Jacob se había imprimado de mi hermana.
El silencio que siguió a ese descubrimiento fue denso. Sam, con su mirada severa, entendió de inmediato la situación por la que estaba pasando Jacob. Poco a poco, el resto de la manada también pareció captar la magnitud del momento. El rostro de Jacob estaba marcado por una mezcla de sorpresa, confusión y aceptación.
—Solo por esta vez, Jacob. ¿Entendido? —habló Sam, con un tono de advertencia que no dejaba espacio para discusión.
Jacob asintió, mudo, sus ojos todavía clavados en Wanda, quien, al parecer, no tenía la menor idea de lo que estaba sucediendo.
La manada comenzó a dispersarse, deslizándose entre las sombras del bosque, su tensión evidente, pero contenida. El ambiente a nuestro alrededor seguía cargado, vibrante. Wanda me miraba con confusión, sin entender completamente lo que acababa de ocurrir.
—Deberíamos apresurarnos antes de que los oficiales despierten —sugirió Thomas, rompiendo la tensión con su voz tranquila. Aunque trataba de aligerar el ambiente, la sensación de peligro aún pendía sobre nosotros.
Finalmente, después de lo que parecieron horas interminables, logramos trasladar a los oficiales lejos del bosque, lo suficientemente lejos como para evitar cualquier tipo de rastro que pudiera llevarlos de vuelta a nosotras.
—Listo, el último fue dejado en Seattle. —Emmett apareció de repente, sacudiéndose el polvo de las manos—. Y, por cierto, creo que rompí mi propio récord de velocidad.
—Gracias, Emmett —dije con una sonrisa cansada. Aunque intentaba mantener una actitud positiva, el agotamiento físico y mental por el uso excesivo de mis poderes me estaba pasando factura.
Esme se acercó a mí con esa calidez maternal que solo ella podía ofrecer.
—Siempre estaremos aquí para ayudarte, cariño —dijo mientras me acariciaba suavemente la mejilla, su toque lleno de comprensión y apoyo.
Justo cuando pensaba que podría respirar un poco, Alice apareció, con ese brillo travieso en los ojos que nunca presagiaba nada bueno.
—Deberíamos irnos —dijo con su típico entusiasmo—. ¡Tenemos que preparar todo para la fiesta de esta noche! Aitana, ¿vendrás, verdad?
La idea de una fiesta en ese momento me parecía lo más lejano a la realidad. Con todo lo que había pasado, sentía que no tenía ni el control sobre mis propios poderes, mucho menos la energía para socializar.
—No lo sé, Alice... —intenté evadir su invitación con cautela, pero sabía que con Alice, rendirse no era una opción.
—Tranquila, todo saldrá bien. ¿Cuándo he tenido yo una mala fiesta? —preguntó con una sonrisa cómplice, sabiendo que no me dejaría opción.
Suspiré, resignada.
—Está bien. Nos veremos esta noche.
Alice sonrió triunfante, mientras yo rodaba los ojos.
Jacob, quien había estado observando la interacción con atención, se dirigió a Wanda.
—¿Tú irás? —preguntó, su tono más suave de lo habitual.
Wanda me lanzó una mirada nerviosa. Estaba claro que se encontraba atrapada en un dilema incómodo.
—No... las fiestas no son lo mío —respondió, intentando evitar el tema.
Intervine, con una sonrisa que sabía que mi hermana encontraría irritante.
—Nunca has ido a una, así que, ¿cómo lo sabes? Deberías venir conmigo. No es el fin del mundo.
Wanda me lanzó una mirada asesina, dejándome claro que, si pudiera, me habría convertido en polvo en ese mismo instante.
—Está bien —dijo, con un suspiro derrotado—. Iré.
Wanda y yo nos encontrábamos en la entrada de la casa de los Cullen. La música proveniente del interior era suave, pero lo suficientemente intensa como para vibrar en el aire. A través de las ventanas, se podían ver luces brillantes y un mar de caras sonrientes.
—No creo que pueda hacerlo —dijo Wanda, con un nerviosismo evidente en su voz.
—Claro que puedes. Has enfrentado cosas mucho peores que esto —le respondí con una sonrisa alentadora—. Además, tal vez encuentres a tu lobito.
—No empieces con eso otra vez —respondió, fulminándome con la mirada—. Es lindo, pero...
—Pero no es Visión, lo sé —respondí en tono comprensivo. Vi cómo la expresión de Wanda se suavizaba, agradecida por la comprensión.
Entramos y lo primero que vimos fue a Bella, quien vino corriendo hacia nosotras con una gran sonrisa en su rostro.
—¡Aitana, Wanda! ¡Vinieron! —exclamó con genuina alegría.
—Decidimos distraernos un poco —dije mientras observaba a mi alrededor. La decoración era típica de Alice: brillante, elegante, con un toque de extravagancia.
Wanda miraba alrededor con asombro.
—Así que esto es una fiesta... —murmuró, como si nunca hubiera experimentado algo parecido.
De repente, una voz profunda se escuchó detrás de nosotras.
—Hola, chicas.
Jacob descendía las escaleras acompañado de otros dos chicos de la manada. Al llegar junto a nosotras, sacó algo de su bolsillo: tres pulseras de cuero con un lobo tallado en madera.
—Les traje algo. Un regalo de graduación —dijo, entregándole una a Bella, luego a Wanda, y finalmente a mí.
—Pero yo no me he graduado —respondió Wanda, sorprendida.
—Tómalo como un gesto de bienvenida al pueblo —respondió Jacob, sonriendo de manera encantadora—. ¿Puedo? —preguntó, señalando la muñeca de mi hermana.
Wanda asintió, pero pude notar que su nerviosismo aumentaba mientras Jacob le colocaba la pulsera con cuidado. Observé la escena, sintiendo un leve tirón de incomodidad, no por ellos, sino por Bella, que claramente parecía molesta. Algo en sus ojos me inquietaba.
Antes de que pudiera adentrarme en su mente para comprender lo que estaba ocurriendo, vi a Alice quedarse estática en el centro de la sala. Todos la notaron. Estaba teniendo una visión.
Bella fue la primera en reaccionar, corriendo hacia ella.
—Alice, ¿qué viste? —pregunté, alarmada por la expresión de pánico en su rostro.
—Tenemos que reunir a todos, ahora mismo —fue todo lo que dijo Alice, sus ojos aún perdidos en la visión.
Sin dudar, Bella corrió a buscar a Edward, mientras Wanda y yo nos encargamos de localizar a Jasper.
—Jasper, Alice tuvo una visión —le dije con urgencia cuando lo encontramos—. Quiere que todos se reúnan.
Nos reunimos en el salón principal, donde Alice empezó a relatar lo que había visto: un grupo de vampiros estaba viniendo, y venían por Bella.
—Llegarán en cuatro días —dijo Alice, con una gravedad que hizo que todos en la sala se tensaran.
—Esto será un baño de sangre —dijo Carlisle, su rostro reflejando una preocupación que rara vez se veía en él.
—¿Quién está detrás de esto? —preguntó Edward, visiblemente tenso.
—No reconocí a todos, pero a uno sí —dijo Alice, dubitativa—. Riley Biers.
El nombre me sonaba. Rápidamente me adentré en la mente de Alice para ver su visión, buscando el rostro de este tal Riley.
—Lo conozco —dije en voz alta—. Trabaja para Industrias Stark. Nos hizo pruebas a mi hermana y a mí.
—Sí, él tomó muestras de nuestra sangre —añadió Wanda, con el ceño fruncido.
Edward negó con la cabeza.
—Él no comenzó esto. Riley es solo una pieza más en el juego.
—Están jugando con los puntos ciegos de mi visión —dijo Alice, frustrada.
—Un ejército viene, y no somos suficientes para detenerlos —murmuró Jasper, mirando a Carlisle con preocupación.
—¿Qué ejército? —preguntó Jacob, visiblemente confundido.
—Un ejército de neófitos, vampiros recién creados —respondió Carlisle, con seriedad—. Y vienen por Bella.
El aire se llenó de una tensión palpable. Pude sentirla como un nudo en mi estómago, y sabía que todos los demás la sentían también. Jacob apretó los puños, sus ojos oscurecidos por la preocupación y la furia contenida. El silencio cayó sobre nosotros, tan espeso que parecía un presagio de la tormenta que se avecinaba. Todos éramos conscientes del peligro inminente.
—¿Buscan a Bella? —preguntó Jacob, con la mandíbula tensa—. ¿Qué quieren de ella?
Carlisle lo miró con gravedad. Había algo pesado en su voz, como si ya hubiera aceptado el horror de lo que vendría.
—Será una pelea terrible —dijo Carlisle, con ese tono que dejaba claro que ya había visto demasiado sufrimiento—. Se perderán vidas.
Jacob intercambió una mirada con Embry y Quil. Sabían lo que había que hacer, no hacía falta más que un gesto para que entendieran.
—De acuerdo, cuenten con nosotros —dijo Jacob, su voz decidida, como si su destino ya estuviera sellado.
—¡Basta! No lo harán, ¡los matarán a todos! —intervino Bella con desesperación, su rostro desencajado por la preocupación—. No quiero...
Jacob la interrumpió sin dudar.
—No te estoy pidiendo permiso, Bella —su tono fue firme, casi implacable.
Bella buscó a Edward con la mirada, esperando que él detuviera la locura.
—Es más protección para ti —respondió Edward, su voz suave pero clara.
Los ojos de Carlisle volvieron a Jacob, buscando otra solución que no implicara la muerte de todos.
—Jacob, ¿crees que Sam accedería a un acuerdo? —preguntó Carlisle con una chispa de esperanza.
Jacob resopló, casi con una sonrisa amarga.
—Si podemos matar a algunos vampiros en el proceso, seguro que sí —respondió, sus ojos brillando con una intensidad que me puso los pelos de punta.
No pude quedarme callada por más tiempo, sentí que debía intervenir. Miré a Wanda, sabiendo que estábamos en esto juntas.
—Nosotras ayudaremos también —dije, hablando por ambas—. No vamos a quedarnos al margen.
Wanda asintió a mi lado, aunque sus ojos estaban fijos en Jacob. Había algo entre ellos, algo que yo apenas podía comprender del todo, pero que era innegable. La imprimación entre un lobo y su otra mitad, una conexión tan poderosa que ni siquiera Wanda, aún enamorada de Visión, parecía poder negar.
Carlisle entonces miró a Jasper, buscando una respuesta que equilibrara la balanza entre lo inevitable y la tragedia.
—Aumentará nuestro número —habló Jasper con tono calculador—. Los neófitos no saben que existen, será una ventaja para nosotros.
Bella, sin embargo, seguía sin poder aceptar lo que estaba sucediendo.
—Es demasiado arriesgado —dijo, sus palabras cargadas de preocupación.
Carlisle, decidido, levantó la barbilla.
—Debemos entrenarnos. Jasper sabe lo que se requiere para pelear contra los neófitos. Si deciden unirse, pueden acompañarnos —dijo mientras sus ojos nos evaluaban a Wanda y a mí.
Jacob, siempre listo para la batalla, no titubeó.
—Digan dónde y cuándo —afirmó con firmeza.
La desesperación de Bella era palpable, su rostro reflejaba el miedo a perder a todos los que amaba.
—No saben en lo que se están involucrando —dijo Bella, casi al borde de las lágrimas.
Jacob la miró con algo que podría ser ternura, pero no dejó que eso suavizara su respuesta.
—Bella, esto es lo que hacemos. Deberías estar feliz. Míranos, lobos y vampiros trabajando juntos. Recuerda que siempre quisiste que nos lleváramos bien.
Wanda, quien hasta ese momento había permanecido en silencio, dio un paso adelante, mirando directamente a Jacob. Él, por su parte, no apartaba los ojos de ella. Su conexión era tan palpable que casi hacía que el aire vibrara a su alrededor.
—Jacob... —Wanda finalmente habló, su voz suave pero cargada de emociones complejas—, esto no es solo una pelea para ti, ¿verdad?
Jacob tragó saliva, claramente afectado por la presencia de Wanda.
—No... —murmuró él, incapaz de ocultar lo que sentía—. No lo es. Tú lo sabes. No puedo dejar que te pase nada.
Mis ojos se movieron entre ellos, entendiendo cada vez más la magnitud de lo que sucedía. Jacob estaba imprimado de Wanda, pero ella aún tenía el corazón dividido, atrapada entre lo que sentía por Visión y la atracción inevitable que la imprimación había creado.
Bella observaba la escena en silencio, mientras Edward la rodeaba con un brazo, dándole el apoyo que necesitaba. Carlisle, por su parte, miraba con atención, esperando que la situación no estallara en una dirección impredecible.
—No podemos permitir que estas emociones nos desvíen de lo que se viene —intervine, tratando de traer de vuelta la conversación a lo importante—. Hay una pelea en camino, y todos debemos estar preparados.
Wanda asintió, aunque su mirada seguía fija en Jacob. Todos teníamos un papel en lo que estaba por suceder, pero para algunos de nosotros, la batalla no solo sería contra los neófitos... sino también contra nuestros propios sentimientos.
—Entrenemos entonces —dijo finalmente Wanda, su voz decidida—. No podemos perder tiempo.
Y con esas palabras, la estrategia quedó sellada. La batalla estaba más cerca de lo que jamás hubiéramos imaginado, y cada uno de nosotros tenía algo por lo que luchar.
Se abre la nueva sección de memes
Todos haciendo una estrategia para acabar con los neófitos
Aitana haciendo un trato con los Cullen después de la Traición
Espero sea de su agrado este capítulo ❤