A este punto de la relación, Jisung ya se había acostumbrado a despertar con la presencia de Minho a un lado. El pelinegro solía dormir más que él así que usualmente aprovechaba ese tiempo para salir de su casa en silencio, sin despedidas y sin excusas, solo un tácito "hasta pronto". Entonces, como ya era una costumbre entre ambos y a ninguno le disgustaba, le sorprendió despertarse a causa del constante movimiento que había en la habitación, escuchaba en bajos murmullos como el mayor se quejaba mientras se vestía para salir a trabajar.
Podía verlo caminar de lado a lado sin notar su presencia, sostenía el teléfono con una mano mientras la otra parecía buscar una media y Jisung hubiese continuado con su tarea de observarlo en silencio, pero se alertó cuando lo vio tambalearse, casi cayendo al suelo.
—¡Dios, Minho! ¿Estás bien? —El peliazul se apresuró en acercarse al mayor cuando lo vio sostenerse con las justas del borde de la cama—. ¿Qué bicho te picó?
Sin embargo, en el momento en el que Minho se disponía a responder, una aguda voz se escuchó hasta el interior del lugar en el que se encontraban.
—¡Papi, no llego hasta el cereal!
Oh.
—Olvidé que Minju me avisó que traería dos días antes a Youngseo. —Explicó lleno de frustración. ¿Qué clase de padre se olvidaba algo así? Se reprochó internamente—. Ahora debo correr para llevarla a la escuela y llegar a tiempo a la pastelería porque en menos de cuatro horas vendrán a buscar un pedido enorme.
En la perspectiva de Jisung, Minho lucia como una especie de pulga saltando de lado a lado, preso de la desesperación y la ansiedad por no saber si lograría hacer todas las tareas en un límite de tiempo. ¿Por qué no hacía que Youngseo faltara? ¿No era más sencillo? No sé, no soy padre, se preguntó y se respondió el mismo. Había ingresado a un debate mental consigo mismo al contagiarse de la preocupación del mayor, por lo que una idea llegó a su mente al instante.
—Yo puedo llevarla.
La reacción del pelinegro fue indescifrable, como si la propuesta de Jisung fuera algo totalmente descabellada o difícil de esperar.
—¿Tú la llevaras? —Preguntó con un tono tan incrédulo que ocasionó que Jisung ruede los ojos y se cruce de brazos ante él—Si escuchaste que ni siquiera ha desayunado ¿Verdad? ¿Sabes cuidar niños?
—Lo oí, solo es hacer que desayune y dejarla en la escuela, no soy un inútil, Minho. Además, hoy debo ir también así que me queda de camino, no lo sé, estoy tratando de ayudarte. —Le restó importancia a la cuestión—. Tú estás desesperado y no creo que llegues a hacer todo lo que deseas si sigues de ese modo.
El silencio inundo la habitación, Minho meditaba si aquello era una buena opción o no, mientras Jisung solo lo miraba impaciente.
¿Dejar a Youngseo a cargo de Jisung? Debía estar loco.
—Tick tock, los minutos pasan Min.
Sí, había perdido el juicio.
—¡Bien! Pero ponte una camisa antes de salir. —Le avisó una vez se asomó por la puerta de la habitación.
—De acuerdo, papi.
Una mala mirada fue lo que Jisung recibió a cambio, lo que solo causó más diversión en él. A veces irritar a Minho era tan sencillo y entretenido.
Cuando se dio una ducha rápida y se vistió adecuadamente, por fin bajó las escaleras del hogar para poder ver a Minho en una esquina, al parecer hablando por teléfono, y a la pequeña Youngseo sentada de espaldas a él sosteniendo la cuchara de cereal, comiendo tranquilamente hasta que notó la nueva presencia en la sala.
—¡Solecito! ¿Qué haces aquí? ¿Dormiste aquí? —Vio al adulto asentir con una sonrisa burlona.
—Tu papi y yo tuvimos una pijamada, princesa.
—Jisung. —Le reprochó el mayor, desconectándose por un instante de la llamada y lanzándole una mirada de advertencia.
La menor solo miró curiosa la extraña interacción.
—Entonces si son amigos ¿No? Los amigos hacen pijamada, solecito.
Jisung se limitó únicamente a reír para no interrumpir a la menor con su tarea de desayunar. Mejor aprovechó en mirar que era lo que estaba comiendo y que cosas había sobre la mesa.
—¿Cereal con qué es?
—Yogurt de fresa ¿Quieres? También tengo uno de durazno.
—No gracias princesa, yo no desayuno. —Tuvo que rechazar amablemente su invitación, comenzando a revisar entonces los otros paquetes que había sobre la mesa.
—Mi papi dice que no puedes iniciar el día si no desayunas. —El tono de voz de la niña iba con regaño, sumándole su ceño fruncido que intentaba hacerla lucir intimidante.
—Tu papi tiene razón, pero...
—Pero nada. Ni solecito, ni princesa salen de aquí hasta que no desayunen. —Minho participó en la conversación haciendo uso de un tono de voz severo.
Minho mantenía su posición. El desayuno era clave para iniciar el día con fuerza y si quería dejarle esa enseñanza a Youngseo, debía predicar con el ejemplo, incluso si Han Jisung se veía involucrado en el proceso.
El menor ni siquiera notó el momento en el que un tazón y una cuchara estaban puestos frente a él. Volteando al instante a mirar de forma indignada al pelinegro que ahora bebía un vaso de jugo de naranja, totalmente despreocupado.
—¿Tú no debías irte ya, Lee?
—Tengo un poco más de tiempo ahora que tú serás quien lleve a Youngseo. —Minho respondió con sorna, enseñándole la lengua al peliazul.
—¿Me llevarás a la escuela, solecito? —Interrogó emocionada ante la idea.
—¡Si! Pero iremos en bus porque no tengo auto como tu papi. —Fingió un puchero en resignación a su realidad.
—¡Iremos a una aventura!
Ambos compartieron la misma expresión emocionada ante la atenta mirada de Minho quien solo movió la cabeza en negación mientras reía en voz baja. Parecía que Jisung y Youngseo lograban congeniar muy bien.
...
El timbre del local sonó cuando la puerta fue abierta, dejando ver como Minho ingresaba a su lugar de trabajo con la misma expresión aburrida y su mente concentrada en sus propios asuntos, hecho que le impidió notar la rápida mirada que Felix le dedicó. Su hermano se encontraba demasiado sorprendido de verlo ahí.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Lo cuestionó totalmente extrañado de tener su presencia a esa hora de la mañana.
—Trabajo aquí, Felix.
El rubio vio a su hermano dirigirse con rapidez hacia la cocina del lugar donde un Hyunjin cubierto de harina hasta por la nariz se encontraba caminando desorientado.
—Lix ayuda, me manché. —Comentó al instante que vio a su novio entrar por la puerta, sorprendiéndose de igual manera cuando vio al pelinegro de pie a su lado—. Minho, ¿Qué haces aquí?
Minho igualmente les dedicó una mirada extrañada por las repentinas preguntas que estaba recibiendo por parte de ellos. ¿Qué tenia de raro verlo venir a trabajar?
—¿A qué se debe el interrogatorio, parejita?
Minho continuó con su rutina de dejar sus cosas en el perchero y colocarse el mandil que usaba cada vez que iba a preparar algo. Todas estas acciones bajo la atenta mirada de ambos chicos que intercambiaban preguntas en silencio.
—Me dijiste que debías llevar a Youngseo a la escuela, por eso pensé que llegarías como en una hora más. —Le explicó exaltado—. ¡Hasta hice que Hyunjin falte al trabajo para que me ayude con los dulces de la familia Choi!
Ah, claro eso. Recién recordó porqué había estado tan apurado por la mañana.
—No fue necesario, Jisung se ofreció a llevarla.
No se asustó ante el repentino silencio, creyendo erróneamente que la conversación había terminado ahí y ahora por fin podía continuar con su trabajo, pero cuando volteó a ver a la parejita y notó que estos estaban boquiabiertos viéndose el uno al otro, supo que aquello solo había iniciado. No es como si no esperara una reacción similar por parte de esos dos dramáticos.
—¿El chico con el que comenzaste a salir? —Fue el turno de Hyunjin en preguntarle.
—No salgo con él. —Aclaró.
—¿No? ¿Y por qué Felix siempre...?
Minho observó el momento exacto en el que su hermano se abalanzó sobre Hyunjin, poniendo sus manos sobre la boca de su novio para así callarlo.
—Como sea, deben llevarse bien como para que lo hayas dejado a cargo de tu hija.
—A Youngseo le agrada Jisung. —Dio finalizada la conversación sobre el peliazul.
A mí también. Tuvo que decir, pero no lo hizo.
La pareja se dio un último vistazo y solo se alzaron de hombros en señal de ignorancia. ¿Qué tan extraño era ver a Minho frecuentando a alguien ajeno a su círculo familiar? Pues era demasiado extraño según Felix e incluso Hyunjin, que apenas se había unido a ellos hace poco más de dos años, estaba de acuerdo con eso. ¿Quién se supone que era Han Jisung en la vida de Lee Minho?
En otra parte de la ciudad, Youngseo caminaba de la mano de Jisung, ambos por fin a tan solo unas calles de la escuela faltando doce minutos para que la hora de ingreso terminara. La pequeña llevaba en su mano un ramo de flores improvisado que había recolectado por el camino mientras Jisung la veía desde un lado.
—¿También vendrás a buscarme, solecito?
—Princesa, salimos al mismo tiempo, hoy tengo evaluación con tu clase. —Le recordó a la menor que solo asintió al comprender.
—Mi papi debe venir a buscarme para llevarme a la pastelería ¿Quieres venir con nosotros?
Había emoción en los brillantes ojos de la niña y lo notaba por la forma en la que jalaba su mano como animándolo a decir que sí. Sin embargo, Jisung sabía que no podía, ya estaba cruzando bastantes límites al proponerse a llevar a Youngseo a la escuela y tampoco deseaba que Minho pensara que era un invasor en su vida personal. Podían ser amigos en un futuro, Jisung no descartaba esa posibilidad, pero desconocía si el mayor pensaría de igual manera. Quizá ni siquiera le gustaba la idea de que Youngseo esté con él ahora y había aceptado únicamente porque no le quedaba de otras. Muchas interrogantes, pocas respuestas.
—No lo sé, voy a pensarlo ¿Sí? —Sabía que rechazarla al instante la entristecería, así que prefirió evitar darle una respuesta por el momento.
De todos modos, Youngseo ya había obtenido su respuesta.
...
—Muy bien niños y niñas, los que ya terminaron pueden ir pasando sus dibujos y su carta al escritorio. —La voz armoniosa de la profesora se dirigió a todo el salón, haciendo que un par de estudiantes caminara deprisa a la mesita de madera y le dejara su hoja de papel rayada a Jisung y a Chaeyoung.
El proyecto que Jisung y sus compañeros realizaban consistía en ayudar a los niños y conocer las dificultades que estaban enfrentando con el cambio de la escuela inicial a la primaria. Era un cambio de etapa entre estresante y curioso para los infantes, así que durante ese mes debían conocer sus pensamientos, enseñarles herramientas ante los nuevos desafíos y desde un punto de vista general, detallar que problemas actuales poseía el sistema educativo y la presión que podían darles desde una edad temprana. Un extenso proyecto en el que Jisung se había inscrito por puntos extras y porque de verdad le interesaba conocer más sobre ese tema, en especial porque él trabajaría con niños en un futuro.
Era irónico el que los niños lo intimidaran y al mismo tiempo supiera llevarse tan bien con ellos. Quizá por eso Haneul era tan pegada a él y ahora Youngseo también.
—Ve separándolo en grupos de quince para que sea más sencillo llevarlo. —La bajita habló para darle indicaciones—. ¿Te parece si nos reunimos por videollamada el fin de semana para compartir los datos? De ese modo ya no te cargas de tanto trabajo.
—Claro, ¿En la tarde? Así tengo tiempo de terminar los otros informes de la vez pasada.
La chica solo asintió para después juntar todos los dibujos y guardarlos dentro de su mochila.
Antes de salir del aula quiso despedirse con un gesto de Youngseo, pero parecía que justo en ese momento la menor había decidido ir al baño así que tuvo que continuar con su camino hacia el siguiente salón donde Changbin y Dahyun se encontraban recogiendo sus respectivos dibujos. Les hizo una seña a ambos desde la puerta para avisarles que iba a adelantarse a la entrada de la escuela ya que el timbre de salida estaba a nada de tocar, al menos hasta que fue interrumpido por el pelinegro que se acercó a él para decirle algo al oído.
—Sung, aún no te vayas, tengo que hablar contigo. —Había murmurado tan bajo para que solo pueda quedar entre ambos.
No iba a negar que se sintió extrañado por tan repentina petición, pero ya que se trataba de Changbin, alguien que consideraba un buen amigo, decidió hacerle caso y dirigirse al lado del auto de su profesor, donde comenzó una pequeña platica en lo que esperaba al mayor.
A unos metros, Minho yacía recostado en la puerta de su auto mientras revisaba su celular, una manera de perder el tiempo en lo que su hija salía del lugar. Hecho que no se hizo esperar tanto cuando el sonido de una aguda voz llamándolo llegó a sus oídos. A la distancia, la pequeña castañita corría con rapidez hacia donde estaba, cargando su mochila amarilla, su cabello suelto que solo llevaba amarrado dos trenzas como si fueran coletas y una pegatina de corazón en su mejilla izquierda.
—¡Papi! ¡Buenas tardes! —Saludó con emoción al mayor, alzando los brazos para que la cargue y así poder abrazarlo—. Llegaste temprano.
—Buenas tardes, bonita. Hoy tengo ayuda extra así que pude salir rápido del trabajo. —Mencionó refiriéndose a la pareja de su hermano que se había quedado atendiendo el lugar. De pronto su vista cayendo en el curioso peinado que llevaba la menor—. ¿Y ese peinado? ¿Te lo hizo la maestra Shin?
La niña negó con rapidez, sonriendo con mayor emoción ante la pregunta.
—Sung me dijo que tiene una sobrina a la que suele peinar, así que le dije que me hiciera dos trencitas cuando veníamos en el bus. —Sostuvo una de las coletas en su largo cabello y lo acercó para que su papá pudiera verlo—. Están bonitas ¿Verdad?
Minho sonrió sincero ante ello, tomándolo como un bonito acto por parte de Jisung y entendió un poco más porqué a Youngseo parecía agradarle tanto el chico. Han Jisung era alguien amable y siempre tenía algo nuevo con que sorprender y cautivar al resto.
—Lo están, deberíamos darle las gracias a Jisung por el favor que hizo en ayudarnos hoy ¿Verdad?
Minho se disponía a abrir la puerta de los asientos traseros para que Youngseo pueda ingresar, pero rápidamente recibió un tirón en su chompa acompañado de un grito de alegría.
—Ahora que lo dices, hoy lo invité a que venga con nosotros a la pastelería, me dijo que iba a pensarlo y eso es prácticamente un sí.
—¿Por qué lo sería? —Cuestionó divertido.
—Porque se lo pedí yo. —Respondió segura y a la vez con una fingida inocencia.
La niña miraba en todas las direcciones en busca de la reconocida cabellera azul, siendo imitada de manera inconsciente por Minho, quien daba un rápido vistazo a los alrededores en busca del mismo objetivo, hasta que de pronto ambos Lee lograron divisarlo a la distancia.
—Oh, es ese chico de nuevo. —Comentó la menor, generando la curiosidad en el adulto—. El que lo abrazó fuera del salón.
—¿Qué? —¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
—Yo los vi cuando volvía al salón, él le susurró algo al oído cuando Solecito estaba por irse.
Como si se tratara de una tarea imposible, Minho no pudo despegar su vista de aquella escena a tan solo unos metros. Comenzaba a sentir una molestia en su interior.
Jisung se había dedicado hasta el momento a matar el tiempo hablando con el profesor Kim haciendo preguntas relacionadas al proyecto, no obstante, cuando notó a Changbin pasarle la voz desde la entrada del lugar tuvo que despedirse cortésmente del adulto y acercarse a donde su amigo se encontraba esperando por él.
—¿Qué es lo que pasó? —Preguntó curioso por conocer las intenciones del más bajito, a la vez que sentía un poco de nervios por la ligera sospecha que tenía.
—No es algo grave Sung, no te alarmes. —Trató de disipar sus inquietudes con un tono de voz relajado—. Solo quería preguntarte si estabas libre hoy o si te gustaría salir de nuevo uno de estos días.
Era ese de nuevo lo que generaba una incomodidad de Jisung, porque entendía lo que significaba y lo cierto era que por el momento no tenía interés en ello.
—¿Salir de nuevo? ¿Tú y yo? ¿Solos? —El tono de voz empleado era sarcástico, tratando el tema como si se tratara de mala broma—. Perdona que lo diga así, pero ¿Estás loco?
Seo no se mostró ofendido o algo por el estilo, entendía completamente la reacción del menor por lo que no fue capaz de ponerse a la defensiva.
—Sé que es extraño por todo lo que sucedió cuando nos alejamos la última vez, pero créeme que esta vez no será así—. Aprovechó la cercanía entre ambos para tomar las manos del menor entre las suyas.
—¿Por qué debería confiar en tu palabra? —Preguntó algo frustrado—. No me malentiendas. Te adoro Bin, pero no es que tengas un buen historial.
—Solo una vez, por favor. —Suplicó— Hablemos, te invito el almuerzo.
Jisung sintió la ligera presión en sus manos, al mismo tiempo que notaba la mirada arrepentida en los ojos de su amigo que estaba dispuesto a continuar la conversación hasta que una tercera voz llegó a donde se encontraban.
—¡Solecito, te encontramos!
La conocida voz alertó a Jisung que al instante se soltó del agarre en sus manos para voltear a ver a la pequeña y luego a su acompañante detrás de ella. Se encontró con la indescriptible mirada de Minho sobre él y al no poder descifrar cuales eran sus pensamientos se sintió algo intimidado.
—¿Qué hacen aquí? —No puedo evitar mostrarse aliviado de que hayan interrumpido su conversación.
—Vine a recoger a Youngseo y me dijo que te había invitado a venir con nosotros hoy. —El pelinegro observó al peliazul y luego le dedicó un rápido vistazo al otro chico presente, casi pasando por alto su existencia.
Oh, eso. Técnicamente jamás aceptó, pero no estaba mal si se aprovechaba un poquito de eso ¿No?
—Cierto, lo había olvidado. —Le dio una rápida mirada a los Lee y luego se dirigió hacia Changbin quien aún esperaba por él—. Hoy no puedo Bin, ya tengo planes.
Minho decidió ignorar también el apodo empleado por Jisung.
—¡Vamos! ¡Los pasteles esperan!
Youngseo se separó de Minho y se acercó hacia el lado derecho del peliazul para tomarlo de la mano y luego imitar la acción con su papá, tratando así de apurar a los dos adultos. Jisung no se negó al contacto, mostrándole una leve sonrisa a la menor y disculpándose nuevamente con su amigo, quien no dudó en tomarlo por la muñeca izquierda para decirle una última cosa.
—Solo piénsalo ¿Sí? Te espero.
Jisung le dedicó una última mirada sin respuesta y luego se zafó con delicadeza de ese agarre para dirigirse hacia el auto en compañía de ambos Lee. Realizó un movimiento de mano hacia Changbin antes de ingresar al auto, notando como este realizaba la misma acción desde lejos, sin embargo, hubo un detalle que Jisung no notó y fue la manera posesiva en la que su cintura fue rodeada por Minho, que lo invitaba a entrar al asiento del copiloto, y la mirada borde que le dedicó al bajito que los veía a unos metros de distancia.
Pequeños detalles sin importancia.
Minho no deseaba analizar sus acciones, ni pensar en por qué había mirado mal al desconocido chico que de nada tenía la culpa, solo de ser demasiado cercano a Jisung.
Nuevamente esa problemática llegaba a su mente. Sabía que su relación con Jisung era informal, pero ahora tenía una duda y deseaba saber si el menor había estado saliendo con otras personas en esas últimas semanas pues nunca habían especificado que serían exclusivos. ¿Quería preguntarle al respecto? Sí. ¿Lo haría? No lo sabía.
La respuesta a la pregunta de si le atraía Jisung era sí y no tenía ningún problema en aceptarlo. El chico era llamativo para cualquiera que le echara un ojo, poseía un carisma que lograba contagiar y una desbordante confianza al hablar y moverse que lograba cautivarte desde el primer instante. Jisung era, en todo el sentido de la palabra, alguien demasiado atractivo y Minho no podía ser ignorante a eso.
Había pasado tanto tiempo desde que fue tan consciente de alguien que aquella sensación se sentía como nueva de explorar, porque Minho ahora no se estaba refiriendo únicamente de la faceta externa de Jisung. Había mucho más de lo que se estaba dando cuenta mientras más tiempo pasaba con el menor.
Le dio un rápido vistazo a Jisung que mantenía una animada conversación con Youngseo sobre su día y las cosas que habían ocurrido en la escuela, en lo que él se dedicaba únicamente en manejar en silencio para dejar a ambos cómodos en su propio mundo. Por acto de reflejo esbozó una sonrisa en sus labios, producto del agradable ambiente que envolvía a los tres presentes en aquel auto.