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Jungkook amaba profundamente aquel chico qué había visto tocar el violín cómo los putos dioses.
Esa delicadeza, esa pasión, lo estremecía por completo y más al saber que era su destinado.
Luego de qué aquel rubio conociera aquel alfa qué también era su destinado, llevaron una relación para luego de unos años el alfa le propusiera matrimonio.
Todo marchaba bien, hasta qué se enteró qué habían herido a su rubio.
Pues lo habían dejado ciego, claro qué se recuperaría pero, eso llevaba tiempo.
Mandó a matar de la forma más cruel y horrible a los qué habían causado eso.
Ahora la sonrisa qué siempre llevaba el rubio desapareció, no del todo pero lo hizo.
El rubio ahora se la pasaba encerrado en su habitación llorando, pues su mundo se había derrumbado al quedar ciego.
Apesar de qué su alfa siempre estaba ahí, ya no era lo mismo, se consideraba un completo inútil.
Había dejado de tener intimidad con su alfa por qué no se sentía listo aún, pasaba sus celos encerrados y tomando pastillas qué lo hicieran dormir.
Su alfa quién se encontraba mal al ver a su Omega así pero, no podía hacer nada, tan solo podía abrazarlo pues eso era lo único qué su Omega le había dejado hacer.
Al pasar los tres primeros años después de lo sucedido las cosas seguían igual o al parecer no.
El alfa quién había recurrido a los brazos de un Omega había dejado de lado a su Omega, su destino, su amor.
El Omega no se había dado cuenta de ello, ya qué no dormía con el, pues no sentiría aquel intruso aroma del otro Omega en su alfa.
Un año más pasó y el Omega había tomado la decisión de ir al médico pues, ya no quería esto.
Se pasó todo un año pensando, se había dado cuenta de qué había dejado muchas cosas de lado y una de ellas había sido su alfa, aquí en amaba con todo su ser.
Sin perder más tiempo se dispuso a pasos torpes ir hacia el baño, apesar de qué no veía, se acordaba muy bien el camino.
Se ducho, aseo, soltó un grito llamando a su sirvienta, la cual llegó rápido, tocó la puerta y entró escuchando un pasé.
Señor Park necesita algo.- la hermosa beta quién bajaba la vista ante el Omega.
Si nayeon, puedes buscar algo para ponerme por favor.- dijo sosteniendo una bella sonrisa.
Si señor park.- si más camino hasta el guarda ropa sacando unas cuantas prendas, un conjunto blanco y nos zapatos de vestir qué hacían juego.- necesita algo más señor Park.
Si, necesito qué me acompañe, iré al hospital.- aún sostenía su hermosa sonrisa, en los labios de aquella beta se formó un "o".
Está bien, señor park.- dijo sonriendo para acercarse al omega.- aquí está sus prendas.- tomó la mano tibia del Omega y las coloco sobre la cama donde estaban sus prendas.
Gracias nayeon, ve a alistar te.- la beta asintió y respondió, está bien señor Park para luego retirarse.
El rubio se cambió y camino quedando sobre las escaleras, apoyándose estaba bajando.
Nayeon ya estás lista?.- dijo el rubio quién miraba a la nada.
Si señor park.- el rubio asintió.
Bien, vamos.- la beta tomó el brazo del rubio, y salió de la casa claro antes había tomado las llaves del auto.
El transcurso del viaje todo iba bien, una melodiosa musica clásica sonaba en el carro.
Llegaron al hospital, bajaron y se adentraron en el mencionado lugar.
Las horas pasaron y ya estaban en mansión nuevamente cómo siempre pero ahora había algo qué se hacía presente en toda la sala, si bien era las risitas del rubio ante los chistes de la beta. Y también el hecho de qué este feliz, ya qué se haría una cirugía para volver a ver. Pero eso tomaría tiempo, ya qué el rubio había dejado de lado, el haber tenido qué ir al hospital para sus tratamientos.
Apesar de eso, el rubio estaba feliz pues en unos meses volvería a ver.
Señor Park, la cena ya está lista.- dijo su otro mayordomo.
Está bien.- se levantó del fino mueble y con ayuda de nayeon fue hasta la mesa, se sentó acomodándose un poco.- El señor jeon a qué hora llega.- pregunto emocionado pues quería besarlo.
Un silencio transcurrió toda la sala y mesa.
Nayeon.- llamó el rubio a la beta, ya qué no había recibido respuesta.
El señor jeon no a venido hace unas cuantas semanas.- el rubio se estremeció un poco ante la confección para luego sonreír.
Tal vez, tiene mucho trabajo.- sostuvo.- nayeon llámalo por favor.-
la beta asintió y fue a buscar el celular de la mansión, marco el número del alfa tres veces.
señor jimin, el señor jeon no contesta.- dijo algo triste al ver al rubio borrar su sonrisa.
Una vez más nayeon.- dijo firme y la beta asintió y marco una vez más al alfa, el cuál contestó.
Si.- dijo con voz ronca.- quién diablos está llamando.- dijo algo tosco.
Señor jeon, soy nayeon.- un suspiro un tanto fuerte se escuchó atreves de la llamada.
¿Qué pasó?.- dijo sin interés.-
Rápidamente el rubio tomó el celular y la puso a su oído.
Amor, a qué hora vendrás.- dijo el rubio sonriendo como todo un chiquillo enamorado.-
Jimin....- un silencio se hacía através de la llamada.
Jeon.- preguntó curioso pero no hubo respuesta.- amor, todo bien.- dijo algo intranquilo el rubio.
El alfa quién estaba es shock, pues había pensado mucho tiempo desde qué había escuchado a su Omega.
S-si, estaré en casa en cuanto termine mi trabajo.- sólo dijo eso y corto.
El rubio suspiro algo frustrado, quería sentir ese olor de canela de su alfa, tan exquisito para el.
Comió y subió a su habitación con ayuda de la beta. Se puso su pijama después de un largo baño y se sentó sobre la cama esperando a su alfa, el cuál nunca llegó.
La mañana pronto se hizo presente, el rubio aún dormía, se había quedado despierto esperando a su Alfa.
El alfa quién se encontraba tocando la puerta del rubio, qué al no oír respuesta, entró viendo al rubio completamente dormido. Una hermosa vista por cierto parecía un ángel, corrección era un hermoso ángel quién dormía plácidamente sobre la cama y una sábana cubría su cuerpo. Una sonrisa se asomó en los labios del alfa al ver tan hermosa escena. Un exquisito olor a miel y rosas inundaba la habitación.
Con pasos lentos se acercó al rubio y se sentó aún costado observando al rubio el cual se removía un poco en la cama quedando bocariba, dejando su pecho pálido a la vista del mayor.
El cual no dudó y acercó a besar, el rubio al sentir ese aroma qué tanto le gustaba se levantó de un tirón de la cama.
Kookie. - dijo el rubio tratando de encontrar con el tacto al pelinegro.
El mayor sostuvo ambas manos del menor y las beso.
Aquí estoy jimin. - el rubio se estremeció y su lobo chillo de emoción, había dejado a su lobo en el olvido pues ahora lo sentía.
Kookie, te extrañe mucho.- dice feliz mientras se acerca más a su alfa.
También, te extrañé jimin.- dice con una leve sonrisa.
A la pequeña nariz del Omega un olor diferente le llegó.
Qué es ese olor.- preguntó posando su mano sobre la mejilla del alfa.
S-seguro es el olor de mi secretaria, pues estuve con ella todo el día de ayer, revisando algunas cosas, jimin.
-dijo seguro.
Oh, entiendo.. debes estar cansado.- atrajo al alfa a su pecho y acarició su cabeza con delicadeza, el alfa solo cerró sus ojos sintiendo ese olor de rosas y miel entrar por sus fosas nasales.
[🌸]
Osito, sabes qué te amo.- preguntó el alfa al Omega con olor a margaritas.
Si, conejito.- sostuvo una sonrisa y besó al alfa.
El sonido del celular los hizo detener pero siguieron, no le dieron importancia, a la cuarta llamada el alfa tomó el celular frustrado y contestó.
Si.- dijo con voz ronca.- quién diablos está llamando.- dijo algo tosco, pues habían interrumpido su hermoso momento.
Señor jeon, soy nayeon.- dijo nerviosa pues su voz temblaba.
¿Qué pasó?.- dijo sin interés.
Amor, a qué hora vendrás.- se escuchó al otro lado de la línea, el pelinegro se tensó un poco al escuchar su voz.
Jimin....- el pelinegro se quedó callado pues no sabía qué decir o cómo reaccionar.
Jeon.- preguntó el rubio curioso pero no hubo respuesta.- amor, todo bien.- dijo algo intranquilo el rubio.
El alfa quién estaba es shock, pues había pasado mucho tiempo desde qué había escuchado a su Omega.
S-si, estaré en casa en cuanto termine mi trabajo.- sólo dijo eso y corto.
Conejito, ¿Quién era?.- dijo el castaño mirando al pelinegro pálido.
Jimin.- dijo seco, pasó sus manos sobre su cabello acomodando los.
Oh, pensé qué.- el pelinegro lo interrumpió.
Me iré, mañana regreso.- beso al castaño y se fue.
[🌸]
La tarde era tranquila, el rubio se la paso al lado de su alfa. Estaba feliz.
Por otra parte el pelinegro no estaba tan feliz pues se sentía raro..
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