Mi nombre es Lorena, aunque me suelen llamar Lore (no a todo el mundo se lo permito). Actualmente tengo 15 años, los cumplí hace un par de semanas. Me considero una chica astuta y madura, para la edad que tengo. Vivo en una pequeña localidad llamada Campillo de Arenas, toda mi vida he residido aquí, desgraciadamente. Es un pueblo bonito, se podría decir, aunque no es muy agradable vivir aquí, lo digo por experiencia.
Lo mejor es su entorno (al final se le coge encanto por muy simple que sea) y lo peor es su gente. Si eres una persona diferente a los demás te llamarán "rarita" y si no, todo el mundo estará a tus pies, es raro pero cierto. Aquí para encajar tienes que vestir la típica ropita de tops, pantalones repegados, zapatillas de marca y fumar porros, por lo que yo desde luego no encajo ni quiero encajar en esta sociedad.
Muchas veces he pensado en porque no he vivido en otra época más acorde a mi estilo, por ejemplo los 90s, una etapa increíble donde podías hacer lo que quisieras (vestirte como quieras, llevar el pelo como quieras, hacer trastadas...) sin que nadie te estuviera criticando a todas horas, a parte de la gran música que se cultivaba en aquellos tiempos.
Pues bien, aquí os presento mi vida, donde todo el mundo me critica por no ser una más del montón y nadie de este tipo de gente se quiere juntar conmigo por ser "otaku", una palabra que no dice absolutamente nada sobre mí, es decir, que no me define. Simplemente me lo dicen por el hecho de vestir con ropa ancha, pantalones anchos y Vans, no entiendo dónde está el error. ¿Enserio tengo que vestir como todo el mundo de mi alrededor para que la gente me hable y no me tome como anormal?. Pues si esto es así, prefiero pegarme un tiró antes de ser un clon de la sociedad. Es duro pero sí.
Yo me quiero tal y como estoy, y desde luego que no van a hacerme cambiar por los comentarios que escucho las 24 horas: "esque es otaku", "es una rarita", "parece un espantapájaros con el pelo ese", "Es una leona", "está gorda", "que friki", "todo el día está jugando a videojuegos", "antes era más guapa"... BASTA. No, no y no. Desde luego que demostráis mucho de vuestra personalidad haciendo estos comentarios cuando yo no me meto con nadie,que claro que podía meterme, pero se lo que es el respeto. Y mejor es que siempre es a las espaldas. ¿No sois valientes verdad? ¿Tenéis miedo de que ponga remedios para parar el acoso que me lleváis creando desde hace un par de años, cuando me di cuenta de que yo en verdad no era así?. Esta bien, repito, demostráis mucho así, "valientes".
Mejor dejemos la desagradable etapa de la adolescencia atrás, más tarde se hablará de ella con más detalle. Hablemos de otro cachito de mi historia, más agradable. Comenzaré desde cero, desde el día 14 de abril, el día en que salí del vientre de mi madre,para que entendáis mejor de qué manera mi mentalidad fue madurando y desarrollándose hasta desembocar en esta pesadilla psicológica.
Como he dicho previamente, nací el 14 de abril, un día según mi madre muy soleado, ya que había nacido yo, pero bueno, historias suyas. Me acuerdo que me contó mi padre una vez que como las enfermeras no daban allí de comer a los bebés, el robaba biberones para dármelos; yo me empecé a reír sin parar cuando me contaron esto por primera vez.
El caso es que yo fui la segunda hija de una mujer llamada Marisa y un hombre llamado Miguel Ángel. Tenía una hermana cuatro años más grande que yo ,llamada Sara. Luego más tarde nació mi hermano Alejandro, formamos una familia de cinco y todo ese rollo familiar al que a nadie le interesa.
Resulta que cuando cumplí 3 años, como todo y niño y niña en esa etapa, me metieron en la guardería. Así fue como conocí por primera vez a mis compañeros de clase, aunque obviamente tan chica yo no pensaba en que iba a convivir con ellos gran parte de vida, que ya os digo, vaya horror.
He de decir que de mucho no me acuerdo, tengo memoria de pez, pero sí hay algo de lo que nunca me voy a olvidar, y es de las amistades que hice allí.
Supongo que me llevaba con todo el mundo en general, pero dos destacaban más: me refiero a una chica de pelo negro, liso, ojos marrones, gafas y delgada llamada Mariana. Ella era y fue una de mis mejores amigas, digo que fue ya que se tuvo que ir del pueblo por problemas de trabajo, en fin la vida. Lo bueno es que hoy día nos seguimos hablando y quedando los días que puede venir, es difícil recorrer 369 km al día. Ojalá pudiera, la extraño.
Y la otra amistad se trata de una chica de pelo castaño claro, ondulado,corto, ojos marrones llamada Victoria. Esta relación sí que duró más que con Mariana, desde pequeñas fuimos mejores amigas ,hasta hace un par de años. Si que es verdad que hoy día no la conservo, ni me apetece la verdad. Ha cambiado, ya no es la misma, no la veo con los mismos ojos, no soy capaz de verla de nuevo como mi mejor amiga con la cuál pasaba todo el tiempo. No puedo, ni quiero.
Casi toda la etapa de infancia la pasé junto a las dos, aunque sí que es verdad que una vez con una y otra vez con otra, no se llevaban muy bien entre ellas, las dos querían estar conmigo, a solas. Aun así, la mayor parte de esta etapa fue junto a Vic, un mote que se lo puse yo y que actualmente se le conoce así, ¡QUIÉN DIRÍA!. Es increíble como la vida puede cambiar tan rápido en tan poco tiempo, no me lo explico.
El tiempo fue pasando, lentamente pero con ligero paso. Hubo un día en el que llegó una amiga de esta al colegio, se conocían de antes, yo no lo sabía, imagínate mi cara cuando veo que la chica llega y le da un fuerte abrazo, un cuadro. Claramente para sacarme de dudas le pregunté, y me dijo: "Se llama Lara, la conozco porque en las fiestas de verano nos juntábamos y eramos amigas".
Pensé: ah guay, sin más.
Yo también quería conocerla, sobretodo para que supiera que yo también era amiga de Victoria, y que si ella le caía bien, yo también le caería igual, puesto que éramos súper parecías.
Me fuí acercando a ella,mediante unos lentos pasos pero decididos,sin ningún miedo, pues era súper sociable en esa época (todo lo que fuera conocer gente era bienvenido), y menos mal que ahora me reservo.
Le dije: holaa.
Ella: hola.
Yo: me llamo Lorena, soy amiga de Victoria. Ya veo que tú también.
Ella: sí —sin más—.
Silencio.
Lorena: Bueno, quieres ser mi amiga?
Lara: Vale.
Y a partir de ese momento cada día dábamos un pasito que mejoraba la relación, más, más y más. Hasta que nos convertimos en una amistad de 3. Exacto, quedábamos las 3 ahora, aunque algunas veces yo quedara sola con Vic como en los viejos tiempos, otras yo con Lara y otras ellas sin mí. No, no me llamaban. Injusto, ya que era muy continuo.
Tampoco sé de qué me extraño, todo ese tipo de amistad es así, las que se llevan mejor son las que más quedan ,y listo, pobre de la tercera, le hacemos caso cuando nos conviene. Ese era mi pan de cada día.
Medio año después o cosa así, se unieron más chicas al círculo de confraternidad. Eramos un total 7 u 8 personas. Sin embargo, ellas no vieron nuevas al colegio, fueron un año mayor que yo, Lara y Victoria toda la vida, el caso es que nunca habíamos tenido contacto. Ni siquiera me acuerdo como de un día para otro de estar 3 pasamos a 7, increíble tronco.
Supongo que fue porque Victoria las conocía ya de algo, era súper sociable, y lo sigue siendo.
Nunca me olvidaré de estos nombres: Alba, Rocio R, Lucia, Victoria, Maria R, Rocio C, Lara, Merche, Ranea, Bea...y habría más gente seguro, pero bueno, la cabeza no me da para tanto.
Me acuerdo de que en los recreos todas nos dedicábamos a hacer gimnasia rítmica, en ese momento Alba estaba apuntada en Jaén (más tarde me apunté yo con ella). Era como la líder, la que nos enseñaba más cosas, a parte de que Victoria siempre ha sabido abrirse de piernas y todas flipábamos: GUAU!,ENSÉÑANOS!, ¿CÓMO LO HACES?. Y así empezó todo.
Todos los días en el colegio, deseando de que den las 12:00 para correr escaleras abajo, reencontrarnos en el patio y hacer lo que más nos gustaba y entretenía. A parte de que por las tardes casi siempre estábamos juntas: nos íbamos al parque, a dar vueltas... lo típico que se hace en un pueblo diminuto.
También os digo, un día se peleaban unas y otro día otras. Eso es lo malo de una pandilla tan grande, nada es tan estable como pensamos. Además de que unas se llevaban mejor y otras un poquillo peor.
Yo empecé a tener mucho afecto con Alba en esos tiempos, tanto que quedar con Victoria ya me aburría (a veces tenía que quedar obligada para no hacerle el feo). Pasaba la mayoría de los días.
Creamos una amistad con la que no había tenido con nadie hasta ahora, éramos gemelas, que sé yo, al menos eso creía. Encima vivíamos al lado, éramos vecinas, una ventaja.
Una mañana, me desperté, me quedé mirando al techo, sin articular palabra, mientras mi mente me decía: ¿Enserio lo que quieres es seguir siendo mejor amiga de una persona que te controla para ver si estás con otra?
La respuesta fue rápida. Me levanté de la cama y bajé hacia la cocina a toda prisa,donde dejaba el móvil cargando. Lo desenchufé y me metí en el chat apodado como:
"Chiqui twin❤️".
Tenía miedo, no os lo voy a negar. Me temblaban las manos. Lo iba a hacer. El hecho de romper una amistad que llevas conservando toda tu vida por una persona que acababas de conocer de año y medio era arriesgado, muy arriesgado.
El no saber como va a reaccionar la otra persona, el si le vas a dejar tocada toda su vida, o el si pasa de todo y no le importa decirte adiós, aterrorizaba.
Adiós.
Era justo lo que tenía que decirle de forma no tan apuñaladora. Fue difícil , pero lo hice. En cuestión de minutos, miles de palabras crueles y alteradas bombardearon mi móvil y dieron fin a una amistad que se inició en plena infancia.
Pero era lo que mi corazón pedía a voces, y así lo hice. El que no arriesga no gana. Tire absolutamente todo a la basura, sin pensármelo dos veces, era lo que mi corazón decía.
Lo bueno es que nos veíamos ,porque estábamos en el mismo grupo de amigas, y no nos guardábamos rencor. Bueno miento, al principio sí.
Era patético vernos a los ojos mientras yo agarraba la mano de otra persona. Pero si yo lo quería así, tenía que soportar con esas situaciones tan incómodas día a día. Mi elección es mi elección.
Y os aseguro de que yo no soy la mala de la película; la que reemplaza a otra persona que conoce de hace nada por una que conoce desde la guardería, tampoco nos dejemos engañar. El simple hecho de que Victoria y Lara quedasen más, y más y más y cada vez me hiciera menos caso, fue lo que hizo que todo esto acurriera. Yo ya estaba harta, era todos los días lo mismo, la "tonta" del grupo de 3. Yo en un banco sola mientras que ellas correteaban por todo el patio jugando y riendo, o abrazándose y dándose besos todo el tiempo, delante mía, sin pensar que podría yo intuir acerca de ello.
Pues nada, así fue como yo me hice la mejor amiga de Alba y dejé a a Victoria atrás. Creo que fue la mejor opción en su momento, aunque después de 2 años ¡pumm! , nos terminamos peleando. Motivo: no me acuerdo, solo sé que fue la mejor amistad que había tenido hasta ahora. Incluso creo que antes nos habíamos peleado por tonterías sin importancia, pero esa vez ya puso fin a nuestro querido "forever".
Enseñanza: nada es para siempre.
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La pandilla cada vez iba de mal a peor.
Conforme pasaba el tiempo: las que mejor se llevaban ,que solían ser una pareja de dos, abandonaban el grupo, sin ningún tipo de explicación. A otras ya no le hacían ni caso y se terminaban yendo por su propia cuenta, con el fin de buscar una amistad verdadera y sin reemplazos. Otras se iban, sin decir nada, no porque hubieran sido despreciadas, sino porque querían y no les importaba que el grupo se estuviera rompiendo.
¿Y yo?. Yo me quede allí.
No sabía que estaba pasando, algo iba mal, tan mal que ya no bajaba las escaleras corriendo para reencontrarme con ellas, tan mal que ya no quedamos todas juntas, tan mal que con algunas no volví a tener ningún tipo de contacto, tan mal que nos volvimos desconocidas.
Desconocidas algunas.
Y digo esto porque hubieron personas del grupo que sí terminaron su relación por esa misma razón. No obstante, otras conservaban las amigas pero sin ser un grupo tan grande. Fue como que la gran pandilla se dividió en un grupo de 4 o 5 (allí me incluía yo), otras se quedaron solas sin amigas y ,las demás, formaron una amistad de dos.
Pero que ya os digo, ese grupillo no duró tampoco tanto. Ahí es cuando ya me di cuenta de que no eran unas amigas de verdad (sus nombres: Roció R, Alba, Merche, Lucia y Victoria) . Si que es verdad que con Victoria y Alba ya no me hablaba, sin embargo, con las otras sí, y como eran mis únicas amigas, tenía que estar con ellas ya que pertenecían allí, por mucho que no quisiese. Así es la vida.
La relación entre nosotras así aguantó hasta febrero, para ser más exactos unos días antes de celebrarse Halloween, típica fiesta en la que sales con tus amigas disfrazadas para pasártelo bomba. Pues bien, como éramos muy amigas en esos tiempos, dijimos de vestirnos todas como otros años. Hasta aquí bien, empezamos a quedar en casa de Merche para comenzar con nuestros trajes, así todos los días, para que cuando llegase la fiesta, estuviera todo listo para arreglarnos y ya.
¿Qué pasó?
Un día, el cuál, también íbamos a reunirnos, busqué una camiseta (no me acuerdo de como era ni del color), ya que la habían pedido y nos hacía falta para continuar con el disfraz. Todas la tenían exacta como se pidió, menos yo.
Se lo dije a mi madre, que no tenía esa camiseta que necesitaba, y como buena madre, me buscó una parecida para hacerme el apaño, ya que lo que se busca en Halloween o en otra cualquier fiesta es disfrutar, no tener que ir todas perfectitas y conjuntadas.
Le mandé la foto de la blusa en el que por aquel entonces era nuestro grupo de WhatsApp, les conté mi situación y el problema que había surgido.
Que buenas amigas eran que empezaron a decirme: "No puedes llevar eso porque no va nada con el traje", "¿Eso te vas a poner enserio?", "Madre mía si te vas pones eso mejor no vengas con nosotras", "¿Y no te puedes comprar una en condiciones?"...
Y empezó la pesadilla. Así hasta que yo pensé "les importa más un traje bien hecho que yo vaya con ellas". Y yo, como que soy bien astuta, me di cuenta que no, que no eran unas amigas verdaderas. Me tuve que vestir sola en Halloween.
Por todo lo que me hicieron atrás, el dejarme de al lado algunas veces, el no llamarme cuando quedaban, el no hacerme caso cuando nos reuníamos y... esto.... Puso fin a una espantosa etapa: "la terrible niñez".
Fíjate que buenas amigas eran que tras haberse peleado conmigo, hicieron todas una fiesta de pijamas y se metieron en mi cuenta de Instagram para reírse de mí. Me cambiaron la contraseña, por lo que no podía acceder, y cuando me metía desde otra cuenta a este perfil, me di cuenta de que eran ellas, ellas eran las que me estaban quitando la cuenta. ¿Por qué?, ¿Por venganza?, ¿Qué venganza?, ¿Será para reírse de mí?. Chapó.
Y me di cuenta porque me cambiaron la foto de perfil a una en la que salía haciendo el tonto y en la biografía pusieron "Hola soy Lorena la no sé qué, y me gusta el Alejandro de mi clase".
Me ardía el cuerpo. Tenía una rabia e impotencia de pensar que eso lo hicieron para que todo el mundo lo viera y se partiera el culo de mí, a la vez que lo hacían ellas. Yo no podía hacer nada, nada más que llorar para desahogarme y crearme una nueva cuenta, que es lo que consiguieron.
Yo me acuerdo que dos o tres días después , de repente y sin esperarlo, tocaron a la puerta.
Eran ellas.
Yo me asusté porque iba a abrir la puerta como lo hago siempre y escuchar sus voces a través de aquella barrera... me creó mucho confusión y sorpresa, no sabía que querían ni que irían a decirme o a hacerme, quién sabe.
Abrí. Estaban llorando. Cada una de todas ellas. Sin decir ni un hola ni la razón de por qué estaban allí, escuché un "perdón".
Yo lo estaba flipando vamos, pero más lo flipé cuando tras pedirme disculpas, se acercaron a la vez y me dieron un abrazo. Tenía ganas de llorar. Cuando se calmó el ambiente, me explicaron como sucedió todo eso y yo las llegué a entender.
Venían junto a la madre de Alba. Supongo que fue ella la que se enteró de alguna manera lo que me hicieron y las obligó a venir a pedirme perdón. De todo esto me di cuenta reflexionando sobre lo que acaba de ocurrir hace unos minutos. No creo que ellas hubieran venido por su cuenta a disculparse, no creo que estuvieran arrepentidas de lo que habían hecho recientemente.
No os penséis que volvimos a tener contacto tras esto, de eso nada. Ellas siguieron por su camino y yo por el mío. Mejor así.
Ya solo una única amiga quedaba:
Lara.
A ella no le paso nada con estas niñas, simplemente prefirió irse de aquel grupo en el que no encajaba, con otras cuantas niñas que le pasaban lo mismo con el mismo grupo. Es decir, que formaron una mini pandilla como la que tenía yo antes.
Con ella no me había pasado nada, a veces quedábamos pero si que es verdad que estaba más pendiente de mi grupillo que de estar con ella, como que nos distanciábamos pero aún así nos llevábamos bien.
Solíamos ir juntas al instituto todas las mañanas, ella vive como cuatro calles más arriba que yo, por ello, siempre nos veíamos en la misma esquina. Charlábamos sobre nuestros problemas y complicaciones de la vida, sobretodo ella. Yo le proporcionaba consejos, ya que a mi no me pasaba nada de eso. Es como si ella viviera en otro mundo, más habitual al mío, en el que te llevas con todo el mundo, te cuelas por un tío, te enrrollas con él... en fin. Mi mundo no se basa en eso, se basa en el disfrute de la vida sin que mi felicidad pretenda de un chico, es más, los odio a todos.
Por lo tanto, yo no tenía nada que contarle nunca, ¿qué me había quedado sin mis antiguas amigas?, venga hombre, mejor que cuente ella sus penas más entretenidas a que hablemos de esas falsas.
Nuestra amistad era buena, nos pillamos mucha confianza en aquellos tiempos. No es que fuera una gran amiga, pero se le quería. Las veces que quedábamos me lo pasaba bien, por lo menos me ayudaba a despejarme de mis tormentosos pensamientos acerca de mis fracasadas amistades.
Aunque desgraciadamente, y como si no tuviera poco con lo que había pasado recientemente, me cae otra piedra encima, la más dolorosa, la cuál deja a mi corazón totalmente vacío, se convirtió en un pozo sin fondo.
Un día llegue al instituto, sola, porque Lara no me esperaba en la esquina. Ya lo había hecho frecuentemente días antes, sabía que algo no estaba bien.
Cuando la ví, estaba con Victoria, mirándome mal. Pasaba al lado suya y ni me dedica un "hola" (encima de que me había dejado plantada esperándola... ), aunque eso a ella no le importaba, y se notaba.
A segunda hora, ya entendí que es lo que sucedía.
Estaba sola en mi mesa, esperando a llegue el siguiente profesor para dar clase. Ellas se acercaron, Lara apoyó las dos manos a la par sobre mi mesa, sin inclinó hacia mí y me miró con cara amenazante. Tras segundos de tremenda incomodidad exclamó:
-Tu eres la que le va diciendo a tu hermano que yo bebo, ¿no?.
Mi cara, un cuadro. Me quedé flipando, no podía articular palabra. Se me paró el corazón por unos segundos.
-¿Qué yo qué? —dije con ojos llorosos—.
¿Podía ir peor mi vida?—pensé—.
-Eso me ha dicho mi hermana, qué tú le has dicho a tu hermano que yo bebo. Entonces tu hermano un día se lo contó a mi hermana y ella me está amenazando con decírselo a mi padre.
No miento si digo que ojalá me hubiese tragado la tierra allí mismo. ¿En qué clase de lío me estaba metiendo mi hermano, sin yo saberlo?. De nuevo, no tenía palabras. Pobre cuerdas vocales, que bien embarulladas estaban.
-¿Qué estás diciendo?, me acabo de enterar de todo esto.
Sabía que de ningún modo me iba a creer. Primero, porque estaba pillada, todo esto me había pillado de imprevisto y segundo, ¿qué clase de respuestas son esas, Lorena?. Argumenta bien. Así vas a empeorar las cosas.
-Bueno, yo solo espero que no le diga nada mi hermana a mi padre, porque si no vamos a tener problemas.
Y se fue. Satisfecha. Satisfecha de haberme dejado en ridículo delante de toda la gente que me rodeaba. ¿Y yo, que hice?. Nada, pues mi corazón no daba señales de vida.
Helada.
Quería llorar, pero ya no había lágrimas. Sabía que la había perdido, que mis 7 amigas se habían convertido en 0 en cuestión de semanas y que aquello no tenía ningún tipo de arreglo.
Lo único que necesitaba en ese momento era hablar con mi hermano y descargar toda mi rabia en él. ¿Qué había hecho?.
Llegué a mi casa, aguantándome las ganas de llorar, pero llegué allí, se senté en el sillón corriendo y me tapé la cara. Mi madre como siempre se acercó para decir que qué tal me había ido hoy en el instituto, pero yo no contesté, mis lágrimas lo hicieron.
Mi madre se preocupó, no tardo nada en saber que algo grave pasaba, pues yo no suelo llorar, me guardo todo dentro. Pero esa vez... fue irresistible.
Le conté todo, mi padre también se alertó y dio un brinco del sillón, me dijeron que les contara todo, de principio a fin. Así lo hice.
Llamaron a mi hermano, que estaba arriba jugando a la play, y preguntó que qué estaba pasando. Mi padre empezó a hablarle malamente y a decirle: ¿tú por qué le dices a la hermana De Lara que ella bebe? ¿No ves la que le has liado a tu hermana?.
Mi hermano también se quedó helado, tanto que lo único que respondió fue: si yo no he dicho nada, si yo no he dicho nada.
Yo... no me controlé, le empecé a decir de todo, "eres un chivato, eres un chivato", mientras me ahogaba con mis propias palabras, pues a mi me dolieron y llegaron también. Aunque sentía la necesidad de expresarme, descargar todo lo pesado de mi interior y ,lo más importante, necesitaba saber su versión, para aclarar todo esto.
Él dijo mientras lloraba que un día estaba hablando con su hermana, ella le dijo algo y fue así como Ale sacó el tema de que su hermana bebía. Palabras textuales: "Ah, pues que sepas que tú hermana bebé". Entonces ella fue y se lo dijo a su hermana, amenazándola. Claramente mi hermano no contaba con este final.
Entonces fue cuando entendí todo. Aunque yo ni siquiera supe como mi hermano sabía que Lara bebía, eso solo lo sabía yo y sus amigas. Qué raro...
Me paré a reflexionar, en el sillón, después de que mi hermano me diera las penúltimas piezas del puzle, quedaba una.
Esa mismo.
¿Cómo sabía mi hermano que Lara bebía?
Unos minutos. Escuché dentro de mi cerebro un "tiiiiiiiiiin".
Bingo.
¿Era porque el finde pasado, concretamente el domingo, al ir a misa en coche, mi hermano vió la historia de reojo que subió en mejos (mejores amigos) en Instagram, con sus amigas bebiendo?
No cabía duda, no había otra opción.
Días después, estaba sola en clase, ya si que no hablaba con nadie. A todas las horas escuchaba a Lara reírse con Victoria, incluso creo que hasta su "mejor amigo" Adrián lo sabía, pues también me miraba mucho.
Yo tenía ganas de llorar, se reían de mí cuando yo no había hecho absolutamente nada, no era justo ver como pasan delante de ti mirándote con caras de asco y riéndose en silencio, y menos cuando yo no había dicho ni palabra de ello. Pero bueno, la vida es injusta en todos los sentidos.
Al fin y al cabo hay que aguantarse ,o mejor, enfrentarse a esos miedos que nunca te has replanteado superarlos. Para mi el plantar cara y sacar mi lado malo era algo difícil, sin embargo, era la única solución y sentía que debía hacerlo, daba igual cuando, pero debía parar aquello.
Aquel día me sentí orgullosa, orgullosa de mi, de dejar que mis palabras fluyeran, sin importar el daño que le estaba causando a la otra persona, que a mi parecer no fue ninguno.
Pero el miedo se expresó en su cara con tan solo la mirada.
Satisfacción.
Le dije mediante un tono amenazador que dejase de reírse de mi a todas horas en clase con sus "amiguitos" si no quería que esto fuera a más. ¿A qué me refería con esto?. A qué si no paraba, su padre entonces si se enteraría de que bebe, pero no por parte de su hermana, por parte de la mía.
Y me fui a mi casa. A mi hogar. A mi lugar seguro. Satisfecha de haber hecho aquello. Libre, todo el aire que guardaba en el interior de mi cuerpo se fue, de un suspiro.
Sabía que mientras me estaba alejando lentamente, se lo contaba a todas sus amigas, ya sean de un curso mayor, el mismo, o menor. Que más da. Solo quería deshacerse de ese miedo que le cree, ridículamente, mediante unas risitas nerviosas junto a ellas.
Patética, como todas las de este sucio pueblo.
Así es, no me importo una mierda, para ser exactos.
¿Y qué es lo mejor Lorena? Que luego vino detrás tuya a darte explicaciones y ha decir que ella nunca se había reído de ti. ¿Para qué? Para evitar que le dijera algo a su padre.
Repito, una patética.
Ahora que me he desecho de estas falsas amistades me río, pero en su momento, el ver que me quedaba sola, me podía.
En fin chicos y chicas, básicamente pase de ella, le di la razón de las mentiras que me decía para que me dejara en paz y listo.
Y ya sí que sí, me quedé sola.
El temor más grande en mi vida llegó.
Sin nadie.
Sola.