Autobiografía: Biografía de u...

By Samuel020806

72 2 1

La primera parte de mi vida. Una vida que, si bien es verdad que entre sí nuestras vidas son diferentes, no o... More

Autobiografía: Biografía de un ser diferente

68 2 1
By Samuel020806





PRÓLOGO

Hola a todos los lectores. Soy Samuel Cabello González. Soy prácticamente novato, y por ende, un desconocido, en el mundo literario. Se preguntarán por qué he decidido comenzar mi carrera literaria con mi biografía (bueno, más bien parte). Sinceramente, desde que me planteé escribir este libro, no recuerdo o no sé exactamente por qué. No sería hasta años después que encontré un posible motivo para poder escribir este libro, el primero que escribo.

El motivo que elegí fue para que ustedes conocieran mi vida. Una vida que, la verdad, no es como la de ustedes (si bien es verdad que estaría generalizando que todos ustedes llevaron una buena más o menos digna y buena). El caso es que, aun así, he decidido atreverme a empezar mi carrera de escritor con esta primera parte de mi biografía. Como ya dije, una vida diferente está relatada en este libro. Les aseguro que mi vida no fue tan fácil como uno pensaría, y tardé tiempo en poder vivir mejor.

Como ya sabemos que soy un novato en la literatura, intentaré hacer lo posible porque pueda haber un hueco para mí en este mundo literario, y si ya llevamos las cosas a otro nivel, al "panteón" de escritores reconocidos.

Espero que mi biografía, para ser mi primer libro, sea de su agrado, y que conozcan la situación de una persona radicalmente diferente. Muchas gracias.















CAPÍTULO 1

RECUERDOS

Nací el 2 de agosto de 2006, en Las Américas, una ciudad al sur de Tenerife, en las islas Canarias, en España. Mi padre, Juan, es empresario, y lleva un desguace actualmente, aunque antes, y en esos momentos, también tenía camiones. Mi madre, Nieves, trabajó con mi padre, y a lo largo de su vida ha ido cambiando de trabajo por algún motivo que no sé.

Conservo algunos recuerdos de cuando iba a un colegio en Aldea Blanca, entre los 3 y los 5 años. Sin embargo, el más antiguo que creo conservar es de los 3 o incluso 2 años.

Antes de yo ir al colegio iba a una guardería en Las Zocas, por encima de Aldea Blanca. Según recuerdo, una vez estábamos en la hora de dormir. De repente, me desperté, y fui caminando por un pasillo hasta llegar a una sala con juguetes. Recuerdo que había un teclado con teclas de colores, que actualmente me llegaría a la cintura, y un juego de cocina para niñas, creo que de mi altura en esos momentos.

De la guardería también recuerdo 2 cosas: la primera, cómo tenían que sacarme los mocos con una mascarilla de estas similares a las que usan los médicos para la anestesia; y la segunda, un juguete de Winnie the Pooh, sobre una de las ventanas del edificio, en el patio, y no sabría decir exactamente qué era. Creo que era como una casa circular, con numerosas puertas de colores, y de cada una salía un personaje de la serie. Esta sería una descripción aproximada o exacta posiblemente.

En 2008 nació mi hermano Shayán. Aún recuerdo cuando él era pequeño. Volviendo al tema del colegio, de éste sí conservo más recuerdos.

De infantil recuerdo varias cosas, la verdad. Por ejemplo, una bastante cómica que me pasó: una vez, llamé a mi profe, que se llamaba Henar, "mamá". Confundido, la llamé "Toya", nombre por el que conocemos en mi familia a mi tía Victoria. Finalmente la llamé "Henar", y todos nos reímos.

En el colegio tenía una amiga llamada Walkiria. Con ella mantuve mi amistad años después, pero eso lo hablaré más detalladamente en otro capítulo. De la boca de Walkiria, la verdad, oí por primera vez una palabrota: "coño". Estaba jugando a las cartas, yo estaba yéndome, y ella dijo "coño". Además, fue por una vez que Walkiria trajo un peluche de un perro al colegio que yo quise el mismo para mí, y digamos que eso fue lo que provocó en mí "la fiebre de los peluches".

De infantil también conservo los siguientes recuerdos:

1. Cuando una vez Henar nos preguntó, estando todos en círculo, estábamos hablando sobre el Ratoncito Pérez y el Hada de los dientes, y yo no me decidía sobre cuál me traía el dinero cuando se me caía un diente.

2. En carnavales, cuando iba disfrazado de esqueleto (a día de hoy odio los disfraces, mira tú).

3. La profe de Inglés, Clemen, una vez, organizó un desayuno inglés con los padres de alumnos ingleses. Sólo recuerdo que no quise huevos.

4. Cuando vi por primera vez el color carmín.

5. Henar me planteó un problema de mates con peces en una pecera. A uno le puse por nombre "Naranjita" y a los demás les puse "Blue", "Purple" y "Yellow", en inglés. Mientras Clemen escuchaba.

6. Ese mismo día, Henar me dijo que no me comiese las uñas (y mira tú si lo sigo haciendo. No creo que vaya a caerme un yunque por hacerlo. Si los fumadores pueden fumar tranquilos, yo puedo hacer lo mío tranquilamente).

7. La vez que hicimos la fiesta del agua en el cole. Recuerdo que una vez Walkiria y yo llenamos globos con agua.

8. La primera vez que me colé en la fila.

En aquellos momentos, recuerdo que iba a un edificio que estaba por arriba del colegio. En una zona desde la cual podía verse toda la cancha. No sabría decir si aquel lugar era una ludoteca o algo por estilo, pero podría considerarla como tal. La verdad, no recuerdo mucho de lo que hacíamos allí, pero conservo como 3 recuerdos:

1. Una vez estábamos todos en círculo, y (explicado de una manera un poco extraña) hablé acerca de una chica que estaba con nosotros, que era alumna de la profe de Infantil de la clase de al lado.

2. Una vez nos pusimos una máscara de fantasma (como la de Ghostface) delante de un espejo, y yo fui uno de ellos. La monitora preguntó quién era y todos los demás gritaron mi nombre.

3. Había una sala con una tele, donde yo veía mi serie favorita, y además, la que me definiría, en parte, para siempre: Little Einsteins.

Little Einsteins cuenta la historia de Leo, Annie, Quincy y June, que viajan por todo el mundo a bordo de Nave, una nave espacial (no exactamente lo que se pensaría como un cohete) enseñado música clásica y arte. La forma en que me definió la serie es que me hizo, más adelante, ser alguien culto, amante del arte y la música clásica, género que aún hoy es mi favorito y el top 1 de mi lista. Sería como un paso previo a yo ser alguien estudioso. Me mantuve viendo la serie todos los días en mi tablet hasta por allá por 2015 o 2016.

De aquellos años recuerdo también haber ido a otra especie de guardería. Tampoco sabría decir si es exactamente así, pero voy a considerarlo como tal. Creo que por aquel entonces tendría yo unos 4 años, y mi hermano Shayán 2. De aquel lugar no conservo muchos recuerdos, salvo 3: cuando fui de mago por el Día de Canarias (el traje de mago sería como el traje tradicional canario, propio del campesinado), cuando estaban dándome de comer y llevaba puesto el "babi" (el babero, como lo llamaban las chicas de allí), y cuando en la tele habían puesto un capítulo de Hello, Kitty. No se me olvida la intro.

Ya para cuando comencé 1° Primaria, me tocó ir a una clase mixta con alumnos de 2°. Nos tocó con una profe llamada Cruci. De aquellas clases conservo como que tantos recuerdos como digo conservar de Infantil. Recuerdo cuando a veces respondía a preguntas que realizaba Cruci a los de 2°, como si "saltar" es un sustantivo (que no lo es).

Por alguna razón, yo y mi compañera Natalia hacíamos ejercicios diferentes a los demás. Esa es una pregunta que nunca me fue respondida (bueno, también porque nunca la planteé). El único de clase que tenía libro de texto en esos momentos era nuestro compañero Aday, que se sentaba al lado de Natalia.

En 1° también iba con una profe llamada María. A día de hoy me paro a pensar y diría que era como profe de apoyo o logopeda. No sabría decir qué era. Con ella aprendí a hacer un tubo con la lengua. También íbamos una compañera llamada Leire y un chico más del que actualmente sospecho, porque me parece que me reencontraría con él años después. Una vez (no recuerdo por qué) fui a pedirle perdón, mientras que Shayán estaba jugando con unos amigos suyos, que se llamaban Gonzalo y Curtis, y los tres me pararon mientras me disponía a hablar con María. Un dato curioso es que les respondí haciendo una referencia a una serie animada llamada Chowder, donde Chowder, un aspirante a cocinero, intentaría pedir perdón a su acosadora/supuesta novia Panini para salvar su reputación. Tal cual dije "Voy a pedirle perdón a María para salvar mi reputación."

Una cosa bastante extraña que decía en 1° era que los lunes no tenía miedo de las arañas, y los demás sí. Y hablando de miedos. Una vez, Irune, una compañera de 2°, porque no hice algo relativo al abecedario, me dijo que Cruci iba a matarme, y me asusté. Al final no pasó nada.

En aquel entonces, teníamos una profe de Religión llamada Reyes. Cada vez que nos pedía que coloreásemos a un personaje, que lo hiciésemos con color naranja, porque con amarillo parecerían chinos. Pienso en la forma en que lo decía y me parece en cierta medida graciosa. También recuerdo las clases de Música con nuestra profe Manoli, y en una de ellas, sobre el tempo, intervine algunas veces. También me parecía extraña una cosa, y es que, cuando nos dijo las dinámicas (adagio, andante, allegro y presto), yo discutía (en mi mente) que "andante" fuese una de ellas, porque yo había aprendido de Little Einsteins que después de adagio venía moderato.

Lo que más recuerdo de mi época de estudiante en el Aldea Blanca es cuando iba a un gabinete justo al lado de éste, únicamente separados por una casa. Iba allí lunes, martes y jueves. Trabajaba con dos chicas llamadas Esther y Sammy. Los lunes y jueves estaba con ambas, mientras que los martes sólo con Sammy. Todos los días preguntaba a mi madre por qué tenía que ir, y siempre me decía que porque tenía que ir, una respuesta que nunca me dejó satisfecho. Ella siempre me decía, cuando me quejaba de que no quería ir, de que "esa horita se pasaba volando", y yo siempre imaginaba un reloj con alas volando hacia arriba.

Con Esther estuve yendo un buen tiempo: 8 años, desde 2010 hasta 2018. Recuerdo que en verano solíamos ir a un centro hípico, en Buzanada, no muy lejos de Aldea Blanca, donde trabajaban los padres de una de nuestras compañeras del gabinete, llamada Lucía. No me olvido de cuando fui con Esther en el coche una vez allí. En el centro recuerdo la primera vez que acaricié un caballo, y la primera vez que vi dónde dormían.

En 2011 habían sacado la famosa serie El asombroso mundo de Gumball, y yo, en verano, cuando Esther no estaba en la sala y estábamos todos nosotros reunidos, hice referencia a uno de los momentos de la serie con uno de los compañeros, Alberto, con quien estaría en las sesiones hasta que me fui.

Sin duda, en este aspecto, mi infancia fue casi como que la de un niño normal. Sin embargo, considero que sería después de esta etapa cuando las cosas comenzarían a complicárseme.



CAPÍTULO 2

EL ABONA

2013. Acabo 1° Primaria. Cerca de finales del verano de ese año, nuestra madre nos cuenta en el salón que tienen mis abuelos, que va a cambiarnos de colegio. Nos explicó que era porque teníamos guagua directa hacia allí y nos quedaba más cerca. Nos cambiábamos al CEIP Abona, en San Isidro, a donde pertenece el barrio donde viví: Atogo.

2° Primaria fue un curso que chocó con 1° por una sola razón, de la que hablaré después. Ese curso me tocó con una profe llamada Náyade, a la que todos llamábamos Naya para abreviar. Era una mujer más o menos baja, y sinceramente, parecía un poco hombre en apariencia, especialmente en la cara.

Dio la casualidad de que en 2° me tocó con un tocayo, que se llamaba también Samuel. Justo el primer día estaban cambiándonos de sitios y descubrí que a mí me llamaba Samuel Cabello, para distinguirme de él. Es verdad que no me gustó mucho que me llamase así si nos pasaba lista, aunque creo que al tocayo tampoco le hubiese gustado aquello.

En 2° tuve un nuevo amigo, Pablo, que el pobre muchas veces llegaba tarde porque se quedaba dormido, y también varias veces le sangraba la nariz. También tenía a una chica llamada Giselle y un compañero llamado Carlos, que la verdad hacían tareas diferentes a las nuestras. Sinceramente, hoy pienso en Giselle y en apariencia era bastante amigable. Era negrita, rellenita, sonriente, era una chica en la que pienso, actualmente, y me inspira amistad. Fue en 2° que también conocí a Débora, que cuando leíamos en clase decía, cuando había coma o punto, "coma" y "punto". Débora no jugaría un papel tan importante en mi vida hasta tiempo después.

En vez de Religión, teníamos, en esas horas, que coger un libro e irnos a leer a la clase de al lado, o bien nos íbamos con una chica llamada Vicky, con la que alguna vez tuve una discusión.

Fue en 2° que por fin vi instrumentos musicales, de percusión: triángulo, caja china, crótalos... Nuestra profe de Música, Nuria, era bastante buena. Honestamente, Manoli no era mala, pero creo que prefiero un poco más a Nuria.

También iba con una profe llamada Cristina a un aula aparte. Cristina era bastante buena. La verdad no sé específicamente para qué iba con ella, y son pocos los recuerdos que conservo de estar con ella. Podría decir que era como una profe de apoyo o algo por el estilo; como ya dije, no sé decir para qué iba con Cristina.

Teníamos una profe de Inglés llamada Sole, que era buena y sonriente. Una vez nos puso una canción que se me pegó. Fue justo con una actividad con Sole que descubrí que existía la sopa de tomate. Y ella también se encargó de organizar un número musical conmigo y otros compañeros de 2° para Halloween ese año.

En clase con la profe de Plástica, Censi, por primera vez hablamos sobre el famoso cuadro El grito de Munch. Según oí años después, también daba música. Aunque eso nunca se me confirmó. Fue también justo en medio de una clase de Censi que me pasó uno de los momentos más asquerosos de mi vida pero a la vez uno de los más legendarios: una vez, tras comernos la media mañana, estábamos todos en el pasillo y vomité en medio de éste. Sí, un poco asqueroso, pero nunca se me olvidará la cara de mi amigo Joel en ese momento, que se llevó las manos a la boca y sus ojos estaban como platos. Tuvo que venir a buscarme Toya, y no me olvido de cuando acabó el recreo, que todos, incluido Naya, se despidieron de mí.

Fue en 2° que aprendí las tablas de multiplicar, y todo gracias a Miliki. Miliki fue un payaso que yo veía cuando era más pequeño, y del que conservaba un CD. Las tablas se me quedaron rápido, la verdad. Fue de la tabla del 2 que oí por primera vez el nombre "Andersen", de Hans Christian Andersen, el famoso cuentista, autor de El patito feo, El soldadito de plomo, La reina de las nieves, Pulgarcito, entre otros.

Entre 2013 y 2014 vivíamos de alquiler con Vanessa, una amiga de mi madre que tenía una hija, Yraya, y los dos éramos ya un Dúo Dinámico siendo como Zipi y Zape o algo así. Recuerdo aún las vistas al parque desde el ventanal que tenía la casa, e incluso recuerdo la de series que sacaban por la tele que veía mientras estaba viviendo allí. En esa etapa recuerdo incluso haber calculado 81×81, que es 891.

También fue en 2° (creo que por el Día del Libro) que oí por primera vez un poema de un escritor romántico, José de Espronceda, la Canción del pirata, que comienza así:

"Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín."

2014. Comienza 3°. Esta vez es cuando puedo decir que Débora adquirió un papel mayor en mi vida. Si bien yo también tenía 3 amigos más, llamados Abdul, Besay, y Diego, Débora me hacía sonreír. Alegre, rubia, animada. Nunca me olvidaré de su cara. Alargada, con ojos marrones, y una gran sonrisa. Y su voz nunca se me irá tampoco.

Con Débora me sentía bien. Recuerdo incluso una vez que estábamos hablando y descubrí que la palabra "puta" la decía como "punta sin la n". Claro, aún éramos niños. Incluso recuerdo una vez que fuimos de excursión, y aprovechó que estábamos juntos en la guagua, y como que por la cara, me enseñó las bragas. Yo flipé, y ambos nos reímos. A ver, una vez más, éramos niños.

Fue en 3° que teníamos un profe llamado Antonio, un hombre casi que de tercera edad, que conocimos en 2°, cuando nos contó una historia en la biblioteca sobre un tesoro. Ese curso, asimismo, descubrí que fue profe de mi madre allí en el Abona. Recuerdo cuando yo lo llamaba "Don Antonio". 3° fue la única vez que me dirigí a un profe como Don. Tampoco podré olvidar a David, que siempre era sacado de clase, y que siempre estaba pidiendo lápices a Antonio. Una vez fui a pedirle uno y me dijo "De todos los que no me ha devuelto David no sé si quedará alguno". Abrió la gaveta y por suerte quedaba uno.

En clase también recuerdo a compañeros como Gemma (que me parecía un poco pija y con quien a veces tenía roces), Ylenia (con quien también a veces tenía roces), Adonay (el guaperas de la clase, un chico de pelo punky y con hermosos ojos verdes y sonrisa hipnótica), Amelia (una chica con la que antes tenía problemas), Nelson (un chico negro, que vivía no lejos de mi barrio), Dani (con quien peleé una vez porque se me cayó un rotulador en su mochila, abierta, y que una vez estornudó 16 veces seguidas), o Reidel (un chico cubano con el que me llevaba bien y a veces lo consideraba un amigo).

En 3° tuve por primera vez un móvil. Mi primo Marcos vino una vez a casa y me regaló un LG que tan sólo tenía 2 GB, pero que acepté, dado que lo descubrí más tarde. Me descargué mi primer juego, de una serie de Disney, Los 7E, protagonizada por los 7 enanitos de Blancanieves pero más diferentes. Asimismo, con el móvil creé lo que llamé mi blog. Procede de una de las series animadas más famosas actualmente: Prodigiosa, Las aventuras de Ladybug, donde Alya, la amiga de Marinette, la protagonista, creó un blog sobre Ladybug, que no es nada más ni nada menos que la propia Marinette. Yo nunca subí mis vídeos a ningún sitio, pero seguía creando esos vídeos de mi propio blog y disfrutaba de hacerlo.

3°, sin embargo, fue el curso del retorno de bullying. Esta vez por parte de mi compañero Cristian. Cristian se incorporó a mediados de 2°, y en 3° tuvimos problemas. Me acosó. No fue hasta años después que descubrí su vida: su familia tenía muchos problemas, y su hermana estaba a su cargo y al de su hermano pequeño. Entendí lo que vivió Cristian, y no lo culpé de lo que me hizo, pero tampoco justifico nada.

Además, también estaba el tema de que en la guagua teníamos un chófer, Horacio, que a veces se pasó conmigo (bueno, muy pocas, más bien). Una vez me dijo que era tan gordo como para caminar por el pasillo, y bueno, supongo que era por la forma en que iba por el pasillo. Y por otro lado, era que canturreaba obras de Mozart un poco alto y me mandaba constantemente a callar. Y lo más estúpido es que Horacio conoce a mi padre, y una vez me pidió que hablase con unos chicos que creo que trabajarían en la empresa de mi padre.

Si bien 3° fue más o menos tranquilo, para el curso que viene todo cambiaría.



CAPÍTULO 3

EL CAMBIO

2015. Esta vez había algunos compañeros nuevos. No recuerdo la cara de muchos, salvo la de Gara, una chica pelirroja que se sentaba justo delante de mí... y de Débora. Estábamos sentados juntos. Recuerdo, de esos momentos, que en clase de sociales Débora escribía algo en una hoja de la libreta y escribía en la página de al lado.

Por esa parte mi vida era feliz. Ahora. Seguía con el bullying. Fue un día que hablé con mi madre y le dije: "Mamá, quiero cambiarme de cole. Me pegan". Mi madre fue a hablar con la directora, y fue años después que descubrí que le dio igual el asunto. Cambiarme de colegio supondría mi liberación, pero también supondría un sacrificio: Débora. Recuerdo aquel viernes de octubre que le conté todo: "Lo sé, Débora. Pero me pegan". Recuerdo incluso que nos dimos un abrazo, que pienso en él y es como si estuviese dándomelo ahora Débora delante de mí ahora mismo. También hablé con Cecilia, una de las cuidadoras del comedor, con la que me llevaba bastante bien. Le conté todo, y recuerdo decirle "Adiós, Cecilia".

Actualmente ha habido veces que me he preguntado si realmente era verdad que me hacían bullying, quizá por lo "corto de memoria" que soy referente a ese momento.

Mi etapa en el Abona, que duró 2 años y 5 meses y medio, había acabado.

La semana siguiente empecé otra etapa en el Juan Bethencourt Alfonso, en Las Zocas. Aquel colegio, cuyo nombre homenajea al historiador más importante del pueblo aborigen canario, ya me era familiar. Estuve allí cuando mis primos Marcos y Tavi, hijos de mi tía Toya y uno de sus ex, Jesús, se graduaron. Por aquella época tenía yo unos 6 o 7 años, aproximadamente, y sería 2013 o 2014.

La directora, Paula, fue enseñándonos el sitio, y a mí me tocó en 4° A, justo como en el Abona. Me tocó con un profe llamado Robin. Ese día, además, me topé con la que sería una mujer que me hizo sentir maravillado por su cara: Elena, la profe de Música. Es rubia, y su sonrisa alegra el día de uno. Luego teníamos inglés, con una profe llamada Noemí, y Educación Emocional y Sociales con un profe llamado Antonio. Nunca me quedó claro para qué era Educación Emocional, aunque esta ya es una pregunta que me realicé años después. Educación Física la teníamos con una profe llamada María, y mi primera clase fue un poquito movida. Además, para el segundo trimestre estuvo de baja.

En 4°, en el nuevo cole, me habría librado del bullying, pero no me libraba de Zacarías. Era un chico que tenía pegado a la chepa casi que todos los recreos. Hablaba con los profes, y siempre me decían "Samuel, sólo quiere ser amigo tuyo." Vale, amigo mío, pero no que me persiga como un energúmeno por todo el patio, por Dios.

Si bien 4°, en ese aspecto, fue un poco malo, lo demás fue relativamente bien. Además, un recuerdo que conservo con alegría es cuando en medio de clase de Naturales una compañera, Madeleine, se me puso animada a decir "Mi tableta de chocolate". No se me olvida el tono de voz en que lo dijo, era superdivertido. Robin nos preguntó qué pasaba y yo dije que nada.

Ya fuera del colegio, pensé en apuntarme a clases de piano. Fui a una academia en Los Cristianos, AMAE. Me tocó con un profe llamado Sergio, que daba también clases a Héctor, un amigo de mi hermano en esos momentos. Sin duda piano fue algo que nunca olvidaré. Recuerdo incluso hacer ejercicios de práctica de un tal Hanon, cuyos ejercicios los profes de piano suelen usar a menudo para sus alumnos, y también fue ese mismo día que oí el nombre de Czerny, otro compositor que escribió muchos ejercicios para piano.

Para el verano de 2016 recuerdo cuando nos fuimos mi padre, mi hermano, su novia y yo a Fuerteventura. Recuerdo cómo era la habitación del hotel; sus vistas a la playa rocosa y a la piscina, su terraza. Las luces desprendían una hermosa luz amarilla, casi que como el oro. Recuerdo incluso cuando fuimos al Oasis Wildlife, un zoo en Jandía. E incluso mi primera partida de cartas, aunque no recuerdo bien qué juego era. Sin embargo, tuvimos que irnos antes de nuestro 4° día allí, porque había fallecido la esposa de un amigo de mi padre. Me habría encantado seguir allí, pero no puedo culpar de nada malo o de nada a nadie.

4° acaba, y comienza 5°. Dio la casualidad de que había llegado nueva al colegio mi amiga Walkiria, de la cual hablé en el capítulo 1. Sin embargo, nos tocó en clases diferentes. A mí me tocó con una profe llamada Rosa, que en cierta medida era un poco autoritaria. El primer día me senté al lado de David y Aaron John, que serían algunos de mis compañeros más cercanos y amigos ese curso. Además, dio la casualidad de que me reencontré con Michael, un chico que iba con Esther, y al que a veces me encantaba picar con un chico que más tarde conocería llamado David. Sí, a veces fui un poco desgraciado.

En 5° tuve Francés por primera vez, y me daba un profe llamado Ambrosio, quien casualmente también fue profe de mi padre. Era un profe muy animado y siempre se lo veía alegre, con ganas de trabajar. Nunca olvidaré las entretenidas clases de Ambrosio, e incluso cómo nos explicó cómo se decía el 9 en francés: "neuf", cuya pronunciación comparaba con el sonido que hacían los cerdos, y movía la nariz imitándolos. Una "cuenta pendiente" que me quedó con Ambrosio fue un trabajo con collage sobre la familia, que al final nunca entregué, y que cuando se la entregué (hecho todo a lápiz y papel) me puso un cero con una cara triste. "Zero!", me dijo en francés. Otra cosa que diría de las clases de Ambrosio es algo que no me gustó mucho, y no es su metodología, sino una canción. Una canción que nos ponía a veces cuando se la pedían que por alguna razón nunca me gustó, y mucho menos ver a mis compañeros bailar a su ritmo. Es algo que aún no me queda claro por qué fue.

Fue en 5° también que tuvimos a una compañera inglesa, Ruby. No hablaba español, y siempre tenía algo que hacer para aprenderlo. Aaron John siempre estaba cerca para traducirle. Ruby me daba un poco de pena. El esfuerzo que debería hacer para dominar el español no creo que sea algo muy... disfrutable.

Por esa época también comencé a volverme estudioso. Por un lado estaba que seguía viendo ocasionalmente Little Einsteins. Pero también está, y fue lo que verdaderamente causó todo, unas cartas que nos entregaban gratis en el supermercado. Unas cartas de los que se llamaban los Supersaludables. Básicamente, frutas y verduras. Pero esas cartas eran como si fuesen las cartas de Pokémon, sólo que estas eran más bien para promover una alimentación saludable. No es que fuesen todas las cartas las que hicieron que me volviese estudioso, sino más bien un dato que aparecía en una de las cartas: "Los refrescos de cola contienen ácido sulfúrico que destruye los huesos". Ese mismo dato lo dije en medio de una clase de Música con Elena.

Además, fue ese curso que estaba enganchado a un concurso de Antena 3: ¡Boom!, presentado por Juanra Bonet. Un concurso donde te hacían una pregunta y cada respuesta era un cable en una bomba, y uno de los cuales era el de la respuesta correcta que nunca debías cortar porque si no explotaría. Decidí anotar todas las preguntas que saliesen en el programa, y crear lo que yo llamaría "El Cuestionario". La idea se me ocurrió a partir de una serie que yo veía, Sherlock Yack, una parodia de Sherlock Holmes donde Sherlock, en la serie un yak, debía investigar casos en el zoo de la serie. En ella aparecía una parte sobre un cuestionario, y ello fue lo que me inspiró a crear mi Cuestionario, que de ser algo corto pasó a ser más largo. Por otro lado, Sherlock Yack me hizo "crear una novela de crímenes", que no era más que un recopilatorio de todo lo que pasaba en la serie. Considero aquello como el paso previo al que sería mi primer planteamiento sobre mi futuro profesional fijo.

También fue por aquella época que conocí a Paul. La nueva pareja de mi madre. Según pude saber en aquel momento y algo más muy posteriormente, era venezolano, y tenía un hijo llamado Abraham. Padre soltero. Conoció a mi madre a través de un contacto para que le hiciese una chapuza. No niego que Paul era la mejor pareja de mi madre, si bien no puedo decir que mi padre fuese un monstruo y la peor pareja posible. Llegaría un punto algunos años después que se separarían, y mi madre se puso triste. Recuerdo una noche en que lloró mientras hablaba con Paul, creo recordar que sobre su ruptura.

Volviendo al tema del colegio. A pesar de todo lo que llevo contándoles de esta etapa, 5° es cuando considero que las cosas comienzan a ponerse un poco más problemáticas. ¿Por qué? En 5° fue cuando sentí que mi clase se viró contra mí. En primer lugar, estaba aún la cuestión de Zacarías. Y les digo una cosa: yo lo que hice para quitarme de encima a Zacarías fue xenófobo, y no caí en la cuenta hasta años después. Decía que Zacarías, si nos tocaba, nos pegaría la "moritis", y debíamos restregarnos las manos contra la pared. "Funcionó", y tampoco es algo que me guste mucho recordar, pero yo tampoco sabía nada del racismo o la xenofobia, y yo tampoco pretendía en sí mismo ofender a nadie, por lo que no puedo culparme de nada o al menos no sé de qué culparme. Fue un compañero, Ubay, el que me delató. Dijo, tal cual, "La persona es... ¡Samuel!", y justo había revelado el hecho "de forma censurada", es decir, que reveló la cuestión con Zacarías pero omitió algunos detalles, dicho de cierta forma. Le dije "¿De qué estás hablando? No tienes pruebas", y Lia, una compañera que era un poco pija con la que tenía algún roce, me "remató". Seguía sin sentirme comprendido por el tema de Zacarías, y no quería seguir diciendo que quería que me dejase en paz.

En el segundo lugar estaban los tacos. Yo en esa época era un "fiel seguidor de los tacos", y muchas veces los decía a pesar de todo lo que me decían. Yéndonos ya a 2017, a Rosa se le ocurrió la idea de pedir a todos mis compañeros que la avisasen si yo volvía a decir tacos. Para mi desgracia, en Educación Física, que nos daba Robin (y yo ni lo sabía), tuve una discusión y volví a decir tacos. No me sentí comprendido por nadie, y sólo pensaron en chivarse a Rosa, y me largué llorando.

En tercer lugar está lo que yo ya considero puñaladas traperas. También en Educación Física estuve contando un secreto a Adrián, uno de mis compañeros. Algo que dijo mi hermano sobre Noemí: que su culo estaba lleno de caca acumulada. Mucha gracia les hará a ustedes, pero luego a mí no me hizo mucha gracia. Porque Adrián en una tutoría tuvo que sacarlo. Rosa habló con Noemí, y horas después llegó a clase para buscar a una compañera, y justo para luego preguntarme gritando "¿Qué pasa con mi culo?" Me sentí humillado, y justo después de nuestra actuación por el Día de Canarias tuve que pedirle perdón. Fue en 4° ESO-1° Bachillerato que me percaté que pedir perdón a Noemí no tenía lógica, porque fue Adrián el que me metió en ese lío.

Y ya en cuarto lugar está lo que yo llamo "el Complot". Una vez tuve una conversación con Lia y Carlota, otra compañera que era un poco pija y con la que tenía algún roce. En esa conversación (fíjense ustedes), por el devenir, dije que Zacarías no se baña. Ellas me dijeron que iban a contárselo. Para cuando nos volvió a tocar con Rosa ellas se chivaron, y se les ocurrió decir que yo las llamé lesbianas. Yo me defendí diciendo que no sabía qué era eso. Fue ahí cuando la clase se puso de su lado. Bueno, había unos pocos que sí me apoyaban y creían. Luché por demostrar que yo decía la verdad, y al final gané yo. Y todos quedaron como los mentirosos. Sin embargo, debía encargarme de otra cosa: el chivatazo a Zacarías. Cuando hablé con él, le conté todo, y le pedí que no dijese nada. Al final, Julio, el tutor de la clase de al lado, se enteró y me echó la bronca. Seguí sin sentirme comprendido respecto al tema de Zacarías.

También está el caso de que me llamaron gay después del comedor. Y aquí es cuando Zacarías ataca de nuevo. Una vez, antes del comedor, Zacarías cogió, me dio la vuelta para ponerme mirando hacia él y me dio un beso de labios, y se fue tan alegre. Juan Antonio, un compañero que es de los tontitos, me dijo que a Zacarías le había dado un lapsus en el cerebro. Al día siguiente se habló eso en clase con las cuidadoras del comedor. Pero el día del beso, Michael, un chico alto, con la piel superoscura, me llamó gay, y las cuidadoras y chicas y chicos que conocía, entre ellos dos chicas, Candela y Flor, con las que solía hablar más en la mesa del comedor, salieron en mi defensa.

A nivel "personal/ambiental", en 5° estaba todo el día encerrado en casa. No compartía gustos con los niños de mi barrio, que, les aseguro, son, al menos el 99%, futboleros. Si salía, o era para ir al mercado de mi barrio o para ir con Esther. Ese aislamiento duraría algunos años.

Para 2017 nuestra madre nos puso a mí y a Shayán en acogida temprana, que por aquel entonces llevaba Marta, profesora de baile moderno (y de Shayán de lo mismo, pero lo dejó aparentemente por ser de chicas, igual que yo con el ballet), hija de Paula la directora. No estaría más de 2 meses, dado que al final nuestra madre no pudo seguir pagándola.

Y bueno, dejando el tema duro y complicado del curso, fue por allá por junio de 2017 que di mi primer recital. Toqué una pieza que se titulaba La princesa y la rueca (en el inglés original del título, The princess and the spinning-wheel), y había una parte en que yo lloraba. Aquel recital sería el primero. Pero también el último. Sentí que me dedicaba a una sola cosa, y no quería dedicarme sólo a 1, a pesar de que dijese de que mi sueño era ser como Franz Liszt. Por otro lado, esa época fue cuando descubrí el existencialismo, pero no profundicé gran cosa.



CAPÍTULO 4

LA ERA DE PLATA

Septiembre de 2017. Comienza 6°. Sin duda, 6° fue un curso diferente a 5°. Podría considerarlo, sin dilación alguna, la era de plata de Primaria. Además, ese año pasó algo que no me esperaba que fuese de esa manera: Rosa nos comentó que para 2018 se jubilaba, lo que significa que tendríamos una nueva tutora. Yo quería que fuese vasca, porque podría hablarle del Olentzero (básicamente, una especie de Papá Noel vasco). Al final, fue canaria. Se llamaba Macu. Si bien es verdad que no era, digamos, tan autoritaria como Rosa, no puedo negar que Macu fue una profe distinta.

La razón por la que considero que 6° fue mi era de plata fue, primero, porque Macu al menos me defendía. Esa es la principal. Pero, hay más razones.

Para el Día del Libro se organizó una venta de libros en la biblioteca. Tuve que pedir dinero prestado a compañeros para poder comprarme el que yo quería: un libro de chistes. Una vez lo obtuve, probé a contar chistes mientras estábamos todos comiendo durante el rato previo al timbre del recreo. Sin duda, todos se partían ante los chistes. Digamos que eso fue un pequeño paso para tener a mi clase ganada. Pero eso no fue lo primero.

Lo primero fue que una vez Macu nos mandó escribir una historia. Yo conté una sobre un asesinato cometido por Jack el Destripador. Para quien no lo sepa, Jack el Destripador es un asesino enigmático, pues no se conoce su identidad. Es conocido por cometer 6 asesinatos en 1888 en el distrito londinense de Whitechapel. Sus principales víctimas eran prostitutas. Mi historia consistía en eso. Una de nuestras compañeras, Katie, inglesa, conocía la historia de Jack el Destripador. Aquella historia que yo escribí fue lo que de verdad sería mi primer objetivo claro. Por otro lado, por aquel entonces estaba muy al tanto de los creepypastas, personajes de terror creados en los foros de internet, pero también de alguna leyenda. Compartía algo de lo que yo sabía con los demás, y sentí que iba acercándome más a mis compañeros.

Mi primer objetivo claro sería ser escritor. Pensé que, con 12 años, podría ser el más joven, e incluso aspiraba a ser Premio Nobel. Pensé incluso que sería algo más joven que Ana Frank, aunque bueno, ella nunca escribió su diario para ser leído. Mi primer proyecto sería este mismo que ustedes están leyendo: mi biografía (la primera parte). Pero también escribía otras historias, pero nunca las acababa para dedicarme a otras ideas, y así constantemente. El segundo proyecto que me planteé es justo el segundo de mi lista de proyectos literarios actualmente, que prefiero mantener como algo sorpresa; no tendría mucha gracia contar ahora detalles. Y bueno, un punto débil de mis historias es que apenas estaban desarrolladas y no parecían tener mucha profundidad (comprensible, claro, era un novato), pero con el tiempo fui añadiendo más desarrollo y profundidad.

Por otro lado está que solía coger algo, como un vídeo, y trataba de adaptarlo a un libro mío. Copiaba tal cual lo que se decía y dividía todo en capítulos. Por aquel entonces muy pocas cosas que escribía eran mías. Asimismo, descubrí, mientras aún me gustaba mucho la historia, el videojuego Assassin's Creed: Syndicate, donde Jacob e Evie, dos hermanos del Londres victoriano, deben evitar que un fragmento de un elemento llamado el fruto del Edén, algo de importancia para el credo de los asesinos, caiga en manos de Starrick, un sádico con ansias de poder mundial. Llegué a verlo completo en un gameplay, pero sería años más tarde.

Sin embargo, a pesar de todo ese éxito que parecía tener, por el lado social no estaba muy bien. En mi círculo de amigos sólo había chicos, así que decidí expandirlo a las chicas. Y casualmente, a las que yo llamaba "Las chicas de la esquina", porque estaban en una esquina del patio apartada hablando de sus cosas. Fíjense ustedes que, a pesar de yo ir con buenas intenciones, ellas no parecían tener las mismas conmigo. De hecho, me la jugaron 2 veces.

Ambas tienen que ver con una de las mayores modas del 2018: el Dipper, el famoso caramelo que te tiñe la lengua y los dientes de azul. Yo estaba ansioso por tener uno, porque aún no habían llegado a las tiendas de mi barrio. Aitana, una de las chicas, tenía un bolsillo de la mochila hasta los topes de Dippers. Y como sabían ellas que estaba ansioso, fue que se aprovecharon de ello para reírse de mí: me dijeron que, si lograba besar a Náyade, una de mis compañeras de clase, me darían uno. Yo, sin duda (y como gilipollas experto en ese momento), acepté. Quedé como un depravado, si bien no ante el resto de personas que estaban en el patio, mientras las chicas se reían de mí y Náyade huía.

La segunda vez fue cuando todo se me fue al garete. Cuando por fin tuve un Dipper en mis manos, Nicole y Rocío (con la que tenía muchísimos roces) me lo arrebataron y huyeron con él. Para peor desgracia, Nicole se fue al baño con el Dipper y se le cayó a la taza. Me lo entregó en una servilleta mientras se disculpaba. Mi primer Dipper quedaba inservible. Aquello fue lo peor que las chicas me hicieron.

Ante todos mis esfuerzos, estaba desesperado. Y fue en mi casa que descubrí un secreto que me habían ocultado muchísimo tiempo. Mientras yo lloraba, mi madre me dijo que tenía síndrome de Asperger. Es un trastorno del neurodesarrollo dentro del espectro autista, que no es autismo en sí mismo,  y creo que cuando se habla del TEA (trastorno del espectro autista) sólo se piensa en autismo. Gente: se llama espectro. ¿Conocen el espectro de colores? Pues igual que en él están el rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, en el espectro autista hay varias... condiciones; yo suelo decir que el Asperger está en el polo opuesto al autismo.

El Asperger consiste en: entendimiento literal de las cosas (no entendemos, por ende, los chistes; yo sí los entiendo), dificultades y empeño sociales, obsesión con una serie de temas, empatía muy diferente a la del resto (ejemplo: a una amiga se le muere el gato, la veo llorando, y le digo "Tranquila, no te preocupes. Todos sabíamos que iba a morir." Entendemos la situación de los demás, pero empatizamos de manera muy diferente), lenguaje pomposo y pedante y léxico muy amplio, amistades limitadas (a veces me ha pasado, aunque en general soy alguien ciertamente abierto), incapacidad de mirar a la cara (yo siempre trato de mirar a la cara), pensamiento rígido y estático, rutinas fijas e inalterables, y no entendimiento del lenguaje no verbal (yo siempre intento descifrar y entender el significado de los gestos con las manos).

Quiero exponer y/o aclarar dos puntos:

- El primero: muchos dicen que los Asperger somos superdotados de nacimiento y no es verdad. Esto es como ser profe. Si quieres ser profe de algo es porque ese algo te gusta. Y una vez te vuelves profe ya sabes mucho del tema. Pues como que lo mismo pasa con nosotros.

- El segundo: muchos nos toman por insensibles, pero es porque no se conciencia de todo esto. Cuando a mí me han dicho que no entiendo a alguien me duele.

Descubrir que tenía Asperger fue un golpe duro. Traté de buscar cómo se quitaba, pero descubrí que era imposible. Sin embargo, en menos de 2 días terminé por aceptarlo.

Un tiempo después de esto, Macu nos puso un vídeo superdivertido de una niña con un kit de juguete sobre el cuerpo humano táctil, como los dispositivos electrónicos, si saben lo que les digo. Pulsó "la vulva", dijo la voz del kit. Y la niña cogió y dijo "No, un chocho". Todos nos reímos. Pero aquel día se convertiría, nunca mejor dicho, en sonrisas y lágrimas. Julio nos llamó a su clase para ponernos un vídeo, sobre Brad Cohen. Brad Cohen es un profesor, escritor, conferencista y orador motivacional estadounidense que padece síndrome de Tourette, que consiste en tics involuntarios e incluso llegando a decir tacos, involuntarios. En 2005 escribió Front of the class: how Tourette syndrome made me the teacher I never had? (Enfrente de la clase: ¿cómo el síndrome de Tourette me hizo el profesor que nunca tuve?), que en 2008 se adaptó a la película Front of the class. Julio nos puso un vídeo con escenas de la película.

En el vídeo, en la última parte, tras un concierto de la orquesta del centro, el director llama a Brad al escenario. Le pregunta por qué no ha dejado de tener tics durante la actuación, y él le cuenta todo sobre el Tourette. Una vez hubo acabado el vídeo, Macu nos preguntó si teníamos preguntas. Y tras una que hizo un compañero alumno de Julio, yo levanté la mano. "¿Sí, Samuel?", me dijo Macu. "Yo me siento igual que Brad". Ahí todos los compañeros me miraron. "Es que... tengo síndrome de Asperger". Macu cogió un rotulador y trató de escribirlo en la pizarra, y tuve que deletrearle el nombre del Asperger. Cuando conté cómo me sentí, rompí a llorar, y los compañeros se acercaron a mí.

Era hora de retornar a nuestra clase, pero antes, Tavío, uno de mis amigos, me dio la mano a modo de consuelo. En mi clase, mis compañeros se pusieron a mi lado, y posaron para una foto que Macu nos sacó, mientras yo aún tenía mis ojos rojos por llorar. Yo sonreí (obviamente) para la foto. Fue en ese momento que me sentí plenamente comprendido, y ciertos roces quedaron en el pasado.

6° fue también la oportunidad de conocer el instituto de al lado del colegio, el IES San Miguel. Fue, sin duda, una experiencia maravillosa. De hecho, todos los años el colegio hacía visitas al instituto con el alumnado de 6°, como descubriría ya cuando comencé en el instituto. El instituto también me era familiar, dado que ahí estudiaron también Marcos y Tavi y se graduaron.

El viaje de fin de curso nunca podré olvidarlo. Salimos desde el Aeropuerto de los Rodeos con destino a Lanzarote. Lanzarote es, diría yo, de las mejores islas en que he estado, según mi experiencia. Nos tocó con una guía muy animada llamada Mónica. Tuvimos la oportunidad de ver la casa del gran artista César Manrique y los Jameos del Agua, lugar que vimos el mismo día que fuimos a ver la Cueva de los Verdes; así con el Lago Verde (en una tienda cercana me compré un collar que me encantó, aunque me sacaron 7€), Mirador del Río y el Timanfaya. También recuerdo cuando fuimos a La Graciosa en barco. Bueno, ahí fue que sin darme cuenta solté una frase racista ("Negro de mierda") a Michael, el chico que me llamó gay por el tema del beso de Zacarías. Pero el tema de la frase se resolvió cuando Macu habló conmigo del tema: el racismo era algo que yo no sabía que existía, igual que el lesbianismo con el tema de Lia y Carlota.

Y ya retomando lo bueno, fuimos en barco hacia la otra punta de la isla. En el barco nos sirvieron una paella que estaba buena, pero tenía marisco, y yo le tengo un poco de manía. Tampoco me olvidaré de aquello cuando Marzio, un compañero alumno de Julio, le quitaba la cáscara a un langostino. El barco iba dando algún tumbo. Algo normal, les digo yo. En la playa donde estuvimos en la otra punta de la isla Julio tuvo la idea de ir a buscar conchas, y yo, Valentina, y Alejandro, compañero alumno de Julio, pudimos recoger algunas. Cuando regresé a Tenerife tenía una bolsa cargada de conchas de La Graciosa.

El hotel de Lanzarote también era bastante chulo. Tampoco recuerdo dónde estaba, pero sí recuerdo aún cómo era por dentro y por fuera. Allí descubrí que las tarjetas de las habitaciones pueden desactivarse con los teléfonos. Me tocó con Alejandro y con Aarón, uno de mis compañeros, y también incluso recuerdo nuestra habitación al detalle. Fue en aquel hotel donde las chicas me incitaron a meterme en una piscina, porque tenía un poco de cague por el tema de que estaba de todo menos flaco (y de momento sigo estándolo), pero tampoco voy a decir gordo en un sentido muy estricto, así que en ese aspecto un aplauso a las chicas. En el bufé, aparte, también tuve la oportunidad de estar con Macu en la misma mesa, y es algo que nunca podré olvidar del viaje. Asimismo, había una discoteca donde las chicas todo el rato estaban cambiando de canción, y yo miraba con un poco de flipe. Sinceramente, esa fue la única vez que estuve en una discoteca (aunque en un hotel).

El día de la graduación fue también inolvidable. Macu, tiempo antes, nos preguntó si nos íbamos al instituto de al lado del colegio, el IES San Miguel. Yo dije que sí. Cuando llegó la hora de la graduación, nos sentamos en unas sillas al lado de una serie de mesas donde estaban los profes y Paula y Elena. Yo aproveché la oportunidad para decir unas palabras. "Samuel se incorporó un poco tarde. Pero ahora quiere decir unas palabras", me presentó Paula. "Desde mi llegada aquí en 2015 (bueno, dije 2014), he tenido unos compañeros maravillosos". Así de breve fue lo que dije. Tras eso me aplaudieron y regresé a mi silla.

Una vez acabó la graduación nos mandamos un banquete en el comedor. Era de noche, y las farolas brillaban. Nunca olvidaré esa noche. Era superbonita. Yo gocé del banquete y como que cerca de las 20.00 me fui. Ya era verano, y una nueva etapa iba a comenzar. Pero no sólo una nueva etapa hablando del instituto, sino también hablando de un campamento.

El campamento lo organizaron miembros de la Cruz Azul, una organización canaria que organiza "actividades educativas y recreativas", según su eslogan. El campamento fue bastante bueno, aunque complicado en el sentido social. Una vez más. Tenía problemas con las chicas, con las que terminé por no llevarme muy bien. Hablé con Eliana, una de las principales organizadoras, y le pedí que me cambiasen del grupo de los grandes al de los medianos. Ahí sí que estuve más o menos a gusto, e hice algunos amigos.

Fue en ese campamento que conocí a Noelia. La conocí hablando en el aula donde teníamos Shayán y yo Atención Temprana sobre chicos y chicas. Ahí fue que decidimos comenzar a "salir como novios", y decidimos quedar al día siguiente. Sin embargo, al final fuimos más amigos que novios. No exactamente amigovios. A pesar de que tuvimos algún momento casi romántico, dicho de alguna manera.

Fue también en el campamento que recuerdo celebrar mi 13° cumpleaños. Una de las monitoras, Mónica, nos repartió caramelos en fila india, y yo me puse el primero afirmando que "como yo cumplo años tengo que ir el primero".

Además, fue en 2018 que se produjo el auge de mi gusto por la historia. Había descubierto Histeria!, una serie de 1999 de la Warner Bros. dedicada a la enseñanza entretenida y descabellada de la historia. Aunque nunca la vi completa, pude conocer algo. Todas las historias que aprendía las recopilaba, igual que sus canciones, que traducía al español. Sólo recuerdo enteras una sobre Enrique VIII y las 37 obras de teatro de William Shakespeare. La época de Histeria! culminó en 2020. Pero fue la serie la que me hizo crear mi propio yo en dibujos. Ese yo se inspiraba en uno de los personajes, pero al final no me representaba. Aunque eso lo abordaría años después.

Si bien no recuerdo mucho del campamento de aquel año, puedo considerarlo una de las mejores etapas de mi vida, y el mejor en comparación con el que estuve en Guargacho cuando era más pequeño. El campamento fue la etapa media de la Era de Plata en mi vida.

Además, en verano también tuve la oportunidad de ir con mi padre a tomarnos algo con Macu. Fue algo sorprendente, porque nunca había comido o tomado algo con uno de mis profes. Mi padre lo consideró como una buena idea, dado que Macu fue una profe buenísima, y eso nunca lo negaré, ya que fue también la primera profe que me defendió y con la que pude sentir alguna cercanía y comprensión. No recuerdo dónde fue, pero recuerdo el ambiente, lo tengo grabado en mi mente. Lo que sí que recuerdo es que yo pedí un Nestea y mi padre hizo como regalo a Macu un bolígrafo elegante.

Por otro lado, aquel aislamiento en que me encontraba comenzó a romperse cuando llegaron a Atogo Nayara y Paula, dos hermanas que estudiaban también en el Juan Bethencourt Alfonso. A veces Nayara decía que ella y yo éramos novios putativos, es decir, novios en falso. Tuve incluso la oportunidad de jugar con ellas alguna vez al Just Dance 2014, que es, en mi opinión, de mis juegos favoritos de toda la saga de Just Dance. Pero creo que fue cerca de finales de verano que se trasladaron a Charco del Pino, porque vivían en Atogo de alquiler.



CAPÍTULO 5

LA ETAPA DE TRANSICIÓN

La razón por la que llamo a esta etapa de mi vida la transición tiene más que ver con 2° de la ESO, pero eso lo abordaré más adelante.

Había concluido el verano de 2018 y comencé una nueva etapa en el IES San Miguel. La bienvenida nos la dio Elena, que también era jefa de estudios. Casualidad que la jefa de estudios en el Juan Bethencourt Alfonso y profe de Música se llame Elena y la jefa de estudios del IES San Miguel se llame también Elena. Me tocó como tutora a una profe de Inglés llamada Ana Laura, en cuyas clases a veces hacía comparaciones de cosas que ella decía con películas. Incluso me tocó con compañeros que tuve mientras estudiaba en el Aldea Blanca: Natalia, Daura,... entre otros.

Y hablando de Aldea Blanca, antes del verano, había dejado de ir con Esther, de la que hablé en el primer capítulo, porque mi madre no podía permitírselo. Nunca olvidaré mi último día con Esther. Pensé que me había librado para siempre de algo como aquello, pero no. Mi madre me apuntó a un centro llamado Oroval, en Los Cristianos, y me tocó con una mujer llamada Claudia. Allí conocí a Álvaro, Maxim y (fíjense ustedes) me reencontré con Leire, mi compañera en 1° Primaria en el mixto del Aldea Blanca.

De Álvaro fue de quien sospechaba (bueno, mis sospechas son muy posteriores) de estar conmigo cuando debía ir con María en el colegio de Aldea Blanca. Pero sigo sin saber nada.

Aparte, en 2018 comencé a ver vídeos de un canal de YouTube estadounidense llamado "Yo Mama", que vendría a ser como un argot que podría traducirse como "Tu Mama". Se dedica a hacer bromas sobre mujeres ficticias que supuestamente son tu madre. Mi padre las consideraba de mal gusto, y me puso el control parental en la tablet para que no pudiese verlos. Pero, ¡ajá! Samuelito Cabello González fue más listo. Descubrí como quitarlo y ¡adiós muy buenas, control parental! Seguí viéndolos. Fue a partir de esos vídeos que decidí crear mis propias bromas de "yo mama" también, en inglés. No eran muy buenas vistas ahora, la verdad, dado que estaban teñidas por un enorme toque de estudios. Es decir, como yo era estudioso 100% nivel extremo, mis bromas se centraban más en algo de la cultura que nadie sabía o algunas no tenían gracia.

Las bromas comencé a compartirlas con chicos ingleses que conocí mediante otros dos de mi clase, Finley y Aiden. Los dos eran unos zumbados. La chica que mejor recuerdo de aquellos ingleses se llamaba Sharon, que era prima de una compañera que estudió conmigo en el mixto en el Aldea Blanca, Grace. En el primer trimestre se incorporó Kade, que también era británico, y también compartía con él mis bromas de "yo mama". Una vez incluso me retaron a compartir uno que me chivaron al oído con Ana Laura, que resultó bastante... sorpresivo. En cierta manera. Cuando lo hubo escuchado se quedó boquiabierta y Finley, Kade y Aiden huyeron de la escena. Otro día le repetí el chiste pero con un ajustillo. Descubrí este año 2024 que lo que chocó a Ana Laura fue la palabra inglesa "faggot", la cual en inglés significa "maricón". A día de hoy no recuerdo muy bien el chiste, pero tampoco, posiblemente ni recordándolo, encuentre la lógica del chiste con esa palabra.

Pasando ya con Lengua, me tocó con una profe llamada Lucía. La primera actividad que tuvimos de la asignatura era escribir una historia conjunta. Cada uno dibujaba en un folio algo y el grupo debía construir una historia. Yo, sin embargo, entendí algo individual, y acabé soltando contenido de la Guerra Civil estadounidense. Cuando Lucía nos evaluó, me quedé un poco avergonzado. No es que ella contribuyese a dejarme en vergüenza, sino que lo que nos dijo acerca de nuestro trabajo me dejó un poco mal. Obvio. Me fui por la tangente.

Por otro lado, está que me planteé especular sobre mi propia vida familiar ya de adulto, y me planteé escribir una historia, que más tardé pasaría a ser uno de mis proyectos literarios fijos. Una vez más, era algo poco desarrollado y con poca profundidad. Lucía leyó la historia, y me dio críticas positivas.

Fue también en 1° que conocí a Nieves, que trabajaba con los chicos del Aula en Clave (que hacían batucadas a veces) y que era como una profe de apoyo. Nieves se convirtió en alguien con quien solía hablar a menudo, y era de lo más agradable. Su cabello pelirrojo, sus gafas, su sonrisa, Nieves era una grande.

Luego está que conocí a Nicola (o Nicolás, como siempre lo llamábamos). Me fijé en un collar que contenía el yang, la parte del yin yang que es negra. La cosa es que Daura me había dicho que tenía un amigo con un yin yang como ella. Aquello fue todo una confusión mía, pero rápidamente Nico y yo congeniamos. Nico conocía a Aaron John, e incluso estaba en su grupo de amigos en el recreo. A partir de ahí por fin estaba en un grupo de amigos, que yo suelo denominar a veces chupipandis. Nico jugará un papel más importante personalmente en mi vida algunos años después.

Por otro lado, fuera del instituto también conocí a una chica llamada Virginia, que calculo que estaría en 4° ESO-1° Bachillerato. Me vio solo y se sentó a hablar conmigo. De ahí nos hicimos amigos, y aún conservo una foto que nos sacamos los dos. Sin embargo, es la única que tengo de ella. Me la saqué con un Wiko que me había comprado mi madre por 52€, a lo mejor porque el LG no valdría para todo. Virginia era una chica bastante guapa, con el pelo rizado y ojos azules. Sonriente, alegre, a uno le alegraría el día, igual que Nieves. Nunca olvidaré a Virginia.

También está que conocí a una chica llama Judith. Era una chica de mi misma estatura en esos momentos, estaba en 2°, era casi que rubia, y sus gafas le daban cierto toque cultural e interesante. Éramos casi que amigos, pero llegó un tiempo que no volví a verla. Sentí lo que hoy creo que es atracción, y que en aquel entonces interpreté como amor. Otro dato del Asperger: a veces no entendemos las emociones.

Y como pensé que nunca volvería a encontrar una chica igual que ella, fue entonces que comencé a decir "¡Quiero una rubia!", y lo hice saber rápidamente en clase, y a veces me buscaban a chicas rubias, pero ninguna me gustaba.

Prosiguiendo con asignaturas, en Prácticas Comunicativas teníamos a dos profes llamados Alejandro, de Historia, y Marcos, de Música, de origen filipino. En Prácticas sin duda alguna me llevaba increíblemente bien con ambos. Además, hice algo único: se me ocurrió escribir partituras que fuesen fragmentos de obras clásicas, algo que procede de Little Einsteins. Siempre que empezaba un capítulo se introducía un fragmento de la pieza que iba a actuar como la banda sonora del episodio. Entre 1° y 2° la clase tenía las paredes adornadas con mis partituras. Incluso el primer día pusimos la Marcha fúnebre de una marioneta de Gounod, famosa por ser el tema asociado al director de cine Alfred Hitchcock.

El tema de la música clásica, sin embargo, me generó ciertas rivalidades con mi clase. Por ejemplo. En Tecnología teníamos un profe llamado Javier, que no era malo pero que a comienzos de curso se largó. Luego llegó Roberto, que era como más "fachero". Roberto una vez nos permitió poner música de fondo, y yo puse la obertura de Las bodas de Fígaro de Mozart. Eso me generó mi primer conflicto musical con mi clase.

Pasando ahora a otra materia, Francés era algo alegre, para mí. Bea era una profe alegre, animada, que nos ponía a veces películas: Amélie, Los chicos del coro, La guerra de los botones y El fotógrafo de Mauthausen. Con Bea incluso compartí una frase de Jean-Philippe Rameau (de hecho, lo conocí a partir de que en Los chicos del coro los chicos cantan su -no realmente suyo- Hymne a la nuit) en francés que dice "La verdadera música es el lenguaje del corazón" (La vraie musique est le langage du cœur). Y hablando de Francés, también conocí a Tomás. Era un amor. Su voz era agradable, suave, y había oído hablar de mí. En un mercadillo que organizó el instituto en diciembre compré el segundo libro de Los miserables de Victor Hugo, Resurrección y Ana Karénina de Tolstói. Tomás se maravilló cuando compré el segundo de Los miserables. Sin embargo, no lo leería hasta años después, igual que los otros dos.

En Mates nos tocó con Mercedes, que aparentemente era un poco gruñona, pero a mí siempre me pareció una buena persona. Hablando con ella un poco más me percaté de ello. Una anécdota supergraciosa que conservo de Mates es que suspendí el primer examen con un 0 porque lo hice a lápiz. También fue con Mercedes que cogería un enorme gusto por la estadística, que se mantendría un buen tiempo en mi vida, y con relativa fuerza. Mercedes, como descubriría más adelante, había dado clases a mi primo Marcos.

En Plástica nos tocó con una profe llamada Noemí, como mi profe de Inglés del Abona. Me gustaba su asignatura, pero lo que más fue cuando hicimos un cómic. Yo me basé en una broma de "Yo Mama" para el argumento. El chiste dice "Yo mama so ugly. At the strip club people pay her to keep her clothes on", que se traduciría como "Tu madre es tan fea. En el club de striptease la gente le paga para que mantenga su ropa puesta". Usé a mi yo inspirado en uno de los personajes de Histeria!  y creé el cómic, donde aparecían también mis compañeros Miguel Ángel y Aday. En poco tiempo la gente se acercó a mi mesa para ver mi trabajo.

En Religión me tocaría con una profe llamada Agustina, pero todos la llamábamos Tina. Yo la llamaba Tina de Agustina. Fue de las mejores profes de Religión que tuve, y conocía a Carmen, mi profe de Religión del Abona, y Rocío, la del Juan Bethencourt Alfonso. También, en sus clases, me planteé escribir una carta al Papa y otra a Rocío y Carmen, y para esta última llegué tarde. Por otro lado, me lo curré con un dibujo de Moisés, me planteé escribir un guion basado en el Libro de Daniel de la Biblia. Incluso descubrí qué era la circuncisión, algo que al principio me dio un poco de yuyu.

En cuanto a Geografía, ¡madre mía! Al principio tuvimos a una profe llamada Marina, que también se fue en el primer trimestre del curso. Estuvimos sin profe como casi que 1 mes. Sustituyó una profe llamada Ana y otra llamada Mar, que se medio molestó conmigo por sacar el pulgar como respuesta afirmativa. Llegó, al fin, Carla. Sentí un sentimiento de admiración por ella que yo dije como un sentimiento amoroso.

Aparte, me presentó a un profe llamado Argeo, un hombre que, desde mi perspectiva, sabía como que de todo. El primer día que lo conocí me dijo la extensión de Extremadura (41635 km², o algo aproximado), y a veces, a lo largo de 1° y 2° solía pararme alguna vez para contarme algo. Por ejemplo, una vez me habló de los pimenteros de los jardines del instituto. Me contó la historia de los pimenteros y cómo había también un falso pimentero. Incluso me dio uno de los granos del árbol (el pimentero) y el sabor era tal cual me contó él, aunque hoy en día ya no lo recuerdo.

En las clases de Carla solía dar muchos datos curiosos, y una vez incluso llegué a organizar un juego trivia, que en realidad eran preguntas copiadas de ¡Boom! Carla me ayudó a plastificar las tarjetas. Entre los que se unieron está la profe de Biología. Sin embargo, mi relación con Finley iba deteriorándose, y pedía constantemente que lo cambiase de sitio. Ella me decía que no podía. Al final, para la 3° evaluación me cambié yo. Con Carla, además, tuve en las evaluaciones 9-10-10. Y tiempo antes del fin de curso nos dio su correo.

2019. Ese año habían organizado un Got Talent en el instituto, y vi la oportunidad para poder estrenarme como cómico. Por aquel entonces me seguían gustando los chistes muchísimo y conservaba aún el libro de chistes que me había comprado en 6°. Fue ahí que decidí pensar en algunos chistes que contar, que encima acabé anotándome bajo la manga de una chaqueta. Actué bajo el apodo de Groucho Marx, como el famoso humorista. Me pintaron un bigote, incluso. Alejandro me comparaba ya con Groucho dado que solía llevarme los bolis a la boca a modo de puro. Esto se origina en que Aiden me hizo un "cigarro" de papel, que llamamos Soviet bong. Un bong es un dispositivo para fumar. Cuando ya dejó de servirme, probé a hacerlo con los bolis. En la actuación se notaba que tenía una chuleta, según me dijeron. Pero eso no me impidió saltar a la fama dentro del instituto, pues ese e incluso años posteriores había quienes me pedían chistes. Ya tenía fama entre los profes, y la tenía ahora en todo el instituto. Pero, aparte, tras mi actuación, Andrew, que sería mi compañero en 2°, según yo, cuestionó mi talento, y le aflojé un cachetón. Lucía me pilló y habló con Elena, y me cayeron 3 días de arresto de recreo. Nieves me informó sobre ello, pero yo no recordaba qué hice. Cuando se anunció el ganador, recibí un diploma y defendí la comedia. Pero luego me cogí una rabieta, porque pensé que era yo quien debía haber ganado.

Ese año también mi madre me cambió de Oroval a Cognitiva, también en Los Cristianos. Oroval se había trasladado. En Cognitiva me tocó con un psicólogo (el único que he tenido en mi vida) llamado Javi. Estaba en terapias grupales con otros cuatros chicos: Ismael, Moisés y Bernardo, todos mayores que yo. Más tarde llegarían Yeray, de mi misma edad, y Alejandro. Con Javi aprendí a ser menos repetitivo con las cosas que decía.

Y hablando de psicología, en el instituto, Liliana, la orientadora, organizó una charla sobre el Asperger. Me sentí contento de que se pudiese dar a conocer. Daura nos contó incluso que en el Aldea tuvo un compañero con Asperger al que le gustaban las arañas y una vez llegó a traer una. Asimismo, para finales de curso conocí a un chico que venía del Aldea, que en 2° descubrí que era checo, y que también era Asperger.

Fue, además, en una tutoría, que comencé a plantearme más qué cosas quería ser. Ya tenía claro lo de escritor, pero digamos que pensé en más. Algunas de esas opciones aún las tengo pensadas, y les aseguro, incluso, que no eran pocas las que barajé en aquel momento. Las enumeraría en una lista ese año en casa de Paul.

También fui a otro campamento en el Juan Bethencourt Alfonso. Lo organizó otra organización, de la que no recuerdo el nombre. Nos tocó con una cuidadora llamada Estela y con un cuidador llamado Dani. Con Dani tuve un percance justo el viernes de la primera semana. Estábamos en un partido de algo que no recuerdo, y me eliminaron. Me dijo que me sentase en un sitio específico de la grada. Y ojo aquí. Yo tengo fama (mayormente dentro de mí mismo) de ser alguien que cuestiona la lógica de muchas cosas, y entre ellas eso mismo. ¿Por qué en un sitio específico de la grada todos los descalificados? Fue cuando Dani "estalló" y me dijo "Niño, no me toques los cojones." Inmediatamente me chivé a Estela y echaron a Dani. Parece ser.

En el campamento conocí a Maikol, que sería mi amigo más cercano. Siempre nos llevábamos bien y estábamos juntos. Una vez sentí que nuestra amistad pendió de un hilo, pero al final todo se resolvió. También conocí a Aldana. Aldana sería como Noelia, una supuesta novia mía que al final era amiga. Una vez nos dimos un pico, pero nada más. Ella, Maikol y yo éramos como la triada de mi grupo del campamento. Hasta recuerdo que una vez, estando con ellos, comencé a cantar como si estuviese gritando potentemente a los cuatro vientos Le boudin ("La morcilla"; sí, morcilla, que realmente se referiría a cómo equiparaban los legionarios franceses sus lonas para las tiendas), el himno de la Legión Extranjera Francesa, el cual conocí en La guerra de los botones, una de las pelis que, como dije en el anterior capítulo, nos puso Bea en Francés.

"Tiens, voilà du boudin, voilà du boudin, voilà du boudinPour les Alsaciens, les Suisses et les Lorrains,Pour les Belges, y en a plus, Pour les Belges, y en a plus,Ce sont des tireurs au cul.Pour les Belges, y en a plus, Pour les Belges, y en a plus,Ce sont des tireurs au cul."(Toma, he aquí morcilla, he aquí morcilla, he aquí morcilla.Para los alsacianos, los suizos y los lorenesesPara los belgas, no hay más, Para los belgas, no hay más,esos son tiradores de mierda.Para los belgas, no hay más, Para los belgas, no hay más,esos son tiradores de mierda.)

Asimismo, conocí a Diego, con el que tendría una relación tóxica. Nos picábamos muchas veces (bueno, creo que él más a mí), y una vez me dio con una de sus muletas un día que se lesionó y fue al campamento. Ahí fue cuando hablé con Estela de todo, y finalmente se resolvió el asunto.

También íbamos a una piscina en el Luther King, un centro privado en Aldea Blanca, cerca del colegio donde estudié en Infantil y 1° Primaria. Yo no me bañaba por un trauma que me quedó. Bueno, nunca me metía en una piscina. Allí una vez Dorian, uno de los monitores, dijo que no iba a haber piscina por un jaleo que se montó. Yo, en voz bajísima, fui tan cabrón que dije "Sí", como celebrando, porque odiaba las piscinas. Y con un posible superpoder auditivo, Dorian pareció descubrirme y me castigó en la esquina como los niños pequeños. Al final habló tranquilamente conmigo, y me pidió que lo ayudase con algunas cosas de la piscina.

2 veces, además, hicimos también acampadas en el centro donde estaba otro campamento en San Miguel que también organizó la misma organización que el campamento del Juan Bethencourt Alfonso. La primera vez caí rendido por el sueño, pero la segunda aguanté. Vimos incluso una peli de Aquaman. Y menudo Jason Momoa. Ese es un grande. Fue en una acampada que Aldana me dijo que para 2020 iría al campamento de allá, de San Miguel, y le prometí que iría con ella.

Para finales de agosto nos desapuntaron a mí y a Shayán del campamento. Porque mis padres ya no podían permitírselo. Me frustré, pero como oí de algunos compañeros del campamento más adelante, era todo muy aburrido. Como ya comenzaban las clases, tenían menos sitio en el colegio. Ya no podían usar la biblioteca, donde solíamos encontrarnos todos los del grupo.

También cabe mencionar que en verano de ese año comencé a estar más con mis primos Armiche y Nerea, que me quedan prácticamente cerca. Con ellos solía jugar casi que a cualquier cosa. Siempre, después del campamento, solía ir a su casa a estar con ellos, y hubo al menos 1 vez que pude salir a algún sitio con mis tíos.

Termina 1° y comienza 2°. Para este curso nuestra madre nos puso a mí y a Shayán en acogida temprana en el Juan Bethencourt Alfonso, donde Shayán hacía 6°. Nos tocó con una monitora llamada Guacimara. Recuerdo aún cuando íbamos a las 6.00 y me iba al instituto a las 7.55 para entrar al instituto a las 8.00. Allí conocí a varios chicos, algunos de los cuales más tarde irían a mi instituto.

Me tocó con un profe de Música llamado Gustavo. Al principio nos tocó en un aula que me daba mucha claustrofobia. Mi madre me comentó que al final me acostumbraría, y fue verdad. Siempre dije que Gustavo me tenía manía, y él me respondía diciendo que en verdad nunca reconocía mis errores. A muchas preguntas que le hacía me miraba como diciendo "¿En serio? Cállate", y me callaba. Para la portada del libro de aula incluso hice un retrato suyo en mi propio estilo de dibujo, basado en el de la Warner Bros. No parecía que fuese mucho de su agrado.

En Lengua nos tocó con un profe llamado Alcides. Nunca me olvidaré de él, era un polifacético. Enseñaba, cantaba y actuaba, y, en relación a esto último, llegó a aparecer en un capítulo de Los Serrano como el dueño de una sexshop cuyo escaparate los chicos destrozaron con un carro de la compra, y en la película La isla interior, donde aparecía Geraldine Chaplin, hija del mismísimo Charles Chaplin, en el papel de un médico. Al inicio no me iba muy bien con Alcides en Lengua, pero poco a poco fuimos llevándonos mejor, especialmente en Prácticas Comunicativas, donde hicimos una lectura de la obra teatral Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Enrique Jardiel Poncela, y yo demostré ciertos dotes dramáticos. Alcides organizó también un club de lectura los recreos de los viernes donde fueron sus dos hijos y Elda, una profe que se partía de risa con mi forma de hablar.

Fue también con Alcides que vimos por primera vez los tiempos verbales. Yo no los entendí jamás, hasta 2° Bachillerato, cuando los estudié con más calma. Alcides organizó un concurso sobre los tiempos verbales, y quien ganase se llevaría unos chocolates. Me puse como loco a estudiarlos, y yo y mi equipo sólo acertamos la primera frase cuyo verbo debíamos analizar.

En cuanto a Francés, nos tocó un profe llamado José Manuel. Yo decía de él que "era más recto que una regla". Era un profe un poco... imponente. Era alguien serio. A los chicos nos trataba por "caballero". Una vez tuve una mala pasada con él. Corría el rumor de que estaba saliendo con Dácil, la profe de Valores. Cuando lo descubrí flipé y se me oyó como si tuviese un megáfono en la mano. Para mayor desgracia, era jueves, y me tocaba a 1° hora con él. Antes de que yo pudiese entrar, me detuvo y me echó la bronca. El recreo de ese día me llamó, para que leyese un papel, que al final era todo como un parte. Nunca tuve un parte, pero estuve al borde. Antes de ello, me puse supernervioso y alterado, por el miedo que tenía de ver a José Manuel. Profes como Alcides estuvieron ahí apoyándome. Pero también Nuria, del Aula en Clave, y Sole, profesora de Inglés muy conocedora de las pelis de Hitchcock que se marchó a EE.UU. no sé exactamente por qué.

Yendo ahora con Historia, me tocó con un profe llamado David. Era uno de los mejores que tuve, y uno de los más creativos a la hora de advertirnos de un castigo o negativo. Me encantaba Historia, en general. Actualmente soy un poco más fan de la egipcia, pero la griega y la romana también me llaman en cierto sentido. Pero Grecia tiene más peso. A David una vez le recomendé un vídeo de un canal llamado Ted-ED, que hace animaciones educativas increíbles, sobre la cueva de Altamira en 360°.

Fue en 2° que también me puse más... cariñoso con las profes. La de Inglés, Natalia, y la de Física y Química, Marlici. Marlici tenía un poco fama de estricta, pero luego resultó ser buena persona. Nunca me llevé mal con ella, y una vez me dijo "Eres mi Asperger favorito".

En cuanto a Cognitiva, me tocó con una nueva psicóloga, llamada Yadira. Me tocó con los mismos compañeros que cuando estaba con Javi: Ismael, Moisés, Bernardo y Alejandro.

Ese año volví a ser delegado. Sin embargo, el cargo me fue un poco turbulento. Pensé que una de las funciones del delegado era chivarse al profe de todo lo que pasase en clase. Siempre que pasaba algo, decía "¡A Gustavo!" y lo anotaba en una hoja de libreta. Una vez casi dimito en una hora de Tecnología, y mis compañeros se alegraron de la noticia. Me fui de clase llorando, y Noemí y Pili, otra profe de Plástica, me vieron, y me acompañaron a la cafetería, donde estaban David y Guacimara, otra profe del departamento de Geografía e Historia. Les conté todo lo que me pasaba mientras me tomaba una tila, y pude sentirme comprendido. Pero nunca mencioné que era un chivato, porque lo tenía muy asimilado y no lo reconocía.

Ese año también había llegado un nuevo compañero, Israel. Venezolano. Es, sin duda, un compañero sui generis en el siguiente sentido: tenía la costumbre de robarme la mochila, pero ambos sabíamos que era una broma completo.

También, por el mercadillo de aquel año, compré más libros: Niebla de Unamuno, un recopilatorio de cuentos de Pío Baroja y otro de Robert Louis Stevenson, Cuentos del Don de Shólojov, la batalla de las Termópilas según Heródoto y Diodoro de Sicilia, y el Tratado de la desesperación de Søren Kierkegaard. Además, Alcides nos puso un trabajo sobre un libro. Yo en un principio iba a hacerlo de Niebla, pero al final lo hice de Resurrección, de la cual para cuando hice el trabajo estaba justo al principio.

2020. Se organiza otro Got Talent y participo otra vez. Mi madre también quiso actuar conmigo, y hablé con Alcides, que se encargaba del espectáculo, y me dijo que mi madre podía actuar. Decidimos hacer una ronda de chistes sobre médicos. Para ello creé un segundo personaje, el Dr. Martínez Cano, nombre que "tomé prestado" de una empresa de guaguas. El monólogo no fue como esperaba. Primero, porque mi madre no pudo ir al instituto, y, segundo, porque no se me oyó casi nada. Porque no estaba pegado al micrófono, eso es lo más estúpido. Ese año al menos no me cogí la rabieta del año pasado, menos mal. Ese mismo día acabaría, mientras perseguía a Israel de cachondeo, dando un golpe con la mochila a Yurena, la vicedirectora.

Para ese año también Gustavo dejó de ir al instituto temporalmente, y llegó un profe (creo recordar) llamado Juanjo. Juanjo me abrió los ojos sobre que las partituras del aula donde tuve Prácticas Comunicativas en 1°, la de Música, eran obras de hombres, y no había ninguna de una mujer. Tristemente, comencé a escuchar a más mujeres compositoras en 1°-2° Bachillerato. Pero con lo que me dijo Juanjo abrí algo los ojos.

Por otro lado, Natalia, la profe de Inglés, me presentó a una chica llamada Inma, que era rusa. Natalia había estudiado en Moscú cuando era adolescente, y sabía ruso perfecto, y habló con Inma en ruso delante mía. Aprendí que "manzana" se decía "yabloko" (яблоко). Natalia me preguntó si podría ayudar a Inma con el español, y yo me ofrecí. Sin embargo, las dos veces que habló conmigo del tema me olvidé por completo. Bueno, también admití que tampoco tenía un 100% interés, así que por ese lado admito que pude ser un poco descarado. Pero en que me olvidé del tema sí digo la verdad, así como que las dos veces no encontré a Inma.

También fue ese año que mi madre, en un ataque de ira, me rompió el Wiko, y el LG me lo tiró a la basura. Cuando encendí el Wiko, estaba todo destrozado.

En mayo llega la pandemia del CoViD-19, y nos confinan. Justo llegó antes del viaje que Moneiba, nuestra profe de Mates, estaba organizando a Gran Canaria para una actividad de la asignatura. En ese periodo aprovecho el tiempo libre que tengo y decido acostarme más tarde. Pero iban a seguir mandándonos tareas. ¿Cómo? A través de Google Classroom. Profes como José Manuel me pedían que sólo mandase foto de las tareas, porque mi letra era peor que la de un médico. Antes de la pandemia oí historias de profes que enseñaban mis exámenes a otros para enseñarles mi letra. Un poco vergonzoso. También fue durante la pandemia, creo recordar, que reescribí mi biografía, pero estaba incompleta, y faltaban muchas cosas. Mi biografía la reescribí, con esta, 7 veces, todas, menos esta, incompletas, tal que la 6° versión es otra que escribí por allá por 1° Bachillerato o en verano.

Fue en verano que aproveché para ver series españolas: Aquí no hay quien viva, Vive cantando, Con el culo al aire, Cuerpo de élite y Policías, en el corazón de la calle. Recuerdo cuando a veces me quedaba dormido en el sillón de la sala mientras escuchaba música clásica y con mis peluches. Además, fue en esa época que llegué a acostarme una vez a casi las 7 de la mañana, mientras leía biografías de personajes históricos conectado al Wifi de mi madre, porque no teníamos wifi aún. Increíble, pero seguro que hay más que pasan o pasaron por lo mismo. Aparte, solía leer frases de personajes célebres, que descargaba hasta dejar sin espacio la tablet, y lo mismo con vídeos de música clásica.

También fue cuando vi por primera vez, especialmente en verano, Caso cerrado, de la dra. Ana María Polo, donde van personas hispanohablantes (normalmente latinos, a veces españoles o extranjeros que saben español) a resolver diferentes problemas con ayuda de la dra. Caso cerrado sería el programa que me haría plantearme a posteriori otra decisión relativamente fija. En verano, si recuerdan, no tendría campamento, y en consecuencia, había perdido la posibilidad de ir con Aldana al campamento de San Miguel.

Y bueno, sobre el título. ¿Por qué se titula "La etapa de transición"? Pues porque el campamento y 2° fue una especie de etapa intermedia a la que sería la peor de todas.



CAPÍTULO 6

LA SOLEDAD

Comienza 3°. Nos obligan a usar mascarilla en todo momento en el instituto y no nos permiten relacionarnos entre clases para evitar posibles contagios. Volvió a tocarme con Finley. El primer día él, Enrique, Juan Antonio y Gian Franco, otros compañeros que habían estudiado conmigo ya cursos antes, me prometieron que me votarían de delegado. Sin embargo, para las elecciones sólo tuve el voto de Gian Franco. Pedí la reelección, y perdí aplastantemente. Si en las otras quedé subdelegado, en estas Juan Antonio me quitó el puesto, y quedé a nada. Leidy, una compañera que estuvo conmigo el año pasado, temía que volviese a ser el mismo de antes, y decidió hablar antes de que pasase nada. Yo me sentí frustrado, y le cogí asco. Pero nunca supe ver lo que yo verdaderamente hacía como delegado en esos momentos.

Me tocó en Francés con Tomás, y demostré ser uno de sus mejores alumnos. En Inglés me tocó con una profe llamada Soraya, con la que actualmente tengo una relación... un poquito especial. En Biología me tocó con una profe llamada Goretti, que tendría más... importancia en mis clases tiempo adelante. En Geografía me tocó con el grande de Argeo. Volví a tener Plástica con Noemí. En Tecnología me tocó con Adrián, un profe al que mucho tiempo después descubrí que apodaban "Auronplay", como el famoso youtuber. En Lengua me tocó con una profe llamada Marleni, con la que descubrí que los trabajos se hacen a boli y no a lápiz, y otro trabajo fue un escándalo porque sin yo pensarlo ofendí a una compañera. El Asperger atacó de nuevo. Además, me tocó una nueva asignatura: Educación para la Ciudadanía, que nos la daba un profe llamado Carlos, que jugaría un papel más relevante mucho más adelante.

Y fíjense ustedes que en Matemáticas me tocó con Yurena. Yo supe cómo se llamaba justo en 3°, y cuando la vi dije "Es la profe a la que le di el día del Got Talent". Me moría de la vergüenza, que escondí en ese momento. Y hablando de mates, Moneiba nos devolvió el dinero del viaje a Gran Canaria que no pudimos hacer en 2°.

En 3° era una persona "de nuevas costumbres". En verano me vicié a los vídeos de un youtuber llamado Escardi, que hace doblajes al español de vídeos y animaciones cómicos. De él se me pegaron muchísimas "coñas" que arrastraría durante un buen tiempo. Además, fue en esa época que adquirí un nuevo móvil: un Samsung que mi padre tenía en el garaje. Nos dio uno a mí y a Shayán.

Asimismo, mi madre había conocido a Beni, un compañero de trabajo de Paul, que la ayudó a reformar la que sería la casa de abajo, en la que durante un buen tiempo estuvo viviendo mi tía Toya hasta que se trasladó al lado de la casa de mi tía Tere. Pero aquella relación terminó cuando nos dijo que iba a darnos un guantazo a mí y a Shayán. Lo último que me dijo fue "Adiós, papu". Papu es una de las cosas que se me pegaron de Escardi. Nunca más volvería a saber nada de él.

Por otra parte está que en Cognitiva me tocó con una chica llamada Carla. Javi nos la presentó mientras aún tenía sesiones con él, y justo aún recordaba el nombre de ella. Carla sería la 2° psicóloga que más estuvo en mi vida tras Esther (Esther estuvo como 8 años, y Carla estaría 4).

La pandemia seguía en auge. Todas las mañanas veía en las noticias a personas negacionistas del CoViD-19 y personas que realizaban botellones. Eso me decepcionó tanto que taché al ser humano de estúpido e ignorante. Pero lo peor de todo fue que me las di de héroe. Pensé que podría hacer que el mundo cambiase, y que pudiese abrir los ojos. Comencé con los adolescentes, y pensé en ellos como personas que no piensan en cómo actúan, impulsivos, y que no aprenden de sus errores, y llegué a pensar que podrían tener un futuro miserable; esto último en base también a mi odio al trap y en base a haber visto a adolescentes fumando. Me puse una capa imaginaria y emprendí mi labor de chivato para intentar cambiar las cosas.

Sólo me valió una cosa: que todos los problemas girasen en torno a mí. Literal. Ya tenía a Finley, Enrique y Juan Antonio molestándome continuamente, y ahora tenía todos los problemas en torno a mí. Tere, nuestra profe de Física y Química y tutora, siempre me defendía. Era la única, además. Pero lo que supondría mi primera "desgracia" fue en la hora de Mates, un lunes a 5°. Yurena habló con todos. Mis compañeros decían que yo era un chivato por diversión, y, molesto, me bajé la mascarilla. Para demostrar que estaba muy serio ante el tema y las acusaciones. Yurena me puso un parte. El primero y el único de toda mi vida, tras alguna vez que me salvé del parte. Consideré aquel parte injusto.

Elena, Yurena y María José, profe de Lengua y miembra de Mediación, hablaron y decidieron cambiarme a la clase de al lado. Allí tendría Música, que tanto me gustaba. Yo me opuse en todo momento. También, el día de la fuga, me propusieron ir a mi futura clase. Ya conocía a los chicos que estaba allí, pero sólo de hablar con ellos. Todos estaban a su bola. Para cuando me cambiaron, descubrí que se llamaban François, Alejandro, Ellis y Nicolás. François tenía de fondo música de ascensor en bucle. Elena, Yurena y María José me dijeron, cuando hablaron conmigo, que no dijese nada a mis compañeros. Y fue justo el día de la fuga que me fui de la lengua. Yurena, cuando volví a hablar con las tres, me dijo "¿Tú para qué dices nada, bocatrapo?" Eso mismo digo yo. ¿Para qué?

2021. Me cambio definitivamente para la clase de al lado, 3° B. Me tocó con Argeo. Es más, todos los profes que tenía en mi clase original, excepto Marleni, también daban al B. En clase no me dijeron ni "Hola". Los horarios de mi nueva clase me los dio Nieves. En mi nueva clase estaban algunos compañeros de años anteriores, como Yoel y Daura, y del colegio. Además, ese día, en Educación Física, Ellis sufrió una lesión gorda. La profe, Ana, avisó a Elena y llamaron a la ambulancia. Desde entonces, aunque tiempo después, bromeaban con que yo era gafe y que mi llegada aquel día provocó la desgracia de Ellis.

Me tocó con una profe de Lengua llamada Luisa, que era también mi tutora. La orientadora me la presentó en la primera evaluación, y me hablaron de las asignaturas y el material correspondiente para la nueva clase. Luisa jugaría un papel relevante intentando hacer que abriese los ojos cuando me chivaba, pero me entraba por un oído y me salía por el otro. Pensé que estaba obstruyendo mi labor de chivato, y no lo permitiría. Sin embargo, de Luisa puedo poner una pega: en el grupo de clase muchísimas veces mandaban stickers de penes; recuerdo desde uno en medio de sexo anal y todo cubierto de mostaza hasta otro atascado en el pitorro de una botella... Y Luisa no les decía nada.

En Música me tocó con un tocayo, Samuel. También nos daría Valores Éticos. El primer día de clase que tuve Música demostré que me gustaba la asignatura. Incluso me llevé un 10 en la 2° evaluación. Prácticas Comunicativas tampoco me fue tan mal, aunque no recuerdo la nota.

En mi nueva clase también tenía IVY con una profe llamada Gloria. En cierta medida IVY me gustaba, y una vez creé un logo y eslogan para una empresa, a la que llamé "Classical Melomaniacs Discographic" (Discográfica de melómanos clásicos). Con Gloria también aprendí lo que eran los paradigmas.

3°B era una clase... un poco... pasota. Es decir, siempre que intentaba darme a conocer y ganarme a mis compañeros, siempre fracasaba. Todos los días me daba una ronda por la zona de recreo de la clase y me daba a conocer. Aunque, bueno, también pensaba en alguna pregunta y se la hacía. Pero no funcionaba. Sólo 1 vez sentí que me escuchaban: en 3° yo era medio fanático de la estadística, y aquella vez se ofrecieron a responder. Lugo de ahí, volví a ser "ignorado". Luisa se percató de que estaba atrapado en un círculo vicioso, en que fracasaba para al día siguiente olvidarme de ese fracaso y volver a empezar el círculo.

Por otro lado, también intenté volverme adolescente. Comencé a observar a mis compañeros y más o menos adopté algo de ellos, pero seguía sin funcionar. Giselle, una compañera que estudió conmigo el curso anterior, se percató de aquel cambio, y en una tutoría lo dijo. "Creo que Samuel está intentando cambiar su forma de ser para poder encajar", dijo ella. Esa fue, además, la misma tutoría donde Luisa contó lo del círculo vicioso.

Nicolás, por aquel entonces, era muy otaku. Solía hablar con Yoel y con Daura, que en esos momentos se llamaba Rigby y luego se llamó Eros. Nicolás era y es de las personas más inteligentes que jamás pude conocer. Siempre solía hacer preguntas sorprendentes a Yurena en Matemáticas que yo no entendía. Para acercarme a él, decidí comenzar a ver anime. A finales de enero de 2021 vi mi primer anime: Made in Abyss, donde una niña trata de buscar a su madre junto con un niño robot en lo más profundo de un abismo. Ahí comenzó la que yo llamo la época japonesa. Ese mismo curso también llegué a ver Tokyo Ghoul, Kakegurui, Blue Exorcist, Attack on Titan, Your lie in April, cuando regresaba del instituto y las noches de fin de semana hasta las tantas de la noche. Sin duda la época japonesa fue la más colorida y alegre de todo el curso, y a veces creo que de mi vida. Cómo hacen los japoneses el anime es maravilloso. Sin embargo, nunca llegué a entablar una amistad firme con Nicolás, pero al menos pude unirme a él, a Daura y a Yoel en sus conversaciones.

El constante sentimiento de soledad en 3° me fastidiaba. El único amigo que tenía era Niccola, pero estaba en otra clase. La norma nos impedía relacionarnos entre clases. Yo, sin embargo, me la salté, y me fui con él. Con Nicco era muy feliz, y sonreía. Cosa que no hacía en 3°B. Ambos éramos otakus, y solíamos hablar principalmente de anime. Sin embargo, todo eso llegaría a un final.

Una vez Nicco no fue al instituto, y me sentí solo. Y fue cuando decidí irme a hablar con chicos y chicas de otros grupos que yo conocía de otros cursos. Fue ahí cuando Pablo, Ana Rebeca y Nayeli, tres compañeros de mi clase, me pillaron in fragranti, y me sacaron una foto. Pablo me dijo: "Samuel, como no dejes de chivarte de nosotros, le vamos a enseñar esta foto a Luisa." Decidí consultarlo con algún compañero, y fui a chivarme a Luisa. Pero aquello supondría sacrificar los ratos con Nico en el recreo. Luisa me dijo que yo podría hablar de eso con Yurena, que, como les conté a ustedes, era la vicedirectora. Me senté un día a hablar tranquilamente con Yurena y me dijo que normalmente los estudiantes que se saltaban la norma recibían una advertencia, y que a la segunda habría parte; también me contó que hablaría con Pablo, Ana y Nayeli, sobre el tema de la foto. Fue tras esa conversación que hablé con Nico y me pasó su número de teléfono. No me sentía solo, pero no era lo mismo que estar con él a su lado.

Traté de seguir abriéndome paso y ganándome a alguien en clase, pero los esfuerzos seguían sin dar resultado. Una profe llamada Carolina había dado una charla sobre el Asperger, pero a pesar de ello seguí sin sentirme plenamente comprendido. Un día, por la tarde, en mi casa, me di cuenta de que todos mis esfuerzos eran en vano. Estaba cansado, ya no quería seguir intentándolo. Todos pasaban de mí de todas formas. Fue ahí que pensé en suicidarme.

Pensé en alguna forma de hacerlo. Pero había 2 cosas que me impedían hacerlo:

1. Mis valores: por aquel entonces era una persona con cierto aferre a la fe cristiana. Pensaba que suicidándome podría quitarme todo el peso de encima, pero pensé en el tema de ir al infierno. Eso lo había hablado un tiempo antes con Tina. Por ese aspecto, la cosa se me torció.

2. Mi familia: comencé a reflexionar. Me dije: "Vale. Te vas a morir. Te vas al otro lado y estás feliz. Pero, ¿y tu familia? ¿Vale la pena tú ser feliz para que los demás estén tristes?" Pensé en mi tía Tere, una de las que más me quería, y en mi madre.

Me fue algo difícil elegir. Finalmente, decidí pensar en mi familia. Y seguir adelante. Había salido de aquella crisis yo solo. Ya había tenido sesión con Carla aquella semana, y en mi casa estaba yo solo, mientras los niños de mi barrio estaban afuera en el parque divirtiéndose y riendo. De aquella crisis no supo nadie nada hasta algún tiempo después, no muy posteriormente. No obstante, con mi madre solía hablar de los problemas del instituto.

Dejando ahora de lado el instituto, por marzo, mi madre conoció a Miguel, un hombre venezolano, que tenía también 2 hijos, de los cuales conocimos al más pequeño, Miguel Ángel, creo recordar que se llamaba. Y más que una relación amorosa fue más de amistad, fueron amigos. Fue mientras mi madre acogió a Miguel en casa (porque lo habían echado de donde vivía alquilado), si no recuerdo mal, que adoptamos a una gata llamada Cleo. Yo le tenía un poco de miedo, pero con el tiempo iría creciendo y deje de temerla.

A veces nos quedábamos con Miguel en la nueva casa de alquiler que tenía en Fasnia, próxima a la casa de Conchi, una amiga de mi madre que siempre me era una alegría. Una vez fuimos al Teide los 5, y fue una ocasión maravillosa, y yo fui escuchando una obra para piano y orquesta en el camino, Noches en los jardines de España de Manuel de Falla, defensor de la importancia del folclore español y de los compositores más importantes de España. Aquella relación también terminó, y descubrí que, entre otras razones, era porque Miguel me llamó retrasado. Aparte, Conchi era consciente de que Miguel era un mentiroso de los gordos, y mi madre también lo dejó por eso. Finalmente, con el paso del tiempo, regresaría con Paul, al que me alegré de ver otra vez.

Además, fue por marzo que también creé un canal de YouTube con mi nombre. Me dedicaría a subir vídeos de música clásica, consistentes en partituras de obras con la música correspondiente de fondo. Consideré que había obras que se debían dar a conocer, y yo me encargaría de ello a través de YouTube. En el instituto 4 compañeros se suscribieron.

Por otro lado está que las anotaciones de la 2° evaluación fueron un poquito escandalosas. La razón: en Mates Yurena me puso que no había recuperado un trabajo que hice sobre polinomios (que se me daban bastante mal, porque la forma en que Yurena nos lo explicaba no la entendía muy bien) y me lo tomé un poco a cachondeo cuando metí una de las coñas que se me pegaron de Escardi: "sensual". No aproveché la oportunidad porque el tema me pareció un poco fuerte, y además, Yurena me había dejado un comentario en el Classroom hablándome justo de ello. Lo que las coñas fueron capaces de hacerme, pero seguí diciendo. También había alguna anotación más, pero no recuerdo cuál era. Mi madre, enfadada, y había llegado a casa un poco estresada, me pidió mi tablet (que me la dejaron los Reyes en casa de mi padre en 2020). Yo me negaba, porque la forma en que me la pedía no me parecía la más adecuada. Pronto me la arrebató, pero también pronto estalló una pelea con mi madre abalanzándoseme, golpes, insultos, gritos, y acabé en mi cuarto casi asfixiado de tanto gritar. Por poco creo yo que Shayán llama a la policía. Nunca más volví a saber de mi tablet, que mi madre no recuerda dónde la dejó, pero al menos con el tiempo Shayán me "regaló" la suya, hasta que al final me la quedé porque él ya no la usaba.

El tiempo pasaba. En el instituto, poco a poco, fui dejando mis coñas. Pero la relación con Pablo empeoró. En sí misma ya era medio tóxica. También de su lado estaba Matías, con quien fue más tóxica. Lo que de verdad haría que aquella toxicidad terminase fue un chivatazo que le di a Luisa. Pablo me dijo (en broma) que iba a quemar la empresa de mi padre. Mandé un correo a Luisa contándoselo, y parece ser que llegó la notificación a los padres de Pablo.

Una tarde-noche, creo que de mayo o junio, me llegó un mensaje al WhatsApp. Era la madre de Pablo. "Hola, Samuel. Soy la madre de Pablo. ¿Me puedes pasar el teléfono de tu madre?" Hablé con mi madre, que estaba a mi lado, y se involucró en el asunto. Mientras yo estaba en el baño, mi madre abrió la puerta a Pablo y a sus padres. Salí y conocí a los últimos. El padre nos contó que conocía al mío, y se sentía decepcionado por Pablo, porque la empresa que él decía que iba supuestamente a quemar era la de un conocido de su propio padre. Su madre también se sintió decepcionada. Me pidieron perdón ellos, pero también Pablo, y acepté sus disculpas. Una vez acabó aquel encuentro, para el día siguiente nuestra relación mejoró, y es una que a día de hoy sigue siendo buena. Es un momento del que me puedo alegrar.

Cerca de acabarse el curso, François, Alejandro, Ellis y Giselle me integraron en su grupo los ratos que podía para jugar a un juego de trivia llamado Majotori. Un juego bueno, por cierto. Puedo decir que con aquello las cosas iban a mejor, junto con el encuentro con Pablo y sus padres; que el Sol iba saliendo entre los nubarrones.

Para los últimos días de curso me mantuve yendo al instituto. Quedábamos Alejandro, Daura, Nicolás y yo, y finalmente Nicolás y yo. Por aquel entonces era un fanático de los stickers del WhatsApp, y Daura me pidió que crease varios con una foto de Julio Iglesias. Los españoles sabremos cuál es el meme de "Y lo sabes". Pues de esos stickers comencé a crear yo. El primero de estos decía "No eres más pro que Eros. Y lo sabes." Y ya para el último día Yurena nos hizo a mí y a Nicolás un juego de operaciones. El que más rápido respondiese ganaba. También ese día quise pedir perdón a Luisa por todo lo que pude hacer a lo largo el curso, y ella las aceptó. Argeo nos comentó, también, que iba a jubilarse. Sonó el timbre y todo el mundo a su casa, no sin antes despedirme de Nicolás.

Por último, por allá por finales de junio, hicimos un examen por Google Meet, en el que yo saqué un 5,5 o algo similar. Creo que un 5,6 o algo por el estilo.

Había terminado aquel infierno de 3° bastante bien, y pude volver a sonreír. Sin embargo, aún me quedaba una cosa pendiente: la relación con mi padre.



CAPÍTULO 7

MI PADRE

Aprovecho este capítulo para hablar sobre mi padre. Creo que también nuestra relación juega un papel en cierta medida relevante en mi vida.

Mis padres se separaron cuando yo aún era pequeño, igual que Shayán. Mi padre se quedó en la casa que teníamos en Llano del Camello, donde originalmente vivíamos juntos. En 2014 mi padre conoció a otra mujer: Jenny. Jenny, según tengo entendido, es la prima de la novia del hijo de un conocido de mi padre. Yo, sin duda, acepté a Jenny en mi vida. Ni pensé que mi padre había conocido a otra persona. A los 6 años fuimos a Disneyland París, donde a mi padre lo pararon porque Shayán llevaba una pistola de juguete en mi mochila. Antonio, un amigo policía de mi padre, le entregó la pistola a Shayán en el bar que dirigía mi tío Ángel y mi tía Julia en Las Chafiras. "Mira, Shayán. Me la trajeron desde París", y Shayán fue corriendo hacia Atonio a buscarla.

Mi padre nos tenía apuntados a mí y a Shayán a un campamento en Guargacho, que mencioné al final del capítulo 5. Aquel campamento fue inolvidable en un doble sentido: bueno y malo. El campamento era algo relativamente divertido. De hecho, para 2° ESO volvimos a ver a Leti, que organizaba también la Atención Temprana. Pero el campamento también no me gustaba por diferentes razones: la primera, mis relaciones con los chicos grandes; una vez llegué a morder a uno; la segunda, la piscina. Siempre hacían un remolino. Y yo les confieso que no sé nadar, y nunca he sabido, y la corriente de aquellos remolinos iba a arrastrarme, por lo que debía sujetarme a los bordes. Aquello me dejo un trauma con las piscinas, pero esa no sería la razón más potente. También está la "talasofobia", pero es una un poco extraña: veo una imagen donde la mitad es una masa de agua enorme y me pongo nervioso, y si veo una piscina vacía siento eso mismo. Pedía a veces a mi padre que me quitase, pero no lo hizo hasta algunos años después

Cuando tenía 8 años, mientras aún iba con Esther, me escapé de la casa de mi padre, pero al final tuve que volver. Mi padre habló inmediatamente con Esther. Pero esa fue una de miles de veces que la llamó por teléfono porque teníamos problemas. Esa fue, posiblemente, una razón por la que odiaba ir con Esther, pero también a mi padre.

Para 2016 mi padre y Jenny se mudaron a Las Zocas, cerca del instituto, y el último día que estuvimos en Llano del Camello Shayán y yo los ayudamos a recoger y empaquetar nuestras cosas, para luego ellos llevarlas a una furgoneta que las llevaría a la nueva casa.

También recuerdo cuando solía ir a la empresa de mi padre. Solía estar con una chica llamada Sandra, de la que una vez hice un retrato de perfil y a quien a veces comparaban con Sandra Bullock. Tocaya y la comparan con ello. ¿Casualidad? Mientras estaba con Sandra aprovechaba y veía capítulos de ¡Boom! que me había perdido o misiones de GTA V, y por esa época llegué a verlas todas. GTA V consiste en Michael, Trevor y Franklin, y estos dos últimos terminan siendo arrastrados a los problemas con los federales de Michael. También con Sandra me grabé una vez cantando junto a ella la canción Míranos de Álex Ubago, de la que recuerdo parte de su letra:

Míranos
Que ha sido de nosotros dos
Excombatientes de un amor que nos lleno de vida
Uohhh
Míranos en este ring desolador
Poniendo precio a un deshonor
Que solo siembra heridas
Que estúpidos los dos
Que triste esta bajada del telón

Sandra, para algún tiempo después, se iría, y llegarían "las dos Macus". A la, digamos, más reciente, la llamamos Inma. A veces, cuando no estaban los ordenadores libres, pues estaba simplemente ahí, hablando con ellas. Para cuando llegó la pandemia, y alrededor de 2018-2019, dejé de ir a la empresa de mi padre. Pero regresaría algún tiempo más tarde.

Además, en noviembre de 2017 nació Juan Miguel. Shayán y yo solíamos decir que la barriga de Jenny embarazada era una sandía o un melón. Cuando vi a Juan Miguel en la cuna sentí ganas de llorar. Era supermono vestido y durmiendo.

Cuando Juan Miguel tenía 2 años, sin querer me choqué y cayó al suelo. Me quedé petrificado del susto, y me llamaron mal hermano. Sinceramente, y con respecto a esto último, no soy muy fan de jugar o estar con Juan Miguel. No me siento mal hermano por ello, y no creo que lo sea. Con el tiempo, Juan Miguel se volvió más activo, y comenzó a ponerse malo a los 3, 4 o 5. Me daba pena, y me preocupé por él. Pero más en su forma de hablar. Especulaba que tenía un retraso en el habla, y fue verdad. Además, descubrí que tenía rinitis. A veces bromeábamos en casa de mi padre con que Juan Miguel tiene de todo.

En 2019, cuando me cambié a Cognitiva, hubo una vez que mi padre llevó las cosas a otro sitio. Todo tiene su origen en que una vez mi madre me llevó, y se hacía de noche. Pensé que vendría ella, y recorrí la calle de arriba a abajo tratando de buscarla. Cuando me hube dado la vuelta, vi a mi padre. Yo no supe nada de que vendría él. Inmediatamente fui hacia donde estaba él, y estaba con la directora del centro, y se puso a discutir con ella. A partir de ese momento (como me di cuenta en la situación que les quiero contar ahora) tenía prohibida la entrada. La situación es: una vez mi padre me llevó, y la directora le recordó que tenía vetada la entrada. Mi padre me dijo "Samuel, vámonos." Le pregunté por qué y me dijo que si a él no lo dejaban entrar, a mí tampoco. Hice forcejeo, e incluso traté de agarrarme a una silla. Javi tuvo que intervenir y calmar a mi padre, y para suerte todo acabó bien. Mi padre, desde ese momento, nunca volvió a llevarme hasta la puerta de Cognitiva.

Un defecto que diría que tuvo (y también diría que tiene) mi padre es que quiere mandar donde no puede. De eso vine percatándome desde que tenía 12 años, y Shayán también. Una vez lo llamé "el dictador del mundo", y me dio una charla justificando que él justo quiere mandar en todos lados. No en un sentido literal, sino más bien que me dejó claro que quiere mandar dondequiera que sea.

En 2° ESO, en 2020, tiempo antes de la pandemia, tuve una pelea chunga con mi padre. Les cuento: por el día de Reyes me llevé unas carpetas con revistas que me compraba mi tía Tere, revistas Pronto. La revista del corazón más vendida de España, aunque lo que de verdad me interesaba de ellas era que había una sección donde aparecían anécdotas de personajes históricos. Pues bien: luego de yo irme de casa de mi padre por Reyes, en marzo le pedí que me las trajese, y nunca me las traía. Llegó un punto en que llegué a exigírselo. Eso fue el detonante de la pelea.

Cuando llegamos a casa de mis abuelos, justo al lado de la mía, amenacé a mi padre con un cuchillo. En la cocina me retuvo con la mesa donde todos comen, contra la despensa. Ahí nuestra relación se intensificó bastante. Tuve que hablarlo incluso con Yadira durante la pandemia, y me dijo (y es verdad) que podría haber enfrentado consecuencias legales. Una discusión que inició algo tan tonto como unas revistas. Absurdo, pero es verdad.

En mi época de la ESO, nuestra relación fue más tóxica. Bueno, a ratos. A veces bien, y otras veces las cosa se ponía muy chunga. Fue por esa época que mi padre, jarto, como diría Soraya la de Inglés, me llevaba a casa de mi madre, y pasaba mucho tiempo con ella, porque no quería volver con él.

Una vez, mientras la relación aún era supertóxica, mi madre fue y me llevó a hablar con Esther, y le conté que no me sentía preparado para estar con Juan Miguel. Bueno, digamos. Esto era porque todo el rato veíamos a la familia de Jenny, pero a mis tíos nunca los veía. Esto también me hizo sentir celos y odio por Juan Miguel, cuando él no tenía culpa de absolutamente nada.

El verano de 2021 fue algo menos intenso. Una vez, mi padre me castigó sin la tablet nada más llegar a casa luego de una cena con unos amigos de él. La escondí dentro de un enorme cajón donde guardábamos los juegos de mesa Shayán y yo. Nunca encontró la tablet.

Pero lo más chungo fue cuando celebramos mi cumpleaños. Lo celebramos el 15 de agosto porque no pudo celebrarlo el 2, que es cuando yo cumplo. Tuvimos 2 discusiones por motivos igual de absurdos, pero de alguna manera contribuimos a que todo fuese más tenso.

La primera se produjo durante el almuerzo. Estábamos comiendo carne, y mi padre pretendía que Shayán y yo la cortásemos con el lado de la curva del filo de un cuchillo, ¡ojo!, para pelar papas. Eso era más imposible que caminar con todo el peso del cuerpo sobre una mano. Lo que fue la gota que colmó el vaso fue que mi padre me dijo que o cortaba bien la carne (cortarla con el lado de la curva) o cuando fuéremos a comer lo dejaría como una mierda. Me dije "¿Qué clase de padre le dice eso a su propio hijo?" Llamé a mi padre alcohólico, porque el 99% de las veces que comíamos solía beber cerveza. Es verdad que uno no es alcohólico por beberse una cerveza comiendo, pero para mí eso no era así. Shayán se levantó y me dijo que yo no respetaba a nadie. ¿Ah, sí? ¿Y mi padre, que encima me dijo que iba a dejarlo como una mierda, me ha respetado? Mi padre llamó a Esther, y hablé con ella, para luego no hablar por un buen rato con mi padre.

La segunda pelea se produjo tras lo que podría considerarse la celebración. Habían venido Alejandra y Daniela, las hijas de los amigos de mi padre a los que fuimos a ver el día en que escondí la tablet. Luego de la celebración, publiqué en mi Facebook que nos íbamos de viaje a Gran Canaria. Mi padre me pidió que la borrase, pero me negué. Me parecía absurdo porque él me decía que iban a entrar a robarnos, y pensé que con la alarma que tenía instalada era imposible que entrasen a robar. La discusión fue subiendo de tono, mi padre me gritaba, mi hermano me metió un puñetazo al final del lado izquierdo de la cara donde está la mandíbula, y finalmente mi padre, jarto, me llevó con mi madre.

Íbamos super rápido. Mi padre había bajado mi ventana para no oírme con todo el aire dándome en la cara. Mi padre pisaba a fondo, y en las curvas bajaba la velocidad. Aquello me hizo tener taquicardia, y llegué a pensar que o moría de un infarto en el coche o moría porque mi padre se salió de la carretera. Llegamos a casa de mi madre, y salí llorando. Le dije a mi madre que llamase a la policía, porque mi padre me parecía un temerario. Ella quedó hablando con mi padre abajo, mientras yo, desde su habitación, veía cómo hablaban. Cuando acabó, me pidió que le diese el teléfono. Será porque no quería que yo llamase a la policía.

Para el día siguiente, creo recordar yo, decidí hacer una lista con palabras y manifestando las razones para escoger cada una de ellas para describir a mi padre. 

El domingo de aquella semana fuimos a la casa de Paul, y aproveché que ellos aún no habían bajado para yo intentar denunciar a mi padre. Mi madre me cazó y me cogió el teléfono. Cuando acabó de hablar, me devolvió el teléfono y me dijo que no estaba de acuerdo con lo que hizo él, pero que debía dejar la cosa como estaba. Me sentí frustrado no, lo siguiente. Pero no supe que algo pasaría.

Una tarde mi padre me dijo que quería hablar conmigo, y me llevó a Fañabé a hablar del asunto. Mi madre también estaba allí, y mientras mi padre buscaba aparcamiento hablé con ella. Me contó que mi padre quería arreglar las cosas conmigo. ¿Y a que no saben qué pasó? Me reencontré con Javi. Trabajaba en un proyecto sobre el autismo. Primero habló con mis padres, para finalmente hablar conmigo. Le conté que tenía un canal de Youtube, que por aquel entonces ya iba por los 72 suscriptores, y que era otaku, mientras me ponía a armas figuras con imanes. Le conté también por qué tanta discusión, y le conté lo que creía: yo estaba acostumbrado a la pelea. A día de hoy me cuestiono la veracidad de ello.

Cuando hubimos acabado, Javi habló con mis padres conmigo delante frente a la puerta. Nos dijo que iba a mandar un terapeuta a casa de mi padre. Y cuando salimos mis padres y yo, mi padre me dio un abrazo. Finalmente las cosas se habían resuelto. Fue uno de los momentos más felices de mi vida.

La relación con mi padre había mejorado más que nunca, y yo mismo lo pude notar. A día de hoy eso sigue siendo igual, y espero que no pase nada tan chungo como para mandarlo todo al garete.

Por otro lado, descubrí (creo recordar) el año pasado que mi padre hizo que no fuese el terapeuta a la casa, pero aun así, la relación mejoró.



CAPÍTULO 8

UN NUEVO COMIENZO

Iba a comenzar 4°. Antes de retornar al instituto, me hice una promesa: que no volvería a chivarme. Quería evitar de cualquier modo volver a vivir lo que me pasó en 3°.

Había decidido que haría Derecho, a causa de Caso cerrado, como les conté a finales del quinto capítulo. Quería ser abogado, e incluso presentar mi propio programa inspirado en el de la dra. Polo. Pero, haría una serie de elecciones un poco... "especiales".

Me tocó en un sitio un poco... peculiar. Estaba justo al lado de una columna, que desde el sitio del profe me tapaba por completo. Menos mal que no estaríamos mucho en aquella clase...

Me tocó con una profe llamada Rosario como tutora, y nos daría Matemáticas. Los primeros días Rosario nos mandaría problemas Newton, una serie de problemas matemáticos que formaban parte de un proyecto del Gobierno de Canarias. Sin duda alguna, Rosario, para mí, era una gran profe.

En Francés justo nos tocó con Elena la jefa de estudios. No sabía que ella también era profe. Elena nos contó que había trabajado en el Luther King dando Alemán. Fui, sin duda alguna, incluso por parte de ella, uno de sus mejores alumnos en 4°.

En Inglés volvió a tocarnos con Soraya. Les dije en el sexto capítulo que tenía una relación... especial con ella. Para finales de 3°, cada vez que entraba por la puerta, le decía superanimado "¡Hola, teacher!" Y para 4° aún mantenía eso, y llegaba al punto de planear asustarla con ello. Bueno, intenté asustar a todos los profes en 4°.

En Física y Química nos tocó con un profe llamado Marciano, que había tenido alumnos con autismo, y sabía acerca del Asperger. Marciano siempre trató de ayudarme con algunas cosas vinculadas al Asperger, como el tono de voz. Que a veces es un poquito bastante alto.

En Biología volvió a tocarnos con Goretti. Como les conté en el sexto capítulo, jugaría un papel más relevante dentro de mis estudios, aunque sería más adelante. En Lengua con Virginia, una profe que conocía sólo de vista, y que justo el primer día que la conocimos llegó antes de sonar el timbre del recreo. "Perdonen, chicos, soy Virginia, su profe de Lengua". Estaba en la cafetería, como nos contó en nuestra primera clase, y se olvidó de que tenía clase.

Para el 2° trimestre hablé con Goretti y Marciano y les revelé que quería hacer Derecho. Me preguntaron por qué cogí, entonces, Física y Química y Biología. Lo hice para acabar la ESO con ambas materias. Y sería una elección de la que no me arrepentiría. Más adelante seguro verán por qué.

En Historia nos tocó con Vanessa, que también nos daría Historia de Canarias. Recuerdo que la primera actividad que nos mandó era buscar un personaje relevante de Canarias. En Educación Física nos tocó de nuevo con Ana, que descubrimos para 2022 que fue profe de Virginia. En Música me tocó con un profe llamado José Miguel, que más tarde descubriríamos que se llama Joeguitarviola.

Para 4° ya podíamos relacionarnos entre clases, y al menos podía ver a Nicco cuando iba en guagua por la mañana al instituto (4° fue el único curso donde iba al instituto y regresaba en guagua) y después de clases. También fue que conocí a Unai. Un chico catalán que cuando lo conocí estaba tocando la guitarra de un amigo, Aday, y con el que rápidamente entablé una amistad. Solíamos (y solemos) hablar sobre obras y compositores, cada uno compartiendo lo que sabíamos.

Unai no fue el único que conocí en 4°: también conocí a una chica llamada Nayeli. Nayeli fue la primera amiga que tuve que era bisexual. Era muy alegre, y su sonrisa y su pelo rizado rubio serían la alegría de uno por la mañana. Era un poco obsesa con los countryhumans, personajes humanos que representaban a un país con su bandera en la cara. También estaba estudiando alemán, y hablaba con una chica llamada Amune, a la que conocería ya para 1°-2° Bachillerato.

En clase también entablé amistad con Holly, una chica inglesa un poco callada, pero buena persona, y a veces me pedía ayuda para resolver problemas de mates cuando estábamos con Rosario; y con Maki, cuyo nombre real es Mariana, una chica otaku muy fan de Tokyo Revengers y que fue mi primera amiga que era género fluido. De ella adquirí muchísimas coñas.

Aprovecho también un poco para hablar de las coñas. ¿Por qué cogía coñas de Yoel y Maki? Pues por el contexto, que digamos. Las usaba para llamar la atención en clase y no sentirme solo. Con Yoel fue un poco mala la cosa a la hora de adueñarme de sus coñas.

Volviendo al tema de las amistades, también fui más cercano con Zahira, una chica que estudió conmigo cuando llegué nuevo al Juan Bethencourt Alfonso. Ella, Aday, Unai, Nayeli, Maki y Holly formaron mi primer círculo de amistades para todo un curso. También puedo añadir a Sandra, Claudia y Leidy (esa a la que le cogí asco en 3° por hundirme mi campaña de delegado), que estaban aquel año en mi clase.

A pesar de aquellas amistades, en el recreo estaba, al principio, un poco solo. Seguían las falsas amistades. Para octubre mis "amigos" me hicieron algo que nunca pensé que podrían llegar a hacerme: tocarme. Me tocaban los pectorales (por no decir "tetas"), y el culo. Incluso una vez allí abajo. Había jurado no chivarme, pero debía hacerlo. Hablé con Rosario, y descubrí que algunos de los que me tocaban eran de 4°A, la clase contigua a la mía, y que tenía fama de escandalosa. Tiraban mesas, sillas, se armaba un jaleo tremendo; y una vez nos echaron la culpa, a mi clase. Encima 4°A era la clase de Nayeli, donde ella, hasta el segundo trimestre, era la única chica.

Nayeli fue de las mejores amigas que tuve. Una vez los mismos que me tocaban me hicieron una broma que creo que diría que es con la que se superaron: me había sentado en un banquillo de los jardines, y me dijeron que me había sentado en una cagada de paloma. Yo no me lo creía, porque sabía que eran unos gilipollas completos (sí, tal cual. Gilipollas. A veces no todo puede decirse con palabras bonitas). Pero pronto comencé a pensar "¿Y si verdaderamente me he sentado sobre la cagada de una paloma?" Estaba dividido entre creer y no creer. Nayeli les dijo que me dejasen en paz, y justo ya había sonado el timbre del final del recreo. Le dije que se fuese, porque no quería que perdiese tiempo de clase conmigo. No quería que le cayese una bronca por mi culpa; finalmente se fue. Llegó Ana, y le conté lo que pasó, así como que dispersó a la multitud. Al final no me había sentado sobre nada. Aquel día tenía clases con Rosario, y había perdido tiempo por una broma. Llegué medio mal justo por eso mismo.

Jueves, 14 de octubre de 2021. Nunca olvidaré esa fecha (que recordé justo una tarde de octubre-noviembre de 2023). Ese día comencé a ver un anime que considero que me cambiaría en cierto sentido, y cuando la etapa japonesa estaría llegando cerca de su fin. Se trata de Devilman Crybaby. Cuenta la historia de Akira, que es poseído por un demonio en una fiesta de discoteca que es en realidad un Sabbat, un ritual satánico, al que es llevado por su amigo Ryo, pero Akira conserva su corazón humano a pesar de la posesión. Con Devilman Crybaby descubrí un mundo cargado de contenido adulto: sexo y sangre en su mayor medida. Pero también descubrí qué era capaz de hacer el ser humano cegado por el miedo y guiado por un instinto salvaje de supervivencia. Asimismo, retorné a mi visión del ser humano como estúpido e ignorante, y en mi mente clavé el nombre de la estupidez con un cuchillo. Con el tiempo sentí que iría como que alejándome de aquella visión. Por otro lado, años después me percataría de algo más profundo con Devilman Crybaby.

No obstante, aquella perspectiva que había recuperado me daría para penar un nuevo proyecto literario sobre la condición humana, uno cargado de sangre y filosofía.

Por allá por noviembre-diciembre llegó el que sería el profe de Religión: se llamaba Maciej. Era polaco-alemán, y llevaba algún tiempo dando clase aquí en Canarias. Se notaba su acento. Teníamos clases con él en la famosa 4°A, donde parte de los chicos que estaban con Maciej eran de esa misma clase y la otra de mi clase. Muchas veces que teníamos con él nos decía "Abrid las ventanas, que aquí dentro huele a oso".

La metodología de Maciej era muy diferente a la de otros profes. Si bien la asignatura es Religión Católica, Maciej nos enseñó las 3 grandes religiones monoteístas: judaísmo, islam y cristianismo. Además, nos ponía de vez en cuando películas, y alguna de las cuales se vinculaba a la asignatura. Una vez incluso nos puso una miniserie de sólo 2 capítulos de RTVE titulada Descalzo sobre la tierra roja, que contaba la vida de Pedro Casaldáliga, un obispo español que viajó al Mato Grosso en Brasil y defendió los derechos de los indígenas y desfavorecidos, y luchó contra los abusos de los grandes terratenientes. Su postura marxista, por otro lado, le granjeó cierto conflicto con el Vaticano. Sinceramente, la recomiendo.

Para finales de octubre de 2021, uno de mis vídeos, uno de una composición de Lili Boulanger, hermana de Nadia, profesora de una enorme cantidad de compositores del siglo XX, había llegado a las 1000 visualizaciones, mientras iba con mi padre, Jenny, Shayán, Juan Miguel, y dos amigos de mi padre de viaje a Gran Canaria, para celebrar Halloween con una familia también amiga de mi padre y Jenny. Celebré que había llegado a las 1000, pero aquel no sería mi vídeo más visto por mucho tiempo.

En Lengua había demostrado a Virginia ser alguien con gusto en la literatura, y un alumno bastante bueno. Pero aquello sufriría un percance de una gravedad con cierto peso. Aquello fue un malentendido, y a veces un error gordo, pienso. Estábamos viendo el Romanticismo, y para el examen que teníamos me puse ese día a estudiar como una moto (yo soy de esos que son tan tontos que dejan el estudio para un examen los últimos días). Para cuando nos repartieron el examen me percaté de que caían recursos literarios. Pensé que Virginia seguía repartiendo los exámenes o que aún no había comenzado, y aproveché para revisar el libro. Virginia me pilló. Como pensaba que el examen aún estaba repartiéndolo, dije "Ya lo guardo". Y un 0 de cabeza. Salí de clase para tratar de asimilar la cosa, y Virginia me dijo que no pasaba nada, y que, bueno, si yo estaba bien. Aunque absurdo, tuve una crisis. Pensaba que era mal estudiante por sentir que había decepcionado a Virginia. Al día siguiente, martes, que teníamos Historia con Vanessa, todo el rato escribía en el margen de las hojas de cartapacio frases con las que me acusaba de mal estudiante. Y ojo cómo acabó la cosa: como me olí que iba a llorar, decidí inmediatamente parar. Y así acabó la crisis. Una forma un poco bastante extraña de acabar una crisis, lo sé, ¿no? Sin embargo, a veces mis compañeros dirían cuando uno copiase en el examen que se hizo un "yo". "Samuel, voy a hacer un tú."

Si ya había tenido una crisis, en Navidad me sentí triste. Bueno, cuando se acercaba Navidad. Rosario había planeado hacer el amigo invisible en nuestra clase. Yo no quise apuntarme porque no sabría que regalar a quien me tocase. Sin embargo, cuando vi a todos dándose regalos por el amigo invisible me sentí de lo más triste y solo. Creo recordar que cuando acabó la hora y nos íbamos sentí ganas de llorar. Todos sonreían y se daban regalos, ¿y yo qué? No sabría explicar exactamente más aquello que sentí, y no sé si ustedes sabrán, digamos, "ver más allá" de esto que está escrito.

Hablando ahora del buen estudiante, sin duda, fui uno de los mejores alumnos de José Miguel en Música. Al inicio éramos 5 de mi clase y 1 del C, Haridian. Con el tiempo, fuimos quedando sólo 3: Haridian, Antonella y yo. Para el segundo trimestre sólo quedamos yo y Haridian. Demostré en esos momentos a José Miguel (aunque indirectamente) quién yo era. Nos pidió un trabajo y análisis de una obra. Yo fui "a por lo más", a por la famosa Rhapsody in blue de George Gershwin. Gershwin se propuso unir el clasicismo con el jazz americano, y le salió muy bien la jugada con Rhapsody in blue. Apenas entendía nada de lo que escribí, pero José Miguel flipó conmigo. No esperaba que yo fuese a analizar una obra de cierta complejidad como Rhapsody in blue. Pasé ahí a ser de sus mejores estudiantes.

En Inglés, Soraya había tomado una decisión: para reducir el número de alumnos en clase (creo yo recordar el motivo), los viernes la mitad nos iríamos con una profe llamada Belén los viernes a una de las aulas de 1° que quedase libre; entre los que nos fuimos estaba Holly. Yo conocía a Belén desde 1°, y siempre nos llevábamos bien. Tiempo más tarde, creo que por 2°, descubrí que Belén era la madre de Enrique, el chico que me incordiaba en 3°. A pesar de ello, tampoco podía odiarla. Sin embargo, no fue mucho tiempo (tampoco voy a decir muy poco) después que comenzó el desdoble que Belén tuvo que cogerse la baja, por una lesión en el pie, y tuvo que venir de sustituta una profe llamada Desirée. Desi había sido profe de Francés y era actualmente de Inglés. En 2022 descubriría que estudiaba serbio. Además, nunca se me olvida la forma en que Desi decía "this" (esto): ella lo decía como "sis", y yo estaba entre el flipe y la risa.

El 27 de noviembre acudí al Fimucité, un festival de música de cine anual, en el Auditorio de Santa Cruz. Acudí con mi padre. Fue el primer evento al que fuimos juntos. Además, el primer evento al que acudí después de todo el periodo turbulento de nuestra relación. Tocaban música de Ennio Morricone, famosísimo por las bandas sonoras de películas como El bueno, el feo y el malo y Los intocables de Elliott Ness. Morricone había fallecido en julio de 2020. Pero al menos siempre será un inolvidable de la música cinematográfica.

2022 fue en el curso de 4° algo un poco "agitado". Hablando desde lo externo, estaba la guerra en Ucrania, y bueno, ya habían quitado la obligatoriedad de las mascarillas en clase. Desde lo interno, Marciano había cogido la baja y llegó un profe llamado Iñaki (con el que el tema de las reacciones se nos hizo imposible no, lo siguiente), y mi clase pedía constantemente una excursión. Alegaban que los de 1° y 2° tenían excursiones mientras nosotros nos "moríamos" en clase. Rosario entendía la situación, pero les contó que con su comportamiento iban a tenerlo complicado. Cuando hube comenzado a hablar todos (o al menos la inmensa mayoría) se me echaron encima y no pude seguir hablando.

Por otro lado, también está que habían nacido Tulula, Nana y Nika, las gatitas hijas de Cleo, en el armario del cuarto de Shayán, pero estuvieron viviendo durante un tiempo en mi armario. Mi madre les puso lacitos a las tres, y Nika era la más cariñosa conmigo. La llamaba "rosita", porque su lazo era rosa, y no recordaba su nombre. Pronto mi primo Marcos se quedaría con Tulula, porque era, tal cual, una cabrona. Hacía... sus cosas en todos lados, y siempre teníamos que estar mi madre y yo detrás de ella limpiándole sus "cositas".

También querría mencionar que ha habido veces que me he preguntado cómo habrá impactado la guerra de Ucrania a un amigo que tuve. Lev, aunque muchos lo llamaban Leo (bueno, Inma la de Biología). Lev llegó al instituto en 1° ESO, y fue el primer amigo que tuve que no hablaba español pero con el que me llevaba bien. Lev a veces solía usar el traductor (obviamente), y creo recordar que hubo una vez que llegó a decir una cosa en español. Para 2° ESO se trasladó a Los Cristianos, y no volví a saber de él hasta 4° con un grupo de WhatsApp. Me pregunto cómo se habrá quedado por un conflicto en su propio país.

Por esa época también hacía recreaciones de piezas en una app para componer llamada Maestro, que ya usaba desde 2016-2017. Para un cortometraje que nos mandó José Miguel (que sabe de cine) decidí recrear una parte de una banda sonora de Erich Wolfgang Korngold. Korngold comenzó como un compositor de óperas exitoso (mi ópera favorita suya, y creo que de todas las que he escuchado hasta el momento, es La ciudad muerta, que les recomiendo) en Austria para, a causa de la Segunda guerra mundial, huir con su familia a Estados Unidos, donde compuso bandas sonoras, y dos de las cuales ganaron el Óscar. La que yo recreé fue la de Kings Row, que inspiró la famosa fanfarria de las películas de Star Wars compuesta por el ultrafamoso John Williams. Para el corto me curré la edición, y eso que ya tenía experiencia con mis vídeos del canal. Por otro lado, José Miguel también me daba consejos para el canal.

También fue por esa época que volví a encontrarme con Judith, la chica que pensé que nunca volvería a ver y terminé volviéndome loco por las rubias. Se había teñido de negro, pero le quedaba igual de bien. Sin embargo, ella ya tenía novio, pero me dio igual. Asimismo, fui hablando más con Israel, el "famoso ladrón de mochilas"; Aray, que estudió conmigo en 2° y desarrollamos una relación de amor-odio y le puse de mote "Caniche" por su pelo; y con Cristian, que llegó nuevo a mi clase en 3° antes de yo cambiarme de clase. Pero mis amigos seguirían siendo las chicas (Nayeli, Zahira, Maki, Holly), Nicco, Unai y Aday.

Ahora, en 2022, es cuando Goretti entra en acción. Como les conté en el sexto capítulo, Goretti jugaría un papel más destacado más adelante. Biología comenzó a gustarme más cuando llegamos a la parte de la genética. Me perdí la clase de las leyes de Mendel, pero no por ello la genética dejó de gustarme, aunque fue un poco chasco. Pero cuando más me gustó fue cuando llegamos al origen de la vida: vimos a Redi y Pasteur, y a Oparin y Haldane. El tema de Oparin y Haldane me gustó muchísimo: la abiogénesis es algo que llevaba esperando algún tiempo. Según la abiogénesis, la vida surgió a raíz de materia inorgánica. Oparin planteó que una serie de condiciones atmosféricas fue razón para el origen de lo que él llamó coacervados. Lynn Margulis, en relación al tema, planteó que una simbiosis entre células procariotas de diferentes tamaños derivó en la evolución de éstas por igual, surgiendo las células eucariotas. Miller y Urey descubrieron que simulando las condiciones planteadas por Oparin surgieron aminoácidos. Sé que puede que esté yéndome por la tangente respecto a mi biografía, pero es que con esto ya pueden ver cómo me gustaba el tema. Para el examen del origen de la vida me lo curré explicando a Oparin y Haldane, pero me olvidé de Miller y Urey. Bueno, al menos saqué un 8.

Para marzo me tocó lo que nunca quise esperar: el CoViD-19. Mi hermano lo había cogido antes supuestamente en el recreo del instituto, y mi madre tuvo que confinarlo en su cuarto, y cada vez que entrase tenía que ponerse mascarilla para evitar contagiarse. Un domingo de marzo, en casa de Paul, caímos los 3. Estuve una semana entera sin ir a clase, y pude aprovechar para quedarme dormido en el sillón y acostarme hasta las tantas de la mañana.

Les dije también en otro capítulo que abordaría la cuestión de mi representación en mis propios dibujos. Pasé de mi representación inspirada en la de mi personaje favorito de Histeria! a una fiel a mi físico. Yo soy una persona muy imaginativa, y no sólo me dibujaba como mi anterior representación, sino que imaginaba aventuras como él. Pero todo aquello que imaginaba cambiaría de rumbo. Para marzo de 2022 estaba aún viendo Seinfeld, una comedia estadounidense de los 90 que está (aún) en Netflix protagonizada por un humorista llamado Jerry Seinfeld, donde él vivía como él mismo su propia vida ficticia. Por esos momentos había adoptado mi representación más fiel para mis creaciones imaginativas, que ya se basaban en mi propia vida ficticia. Con Seinfeld di un tono cómico a esas aventuras.

Asimismo, la etapa japonesa estaba cada vez más llegando a su fin, aunque por Reyes me regalaron 3 mangas de Detective Conan, los primeros de My Hero Academia y Haikyū!! y 3 volúmenes de una revista de manga española. Que me mantuviese aún viendo algún anime permitió que todo aquello que imaginaba para mi vida ficticia tuviese referencias al anime. Ya tenía una síntesis entre biografía, ficción, comedia y Oriente. Además, también está lo que yo denominé a posteriori el componente devilman, dado que Devilman Crybaby también tuvo influencia en la creación de mi vida ficticia. Una vez añadido, mi vida ficticia había adquirido su forma más completa. Incluso en ese conjunto de historias que imaginé me puse un mote: el joven llanero solitario, en homenaje al famoso personaje (El Llanero solitario), que únicamente viajaba en compañía de su caballo. Yo, digamos, viajaba con mi desconfianza a las falsas amistades, pues todo eso comenzó en la época en que me tocaban, por lo que esas mismas historias se ambientan en 2021 y 2022. Metí en esa vida a mi círculo de amigos y a otros personajes ficticios, tal y como en Seinfeld. Hubo una vez que me barajé recopilar todas esas aventuras que imaginé en un proyecto, y es algo que aún estoy barajando.

Ahora, como dato curioso. En relación a mi personaje previo, el basado en el de Histeria!, hay algo que no sé si es casualidad u otra cosa. El personaje se llamaba Loud Kiddington, que literalmente se traduce como "Tono elevado de broma" (en el sentido de un tono absurdamente alto). Y justo cuando veía Histeria! los primeros días que la veía sentí que mi voz se hacía más potente, como Loud. ¿Es casualidad o es otro factor?

Bueno, dejando ya mi imaginación, en abril, creo recordar, sentí en una situación que estaba contra la pared. ¿Por qué? Les explico. Mis compañeros habían tenido la brillante idea de montar una pirámide con las mesas de clase. Yo me quedé flipando. Sabía que podría pasar algo grave si aquello se venía abajo cual castillo de naipes. Pensé que debía hacer algo, ya que (es verdad que esto es un pensamiento literalmente dicotómico), si no hacía algo yo, ¿quién lo haría?, pues no parecía que al resto le importase aquello. Inmediatamente pensé en chivarme. Pero recordé mi juramento a principio de curso. No podía chivarme, para mantener la mejor relación con mis compañeros posible. Fue entonces que decidí hacerme cómplice, porque pensé que de esa forma la confianza aumentaría. Me mantuve vigilando en la puerta mientras escuchaba a Maurice Ravel y su concierto para piano, una obra relativamente desafiante para un pianista. No había moros en la costa, y ni los habría, y ni los hubo.

En abril también se había organizado algo para lo que me puse al lío. Los profes de Lengua habían organizado un concurso literario. Todo el instituto podía participar, y podían presentarse a escribir o un relato o un poema. Yo me presentaría al relato. Sin embargo, la impresora no pudo imprimirlo a tiempo, y me quedé fuera del concurso. Aparte, había escrito 2 relatos: uno más político y otro romántico. El poema no me salió tan bien, y lo descarté, pues habría sido una alternativa al relato. Me quedé con el relato romántico, que decidí presentar en una edición posterior. Por otro lado, está el concurso de fotografía matemática, que consiste en sacar foto a un objeto que visualmente se ligase a un objeto matemático. Yo envié una foto que admito que era una idea ligeramente buena, pero no gané. Aunque al menos intenté mandar algo.

Se acercaba mayo. Fue por ahí o por abril que hice el B1. No me parecía muy difícil, ni en la prueba oral ni en la escrita. Sin embargo, mi nota estaba cerca de la nota mínima: 6,5, y la mía era un 6,97. Me sentí un poco frustrado, porque pensé que podría haber llegado al 8. No sé que habré hecho mal, y a lo mejor nunca lo sabré. Además, una de las profes de Inglés del instituto, que estuvo involucrada en el B1 junto a Soraya y todo el departamento, Mercedes, nos dio una charla sobre la mujer en diferentes países. Mercedes es una profe muy viajera, y nos contó cómo eran las mujeres en Camboya, Japón, Namibia, India, entre otros países. Yo les digo una cosa: yo llevo gran parte de mi vida queriendo salir de España para viajar, y definitiva ¡envidio a Mercedes! De hecho, nos contó algo que a lo mejor muchos de ustedes tampoco sabrán: las geishas japonesas no son prostitutas, sino animadoras o damas de compañía en celebraciones. Aquello rompió mi percepción de ellas. Aparte, si conocen Memorias de una geisha, véansela, dicho sea de paso.

Por otro lado, está la que considero una de las mejores decisiones de mi vida. En aquel entonces había escuchado a un compositor polaco llamado Henryk Górecki, conocido como uno de los compositores más relevantes de la vanguardia polaca y uno de los exponentes del minimalismo musical. Mientras me duchaba una noche puse de fondo la sinfonía n°. 3, que se titula "Pieśni żałosnych", que en polaco significaría "De las canciones dolorosas". Quise profundizar más sobre la obra, y encontré una página en polaco sobre la obra. Como desconfiaba del traductor de Google, decidí tratar de entenderlo por mi cuenta. ¿Cómo? Estudiando polaco. Esa noche me descargué una app llamada Busuu, con la que comencé a estudiar polaco. Recuerdo aún mis primeras palabras y frases: "cześć" (hola), "dzień dobry" (buenos días), "dobry wieczór" (buenas tardes), "miło mi cię poznać" (encantado de conocerte) y "do widzenia, do zobacenia wkrótce" (hasta la vista, nos vemos pronto).

Al día siguiente sorprendí a Nicco diciéndole "cześć". También sorprendí a Nayeli los días siguientes, e incluso hablé de ello con Desi en el desdoble de inglés, y fue ahí cuando descubrí que ella estudiaba serbio, que, de hecho, es un idioma eslavo, como el polaco o el ruso, pero el serbio es balcánico y el polaco es del noreste del Europa. Pero también sorprendí a Samir y Karim, dos hermanos que cuando dije "cześć" se quedaron flipando en colores. Descubrí que eran polacos. Samir me preguntó "Mówisz po polsku? (¿Hablas polaco?)" y les respondí "Tak" (Sí). Podría haber respondido "Mówię trochę po polsku", que sería "hablo un poco polaco", pero aún no sabía decirlo. Aparte, a veces bromeaba con la estatura de Soraya, que era ligeramente bajita, y decía "Moja nauczycielka jest bardzo niska", que en polaco significa "Mi profesora es muy bajita". Ella, que no entendía lo que yo decía, me respondía "English!" (¡Inglés!). Lo sé, un poco cruel, pero, una vez más, yo era así de desgraciado.

Con el tiempo fui encontrando un enorme gusto por el polaco, hasta el punto en que sin posiblemente alguna razón aparente cogí una obsesión por Polonia, que a día de hoy aún mantengo.

Para mayo también, a nivel familiar, se producía desde febrero una oleada de desgracias: habían muerto 5 personas en mi familia y en la de Jenny. En febrero falleció mi tío abuelo Pancho, más tarde la madre de Jesús -el padre de dos de mis primos Marcos y Tavi-, la abuela de Jenny, un pariente de la cuñada de ella, y luego llegó a una familiar de lo más cercana. Mi abuela Serafina.

Mi abuela era una mujer que siempre me daba consejos, y a la que siempre saludaba animado después del instituto. Aún recuerdo cuando se quedaba dormida viendo telenovelas turcas. Fue por mi abuela que por allá por 2016-2017 me aficioné a Elif, una famosísima telenovela turca sobre Elif, una niña que es escondida en la casa de una familia rica gracias a una amiga de su madre. Dicho sea de paso, tampoco era la primera telenovela a la que me aficioné, pues en 2021 me aficioné a La Gata, donde Esmeralda, una chica de origen pobre, se enamora de Pablo, rico, y se enfrenta a la aversión de sus padres por su humildad. Todo mientras el remake de Pasión de gavilanes estaba de moda.

Muchas veces me quejaba de que mi abuela era una majadera, pero a pesar de aquello, nunca olvidaré las tantas pelotas de gofio que me hacía y que yo me mandaba con muchísimo gusto.

Recuerdo la última vez que la vi. Estaba en Oroteanda, donde vivían Marcos y Tavi con Jesús. Nuestra madre nos hizo a mí y a Shayán una videollamada donde vimos a abuela entubada en la camilla del hospital. Shayán, cuando nuestra madre colgó, se fue a llorar. Yo me quedé en el cuarto de Marcos con mi tablet, pensando acerca de aquello. Tras un breve rato, seguí con lo que estaba haciendo.

Finalmente, el 30 de mayo, un día de Canarias, mi abuela murió. Estábamos con nuestro padre. Nos llevó al tanatorio en Parque de la Reina, y yo fui el primero en verla. Me acompañaron a la sala mi madre, Conchi e Ylenia, una buena amiga de mi madre. Di dos besos en la cabeza de mi abuela, y rompí a llorar. Las chicas me abrazaron, para tranquilizarme. Pero, cuando salí de la sala, pensé en que debía seguir adelante, por lo que la muerte de mi abuela la superé relativamente rápido. Cuando iba de camino a la entrada, uno de los empleados del tanatorio me dio un chocolate. Me pavoneé de mi hermano, que no recibió cuando salió. Un poco cruel, pero, repito, yo era así de desgraciado en aquellos momentos.

La noche la pasé con Tavi. Me enseñó una película que sería de las mayores locuras que he visto, y sería una de las películas que haría que me partiera la caja increíblemente: Jackass, donde un grupo de hombres, liderados por Johnny Knoxville, se dedicaban a hacer las locuras más increíbles, salvajes, hilarantes que jamás se hayan visto. Al día siguiente fuimos al tanatorio, donde mi abuelo Julio había visto a abuela, para después ir formando una procesión de coches al cementerio, creo que recordar que próximo a La Camella, donde vivía Walkiria. Mi tía abuela Catalina lloró mientras metían el ataúd en la pared.

Estuve 4 días sin ir al instituto por el tema de la muerte de mi abuela, y justo fue la semana del Día de Canarias, un día en que estuve con Nicco, su hermano Lele (que se llama Gabriele pero todos lo llamábamos así), Unai y Romén, un chico justo de 2°, al que conocimos en el recreo. De un día alegre, de un encuentro con amigos, del cual incluso tengo una foto, pasó a ser una noche triste donde murió un ser muy cercano a mí, mi propia abuela.

Retomando el tema del instituto, Marciano regresó de la baja, e íbamos a comernos un examen del tema 5, del que no recordaba casi nada porque pasamos directamente al 6 con Iñaki. Me puse supertenso estudiando, y pude recordar más o menos las cosas. El día del examen, durante el recreo, estuvieron incluso los del C en mi clase, que tenían el mismo examen justo después de nosotros. Hice el examen cuando sonó el timbre. Y cuando me dieron la nota, un 6. Bueno, al menos intenté algo. Sinceramente, a mí siempre me gustó Física y Química en 4°, y más con un profe como Marciano, pero aquello que pasó con Iñaki y este examen fue como un golpe duro.

Tras un examen también en Física y Química, me percaté de que, en comparación con 1°, 2° y 3°, este año no habían organizado ninguna charla sobre el Asperger. Así que me planteé organizar mi propia charla, que daría yo. Comencé a preparar la presentación en un Canva y se la mandé a Rosario por correo. Sin embargo, para cuando llegaba el fin del curso, no pude hacerla.

Una tutoría Rosario nos pidió que fuésemos haciendo el vídeo de la graduación. Aitana, una de las chicas que estudió conmigo en el colegio, la chica de los Dipper del capítulo 4, se encargaría de ello. Mandarían el vídeo por correo a Yurena una vez acabado. Sin embargo, la respuesta no fue del agrado de Aitana: el vídeo, según Yurena, era una gamberrada. ¿Por qué? Porque en el vídeo aparecía una foto con la famosa pirámide de mesas, y también un vídeo donde hicieron un funeral con las mesas haciendo de ataúd para Mario, uno de nuestros compañeros. Pidieron hablar con Yurena, y un día Rosario nos dijo que vendría a hablar con nosotros en persona, una última hora de un lunes.

A 5° hora, aquel lunes, teníamos Educación Física. Mis compañeros discutían sobre el tema del vídeo y cuestionaban que verdaderamente fuese una gamberrada, según Yurena. Yo entendía a mis compañeros, pero no podía ponerme de su lado. Como todos estaban hablando, me vi con el derecho de poder hablar. Les conté que los entendía, pero no estaba de acuerdo con ellos, sino con Yurena. Lo que habían hecho era una completa gamberrada en sí misma. Fue entonces cuando Aitana me dijo "Samuel, tú no entiendes a nadie." En ese momento sentí una punzada en mi corazón. Me quedé repentinamente perplejo, intentando entender el dolor. Cuando sonó el timbre, llegaba la hora en que Yurena hablaría con nosotros. Fui caminando desde el pabellón hasta mi clase, al fondo del largo pasillo del hall, con aquel dolor. No dije palabra en toda la hora: me limité a mirar y a escuchar. Estuve resentido con Aitana durante un buen tiempo.

También respecto a la graduación, Rosario nos pidió que se presentasen voluntarios para leer el discurso. Al principio nos presentamos Maki y yo. Estaba contentísimo de poder leer el discurso. Sin embargo, llegó "la ofensiva". Aitana y Nicole, que había estudiado conmigo en 1°, querían leer el discurso, pero a mí y a Maki no nos pareció justo. De hecho, la inmensa mayoría de la clase no estaba escuchando en el momento de la votación, así que se procedió sin más. Sin embargo, la batalla acabaron ganándola las chicas y Natalia Andreína, otra compañera, quien se incorporó a nuestra clase a principios-mediados de curso.

Me sentí frustradísimo, y acabó montándose un lío en clase por ello. Salí de clase porque tenía taquicardia, aunque más bien era como un dolor en el corazón a la hora de latir. Rosario salió a hablar conmigo del tema, y le pregunté si le parecía mala persona, y procedí a hacerle un resumen a grosso modo de mi experiencia en 3°; y además, le dije que quería hablar con la clase sobre por qué desconfiaban de mí para leer el discurso, así como si estaba haciendo algo mal o qué les molestaba de mí. Me relajé hasta que volví a entrar. Claudia me dijo que temía que fuese a soltar un chiste en medio del discurso, y Antonella me dijo que lo que le molestaba de mí es que siempre tenía la última palabra en muchas cosas. Pero ellos no sabían que el discurso y cosas así me las tomo en serio, y que no sabían por qué hacía cosas como tener siempre la última palabra: por compañía.

Al final, Marciano siempre tuvo razón. Él me decía que trataba de llevarme bien con todo el mundo, y lo que yo entendía por soledad era frustración por no lograr llevarme bien. Eso es algo de lo que me di cuenta muy posteriormente. Aparte, no tenía amigos chicos en clase, pues todos eran unos futboleros y fanáticos del Clash Royale. Sólo tenía a chicas, pero la mayoría eran sólo compañeras, no les interesaba nada de mí, si bien es verdad que yo ya tenía a Leidy, Sandra y Claudia.

Fue también cerca de acabarse el curso que por fin tuvimos nuestra primera y única excursión, que sería un pseudoviaje de fin de curso. Iban a ir Goretti, Loli, Rosario y Gema, la profe de Lengua del D. Consistiría en ir a ver cetáceos con la tutoría de Goretti en 1° Bachillerato, que también tuvieron la oportunidad de ir a La Palma por el tema de la erupción del Tajogaite en 2021; en un barco vikingo atracado en el puerto de Los Cristianos. Me pavoneaba de que en el viaje de fin de curso de 6° aguanté los botes del barco entre Lanzarote y La Graciosa. Muchos se habían tomado una Biodramina, útil para evitar mareos y vómitos en los barcos. Yo ni me la tomé por el pavoneo. En el barco trabajaba el hijo de Loli, y yo ni sabía que tenía hijos. Pero bueno, nunca se sabe todo de los profes. Caí por el mareo 4 veces, y cerré los ojos para evitar vomitar, y funcionaba. Si bien había aguantado más en Lanzarote, en nuestro "viaje" aguanté también, a mi manera. Aparte, muchos de mis compañeros habían traído el bañador y se lanzaron al agua. Como ya sabrán, no sé nadar, así que no me metí, y tampoco creo que tuviese el interés. Cuando regresamos, me puse a escuchar El mandarín maravilloso, un ballet con el que estaba medio obsesionado en esos momentos, de Béla Bartók, un compositor húngaro que fundó junto a otros la etnomusicología, el análisis de la música tradicional; fue uno de los compositores más relevantes del siglo XX.

Recuerdo aún los últimos días de clase. Recuerdo cuando estuve jugando al ajedrez con Rosario y me ganó por un despiste mío. Es buena la tipa en eso. Además, aún recuerdo el último día. Estuve jugando con Aday, Maki y Nayeli al póker mientras poníamos música de Kakegurui, un anime sobre Yumeko, una chica aparentemente inocente que resulta ser una maestra en los juegos como el póker y casi que un poco sádica. Llevaba un tiempo jugando al póker con Nayeli, junto con Unai y Aday también. Era una grande jugando. Tristemente, el último día no pude despedirme de ella: sólo pude de Holly, Maki, y Marciano. Holly, Maki y yo nos pusimos a ver una de las películas de Bob Esponja en el Netflix de Holly en inglés: Un héroe al rescate. De hecho, aquel día hablamos nosotros y Marciano sobre cómo yo era o mi experiencia, no recuerdo exactamente. Mi despedida del instituto fue un poco agria, porque mi madre había ido a buscarnos a mí y a Shayán antes del timbre de última hora.

Salieron las notas de la 3° evaluación. Y flipé con 2 asignaturas: Religión y Música. En ambas había sacado en las 3 evaluaciones un 10. Era la primera vez que me pasaba aquello, en comparación con cuando estaba muy cerca del triple 10 en 1° ESO con Geografía. Además, en la 2° también saqué un 10 con Elena en Francés, de lo que ambos nos alegramos. En Lengua, bueno, tuve 4, 6 y 7, pero nunca dejé de mostrar gusto por la materia, y preferiría eso a tener esas notas no habiendo mostrado ninguno.

23 de junio. La graduación. Para el evento fui con mi madre a un Springfield en el Siam Mall, un centro comercial en Costa Adeje, vecino y perteneciente al famoso parque acuático Siam Park. Me compraron un polo blanco, rosa y negro, y unos nuevos zapatos azules bastante chulos. Por la graduación recibí muchísimos aplausos, pues era una persona reconocida en la inmensa mayoría de 4° y entre el profesorado (al menos es lo que sentí en ese momento). Durante la lectura del discurso de mi clase me sentí un poco celoso y enfadado, porque yo no iba a leer el discurso y Aitana, Nicole y Natalia me habían quitado el puesto. Pero en poco tiempo aquello acabó. Rosario estaba guapísima para el evento. "Es muy guapa", dije mientras nos sacaban la foto.

En la graduación también hubo bachata por parte de los de 2° Bachillerato, y se habían entregado matrículas de honor, y para Bachillerato quería yo también obtener matrícula.

Los últimos momentos los pasé despidiéndome de profes como Vanessa o Goretti, pero nunca vi a Marciano. A mí siempre me habría gustado que Marciano hubiese estado allí. Además, considerando su experiencia con chicos con TEA y los consejos que me daba, quién no lo habría querido. También me encontré con un amigo y empleado de mi padre, Elías, cuyo hijo Alejandro también se graduaba.

Como curiosidad, junto con la orla, nos quedamos con un bote con un papel enrollado con un mensaje de Rosario y unos caramelos y algún chupete, cosas que aún hoy no me he comido.

Iba a comenzar el primer verano sin conflictos con mi padre. 4° había quedado atrás, y había comenzado una nueva etapa en mi vida, una más alegre que lo que fue 3°. Una etapa que aún hoy continúa.







EPÍLOGO

Bueno. Esta ha sido la primera parte de mi vida. Sé que a lo mejor los saltos temporales y los cambios de tema casi continuos pueden ser un poco pesados. Pero he tratado de abordar el máximo número de aspectos posibles de mi vida, y a veces he tenido que tirar de la intuición y la coherencia que he tratado de usar para posicionar ciertos datos antes o después dentro de un capítulo. En ese aspecto también les pido un poquito de perdón por el posible caos en la organización de las cosas.

Independientemente de eso, he invertido 1 semana para poder completar esta biografía. No sé cuál será el impacto de esta biografía en ustedes. Y sé que es un poco extraño comenzar una carrera literaria escribiendo tu propia vida y pretendiendo ser escritor.

De paso, he hecho un eje cronológico con las diferentes etapas de mi vida, algunas de las cuales he mencionado en este libro:

2006-13: Etapa blanca (Capítulo 1)

2013-15: Era de bronce (Capítulo 2)

2015-16: Etapa reformista (Capítulo 3)

2016-18: Bienio traicionero (Capítulo 4)

2018-19: Era de plata (Capítulos 4, 5)

2018-20: Bienio historicista (Capítulo 4)

2019-20: Transición (Capítulo 5)

2020-21: Etapa infernal (Capítulo 6)

2021-22: Etapa japonesa (Capítulos 6, 8)

2022-actualidad: Resurgimiento (Capítulo 8)

Espero que mi vida haya podido dejarles alguna impresión, y que les haya gustado mi primer libro. Muchas gracias.


Continue Reading

You'll Also Like

7.6K 476 56
Todo esto empezó con la esperanza de ayudar a los demás, aunque poco a poco todo fue cayendo y los temas tratados se convirtieron más y más delicados...
5.8K 250 53
Mi propósito al escribir es orientar al lector sobre lo interesante y breve que puede ser la vida les agradezco el tiempo que invierten en leer esto...
18.1K 362 28
Un libro donde trataré de darte consejos y te servirá para auto ayudarte a abrir los ojos en esa situación que estás pasando, conforme van pasando lo...
257 6 5
Un viaje a través de la vida de una persona, que bien puede ser la de cualquiera, una visión en primera persona de un trayecto de vida un poco difere...
Wattpad App - Unlock exclusive features