Sábado 16 de mayo. Quedan 16 días.
11: 06am: Buenos días, me acabo de despertar.
11:07am: Buenos días, ¿qué tal estás?
11:09am: Sinceramente, llorando.
11:09am: ¿Te llamo y hablamos?
11:11am: Mejor luego, tengo que aclarar unos asuntos con mi madre.
11:13am: ¿Algo que debería saber?
11:14am: Tranquilo ya te lo contaré.
11:14am: Te espero :-)
Luke tan agradable como siempre, es bueno tenerlo como amigo, mantenerlo cerca.
Bajo las escaleras y me encuentro a mi madre sentada en un taburete mientras lee algo con el móvil. Creo que nunca os he dicho cómo es mi madre, es muy diferente a mí pero a la vez somos iguales. Tiene el pelo castaño, siempre recogido con un moño elegante pero desenfadado, es raro verla sin moño, hasta para mí. Su manera de vestir es completamente diferente a la mía, siempre va con falda, a diferencia de mí. Faldas grises, negras o azules marino que contrasta con la claridad de una camisa blanca. Es un persona muy orgullosa, si quieres algo de mi madre no lo esperes, tienes que ir tú a donde ella, de allí que sea yo siempre la que se acerque a ella.
-Buenos días mamá.
-Buenos días, ¿qué tal has dormido?
-Bien.
Y se me queda mirando como si supiera mi intención.
-Cariño, siento no haberte dicho esto antes, pero siento mucho lo que pasó la otra noche.
-No pasa nada mamá, ya está todo olvidado.
-No lo creo, te sigues sin acercar a mí.
-Entiéndeme.
-Y te entiendo, pero soy tu madre, y no puedo vivir sabiendo que no puedo tocar a mi propia hija porque me tiene miedo.
-Mamá, yo sólo venía a decirte que te apoyo, que no me pienso ir, que me quedaré a tu lado. Que si necesitas hablar sólo dímelo, que ya soy mayor.
-Cariño... -veo cómo su cara cambia, está llorando.
-Mamá, y no te tengo miedo -le digo mientras me acerco a ella lentamente hasta abrazarla.
-¿Te ibas en unos 15 días o así no? -me dice mientras me acaricia el pelo.
-Sí, en 16 días exactamente.
-¿Qué te parece una tarde de chicas? Vamos al centro comercial y compramos un par de cosas.
-Me gustaría mucho mamá, pero dame tiempo.
-Vamos después de comer, ¿te parece?
-Bien.
Ha sido más fácil de lo que pensaba, aunque a la vez ha sido todo muy difícil, tenía miedo, no voy a mentiros. Quiero llamar a Luke y contárselo, ahora sé que puedo confiar plenamente en él.
"¿Te puedo llamar Luke?"
"Sí."
-Buenos días.
-Hola Luke, ¿qué tal?
-Pues un día bastante raro.
-¿Qué ha pasado?
-Ya sabes, Calum.
-¿Te ha vuelto a pegar? ¿Dónde?
-No no, tranquila. Es sólo que cuando quieres a alguien mucho piensas que una cosa va a ser mejor, pero al final esa cosa lo empeora.
-¿Qué me quieres decir con eso?
-Pronto lo averiguarás.
-¿Pronto cuándo?
-Cuando vengas en 16 días.
-Te odio por hacerme esto.
-Ya bueno, yo también me odiaría. ¿Qué tal tú?
-Por extraño que parezca, mi día está mejorando por momentos.
-Cuéntame qué has hecho hasta ahora.
-Había tenido una serie de problemas con mi madre, y ya están solucionados.
-¿Qué tipo de problemas?
-Bueno, antes de que te lo diga y te alteres, estoy bien.
-Me estás asustando.
-Mi madre tuvo una mala noche y me pegó, pero nada más.
-¿Qué? ¿Estás bien? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?
-Luke, en serio, estoy bien, tranquilízate.
-No puedo evitarlo. Me preocupo por ti.
-Y yo también por ti Luke.
-Entonces estás bien ¿no?
-Sí, tranquilo.
-Menos mal.
-¿Y Michael y Calum?
-Michael está por aquí, si quieres le llamo. Y bueno, pues Calum...
-¿Está bien?
-Sí, está con Alison.
-¿Y cuál es el problema?
-Que teme hacer daño a Alison cuando yo veo que es Alison quien le va a hacer daño a él.
-¿Qué ha pasado?
-Nada, sólo son sensaciones que me dan.
-¿Pero ahora mismo cómo está?
-Confuso. Ya no sabe qué hace con su vida, siente que ya no la puede controlar.
-Me gustaría tanto enviarle un mensaje e incluso llamarle...
-Te digo lo que le he dicho a él, ¿quién te lo impide?
Quién me lo impide me repito por dentro. Es cierto, nadie me lo impide.
-No me quiero imaginar cómo debes de sentirte Luke, en medio de nosotros dos.
-Quiero veros juntos, y como no os puedo obligar os voy a ayudar en todo lo que pueda.
-Gracias por tanto Luke.
-De nada.
-¡¡16 DÍAS!! -oigo a alguien gritar, Michael, obvio.
-Michael, nunca vas a cambiar.
-¿A caso debería?
-Pues en realidad no.
-Tenemos muchas ganas sí.
-Bueno chicos, me voy, tengo planes.
-¿Algún chico?
-Tranquilos no, os tengo a vosotros.
-Pero si casi no has hablado conmigo -se queja Michael.
-Hablamos por escrito y si quieres luego te llamo ¿vale?
-Me parece bien.
-Ah, y se me olvidaba deciros que estoy en finales así que será difícil que hablemos a diario.
-No pasa nada, tú encárgate de hacer bien lo que sabes.
Cuelgo.
-Mamá, ven por aquí, hay cosas muy bonitas.
-Ya voy.
-¿Te gusta esto?
-Sí, es bonito.
-Espera, allí hay algo...
Entre tantas tiendas he acabado en un puesto pequeñito que no llama mucho la atención. Tampoco sé como justo me ha llamado la atención esta tan pequeñita. Lo cojo con cuidado, tengo miedo de romperlo, es precioso. Es como un anzuelo que está sujeto con un cordón por la parte de arriba, lo que hace un collar precioso. Es difícil describirlo.
-¿Te gusta cariño? Es un anzuelo echo de hueso, es típico de los indígenas de Nueva Zelanda. Representa la fuerza, la buena suerte y la seguridad al viajar por el agua -me dice la anciana que está allí con una voz serena y tranquila.
-Es preciosa. ¿Cuánto cuesta?
-Te la regalo, veo que la necesitas.
-No puedo cogerlo así sin más, lo siento.
-Sí puedes, yo te la regalo.
-No sé cómo agradecérselo.
-No hace falta que me agradezcas nada, regálaselo a esa persona que tanto te importa.
-¿Cómo sabe usted que...?
-Esos ojos llorosos no lloran por cualquiera.
Flipando.