Por un momento no estaba en el asiento del copiloto del Chevrolet Suburban que el FBI destinaba para sus agentes. Cerró los ojos y sus recuerdos la llevaron a estar en la Máquina del Misterio, la vieja furgoneta Ford Ecoline modelo 78 que Fred había heredado de su padre en los tiempos de la moda Hippie y en la que habían recorrido inumerables carreteras viviendo tantas experiencias de vida.
Por un momento su mente la transportó a las soleadas Coolsville, a Cueva de Cristal... a...
– ¡Eh!, estas bien? –
Ella abrió los ojos y se acomodó los lentes.
Su compañero, Pat Sullivan la miraba con expresión preocupada mientras conducía en medio de la noche lluviosa.
– Sí, es solo que no estoy descansando bien últimamente – se acomodó los lentes.
– Has estado así últimamente Dinkley, me preocupas, en serio –
Velma hizo un ademán con la mano dándole a entender a Patrick que era algo sin importancia y miró por la ventanilla.
Davenport. Una ciudad enorme, oscura y enferma en más de un sentido. ¡que distinto era todo! Sentía que su vida había pasado de un mundo a otro totalmente distinto. Davenport era capaz de mostrar lo peor de las miserias humanas, y lo peor era que tenías la sensación de que siempre podría estar peor.
– Te vendría bien un descanso – insistió Patrick – estoy seguro que McFullan no te lo negaría, después de todo eres imprescindible, Velma –
Imprescindible. Todos los miembros de la pandilla se lo dijeron dicho alguna vez, que ella era el corazón del grupo.
Sí, era cierto que ella había dado en el clavo con muchos "misterios" pero nunca se sintió de esa manera. Cada uno tenía algo, una característica, un rasgo que mantenía esa compenetración. Todos habrían sido indispensables, aunque si se atreviera a dar ese título a alguien... sería a Shaggy.
Mente analítica, memoria eidética, ésas eran sus armas. Nada de eso sirvió cuando descubrió lo de Scooby. Cuando Shaggy se desmoronó... cuando ella falló.
La vida no volvió a ser la misma desde entonces. El descubrimiento de la verdad, la forzosa separación del grupo... los golpeó fuerte a todos, pero en especial a ella. Perdió la beca de Harvard y estuvo sin saber que hacer. Le costó y aun le costaba aceptar que todo había cambiado. Ingresó al FBI creyendo que sería una forma distinta de su vida anterior... resolviendo misterios, hallando culpables, ayudando a la gente... por supuesto no fue lo que esperaba, pero ya no había vuelta atrás. Ésta era su vida ahora... y había aceptado vivirla.
El automóvil se detuvo frente a una cinta amarilla con la que la policía había acordonado la escena del crimen, la gran cantidad de luces rojas y azules intermitentes de las patrullas estacionadas indicaban que no se trataba de algo rutinario.
– Hora de ver por qué se decidió involucrar agentes federales en esto – dijo acomodándose la chaqueta y preparándose mentalmente para una noche de frío y lluvia.
– Bien, ya estamos aquí, muelle 15, ¿segura que estás bien? – volvió a insistir Patrick, pero ella ya se había bajado y puso los ojos en blanco.
– Ya muévete, Sullivan – dijo comenzando a andar. Su compañero se encogió de hombros e hizo lo propio.
Se dirigieron al policía más cercano y le enseñaron sus identificaciones, éste se hizo a un lado y los dejó pasar señalándoles al oficial que estaba a cargo. Mientras caminaban hacia él, Velma reparó en que los rostros de casi todos los oficiales daban la impresión de haber visto algo que realmente los impresionara, lo cual era mucho decir para Davenport.
– Hola Joe, nos vemos de nuevo –
Velma, siempre es bueno verte – la saludó el Jefe Williams, un hombre moreno que ya debía rondar los sesenta y cinco, algo obeso y apenas más alto que ella – ¿has aprendido algo de ella, Sullivan? –
– Cada día jefe – dijo mirándola – ella se aclaró la garganta y miró hacia el sitio acordonado por la policía, una bodega amplia y poco iluminada cerca al muelle.
– Bien Joe, dime por qué no estoy en mi departamento leyendo un buen libro a esta hora de la noche y con este clima espantoso –
– ¡Diablos chica! porque esta ciudad siempre tiene algo nuevo que nos queda difícil de explicar a nosotros los policías buenos amigos y vecinos, y ahí es donde entran ustedes los de Expedientes X, ya yo debería estar disfrutando de mi pensión bajo el sol de Florida, síganme –
A medida que se acercaban se empezó a notar un olor a podrido que la lluvia no alcanzaba a disimular. El jefe Williams les ofreció mascarillas.
– Sé que han visto cosas feas, pero esto pasa al siguiente nivel – les señaló una vez entraron a la bodega.
Ella se llevó la mano a la boca cubierta por el tapabocas
– ¡Carajo! – exclamó Patrick con los ojos muy abiertos.
La escena era dantesca. Habría por lo menos 30 cadáveres desperdigados por todo el lugar y mutilados en tantas partes que los forenses tendrían que subcontratar expertos en armar rompecabezas, los enormes charcos de sangre, las extremidades cortadas, las vísceras por doquier daban a la escena un aspecto aún más surrealista.
– ¡Dios mío! – exclamó Velma... esto era algo totalmente alejado de cosas como desenmascarar al minero fantasma, o al del disfraz de pterodáctilo – ¿alguna idea preliminar de quienes eran estas personas, Joe? –
– Oficialmente no hasta que se complete el levantamiento de cadáveres –
– ¿y oficiosamente? –
– Tienes ante ti la mayoría del personal de la banda criminal de Carlo Benetti –
Patrick silbó.
– Alguien quiere hacerse con el control total de la mafia... a las malas –
– Les haré llegar el informe de los forenses tan pronto como lo tengamos ... – dijo el jefe Williams, sin embargo, Velma, tal vez quieras darle un vistazo a eso – dijo señalando la pared a la izquierda. Ella caminó hacia allá seguida de Sullivan y del policía. Había un dibujo extraño realizado con pintura blanca.
– ¿Una firma para dejar claro quiénes son los autores de esto? – preguntó el oficial.
– No, no es una firma ni un sello – corrigió Velma tomándole una fotografía con su móvil – es un símbolo.
– ¿Lo has visto antes? – preguntó Sullivan.
– Tal vez... debo investigar, Joe, ¿a quién pertenece este lugar en el que nos encontramos? –
– Bueno, esta bodega en particular es propiedad municipal, pero fue a arrendado a una empresa, es... –
El jefe Williams buscó en su smartphone.
Blake Industries –