NARRA ANDREA.
-Acaban de salir los médicos de revisar a mi padre. Aún no he podido preguntar nada, pero mi madre ya debe saberlo.
-Que rabia que no nos dejen pasar.
-Voy a ver que le han dicho a mi madre y os aviso con lo que sea.
Subo rápidamente, pero mi madre ya no está fuera.
Toco la puerta y entro en la habitación.
-Shhhhhh -dice rápidamente mi madre.
Parece que está más contenta.
-¿Qué te han dicho los médicos mamá?
-Que se ha roto una pierna y tiene un pequeño golpe en la cabeza que deben vigilar constantemente.
-Uf -suspiro.
Podría haber sido muchísimo peor.
Me acerco a la camilla donde se encuentra mi padre echado.
Le agarro las manos y le doy un beso.
Abre los ojos.
-Mamá, papá ha abierto los ojos.
Se lleva las manos a la cabeza, parece que le duele mucho.
-¿Qué me ha pasado? -pregunta inquieto.
-Has tenido un accidente cariño -responde mi madre tranquilizándole un poco. Los médicos dicen que todo va bien, aunque tienes un pequeño golpe en la cabeza que deben vigilarte.
-¿Y qué hacéis vosotras aquí?
Mi madre y yo reímos.
-Papá, que somos tu mujer y tu hija, ¿no quieres que nos preocupemos por ti?
-¿Qué sois quién? ¡Si es la primera vez que os veo!
No puede ser. Miro a no madre muy asustada.
-Dime que no mamá, dime que no ha perdido la memoria.
Se echa a llorar y sale corriendo a avisar a un médico.
Llega acompañada del hombre que le ha estado mirando antes ese golpe en la cabeza.
-Salgan un momento por favor, vamos a hacerle una radiografía.
Asentimos y salimos muy nerviosas y asustadas.
-Voy abajo que ha venido Lucía con Mario y sus padres.
-Vale cariño, ahora mismo bajo yo.
Llego lo antes que puedo.
Al verla, me tiro a sus brazos y me echo a llorar.
-¿Qué pasa? No me asustes.
-Mi padre ha perdido la memoria.