Capítulo 24
* * * P.V.G * * *
En el instante en que Airi asimila lo que le he dicho y empieza a hablar sin parar preguntándome cosas, me arrepiento de haber abierto la boca.
Mientras ella intenta aclararse con lo que quiere decir, yo fumo con tranquilidad.
-¿¡Y qué ha pasado!? ¿Quién ha ganado? ¡Genji! –Grita al ver que no la respondo, y continúa pasando de todo mientras expiro el humo del cigarro. Finalmente contesto sin mirarla, agarrando mi vaso.
-Nadie. Tuvimos que parar porque llegó la policía.
-¿Qué habéis hecho? –Pregunta asustada.
-Nada, estaban buscando a un tío.
Por un momento guarda silencio mientras piensa en todo aquello, pero mi felicidad no dura mucho cuando vuelve a la carga.
-¿Y ahora qué? ¿Cuándo vais a volver a luchar?
-Eso no debería importarte. Son cosas nuestras.
-¡Pero es absurdo! ¿Y si os pasáis de la raya? ¡Podríais mataros!
-Nadie va a matar a nadie, tranquilízate. –Digo intentando mantenerme templado ante lo exasperante de la situación.
-Pues quién lo diría viéndoos... El día del callejón casi matas a ese tío.
-No me hagas darle la razón a tu hermano, Airi. –La interrumpo –Cállate y ocúpate de tus cosas; Suzuran es para nosotros.
Veo en su cara que piensa que soy gilipollas, pero aún así no ceja y sigue preguntándome que qué pasará si Serizawa gana, o lo hago yo. Como no quiero volver al tema la interrumpo, centrándome en lo primero que me viene a la mente para que vea que ella tiene cosas en las que preocuparse.
-¿De qué conoces al tío de antes?
-¿A Shun? Lo acabo de conocer hoy, aunque voy a seguir viéndolo, es simpático.
-Está intentando llevarte a la cama. –Le digo con indiferencia, pensando que ese tío quiere aprovecharse de ella, sobre todo sabiendo el rollo que lleva.
-Gracias por la información, Genji. No lo había notado. –Responde irónica, sonriendo para después beberse lo que le queda de copa.
Un impulso dentro de mí me hace hablar, sabiendo que esa historia no puede acabar bien, con lo que no puedo reprimirme y lo suelto sin pensar casi.
-Ese tío no es bueno, deberías alejarte de él. Es el líder de una banda que se dedica a buscar broncas.
-Bueno, creo que eso lo juzgaré yo. De todas formas no soy idiota, sé cuidarme. ¿No se supone que te doy igual? ¿Qué más te da?
-Me da igual –me apresuro a decir, mostrándome con actitud distante–. Sólo te ponía sobre aviso, por eso de que eres una histérica. Supongo que no querrás que ese tío se ría de ti.
Acto seguido, me levanto de la banqueta y me alejo al ver entrar en el bar a Makise y Chuta, dejando sola a la chica, quien parece abstraída en sus pensamientos.
Me alegra pensar que la he dejado meditándolo al menos, al igual que doy gracias porque no haya notado nada, y es que es obvio que sí me importa algo, aunque ni yo mismo quiero aceptarlo ni sé bien por qué.
* * P.V.S * *
Doy la última calada al cigarro antes de tirarlo mientras golpeo una piedra con el pie, entreteniéndome mientras espero a que Airi salga del trabajo. Ya va cinco minutos tarde de su hora oficial... espero que no se haya metido en ningún lío.
Mientras piso con saña la colilla para apagarla, la puerta de empleados se abre y mi hermana aparece tras ella, desdibujando su sonrisa al verme. Yo también me alegro de verte, hermanita.
-Nos vemos el lunes. –Se despide de una de sus compañeras, ignorándome, para después de alejarse esta, hablarme por fin. -¿Qué haces aquí?
-Hace días que no hablamos ni nos vemos, así que he venido a buscarte. Espero que no hayas quedado con tu novio. –Le digo mirándola en busca de alguna reacción sospechosa, pero no hace nada.
-No tengo novio, Tamao. Ni he quedado con nadie hoy.
-Bien. –Añado metiendo las manos en los bolsillos, haciendo que ambos comencemos a caminar en dirección a su piso tras un segundo.
El silencio se hace protagonista mientras avanzamos, creando un ambiente incómodo en el que casi es posible percibir el sonido de nuestros pensamientos, viajar veloces por nuestra mente. Finalmente Airi se atreve a hablar, haciéndolo con cuidado.
-Genji me contó hace un par de días que habíais peleado por fin, pero no llegasteis al final. ¿Qué pasará ahora?
-Volveremos a luchar para acabar con esto. –Respondo sin darle importancia, mientras veo de refilón que se lleva un dedo a la boca para morderse una uña, pero rectifica buscando tabaco en su bandolera preguntando de nuevo.
-¿Cuándo será?
-No te lo diré.
-¿Por qué? ¿Acaso crees que voy a intentar deteneros?–Se queja rápidamente, mirándome con reproche.
-No, pero quedamos en que esos asuntos serán míos, y tú no te meterás en nada de Suzuran; Igual que yo he aceptado que... tu lo que sea con Genji sólo es cosa vuestra y yo pasaré del tema.
Parece que acabo de meterle un gol importante por la cara que pone. Acepta con resignación que tengo razón y no puede discrepar, con lo que suspira y habla tratando de ocultar lo que le jode que le gane.
-Está bien, sólo quería cerciorarme de que no os tomáis esto más en serio de lo que es, y no acabáis en el hospital.
-Sabemos de qué va esto, no somos idiotas. –Le contesto con tranquilidad, quitándole después el cigarro para fumar. Dejo que el humo salga tras mantenerlo unos instantes, pasando al tema que me ronda la mente. Es mi turno. -¿Qué pasa con el tío ese del bar? ¿Sigues viéndole?
-Sí, es chico muy interesante.
-¿Quién es? ¿Y qué pasa con Genji? ¿Ya no te gusta, o estás tratando de darle celos porque pasa de ti?
Ella me mira automáticamente después con cara de haberla ofendido, y me quita el cigarro con brusquedad mientras me responde con mucha dignidad.
-Claro que no. Y no te incumbe nada sobre el tema. Tú no te metes en mis cosas y yo no me meto en las tuyas.
-Sólo me preocupo por ti. Hay muchos capullos sueltos.
-Sé lo qué hago y con quién. –Responde con más calma, llevándose después el cigarro a la boca. No sé qué pensar sobre esto. Normalmente Airi miente bien, con lo que no sé si creer que todo va bien o no.
Por su actitud comprendo que hoy he agotado el límite de su paciencia, con lo que tengo que aparcar el tema para que no acabemos como siempre, volviendo a sumergirnos en ese puto silencio eterno. Menos mal que ya estamos en su barrio.
Cuando llegamos ante su bloque, después de haber hablado de cosas triviales con tensión, ambos nos detenemos mirando alrededor sin saber bien qué hacer o decir. Supongo que esta no es la noche adecuada para auto invitarme a cenar, así que paso a despedirme.
-Bueno, hermana. Espero que sepas lo que haces y no te metas en líos.
-Lo mismo te digo. –Agrega con una leve risa, abrazándome fugazmente. -Ten cuidado con Genji.
-Él debería tenerlo. –Me apresuro a responder con chulería, cuando tras nosotros aparece él, hablando al oír el comentario.
-No deberías emocionarte aún, enano.
Airi y yo nos giramos para encararlo, y automáticamente después respondo mis preguntas al ver como ella le mira. Está claro que le gusta.
-Bueno, veo que ya sois como amigos. –Dice Airi con sorna, pero los dos ignoramos el comentario y Genji le entrega un libro de parte de un tal Ken, que le da las gracias por el préstamo.
Después de recibir el libro, Airi dice que se marcha, observando que ambos nos quedamos allí de pie hasta que entra en su piso. Antes de que Genji se aleje le nombro para que me preste atención.
-El lunes a las 5 acabaremos con esto. Todos estamos preparados.
-Muy bien, allí estaremos. –Agrega con mirada desafiante, para alejarse después. De nuevo hago que se detenga al surgirme una gran idea.
-Oye, Genji... ¿Sabes quién es el tío con el que se ve Airi en el bar?
Él me mira con sorpresa y duda unos instantes. Enseguida me doy cuenta de que aquello ha sido un error, pero no puedo evitar alucinar cuando me responde y parece olvidar por un instante que somos enemigos.
-Con Shun, el de los moteros de las calaveras. Deberías vigilarla.
Me quedo flipando cuando me revela el nombre y se larga, dejándome allí plantado mientras maldigo la puntería de mi hermana para buscarse tíos que no le convienen para nada. Tengo que hacer algo antes de que ese tío la meta en líos.