Temporada 5 Episodios 19 y 20
Emily:
Después lo ocurrido ese día, la pelea y la cirugía fallida, Derek renunció al menos temporalmente ya que hoy esta de vuelta para ver el caso de Izzie, quien fue diagnosticada con cáncer.
Ahora estoy en el mesón terminando de llenar una ficha para luego ir a la habitación de Izzie, puede que no hable mucho con ella pero si con Alex y ambos necesitan apoyo. Levanto la vista para encontrarme a Derek caminando junto a Richard, es su primer día desde la craneotomía fallida.
—Hola, Georgie —saludo cuando se me acerca—. Iba a la habitación de Izzie, ¿vas conmigo? —niega—. ¿Por qué?
—No sabía que estaba enferma. Cristina se lo dijo a Bailey, y ella a mí. Izzie confiaba en Cristina. Fui el último en enterarme.
—Eres su amigo —le recuerdo—. No creo que ella ha querido...
—Ya no quiero hablar de eso —me interrumpe—. Quiero trabajar. ¿Tienes espacio?
—Sí —tomo las carpetas—. Unos post operatorios y un bypass...
—Gracias, Emmie —me los quita—. Te veo luego.
Suspiro pesadamente mientras lo veo alejarse, niego con la cabeza, debería estar con su amiga y no sintiéndose mal por ser el último en saber. Recibo un llamado de Alex y otro de Derek por lo que dejo de pensar en George y apresuro el paso.
Al ingresar a la sala saludo rápidamente a Alex para luego posicionarme junto a Derek, el neurocirujano me da una leve mirada antes de volver la vista al frente. Izzie esta acostada en la cama con la bata de paciente y deja de tejer para observarnos.
—Excelente —dice la rubia—. Empecemos.
—Como sabes, tienes melanoma metastático en etapa 4 —informa Bailey—. Planeamos cirugías y procedimientos en las próximas semanas.
—Vimos metástasis en el hígado, así que en una de esas cirugías la doctora Bailey y yo haremos la resección —agrega Richard—. Le pedimos a la Dra. Parker de Obstetricia que recolectara óvulos sanos antes de los rayos.
—Cierto —murmura Izzie—. Bebés.
Bailey le sonríe levemente.
—Dejaremos la opción abierta por si quieres.
—Pero la prioridad es tratar la metástasis cerebral. Me sorprende que no la viéramos —menciona Derek—. Provoca dolores de cabeza, ataques, alucinaciones. Ojalá la lesión tenga márgenes definidos y la extirpe.
—¿Ya terminaron? —pregunta otra doctora morena, frunzo el ceño ante su tono poco amable—. En las próximas cuatro semanas, te harán tres cirugías mayores, y siete procedimientos ambulatorios para las metástasis halladas. Es probable que encontremos más. Quizás haya que hacer más cirugías. Más vale que te acostumbres a la idea. Te haré rayos, quimioterapia e inmunoterapia. El tratamiento será agresivo y difícil. Prepárate. Yo supervisaré todos tus procedimientos, incluido el de hoy. Eso significa que todos estos cirujanos ahora me responden a mí.
Siento a Derek tensarse levemente a mi lado, frunzo el ceño ante la actitud arrogante de la doctora.
—Bienvenidos a cancerología, compañeros —dice antes de retirarse.
Derek le da una leve sonrisa a Izzie antes de salir de la habitación, acaricio el hombro de Alex antes de retirarme. Le quisimos dar espacio a Izzie con sus amigos, además cada uno debe seguir con su trabajo.
⋯
El jefe me busca para hablarme de Karev, le dio la tarea de ayudar a preservar los óvulos de Izzie con su semen. Decido ir a ver como esta mi amigo. Toco la puerta de la sala de guardia esperando alguna respuesta.
—Dije que se fuera.
Escucho la voz de Alex e ingreso de todos modos, tomo la perilla y la giro con facilidad, no esta cerrado. Una vez adentro cierro la puerta y lo veo sentado en la cama.
—Dejaste la puerta sin cerradura —señalo—. Si no quieres que alguien entre debes cerrarla.
—¿Te mandó el Jefe?
—No —niego, me siento en el sofá—. Vine por mi cuenta, por si necesitas hablar. Algo me dice que necesitas un amigo, y adivina qué, estoy disponible.
Me mira con cara de "¿enserio?", alzo una ceja y suelta un bufido. Sabe que soy su amiga, además soy muy buena escuchando.
—¿Crees que hablar me ayudará? ¿Crees que un cubo lleno de mi esperma arreglará todo? Es estúpido —exclama molesto—. ¡Esto es estúpido!
—Sigue —lo animo a hablar—. Escucho.
—No pueden meterle esas cosas en la cabeza a la gente —se levanta abruptamente—. Aunque ella congelara los embriones, ¿crees que vaya a poder usarlos? ¿Crees que va a seguir aquí? ¿Crees que va a sobrevivir a esto? ¿Crees... —se restriega la cara—. Creo que... Me dijo que veía un fantasma. Estoy tan acostumbrado a tantas mujeres locas en mi vida que no... —niega con la cabeza—. Soy doctor. Y ni siquiera se me ocurrió... Y ahora ella... Esto es...
—No es tu culpa, Alex —le digo con calma—. La situación apesta, pero no es tu culpa. No controlamos las enfermedades, solo pasan.
—Esto está mal. No debía pasar así ¡Es desastroso!
—Lo sé.
—Odio esto, Ems —vuelve a sentarse—. No era así... No era así como íbamos... No era así como quería hacerlo. No es así como Izzie y yo tendríamos que hacer un bebé.
—Lo sé. Pero la vida no es justa.
Me levanto del sofá para acomodarme junto a él en la cama, mi brazo rodea su cuerpo y dejo que descanse su cabeza en mi hombro mientras se desahoga.
⋯
Ingreso al área de Oncología y busco una sala en específico. El ruido de las maquinas hace eco en mis oídos, me detengo en seco al ver a una sola persona allí. Izzie tiene la bufanda terminada en su regazo y una leve sonrisa en el rostro.
—Hey —saludo amablemente—. Espero que no te importe que venga a verte.
—No, no —sonríe aliviada—. Esta bien, es lindo ver a alguien.
—¿Terminaste esa bufanda en un día? —pregunto sentándome a su lado—. Lindo color.
—Tenía unas horas libres. Tuve mucho tiempo libre.
—¿Nadie vino a visitarte?
—Aparte de ti y Bailey, no —me da una leve sonrisa—. No importa. Si yo fuera ellos, tampoco querría venir.
—¿Ni siquiera Alex? —cuestiono de nuevo, niega levemente—. Que idiota.
—No tienes que quedarte hasta que me lleven a cirugía, estoy bien.
—Lo sé, pero quiero hacerlo —señalo el tejido—. Y realmente me gustaría una de esas.
Entrecierra los ojos mientras me analiza, se detiene en mis facciones y luego en mis ojos.
—Creo que te haré una roja —asiente pensativa—. Te quería genial.
—Roja, como la sangre. Me gusta —le sonrío de lado—. Siempre quise aprender a tejer, nunca lo intenté.
—Si tuvieras tiempo de sobra te enseñaría.
—Tal vez pueda aprender lo básico.
Reviso la hora en mi reloj antes de acomodarme mejor en la silla. Saca otro ovillo de lana junto a unos palillos y comienza a explicarme. Pasan unos minutos hasta que la puerta se abre nuevamente.
—Oh, hola —saluda Bailey entrando—. ¿Alguien ha venido a visitarte?
—Solo Emily —me señala—. Pero esta bien, están ocupados con pacientes. Usted tampoco tiene que venir a verme.
—Sí tengo que hacerlo —asiente Bailey—. Tengo que ponerte esto antes de la cirugía. Y quería contarte cómo me fue con la cirugía de esta tarde.
—¿El señor del colón?
—La colectomía salió perfecta, pero cuando estaba ahí, vi una masa.
—No me diga, ¿era una masa grande? —cuestiona Izzie.
—Bastante grande, como un puño —prepara la inyección—. Esto va a arder un poco, al principio, pero sólo unos segundos —advierte—. Y tuvimos que movilizar la arteria mesentérica antes de reseccionarla y reconectar el intestino.
Izzie asiente levemente, con Bailey nos damos una mirada significativa. Sus amigos deberían estar aquí apoyándola, nadie debería estar solo en un momento como este.
⋯
Le doy una palabra de aliento a Derek antes de que ingrese a operar, me dispongo a buscar a alguno de los chicos, ya que ninguno paso por el cuarto de Izzie hoy. Encuentro a George en una sala golpeando un yeso con fuerza.
—Tanto enojo para una persona amable —intento bromear, me mira para seguir golpeando el yeso—. Fui la única persona que fue a ver a Izzie...
—Te adoro, Emmie —me interrumpe—. Pero no hablaré de esto.
—¿Por qué no? —me cruzo de brazos—. Eres su amigo y mi amigo, tienes que hablar de eso.
—Quizá sea porque le pregunté a Izzie 100 veces qué le pasaba, y simplemente me ignoró —otro martillazo—. Y luego, cuando necesitó ayuda, ella confió en Cristina —vuelve a golpear el yeso—. ¡Y no en todos nosotros!
—Es una de tus mejores amigas, y podría morir —le recuerdo—. También eso importa —me acerco a él para quitarle el martillo—. Vamos, dame eso.
—Emmie, para —pide en un susurro, sus ojos cristalizados—. Estoy bien aquí.
—No, iremos a esperar a Izzie —le digo, niega levemente—. Puedes intentar engañarte a ti mismo, pero eres como mi hermano y te conozco, sabes que te conozco. Y sé que te importa si vive o muere.
Una sola lágrima corre por su mejilla, me entrega el martillo por lo que lo dejo encima del mesón antes de tomar su mano y salir de allí rumbo al pasillo donde los demás esperaran a Izzie.
Al llegar nos encontramos con varios internos también esperando, Meredith y Cristina hablan en una esquina mientras Alex camina de un lado a otro. Con George nos apoyamos en el mesón y él me da una leve sonrisa.
—Gracias por ir a buscarme, Emmie.
—Cuando quieras.
Una leve sonrisa se instala en mis labios, volteo preocupada ya que Alex no ha dejado de moverse. Pasan las horas y todos algo nerviosos, Richard pasa por el lugar y se detiene al ver a tantas personas en el pasillo.
—¿Qué hacen todos aquí? —cuestiona el jefe.
—Esperamos a Izzie, señor —responde Alex.
—Tienen miedo —menciona el mayor—. Yo también.
Richard se queda en una esquina, también para esperar noticias de Izzie. Después de lo que nos parece una eternidad, Bailey sale al pasillo con noticias y todos la bombardean con preguntas.
—¿Vitales estables?
—¿Picos en presión intracraneal?
—¿Hubo tumor residual?
—Shepherd resección todo el tumor —informa, suspiro aliviada—. Estará en post anestesia una hora. Está bien.
Cierro los ojos y una leve sonrisa se instala en mi rostro, no soy cercana a Izzie, pero si a Alex y a él le importa ella. Agradezco al cielo que todo haya salido bien.
⋯
Tomo mis cosas dispuesta a ir a casa, pero antes debo ir a ver a Derek, casi ni lo he visto en su primer día de regreso. Lo encuentro en la sala de médicos de guardia.
—Hey —saludo—. Así que la cirugía salió bien —comento, asiente distraído—. ¿No deberías ir a celebrar con Mer?
—Me rechazó dos veces.
—Bueno... fuiste un completo idiota borracho al lanzar el anillo lejos —le recuerdo, me mira mal—. No juzgo, sigue hablando.
—Dijo que lo entendía y me perdonó por lo que pasó en el bosque. Pero rechazó de todos modos.
—Meredith cree en ti, impulsó a Izzie a pensar en el futuro porque sabía que tendrías éxito —apoyo mi mano en su hombro—. Solo tienes que pensar la forma de remediarlo.
Derek asiente pensativo, juguetea con la maquina entre sus manos mientras observa su bello facial.
—Al fin te vas a quitar esa barba —lo molesto—. Ya era hora.
—Necesito tu ayuda en una última cosa.
—Para mi neurocirujano favorito, lo que sea.
Me apoyo en la mesa mientras él se afeita, cuando termina nos disponemos a buscar tomografías y casos en los que él que trabajo con Meredith. Lo ayudo a pegarlos en el ascensor para luego irme a casa.
⋯
Mark me recibe en la mañana con un vaso de café y seguimos caminando por el pasillo del hospital. Anoche se quedo con Lexie y hoy tuvo un incómodo encuentro con Derek en la cocina.
—Venía riéndose con Meredith y en cuanto me vio quedo en silencio —enfatiza—. Solo silencio, me ignoró por completo para ir a hacerse un café.
—Lo va a superar, son mejores amigos desde hace años —le recuerdo—. Superó que te acostaras con Addie.
—Ni le recuerdes eso o será peor. Siempre encuentra una forma de enojarse conmigo.
—Al diablo con Derek —le doy un sorbo a mi café—. Me tienes a mi.
Me da una sonrisa divertida antes de seguir caminando. Nos encontramos con Arizona, la pareja de Callie, la conocí el otro día y me pareció una chica increíble. Tenemos entendido que hoy viene el padre de Callie a visitarla y es algo especial.
—¿Ya llegó? —preguntamos.
—¿Hablan del papá de Calliope? —rebate ella—. La respuesta es no sé, porque no voy a conocerlo, es demasiado pronto.
—¿Y Torres está de acuerdo? —cuestiona Mark.
—Fue su idea. Vino sólo por un día, luego se irá. Sin desorden ni alboroto.
Apenas Arizona termina de hablar las puertas del ascensor se abren revelando a Callie y su padre. En eso aparece George y Callie le dice que corra por su vida pero este no le hace caso, el señor Torres lo toma por el cuello de la bata para estamparlo contra la pared cercana.
—Uhhh —exclama Mark a mi lado.
—¡Papá!
—Dame una buena razón por la que no debería matarte —dice Carlos Torres tomando el cuello de George—. Cometiste adulterio.
—Déjalo —pide Callie, señala a Mark—. Yo dormí con él antes de divorciarnos, así que no fue solo George el que me engañó.
El padre se Callie deja ir a George y este sale corriendo de inmediato, ahogo una risa cuando toma a Mark de la bata para estamparlo contra la pared.
—Dame una buena razón por la que no deba matarte.
—Mark Sloan —se presenta—. Es un placer.
—Mark es sólo un amigo —insiste Callie—. Soy feliz. Salgo con alguien ahora y soy feliz, ¿de acuerdo?
Luego de unos segundos deja ir a Mark y este se va rápidamente. Con Arizona compartimos una mirada algo espantada, le sonrío deseándole suerte antes de irme, no quiero seguir en este campo de batalla.
⋯
Ingreso a la sala para encontrarme a Callie caminando de un lado para otro mientras Arizona intenta descifrar lo que dice, pues esta hablando en español.
—¿Me mandaste a llamar, Arizona?
—Eres como su mejor amiga, ella me habla de su amistad. Y yo estoy desconcertada —menciona acercándose—. Y ni te digo de los niños enfermos...
—Hablo un poco de español —la interrumpo—. Vete, yo me encargo.
Arizona me sonríe aliviada antes de salir de la sala, volteo para ver a Callie moviéndose de un lado a otro mientras mueve sus manos efusivamente.
—Y de repente va a entrar así y decirme que no puedo...
—Oye, te adoro —la tomo de los hombros—. Deja de hablar en español que solo manejo lo básico. ¿Qué demonios pasó?
—Mi papá me llevará a casa —informa—. Hablará con el jefe, me obligará a renunciar a mi trabajo y a mi relación que no admite que existe.
—Dile que está loco, es tu vida. Puedes hacer lo que quieras.
—No lo entiendes —suspira cansada—. No hay nada que él no haya hecho por mí. Me pagó la universidad, el estudio. Tengo un fideicomiso gigante. Quiere que sólo me preocupe por ser una excelente doctora. No ha hecho más que apoyarme toda su vida.
—Excepto ahora —murmuro con delicadeza, asiente levemente—. Callie, eres increíble. No tienes que sentirte por lo que te gusta. Eso no te define, tu situación amorosa nunca te definirá. Si alguien realmente te ama y respeta te aceptara tal cual.
La pelinegra me sonríe antes de darme un abrazo, desde que supo que mi primer beso fue con una chica ha recurrido a mi por consejos y demás. Callie es una gran persona, no merece que su familia le de la espalda por tener distintos gustos.
⋯
El problema de Callie con su padre me dejo pensando, miro el celular en la mesita mientras camino de un lado a otro. Freno en seco armándome de valor para llamar, tal vez es estúpido, pero necesito saberlo.
—Hola, mamá —saludo cuando responde—. ¿Estás ocupada? Puedo llamar luego.
—No, no. De hecho planeaba llamarte esta noche —contesta rápidamente—. ¿Cómo están las cosas por allá?
—Bien, todo bien. ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro. Lo que sea —enfatiza, me quedo en silencio—. Emily, cariño, ¿sigues ahí?
—¿Me querrías si fuera diferente? —cuestiono en un susurro—. Me refiero... si me gustaran otras cosas que tal vez a ti no —balbuceo—. ¿Me amarías a pesar de todo?
—Cariño, eres mi hija. Eres uno de mis grandes tesoros, te querría incluso si fueras un unicornio —admite riendo—. Mi amor por ti no cambiaría por nada.
—Yo también te amo, mamá.
—¿Se puede saber a qué viene todo esto? —pregunta con delicadeza—. ¿Pasó algo?
—No, a mi nada. Es solo... el padre de una amiga tiene problemas para aceptar la orientación sexual de su hija... son católicos creo.
—Que horrible —murmura—. Espero que entré en razón. Yo ni tendría que pensarlo, te amaría de cualquier forma y tu papá también.
Sonrío ampliamente, no puedo pedir unos padres más comprensivos que los que tengo. Nos quedamos en línea unos minutos, charlando de nuestros días y demás. La extraño, pero soy feliz aquí.
⋯
Ingreso al área de oncología y voy directo a la habitación de Izzie, me sorprendo al ver una cantidad de vestidos para novia. Alex entra detrás de mi con una bolsa con comida.
—Te traje la hamburguesa con queso —le informa—. ¿Estás segura de esto?
—¿Te sientes bien? —le pregunta Cristina a la rubia—. ¿No tienes naúseas?
—Sí, estoy muy bien —saca unas papas fritas y se las come—. ¿Ven?
—Hola —saluda Lexie—. Papas fritas. Las adoro.
—Meredith, apúrate.
—Este vestido me hace una mamografía —alega Meredith—. Me aplasta los pechos.
—Déjame verlo —insiste Izzie.
—Voy a quitármelo.
Apenas Meredith dice eso, la rubia comienza a hacer ruidos extraños como si se estuviera ahogando, todos nos preocupamos por ella incluida Meredith quien sale del baño.
—No me estoy ahogando —se ríe levemente, la miramos mal—. Estaba bromeando.
—Tienes que dejar de hacer eso —le reclama Cristina—. No es gracioso.
—Hice que Meredith saliera para verla con el vestido, y es divino.
—Dile que tiene que parar —pide Cristina.
—¡Izzie! —le reclama Meredith.
—Muy romántico —nos mira—. Es bonito, ¿cierto?
Con Lexie asentimos levemente, me llevo una papa frita a la boca y la soboreo.
—Muy bonito.
Meredith mira a Izzie con algo de reproche.
—Y veo que invitaste a más gente a que presencie mi humillación.
—No —niega Lexie comiendo—. Derek y Mark aún no se hablan, y tenrmos una cirugía de seis horas. Si no meto esa hamburguesa en un área estétil, no voy a soportarlo —me mira desesperada—. ¿Podrías ir a hablar con ellos? —mira a su hermana Ambas.
—Sí —asiento—. ¿Mer?
La rubia le da una mirada a Izzie quien asiente, Cristina va a ayudarle a quitarse el vestido y salgo con Lexie quien toma otro puñado de papas fritas. Voy a matar a Derek y Mark por ponerla nerviosa.
Los encontramos en el área de lavado preparándose para la cirugía, Lexie se mantiene detrás de mi mientras me cruzo de bazos y carrapeo ganandome la atención.
—Escuchenme bien. Antes de entrar allí y empezar a cortar a ese paciente, necesitan pedirse disculpas. Si no es por el paciente, haganlo por el golpe que recibí —señalo detrás de mí—. O por Lexie. Mírenla, le están saliendo granos y se le agrandaron las nalgas.
—Es cierto —murmura luego de masticar su queque—. Tuve que ponerme el pantalón con cintura elástica.
—Si no se piden disculpas, ella no va a asistirlos —agrega Meredith llegando, me mira—. ¿Ya se disculparon?
—¿Qué crees? —rebato—. No sé cuál de los dos es más cabezota o cuál tiene más ego.
—No pueden obligarme a asistirlos. Debería ser una época feliz —dice Lexie—. Tú deberías ser el padrino.
—El Jefe será mi padrino —informa Derek con seriedad.
—¿Qué? —exclamamos con Meredith.
Mark me da una mirada antes de entrar al quirófano, Lexie se queja levemente mientras se aferra a mi brazo. Tomo su mano para dejar a los futuros esposos, tienen mucho que resolver.
⋯
Después de un largo día lleno de operaciones solo quiero algo para distraerme. George me envía un mensaje para que nos encontremos en el bar de Joe. Al ingresar al lugar lo veo en la barra y lo saludo alegremente.
—Un whisky para ella, por favor —le pide a Joe.
—Escuché que estuviste increíble hoy —comento luego de dar un sorbo—. Con el tipo que salto por la ventana.
—Hunt dijo que sería un gran cirujano de trauma.
—Eres bueno bajo presión. Sé que serás uno de los buenos cirujanos de trauma si así lo decides.
—¿En verdad crees eso? —cuestiona mirándome—. ¿Qué seré buen cirujano?
—Ya lo eres, Georgie —sujeto su mano—. Ya eres increíble.
Me sonríe dulcemente, puedo estar teniendo un mal día, pero esa dulce sonrisa siempre logra alegrarme un poco. Le pide otra ronda a Joe y nos entrega los vasos, alguien se sienta a mi lado.
—Hola, Alex —saludo con una leve sonrisa.
George se remueve en su asiento y evita mirarlo, se que ambos no se llevan muy bien. Bebe un sorbo de mi trago debido al silencio incómodo.
—Hoy estuviste increíble, O'Malley —admite Alex—. Acabaste conmigo.
—Sólo hice lo que tenía que hacer.
—No, estuviste increíble. Yo no soy así —niega él—. Soy bueno, pero no como tú. No soy bueno bajo presión.
Su mirada sigue fija en la mesa, juguetea con sus manos mientras George también evita mirarlo. Puedo sentir la preocupación de Alex por todo lo que pasa en su vida, decido tomar su mano y aprieta con fuerza en respuesta.
—Ella está muy enferma —se refiere a Izzie—. Muy enferma. Y yo no soy bueno bajo presión.
George le extiende su vaso de cerveza y Alex da un gran sorbo. Me encargo de pedir otra ronda para así poder ahogar nuestras preocupaciones con alcohol.