-¿Cath? ¿Estas bien?
-¿Cómo?- pregunto al salir de mi encimamiento
-Te estaba presentando a mi amigo.
-Adam- da un paso adelante, sonriendo y me tiende la mano.
«Ya lo sabía»
-Cath- sujeto su mano una fracción de segundo y la suelto dándome cuanta del rubor de mis mejillas.
Estúpida.