Seis años atrás:
— Joven Jungkook, no puede ingresar... ¡Joven!
Se escuchó a las afueras de aquella habitación, los alfas presentes girando los rostros desentendidos hacía la única puerta en aquella habitación, y para desdicha de la mayoría, viéndose obligados a bajar la mirada cuando una reconocida cabellera tomo lugar.
Nadie podía ver al hijo del Líder.
Era una orden inquebrantable.
— ¡Padre! ¡Padre, tienes que ayudarme, por favor!
Pidió entre ruegos y exaltado un hermoso adolescente que ingresó de golpe, interrumpiendo el hecho de que en ese preciso momento los mayores se hallaban en el transcurso de una reunión con participación directa de las cabezas más importantes de la banda Geondal. Jungkook corriendo despavorido hacía los brazos de Gongyoo cuando este se levantó alerta recibiéndolo confundido al no entender que demonios estaba sucediendo.
A pesar de su confusión, no pasándole desapercibido el suceso de unas cuantas lágrimas que empaparon su camisa, y llegó a ser innato de su parte que al no desear que nadie más viera o reconociera la vulnerabilidad que estaba azotando a su hijo en aquel momento, su enorme palma fuera a reposar en la melena de este impidiéndole el apartarse de su pecho.
— ¡Lárguense! ¡Los quiero a todos fuera en este jodido instante!
Y bastó tan solo ese feroz rugir por parte del Líder de aquella agrupación para que todos, sin excepción, abandonaran apresurados y sin chistar la habitación donde se había conllevado la junta y que ahora, en cortos segundos, era tan solo ocupada por padre e hijo, el primer mencionado arropando de forma protectora al segundo.
El alfa al ya no distinguir ninguna presencia intrusa no dudo en apartar con extremo cuidado a su hijo que, para este preciso momento, ya se encontraba temblando ante las incontables lágrimas que recorrían por sus mejillas junto con los espasmos del llanto, y fue instinto paternal el deber de ayudarlo a tomar asiento en donde él con anterioridad se encontraba sentado para que pudiera relajarse, de forma continua hincándose en una rodilla para poder quedar a la misma altura y limpiarle las tersas y sonrojadas mejillas de su primogénito.
— Dime que sucedió, cachorro — murmuró con voz serena el mayor, inquietándose cuando el llanto de su hijo se vio incrementar — ¿Alguien se atrevió a tocarte? Jungkook, por favor, dime algo — y que el contrario tan solo negará a su hipótesis hizo que el alma le volviera a su cuerpo, Gongyoo asintiendo tranquilo mientras envolvía sus palmas sobre las de su hijo — ¿Entonces, qu...
— Es Eunwoo, se encuentra desaparecido — soltó sin más, y a decir verdad el mayor no se esperaba aquella confesión, más aún cuando él conocía personalmente y de años al amigo más cercano de infancia de su primogénito — Nadie sabe dónde se encuentra desde ayer por la noche... Hay un alfa. Un alfa que a Eunwoo estás últimas semanas le ha venido interesando y ha estado reuniéndose con él cuando este así se lo pedía... Él... Eunwoo ayer me comentó por llamada que iría a volver a encontrarse con él porque le había pedido ir, yo le dije que no vaya, que era peligroso además de que ya era pasada la medianoche. Le dije que no fuera, se lo rogué... pero no me hizo caso, papá
Oh, diablos...
No le estaba gustando para nada hacía donde se dirigía el transcurso de la historia.
— ¿Qué más pasó? Necesito saberlo todo
Enfatizó el padre, este acercando su cuerpo hacía su hijo para otorgarle un hombre donde desfogar su dolor, y Jungkook lo agradeció demasiado.
— Hoy a primera hora le marqué, pero no me contesto y supuse que seguía durmiendo, ya que siempre ha tenido sueño pesado y no escucha las llamadas entrantes, así que me propuse a volver a marcarle al mediodía... — prosiguió el menor, su rostro ocultándose en el cuello del alfa al desear tranquilizarse con el fuerte olor a océano que desprendía su padre — No me contesto y empecé a preocuparme, al final terminé por marcarle a Seokjin para preguntarle si Eunwoo había llegado a su casa... él me dijo que no había visto a su hermano desde ayer por la tarde desde que se fue, según él, con destino a pasar la noche en mi casa luego de sus clases
— Tú... ¿Jungkook, tú sabías que Eunwoo pasaría la noche en casa?
Gongyoo se encontraba anonadado, realmente anonadado de todo lo que estaba escuchando, no esperándose en lo absoluto que aquel amigo que destilaba inocencia y buena conducta durante tantos años ya se encontraba saliendo a escondidas e ideando ese tipo de planes para reunirse con supuestos mentirosos alfas que tan solo deseaban endulzarle el oído.
De acuerdo, Gongyoo sabía de sobra que tanto su hijo como su amigo ya gozaban de diecisiete años bien cumplidos.
Pero entiéndanlo, era imposible para él como padre dejar de verlos como aquellos niños pequeños.
— ¡No! Él no me aviso, él no me dijo eso en la llamada. Él me dijo que solo estaría dos horas con ese imbécil y luego regresaría a casa de sus padres, que solo haría eso y que no había de que preocuparse — el dolor era incomparable... Diosa, Jungkook quería llorar hasta olvidar — Me siento tan culpable por no haberlo convencido en no ir. Tan culpable que no dude en ir junto a Namjoon hyung a buscar al sujeto que pretendía a Eunwoo, pensé... yo pensé que Eunwoo estaría aún junto a él y que tan solo tenía que ir a cerciorarme de su bienestar y traerlo de vuelta conmigo. Pero...
— ¿Pero?
Repitió el mayor cuando su hijo hizo una pausa demasiado prolongada, su ceño frunciéndose tantito ante la preocupación cuando recién fue capaz de distinguir como los nudillos de su hijo estaban en carne viva.
Y solo había una explicación para esto...
— Lo golpeé — reveló por fin Jungkook, sus ojos cerrándose con fuerza cuando su padre pacto distancia para revisarle fugazmente todas las prendas salpicadas de sangre — Lo golpeé tanto, primero con mis puños y luego con una vara de fierro que encontré dentro de su vivienda...
— ¿Por qué?
— Ese imbécil se burló en mi cara cuando le pedí que me dijera el paradero de Eunwoo — reveló, los ojos del menor volviéndose a nublar por nuevas lágrimas cuando la rabia volvió a intensificarse en su sistema ante el simple hecho de recordar — El maldito hijo de perra me dijo que no sabía y mucho menos le interesaba el saber su ubicación, que para él ya no tenía sentido seguir fingiendo interés, ya que había logrado su cometido... Lo forzó. El maldito lo forzó y tuvo el descaro de confesármelo con una sonrisa en la cara, no tuvo clemencia con él y mucho menos la tuvo cuando no dudo en desecharlo y obsequiarlo a un par de sus colegas que se lo pidieron para pasar el rato
El alma abandonó el cuerpo de Gongyoo y fue innato por su parte abrazar de vuelta a su hijo con la mirada perdida hacía la pared más cercana... Y era doloroso, tan jodidamente doloroso el sentir de ya saber con certeza lo que vivió y seguramente debía estar viviendo aquel inocente adolescente que jamás mereció aquel suceso.
Pero el mundo es así...
Y detestaba tanto que lo fuera.
Porque, así como aquel chico había descubierto la peor parte de nuestro mundo... nada le podía asegurar que a su hijo no le pasara lo mismo...
Diosa, ¿por qué la sociedad era así de cruel?
— ¿Eso cuando paso, Jungkook?
El carraspeo por parte del alfa antes de espetar aquello llego a ser natural cuando sintió aquel nudo formarse al inicio de su garganta.
— Hace no menos de tres horas — confesó el omega, este dejando su mejilla reposar en el hombro de su padre, y no bastó que este emitiera palabra alguna para saber que le preguntaría del por qué su demora al hacerlo conocedor de aquel suceso — Nos demoramos, debido a que Hoseok hyung tuvo que infiltrarse en las cámaras del estado, con ello pudimos comprobar que una camioneta negra de placa 69 0845 lo obligó a subirse aun cuando Eunwoo mostró resistencia y lo transportó hasta una vivienda abandonada en el distrito Goyang en la calle 302 — dio a conocer, sorbiendo su nariz ante la mucosidad en esta — Mientras que Hoseok se encargaba de ello, yo pude sacarle información al bastardo ese, quien me confesó que los que pidieron y pagaron por Eunwoo fueron los hermanos Choi, hijos del empresario del grupo SWT
Y con ello sabido, no hizo falta esperar mucho para que Gongyoo separara de su hombro a su hijo dejándole un casto beso en la frente acariciándole por última vez en el día su pomposa mejilla bañada de marcadas y secas lágrimas, a Jungkook siéndole imposible no pegarse con anhelo a aquel suave tacto que si bien era otorgada por la rasposa palma llena de cicatrices y callos de su padre, estás singulares características no opacaban la gentileza que destilaba con cada toque, y tan solo luego de aquel acto afectuoso entre padre e hijo el alfa termino por ponerse de pie decidido.
— Tranquilo, cachorro — pactó el mayor, su diestra por fin apartándose del rostro de su hijo — Yo iré a traerte de vuelta a tu amigo en un par de horas, te lo prometo. Espérame en casa junto a Junghyun que puede ser que me demore más del tiempo necesario, ya que necesitaré saldar cuentas y vengar el dolor que ese pobre muchacho padeció durante estas horas. Cuando este a salvo, mandaré un automóvil para que te recojan tanto a ti como a Seokjin, que estoy seguro que él también desea reunirse nuevamente con su hermano menor
Y aquello era todo lo que se necesitaba escuchar Jungkook para que su corazón menguará con levedad el pinchazo del más puro e insufrible dolor al ya darse una idea de lo que padeció su más cercano amigo y la culpa lo carcomía, lo carcomía tanto que sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, mientras que fijaba su achocolatada mirada en como su padre se colocaba con rapidez el saco oscuro y guardaba el arma de fuego en su cinturón para luego salir decidido de aquella habitación, lográndose escuchar cómo tras estas puertas se empezaba escuchar el rugir feroz por su parte, mangoneando a más de un hombre a su servicio
Ahora... ahora lo único que podía hacer era esperar.
Esperar y confiar en que su padre cumpliera su promesa...
• • •
— ¡Eunwoo!
Gritó entre llantos un recién llegado omega de hebras azabaches cuando la puerta de la camioneta que lo trasladaba fue abierta por el chofer encargado.
Jungkook no dudando ni un segundo en bajar deprisa de aquel interior para correr con sus ojos inundados de pesadas lágrimas cuando fue capaz de percibir el cuerpo desnudo y todo moreteado de su amigo que tan solo era cubierto por una fina manta, la cual se encontraba con los extremos revoloteando por las fuertes ventiscas de aquella madrugada, el omega mal herido siendo respaldado por varios alfas y betas que le daban la espalda siendo tan solo un escudo en redondela para él al estar impidiendo el acercamiento innecesario de algún degenerado, no obstantes, estos altos fortachones al percatarse de la próxima unión del hijo del Líder con la víctima no dudando en hacerse a un lado para su libre acceso.
Jungkook aumentando su trote cuando los ojos hinchados y amoratados de su amigo de la infancia recayeron en él, este al verlo a la lejanía volviendo a brotar incesantes lágrimas.
Llegando a ser innato en el cuerpo de Eunwoo el intentar ponerse en marcha al desear reunirse lo antes posible con el menor, lamentablemente esta simple acción siendo una mala idea al aún estar pasando su cuerpo el dolor y debilitamiento lo cual terminó por dejarlo caer sin mucho cuidado ante los tropezones, sus párpados cerrándose con fuerza ante el acto irrefutable que se conllevaría, pero grande fue su sorpresa que no existió este, en cambio lo que lo recibió fue el ser envuelto por unos cálidos brazos que lo sostuvieron con furor y fue de enternecer como ambos adolescentes luego de mirarse mutuamente durante unos cortos segundos se soltaron al llanto en conjunto, ambos dejándose reposar en sus rodillas sin llegar tan siquiera a soltarse un milímetro.
— Lo siento. Lo siento tanto...
Balbuceó el de hebras azabaches, el rostro de este ocultándose con cuidado en el cuello mal herido de Eunwoo, cuello que para aumentar su culpabilidad se encontraba hecho un completo desastre con hematomas y rasguños, no llegando a pasar desapercibido para él el notorio olor a tristeza de su amigo junto con los cinco nauseabundos aromas que desconocía.
Diosa Luna, por favor, no.
— Te tuve que haber hecho caso... Lo tuve que haber hecho, Jungkook... — respondió el otro en un murmullo que solo fue capaz de escucharse por quien estaba a su costado, su garganta ardiéndole como el infierno a tal punto descomunal donde lograba sentir sangre cada vez que pasaba saliva, el antes nombrado afianzando con temor el abrazo al no desear causarle mayor daño — Debí haberlo...
— Calma, todo pasara... — susurró de la misma forma el menor, su diestra acariciando con cuidado las hebras marrones de su amigo cuando este empezó a temblar — Todo pasara, estaremos juntos en esto, no te dejaré... Sanarás
— No pasara, no lo hará — refutó dolido el otro, su llanto aumentando en énfasis mientras que se pegaba más a su menor al desear refugiarse en alguien al sentirse tan vulnerable — Fui... Fui usado. Me usaron. Todos esos alfas me obligaron a... Estoy sucio, tengo tanto asco de mí mismo. Doy tanto asco — reafirmaba, Jungkook intentando con todas sus fuerzas evitar que su mayor se refiriera así de él mismo — Me quiero morir, quiero morirme
Diosa, no.
No. por favor.
— ¡No te dejaré! — interrumpió paranoico el menor, su cabeza negando a la tan sola idea de perder para siempre a su amigo más cercano — Estarás bien, no te dejaré, te ayudáremos a salir de esta, lo harás. Esos bastardos no volverán, mi padre ya les dio su merecido por hacerte esto, ya debió haberlos matado, ya no están, no te volverán a hacer daño...
— Si están... — enfatizó el contrario al dejarse sucumbir por sus tormentas que volvieron a reproducirse en su cabeza como películas de horror — Si están, aún siento sus manos en mí... No se van a ir, no lo harán...
— ¡Eunwoo! — clamó otro omega desde la lejanía que venía corriendo hacía ambos amigos, los ojos llorosos de Seokjin quebrándose aún más al ver el aspecto deteriorado de su hermano menor y fue innato el de acelerar sus pasos aumentando en intensidad para terminar uniéndose al abrazo de ambos menores envolviéndolos bajo su protección — Por la Diosa Luna, Eunwoo...
Y ahora sí completos, los tres omegas se dejaron inundar en conjunto de sus fuertes llantos, ninguno percatándose como en una esquina aparecía un alto alfa de hebras azabaches con las prendas tintadas de sangre no perteneciente, este aceptando el paño blanquecino que se le fue entregado por uno de sus subordinados para limpiarse las palmas coloreadas de líquido carmesí.
— ¿Cómo se encuentra?
Preguntó Gongyoo observando como Seokjin abrazaba con cariño a sus dos menores, notándose a simple vista quien era sin duda el mayor de aquel trío.
— Está delicado de salud, pero logramos que recupere el conocimiento. En un momento llegarán los paramédicos para llevárselo y hacerle un análisis general — notificó un beta a su costado, este revisando su dispositivo móvil al desear cerciorarse nuevamente de aquella confesión por mensaje que le hizo el médico a cargo, sus ojos a los segundos y al no recibir respuesta por la parte contraria volviendo su atención hacía su jefe, y a decir verdad, se halló sorprendido cuando logró distinguir tristeza en los ojos oscuros del imponente alfa — Sanará, no hay duda de ello. Lo que en realidad me causa preocupación... es que si lograra tanto su corazón y mente sanar luego de todo lo vivido
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Tiempo actual:
— ¿Qué tal todo, Eunwoo? ¿Me echaste de menos, no es así, amigo?
Pregunto con un toque tenue de gracia el menor, este hincándose en sus plantas dejando su peso en sus pantorrillas al desear reposar aquel ramo de flores blanquecinas que se encontraban refugiadas en su diestra sobre el verde pasto junto con la lápida labrada con aquel particular nombre que actualmente tan solo vivía en él como un recuerdo.
Un hermoso recuerdo...
— Se que te prometí no venir a perturbar tu paz con cosas triviales, pero... en serio necesito tu apoyo en estos momentos
Prosiguió, su delicada palma acariciando el verde pasto donde se sabía que metros más abajo se encontraría aquel cuerpo ya sin vida, sin embargo y según su forma de ver el mundo, creía que aquella vida ya arrebatada aún podía seguir escuchándole.
¿Y quién podía culparlo por pensar así?
Cada persona ve y escoge como sobrellevar su dolor.
Además, es reconfortante para el corazón de cualquiera saber que aquella persona que fue valiosa en vida es capaz de escucharte... aun cuando tú a ella no.
Qué cosas, ¿no?
Es tan intrigante como desconsolador el reconocer aquel sentimiento de dolor, culpa... y abandono repentino que recae en el ser humano en estos casos.
¿Lo más intrigante? es que tiene tanto poder para escoger con libre albedrío entre los tantos diferentes desenlaces que pueden alterar la vida que antes era cotidiana.
Hay un cambió, claro está.
Algunos se cierran y otros tanto se vuelven más sentimentales, cascarrabias o intuitivos...
¿En el caso de Jungkook?
Él escogió protegerse así mismo del resto de gente.
Ya mucho había sufrido su corazón, y una ruptura más... él cree que no sería capaz de soportarla...
— Me escucharás, ¿no? — la suave voz del omega volviéndose a escuchar por encima de la ventisca junto con el revoloteo de las hojas de los árboles, la melancolía sin desearlo pintando sus almendrados ojos, y fue innato el de llevar su mirada hacia lo alto al sentir sus luceros cristalizarse — En realidad, si te soy sincero, no tengo con quien más hablar sin que se me esté regañando... ¡Se que es egoísta utilizarte para desfogar mi tormento! pero... tú siempre sabias que decirme para hacerme sentir mejor, ¿lo recuerdas? — soltó con gracia, ahora dejando su peso recaer en su retaguardia al tomar asiento de golpe junto a la lápida, sus palmas yendo hacia atrás al utilizarlas como soporte — Cuando tenía un plan... eras el primero en apoyarme, aunque luego si salía mal me reprendías, era gracioso, pero frustrante para serte sincero
Los recuerdos empezaron a inundarlo.
— ¿Aún recuerdas esa vez donde te confesé que te envidiaba, Eunwoo?... El envidiarte por ser normal
Hizo memoria el menor, sus dígitos jugando con el pasto mientras su mirada se perdía en el vasto horizonte al haberse centrado en observar pasar las esponjosas nubes que salieron aquel día soleado.
— "Yo jamás pude serlo a diferencia de ti, mi mundo desde uso de razón siempre se ha centrado en vivir bajo las sombras y pasar mis días rodeado por mis padres y un pequeño grupo protegiéndonos las espaldas... nunca fui a la escuela, al cine y mucho menos sé que es enamorarme de alguien, tenía... tengo prohibido acercarme a una multitud excesiva de personas por mi bienestar... años pasados no le tomaba demasiada importancia a aquel encierro. Es irónico que tan solo me di cuenta en el mundo que vivía después del fallecimiento de mi madre... Creo que si hubiera sabido con exactitud que esta sería la forma de vivir que padecería... me hubiera agradado no haber nacido"
Finalizó, el silencio inundando por un par de minutos luego de haber espetado tal cual aquellas líneas que hace bastantes años no pronunciaban.
— Es graciosos recordar que cuando te dije esto aquella noche de pijamada hace ya siete años atrás, me golpeaste tan fuerte la nuca que el golpe y mi grito se escuchó hasta la cuadra siguiente... A decir verdad... daría toda la riqueza que poseo para que vuelvas a darme el mismo golpe...
El omega encorvando su espalda cuando sus piernas chocaron contra su pecho y sus blanquecinos brazos envolvieron los mismos creando un refugió para sí mismo y su delicado y marchitado corazón
— Por primera vez... todo se me está escapando de control, Eunwoo — confesó por fin luego de muchos rodeos, su mirada antes pactada en las nubes yendo a parar en las aves que volaban libre y sin ninguna preocupación — No sé muy bien en que pensé durante el tiempo donde fingía en no ser lo que soy. No sé en qué pensé cuando lo dejé entrar en mi vida. No sé en qué pensé cuando creí que podría disfrutar el sentirme amado... cuando se mejor que nadie que en mi mundo aquello jamás sobrevive... fue una acción muy idiota de mi parte, lo admito. Más ahora que sé que tengo que acabar con todo esto... con él precisamente, ya que no lo puedo culpar por estar sospechando — la tenue risa desganada acaparando el lugar — Creo que me hubiera preocupado más si no lo hacía en algún momento...
Y que una fuerte ráfaga de viento apareciera de repente removiéndole los azabaches mechones ocasionando que por inercia sus párpados se cerrasen lo descolocó, por desgracia, no tuvo mucho tiempo para pensar sobre ello cuando algo duro con forma redonda golpeó la parte superior de su cabeza haciéndole quejar en alto, su palma yendo a refugiarse la zona herida clavando su vista en aquella pequeña nuez que ahora se encontraba a unos cuantos metros de distancia delante de él al haber rodado.
— ¿De dónde carajo...?
Murmuró con las facciones fruncidas, para que al segundo siguiente girar su rostro a sus espaldas encontrándose con un enorme nogal a una considerable distancia.
Seguramente la ventisca atrajo la nuez.
O acaso...
Jungkook soltando una pesada risilla mientras negaba a lo que su mente deseo jugarle.
— Es imposible — pactó, sin embargo y luego de haberse espetado aquello, otra fuerte ventisca lo golpeo ahora trayendo consigo una hoja que se estrelló en todo su semblante lo cual lo hizo bufar — Esta bien, ya entendí. Deja de hacer eso, ya me quedo claro lo que me quieres decir
— Llamen a la fiscal de turno y comiencen con el interrogatorio
Ordenó feroz Taehyung a los hombres y mujeres que le seguían el paso, mientras tanto el sonido de sus suelas retumbando en aquellas enormes oficinas donde oficiales corrían de un lado a otro con diferentes tareas o papeleos entre manos.
— Interroguen de forma individual a cada detenido, no me salgan nuevamente con la misma estupidez de un interrogatorio grupal para "ahorrar tiempo" o les doy de baja a todos ustedes por su incompetencia — amenazó, parándose de golpe ocasionando que los cinco a su detrás frenaran en seco, el joven alfa dándose la vuelta señalando con su mentón a un particular omega — Seokjin, estás a cargo. Iré a hacer el papeleo necesario, en un rato los alcanzo a cerciorarme de lo que han logrado conseguir para el caso
Y no hizo falta que se pactara algo más para que los oficiales asintieran, estos reverenciando antes de irse cada uno a cumplir con lo que se debía ejecutar. Taehyung conforme con aquella actitud volviendo a retomar su rumbo hacía su oficina privada mangoneando a unos tantos que lo interceptaron durante el camino.
— ¡Taehyung! Digo. ¡Comisionado Kim! — llamó entre gritos una bonita joven de cabellos largos azabaches.
Yoojung deteniéndose de golpe cuando el alfa nombrado detuvo su andar para girar su rostro por encima de su hombro para prestarle atención, sin embargo y a pesar de lo que esperaba recibir, un semblante sin interés la hizo sentirse apenada, por ende no le quedó más de otra que extender los papeles que se refugiaban en sus delicadas palmas. Taehyung ante esta entrega inclinando con levedad el rostro ante la confusión.
— Los mando el jefe del departamento este, es sobre una estrategia para capturar a la banda delictiva Shil Sung Pa, pidió que si no era mucha molestia el que los revisara y dar su aprobación para ejecutarse el plan
Y aquello sí que le interesó al alfa.
Este asintiendo para tomar los papeles entre sus manos y darles una rápida hojeada, y llegó a causarle un tic en el ojo al presenciar como con tan solo una fugaz leída logró distinguir varios errores de por medio y que para alguien con sus cargos es una total vergüenza. Y hubiera espetado su disconformidad y denegación inmediata, pero por desgracia un dulzón, pero asfixiante aroma lo invadió por completo, el cual lo llegó a empalagar a tal punto que deseo huir de ese mismo lugar al su lobo empezar a gruñir en molestia.
Necesitaba largarse.
— Hazle saber al señor Kim Soohyun que le enviaré mi respuesta a más tardar mañana por la tarde, ya que estamos ajetreados con los nuevos detenidos — intentó disimular el alfa, el dorso de su palma pasándose por su nariz al intentar olisquear su propio aroma que el ajeno que cada vez se intensificaba como si deseara marcarlo con este, y debía detener esto, ya que no era nada profesional por la parte contraria — Si eso es todo lo que tenías por decirme, me voy retirand...
— ¡Espere! — pidió desesperada la mujer, esta olvidando ahora si por completo las formalidades para interceptar al más alto en su camino capturando su brazo entre sus palmas, acción que tomo desprevenido al hombre y quedó mirando con rechazo como aquellas manos lo retenían. Y la fuerte mirada acusatoria hizo que la mujer lo soltará nuevamente avergonzada — Disculpe. Lo que quiero decir es que... en quince minutos será hora de almuerzo... y quería saber si deseaba que almorzáramos juntos. Han abierto una cafetería cerca de aq...
Y Taehyung no necesitaba tan siquiera pensarlo cuando ya tenía la respuesta en la punta de la lengua lista para ser emitida.
— No hace falta, Yoojung. Apreció la oferta, pero ya almorcé — cortó sin más, no teniendo ganas de seguir con aquella conversación y mucho menos el de dar explicaciones de más a aquella omega de si era veraz o no su excusa — Si ello era todo, me retiro
Y esta vez sí fue la finalización de esta conversación incómoda diaria que ya ha tenido como tiempo transcurrido más de tres largos años y a logrado perdurar hasta el momento gracias a la insistencia de la joven que lo ha perseguido a todos los lados. Aun cuando era trasladado o ascendido, y era frustrante, frustrante el no saber de qué otra manera detener todo este show al ya haberlo intentado de todo para rechazarla en cada encuentro que esta solicitaba o forzaba.
Ya estaba harto.
La diestra acanelada del mayor girando con pesadez la perilla de su oficina adentrándose a esta misma luego de haber empujado la madera de roble en su delante, y ante el libre acceso que se otorgó por sí mismo dejó que sus fuertes pasos retumbaran en el interior del lugar, no esperándose mucho para escuchar el típico sonido de la cerradura de la puerta al haber retomado su lugar junto al umbral, el alfa dejando reposar su ancha espalda en aquella lisa superficie y fue innato el de soltar aquella queja de cansancio en la soledad de esas cuatro paredes.
Taehyung dejando recorrer por sus sedosos cabellos dorados su diestra desde la parte frontal hacía la nuca al buscar dejar al descubierto su frente creando un hermoso arco en ambos lados, los cuales se crearon gracias a por una línea que dividía la melena, durante esto, su vista dejándose vagar con pereza por todo su centro de trabajo con una imagen panorámica y al descubrir algo en particular a la lejanía se le fue imposible no soltar otro lloroso quejido, tal vez se preguntarán ¿a qué se debía aquella reacción? Pues ha de admitirse que no era muy agradable el hecho de encontrarse con una pila enorme de folios en su escritorio los cuales debería él de revisar, a estos aumentándole el que aún se acogía en su zurda y por ende también se aumentaba al montón.
Entre lloriqueos infantiles volvió a retomar su andar hacía aquel escritorio, lanzado cuando estuvo lo suficientemente cerca aquellos papeles en su mano izquierda junto a los demás, acto seguido el alfa tomando lugar en su mullido asiento dándose la libertad de destensar un par de minutos sus tensos músculos, la comodidad de aquella singular silla amoblada y cómoda siendo el paraíso para alguien que desde horas tempranas estuvo de pie investigando un asesinato a mano armada.
Diosa, tan solo tenía veinticinco años ¿por qué se sentía de cuarenta?
La vida de adulto quizás, pero ¿qué más daba? Este era su presente y no había porque estarse quejando, sí, el ama su trabajo, lo único que necesita es cerrar un par de minutos sus ojos y luego regresaría a seguir transcurriendo con su día como ya estaba planeado, simple.
Y todo hubiera sido mínimamente perfecto.
Jura que sí.
Lastimosamente su entrecejo se frunció cuando frente a él halló un pequeño sobre negro con cera rojiza sellando el contenido, esta encomienda en medio de su escritorio camuflándose perfectamente entre medio de todos los papeles que se hallaban sobre esta.
Esto sí que no se lo esperaba...
Sin nada que perder y con la curiosidad a tope el joven sosteniendo esta misma entre su diestra girándola con suma atención al desear hallar algo de gran importancia, para su desgracia no fue así, ya que no había nada, absolutamente nada en el sobre que lo hiciera saber lo que se encontraría dentro de aquel mensaje y mucho menos una leve sospecha del remitente.
Y como nuevamente se vuelve a reafirmar a sí mismo, no tenía nada que perder, y con aquella mentalidad llevó su zurda a sostener aquella pequeña cuchilla a su disposición para poder rasgar aquel papel en la parte superior y poder revelar por fin aquel secreto que de gracia no tenía ni una pizca en lo absoluto.
Oh, pequeño alfa.
Te hubieras quedado mejor con la duda.
Del interior sacando una blanquecina nota que sí, muy a diferencia de su envoltorio, tenía algo escrito y que por sus características dejándose a relucir con obviedad que esta fue tipeada en computadora e impresa, estaba impecable joder, tanto el contenido como su protección estaban tan impecables que parecía irreal. No obstante, aquello no llegó a entretenerlo tanto como lo fue con lo que se encontraba escrito.
Y debía ser una jodida broma.
"¿No te enseñaron a no adueñarte de objetos que no te pertenecían, Comisionado? Que falta de modales has de tener, sin vergüenza.
Pero no te preocupes, para tu suerte soy una persona demasiado benevolente y déjame decirte que aún estás a tiempo de alejarte de lo que es mío. Antes de que el reloj marque la una con cuarenta y cinco de la próxima madrugada, hazlo y te aseguro que olvidare todo este asunto"
– G
— ¿Qué demonios?
Murmuró desconcertado Taehyung girando por instinto el papel al desear ver el revés de esta, grande fue su sorpresa cuando se encontró con ni más ni menos gotas salpicadas de lo que pareciera era sangre ya seca, en el centro de esta pactándose con el líquido carmesí como si fuera tinta las sílabas de...
"No digas que no te lo advertí"
El joven retirando con rapidez su dispositivo de su bolsillo delantero, desbloqueándolo cuando lo tuvo a su disposición para luego abrir la aplicación de cámara, fotografiando lo escrito en esta junto con la parte posterior, de forma continua y al ya tener lo que quería entrando a su lista de contactos marcando con prisa aquel número ya conocido para él, llevándose el dispositivo durante el timbrado hacía su oreja acogiéndolo entre esta y su hombro al desear despejar sus palmas, las cuales en menos del tiempo esperado ya se encontraron siendo envueltas por unos guantes de látex que retiro de su cajón para poder guardar tanto la nota como el sobre en una bolsa plástica hermética.
— ¡Hey! Seojoon
Inició la conversación el menor cuando el alfa tras la línea respondió a su llamado. Y llegaba a ser gracioso como volvían a cruzar palabra cuando hace no menos de unos treinta minutos estuvieron hablando en el laboratorio respecto a las recientes pruebas que habían recogido.
Cosas de la vida y el trabajo, se podría decir.
¿No?
— ¡Hey! Taehyung — saludó de igual forma el mayor, mientras que seguía con su ojo derecho en el lente del telescopio — ¿Se te olvidó algo en el laboratorio? Sabes que sí es así no hace falta llamar, bien pudiste mandar a alguien a...
— No, no es eso — respondió el joven sin querer cortando a su mayor, entretanto sacándose los guantes para desecharlos en el pequeño tacho a su izquierda, mismo momento donde dejo reposar la bolsa con la nota dentro sobre la mesa — Necesito pedirte un favor enorme y privado, ¿crees poder ayudarme?
— Claro, hombre, ¿por quién me tomas? — soltó con gracia este, por fin dejando de lado su investigación para poder prestarle suma atención a su menor tras la línea — ¿De qué trataría el favor?
Y aquello era lo que Taehyung necesitaba escuchar.
— Me han dejado una encomienda anónima en mi oficina y necesito que la inspecciones a fondo a ver si logras hallar huellas dactilares en esta — dio a conocer del asunto, su pierna derecha cruzándose sobre la izquierda al tomar una postura más sería — También te agradecería mucho si pudieras reconocer en nuestra base de datos el ADN que se encuentra en las manchas de sangre que se hallan en la parte reversa. Necesito cualquier cosa, hasta la más mínima me sería útil
— ¿Sangre? — repitió un poco paranoico Seojoon, su pulgar e índice refugiando su mentón — Taehyung, ¿te han vuelto a amenazar de muerte?
— No. Esto no es una amenaza en sí, es más como una advertencia, pero igual quiero saber quién fue el infeliz que se atrevió a entrar a mi oficina y dejar esto en mi escritorio — espetó con un bufido, el alfa detrás de la línea afirmando a lo que escuchaba — Me ayudaría mucho contar con tu participación, ya que mientras tú me colaboras con esto, yo tendría tiempo de revisar las cámaras de seguridad
— ¿En qué demonios te has vuelto a meter, amigo? — regaño el mayor, este soltando una ronca risa mientras negaba divertido — Bueno, qué más da. Te ayudaré, tráeme el objeto en cuestión y yo me encargaré de examinarlo
Con esto, el menor sonriendo en grande.
— Gracias, te debo una
— ¡Me debes más que una, ¿qué dices?! — y fue innato el de protestar con diversión por parte de Seojoon.
Taehyung cortando la llamada con una sonora risotada negando contento, mientras que su diestra devolvía su dispositivo móvil sobre la superficie de madera frente a él. Segundos siguientes dejando relajar su cansino cuerpo nuevamente en el respaldar de su asiento, su perdida mirada dejándose vagar por la blanquecina extensión del techo cruzando ambos brazos sobre su pecho pensativo.
El alfa intentando hacer memoria si en realidad conocía hasta por asomo a alguien con iniciales o seudónimos que empezaran con la letra "G", su cabeza divagando entre sus tantos casos donde se vio envuelto con individuos peligrosos que llegaron a amenazarlo hasta frente a jueces o reporteros, pero lamentablemente para su infortunio nada viniéndosele a su cabeza con esa principal característica que portaba a su disposición, lo cual lo hizo gruñir frustrado.
Maldito seas, bastardo.
Él debería estar haciendo su trabajo no estar pendiente de estas niñerías de un pobre diablo.
¿Quién se creía ese sujeto?
Pero lo más importante y basándonos en lo que pactaba la nota.
¿Qué objeto él se había adueñado?
Él no era un delincuente para que se le esté tomando como uno.
¿Y qué demonios pretendía este al escoger como límite, la una con cuarenta y cinco de la madrugada? ¿Qué clase de lunática pone una hora como esa?
Su fuerte bufido de molestia siendo opacado cuando el timbrado de su dispositivo resonó por toda su oficina, siendo innato por su parte y ante el cargo que gozaba el verse obligado a fijarse quien era el remitente, y oh, grande fue su satisfacción cuando el nombre del único omega que lograba poner su mundo de cabeza apareció destellante en la pantalla, no dudando ni un mísero segundo el volver a sostener este entre su diestra aceptando la llamada.
— ¡Hey! — saludó contento Taehyung, la enorme sonrisa en su semblante no pasando desapercibida en lo absoluto — ¿Qué tal todo, bonito?
Y era magnífico el sentir como con la presencia de la persona correcta lográbamos olvidarnos de todo.
Absolutamente de todo...
Como vendría siendo tu malestar, carga laboral... o ¿quién sabrá? hasta tus sospechas.
Lo que ocasionaba el cegarse por atracción, ¿no?
— ¿Interrumpo? — preguntó con voz tenue el omega, y era maravilloso que aún con la lejanía basto tan solo para el alfa escuchar su voz para derretirse en su asiento — Si es así puedo llamar más tard...
— ¡No! Digo. No, tú nunca interrumpes, cariño — confesó sin una pizca de vergüenza el de hebras doradas, este imaginándose como por seguro las mejillas contratarías se tiñeron de un bellísimo rosáceo ante el halago, y tal cual como lo pensó, sucedió — Estoy a nada de iniciar mi hora de almuerzo así que puedes hablarme con normalidad, soy todo tuyo
Y que el omega soltara una baja risilla apenada hizo que su corazón bombeara con frenesí.
— Oh, entonces si atiné con los horarios — murmuró victorioso Jungkook, lo cual hizo sonreír al alfa sin comprender muy bien a lo que el contrario se estaba refiriendo, y este no se esperaría lo siguiente, oh, claro que no — Si no estás ocupado. ¿Te parece bien si almorzamos juntos? Estuve pasando por la calle de tu institución y he encontrado una bellísima caf...
— ¿Estás cerca? — inquirió entusiasmado el mayor sin darse cuenta que llegó a interrumpir al lindo omega, Taehyung poniéndose de pie para tomar con rapidez su saco del perchero, colocándoselo — ¿Por qué no me avisaste? Pude ir a buscarte hace rato ¿Dónde estás?
— ¿Eh? ¡Oh! — exclamó el joven tras la línea, pasando de la confusión al entendimiento en un corto lapso de tiempo — Me encuentro a una cuadra más adelante de tu centro de trabajo. El local se llama "My Universe"
— Se donde queda — afirmó, mientras que sus palmas se movían con agilidad guardando todo lo relevante en el primer cajón de su escritorio, cerrando el mismo bajo llave — Espérame ahí, llego en siete minutos
— ¡De acuerdo! No me moveré entonces — respondió con una hermosa sonrisa el omega, sus falanges tamborileando juguetones sobre la mesa bajo estos — ¡Oh! y otra cosa, Taehyung... — el nombrado haciendo una afirmación al darle a saber al menor que lo seguía escuchando, mientras que cerraba con seguro su oficina para comenzar a dirigirse al ascensor más cercano con la atenta mirada de más de un subordinado que les llegó a parecer curioso el notar a su superior tan sonriente, este al permanecer la mayor parte del tiempo con el ceño fruncido y una nula expresión facial — Te extrañe mucho, así que no demores tanto, ¿quieres?
Y aquella confesión no se la espero el mayor, oh joder claro que no se lo espero en lo absoluto, el alfa quien se encontraba dentro del ascensor a nada de presionar el botón para poder dirigirse a la primera planta, quedándose estático ante la sorpresa, esta aumentando cuando escucho el característico pitido luego de haberse finalizado la llamada, no dándole ni de tiempo de responder de forma recíproca aquello mencionado.
Sin desearlo el calor subiendo por todo su rostro el cual se encontraba sonrojado con notoriedad y que muy por seguro y a su pesar fue apreciado por sus subordinados, y no era por exagerar, ya que no pasó desapercibido para él como un grupo de oficiales de menor rango que pasaban justamente frente a las puertas metálicas que se cerraban, más de uno volteo el rostro a observarlo pasmados con los ojos abiertos de par en par.
Diosa...
• • •
El bonito omega dejando su rostro reposar en su zurda flexionada sobre la mesa mientras que su diestra jugueteaba con el pequeño ramo de jazmines agrupados en aquel jarrón en el centro de la mesa, su vista yendo hacia la pared a su delante fijándose en el reloj digital que se hallaba para todo público, y fue innato el suspirar cuando se percató que no habían pasado ni cinco minutos desde que había terminado de hablar con el alfa de hebras doradas.
Era impaciente.
Lo sabía muy bien.
La cansina visión del menor recorriendo el local al desear distraerse con algo o alguien durante la espera, no obstante, su ceño frunciéndose con notoriedad cuando a la lejanía en una mesa apartada logró distinguir a su pesar a sus cuatro amigos camuflados pasando desapercibidos entre la gente. Y no supo si reír o gruñir cuando Jimin desde su ubicación lo saludó sonriente y animado como si este hubiera deseado confirmarle de su presencia, esta acción siendo un total infortunio para el trío de alfas que no se esperaron ser descubiertos tan pronto y menos que el pelirrosa saludará sonriente a su jefe, el cual se encontraba serio y con un tic en el ojo derecho.
Los mataría más tarde.
Oh, joder.
Claro que lo haría.
Sin embargo, aquel retorcido pensar quedó en segundo plano cuando la campanilla que se encontraba en la entrada y la cual tenía como única labor anunciar la llegada de un nuevo cliente retumbó por el local. Jungkook llevando por inercia su atención hacía esta cuando un suave y gratificante cosquilleo lo invadió desde la punta de los pies hasta el último mechón de su cabello, a esto agregándole el fuerte aroma a café que lo inundó con recelo.
Oh, Diosa Luna.
Y ha de admitir el omega que llegó a tomarlo desprevenido como en menos de lo que pudo reaccionar ya tenía a un particular alfa en su delante sosteniendo sus pomposas mejillas en sus acaneladas palmas para posteriormente unir ambos labios sin más. Aquella tierna acción logrando que sus párpados antes abiertos hasta el tope ante la sorpresa innata se dejarán rendir ante el cálido tacto, sus belfos siguiéndole el ritmo al contrario quien con sus dígitos acariciaba con delicadeza la tersa piel a su alcance.
Y llegó a ser graciosa la reacción no muy lejos de la mesa de la pareja, como tres alfas miraban anonadados y estupefactos lo que había ocurrido en tan corto tiempo delante de sus narices, mientras tanto un sonriente Jimin observaba fascinado como las mejillas de su menor se tornaban de un hermoso rosáceo cuando el alfa pacto distancia entre el beso dejando tan solo ambas frentes unidas.
Durante este lapso de tiempo el mayor susurrándole algo que pudo suponer romántico a su menor, y que si bien aquello era inentendible para ellos al estar suficientemente lejos lo que ocasionaba aquella principal desventaja de tan solo ser observador, ha de admitirse que no era muy difícil dejar volar tu imaginación cuando eres espectador de como ahora todo el rostro y cuello del lindo omega se encontraba bañado de un tono escarlata.
Sería sincero...
Se veían demasiado lindos juntos.
— Yo también te extrañe — aseguró Taehyung, este besando de forma casta los labios color cereza de su menor, volviéndosele tan adictivo que no se contuvo en volver a besarlo un par de veces más — Te extrañe tanto