¿Solo mi jefe?

By AuronInThePlay

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Para el señor Reborn, Álvarez era un nuevo y novato asistente, uno al que debía acostumbrarse. Para Raúl Álva... More

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 36
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo 45
Capítulo 46
Capítulo 47
Capítulo 48
Capitulo 49
Capítulo 50
Capítulo 51
Capítulo 52
Capítulo 53
Capitulo 54
Capítulo 55
Capítulo 56
Capítulo 57
Capítulo 58
Capítulo 59
Capítulo 60
Capítulo 61
Capítulo 62
Capítulo 63
Capítulo 64
Capítulo 65
Capítulo 66
Capítulo 67
Capítulo 68
Capítulo 69
Capítulo 70
Capítulo 71
Capítulo 72
Capítulo 73
Capítulo 74
Capítulo 75
Capitulo 76
Capítulo 77
Capítulo 78
Capítulo 79
Capítulo 80
Capítulo 81
Capítulo 82
Capítulo 83
Capítulo 84
Capítulo 85
Capítulo 86
Capítulo 87
Capítulo 89
Capítulo 90
Capítulo 91
Capítulo 92
Capítulo 93
Capítulo 94
Capítulo 95
Capítulo 96
Capítulo 97
Epílogo
Nueva historia ya disponible

Capítulo 88

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Nos quedamos quietos por un momento, Raúl reposando su cabeza en mi pecho mientras yo lo abrazo fuertemente, intentando ambos recuperar el aliento por lo que acababamos de hacer. Acaricio su espalda suavemente, y aunque fuera por encima de la tela de su camisa, podía igualmente sentir el calor que su piel irradiaba. Luego de un par de minutos así, en silencio, disfrutando de nosotros y del sonido de la lluvia, Raúl sube su mirada a mí, dedicándome una sonrisa.
-No me creo lo que acabamos de hacer...- Me dice, riendo. Yo me rio junto con él a carcajadas.
-Yo tampoco...- Le respondo, entre risas, encantado por la expresión de diversión en su rostro. Raúl mira hacia fuera, observando en todas direcciones.
-Menos mal está completamente solo aquí...- Comenta, aún mirando hacia fuera- Y sigue lloviendo muy fuerte- Agrega. Yo miro hacia fuera también, notando que la intensidad de la lluvia no disminuía.
-Bueno...entonces hay que seguir follando muy fuerte...- Le contesto, riendo. Raúl se rie a carcajadas, mirándome y negando con la cabeza.
-Que goloso que estás hecho, madre mía...- Me comenta, haciéndome reir, para después, acercarse a mis labios, besandome con mucha intensidad, buscando mi lengua con la suya, y una vez la encuentra, hace con ella maravillas, volviéndome loco, hasta que luego de unos segundos, se aleja de mí, levantándose de mi cuerpo y regresando a su lugar en el asiento del pasajero, en donde comienza a ponerse de nuevo su ropa interior y su pantalón. Yo por mi parte, también me visto, guardando de nuevo mi intimidad dentro de mi ropa interior, cerrando mi pantalón, notando los residuos de la esencia tanto de Raúl como míos en el mismo, así como en parte de mi camisa.
-Madre mía...que puto desastre- Le comento a Raúl riendo, quien me mira, con expresión divertida.
-Creo que vas a tener que lavar tu coche- Me comenta. Yo asiento, riendo a carcajadas.
-Eso seguro- Le respondo, mirando alrededor, notando las ventanas empañadas, para después, acercar mi mano a la de Raúl, quien la toma, subiendo su mirada a mí, sonriendome de forma dulce- ¿Cómo te encuentras?- Le pregunto, curioso- Digo porque esto ha sido...bueno, intenso...- Agrego, riendo un poco. Raúl asiente, divertido.
-Estoy perfectamente...y sí, ha sido intenso...y muy divertido- Me responde. Yo me le quedo mirando, con una sonrisa que simplemente no podía borrar de mis labios.
-Bastante divertido...e ilegal también...- Le respondo, haciéndolo reír- Aunque tampoco me importa, es decir...romper las reglas contigo...no me importa, me encanta hacerlo- Comienzo a decir, de forma sincera, pensando en todas esas veces en que habíamos actuado sin pensar- Desde el inicio ha sido así...romper las reglas por ti...es algo a lo que ya estoy acostumbrado, y me encanta hacerlo...de verdad, me encanta lo gilipollas que me vuelvo cuando estoy contigo...me encanta cometer estupideces que nos pueden meter en problemas...- Agrego, mientras Raúl asiente, riendo- Simplemente me encanta todo, me gusta no poder contenerme, me gusta cómo me haces sentir...en tan poco tiempo contigo he hecho las mayores locuras, cosas que jamás pensé hacer...me haces sentir vivo, feliz...y también me haces sentir como un gilipollas que no piensa claramente...pero amo todo eso- Termino por explicar. Raúl se me queda mirando, con ojos llenos de ternura, sonriendo de forma dulce.
-A mí también me encanta...me gusta poder cometer locuras contigo...me gusta cómo somos...tan irracionales a veces pero...me gusta- Me comenta. Yo le sonrío con cariño, para después, acercarme a sus labios, besandolos con cariño, con delicadeza, algo bastante contradictorio después de la rudeza con la que lo habíamos hecho tan solo unos minutos atrás. Luego de unos segundos devorando con ansias sus labios, me separo de él, aunque quedándome pegado a su rostro.
-Te amo...y también nos amo a los dos, juntos...siendo gilipollas- Le digo en voz baja, haciéndolo reír.
-También te amo, mucho- Me responde. Yo le sonrío, con mi corazón yendo a mil por hora, dejando en sus labios otro beso más, y al alejarme, miro alrededor, notando que aún se encontraba lloviendo, pero de una forma un poco menos intensa.
-Creo que ya podemos irnos a casa...la lluvia ha disminuido un poco- Le digo a Raúl, quien mira hacia fuera.
-Vale sí- Me dice, mirándome- Voy a mi coche, y nos vemos en mi casa ¿Vale?- Me dice, y yo asiento- Venga, pues te veo ahora- Agrega, acercándose a mis labios y dejando en ellos un fugaz beso.
-Hasta ahora, ve con cuidado- Le digo.
-Y tú- Me responde, sonriéndome, para después, bajar del coche, caminando rápidamente hacia el suyo, el cual estaba justo en frente, y una vez sube al mismo, yo me voy marcha atrás, para después, comenzar a avanzar con cuidado por la calle, mirando por el retrovisor a Raúl, quien se encuentra justo detrás mío, conduciendo también de forma lenta debido a la lluvia.

Luego de quince minutos, conduciendo bajo la lluvia con bastante precaución, finalmente llegamos al edificio de Raúl, en donde aparcamos uno al lado del otro, bajando de nuestros respectivos coches, tomándonos de la mano y caminando rápidamente hacia el interior del edificio. Una vez subimos en ascensor, llegamos al departamento de Raúl, en donde dejamos nuestras americanas en la entrada, para después, dirigirnos directamente a su habitación, pues era ya algo tarde y debíamos dormir luego de un largo día de trabajo, y sobre todo, luego de esa reunión con Sergio que me tenía con una preocupación constante, una que ahora ya no sentía, afortunadamente.
Una vez entramos a la habitación de Raúl, él se viste con su pijama, dejándome algo de ropa cómoda a mí para dormir, y una vez listos, nos dirigimos a la cama.
-¿Me podrías pasar el cargador de mi móvil? Está en esa gaveta de ahí- Me comenta Raúl. Yo asiento, abriendo la gaveta de su mesita de noche, queriendo buscar su cargador, sin embargo, al abrirla, me encuentro con varios papeles, en los cuales había cosas escritas, cosas que yo reconocía perfectamente, pues las había escrito yo. Dentro de la gaveta, me encuentro con todos esos poemas que le había dado a Raúl con sus regalos, todos y cada uno de ellos. Extrañado, tomo los papeles, mirándolos uno a uno.
-No sabía que conservabas esto- Le comento a Raúl, quien sube su mirada hacia mí, para después, mirar los papeles en mis manos.
-Por supuesto que los conservo...¿Qué pensabas? ¿Que los iba a tirar?- Me pregunta. Yo niego con la cabeza, riendo un poco.
-Pues no lo sé...es solo que no me imaginé que los tendrías aquí guardados todos- Le respondo. Raúl me sonríe, rodeando la cama y caminando hacia mí.
-Pues sí, ahí los tengo...- Comienza a decir, mirando los papeles en mis manos- Son palabras muy bonitas que tú me has dedicado...me gusta tenerlas cerca, para leerlas cuando quiera...y acordarme de ti- Agrega, haciéndome sonreír- Aunque para acordarme de ti no necesito nada de eso, yo pienso en ti todo el tiempo, pero bueno, tú me entiendes- Termina por decir. Yo asiento, sonriendo enternecido, leyendo un poco por encima cada palabra escrita en los papeles- Y también tengo esto...- Me dice Raúl, tomando algo de dentro de la gaveta, y una vez lo miro, me doy cuenta de que era ese libro de poesía que yo le había regalado en su momento- Este me ha encantado...aún no lo termino de leer, pero me encantan todos sus poemas... hay veces en que lo leo antes de dormir...y automáticamente pienso en ti, con cada palabra, y me ayuda a conciliar el sueño...me encanta quedarme dormido habiendo leído un par de poemas de amor que describen a la perfección lo que siento por ti...porque así duermo tranquilo, y muy feliz- Termina por decir. Yo asiento, encantado por saber que le había gustado el libro de poemas que le había dado.
-Me alegro que lo estés disfrutando...ese libro de Jaime Sabines se ha convertido en uno de mis favoritos...simplemente por el hecho de que me ayudó a darme cuenta de que te amaba...y porque me encanta leer alguna poesía y pensar en ti...- Le comento, pensando en que nos pasaba igual a ambos, que pensabamos en el contrario al leerlo. Raúl me sonríe, asintiendo de forma dulce.
-Gracias por este regalo, de verdad...- Me dice. Yo niego con la cabeza.
-Nada que agradecer- Le digo, sonriendo, mientras guardo el libro y todas las notas que le había dado de nuevo en la gaveta, para después, acercarme a Raúl, dandole un suave y breve beso, y una vez me alejo, le doy el cargador de su móvil, que es lo que justamente estaba buscando antes de distraerme con los papeles- Pues venga, a dormir- Agrego, acercándome a la cama, posandose Raúl justo a mi lado, por lo que lo abrazo fuertemente, sintiendo su cabeza en mi pecho y su brazo rodeandome por la cintura.
Disfruto de su compañía, encantado por poder dormir con él a mi lado luego de no haber podido hacerlo la noche de ayer, sin embargo, mientras disfruto simplemente del silencio y de su cuerpo pegado al mío, recuerdo algo, algo a lo que le había estado dando vueltas desde hace tiempo y que quería comentarle a Raúl, y qué mejor momento que este, en el cual nos encontrabamos tranquilos, simplemente disfrutando de nosotros.
-Oye Raúl...te...te quería preguntar una cosa...a la que llevo un tiempo dándole vueltas- Digo. Él continúa con su cabeza en mi pecho, mientras yo acaricio su espalda suavemente por encima de su camiseta, mirando hacia el techo.
-¿El qué?- Me pregunta, con voz tranquila, llena de paz. Yo me tenso un poco de pronto, pues iba a hablarle acerca de un tema que la verdad me ponía algo nervioso.
-Tú...¿Tú le has comentado a tus padres sobre nosotros?- Pregunto, curioso- En plan...no sé...¿Saben de mí?- Agrego. Raúl continúa sin mirarme, simplemente reposando su cabeza en mi pecho, mientras me abraza, acariciando levemente mi cintura con sus dedos.
-Algo les he dicho, sí- Me responde Raúl. Yo abro mucho los ojos, sorprendido- Sobre todo a mi madre, que es con quien más hablo...- Agrega, aún con esa voz tranquila y relajada- Hace unas semanas le comenté que había conocido a alguien, y que estaba de pareja con esa persona...no sabe quién eres, ni cómo te llamas, en plan...no sabe nada de que eres mi jefe y todo eso, simplemente le comenté que había iniciado una relación recientemente, y que estaba muy feliz con esa persona- Termina por decir. Yo sonrío, alegre, con mi corazón acelerado de emoción al saber que Raúl le había contado a su madre sobre mí.
-Vale...¿Y qué te ha dicho?- Le pregunto.
-Pues se ha puesto muy contenta...evidentemente me ha preguntado quién eras, cómo te llamabas, cómo nos conocimos...todo eso, y yo pues...no le respondí a muchas cosas, por el tema de que no queremos que nadie sepa sobre esto, y no sabía si tú te sentirías cómodo si yo le cuento a mi madre sobre ti...pero se ha puesto muy feliz de saber que estoy con alguien que me hace a mí feliz- Me comenta, haciéndome sonreír- Aunque como te digo, es algo curiosa, y pues, me ha preguntado ya un par de veces que cuándo te va a conocer...- Termina por decir.
-¿Me quiere conocer?- Le pregunto, sorprendido.
-Sí...tiene curiosidad de conocer a la persona que tan feliz me hace- Me responde, y una vez más, yo sonrío sin poder evitarlo.
-Vale entiendo...¿Y tú? ¿Tú quieres que la conozca?- Le pregunto. Raúl aleja su cabeza de mi pecho, incorporándose un poco para mirarme a los ojos, sin dejar de abrazarme por la cintura.
-Obviamente...no te he dicho nada porque...bueno, no sé si tú te sientas cómodo conociéndola...porque es un tema que no hemos tratado realmente, pero sí, obviamente yo quiero que la conozcas, a ella y a mi padre, y a mis hermanos también- Me dice Raúl. Yo le sonrío, enternecido, feliz de saber que Raúl quería presentarme con su familia. Mirando sus adorables ojos cafés, respondo, con mi corazón yendo a mil por hora, emocionado.
-Yo estaría feliz de conocerlos cariño...por supuesto que no tengo ningún problema- Le respondo, recibiendo de Raúl una sonrisa, en la cual podía ver emoción.
-¿En serio? Bueno pues...puedo...no sé, puedo organizar una cena, en casa de mi madre, para que la conozcas a ella y a mis hermanos- Me dice. Yo asiento, sonriendole, con nada más que felicidad en mi corazón, pues conocer a la familia de Raúl era un paso muy grande y muy importante, y me emocionaba que él quisiera hacerlo, que quisiera presentarme con ellos, con esa parte de su vida que era tan especial y personal.
-Perfecto, tú dime día y hora y ahí estaré- Le respondo, aún acariciando su espalda.
-Vale bien, voy a hablar con mi madre y ya te comentaré- Me dice.
-Bien- Le respondo, sonriente, para después, acercarme a él, besando sus labios con cariño, y una vez me alejo, él se incorpora aún más, sentandose y recargando su espalda en la cabecera de la cama.
-Oye y...¿Qué hay de ti?- Me pregunta de pronto- ¿Tú le has hablado a tu familia de mí?- Agrega. Yo me tenso rápidamente, incorporandome al igual que él, de modo que nos encontrabamos ahora sentados los dos, y al subir mi mirada a él, podía notar en sus ojos algo de nervios.
La verdad era, que no le había comentado nada a mis padres acerca de Raúl, ni siquiera un poco, en parte porque no hablaba tan seguido con ellos, y en parte porque la verdad es que me había olvidado, al estar tan ocupado con Raúl, buscando su perdón, queriendo estar con él, luego iniciando nuestra relación, tan pendiente de él y de nosotros como pareja, sinceramente no pensaba en nada más, no había pensado en que mi familia no sabía nada, ni de Raúl, ni de nuestra relación, y aunque sentía que era tiempo de decirles, debía admitir que me sentía nervioso.
-No, no saben nada de ti...- Le digo con cautela, mirándolo a los ojos, esperando que no se sintiera mal o que malinterpretara las cosas, y en su mirada, podía notar sorpresa.
-Vale...- Me responde sin más. Yo tomo su mano, acariciandola con cariño.
-Pero no por nada en especial...es decir, no suelo hablar mucho con ellos, son personas muy ocupadas al igual que yo, y casi no nos damos el tiempo de hablar...hablo con ellos por teléfono un par de veces a la semana ya que ellos no viven aquí, algo que ya te he comentado en algún momento- Comienzo a explicar, recordando algunas charlas que había tenido con Raúl acerca de mi familia- Pero no pienses mal...no les he hablado de nosotros porque...no sé...he estado tan concentrado en ti, en lo que tenemos, que no había pensado en eso...- Continúo diciendo, con la mirada de Raúl fija en mí- Cuando viajamos a Liverpool y me contaste aquella historia de cómo se enteró tu familia de que eras homosexual, recordé que yo necesitaba tener una charla parecida con mi familia...pero no lo he hecho...- Termino por decir. Raúl asiente, mirándome, mientras yo continúo acariciando su mano.
-Vale, no pasa nada...entiendo que sea algo difícil de hacer...contarles sobre mí, y sobre...bueno, sobre tus preferencias- Me responde Raúl. Yo me le quedo mirando, negando con la cabeza y frunciendo el ceño.
-No no, no es eso- Comienzo a decir- Como te digo, realmente me he olvidado de contarles sobre todo esto, no es que tenga miedo o algo por el estilo...es solo que, no sé...supongo que tengo tan interiorizado que nadie debe saber lo que tenemos, que de alguna manera olvidé que mis padres sí que deberían de saber, y sobre todo, yo quiero que sepan- Continúo diciendo, imaginando esa charla con ellos- Es algo difícil de hacer lógicamente, va a ser algo impactante para ellos decirles que estoy con un hombre...pero quiero que lo sepan...quiero decirles que me haces sumamente feliz, que estoy total y completamente enamorado...- Agrego, recibiendo de Raúl una sonrisa dulce- Quiero que sepan que he encontrado al amor de mi vida...y sé que ellos van a estar felices por mí...- Termino por decir. Raúl continúa con esa bella sonrisa en su rostro, mientras que toma mi mano con ambas manos, mirándome con amor en sus ojos.
-Vale...pues adelante- Me responde- Seguramente será difícil...pero si te sientes listo para hablarles de esto...pues hazlo- Agrega. Yo asiento, sonriendo, pues me sentía más que listo, y aunque sentía algo de nervios al contarle a mis padres que me encontraba en una relación con un hombre, me sentía también muy feliz, porque Raúl ahora formaba parte de mi vida, y quería que mi familia, que era una parte muy importante de mí, supiera de él, y de lo feliz que era a su lado.
-Me siento listo...creo que es tiempo- Le respondo- No sé si sea posible presentarte con ellos, ya que como te he dicho, no viven aquí, pero por ahora quiero simplemente que sepan de ti, ya luego veremos la manera de que os conozcáis- Termino por decir. Raúl asiente, sonriéndome de una forma hermosa.
-Me parece bien- Me responde.
Yo le sonrío, acariciando una de sus manos con suavidad, encantado por nuestra charla, por hablar acerca de cómo queríamos que nuestras familias conocieran al contrario, de cómo estábamos de alguna manera, ligando su vida personal con la mía, haciendo aún más fuerte ese vínculo que ya teníamos, pues conocer a la familia de Raúl, era algo muy significativo, y que mi familia supiera de mi relación con él, también lo era, era muy importante, pues no solo era hablar de nuestra relación, sino que tenía que hablar con ellos acerca de cómo ahora yo estaba interesado en los tíos, algo que tampoco era del todo cierto, pues yo solo estaba interesado en Raúl, y en nadie más.
Raúl se me queda mirando, sonriéndome con afecto- ¿Y estás nervioso? En plan...por hablar con tu familia acerca de tus preferencias y eso...- Me dice Raúl. Yo niego con la cabeza, sonriendo.
-No como tal...solo estoy algo...no sé, expectante de lo que me dirán, pero como te he dicho, estoy seguro que me van a apoyar...eso lo sé- Le respondo, seguro.
-Vale, bien- Me responde, acariciando mi mano- Y desde mi experiencia, solo te diré que disfrutes de esa charla...es algo muy bonito y especial hablar de algo tan importante para ti, con alguien que es también muy importante en tu vida...así que...eso, habla desde el corazón- Termina por decir. Yo sonrío, sintiendo una calidez enorme, pues me parecía bastante bello lo que acababa de decir, y tenía razón, hablar de algo tan especial para mí, como lo era la relación que tenía con él, era sumamente importante.
-Gracias amor...- Le respondo, enternecido y muy agradecido- Ahora, qué te parece si dormimos, que no sé tú, pero yo estoy reventado- Agrego, riendo un poco. Raúl asiente, sonriéndome, para después, acomodarse de nuevo en la cama, al igual que yo, volviendo a la posición de antes, él con su cabeza reposando en mi pecho, y yo completamente boca arriba, acariciando su espalda con suavidad.
-Descansa cariño...- Me dice Raúl, en voz baja, subiendo un poco a mí, besando mis labios con dulzura, y una vez se aleja, me dedica una sonrisa, la cual llega hasta mi corazón, emocionandolo.
-Descansa amor mío...- Le respondo. Raúl vuelve a posar su cabeza en mi pecho, abrazándome fuertemente, y al cerrar mis ojos, imágenes de todo lo que había ocurrido en el día de hoy, vienen a mí, desde la reunión con Sergio, a esa cena que tuvimos Raúl y yo como celebración de que por fin había terminado todo ese tema, para después, recordar ese increíble momento en mi coche, en donde nos amamos sin pudor ni vergüenza, haciendo el amor nuevamente en un lugar que era totalmente imprudente, pero que se había sentido tan jodidamente bien, y mientras recuerdo ese momento, me abrazo fuertemente al cuerpo de Raúl, quedándome profundamente dormido.

Narra Raúl

Enciendo mi ordenador, para después, mirar en los apuntes de mi agenda los asuntos urgentes del día de hoy, y mientras me encuentro leyéndolos detenidamente, alguien se acerca a mi escritorio.
-Buenos días Álvarez- La voz de Reborn me provoca un pequeño salto del susto, pues no me lo esperaba, y al subir mi mirada a él, me lo encuentro mirándome, con una sonrisa amable pero distante, esa que me dedicaba cuando se ponía en su modo jefe, sin embargo, lo que más destacaba de él, era que llevaba puesta su camisa negra, de modo que llevaba el traje negro al completo, una vestimenta que no sabía por qué, me volvía completamente loco.
-Eh...buenos...buenos días señor- Le digo, algo nervioso de pronto, fingiendo que no acababa de verlo una hora atrás antes de que se fuera de mi casa esta mañana, pues habíamos dormido juntos luego de nuestra cena de celebración de anoche.
-¿Algún mensaje importante?- Me pregunta. Yo niego con la cabeza.
-No- Le respondo sin más, sintiéndome algo perdido, observándolo de arriba a abajo sin poder evitarlo.
-Vale, pues ven a mi oficina, necesito que me digas mis reuniones del día- Me dice. Yo me pongo de pie y lo sigo, con mi agenda en mano, y una vez dentro de su oficina con la puerta cerrada, Reborn se acerca a mí, besando mis labios con ternura solo por un par de segundos, sin embargo, al querer alejarse, yo lo acerco de nuevo a mí, degustando sus labios de forma intensa, buscando su lengua con desesperación, mientras que lo tomo del cabello y lo pego a mí. Podía notar que había tomado a Reborn completamente por sorpresa, quien corresponde a mi beso, pegándome a él, enredando su lengua con la mía. Continuamos devorandonos sin miramientos durante unos segundos, y una vez la falta de aire se vuelve muy grande, me alejo de sus labios, aunque me quedo pegado a su rostro.
-Hostia puta...- Me dice Reborn, agitado, con su pecho subiendo y bajando, intentando tomar aire- ¿Qué coño...ha sido eso?- Me pregunta. Yo le sonrío, acariciando su cabello.
-Llevas esa camisa otra vez...creí que habíamos dicho que no la usarías de nuevo en la oficina...- Le respondo, con dificultad. Reborn se ríe, asintiendo.
-Es verdad...lo había olvidado- Me dice.
-Bueno, ahora sufre las consecuencias- Le comento. Él se ríe de nuevo, acercándose una vez más a mis labios.
-Me están encantando estas consecuencias...- Me responde en voz baja y demasiado grave, besandome con fogosidad, encenciendome por completo.
Nos dejamos llevar por unos segundos, besándonos con muchísima hambre, como si no nos hubiéramos besado en días, y luego de un rato, me alejo de sus labios.
-Tengo que...tengo que volver...- Le digo, agitado y bastante excitado- Si me quedo aquí, creo que luego no salgo- Agrego, provocando risas en Reborn, quien asiente.
-Ya...- Me responde, acercándose a mis labios de nuevo y dejando en ellos un beso breve esta vez- Te veo más tarde cariño...- Agrega. Yo asiento, echando un último vistazo a su cuerpo, el cual lucía demasiado bien con ese traje completamente negro.
-Vale...con permiso, señor- Le respondo, dirigiendome a la salida, recibiendo de Reborn una mirada llena de tentación.
Una vez fuera de su oficina, comienzo a trabajar, queriendo despejarme un poco de lo que los besos de Reborn me habían provocado, y entre trabajo y muchísimo papeleo, el día continúa su curso.

Eran ya las cuatro de la tarde, la cual era mi hora de comida, sin embargo, antes de irme, llamo a Reborn a su oficina para avisarle que ya me iba.
-Dime- Me responde luego de dos tonos.
-Buenas señor, le llamo para informarle que me voy a mis dos horas de comida- Le comento, con mi voz amable de asistente.
-Vale perfecto, disfruta tu comida cielo- Me responde. Yo intento no esbozar una sonrisa.
-¿Necesita algo más antes de que me vaya?- Le pregunto.
-Bueno a ver...si vienes a darme un beso antes de irte, tampoco me voy a quejar- Me responde. Nuevamente, intento no sonreír al escuchar su respuesta.
-Lo siento señor, eso no estará disponible hasta más tarde, tal vez cuando regrese de mis horas de comida- Le respondo, queriendo hacerle saber de algún modo que no podía entrar a su oficina, pues estaba seguro que de hacerlo, viéndolo de nuevo con ese traje negro, iba a terminar comiendo otra cosa.
-Ah vale...¿Qué no quieres venir a besarme?- Me pregunta.
-Correcto- Respondo, sin poder decir nada más debido a que me encontraba rodeado de gente. Reborn se ríe al otro lado del teléfono.
-Me encanta tu modo asistente...- Me dice, en voz baja- Algún día tienes que hablarme de esa manera mientras te hago cosas que no son propias de hacer a un asistente- Agrega. Yo abro mucho los ojos, ahora encendido por sus palabras, las cuales sabía que me estaba diciendo solamente para molestarme, pues él sabía que no podía reaccionar a lo que me decía debido a estar con varias personas a mi alrededor.
-Vale perfecto- Digo sin más, para después, cortar la llamada, pues no podía seguir escuchando sus insinuaciones sin poder decirle nada, además de que estaba encendiendome bastante, sin embargo, ya me vengaría de él después.
Una vez tomo mis cosas y apago mi ordenador, me dirijo al ascensor, bajando luego a recepción y posteriormente a mi coche, dirigiendome a ese restaurante al que solía ir siempre a comer.

Luego de diez minutos conduciendo, finalmente llego al lugar, en donde le pido al camarero un té helado para beber, y pasta carbonara para comer.
Mientras espero por mi comida, mirando la ciudad a lo lejos, decido llamar a mi madre, pues había algo que tenía que comentarle, algo que la noche de ayer, había hablado con Reborn.
Desde hacía ya un par de semanas que yo le había contado a mi madre que tenía una relación, le había dicho que estaba con alguien que en muy poco tiempo había logrado enamorarme, diciéndole que me sentía muy feliz con esa persona, sin embargo, ella no tenía ningún tipo de información sobre cómo había iniciado mi relación con Reborn, ella no sabía que él era mi jefe, no sabía el inicio tan triste y doloroso de la relación que ahora teníamos, no sabía siquiera su nombre, pues yo no estaba seguro de si Reborn se sentiría incómodo de alguna manera, sin embargo, la noche de ayer habíamos hablado al respecto, y él me había hecho saber que le encantaría conocer a mi familia, algo que me había llenado de alegría, pues yo la verdad estaba ansioso de presentarlo, porque era muy importante para mí que mi familia lo conociera, que supieran quién era la persona que tan feliz me hacía cada día, y también quería que Reborn conociera esa parte de mi vida que era tan importante para mí.
Así mismo, además de hablar de mi familia, también habíamos hablado de la familia de Reborn, quienes al parecer, no tenían ni idea de nuestra relación, sin embargo, él me había dicho que se sentía listo para contarles, algo que era sumamente importante, y me hacía de verdad feliz verlo decidido a hablar con su familia acerca de nosotros, y lo único que podía esperar, era que todo saliera bien, que su familia lo aceptara tal y como él era, que aceptaran la relación que teníamos, y estaba seguro que así iba a ser.
Por los próximos minutos, me dedico a charlar con mi madre por teléfono, mientras como tranquilamente, hablando de Reborn, contandole que él quería conocerla, diciéndole que me sentía listo para por fin presentarle a la persona con la que sabía que pasaría el resto de mis días, sin embargo, omito la parte de que Reborn era mi jefe, pues eso quería contárselo en persona. Mi madre se muestra feliz de conocer a Reborn, diciéndome rápidamente fechas en las cuales podíamos reunirnos todos en casa para cenar y que así todos pudieran conocerlo.
A pesar de sentirme feliz de que Reborn conociera a mi familia, debía decir que también sentía algo de nervios, y realmente no sabía por qué, pues estaba seguro que todo iba a salir bien, Reborn era un hombre encantador, divertido, inteligente, y estaba seguro que se llevaría bien con mi familia sin problema, sin embargo, la expectación era algo que me ponía nervioso, aunque sabía que no había razón para estarlo.
Continúo charlando con mi madre tranquilamente, hasta que sin darme cuenta, mis horas de comida se pasan rápidamente, por lo que termino la llamada con mi madre, quedando en un día y hora para esa cena, y una vez pago la cuenta, me dirijo de nuevo a la oficina, pensando durante todo el camino en esa reunión familiar, imaginando a Reborn charlando con mi madre y mis hermanos, riendo, cenando tranquilamente, y debía decir, que era una imagen mental muy bonita, pues el hecho de que Reborn conociera a mi familia, era algo muy personal, muy importante, porque él iba a formar también parte de esa familia, él era ahora también parte de mi vida, y me encantaba, porque estábamos dando un paso muy grande, uno que estaba dispuesto a dar, sin ningún tipo de miedo, pues sabía que era lo correcto, y me hacía demasiado feliz.

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