El día a comenzado gris y frío, aun no se porque motivo necesito levantarme de esta cama para ir al trabajo.
Me doy la vuelta envolviéndome más entre las sábanas de mi cama mientras la alarma sigue sonando sin parar, a veces realmente cuestiono mucho que mis padres me quieran, ¿el por qué? es que si ellos hubieran pensando en mí hubiesen utilizado protección en esa noche de pasión desenfrenada donde yo fui el resultado de su amor.
Después de decidir que era hora de levantarme de la cama, me siento admirando la pantufla de oso que me regalo mi hermana hace unos cuantos meses por la celebración de ser un secretario, realmente aun no puedo creer que esa pantufla tenga mejor vida que la mía.
No trabajo, no estrés, no alquiler, no preocupaciones.
El teléfono sigue sonando y mi reflexión de siempre diciendo de que la pantufla tiene mejor vida (verdaderamente) que yo termina.
La ducha me espera con los brazos abiertos mientras lentamente arrastro mis pies hacia ahí, quitando mi pijama de mi cuerpo ingreso a la ducha y antes de encender el grifo me persino aguantando la respiración mientras cierro los ojos, con mi mano temblorosa lo enciendo y lucho por quedarme debajo del agua helada, en estos momentos me cuestiono si no es muy avaro de mi parte preferir bañarme con agua helada antes de comprar un calentador.
Luego de una ducha rápida y de luchar con los calambres de siempre me visto con mi traje negro normal para ir a la empresa.
- Buenos días señor Kim se ve realmente guapo - me digo a mi mismo cuando me miro al espejo sonriendo.
Camino hacia la cocina y me preparo un plato de cereal mientras enciendo el televisor para ver las noticias, no, las noticias no me gustan en lo absoluto prefiero ver caricaturas o una película pero el noticiero tiene la hora y las caricaturas no, asi que no hay de otra.
- Son las 7:30 de la mañana, esperamos que estén disfrutando de un nutritivo desayuno - habla la periodista por la televisión.
- Gracias - Agradezco y comienzo a comer antes de escupir la cucharada de cereal que acabo de meterme a la boca - ¿7:30? - interrogo mientras me giro a ver la televisión. Corrección, son las 7:35.
- El señor Jeon me matará - exclamo dejando el plato en la mesa y corro hacia el baño a cepillarme los dientes lo más rápido que puedo, busco mi saco, el portafolio con los papeles importantes para hoy y mi chaqueta para el frío que hace afuera, corro a colocarme los zapatos y me miro una ultima vez en el espejo, abro la puerta y salgo de ella corriendo hacia abajo de las escaleras para salir de aquel edificio en donde alquilo mi departamento, estoy en la esquina para tomar el autobús cuando me doy cuenta de algo.
- ¡Mi teléfono! - exclamo agitado y regreso corriendo por el.
08:30 A.M.
Estoy en la oficina agradecido con Dios de que el Señor Jeon no haya llegado todavía, me quito la chaqueta y la dejo detrás de mi respaldo, podrá hacer menos uno afuera pero yo siento que estamos en cuarenta grados, el sudor bajando por mi rostro mientras corro al baño para lavarme la cara y colocarme perfume, desodorante y arreglar de nuevo mi cabello para estar de nuevo presentable.
- Buenos días señor Jeon - escucho decir a Hwasa la recepcionista del lugar.
- ¡Mierda! - exclamo bajo y termino de secarme la cara para salir del baño y correr a mi sitio de trabajo antes de que el Señor Jeon note mi ausencia.
Corro lo más rápido que puedo y me siento en mi lugar mientras enciendo la computadora y simulo ver algunos papeles sin información mientras trato de calmar mi respiración agitada, el Señor Jeon abre la puerta y camina hacia su oficina.
- Buenos días Señor Jeon - saludo mientras me pongo de pie, el Señor Jeon se detiene y me mira como es lo habitual.
- Kim - se limita a decir y luego entra a su oficina cerrando la puerta, suspiro dejando salir el aire que retenía y me siento de nuevo en mi lugar.
- Te has salvado de nuevo Kim - dice Jimin, mi amigo y colega de trabajo quien entra con una carpeta en sus manos.
- Jimin - digo sonriente - No sé si Dios tiene una relación de odio-amor conmigo pero no me quejo - comento, Jimin niega mientras me sonríe.
- Realmente no sé si eso es bueno Tae - habla - Pero esto no lo es - levanta la carpeta que tiene en sus manos - El imbécil de mi jefe, el Señor Min - susurra - Quiere que vuelva a hacer toda la papelería del negocio que tenemos con Industrias Vélez - cierra los ojos y exhala antes de continuar - Pero el infeliz quiere que lo haga a mano en diez minutos porque tendrán una Reunión sobre eso con tu jefe - dice molesto. - De verdad que me largaría de aquí a no ser por la paga que gano - dice mientras se sienta en uno de los sillones de espera del lugar.
Niego con la cabeza mientras sonrío.
- Sabías a lo que nos metíamos cuando elegimos esta profesión Chimmy - digo - El Señor Min solo es una muestra de lo que nos decían los profesores con respecto a los tipos de jefes - comento
- No digas más Tae - inicia Jimin - Realmente tienes tanta suerte de que el Señor Jeon no te moleste en lo más mínimo - suspira- ¿Aún no quieres que cambiemos de lugares? - interroga esperanzado.
- No - respondo con una sonrisa.
- ¡Vamos Tae! ¡Por favor te lo suplico! - dice en pequeños lloriqueos Jimin - Ya no quiero ser el secretario de ese hombre -
- ¡PARK JIMIN! - el grito del Señor Min se escucha por toda la oficina sobresaltandonos a ambos - ¿Dónde carajos estas?
Jimin se levanta de su lugar y acomoda su traje - Te odio - me dice y yo solo le sonrió burlón.
Él toma una larga bocanada de aire y golpea en silencio la carpeta para luego reincorporarse un poco más calmado.
- ¿Si Señor Min? - interroga caminando hacia afuera del lugar hacia la oficina del Señor Min como si no hubiese sucedido nada.
Niego con la cabeza, Jimin tiene razón, el Señor Jeon no me molesta en lo absoluto y estoy bien con eso.
Comienzo a escribir en mi computadora los informes que deje a medio terminar el día anterior para la semana siguiente.
- Kim - la voz del señor Jeon hace que de inmediato me ponga de pie de un brinco.
- ¿Si, Señor Jeon? ¿En que puedo servirle? - interrogo.
- ¿Te gusta el chocolate? - interroga serio.
Parpadeo un par de veces.
- ¿Disculpe? - pregunto
- Qué si te gusta el chocolate - dice de nuevo
Asiento levemente mientras trato de procesar sus palabras.
- Si, me gusta - digo avergonzado - De hecho es mi favorito - confieso
Él asiente mientras estira su mano. -Ten... - Él saca un pequeño paquete de chocolate del bolsillo de su saco - "Toma". - dice -
Lo veo apenado - Oh no Señor Jeon, no puedo aceptarlo - sonrío nervioso, gran error, NUNCA le rechaces algo a tu jefe y menos si es el Señor Jeon.
Él me mira y levanta sus hombros - Bien - dice sin darle importancia - Bótalo a la basura y tráeme el informe de Cha en cinco minutos - dice dándose la vuelta dejando el chocolate sobre mi escritorio y encerrándose de nuevo en su oficina.
- Soy un imbécil que se quiere quedar sin empleo por lo que puedo darme cuenta - me recrimino mientras tomo el chocolate entre mis manos y dudo en botarlo. - Mhm - murmuro mirando a todos lados y cuando veo que no hay nadie quien pueda verme o que lo este haciendo guardo el chocolate en el bolsillo de mi pantalón y me levanto a buscar la carpeta con los papeles que me ha solicitado.
Pero antes de que pueda dar si quiera dos pasos el teléfono me detiene, lo tomo y contesto.
- Jeon's Incorporation, muy buenos días le saluda Kim Taehyung ¿Cómo puedo servirle? - interrogo con una sonrisa mientras espero a que la otra persona hable.
- Señor Kim - la voz de un niño pequeño hace que abra los ojos con sorpresa.
- ¿Jeon Seol? - interrogo sorprendido, en respuesta recibo una risa adorable.
- ¡Hola! - exclama en un grito alegre que hace que me retire la bocina del teléfono de mí oído por un momento, una sonrisa más grande aparece en mi rostro.
- ¿Cómo estas pequeño? - interrogo feliz, hace unos dos años más o menos que no sabía nada de él.
- Estoy muy bien Señor Kim - dice - Uhm le hablaba por que quería pedirle un pequeño favor -
Asiento mientras sonrío - Si dime, ¿Cuál es ese favor en el que puedo ayudarte? - interrogo curioso.
- ¿Podrías comunicarme con mi papá? Por favor - responde.
Me quedo callado por un segundo. Regla número 345 "Nunca comuniques a la familia del jefe con él en horario de trabajo"
Dudo por un segundo y respondo.
- Pequeño ¿es urgente que hables con tu padre? - pregunto - Sabes que tu padre odia que... - él me interrumpe.
- Lo sé y se que te meterías en problemas pero realmente necesito hablar con él, te lo ruego - suplica.
Muerdo mi labio inferior dudoso.
- Bien le informaré no te preocupes pequeño - Sonrío
- ¡Gracias Señor Kim, es el mejor! - exclama en un grito.
- No hay de que - respondo - Por favor mantente en la línea - digo
- Está bien - dice contento
Dejo el teléfono y transfiero la llamada a la línea del Señor Jeon, respiro profundo y tomo el valor para notificarle que su hijo esta en la línea y no ser despedido en el intento, toco la puerta y cuando escucho el "Adelante" del otro lado me trago las ganas de salir corriendo.
- Señor Jeon lamento molestarlo - inicio - Pero tiene una llamada en la línea dos - digo
- ¿De quién? - interroga, ¿Por qué pregunta ahora?
- Ahm - titubeo mientras agacho la mirada - Su hijo esta en la línea, se que, se que no quiere que ningún familiar se comunique con usted en horario laboral pero, pero creo que es una emergencia porque su hijo... - tartamudeo - Su hijo... -
- Silencio Kim - dice de manera demandante, guardo silencio de inmediato y solo escucho el suspiro cansado que el Señor Jeon hace. - Vete antes de que quiera despedirte - dice, asiento y salgo de la oficina nervioso.
- Dios mío que no me despida por tener un corazón de pollo con lo niños y más con su hijo - suplico al cielo mientras vuelvo a sentarme a seguir trabajando.
20 minutos después...
- Kim ven a mi oficina - La voz del Señor Jeon hace que me sobresalte de mi lugar de nuevo, tendré que comprar una campanilla y la pondré en la puerta para que no pueda asustarme más.
- Si Señor Jeon, enseguida - respondo y me apresuro a acatar su orden, tocó la puerta y entro a su oficina por segunda vez en el día.
El Señor Jeon me mira sin ninguna expresión en el rostro como siempre.
- Toma asiento - dice, asiento y camino hacia una de las sillas que se encuentran enfrente de su escritorio
- ¿Sabes porque te he mandado a llamar? - interroga mientras mueve de un lado a otro su lapicero con uno de sus dedos por su mano, niego con la cabeza mientras imploro que no haya sido para despedirme.
- Mi hijo me llamo y lo sabes - inicia - Y también sabes que está más que prohibido que me dirijas esas llamadas cuando estoy en horario laboral - continua, muerdo mi labio inferior nervioso, bien, al parecer deberé buscar que puente es mejor opción para vivir por ahora que me quedaré sin empleo.
- Si Señor Jeon, lo sé y me disculpo por eso - respondo nervioso mientras bajo mi mirada.
- Kim ¿Eres gay no es así? - interroga
Levanto mi mirada confundido mientras lo veo.
- ¿Eh? - interrogo confundido
- No volveré a repetirlo se que me has escuchado - se ve que lo dice enserió, me sonrojo, no pensé que lo supiera, bueno, ¿qué creía? Es el gran SEÑOR JEON el conoce los secretos más oscuros de todo el mundo.
- Si Señor Jeon - digo apenado - Lo soy -
El Señor Jeon asiente.
- Necesito que finjas ser el padre de mi hijo por un mes -
Creo que escuche mal, necesito verificar lo que he escuchado.
Suspiro mientras trato de que el aire entre a mis pulmones y me tranquilice.
- ¿Quiere que busque a alguien para que finja ser el padre de su hijo? - interrogó aun confundido y con los nervios a flor de piel, el señor Jeon niega.
- No quiero que busques a alguien - dice - Me refería a ti, ¿Sabes el motivo de porque tienes que fingir ser el padre de mi hijo?" - Él preguntaba de manera curiosa.- "Oh, olvide mencionar que mi hijo es un niño muy inteligente. Él me dijo que tu eres su padre ahora."*
Bien esto no me lo esperaba...
- Si, mi hijo piensa que tú eres su padre. Asi que yo le dije que tú serás su padre por el momento, solo para una función que tienen en la escuela en un mes". - Dijo cortante. -
No será difícil cuidar al hijo del jefe, es más, ya lo he hecho algunas veces, nos conocemos, tal vez por eso él quiere que sea su padre, pero eso es MUY diferente a lo que ahora me esta pidiendo, NUNCA me he imaginado siendo padre para ser sincero asi que, NO puedo NI creo poder hacer este trabajo bien aunque, no tengo otra alternativa más que aceptar su petición.
Asiento nervioso, aunque sigo pensando en no ser la persona que el Señor Jeon requiere para cumplir con este "trabajo".
- Señor Jeon -interrogó con pena
- Mhm - murmura para hacerme saber de que puedo continuar.
- Eso significa que usted y yo... -inicio-
- Significa que ahora usted es mi esposo Kim - dice serio
Ouh, me retracto, esto no va hacer nada fácil...