Kate cogió el coche, ya que hoy su madre le había pedido que fuera ella al supermercado. Al parecer a su madre le daba vergüenza ir y la criada, que era la que solía ir, no podía. Así que ella, que no tenía problema, fue. No se hubiera podido imaginar a su hermana Jane allí, le entraba risa de solo pensarlo. Llegó, aparcó el coche y entró en el gran establecimiento. Sacó la lista de la compra que le había hecho Sharon, la criada, y decidió ir pasillo a pasillo para no perderse. La verdad es que le parecía bastante entretenido y no entendía a su madre, qué vergüenza podía tener! Estaba tranquila, cogiendo de los estantes lo que le hacía falta, y de repente, le pareció ver una cara conocida. Era Howard!
-Qué hace ese miserable aquí! Voy a intentar que no me vea -se dijo a sí misma.
Y así hizo, trazó un extraño camino para no ser vista por Howard, pero no sirvió para nada. Ella salía de un pasillo, él de otro y se chocaron. Sus miradas se cruzaron y se quedaron mirándose unos segundos. Kate, al darse cuenta, se fue corriendo. Al mirar a Howard, descubrió que aún estaba enamorada de él.
-Eso no puede ser! Él te rompió el corazón, Kate -se repetía a sí misma por dentro, mientras hacía fila para pagar.
Por fín, terminó de hacer la compra y salió a donde había dejado su coche cargada de bolsas. Llegó allí, abrió el maletero y empezó a descargar las bolsas. En ese instante, le pareció volver a ver la cara de Howard. No se lo podía creer, habían aparcado al lado.
-No me sigas a todos lados, Kate. Estás obsesionada conmigo, eh! -bromeó Howard.
-Imbécil! Lo aparqué aquí porque es la zona de los coches más caros, por lo visto. No querías que lo aparcara en la zona de chatarras! -le respondió Kate algo enfadada.
-Excusas! Ajajaja Seguro que aún no tienes novio, por eso estás de tan mal humor.
-No tengo, y? No necesito. Y tú? Si no vas a encontrar a nadie mejor que yo! -dijo Kate en un tono mucho más tranquilo, siguiendo el juego a Howard.
-Pues sí, Charlotte es mejor que tú y estoy saliendo con ella.
Kate se quedó sorprendida al escuchar esto. Qué hacia con esa!
-Ya veo, ella será la culpable de que te hayas dejado el pelo largo. No te queda bien, How.
Después de este intercambio de palabras, de acusaciones y de tonterías, los dos cogieron sus coches y se fueron por distintos sitios. Pero, no podían evitar esconder que este encuentro iba a marcar un antes y un después en sus vidas.
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Danielle no soportaba más la situación con Thomas, pues estaba claro que ella no le importaba nada. Después de varios días de reflexión, pensó que lo mejor sería alejarse de él. Ella no quería acabar con la relación, solo que Thomas reflexionara y que cada uno se dedicara su espacio. Por eso, decidió alquilar un piso sola con parte del dinero que su padre le enviaba. Tenía ya las maletas preparadas, pero no sabía como decírselo a Thomas para que este no se molestara. Al final se lo comentó lo más tranquilamente que pudo, y esta vez él sí le hizo caso porque vio que llevaba una maleta. No se molestó, entendió lo que pasaba y los dos quedaron para verse el próximo sábado. Al salir, Danielle sacó un papel con la dirección del piso, que no quiso decir a Thomas, y se preparó para ir allí. Cogió el metro y en unos minutos llegó. Era un piso pequeño, tampoco necesitaba más. Acomodó sus cosas y se puso a limpiar. Cuando terminó, estaba cansada y se tumbó en el sofá. En ese momento, se puso a ojear una libreta que tenía a su lado. Allí, encontró el teléfono de Gary y no dudó un momento en llamarle. Él contestó enseguida a la llamada, sin embargo, Danielle, al escuchar su voz, dudó en que contestar.
-Gary, qué alegría escucharte! Qué tal estás?
-La alegría es mía, pensé que ya no te acordabas de mí.
-Sí que me acordaba, pero no sabía donde había guardado tu número. Bueno, ahora si me vas a responder y contarme qué tal estás?
-Pues claro! Estoy bien.
-Solo? Gary, ahora eres famoso y tienes la repercusión que querías, y no eres feliz?
-Lo soy, pero podría ser más si tuviera a alguien que me amase.
-Seguro que encontrarás a alguien, eres una gran persona. Qué te parece si quedamos mañana para contar como nos ha ido en este año y medio?
-Vale! Te parece bien que quedemos en la cafetería que esta cerca de donde vivíamos antes?
-Perfecto! Pues... Hasta mañana!
-Hasta Mañana!
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Jane se despertó, se fue al baño de su habitación y se miró al espejo. Se le notaba en la cara que había estado llorando, se la lavó y bajó al salón. Afortunadamente, no había nadie en casa, así que nadie le haría preguntas. Le supo extraño que no estuviera Sharon, aunque lo peor fue que no podía desayunar porque ella no estaba. Aunque tenía hambre, se sentó en el sofá y puso la televisión, eso al menos le tendría entretenida. Pasó los canales y decidió dejar el canal de musica, que entre los demás, era su preferido. Estuvo unos minutos viendo los videos musicales que ponían, pero como se aburría decidió coger un libro para entretenerse. Justo cuando iba a apagar la televisión para empezar a leer, creyó reconocer a los chicos que aparecían en el video que estaba ahora en el canal de televisión. No se podía creer que fueran los mismos chicos con los que había vivido unos meses. Se sentó y se quedó atenta a la televisión. La canción le gustaba, aunque parecía que escondía un mensaje secreto que no le hacía gracia, y debía reconocer que los chicos cantaban bastante bien. Cuando acabó el video, apareció el nombre de la canción "Pray" y un mensaje en el que ponía que en media hora Take That iba a estar en el programa para hablar de su disco "Everything Changes". Por lo visto, Jane se enteró en ese instante que los chicos eran famosos. Apagó la televisión, se fue a su habitación y se vistió. Estaba dispuesta a ir al plató de televisión, no sabía por qué, pero su corazón se lo pedía. No tenía a nadie que la llevara, así que decidió llamar a su prometido Sebastian. Él accedió a llevarla, pues Jane le contó que necesitaba hablar con alguién que trabajaba allí. Al llegar, Jane enseguida vio al grupo, ya que el plató no era muy grande. Le dijo a Sebastian que se quedara a esperarla en un rincón, que ella solo tardaría un momento. Jason vio a Jane acercarse y pensaba que era un sueño, Howard se encargó de decirle que era verdad. Los dos entraron a su camerino.
-Qué haces aquí? -le preguntó Jason a Jane, extrañado.
-Ni yo misma lo sé, pero necesitaba verte. Pero, no te hagas ilusiones, he venido, te he visto y ya.
-Por lo que veo sigues igual, pero estás más guapa.
-Tú ya no tienes la cresta ni la perilla, ahora pareces un chico bueno -le dijo ella tocándole la parte de la barbilla donde antes Jason tenía la perilla.
-Claro! Un chico bueno para tí, una chica buena.
Se quedaron mirándose el uno al otro, Jane cogió a Jason del cuello y le besó. No pararon de besarse durante unos minutos, y Jason empezó a levantar la camiseta de Jane y coger su cintura, pero ella le paró
-Qué haces??? -le dijo Jane echándole la bronca.
-Pensé que esto es lo que querías.
-Pues no. O no recuerdas que soy una mujer decente? Tengo a mi prometido fuera! Creo que no debería haber venido. Toma, este es mi teléfono, no sé por qué te lo doy, pero cógelo.
Jason cogió el papel y se lo guardó, sonriéndo, ya que sabía que Jane no le había conseguido olvidar.
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Mark vio que Jane entraba en el camerino de Jason. Se encerró en el suyo, y se puso a pensar. Cómo le gustaría a él estar así con Emma! Cada día la echaba más de menos, y el no tenerla se hacía insoportable para él. Pegó un puñetazo en la mesa, con el que se hizo daño, y se prometió, diciéndose a sí mismo mirándose al espejo que iba a hacer todo lo posible por volver a estar con ella otra vez, y cuando decía todo lo posible decía todo lo posible, le daba igual si estaba bien o mal o si era fácil o díficil, pero estaba cansado ya de esa situación.
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Emma estaba preparando las cajas para meter en el camión. La mudanza les iba a costar mucho, pero ers necesario. Su madre necesitaba una casa mejor para su recuperación, y eso era lo que más importaba. Sus hermanos estaban cansados de recoger sus cosas, pero Emma se encargó de que el viaje fuera lo más ameno para ellos. La dedicación de Emma hacia su familia era grande, pues para ella eran lo más importante. Sabía que ese sacrificio le estaba alejando de su propia vida pero a ella no le importaba, pues sin Mark ella no quería nada más. Además, sería muy difícil encontrar a alguien que entendiera su situación y comprendiera su sacrificio, y Mark lo hizo. Emma no escondía, que en ocasiones lamentaba haber escrito aquella nota que cambió el destino de su vida, pero no le había quedado otro remedio. Cuando llegaron a su nuevo hogar, fue Emma la que se encargó de colocar todo, de limpiar y de acomodar a su madre y hermanos, por lo que acabó el día más cansada de lo normal y se fue a dormir.
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Sarah había cambiado, eso ya era evidente. Se reunió con su amigo Chris, en el club de tenis, para explicarle todo y que no se alarmara.
-Hola Chris! Cuánto tiempo sin verte! Qué tal estás? -dijo Sarah saludándose.
-Hola Sarah! Yo estoy bien y tú? Tengo que decir que estoy intrigada por tu llamada.
-Estoy bien, y no te alarmes, te he citado aquí porque necesito que sepas una cosa.
-Soy todo oídos, cuéntame.
-Bueno, en los últimos días muchos han notado mi cambio y puede que tú también. Y sí, lo reconozco, he cambiado. Y ahora te voy a contar la razón. Un día, estaba yo en mi habitación y de repente, mi madre entró llorando. Me asusté porque nunca la había visto así, ella siempre ha sido una mujer muy fuerte. Pero en ese momento la ví débil. Se acercó a mí, y me explicó por qué lloraba. Al parecer, descubrió que mi padre la estaba engañando y la había estado engañando durante todo su matrimonio. Por este motivo, mis padres están divorciándose. Entonces, mi madre me dio una gran charla y me dijo que no creyera en lo que ella me había educado, que buscara mi propio amor y que no dejara que ellos me lo buscaran por mí, pues ella si se había dejado y todo le había salido mal. Ella nunca ha sido feliz desde que se casó con mi padre, excepto cuando yo nací, por lo que no quiere que pase por lo mismo y solo quiere que sea feliz. Y eso es lo que estoy intentando hacer.
-Menuda historia! Yo soy de mente cerrada, lo reconozco, pero estoy con tu madre. Los matrimonios concertados no suelen funcionar y la única manera de ser feliz, es buscar el amor por tí misma. Así que hazlo.
-Muchas gracias, Chris. Eres un gran apoyo para mí.
-Gracias a tí. Tú siempre has estado a mi lado, y yo también lo pienso hacer. No me importa lo que pienses, ni lo que hagas... Cómo está Jane? -dijo Chris, cambiando de tema.
-No sé.
-Pero, no es tu mejor amiga? Se supone que debes saber cómo está.
-Eso era antes. Ahora mi mejor amiga es su hermana, Kate.
-Y eso?
-Jane no ha cambiado y solo hace que juzgarme, sin embargo, Kate me ayuda y me escucha.