(Harry)
Al escuchar su voz en el teléfono sentía un gran alivio, no obstante, cuando escuché que estaba con ese imbécil, había salido de mis casillas. Sólo con imaginar que mi doncella estuviese con ese hijo de puta me torturaba lentamente. Era como que quisiera sacar mis propias entrañas y comérmelas. ¡No podía soportarlo ni un segundo más! ¿Qué hubiera pasado si no la hubiera conocido? Tal vez, seguiría en mi camino sin preocupaciones a cada puto detalle de mi maldita existencia. Por un momento había maldecido con cólera el día en que la vi por primera vez... El día en que la conocí.
La voz de mi mundo oscuro me estaba llamando con ese macabro susurro.
<<Necesitas hacerlo... Necesitas hacerlo...>> Me repetía una y otra vez, aquel espeluznante chillido.
Intentaba controlarme, pero era imposible...
Había escogido al azar a otra mujer en mi lista. Una joven solitaria... La presa indicada. Vivía lejos de la avenida en que me encontraba. Dejé el celular en la mesa, sin darle asunto a las llamadas de Amber. Me puse la chaqueta negra con capucha, y guardé la navaja. Esperé un poco más a que se oscureciera el día. No tenía tiempo para comprar una mascarilla desechable, ni guantes de látex. Era algo que tenía que realizarlo rápidamente.
Mientras estaba recostado contra la pared de ladrillos, esperaba a mi víctima. Aquella chica de cabello oscuro y piel pálida, había salido de la casa de un misterioso hombre. La perseguí sigilosa y metódicamente sin que se percatara. Finalmente, cuando ella entró y había cerrado la puerta de su casa. Revisé por las visibles ventanas si había alguien más en ese lugar. Por suerte, sólo estaba ella. Era el momento exacto. Toqué su puerta. Poco a poco, volvía a abrir la puerta. Me miró con unos ojos que me era difícil de explicar. Obviamente, no me dejó ingresar, así que había entrado a la fuerza. Cubrí sus labios con la mano, apretando cada vez con más fuerza hasta el punto de asfixiarla. Cerré la puerta con tanta brusquedad, y lo aseguré. Me había rasguñado el cuello, mientras intentaba defenderse, pero eso me provocaba mucho más. Sin perder más tiempo, saqué la navaja de mi bolsillo y comencé a degollarla. La sangre salpicó en sólo fracción de segundos en mi chaqueta y en mi rostro. Dejé caer el cadáver, permitiendo que se desangrara. Observé sus pupilas, y ellas se tornaban a un color que siempre creí que era hermoso de apreciar. Inhalé con tanto placer de mi espléndido acto. De repente, fruncí el ceño por una molestia en mi cabeza. Las imágenes de Amber disparaban y perforaban mi cráneo, haciéndome distraer de la acción ejecutada. La frustración me estaba oprimiendo con facilidad. Sólo seguía apuñalando aquel cuerpo sin vida, para desaparecer el rostro de Amber de mi mente.
Procuré de deshacer cualquier evidencia contra mí. Estaba seguro de que todo estaba bien, a pesar de la inesperada distracción.
Regresé a mi apartamento. Estaba sudando como un cerdo. Me dirigí al baño, limpié mi rostro y las manos. Lavé la navaja y lo sequé con cuidado, tirándolo sobre la mesa de la sala. Me percaté que tenía un gran rasguño en mi cuello. <<¡Joder!>> ¡La había cagado por completo! Tenía que regresar a la escena del crimen, tal vez haya limpiado todo el rastro que me implicara, pero me había dado cuenta que las uñas de aquella mujer permanecía la principal evidencia... Mi sangre. <<¡Coño! ¡Coño! ¡Porqué fuiste tan estúpido!>> Me regañaba a mí mismo.
Mientras pensaba en qué hacer, escuché a alguien tocar la puerta. <<¡Amber!>>
<<¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!>> Corrí rápidamente a cambiarme de ropa. Al abrir la puerta, no quería que ingresara, no en ese entonces. Sin embargo, lo hice y habíamos llegado a este punto. Mi chica se había marchado con aquellas lágrimas con las que yo fui el causante.
-¡Mierda!- Lancé la pequeña mesa contra la pared haciendo un escándalo.
Me daba golpes en mi propia cara. Insultándome por el simple hecho.
**
Sentado en el piso con las rodillas flexionadas. No podía dormir por más que lo intentase, al saber que estaba bien jodido y sobretodo por Amber.
<<-Te quiero, Luke.- Dijo acariciando su mejilla.
-Te quiero, Amber.- Respondió.
-Sólo a mí, ¿verdad?- Preguntó, tocando cerca de su vientre.
-Sólo a ti...- Lo besó apasionadamente
-¡Amber! ¿¡Qué haces!?- Le gritaba con todas mis fuerzas, pero no me escuchaba.
-¡Amber!- Exclamé nuevamente con tanta desesperación...>>
-¡No! Am... Amber!- De alguna manera, me había quedado dormido.
Estaba empapado de sudor. Estaba tan nervioso como nunca. Mi corazón estaba literalmente pateando mi pecho, y mi respiración estaba en quejas. <<No puede hacerme esto... ¡Nunca!>> Trataba de calmarme pero era inútil.
Corrí para coger el celular e intentar llamarla.
Marqué su número, pero todo era absurdo. No me contestaba. <<¡Por favor, Amber... ¡Responde!>> Todo era en vano.
Decidí ir a su apartamento...
<<¡Ella y Luke no pueden estar juntos! Ella sólo me pertenece... La necesito y ella me necesita.>>
Al llegar al edificio, fui de prisa hacia su puerta. Toqué una y otra vez pero no me respondía. Volví a hacerlo, sin embargo, no había respuesta. Intenté, de nuevo pero esta vez lo había hecho con más rudeza...
-Disculpe, pero creo que está haciendo mucho ruido.- Intervino un maldito guardia.
-¡Amber!- Gritaba al mismo tiempo que golpeaba la puerta. Sin darle importancia a ese idiota.
-Ella se ha marchado de aquí hace unos minutos.- Dijo.
-¿¡A dónde!?- Lo miré con los ojos ardiendo en llamas.
-No lo sé, joven.- Replicó incómodo.
<<¿A dónde más iría?>> <<¡No! ¡No puede ser! ¿¡A esta hora!?>>
Había encendido la velocidad a mis piernas, y fui corriendo al lugar donde trabajaba mi nena.
Me di cuenta que no tenía suficiente dinero para coger un taxi. Mi único recurso era llegar allá con mis propios pies. No le daba ni el más mínimo asunto a la sed que me provocaba al gastar tanta energía, o la ansiedad que me estaba venciendo, paulatinamente. Sólo necesitaba encontrarla. ¡No podía perderla!
Exhausto, me detuve finalmente a ese maldito lugar. La luz estaba aún encendida. <<¡Debe estar allí!>> Humedecía mi seca garganta.
Ingresé, sin tocar la puerta.
-¿¡Dónde está!?- Era lo único que conseguía preguntar.
Miré a mi alrededor, y sólo estaba el maldito imbécil, sentado con las piernas estiradas sobre una de las mesas.
-¡Hola, Harry!- Agitaba su mano al aire. Saludándome de una forma tan cínica.
Me aproximé hacia él, y le agarré del cuello.
-¡Maldita sea! ¿¡Dónde está Amber!?- Espeté, hasta el punto de escupirle la cara.
-¡Cuida tus impulsos, Harold!- Intentaba mandarme una mirada amenazadora.
-¡Contesta, hijo de puta!- Apretaba con más fuerza.
Se echó a reír con tanto descaro, y en fracción de segundos, su expresión se había tornado a una de las más serias y desafiantes. A una velocidad que no percibía, sus dos manos habían sujetado mi cuello, presionándolo con firmeza. Ambos con la misma idea de estrangularnos.
-¿Amber?- Pronunció su nombre, alzando una ceja.
-Bueno... Ella está bien.- Mordía su puto piercing del labio.
<<Quisiera matarte...>>
Me aceleré con una velocidad impresionante, y había estrellado su cuerpo contra la pared.
-Quieres jugar, ¿¡eh!?- Comenzó a reírse a carcajadas.
-¡Te haré añicos sin compasión alguna!- Le adviertía, frunciendo el ceño.
-¿En serio? A ver...- Suspiró fingidamente.
-Comencemos, entonces...- <<¡Cuánto te detesto!>>
-¡Ah, Amber! Sabes... Ella lo hace muy bien...- Empezó a incitarme.
-¿¡De qué coño hablas!?- Exclamé, aumentando más la presión de mis manos.
-¡Debiste verla! ¡Ufff!- Se lamía los labios.
- ¡Cómo abría sus piernas alrededor de mí! ¡Cómo gemía mi nombre!- Su risa me cabreaba tanto.
-¡Cierra la maldita boca!- Espeté, dándole con un puño cerrado a su asqueroso rostro.
Había caído al suelo, instantáneamente. Le había hecho sangrar la nariz.
-O espera... Cuando meneaba contra mi cuerpo. ¡Joder! ¡Lo tenía bien calientito!- Seguía burlándose sin importar la sangre que rodaba por su piel.
Me enfurecí como nunca antes... Me había abalanzado sobre él, y continuaba dándole golpes.
-¿Estás resentido porque fui yo el primero en que la hice sentir mujer? O... ¿Acaso es porque me adoptaron antes que a ti?- Escupía una cantidad de sangre a un lado del pavimento. Todo le causaba gracia.
-¡Cállate! ¡Cállate!- Lo golpeaba perdiendo la cuenta. Aún así, no se le desvanecía aquella estúpida sonrisa.
-¡Harry! ¡Detente!- <<¿¡Amber!?>>
-¡Lo vas a matar! ¡Por Dios!- Exclamó aquella voz angelical.
Pero ni eso, me evitaba detenerme.
Sentía sus cálidas manos por mi espalda.
-Por favor...- Susurró. Sin embargo, le había apartado, empujándola sin querer.
-¡Harry, por favor!- La vieja Miller me gritaba con un sollozo.
Inesperadamente, Amber había abrazado aquel cuerpo ensangrentado...
<<¿¡Qué estás haciendo!?>>
-¡Sal de aquí!- Me sentía sorprendido, y a la vez traicionado.
-¡No!- Negó.
-Si sigues así... ¡Golpéame!- Chilló con tanta confianza.
<<¿¡Lo estás defendiendo!?>>
-¿¡Qué!?- Me detuve al escuchar aquellas palabras que me llegaban como balas a mi pecho.
-¡Vete! Vete, por favor...- Empezó a llorar.
-Amber...- Suspiré.
-Amber... Vamos a casa, ¿sí?- Acariciaba su mano.
-¡No me toques!- Me había apartado enseguida. Estaba asustada.
-¡No me iré de aquí sin ti!- Me había retirado de ese cuerpo, y me acercaba más a mi chica.
-Por favor...- Apretaba sus párpados, dejando caer sus más puras y transparentes lágrimas. Notaba que su cuerpo le comenzaba a temblar.
<<Si me marcho, no regresaré... Nunca más a ti.>>
-¿Eso quieres?- Solté con más calma.
-Sí...- Dijo con la respiración entrecortada. Todavía manteniendo sus ojos cerrados y sus brazos encima de mi enemigo.
-Como quieras...- Había perdido las fuerzas, ya no me importaba nada.
Me retiré lentamente de espaldas con la mente en blanco, con la mirada neutra y fija sólo en esa mujer. Rebobinando como en una cinta de una película.
**
No tenía idea de cómo había llegado a mi apartamento. Me sentía completamente vacío. Estaba frustrado.
Había cogido cualquier cosa que estaba a mi alcance, y me desquitaba haciendo trizas al objeto.
Acabando con toda mi energía. Había caído de rodillas en el suelo. Estando en esa posición, me golpeaba a mí mismo con todas mis fuerzas. Y de repente, unas gotas saladas habían empezado a rodar por mi piel... <<Amber...>> Suspiré con un enorme nudo en la garganta.
Procuraba tranquilizarme, pero me era ineludible. Nunca había llorado antes de esa manera.
<<Amber...>>