— ¡(Nombre)-san! — gritaba Takemicchi alterado tratando de buscarte — ¡(Nombre)-san! ¿Dónde está? — decía desesperado.
— ¡Si está cerca responda, por favor! — decía extremadamente nervioso mientras intentaba que las lágrimas no salieran de sus ojos — ¡(Nombre)- — paró de lleno al tropezar con algo.
El rubio levantó su cara del suelo lloriqueando, giró su rostro y observó la razón por la cual él cayó de lleno al pavimento. Preocupado abrió sus ojos como platos al ver una bolsa de papel detrás suyo, rápidamente se acercó tratando de pensar que estaba equivocado, que ese artículo no era tuyo.
Temblando sujetó aquel objeto y lo abrió encontrando un uniforme de gimnasia, intentando calmarse se apresuró a buscar el nombre de a quién le pertenecía la prenda.
Yéndose de espalda, perdió totalmente los colores al encontrar tu apellido bordado en la camiseta y el buzo, dejando que sus lágrimas cayeran golpeó repetidamente la acera.
— ¡Maldición! — golpeó el suelo colérico por última vez — lo siento (Nombre)-san — apretó con fuerza la bolsa entre sus brazos — perdóneme — agachó la cabeza llorando sintiéndose impotente al no haber podido evitar el secuestro de la joven.
¿Qué haría ahora? Ella no podía morir.