Holis! Una aclaración, hay canciones incluidas en este capitulo, de las cuales me gustó al imaginarme los escenarios >< estarán adjuntados justo al inicio de la escena. Escuchenlas e imaginen como ocurriría todo.
Sentía su pecho apretarse con fuerza. Mientras esa voz no dejaba de seguirlo como gotas en un vacío. —¿Qué es que acaso no lo entiendes?
Lo atormentaba.
—Ese niño es demasiado puro para que un simple caballero lo tenga a su cuidado.
Sentía esa adrenalina, intentando salir de ese laberinto. —Él será uno de los tantos en el paraíso del reino de Marte.
La ansiedad de enfrentarla y buscar una salida. —Eres, realmente, una maldita molestia, caballero.
Y el miedo de creer lo peor.
— Tu hijo o una vida-
El sonido de un frasco quebrarse hizo a su cuerpo respingar y despertarse de pronto, sin darse cuenta de la fina gota que resbaló por su mejilla hasta perderse entre sus cobijas.
A juzgar por la iluminación, apenas estaba amaneciendo, intentó dormir otra vez, pero la inquietud no lo dejaba ser.
Dicen que cuando una persona sueña, y recuerda claramente todo eran recuerdos de una vida pasada, pero si olvidabas... Es porque era un simple sueño.
Nada real.
Falso.
Sin embargo, este sueño se repetía cada día desde que los jóvenes pisaron su hogar, lo olvidaba, estaba claro, pero en su interior sabía que era el mismo.
Pero... Y que tal si no era un sueño... Sino, más bien, eran raras visiones? Era a la única respuesta que decidia confiar. Porque recuerdos, no podían ser.
La sensación de vacío y tristeza seguían ahi con cada despertar, pero no podía aferrarse a esa otra respuesta.
Porque sus únicos recuerdos eran luchar y dejar atrás su vida de caballero.
Nunca, jamás, recordaba sostener un pequeño ser aferrado a su pecho mientras una inmensa oscuridad lo envolvía ocasionado por una mujer gritándole esas palabras.
Despídete de todo, caballero.
Días habían pasado desde su último encuentro con Edén. Y Shun se arrepentía por no haber ido tras él después de ese incómodo, y confuso, momento.
No quería ser un entrometido, además de que lo hubiera olvidado con el pasar del tiempo, pero la curiosidad de no saber sobre el Orion desde mucho antes, lo ponía inquieto. Sobre él, sobre su origen y la de los pequeños Koga y Aria.
Incluso... Ahora que prestaba atención a unos mínimos detalles de su vida, habían cosas que no cuadraban. Ya sea en sus únicos recuerdos o tropiezos en esos quince años.
Sin embargo, al parecer, ese día en especial se le hacia demasiado caótico para siquiera pensar en sus movimientos. Su distracción ganaba más que sus ánimos de ir a revisar a los niños de la aldea vecina, y su corazón inquieto y agitado ponían a sus instintos en alerta. Quería creer que tenían que ver con lo ocurrido en la mañana.
Esa era la ansiedad que lo carcome.
Incluso al propio Edén, quien también se arrepentía de haber dicho aquello en la casa del Caballero Andromeda. Aquellas palabras que ahora tenían marcado su destino y que deseaba fuertemente borrar esa sensación acatando las firmes órdenes de su hermana mayor con destruir a todo seguidor de Athena y proteger las ruinas del Rayo. Eso era lo que pensaba, mientras que Aria observaba su expresión raramente decaída y el revuelo en sus pensamientos. Puede que había actuado mal al ser arrebatada del lado de Koga, pero Edén había sido su único amigo en sus días de encierro y siempre se quedaría a su lado hasta que el Orion mejorara. No quería volver a lastimarlo. Aun si eso pondría en peligro a Koga. Pero todo inicio tiene un fin, y las ruinas del rayo solo era ese principio para la verdad que desgarraría el joven corazón de los caballeros.
Además de la inquietud de estos, estaba Koga.
El pobre Pegaso se sentía traicionado y herido por las acciones de Orion. Aun frustrado y dolido por su actitud, cuando apenas hace días habían tenido una buena interacción en casa de su madre... Creía que el corazón de ese frivolo caballero se hablandaria, pero no, había llegado incluso a ser mucho más cortante y rudo que antes. Como si estuviera reprochandose de haber aceptado ser hijo de un servidor de Athena. Su enemiga.
Ahora conocía su historia, sabía que Edén no la estaba pasando bien, pero eso no significaba que podia llevar a Aria de esa forma. No soportaba estar lejos de ella, era como si su descontrol saliera a flote.
—— ¿aun sigues pensando en esa niña?
No respondió de inmediato, porque, siendose sincero, en quien no dejaba de pensar era en Edén. Pero, claro, no podía decirle a su Maestra, Caballero de Plata, que pensaba realmente en el hijo del enemigo.
Shaina, debido al mandato de una misteriosa figura hablando en nombre de Athena, llegó a Koga no solo para brindarle su ayuda con el elemento Rayo, sino que de igual forma, ya era el momento de que el siguiente paso sea dado.
—— estoy preocupado por ella... Por lo que Marte puede llegarle hacer.
Ofiuco había llegado justo cuando los jóvenes alcanzaron la ubicación de las últimas ruinas, y ante la revelación de Koga en conocer a Seiya sintió curiosidad por el gran instinto de aquella joven que la había enviado en busca de Koga. Porque justo, era el momento que Pegaso le pedía respuestas; justo cuando Pegaso necesitaba ser fuerte e ir por el camino de la Luz... El paso que daría sería importante para la resurrección del arma más poderosa de Athena.
Y ahora, Shaina estaba preparada para contar la historia que marcó, no solo a esta guerra, sino que también a una familia entera.
—— ¿como conociste a Seiya? —— Debía ser cautelosa. Este nuevo paso debía ser suave. No debían haber errores. Lo que significaba, no oscuridad en el corazón. Rencores.
La suavidad al pronunciar ese nombre confundió al más joven, extrañado por no escucharla gritar esta vez.
—— él me salvó en dos ocasiones. —— respondió con seguridad. —— durante un combate en Palaestra, al igual que en Babel. No se presentó físicamente, vi su silueta, pero fue suficiente para saber que era él.
Shaina quedó en silencio por un breve momento, admirando el agua correr de la catarata de ese bosque mientra su mente recordaba cuando el castaño le pidió el cuidado de ese pequeño bebé.
—— además! Él fue quien nos dijo que debíamos destruir los reactores de los elementos, y que no debíamos separarnos de ellos, pues serían importantes para Athena.
La peliverde suspiró sutilmente, regresando ahora hacia su único pupilo. —— Koga, dime, ¿alguna vez, has escuchado como dio inicio la guerra contra Marte y a quienes afectó? —— dijo de repente.
La serenidad y miedo se instalaron en Koga, borrando toda emoción en su rostro. Negó con duda, los ojos ya queriéndole picar.
—— un bebé fue la razón por la que Marte despertó.
La mirada en Koga se frunció en confusión. —— ¿Un bebé fue la causa de su despertar?
—— un Dios despierta por completo bajo el destino de su nombre. —— respondió. —— Con Athena fue la amenaza hacia la tierra por Hades y Poseidón. Y con Marte fue la injusticia de la tierra manchada de la maldad humana, el nacimiento de este bebé fue el detonante para despertar por completo y querer apoderarse de la Tierra. —— Koga ladeó la cabeza, preguntandose quien habria sido el causante del despertar de un dios.
¿Era alguien cualquiera que había sido capaz?
Shaina, por su lado, recordó las sensaciones que le causó esa pequeñita personita cuando lo conoció. Su escencia era demasiado puro que ni ella se sentía digna de verlo directamente, era idéntica a la pureza de su diosa. Incluso juraba que era la reencarnación de algún ser divino.
—— sin embargo... Meses después ese bebé desapareció misteriosamente y fue cuando nacieron dos mellizos que Marte atacó el Santuario, queriendo reclamarlos a ambos al compartir esa misma esencia con el primer bebé. —— la respiración del más joven quedó suspendida por reflejo. Shaina relajó más su semblante al momento de verlo. —— uno de ellos eras tú, y la otra es la niña que tanto te preocupa... Aria. Ambos, traídos al mundo por el caballero Seiya de Pegaso e Ikki de Fénix.
Los ojos marrones del nuevo Pegaso brillaron con intensidad, las mejillas rojas y la respiración suspendida.
Ofiuco continuó hablando. —— varios caballeros pelearon para que Marte no se los llevara, pero fue ahí cuando un enorme meteorito impactó contra la Tierra, provocando una explosión de luz y oscuridad. Esa pequeña distracción fue suficiente para que Marte reclamara a Aria y huyera con ella. Desde entonces Aria y el otro bebé desaparecieron sin dejar rastro, hasta ahora.
El silencio que siguió fue tedioso para Koga, queriendo escuchar más acerca de su origen, aún así, no dejaba de pensar en lo que Shaina ya había dejado en claro, dando respuesta a sus preguntas y tranquilidad a sus dudas.
—— Aria si es mi hermana. —— susurró apenas. —— y Seiya es mi padre... aquellos que había estado viendo en sueños... Pero... —— había una duda más que no lo dejaba tranquilo. —— por qué no estuvieron conmigo durante mi infancia, qué sucedió con Seiya y el resto de caballeros antiguos.
—— Seiya nunca se separó de ti desde entonces. —— la respuesta fue inmediata, sin dudas. Shaina lo miraba con tristeza al recordar los sucesos de hace quince años. —— la búsqueda aumentó el doble. Fueron semanas cuando Ikki regresó al Santuario, no traía consigo a tu hermana, pero si al primer bebé que había sido raptado. Lamentablemente, ese mismo segundo Marte había vuelto atacar el Santuario, intentando reclamarlo con desespero. —— las imágenes iban plasmandose con cada palabra dicha de la caballero, reviviendo ataques, sonidos y sentimientos. —— Los caballeros que mencionas lucharon hasta la muerte o siendo heridos por la oscuridad. Incluyendo a los cinco caballeros de bronce cercanos a Athena. No solo dos bebes desaparecieron ese día, Seiya fue uno más en ese grupo. Fue por eso que Athena decidió criarte en lo que volvía... pero nunca lo hizo. Muchos creen que aún sigue vagando en el mundo en busca de su hija.
—— hablan como si ya estuviera muerto...
Hubo un breve silencio, incómodo por esas palabras. Era cierto. Muchos, al no tener sucesos que involucraran a Seiya de Sagitario, creían que ya era un guardián fantasma del Santuario.
Shaina suspiró, esta vez, viéndolo más tranquila. —— eso es lo que piensan los aficionados, Koga.
Los ojos en Pegaso se abrieron de golpe, con esperanza y ansias por la sonrisa cómplice de su maestra.
—— solo un verdadero caballero sabe que Seiya de Sagitario aun pelea en este mundo. Las señales son muy claras.
—— ¿señales?
La sonrisa en la caballero creció más, recordando a la chica que la había enviado, agradecida por su increíble intelecto y poder. Pero aún con esa duda de saber su origen. —— quiero creer que tu encuentro con tu hermana fue planeado por las mismas estrellas. Las mismas que ayudaron a Seiya a guiarte y protegerte en este trayecto.
El encuentro, el primer roce, el primer abrazo, y el primer encuentro con esas alas de oro golpearon su mente. Recordando las sensaciones, la felicidad y las ganas de llorar al no sentirse más solo. Sin importar que fueron solo segundos.
Lo mismo experimentaba ahora.
—— Ya todos están completos, los cuatro diamantes de Athena. —— dijo Shaina con alivio.
Sus palabras provocaron sorpresa y más inquietud en Koga. —— eso significa... Que ya han encontrado al primer bebé que Marte raptó?
La sonrisa de la peliverde se fue suavizando hasta desaparecer, un momento de silencio fue suficiente para que el travieso viento pasara volando por en medio de ellos, cargando tensión.
—— ¿Sabes quien era ese bebé? —— la pregunta salió sin aviso, intentando ver su reacción. Koga entonces negó, pero tenía un nombre en mente, para ser sincero.
Sus manos se apretaron ansiosas, recordando los chismes y señalamientos hacia cierto estudiante en Palaestra. Con Shaina, sabría si todo era falso o verdad... Conociería la verdad ahora.
¿O quizás la verdad podía llegar a confundirse?
—— ese bebé, es al que todos llaman príncipe, hijo de Marte. Él es realmente Edén, el hijo de Shun de Andromeda y Hyoga de Cisne
Fue en ese momento que las dudas y sospechas fueron disipandose. Fuera un peso más.
Los sentimientos golpearon su pecho con brutalidad y dolor.
La culpa: por no ver por Edén cuando esté comenzó a dudar. Por no apoyarlo y buscar juntos la verdadera respuesta que estaba demasiado cerca de ellos.
La tristeza: por ser consciente de todo lo que Edén estaba sufriendo, en como elegir un camino sin saber si era el correcto.
La ira: por saber que quizás Marte lo había mantenido encerrado y manipulado como lo hizo con Aria.
Impotencia: al saber que Edén había vivido una mentira toda su vida, llamando con respeto y honor "Padre" al hombre equivocado. Alguien que no se lo merecía.
Y Felicidad: al recordar que el propio Edén había elegido a su familia por sobre el despreciable Dios Marte. Aquel al que había creído su Padre.
Edén había elegido correctamente... No había sido una equivocación.
Koga no podía ocultar las ganas de sonreír.
Estaba contento, por haber encontrado una forma de hacer redimir a Edén... De tenerlo a su lado.
Ahí fue entonces que la felicidad de Koga se transformó en firmeza y determinación. Levantó la mirada y la barbilla para mostrar su firmeza, sin sonreír.
—— Está decidido. —— dijo sin más, dando media vuelta y regresar al camino principal.
—— espera, Koga. —— Ofiuco lo frenó enseguida, desconcertada por su cambio repentino. —— ¿A dónde crees que vas?
—— Iré por Aria... —— Koga la vio, mucho más serio que otras ocasiones. Se plantó firme de nuevo, hablando sin duda y hasta con orgullo. —— Y salvaré a Edén.
Justo entonces Edén sintió el cambio en el viento, mucho más agresivo. El cielo gris, casi de noche, las hojas muertas volar por los aires y parar en diferentes direcciones, mientras que él presenciaba todo desde lo alto de la torre.
Koga y su grupo corrieron sin dudar, no se detuvieron aún al ser enfrentados por más caballeros seguidores de Marte. Intentando frenarles el camino, cada caballero de bronce fue tomando un contrincante en cada nuevo pasillo y así hacer pasar a Koga en busca de Aria.
Haruto.
Ryuho.
Yuna y Soma.
En orden cada uno fue quedándose para combatir y protegerlos desde la distancia.
Y ya solo quedaban ellos dos.
Koga no flaqueo, mucho menos al cruzar la entrada de las ruinas, y tampoco frenó su carrera al ver a Aria justo al pie de las oscuras escaleras en su espera. Solamente se detuvo al momento que Edén apareció para enfrentarlo.
Ambos, mirándose con seriedad, pero con emociones encontradas golpeandoles con fuerza.
—— Edén... —— gruñó Koga en advertencia.
Una advertencia que al príncipe no le causó intimidación.
—— no dejaré que te lleves a Aria. —— respondió el peligris. Saltando y dando el primer golpe hacia Pegaso hasta hacerlo retroceder. —— ya no estamos jugando como en Palaestra, Pegaso.
Y Koga tampoco se contuvo.
Gracias a su entrenamiento y experiencia en el camino, Koga ahora era capaz de devolverle el golpe al joven Orion. Cada uno era dado con mucho más fuerza que el anterior.
La joven Aria solo pudo amgustiarse al ver a ambos pelear, de una forma que nunca había visto. —— ya basta... ¡Es suficiente, Edén! —— intentaba frenar la batalla. Era cierto que su amigo le preocupaba, pero tampoco podía permitir que golpearan a Pegaso, aquel caballero, el único que no la había juzgado al conocerla. Era importante para ella también.
No podía dejar que muriera a manos de su compañero... Aun tenía algo importante para decir.
—— Ven conmigo, debes ayudarme a destruir el reactor del Rayo.
El tiempo estaba avanzando, y Shaina sabía que no podia esperar a que Koga redimiera al príncipe. Debía de actuar rápido.
—— ¿Quién es usted? —— preguntó temerosa la niña, intentando soltarse del fuerte agarre de la Caballero Femenino. Observó por breves segundo a los varones seguir peleando. Negó con miedo. —— no puedo dejarlos... No quiero que peleen.
—— ¡Aria! —— la desesperación se estaba apoderando en la peliverde, no habia mucho tiempo a su favor si seguía en negación. —— conozco a tu madre. Él me ha enviado para ayudarlos.
Aquella revelación hizo que la joven se olvidara de lo que ocurría. Aturdida e impactada. —— ¿conoces... A mi madre?
Su inocencia, sus ojos celestes y la esperanza que desbordaba eran suficientes para saber que si se trataba de la hija de Seiya e Ikki. La niña a la que Saori había elegido para ser su sucesora. Su Cosmos divino la protegía.
—— no hay mucho tiempo, debemos hacerlo ahora. —— dijo deprisa, arrastrando a la pequeña escaleras arriba. —— si destruimos el reactor, puede que logremos localizar el paradero de tu madre.
Sin embargo, Aria aun seguía inconforme por dejar a sus dos buenos amigos de esa forma.
—— perdóneme... Pero no puedo abandonar así a Edén. —— frenó su andar, con la cabeza gacha y los ojos llorosos. —— él ha sido el único compañero que tuve de pequeña, fue bueno conmigo y yo sería muy mal amiga si lo abandono. Me necesita ahora que su corazón está llorando.
—— no te preocupes por eso. —— tomó Shaina sus hombros como apoyo, intentando calmarla y transmitirle confianza. —— Edén es una víctima más por el Dios Marte. Si destruimos el reactor los Cosmocristales de Nike estarán completos y podremos proteger a Edén.
La niña levantó la mirada con miedo, temerosa por no tener la suficiente fuerza y poder para protegerlos, pero sabía que obtener a Nike era importante. Si lograban reclamarla, podría proteger a la Tierra en nombre de Athena hasta encontrarla. Protegería a Edén de lo que sea que su propio padre Marte podría llegar hacerle.
Debía hacerlo, así como él lo hizo con ella hasta ahora.
Debía proteger. Para eso había sido creada.
Un dejavú cruzó por Shaian al ver la misma expresión que con Koga momentos atrás. La niña se plantó sería, pero aún dudosa. —— los ayudaré en lo que pueda.
La caballero la vio del mismo modo, mostrando en ese simple gesto su respeto hacia la menor. Retomaron ambas su camino. Ahora con más velocidad.
Todo eso.
Sus palabras, expresiones y movimientos, habían sido vistos por Edén a la distancia. Sin dejar de pelear aún.
—— ¡espera! —— gritó, intentando sacarse al Pegaso de enzima. Su desesperación creció al verse ignorado por la niña. —— ¡no lo hagas, Aria, por favor!
La niña volteó a verlo por en medio de las escaleras, sin dejar de andar. —— perdoname, Edén. Solo así podremos proteger el Cosmos de esta Tierra y sus habitantes. ¡Solo así podré protegerte!
—— ¡no! ¡Aria!
Pero ya no recibió respuesta. Ni siquiera una mirada.
Su furia, temor y tristeza se mezclaron... transformándose en odio y miedo.
Edén entonces se lanzó con mayor fuerza hacia Pegaso, este lanzandose de igual forma y así encontrarse en el camino sosteniendo con fuerza sus palmas abiertas.
—— ¡¿por qué siempre te involucras en lo que no te importa?!
Koga apenas pudo evitar su golpe, sin responder. Aparte de los enfrentamientos qué ocurrían fuera, el suyo era mucho más complicado.
La tierra temblaba y las paredes eran destruidas por los furiosos puños del Orion.
Hasta que en eso, Koga quedó acorralado.
—— tú me importas! —— respondió al fin, sosteniendo la rota mirada del caballero. No importaba si estaba apunto de matarlo, él ya había decidido. —— ¡por eso voy a salvarte!
Sin embargo, no estaba en sus planes el ser rechazado. El cielo se tornó aun más gris y los truenos sonaron con furia en el cielo.
Lo único que se escuchó fue el grito desgarrador de Koga al ser golpeado por el rayo.
Sin impartarle el dolor de haberlo lastimado de ese modo, Edén corrió como nunca antes lo había hecho. Desesperado para detener a la caballero.
No quería, no quería.
Destruir el reactor... No solo significaba ir encontra de su Padre, sino que tambien aceptar lo que su corazón tanto lloraba.
¿Dónde estás?
¡Tengo miedo!
Su mente no dejaba de martillarle. Recordando las mismas palabras que escuchaba en sus sueños. Los llantos y los llamados.
Escuchaba su propia voz pedir ayuda. Pero dudaba que fuera él realmente. Su pecho estaba apunto de explotar de tanto.
No quería saber su pasado.
No quería saber su origen.
Ni siquería aceptar si su realidad era una falsedad. O si creía ser quien en realidad nunca fue.
¿Un mortal o un Dios?
Un príncipe o un caballero.
Negaba con desesperación todas esas ideas, sin embargo, ocurrió en ese momento al llegar a la cima.
Justo al doblar la entrada, una cegante luz golpeó su visión, cubriendo sus ojos por reflejo. Esa gran luz extenderse hasta el cielo y despejar lo de la oscuridad.
Comprendió entonces, cuando la luz se calmó y solo habían fragmentos de lo que alguna vez fue el reactor, el Cosmocristal del Rayo cayó justo en la palma de su mano. Con el símbolo de su constelación guardiana.
Orion.
Había llegado tarde...
El reactor había sido destruido.
Y fue como si estuviera en otra realidad al abrir los ojos.
No sé dio cuenta, pero habían cosas que él veía y los demás no. Como siluetas raras, por ejemplo. O como el viento se movía a voluntad propia en su entorno. Y como, mientras avanzaban los segundos de la destrucción del reactor, varias voces le susurraban en idiomas desconocidos qué tampoco se molestaba en traducir.
Ubicó las figuras de ambas mujeres, y aún con el cristal en mano, avanzó apenas. Como si arrastrara una enorme roca.
Al verlo avanzar, Shaina sintió una rara punzada. No era el mismo sentimiento cuando estaba preparándose para un posible enfrentamiento, sino que ver a Edén, era como ver a otra persona en realidad...
¿No eran... Celestes sus ojos?
Edén sintió como los malos sentimientos fueron apretandose, bajando hasta hacerle doler la panza.
Observó las ruinas.
Observó el cielo apenas regresando a su claridad.
Y sintió cuando la presencia de Koga apareció en la entrada. Ya no podía más. Su respiración se fue acelerando. Y sentía la picazón en sus ojos. De coraje, impotencia.
—— Edén...
Ya tenía demasiado con lo que batallar. Y el diamante en su mano fue suficiente para hacerlo explotar.
—— ¡¿Qué es lo que quieren de mí?! —— gritó, con la voz quebrandose, sintiéndose sofocado. —— ¡déjenme en paz de una buena vez!
—— lo único que quiero es ayudarte! —— respondió Koga
Edén, en un rápido movimiento, plantó un puñetazo al pómulo del Pegaso.
Se estaba desesperando. Estaba furioso.
—— ¡no la necesito porque estoy bien!
—— ¡No lo estás! —— devolvió Koga, intentando ignorar el dolor. Edén gruñó mucho más molesto y aumentó el doble de fuerza.
Siguieron con esa pequeña lucha, sin hacer mucho escándalo esta vez. Con Edén intentando desquitarse con Koga. Sin embargo, con todo lo que se estaba guardando perdía fuerzas.
Sentía hiperventilarse.
—— ¡no entiendes como me siento! —— gritó ahora. Los ojos rojos, sintiéndose quebrar. Aun así, su elemento rayo recorrió su brazo, señalando a Pegaso. —— nunca lo sabes.
—— Edén! —— gritó Aria, asustada al ver su acción y sus intenciones. Desesperada, fue avanzando pequeños pasos hasta tomar velocidad al ver a Koga preparar sus puños destellantes.
Koga no dejó de verlo. —— claro que lo sé. —— respondió con la misma altanería y fuerza. —— porque ambos compartimos la ausencia de nuestros padres. Somos iguales.
La furia explotó con brusquedad en el mayor. —— ¡¡para nada somos iguales!!
Corrió entonces con más molestia hacia Pegaso, y Koga también hizo lo mismo.
Los ojos de Edén se tornaron rojos por las lágrimas contenidas, y el puño de ambos vibraba con fuerza a la par de su elemento.
Solo uno saldría vivo si se tocaban.
—— Detenganse!! Alto!! ——habia gritado Aria con miedo. Corriendo hacia ellos. —— ¡¡No lo hagan!!
Y fue que sucedió.
Antes de tocarse, de un parpadear una silueta apareció frente a Edén y hacerlo retroceder de golpe por la impresión. Asustado por ver la sangre correr de esos ojos celestes. Lo vio como si fuera en cámara lenta. No le presto atención a nada más que a él.
En cambio, con Koga, había ocurrido algo mucho más impresionante.
La cercanía previa de Aria provocó lo mismo que en Palaestra al primer contacto.
La luz dio lugar con intensidad, demasiada esta vez. Sin embargo, algo en Koga despertó de golpe al sentirlo.
Ya no era la luz como la primera vez.
Era oscuridad.
Todos lo sintieron. La pelea había quedado de lado al ver el enorme resplandor en la cima de las ruinas.
Cuando el cambio se fue sintiendo.
Porque, finalmente, la luz y la oscuridad habían hecho su primer contacto.
Su primer encuentro.
Koga quedó completamente paralizado, con la mirada horrorizada y un intenso miedo recorrerle.
Sus ojos marrones se bañaron del color negro junto a su Aura. Con ellos, el Cosmos intenso de la oscuridad provocó al suelo sacudirse y al borde de las ruinas romperse y tragarse a todos los jóvenes hacia la oscuridad.
Ese enorme resplandor había sido visto por la hija mayor del rey Marte. Con el mal presentimiento de hace quince años intensificarse ahora que el último reactor había sido destruido.
—— Edén... —— murmuró con temor. Recordando los ojos llorosos al cargarlo la primera vez antes de llevárselo.
No podía saberlo... No ahora cuando todo parecía ir en contra. Quería ser ella quien lo aclarara.
Saltando de ese enorme acantilado, sus pies corrieron con fuerza hacia donde la oscuridad había llevado a su hermano y los caballeros. Sin reparar que todo había sido plan de ese dios despreciable.
Y no hablamos de Marte.
Había sucedido en un parpadear. Lo único que recordaba era haber visto a ese chico, para que su ojos se cerraran cinco segundos y ahora aparecer en un lugar completamente distinto.
Mucho más colorido que en la actualidad.
Y extrañamente hogareño.
Era como si perteneciera ahí.
Los cantos de los pájaros. Las mariposas. Las flores y el aire fresco.
Pero, lo que más resaltó, fue la enorme casa justo frente a él. Parecía un castillo, y más con esas flores y adornos.
Estaba a solo un metro de esa puerta. Al estirar el brazo, se dio cuenta que vestía con su ropa de siempre, su armadura había vuelto a ser una joya.
De pronto, la enorme puerta se abrió con el espantoso relincho.
Se sintió inseguro de estar ahí de pronto, pero su corazón insistía y gritaba que cruzara esa puerta.
El aire que salía era demasiado cálido. Quedó un buen rato en el mismo sitio, sin sentir otra presencia justo a metros de él, que lo veía intensamente, mientras susurraba.
—— Aunque trates de evitarlo, llegará el momento que lo sabrás de la peor manera.
Eden quedó en silencio al escuchar ese susurro. —— ¿es la verdad... Lo que quieren mostrarme?
No quería saberlo... Pero algo en su interior lo hizo avanzar y cruzar esa blanca puerta.
Y entonces todo miedo desapareció en él.
(una vez más - Bia)
Habían personas, varias, felices y bailando.
Sonrió inconscientemente, sintiéndo esa alegría que desbordaban.
Vio a niños correr y reír. Volando cometas, comiendo pastel y bromear.
No había nadie deprimido, no había nadie infeliz. Solo era gozo lo que habia ahí.
Reía junto a ellos sin saber sus chistes, sonreia junto a otros mientras avanzaba. Hasta que los vio.
A Shun y Hyoga. Compartiendo la alegría que los demás, con Andromeda una corona de flores en su cabeza y a Hyoga sosterlo.
Una enorme calidez se extendió en su pecho. Sonriendo con cariño esta vez.
Sin embargo, ocurrió algo que lo hizo temblar. El bebé, él, lo veía fijamente.
Era consciente que nadie de ahí lo veía, que solo era un espíritu viendo sus recuerdos. Entonces... Por qué lo veía?
Una Vida por otra...
Su corazón dio un salto al escuchar esa voz retumbar en el entorno.
Un Cosmos por otro.
Vio por todos lados, intentando saber si era parte del recuerdo. Pero no hubo nada. Ellos seguían con su felicidad, pero el bebé no dejaba de verlo. Sin embargo, había algo en sus bellos ojos celestes que lo hicieron encogerse.
No fue tu culpa.
Y los sucesos, los recuerdos pasaron con velocidad a su alrededor. Como un remolino que intentaba succionarlo. Y como era juzgado por dos grandes lunas rojas a su espalda
Edén sintió el pecho a punto de reventarse, no aguantando la hiperventilacion.
Un Hijo por un hijo.
De su boca salió el aire retenido con brusquedad. Sus manos yendo hacia su rostro. Restregando su cabello y arañando su cara como si tuviera una horrible comezón. Sus ojos horrorizados, permitiendo ahora a las lágrimas correr.
—— estos recuerdos... No son míos.
Sin darse cuenta que su rostro quedó manchado por las lágrimas.
Manchas de Sangre.
Estaba llorando sangre.
Quiero aclarar que el apodo de "los cuatro diamantes de Athena" (refiriéndose a Koga, Aria, Ryuho y Edén) no tiene un propósito en sí o una importancia a futuro. Es solo un sobre nombre que Saori les dio al ser hijos de sus hermanos más cercanos(Seiya, Shun y Shiryu)
Otra más, la canción de Bia - una vez más - me encantó para el caso de Edén y más con esa intro lenta. Siento que queda perfecto con ellos, Edén y Shun.
Nos veremos la próxima y espero que aún sigan por aquí. Lamento que siempre tardo en lo que prometo, pero les aseguro que esto nunca terminará.
Bye~💞