La sexta de la Mizo

By v2l3ser

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Yume- chan es la mejor amiga de Takemichi Hanagaki desde que llegó a Japón a los 6 años. Ella y Mi-chan, com... More

La sexta de la Mizo Gang
Tu terquedad es contagiosa
Misión: Deshacerse del gorila mala cara
Es solo cabello, volverá a crecer
¿¡Las perras de quién?!
¡Pinche broma culera!
Hasta los pecados
¿Sano?
Cacahuate
Yo también, Take.
Has aprendido bien
Gato encerrado
Calce - Tin
Amigas mis chichis
Malvavisco
Esta chica me da miedo
Tortillas
La Don nadie
Bombón quemado
Pequeña
Piñata
Jodidamente mal
Limón y chispitas
Otra sangre
Pervertida
Sesión de besos forzada
Uniforme
Intervenir
Fuera de servicio
Borreguito
Bienvenidos
Cachorra
¡Le diré...!
La ToMan y la Mizo (Parte 1)
La ToMan y la Mizo (Parte 2)
¿Cuatro no es mucho?
Somos la Mizo
Nova
Ratoncita
Limonada millonaria
No es chantaje, es negocio
Un nuevo miembro
¡San Marcelo!
Por 12 horas
Si supieras
Castrarlos a todos
No te cobraré caro
Internado o convento
NO CAP. ANUNCIO
Festejo
Número de la buena suerte
Serpiente, Reina blanca y Ratoncita
Un maldito martes
Cazar una rata
De lobos a canes
ANUNCIO- No cap
Toda una tragedia
Peón negro
El infierno detrás del paraíso
Hermano...
Nada bien
Sola

Ahí te voy, San Pedro

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By v2l3ser

N/A: Buenaaas! Y...

FELIZ CUMPLEAÑOS A @Sophie11002!!!! Espero que te la pases muy bien en este día!!! Este en mi humilde regalo para ti, ojala te guste!! 

La canción es: Rompe- Daddy Yankee.

Sin más que decir, que lo disfruten!!

- Yo...- Hina y Yume caminaban con tranquilidad por las callejuelas rumbo a casa de los Sano. Al fin era el momento para que hicieran su pijamada de solo chicas. - creo que...- Tartamudeó Hina, con la cabeza gacha.

Yume enredó su brazo con el de su amiga para darle ánimos de seguir hablando. En ese tiempo que llevaban de conocerse, la castaña descubrió que Hina, y también Emma, disfrutaban del contacto físico tanto como ella. Y lo atribuía al hecho de que ambas chicas tuvieron que madurar con rapidez y hacerse cargo de sus respectivos hogares donde eran las únicas mujeres en casa.

Así que Yume, siendo la mexicana acostumbrada al contacto y al cariño que era, aprovechaba tanto como podía para demostrarles afecto físico, tratando de siempre hacerlas sentir cómodas y queridas.

Hina se aferró a su brazo con una sonrisa que luego titubeó un poco. Yume se alarmó por aquello, pero no quería presionarla a hablar, así que disminuyó el paso, para ir lento, tranquilas y sin prisas. Y darle tiempo a la pelirosa de hablar.

Aun faltaban algunas cuadras más para llegar a la casa Sano.

Estaba atardeciendo y una agradable brisa les refrescaba el rostro. Ya estaban a finales de agosto y pronto empezarían los días fríos.

Y Yume quería que agosto terminara pronto para pasar al mes de septiembre y festejar el grito, porque podrán sacarla de México, pero nunca sacar a México de ella. Y tenía más ganas de hacerse unos pambazos, un pozole y unos chiles en nogada que de vivir.

Si señor.

- Yume. - La llamó Hina, levantando la mirada para verla, sacándola de su divagación en cuanto a comida.

La castaña le dio toda su atención, pero la pelirosa desvió de nuevo la mirada en cuanto ella la miró ¿Qué estaba pasando?

- Dime, Hina. - Le dedicó una sonrisa suave para darle la confianza que necesitaba, pero de alguna forma su gesto pareció retraer mucho más a su amiga. - Si no estas lista para decirme algo no te fuerces. Tu tranquila.

Iba a seguir con su camino, con el brazo de Hina aferrado al suyo, pero la chica se detuvo de repente. Yume regresó a lado de ella por el jalón repentino, sintió como los dedos de Hina se aferraban más sobre su piel.

-Yume, yo... - Tartamudeó de nuevo, Yume se quedó quieta esperando a que encontrara las palabras que necesitaba para terminar de formular lo que quería decirle. Parecía algo importante. - creo que... Yo creo...que...- La respiración de Hina se aceleró, los dedos sobre su brazo le rasguñaron por la presión con la que se aferraba a ella.

Su comportamiento le encendio todas las alarmas a Yume, parecía que Hina estuviera a punto de entrar en pánico ¿Qué estaba pasando? ¿Algo malo había ocurrido? No lo sabía, sin embargo, por el semblante de la chica, ella consideraba apropiado intervenir.

- Hina, Hina. - La llamó suave, con cariño, sin quitar la sonrisa dulce. - Mirame. - Levantó la mano, del brazo que tenía libre, y le acarició la mejilla con suavidad.

Hina, sorprendida por su toque, se le quedó viendo atenta. La sonrisa que le dedicaba le generaba una agradable sensación de confianza y calidez.

- Soy tu amiga, Hina. - Le habló con un tono melodioso y suave, como si estuviera hablando con una niña pequeña y asustada. - Y si tienes algún problema, yo te ayudaré. - El agarre de Hina se fue suavizando conforme sus palabras. - Si necesitas dinero, te lo dare. Si quieres información, te la conseguiré. Si quieres hundir a alguien, lo haré por ti. Si quieres ir a pasear al parque, iremos juntas. Si quieres comer algo, te lo prepararé.

Las lagrimas de Hina ya surcaban sus mejillas, Yume se preguntaba que la estaba poniendo tan mal.

- Puedes contarme lo que sea, y buscaré la forma de ayudarte a resolverlo. - Deslizó su brazo para sujetar la mano de Hina y acunó mejor su rostro. - Y, aún si no hay nada de contar y sólo quieres llorar un rato por razones que ni siquiera tu entiendes, me quedaré contigo para acompañarte y pasarte un pañuelo. - Yume le limpió las lágrimas con los pulgares y la acercó a ella para darle un abrazo.

Hina dejó que Yume la rodeará con los brazos y se refugió en su pecho. Calmandose al respirar el aroma dulce y cálido de su amiga.

Se quedó con ella hasta que se tranquilizó. Luego sin separarse, empezó a hablar.

- Creo que, ya no estoy enamorada de Takemichi. - Confesó y se aferro con mucha más fuerza a la castaña. - Lo siento. - Se disculpó en un susurro.

- ¿Qué? No, Hina. - Yume aprovechó para acariciarle la cabeza y restregar su mejilla contra el cabello rosado. No intentó separarla de ella. - ¿Por qué te disculpas? Si ya no sientes lo mismo por Michan esta bien. - Yume se había asustado, llegó a pensar que algo realmente malo le estaba sucediendo a su amiga. - Los sentimientos y las personas cambian, no debes de estar asustada por eso. No pasará nada, todo estará bien, créeme. - En verdad que no pasaría nada si Hina ya no quería a su amigo de la misma forma que antes, porque ella estaba segura de que el cariño que Michan sentía por Hina tampoco era el mismo de antes.

Era un tema que ni ella ni el tocaban todavía, porque daban por sentado que el contrario era consciente de todo. Y así era.

Yume sabía que los sentimientos de Takemichi cambiaban cada vez que se encontraba con cierto rubio de ojos negros.

De la misma forma que Takemichi sabía que ella se sentía atraída por más de un chico de ToMan.

Dos situaciones que de lejos podrían salir muy mal de distintas formas, ya sea en un desastre con ambos golpeados y llorando a moco suelto, o con el corazón roto y lastimado sin ganas de salir de sus colchones. Pero ninguno de los dos se atrevía a hablar de ello, o intervenir de forma directa. Al menos no hasta que el otro iniciará la conversación y eso aun no sucedía.

- ¿Seguiremos siendo amigas? - Le preguntó la más baja, levantando el rostro para separarse ligeramente.

- ¿Por qué dejaríamos de serlo? - Yume agrandó su sonrisa y acomodó mejor a Hina entre sus brazos. - El que rompan no es motivo de que tu y yo dejemos de ser amigas.

Además, el que Takemichi dejara de estar enamorado de Hina, no significaba que no la quisiera. Yume podía apostar todo a que esos dos seguirían siendo amigos aún si se separaban. Y Takemichi la seguiría cuidando tanto como ahora.

- ¿En verdad? - ¿Eso era lo que la tenía tan preocupada?

- Si. - Le aseguró. - Aunque ustedes dos rompan, yo seguiré siendo tu amiga, te lo prometo.

Y Yume levantó la manos del cuerpo de la pelirosa y le mostró el dedo meñique.

- Te lo prometo por la garrita. - Su gesto infantil hizo reír a la chica.

- Por la garrita. - Aceptó, Hina se separó por completo de ella para entrelazar sus meñiques y darles un apretón, sellando su promesa.

- Listo, ya no vas a poder librarte de mi. - Le dijo Yume en tono burlón. - Vas a tener que aguantarme hasta que me muera, muajajajaja. - Hizo su mejor intento de risa malvada.

- Pff, no digas tonterías. - Hina empezó a limpiarse las lagrimas con el dorso de la mano. Yume se adelantó y sacó su pañuelo para extendérselo.

- ¿Estas bien? - Le preguntó más sería, viendo como se limpiaba las lagrimas.

- Si, solo...tenía miedo de que dejaras de hablarme cuando rompiera con Takemichi. - Se sonó los mocos con el pañuelo. - Y, si te soy sincera, yo...conocí a alguien. - Le confesó, ya un poco más tranquila de saber que la castaña no la despreciaría luego de terminar su relación con el teñido.

- Oh, ¿en serio? - Yume no iba a reclamarle nada, no era nadie ni estaba en derecho de hacerlo porque, para empezar, Michan también había conocido a alguien más. Y al contrario, se alegró por la tierna sonrisa y el leve sonrojo que apareció en su amiga cuando mencionó a la persona. - Me alegro por ti, Hina.

- Ahh. - Suspiró completamente aliviada por la buena reacción. - Estaba tan preocupada por como lo tomarías. - Con una sonrisa, la tomó de nuevo del brazo y siguieron con su camino. - Sé que Takemichi es muy importante para ti y que le eres muy leal. Así que me preocupaba que ya no quisieras ni verme.

- Soy leal a todos mis amigos, Hina. - En parte, Yume se alegraba de que aquellos dos fueran a terminar. No por que Hina no le cayera bien ni nada, pero, en cuanto se volvió amiga de la pelirosa, temía el día en el que se pelearan y ella terminara en medio del fuego cruzado. - Pero, por favor. - Su tono se puso serio, aunque no borró la sonrisa de sus labios. - Háblenlo lo antes posible para que no provoquen ningún malentendido, si la Mizo llega a verte en plan romántico con otra persona que no sea Michan,- O si veían a Takemichi en plan sonrojado y con los ojitos de cachorro a medio morir con Mikey. - van a armar un drama nivel Hollywood y va a ser toda una lata. - Además, mientras antes terminen, más rápido podrán empezar a coquetear con las personas que les gustan.

Si señor.

- Si, tranquila. - Le dio una sonrisita. - Se lo diré todo mañana después de la escuela. Creo que podemos seguir siendo amigos, de todas formas, ni siquiera nos hemos dado un beso.

- Si, yo también creo que pueden seguir siendo amigos. - A Yume le dio gracia ese dato. Hina y Michan, que estaban en una relación de tres meses y se conocían desde hace unos años, ni siquiera se habían dado un beso en los labios. Y ella que no tenía ninguna relación, ya había besado fogosamente a dos chicos que no llevaba ni mes y medio de conocer.

Sin decir que fue los primeros besos de la Mizo. Pero a la Mizo no los contaba porque llevaban más tiempo de conocerse y fueron besos suevecitos...excepto por Akkun.

Qué cosas, ¿no?

Yume se llevó la mano a la cara, ligeramente sonrojada por recordar todo aquello.

- ¿Estas bien? Yume. - Le preguntó Hina viendo su comportamiento.

- Si, no te preocupes. - Ahora que la mas baja estaba mejor, apretaron el paso. - Solo estaba pensando que tal vez debería ir a beber un poco de agua bendita a la iglesia.

- ¿Qué? ¿Agua bendita? ¿Por qué? - Le preguntó entre sorprendida y divertida. - ¿No te hará mal?

- Mmm ¿Quién sabe? - Sonrió. - En una de esas, me quita estas ganas que traigo de besarme a media ToMan. - Le dijo en español.

- Oye, no. - Se quejó ella. - Dímelo en japonés.

Y así empezó una pequeña pelea infantil por saber lo que la castaña le dijo en español. Juguetearon y siguieron conversando, mucho más tranquilas, hasta que llegaron a la vuelta de la esquina de la casa Sano.

Yume conocía la dirección de Emma y Mikey con anterioridad, porque la investigó cuando lo de Kyomasa, pero no estaba preparada para lo que se encontró al doblar la esquina junto a Hina.

Uniformes rojos y motocicletas.

¿Qué carajos?

La piel se le puso de gallina en un milisegundo por el escalofrío que le recorrió desde el estómago hasta la nuca.

¿Qué hacían miembros de Tenjiku frente a la casa de el comandante de la Tokyo Manji? ¿Habían ido por Mikey? ¿A su casa? ¿Harían algo parecido a lo que Moebius hizo a la familia del amigo de Pah? ¿Debía llamar a Draken?

Tal vez era hora de entrar en pánico.

- Hina, llama a Emma. - Le ordenó Yume a la pelirosa, mientras regresaban sobre sus pasos con lentitud.

Afortunadamente aun no eran vistas por los chicos.

Por el momento, la seguridad de Hina eran su prioridad. Primero la llevaría a un lugar alejado y luego investigaría más a fondo el porque Tenjiku estaba frente a la casa Sano. Y si Emma, Mikey y Shinichiro se encontraban bien.

- ¿Sabes quienes son? - Le cuestionó con el celular en la oreja, escaondidas a la vuelta de la esquina.

- Si, son la pandilla que controla el territorio de Yokohama y sus alrededores. - Empezó a explicarle, mirando tan cuidadosamente por el filo de la pared como podía. - Tenjiku. - Pero, por alguna razón, los tipos frente a la entrada no se veían hostiles ¿Daban miedo? Definitivamente. Sin embargo, no tenían ningún comportamiento que delatara que estaban ahí para golpear a alguien.

- ¿Son peligrosos? - Hina se estaba poniendo nerviosa y no ayudaba en nada que Emma no contestara el teléfono. Tuvo que colgar para volver a marcar a su amiga. Si no le contestaba, le diría a Yume que marcara a Mikey o a su hermano mayor.

- Pff. - La risa de resignación se le escapó sin querer. - Demasiado. - Yume no quería recordar su mala experiencia con uno de sus miembros. - Esta es su primera generación y es casi tan joven como la ToMan, pero en cuanto se fundó, absorbieron y dominaron a todas las pandillas de Yokohama y se quedaron con el territorio. Su comandante es Izana Kurokawa, "El rey", y 8vo ex- líder de los Black Dragons. Y el miembro más fuerte de "La generación de la brutalidad." - Soltó a su amiga, con tono ligeramente lastimero, la explicación como era su costumbre cada que alguien le preguntaba sobre una pandilla. - No entiendo que hacen aquí, ninguna pandilla va hasta la casa del líder de otra pandilla ¿Será una emboscada?- Divagó en voz alta, observando y contando a los miembros de Tenjiku que se encontraban en la entrada, podía reconocer a algunos y sabía lo peligrosos que eran. - Mierda. - Yume sacó su celular para buscar entre sus contactos al "Enano bocón". - Si Tenjiku sigue los pasos de Moebius, me voy a desparecer del mapa y de mi no vuelve a saber nadie en ToMan. - Exageró refunfuñando, porque una cosa era tantear a Moebius y a Valhala, que apenas empezaba a reestructurarse y a tomar forma, y otra muy distinta el tener que enfrentar a Tenjiku, una pandilla con una estructura sólida y tres miembros de "La generación de la brutalidad" en sus filas. - Soy débil y cobarde y virgen y quiero vivir. - Empezó la llamada. - Y Mikey va a tener que meterse su "Ahora son mis perras" - Intentó imitar su tono de voz risueño y despreocupado, sin mucho éxito. - por el cu...

- ¿Por dónde? Yucchi - Escuchó la voz a sus espaldas al mismo tiempo que sonaba un celular.- Se lo diré a Mucho.

Yume escuchó como se abrían las puertas del paraíso para ella.

"¡Ahí te voy, San Pedro!" Pensó, mientras volteaba con lentitud y se encontraba con la sonrisa irritada de su segundo comandante.

- ¡Mikey! - Levantó las manos en son de paz, irguiéndose para que no la pateara mientras estaba acuclillada al filo de la pared. - ¡Sigues vivo, que alegría! - Estaba agradecida y preocupada en partes iguales por ver al rubio bajito. - Te estaba llamando para...- Se quedó congelada al reconocer a la persona que venía caminando a lado del rubio.

Yume jamás lo había visto en persona, pero sus ojos violetas, cabello blanco y aretes eran inconfundibles.

A pesar de que su estatura era prácticamente la misma, Yume podía percibir su aura dominante y peligrosa, muy parecida a la de Mikey. Por instinto y experiencia, la sensación de peligro le danzó en la piel, el estomago se le contrajo y su pulso aumento.

Atrajo a Hina de la muñeca y antepuso su cuerpo al de la pelirosa, para protegerla, y en el peor de los casos, darle tiempo para correr.

A Yume se le olvidó por completo que Mikey el invencible estaba frente a ella, cuando conectó miradas con izana Kurokawa, el rey de Tenjiku.

El peliblanco, que al parecer había escuchado toda su explicación sobre el y su pandilla, la observaba con un poco de curiosidad y diversión. Podía ver que la chica no era peleadora por su postura, aunque le reconocía su gesto de valentía por proteger a la chica más baja que ella aun sabiendo quien era.

La barrió con la mirada, pensando que se escogería ante el, pero no pasó. La castaña se mantenía firme en su lugar, con sus ojos fijos en el, observando alerta y esperando.

Como si estuviera analizándolo y buscando puntos débiles. Esa mirada le intrigó.

Izana Kurokawa, sin aviso e impulsado por la sensación de curiosidad que le generaba la castaña, se acercó con rapidez a ellas, con la mano en alto, como si quisiera tocar a la pelirosa que se escondía detrás de la castaña con el celular en la mejilla.

Se sintió impresionado por la respuesta inmediata.

La chica, feroz y decidida, con un movimiento rápido y firme, le sujetó el brazo que alargaba hacía ellas, dio un paso al frente, acortando su distancia sin darle espacio para lanzar una patada, y con la otra mano, contraria a todo pronóstico, le agarró el arete con mano derecha, decidida.

Un jadeo de sorpresa salió de los labios de la pelirosa, quien se alejó unos pasos de la espalda de su amiga. Pensaba que era mejor darle su espacio para que se defendiera apropiadamente.

Emma seguía sin contestar.

- No te atrevas a tocarla o te dejo sin oreja. - Le gruñó con los ojos encendidos de verdad, limpios de miedo y claros de determinación.

- Oye, niñita, - Izana no tenía palabras para la acción de la chica, la emoción le bailó en la piel. En todas las peleas que llevaba en su vida, ningún oponente se había atrevido a tocarle los aretes, mucho menos a amenazarlo con arrancárselos de un jalón. - ¿Quién eres? - Tomó la muñeca que le sujetaba el arete, y apretó.

El peliblanco se sintió impresionado ante el agarre que permanecía firme en su oreja a pesar de la presión que ejercía sobre su delgada muñeca.

Fue incrementando la fuerza paulatinamente, quería ver una expresión de dolor en ese bonito rostro, pero no encontraba nada. Ni siquiera unos labios torcidos, unas cejas fruncidas o un quejido, solo esos ojos cafés brillantes y feroces que sostenían su promesa de arrancarle el arete con todo y oreja.

- Yucchi. - La voz de Mikey los sacaron a ambos de su enfrentamiento. - Si le arrancas la oreja a mi hermano, Shini te va a matar. - Le dijo risueño, como si no estuviera a punto de ser masacrada por...¡¿Dijo hermano?! ¡¿HERMANO?!

Yume se sintió desorientada al captar las palabras ¿Mikey dijo que Izana Kurokawa era su hermano? ¿A qué hora? ¿En qué momento? ¿Cuántos hermanos tenía el enano endemoniado?

Desvió su mirada de los violetas que la miraban sin miedo y con diversión, como si su amenaza no fuera real o viniera de una pequeña ratoncita sin fuerzas para hacer lo que decía. Y tal vez era cierto, pero ileso ileso, no se iba a ir. - ¿Hermano? - Repitió incrédula ante sus palabras.

Sintió como el peso de su estómago, que la mantenía en el suelo, se desvanecía como agua entre los dedos. Junto con el coraje.

- Sip. - La sonrisa de Mikey era juguetona, como si no le importara que tuviera la oreja de su hermano de rehén. - Si quieres puedes arrancarle la oreja, pero no voy a defenderte si haces eso. - Le advirtió con una sonrisa.

- Me importa una mierda que haga conmigo. - Le respondió con lo que le quedaba de coraje y devolviendo la mirada a Izana, que no dejaba de presionarle la muñeca con fuerza. Yume podía sentir como la presión seguía aumentando de a poco y su mano comenzaba a entumecerse, pero no tenía pensado reaccionar a eso. - Que no toque a Hina. - Pidió, retadora.

- Iza- nii nunca tocaría a una chica. - La voz de Emma los interrumpió a todos. La rubia, venía de algún lado, con bolsas de plástico en ambas manos, junto a una chica unos cinco centímetros más alta que ella. - ¿Qué esta pasando aquí? Iza- nii, Mikey, Yume- chan ¿Qué hacen?

- ¡Emma- chan!- Con la aparición de Emma, Hina corrió a su lado. Asustada por la escena, y aliviada porque la rubia no le contestaba las llamadas y se estaba poniendo muy nerviosa.

- Parece que se están divirtiendo. - Sonrió la chica de cabello rosa blanquecino y ojos verdes. Mirando fijamente a la castaña que le hacía frente al moreno.

A Yume se le escapó el aliento. La reconocía, claro que reconocía a Senju Kawaragi "La inigualable".

Mierda.

Alejó todos las preguntas que saltaban a su mente sobre porque "La princesa de Brahman" se encontraba junto a Emma Sano. Y se concentró en Izana Kurokawa "El rey", que aún la tomaba de la muñeca con fuerza.

Ahora que Hina estaba a lado de Emma, podía soltar al líder de Tenjiku y recibir la paliza que se merecía por retarlo.

Apenas estaba siendo consciente de la embarrada que hizo al tomarle del arete. Bien decía su abuelita que de idiotas e irresponsables estaban llenos los panteones.

Regresó su mirada a los violetas que no dejaban de observarla con detenimiento y, con suavidad y lentitud, como si estuviera alejándose de un león agazapado para saltar sobre ella, soltó la mano y el arete del moreno al mismo tiempo, suave y sin jalonear.

Izana no la soltó, pero si disminuyó su presión sobre su piel.

- ¿Quién eres? - Repitió la pregunta, mirándola a los ojos y acercando mas sus rostros.

Yume sintió el peso de su cercanía. - Un gusano rastrero con ganas de vivir. - Lloriqueó, ahora que no tenía que proteger a nadie, se sentía pequeña ante la mirada y la fuerza del comandante de Tenjiku.

- Iza- nii. - Afortunadamente para ella, Emma se adelantó para separarlos. - Ella es mi amiga, Yume- chan. Ella, junto a Hina, me ayudaron en el callejón aquella vez.

Izana le devolvió su muñeca a Yume, sin dejar de verla. - ¿La del contenedor de basura?

Achis, achis los mariachis. ¿Y este como sabía lo del contenedor de basura?

- Y la que salvó a Draken el 3 de agosto. - Mikey enredó su brazo en el cuello de Yume para atraerla a él. - Y hace unas tortitas de avena muy ricas.

- ¿Es la chica que consiguió los celulares y curó a las divisiones de ToMan? - Izana volvió a inclinarse sobre ella, estudiándola de nuevo ¿Aquella chica de la que tanto hablaban Shinichiro, Emma, Mikey y Draken era la misma chica que le amenazó con dejarlo sin oreja?

Interesante.

- Sip, y es mía. - Mikey, viendo la forma en la que Izana se fijaba en Yume, la alejó de su hermano, como si fuera una muñequita de trapo que no quisiera compartir con el.

Yume se alejaría de un manotazo si no estuviera entre dos grandes monstruos del mundo de las pandillas y los delincuentes juveniles. O si no empezará a faltarle el aire.

- No es cierto, es mía. - Emma volvió a entrar en escena, jaloneando del brazo a la castaña.

- Pensé que era de Draken y Mitsuya. - Otra voz muy conocida llegó desde sus espaldas. - Esos dos no dejan de hablar sobre invitarla a salir y tener una cita. - El mayor de los hermanos Sano, se acercaba con un cigarro entre los labios y dos de sus amigos a sus costados.

Wakasa y Bankei miraban divertidos, y con un poco de lástima, como la castaña era jaloneada desde el cuello y el brazo por los menores de la casa Sano.

- Pues, solo de Draken y Mitsuya no es, porque Smiley está hablando sobre ser su esposo y Sanzu tiene unas ganas tremendas de besarla. - Soltó sin preocupaciones.

Chingada madre con Mikey y su bocotá.

- ¿Qué mi hermano quiere qué? - Senju Kawaragi habló, sorprendida. - ¿A Haru- nii le gusta esta chica? - Miró a Yume, quieta en los brazos de Mikey. - ¡No puedo creerlo! ¡Nunca le había gustado nadie! - Exclamó sorprendida y alegre, queriendo sacar a la castaña de entre los hermanos Sano para verla mejor y hacerle un montón de preguntas.

- ¿Y si mejor la sueltan? - Intervino Benkei, mirando como la castaña ya no se movía. - Creo que ya la mataron.

Mikey volteó a verla y, efectivamente, ya no se movía. La soltó y su cuerpo cayó como costal de papas al piso.

Todos ahí sudaron frío.

- ¡YUME- CHAN! - Gritaron Emma y Hina, acercándose para auxiliarla.

- ¡IDIOTA! ¡¿LA MATASTE?! - Gritó Izana, alejándose del cuerpo a sus pies. Lo mejor era irse de la escena del crimen.

- ¡NO! ¡La novia de Haru- nii!

- ¡FUE UN ACCIDENTE! ¡LO JURO! - Mikey entró en pánico. - ¡NO LE DIGAN A TAKEMICCHI NI A KENCHIN!

- ¡Callados todos! - El grito de Shinichiro se alzó por sobre los demás. - ¡Nadie mató a nadie!- Los tres adulto se acercaron para revisar a la castaña, bajo la atenta mirada llorosa de la rubia y la pelirosa. - Solo la desmayaste.

Yume, para alivio y fortuna de todos, seguía respirando y no tenía el cuello roto.

- Mikey, eres un bruto. - Emma le metió un coscorrón a su hermano. Luego fue turno de Shinichiro e Izana, quien aprovechó la situación para golpearlo.

- Perdón. - Se sobó el golpe, tomando a la desmayada castaña entre sus brazos para levantarla. - Pero estará bien. - Si el la desmayó el tenía que llevarla adentro, ¿no? - Ya la han golpeado muchas veces, una pequeña asfixia no es nada para ella.

La excusa que puso para zafarse de aquello y quitarse la culpa, les pareció lamentable.

- Se lo voy a decir a Takemichi. - Amenazó Hina. No era tonta, sabía muy bien que Mikey estaba desarrollando sentimientos por su futuro ex- novio. No lo culpaba, Takemichi era un sol.

- Y a Ken y a Mitsuya. - Siguió Emma. Aliviada de que su hermano no matara a una de sus amigas justo a lado de su casa.

- Y a Pahchin y a Peyan. - Concluyó Shinichiro, pues llegó a escuchar que ambos chicos reclamaban a Mikey por no tener a Yucchi en su división. La estimaban mucho. Y estaba un poco enfadado con su hermano menor por la brusquedad con la que trató a la castaña, aunque fuera accidental, pero ligeramente divertido por la situación. La chica estaba bien, solo desmayada, no había nada de que preocuparse y ellos podrían aprovechar para molestar un poco a Mikey.

- Y a Haru- nii. -Agregó Senju un poco de su leña al fuego para molestar más al que consideraba su mayor rival.

- Tu no te metas, Senju. - Reclamó Mikey, enfurruñado porque al parecer, medía ToMan se le revelaría si algo le pasaba a la chica entre sus brazos. - ¡Y no le digan nada a nadie!

Y así, enfurruñado, emprendió camino con la desmayada entre sus brazos, hacía el interior de su casa. Con Emma, Hina y Senju siguiéndole el paso de cerca, para que no volviera a cometer un acto de homicidio contra la pobre chica.

Los miembros de Tenjiku les abrieron paso sin decir ni protestar nada. La casa Sano, al ser el hogar de Shinichiro, "El rey más débil", Izana Kurokawa, "El rey" y Mikey, "El invencible", era un lugar sagrado y neutral. Sin mencionar que era el dojo en donde solían practicar algunos altos rangos de ToMan, Tenjiku y Black Dragons. Y los enfrentamientos y peleas entre miembros de las tres pandillas, estaban estrictamente prohibidos en los alrededores de la casa.

Además, cualquiera que se atreviera a ver mal, o de forma morbosa, a Emma Sano, sería enviado a emergencias con todos los huesos de las extremidades rotas, con la quijada fracturada y el cráneo partido.

Shinichiro, Wakasa, Benkei e Izana se quedaron atrás, viendo como Mikey era acosado por preguntas, reclamos y regaños de las tres féminas.

- Entonces, ¿ella es esa tal Yucchi? - Preguntó Izana a su hermano mayor.

- Si, esa es Yume. - Afirmó el pelinegro, acabándose su cigarrillo. - Le debemos mucho. - Dijo refiriéndose a lo de Emma, Pahchin y Draken. Y con ellos, la estabilidad mental de su pequeño hermanito. - Y tiene todo mi permiso para ir y venir de esta casa como se le dé la gana.- Shinichiro le palmeó la espalda a su hermano, juguetón. - Avísales a tus chicos: Que Yume y Hinata Tachibana, no se tocan.

- Esta bien. - Aceptó de acuerdo con el. Era verdad que a ambas chicas les debía mucho. Emma les había contado la forma en la que la salvaron, sin conocerse, de unos bastardo en un callejón. Por supuesto, Mikey y el se encargaron personalmente de esos desgraciados. - ¿Es de ToMan?

Porque Mikey la reclamó como suya, pero no en un aspecto romántico o posesivo como de pareja, no. Lo hizo como quién reclama a un miembro de su pandilla, y el sabía mucho de eso. Por un tiempo, Mikey y él se pelearon por la pandilla a la que pertenecería Muto Yasuhiro. Al final, y para no terminar con una guerra entre ambas pandillas, antes de tiempo, Shinichiro tuvo que intervenir y le dejaron la decisión a Mucho, quién, luego de prometerle a Izana que protegería y cuidaría de Mikey, eligió a la ToMan.

- No lo sé, creo que por ahora es una callejera que adoptaron. - Rio el mayor.

- No parece callejera. - Recordó sus ojos, y la firmeza ante la presión que ejercía. Lo miraba como si no tuviera miedo y en verdad estuviera dispuesta arrancarle la oreja sin importarle las consecuencias, solo porque hizo ademán de tocar a la pelirosa. - No parece saber pelear.

- Bueno, no es del tipo de callejera a la que estamos acostumbrados. - Se encogió de hombros, y emprendió camino a su hogar, con Wakasa y Benkei tras el. - Pero es ruda y parece no tenerle miedo a nada. Ni siquiera titubeó ante ti, y le dejaste la muñeca morada. Mas vale que no se la hayas roto.

Izana se ciscó un poco al ser descubierto. - No le pasó nada. No soy un bastardo. - Se defendió, porque, a pesar de que la estaba agarrando con fuerza, no ejerció la suficiente presión ni movimientos bruscos como para rompérsela. - Entonces, ¿no es de ToMan? - Repitió la pregunta de nuevo.

Shinichiro se dio cuenta del interés que despertó la castaña sobre su hermano. - ¿Por qué? ¿La quieres en Tenjiku? - Le devolvió la pregunta, observando la reacción de su hermano.

- Mejor no lo hagas, Izana. - Se metió Wakasa en la conversación. - Ya escuchaste, esa chica esta rodeada de pretendientes.

- No la quiero como novia. - Se quejó. - Solo tengo curiosidad de cómo salvó a Pahchin y a Draken, siendo tan débil. - Porque claro que el escuchó sobre los rumores y las noticias que burbujearon y se esparcieron como espuma, un día después de la pelea del festival Musashi. Todos hablaban sobre la aparición de la "Enfermera de ToMan" que le salvó la vida al sub- comandante de la Tokyo Manji y luego curó a las divisiones. Y de "La novia de la muerte", que mandó a la mierda a Hanma Shuji. Además, de escuchar el chisme del propio Mikey. - ¿Es tan inteligente y astuta como dicen?

Shinichiro de encogió de hombros, restándole importancia. - Lo es, pero si vas a descubrirlo por tu cuenta, por favor, no vayas a ser muy rudo con ella. - Pidió, llegando a la entrada de su casa.

Izana no entró, el debía salir a poner un par de correas a los asuntos que le esperaban en Roppongi. - Tal vez se la robe a Mikey. - Dijo burlón. - Si es tan buena como dicen, Tenjiku debe tenerla.

Los tres adultos se mofaron, ya veían una nueva pelea entre ambos hermanos en el futuro cercano.

Shinichiro sintió lástima por Yume. - O podrían preguntarle a que pandilla quiere pertenecer y no intentar robarla como novia de pueblo. - El pelinegro le frunció el ceño.

- Esa es una excelente idea. - Izana, sin decir nada y con solo una señal de la mano, movió a todos los chicos que esperaban frente a su casa y les ordeno que se subieran a sus motos. - ¡Gracias! - Gritó mientras arrancaba y desaparecía, sin darle tiempo al mayor de reclamar.

- Pobre Yume. - Se compadeció Benkei.

- Mejor adviértele que podría ser secuestrada por tu hermanito. - Se burló Wakasa, entrando a la residencia Sano como si fuera su casa.

Shinichiro gruñó, sobándose la cara con una mano mientras se compadecía de la pobre y desmayada Yume.

Tenía que advertirle que ahora tendría que lidiar, no solo con los caprichos de Mikey, sino también con los caprichos de Izana.

- ¿Y si mejor se la llevo a los Black Dragons? - Meditó en voz baja. - Cualquier cosa es mejor que tener que lidiar con esos pequeños tiranos. - Rezongó entrando en la casa.

***********************

- ¿Y cuanto tiempo se deja en la estufa? - Emma, junto a Hina, removían la olla que contenía una mezcla de arroz, leche y canela.

- Hasta que espese un poco. - Yume que se encontraba ahora sentada junto a la encimera de la cocina. Despertó luego de unos minutos, desorientada y con más de una neurona muerta, en el sofá de la casa Sano.

Rodeada por Emma, que esperaba preocupada, Hina, que regañaba a un avergonzado Mikey, y Shinichiro, Wakasa, Benkei y Senju.

En cuanto despertó, Hina y Emma se abalanzaron sobre ella, aliviadas, y Mikey se disculpó y rogo porque no le dijera a Takemichi que la asfixió hasta la inconsciencia.

Yume prometió que no le contaría nada a su amigo, si el se la guardaba y la dejaba cometer una travesura, fuera cual fuera en el momento que ella quisiera. Sin consecuencias ni regaños. Mikey aceptó sin pensárselo mucho porque confiaba en la castaña y no creía que pudiera hacer travesuras peores que Baji o Smiley.

Qué equivocado estaba. Pero ese es tema para otro momento.

- ¿Y eso como cuanto es? - Senju, sentada a su lado en la encimera, se había presentado formalmente a la chica y bombardeado con miles de preguntas en cuanto despertó. De esa forma se enteró que era la chica que, ahora, todos apodaban como la "Enfermera de ToMan".

- De veinte a treinta minutos. - Yume y Senju, por alguna razón, hicieron clik prácticamente de inmediato.

Y Yume no tuvo ningún problema en responder a todas sus preguntas, omitiendo algunos detalles, incluyendo las que concernían respecto a Sanzu. Quien Yume no tenía ni idea que fuera hermano de Senju Kawaragi y Takeomi Akashi. Para Yume, saber que Haruchiyo Sanzu era en realidad Haruchiyo Akashi, era una mina de oro en información.

- ¿Jugamos algo mientras esperamos? - Propuso Emma, con una sonrisa emocionada.

Luego de que Yume despertara y confirmara que estaba bien, Shinichiro y los otros dos adultos se retiraron al taller del mayor, diciéndoles que si necesitaban algo podían llamarlos. Y Emma corrió a Mikey a su habitación, la cual estaba un poco apartada de la sala y la cocina, donde estaban en ese momento y pasarían toda la noche.

Y, a petición de Emma, Yume les enseñó a hacer un postre fácil con los ingredientes que tenían a la mano: arroz con leche.

Era un postre muy rico y sencillo que solía sorprender a los japoneses, pues no estaban acostumbrados a comer el arroz como postre.

- Yo tengo una pregunta. - Se apuró Senju, mirando a la castaña. - ¿Es cierto que las latinas bailan bien?

Yume rio, estaba acostumbrada a esas preguntas. - Pues, no todas las latinas sabemos bailar bien.

- Tu sabes bailar bien, ¿no? - Sonrió Senju, bajando de su asiento.

- Si, pero no porque sea latina. - Se quejó Yume, riendo. - De lo que me he dado cuenta es que la forma en la que se baila en Latinoamérica y en Japón son muy distintas. Por eso los extranjeros creen que todos bailamos muy bien.

- ¿Cómo? - Hina también estaba curiosa, pero no se animó a preguntar. Agradecía a la peliblanca por preguntar primero.

- Si...¿Cómo explicarlo? - Yume se levantó de su asiento y se alejó un poco de la encimera, para darse espacio. - En Japón se baila mucho con las manos. - Yume movió los brazos, imaginando que bailaba una canción de las que colocaban en los antros. - Mantienen su cuerpo recto y mueven más los pies, dan muchos saltitos o se balancean de lado a lado. - Recreó la forma en la que veía que siempre bailaban los chicos de su edad en los antros o clubes. - Pero, nosotros bailamos más con las caderas y el torso. Pegados a nuestras parejas para tener más contacto. - Yume meneó las cadera, al ritmo de la canción en su cabeza. - Además, nuestra música es completamente distinta y por eso se baila distinto. - Explicó, sacando si celular para buscar una canción, puso la primera que encontró en su galería. - Miren, les muestro.

La canción empezó a sonar clara y encendida desde el primer momento.

"Nananana nananana nananana na
Nananana nananana nananana na
Nananana nananana nananana na
(You know)"

Yume dejó el celular en la encimera y se preparó para tomar el ritmo. Relajó los hombros, las caderas y las piernas.

"Los capos están ready
Las mami's están ready
Y en la calle 'tamos ready
Yeah, yeah, andamos ready
Los barrios están ready
One, two, get ready
(Come on)
(Oh, oh, oh)"

Empezó con meneos leves, para soltar sus caderas y entrar en ambiente. Hizo algunos círculos para la parte fuerte que seguía.

"Rompe, rompe, rompe (bien guilla'o)
Rompe, rompe, rompe (ese cuerpo ella lo)
Rompe, rompe, rompe (bien guilla'o) (Are you ready?)
Rompe, rompe, rompe (break it down)
Rompe, rompe, rompe (the way she moves ella lo)
Rompe, rompe, rompe (break it down)
(Let's go)"

Con cada "rompe" que salía en la canción, ella hacía saltar sus caderas y complementaba el movimiento con movimientos de pecho y hombros.

"My boo no se limita a la hora de romper su pum-pum
Con curva' más caliente' que el sur, right thru
Enséñame si tienes la actitud, mami
Dale, go, dale, go, dale, go-go
Tiempo llego el momento, baby, de perder el control
Trabájame ese cuerpo ma' que un shot de Winstrol
Sube ese temperamento, dame movimiento lento, lento ella lo"

Con esos estribillos, y gracias a que eran solo chicas, Yume se dio la libertad para bajar y subir su cuerpo, sensual. Abriendo un poco más las piernas y doblando ligeramente las rodillas para despegar los tobillos del suelo. Se dejó llevar por la canción.

- ¡Enséñame! - Saltó Senju, sonrojada y emocionada, en cuanto ella terminó de bailar y empezaba una canción nueva.

- ¡A mi también! - Pidió Emma, sonrojada como las otras dos chicas. - ¡Eso fue muy sexy!

- ¡Y a mi! - Hina no se quedaría atrás, claro que no. Ella también quedó impresionada por los movimientos de cadera de la chica, en verdad que la forma en la que bailaban era muy distinta. -¿Cómo hiciste saltar tu trasero de esa forma?

Yume se carcajeó. - Les enseño, pero no en la cocina o vamos a romper algo. - Accedió, tomando su celular y caminando fuera de la cocina.

- ¡Si! - Festejaron las chicas, siguiéndola.

Yume, llegó a la sala, terminando de colocar una alarma para dentro de 15 minutos, no quería que el arroz se le quemara.

Mientras lo hacía, y escuchaba las voces emocionadas de sus amigas de fondo, se percató de que tenía mensajes nuevos de un número desconocido.

"Hola, linda."

"¿Me extrañaste?"

"Yo a ti si. No sabes como me muero por verte de nuevo."

Eran los tres mensajes que tenía en pantalla. ¿Eran de Smiley o Angry? No, no creía que fueran de la pelusita azul, era demasiado tímido como para enviarle mensajes así.

"¿Quién eres?"

Envió, mientras veía como Senju y Hina apartaban la mesita de centro y recorrían los sillones para darles espacio.

"Tu futuro esposo. <3"

Recibió como respuesta casi inmediata, con eso, Yume se convenció de que estaba hablando con Smiley.

"Ya te lo dije, Smiley. Estas al final de la fila, pero sigue participando. Por favor ;)"

Dejó el celular luego de enviar ese mensaje y se concentró en las lecciones de baile intenso y sensual para sus amigas.

Luego, comieron el arroz con leche. Las tres chicas estaban encantadas por el sabor, tanto que incluso Emma se apiado de su hermano y llevó un poco a la habitación de Mikey, quien volvió a la cocina en menos de cinco minutos para llenarse el plato hasta el tope y escapar a su cuarto antes de ser regañado por su hermana.

Se la pasaron jugando, platicando, conociéndose y riendo casi toda la noche hasta que se rindieron al sueño.

Yume no volvió a revisar su celular hasta la mañana siguiente. Un mensaje la esperaba en la bandeja de entrada.

"Oh, preciosa. No me tientes, que no sé si podré contenerme después."

Fue el mensaje con el que despertó.

Y, lamentablemente, Yume seguía pensando que era el Kawata mayor.

Gran error. 



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