no le indicase, que ni siquiera le dijese a nadie que ya estaba listo.
En sí, ese nadie era Raúl, estaba seguro que me hubiera matado al ver que lo puse como mi novio; tomando en cuenta la manera en que había terminado nuestra historia. Olvidado o no, el seguía siendo mi primer amor, el único chico del que me enamoré y como siempre dije, digo y tal vez lo seguiré diciendo, o es él o no es nadie.
La tarde transcurrió como cualquier tarde de sábado que no salía a bailar: aburrida, monótona, sin nada que ver en televisión; así que fui al computador, había puesto algo de música y comencé a jugar solitario. No habían pasado cuatro minutos cuando sonó mi celular, lo levanté, dije -buenas tardes- no reconocí su voz, pero un aire helado recorrió mi cuerpo cuando dijo -soy Jarek...