Muy bien Osamu Dazai, el ex demonio prodigio por primera vez no supo que decir y colgó.
Tomo una sabana para cubrir más a Sonoko, es de madrugada así que afuera estará bastante frio, yo también me pongo un abrigo y así en pijama voy a comprar las cosas.
-¿En donde se supone que consiga todo? – mi pequeña chibi sigue llorando.
Así que me apresuro a ir a una tienda de autoservicio, quizás encuentre algo.
Estoy seguro de que desperté a todos durante mi trayecto, al entrar a la tienda el cajero me observo y frunció el ceño.
-Biberones y leche – desesperado le indique.
El chico frunce el ceño, murmura un par de maldiciones, pero busca lo pedido, al parecer los llantos de mi princesa son suficiente amenaza. Pago por todo y me regreso a casa, una vez dentro dejo a Sonoko en la habitación, reviso las indicaciones que me envió Yosano, decidido a no fracasar preparo el primer biberón de mi vida.
Contento con el resultado, el tercer biberón es el indicado, voy con mi pequeña, en cuanto le acerco el biberón lo succiona hambrienta.
-Oh, mi chibi chibi moría de hambre – sonrió al verla comer con desespero.
Con rapidez lo termina, eructando al finalizar.
-Muy bien princesa, a dormir – le besa la frente dejando el biberón de lado, la niña sonríe y bosteza.
Agotado, se deja caer al lado de Sonoko, le queda poco tiempo para dormir o quizás mañana se tome el día libre, si eso es una buena idea, sonriente se duerme abrazando a su hija.
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Por fin estoy lista, vestida con ropa tradicional tal y como me gusta, es momento de ir a casa.
El kimono se ensucia un poco con la arena, aunque no importa, necesitare de todos mis recursos en tierra para encontrar a mi pequeña Sonoko; camino tranquila hasta llegar al imponente edificio; avanzo solemne sin prestar mucha atención en nadie, me dejan pasar libre, nadie esperaba mi llegada, sin embargo no me generan inconvenientes.
En el ascensor nadie más se dirige al último piso, por supuesto lo evitan y solo se presentan ante él si son llamados con antelación.
Los guardias en la entrada me observan, antes de que articulen palabra elevo mi mano en un suave gesto para silenciarlos, avanzo, abro las puertas.
-Regrese….
No me sorprendió ver tal escena, mi pequeña subida aun banquito negándose a probarse otro vestido más, mientras que su padre el hombre más temido de Yokohama le ruega y lloriquea.
-Dije que no, Rintarou -se cruza de brazos – mamá – baja de un salto y corre a abrazarme.
-Mi bella Elise – le abrazo.
- Kouyou-kun – Ougai se recompone – aún no es tu temporada de visita.
-Existen complicaciones Ougai – avanzo con Elise pegada a mi – informes.
-Ya van a hablar de cosas aburridas, Rintarou siempre es aburrido – se aparta buscando sus crayones.
-Oh, tan cruel mi bella Elise-chan – sonríe – hubo rumores sobre los tuyos.
-¿Qué rumores? – me siento en su silla.
-Uno de los de tu especie sumamente poderoso, lo suficiente para destruir Yokohama – en definitiva, se refiere a mi Chuuya – el gobierno lo buscaba…
-¿Solo el gobierno? – enarco una ceja, reviso un par de papeles.
-También un par de organizaciones extranjeras… - no le aparto la mirada falta algo que no me dice y creo saber que, mis manos se aprietan con fuerza.
-Habla… solo admítelo Ougai…
-Bueno, nosotros también…
-Así fue – me levanto en silencio, acercándome a Ougai Mori e invoco mi tridente y lo coloco en el cuello de Ougai– dame una razón para no asesinarte por perseguir a mi primogénito.
-Porque Rintarou es un tonto – Elise dibuja a su padre siendo degollado.
-Kouyou-kun, cariño no tenía idea de que se tratará de tu hijo – alza las manos – debiste avisar y la mafia lo hubiese respaldado, lo juro.
Ejerzo un poco más de presión lo suficiente para sacarle un poco de sangre.
-Debes pagar por esto Ougai.
-Haré lo que me pidas – suavizo mi expresión y sonrió.
-Me dejaras el mando de Port Mafia por un tiempo – se sorprende.
-Kouyou-kun, eso no se puede.
-Querer es poder Ougai… - vuelvo a presionar – decide un cargo temporal o definitivo.
-De acuerdo, de acuerdo – suspira cuando me aparto – tu ganas cariño estarás al mando, pero nadie debe saberlo.
-Hecho – le beso suavemente en los labios y regreso a sentarme – en mi reino todo se vino abajo, están usurpando el trono y Chuuya está capturado – aprieto mi mano – la hija de Chuuya la tomo un humano… debo encontrarla.
-¿Viste al que se la llevo?
-Alto, delgado, cabello castaño; nada fuera de lo común – suspiro – usaba una gabardina color arena…
-Oh… creo que coincide con alguien – sonríe.
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-No me quiero levantar – pico la mejilla de mi hija que duerme plácidamente como si en la noche no hubiese llorado.
Ella frunce el ceño.
Mi celular comienza a sonar, seguramente es Kunikida-kun, siempre tan molesto.
Lo tomo y observo, casi se me cae al ver el nombre de Yosano, no me queda más que responder.
-Más te vale que llegues a la agencia o le digo a todos lo de tu sucio secreto – me cuelga, no me deja ni hablar.
-De acuerdo princesa chibi, acaban de amenazar a papá así que iremos a trabajar – tomo lo que me dijeron es un bolso para bebés, meto pañales, toallitas, y biberones, un poco de ropa también – han servido los tutoriales – sonrío satisfecho – ahora es hora del baño.
Preparo la tina con agua tibia, me desnudo y voy por mi hija, la desnudo también.
Con ella en brazos nos meto a la tina, comienza a llorar de inmediato.
-Shh chibi chibi, se supone que eres un pececito – murmuro y la acaricio - ¿o será porque te desperté con el agua?
Ella frunce el ceño y mueve la colita que ha aparecido.
-Si creo que te moleste al despertarte así – le pongo el índice en el ceño fruncido – no hagas así te quedara marcado… no volveré a despertarte así.
Se calma después de un rato, incluso parece estar a gusto en el agua, así que el baño demora mas de lo esperado; en cuanto salimos del baño me apresuro a vestirla.
-Muy bien, para convencer al jefe de que te deje quedarte usaremos un arma infalible – le pongo un enterizo de gato, y un gorrito con orejas de gato, todo en color negro – además llevo más enterizos de gato.
Me apresuro a vestirme, salimos de casa directo a la agencia, muchas mujeres me detienen para admirar a mi pequeña, parece que podría ser un imán de mujeres ahora, así que llego al medio día a la agencia.
-¡Bastardo! – Kunikida para no variar me recibe con un intento de homicidio y gritos - ¿Por qué te presentas hasta ahora?
-Estaba en una misión importante… - sonrió.
-¡No mientas inútil, no tenemos ninguna misión! – sigue gritando lo que provoca el llanto de mi hija.
Y si hasta ese momento nadie la había notado, excepto dos personas, Yosano que ya sabía más o menos la situación y Ranpo, pero él no dirá nada.
-Eso es un bebé…
-Es una bebé – afirmo sonriente y feliz – no es un eso, es Sonoko, la pequeña banshee.
-¿De donde diablos sacaste a esa bebé? – parece como que va a sufrir un ataque – devuélvela ya.
-Es mi hija, no puedo devolverla y no lo haría – la abrazo con fuerza – ahora por favor silencio, no le gustan los ruidos fuertes… solo los de ella.
Y así Kunikida entra en shock, murmurando una y otra vez que es mi hija.
-Bueno chicos, ahora que la pequeña banshee se ha callado se las presento, es Sonoko mi hija – la muestro con su cara roja por el llanto.
-Ranpo – Yosano fija su mirada en el detective que no deja de comer unas donas.
-Es su hija – confirma.
-¿Me pueden explicar que es todo el estruendo? – la voz del presidente se escucha tras de mí.
Tengo a Sonoko entre las manos agarrándola del torso, me giro quedando frente a frente al presidente.
-Les presento a mi pequeña banshee – por suerte mi hija ya esta de humor y sonríe.
El presidente nos observa serio, los minutos son eternos, los demás están en silencio.
-¿Puedo? – sonríe.
-Por supuesto – le entrego a mi hija – esperaba que me permitieran tenerla aquí en el trabajo – murmuro con voz suave, el presidente esta encantado .
-Si – responde – ahora Dazai no tendrá misiones peligrosas para que cuide de la gatita.
-Mis planes nunca fallan – sonrió victorioso.
Todos rodean al presidente de inmediato apreciando a mi hija, Naomi no pará de decir que es preciosa, que la cuidará, Yosano quiere examinarla.
Iba demasiado bien, pero al parecer de pasar de brazos en brazos se irrito, pegando un grito ensordecedor comenzó con su llanto.
-Es cierto es una banshee – comienza a quejarse Ranpo – eso es inhumano…
-No le diga así a mi hija – hago un puchero, me levanto del sofá para ir a cargarla.
Los cristales de las ventanas y vasos comienzan a temblar, tronando todos estallando en muchos pedazos, observo a mi hija con asombro, que sigue llorando, ahora el piso parece temblar; corro a cargarla.
La tomo en brazos, todo deja de temblar y romperse; comienzo a calmarla, cuesta un poco, aunque tras palabras dulces y que reconozca mi voz se calma.
Todos me observa desconcertados, mirándose unos a otros, Ranpo suelta una carcajada.
-Es una verdadera Banshee – me señala con una paleta - ¿no Dazai?