Un destello de luz

dknlkv tarafından

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La vida del Rey Bestia del Este podría resumirse en dos palabras: batallas y poder. Luego de casi 1500 años K... Daha Fazla

1. Un destello de luz
2. El poderoso del océano
3. Sueños imposibles
4. Forasteros
5. Mensaje del emperador
6. Acciones arriesgadas.
7. El costo a pagar
8. Inquietud.
9. Cosas del destino
10. El mar
11. La ley del hielo
12. Si pudiera elegir...
13. Un lugar seguro
14. ¿Por qué estoy aquí?
15. No me siento bien
16. Todos somos diferentes
17. Una idea genial
18. Desembarco
20. Mujer salvaje
21. Todo se cumple
22. Teatros absurdos.
23. Estrella fugaz
24. El Rey más maravilloso del mundo
25. Hermosa y letal
26. Todo te luce bien
27. Nada sería igual.
28. Sola en el mundo
29. El pasado ya no está aquí
30. Indonesia.
Especial Preguntas y Respuestas
31. Las lecciones de Jin.
32. Viejo amigo

19. No confíes en nadie

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Mientras corre tras el hermoso zorrito de piel rojiza, con tres colas, Jin se detiene por un instante y siente una fuerte punzada en su cabeza, tan fuerte que un alarido de dolor escapa de su boca mientras siente que podría en cualquier momento desfallecer.

Una extraña imagen aparece en su mente pero... Confundida voltea a ver a su alrededor, intentando desesperadamente recordar. ¿Estuvo antes aquí? ¿Por qué esta sensación?

Esto de no recordar absolutamente nada, por momentos es la angustia más desesperante.

En verdad desea recordar, pero cada vez que lo intenta siente un fortísimo dolor taladrando su cabeza.

¿Cómo era su vida antes?

¿Será que se llevaba bien con el señor Kirinmaru? ¿Habrán sido amigos desde hace mucho?

Con tristeza suspira, tratando de soportar ese dolor. No, el señor Kirinmaru dijo que la encontró herida. Aunque podría ser posible que no quiera decirle toda la verdad y en realidad ella vivía antes aquí con él... O tal vez no.

Desde que llegó a China y vio esta construcción tiene el presentimiento de que no es la primera vez que está en un lugar tan grande y majestuoso. Puede jurar que ha visto las inmensas puertas abrirse antes, que ha caminado por pasillos similares, incluso que ese momento en que posó sus pies en este lugar y sus huellas se borraban con el agua del mar, es algo que ha ocurrido antes.

Esta situación a veces la pone triste. De pronto todo es completamente nuevo con extrañas sensaciones, corazonadas de que algo ya había ocurrido. Pero quién sabe, tal vez luego recuerde, lo importante por ahora es que él...

Él...

Recién se da cuenta de que ya no hay nadie cerca. ¿A dónde se fueron todos?

¡No puede ser! Había tantas personas o demonios, todos ovacionando al señor Kirinmaru, alegres por su regreso, todos caminaban tras él... Y ahora no hay nadie, absolutamente nadie cerca.

El zorrito aúlla llamando la atención de Jin, y de inmediato ella recuerda que corrió tras él, al verlo tan bonito, con ese pelaje tan brillante y suave a la vista quiso acariciarlo y perdió de vista a todas esas personas o demonios para ir tras él, pero no era para tanto, no sintió que se alejara demasiado.

¿Y ahora?

¿Quién podrá defenderla?

Empieza a sentirse preocupada, asustada quizá. Aunque la verdad esa sensación no puede aterrarla por completo, pues cada lugar que vea será completamente nuevo para ella, y verdaderamente nada podría ser más aterrador que verse en medio del mar sin saber cómo llegó allí, incluso sin saber quién era ella misma.

Quizá el animalillo puede entender su preocupación y por eso se detuvo y la llamó para posteriormente acercarse a ella. Jin sonríe y se sienta en cuclillas acariciándolo, es tan suavecito como lo imaginó.

—¿Tú sabes dónde estamos? —cuestiona la joven, esperando una respuesta.

El zorrito la ve con curiosidad, como si analizara sus palabras. Pero parece que no es como el toro y el jabalí que hablan, pues no contesta ni dice nada, sólo lanza chillidos tenues.

...

A punto de llegar al lugar donde siempre se reúne con soldados, guardias, mensajeros o cualquier subordinado, Kirinmaru se detiene y gira su vista hacia atrás. Parece estar buscando a alguien con su mirada.

La gran legión de sirvientes que le seguía poco a poco se dispersó, pues cada uno debió reintegrarse a sus labores de inmediato, sólo quedaron los encargados de los asuntos políticos y bélicos. Claramente Jin no figuraba entre ellos, pero es extraño puesto que ella no conoce el palacio y evidentemente no sabe a dónde ir.

Probablemente algo llamó su atención, pero aunque enfoca sus sentidos en un radio cercano, no puede percibir su presencia.

Kyuki se siente algo nerviosa al notar que el amo busca a la humana. Y su terror se materializa cuando él voltea a verla con seriedad total y la cuestiona.

—Kyuki, ¿Dónde está?

No dijo su nombre ni especie, pero sabe perfectamente a quién se refiere. Ya estaba por de más querer sacar posibles conclusiones, era un hecho que el amo tenía un extraño e incomprensible interés por esa mocosa sin gracia alguna.

Si la reprenden por su culpa la odiará por la eternidad.

—No lo sé Alteza —responde Kyuki— Usted solicitó mi presencia así que no pude vigilarla de cerca.

Va a enojarse, está segura de ello. No es que su posiblemente nueva diversión vaya a perderse en una isla, pero seguro que le disgustara no tenerla cerca.

Puede ser su amo, su rey, pero, ¿Es que acaso no escarmienta?

No sabe realmente cuán involucrados están, pero presentarse ante su pueblo con una mocosa en brazos, aferrada a él, y además buscarla en estos momentos, sumado al hecho de que planeaban dormir juntos... Mejor no se hace mucha ilusión con sobrevivir a este día.

Pero para sorpresa suya, el Rey Bestia da media vuelta y continúa su avance, dejando escapar un gruñido y hablando entre dientes.

—Da igual.

¿Qué?

Kyuki siente que la espada que amenazaba su yugular ha sido retirada. Tantas sorpresas en los últimos días definitivamente han vuelto sus pensamientos demasiado fatalistas.

Las reuniones para tratar asuntos políticos transcurren, al parecer, sin contratiempo alguno.

Sin embargo Konton y Kyuki pueden darse cuenta que por momentos, el amo gira su vista hacia las ventanas, enfocando su mirada al exterior, completamente ausente, acción inusual en él que siempre permanece atento a los asuntos relacionados con sus dominios. Ahora le perciben algo distraído y seguramente su origen es el hecho de que la humana se encuentra quién sabe dónde.

¡Pero cómo era posible que se extraviara! Si iba caminando entre la multitud, cerca de ellos.

Muchacha tonta.

Varias horas más tarde, con la oscuridad a cuestas, Kirinmaru y sus subordinados se retiran del lugar. El Emperador del mar dirige sus pasos hacia sus aposentos, en palacio Laozi, recordando que Kyuki no hizo absolutamente nada de lo cual le solicitó y que la humana se encuentra quién sabe donde.

Extiende su mano para abrir la puerta e ingresar a su habitación, después de las recientes batallas y los extraños viajes marítimos con una nueva integrante en su tripulación, sería bueno darse un buen baño y usar ropas cómodas, ya que las suyas se las dio a aquella muchacha que ahora quién sabe dónde está...

¿Debería ir a buscarla?

Tras permanecer pensativo por algunos instantes decide que lo mejor es no hacerlo.

Eso le pasa por no enfocar su atención en una sola cosa.

Pero entonces, al momento en que abre la puerta y posa uno de sus pies dentro de la habitación, recuerda lo que ocurrió la última vez que la dejó a su suerte... Ese rostro lleno de angustia derramando lágrimas, su mirada confundida y atemorizada, su voz suplicante, la forma en que se arrodilló ante él.

Los tenues latidos de ese cuerpo cubierto de golpes, raspones, lodo y sangre.

Su lindo e impecable rostro marcado ahora por esa cicatriz que jamás atenuó su color rojizo.

Se reconoce culpable por esa cicatriz que de ahora en adelante formará parte del rostro de la muchacha. Reconoce haber actuado tan precipitada como erradamente ante el hecho de haberla dejado sola en uno de los peores escenarios. A sabiendas de su ignorancia y vulnerabilidad sólo le dio la orden de emprender solitariamente el camino de regreso a un lugar demasiado alejado de la costa.

Bufa presa de algún tipo de remordimiento y da media vuelta elevándose por los aires. Al final la isla no es demasiado grande y no tardará en dar con su paradero, con esas piernas tan cortitas no pudo ir tan lejos.

¡Qué error! En realidad si se encontraba muy alejada de Palacio Laozi.

¿Cómo demonios fue que llegó hasta allí?

Además, ¿Qué demonios había pasado?

¿Por qué está arriba de un árbol?

Para colmo está llorando nuevamente de una forma demasiado escandalosa que le hace doler la cabeza.

Le resulta incómodo el hecho de que una mujer llore. Pero teniendo en consideración que en Japón lloró cuando la abandonó, esta vez no puede ser indiferente.

Serio, un poco molesto, sintiendo que su cabeza estalla por el escándalo que emana de ella, desciende un poco, suspendido en los aires aún, quedando justo frente a ella, observando cómo se aferra a esa rama como si de ello dependiera su propia existencia.

—¿Qué se supone que haces?— cuestiona esa voz varonil con absoluta seriedad.

—¡¡¡SEÑOR KIRINMARU!!!— resuena escandalosamente la voz de la joven que realmente está en un mar de llanto y además parece estar muy asustada pero feliz de volver a ver esa máscara de huesos frente suyo.

Ella extiende una de sus manos, como si quisiera alcanzarlo. Analizando el lugar, y considerando su poca resistencia física, Kirinmaru entiende que no tiene forma de bajar, por tanto se acerca lo suficiente para sujetarla de la cintura y ayudarla a descender.

Al verlo tan cerca y tener la oportunidad, Jin de inmediato extiende sus manos y rodea su cuello, mientras él aún la sujeta de la cintura, porque no confía mucho en ella y seguro se cae.

Ambos se miran fijamente y él desciende con lentitud, pues de contrario esas ropas que le quedan cortas se elevarán y no quiere dar cabida a situaciones impropias.

Una vez que los pies de ambos tocan el suelo firme, Kirinmaru no deja escapar la oportunidad de mostrar su disgusto y desaprobación ante las actitudes de esta muchacha.

—Ahora suéltame— ordena el hombre de largos cabellos rizados.

Pero como si le hubiera solicitado lo contrario, la joven se aferra a él con todas sus fuerzas una vez más mientras llora inconsolablemente.

¿Qué demonios le pasa?

La encontró, la ayudó a bajar de ese árbol, que por cierto no tiene idea como una criatura como ella pudo escalar más de 10 metros. Debería estar tranquila y no haciendo este terrible teatro.

Parece entre asustada, nerviosa, y hasta un poco feliz y esperanzada.

Kirinmaru, por primera vez trata de ser empático aunque no conozca las circunstancias. Probablemente ella sólo se asustó al encontrarse sola y ser alcanzada por la oscuridad, y aunque desconoce su edad sabe que es una niña que podría ser demasiado susceptible a aterrarse con ciertas cosas.

Además no la culpa. No tener ningún poder seguro era cosa para llorar amargamente por días y noches enteras.

—¡¡Señor Kirinmaru!!— habla la joven mientras llora desconsoladamente —Estaba muy asustada, ¡¡¡Pensé que no volvería a verlo jamás!!!

Dicho esto lo abraza más fuerte todavía. Si ella sigue con esas terribles costumbres tendrá que mandarse construir una armadura más reforzada, pues aunque sea una simple humana parece tener las fuerzas suficientes para romperle las costillas.

Kirinmaru permanece estático con sus manos un poco extendidas hacia sus costados, como si estuviera a punto de empujarla. La verdad es que no está acostumbrado a este tipo de acciones y el que ella tomara tanta confianza de pegársele a cada rato.

Ya lo hizo al medio día y ahora nuevamente.

¿Por qué se lo permite?

Se reprocha a si mismo por permitirle tantas cosas. Quizá fue la culpa, quizá el hecho de que le da lástima el hecho de que ella no tenga poder alguno, quizá es la curiosidad que le causa la luz que emana de su alma... No lo sabe a ciencia cierta.

—¡¡No quiero separarme nunca de usted!! ¡¡Señor Kirinmaru!!— habla nuevamente Jin entre llantos.

La humana se aferra a él como si en verdad su vida misma dependiera de permanecer a su lado.

Si, tal vez le permite esto por la culpa que siente al saber que dejó a un ser vulnerable a su suerte.

Realmente siente culpa al pensar en que ella quizás se encontraba llorando de esta manera aquella noche en que cayó por el precipicio, derivando eso en heridas que pudieron llevarla a una muerte segura. Es por ello que Kirinmaru no puede evitar llevar a cabo ese impulso que siente ahora.

No es su costumbre corresponder a esos abrazos tan exagerados que ella le da. De hecho no está acostumbrado a tanta cercanía de nadie, y menos aún de una mujer en tan poco tiempo. Pero para ella parecía ser una costumbre de verdad común.

Siguiendo sus impulsos del momento, sin tener la certeza de que eso pudiera aminorar su culpa respecto a la situación de la joven, Kirinmaru extiende su mano derecha y la coloca sobre la espalda de ella.

Esta pobre criatura necesita algún tipo de consuelo, y si el contacto físico se lo proporciona, entonces tal vez sea esta la solución para que deje de llorar.

Nunca se había visto inmerso en esta clase de problemas y no tiene una maldita idea de qué cosa debería hacer para calmarla. Es por eso que se mantenía alejado de las mujeres, uno de sus tutores decía que sin importar la especie eran seres complicados y se mantuviera alejado, los demás le dijeron que siempre debía ser amable y cortés... ¿A quién de ellos debía hacer caso ahora?

Al cabo de unos minutos ella parece más tranquila. Y esa duda que ronda por su cabeza es momento de aclararla ahora. Ya que a ella la calma el contacto físico, él toma su mentón para elevar su rostro.

—¿Por qué?— cuestiona el hombre mientras la suelta.

—¿Qué?— mientras limpia sus lágrimas ella piensa que el señor Kirinmaru la cuestiona en torno a por qué está aquí, así que se apresura a dar una respuesta- ¡¡Aah sii!! Es que vi a un zorrito muy bonito y lo perseguí.

—¿Un zorrito?— Kirinmaru entrecierra sus ojos para preguntar respecto a ese animalillo.

La joven asiente mientras hace un sonido extraño con su nariz. Al darse cuenta Kirinmaru de lo que acarrea consigo esa inhalación escandalosa, hace un gesto de trauma y desagrado.

Jin, un poco más tranquila, frota su nariz con la manga morada de las ropas que lleva puestas. Asiente para dar respuesta al hombre que una vez más la ha rescatado.

—Quise tocarlo ya que su pelo se veía suavecito y brillante, pero él corrió... Cuando me di cuenta ya no había nadie de las personas multi color que lo seguían a usted. Por favor discúlpeme, no era mi intención perderme. Caminé mucho y cuando llegué hasta aquí...

—Eso no me interesa, Jin— habla Kirinmaru, interrumpiendo la extensa anécdota de la joven humana.

—¿Mmm?— ella lo observa confundida. ¿Para qué le pregunta si le va a decir que no le interesa?

Lo cierto es que hay algo que llamó la atención de Kirinmaru.

Probablemente ella habló sin pensar, y de ser así, esta niña tiene qué aprender a no hablar por hablar ya que cualquier otro ser frente suyo podría llegar a sacar provecho de sus palabras sin sentido.

—¿Por qué?— pregunta Kirinmaru.

—¿Por qué, qué?— cuestiona Jin, confundida.

—¿Por qué el temor de no volver a verme? ¿O tu expresión de no querer alejarte nunca?— mientras Kirinmaru habla ella se sonroja y él se molesta por ello, aseverando el tono de su voz— ¡¡Debes tener cuidado con tus palabras!! ¡¡No hables por hablar diciendo cosas sin sentido!!

Jin se siente agraviada por sus palabras. ¿Cómo puede creer que sus palabras no tienen sentido? ¿Y cómo se atreve a enojarse si ella no dijo nada malo?

Aunque...

¿Puede ser que alguna vez sus papás le dijeron mentiras y por eso ahora no cree en nadie?

Pobrecito.

Iba a contestarle con voz enojada como la de él, pero no puede. Realmente siente la necesidad de decirle esto con toda la sinceridad posible.

—¡No estoy diciendo cosas sin sentido!— toma aire para continuar —Cuando usted está cerca, señor Kirinmaru, me siento tranquila y segura, ya que usted es mi único amigo —algo decaída baja su mirada— Pensé que la señorita Kyuki sería mi amiga pero siempre está enojada —voltea a verlo nuevamente mientras sonríe— En cambio usted siempre me escucha y es paciente conmigo. Además me rescató cuando probablemente estaba a punto de morir, ¿Cómo no desearía entonces permanecer cerca suyo?

Kirinmaru la escucha mientras la observa atentamente, ella parece sentirse tranquila y segura, lo considera amigo, es paciente y tolerante... ¿En verdad eso creía respecto a él? ¿Acaso no temería a su verdadero yo?

—No deberías confiar en nadie, Jin— habla Kirinmaru con seriedad mientras enfoca su mirada en otra dirección.

—¿Ni en usted?— cuestiona la joven, sin entender el por qué de sus palabras.

—Especialmente en mi. Soy un demonio, ¿lo recuerdas?

Ella asiente mientras baja la mirada y rasca su cabeza. ¿Será que alguna vez escuchó algo sobre los demonios? ¿Por qué quiere él parecer tan malo? Bueno, a ella no le importa si es demonio, humano o animal, ha sido bueno con ella y es lo único que importa.

Al notar que ella agacha un poco su rostro, Kirinmaru voltea a verla de reojo, poniendo atención en algo que no había notado.

Ella luce un poco extraña en apariencia, pero aunque la observa un poco no logra descifrar por qué es que la ve diferente.

—No entiendo, señor Kirinmaru, por qué no debería confiar en usted.

El hombre eleva su mano derecha, a la altura de la frente de la joven, haciendo a un lado el escaso cabello que cubre su sien izquierda, y sin decir nada, toca lo más tenuemente posible con su pulgar el lugar donde esa cicatriz se encuentra.

Ella lo observa también, pero sólo por un instante, pues el tener su ojo mirándola de esa manera la hace sentir nerviosa, de hecho siente como si su cuerpo comenzara a temblar.

Sin prestar atención a ello, Kirinmaru se aparta un poco de ella y retira esa máscara que lleva consigo, baja su mano sosteniéndola, Jin sigue cada movimiento con su mirada hasta que de repente la máscara desaparece.

¿Desaparece?

Si, desapareció. No es posible.

Sorprendida busca en el suelo, seguro se le cayó, no pudo desaparecer.

Kirinmaru, que la percibe distraída, busca la forma de llamar su atención y que enfoque su mirada únicamente en él. Es por ello que nuevamente eleva su mano y sujeta su mentón, elevando su rostro, logrando con esto que Jin enfoque su mirada en él.

Una vez logrado su primer objetivo, él acerca su rostro al de ella, cerca, muy cerca, tanto que ella vuelve a sentir que su corazón late más fuerte y su rostro pica, especialmente en sus mejillas.

¿Por qué le pasa esto cuando él se acerca o la ve de esa manera tan atenta?

Miedo no es, porque a pesar de estas sensaciones tan extrañas, jura que no quiere que aparte su mirada de ella.

—Obsérvame bien— habla tenuemente cerca de la joven, con el volumen suficiente para que ella escuche y entienda claramente sus palabras.

Jin obedece, aunque siente que en cualquier momento su cuerpo podría perder sus fuerzas y caer a sus pies.

¡Qué vergüenza!

Al notar esa expresión, que Kirinmaru desea interpretar como miedo, porque es lo que ella debería sentir, sonríe, y ante los ojos atónitos de la joven, sus colmillos se engrosan, las líneas en su rostro parecen distorsionarse y otras marcas aparecen sobre sus ojos que ahora adquirieron un tono rojizo.

Ella lo observa sorprendida, pero no retrocede.

—¿Confías, Jin, en quien podría asesinarte ahora mismo?

Está muy sorprendida, ¡claro que lo está! y su boca abierta podría ser la mejor prueba de ello.

Él luce un poco diferente, su rostro se ve amenazante, claro que si, no lo va a negar. Pero... no importa como luzca, es el señor Kirinmaru, el mismo que la rescató y que aunque se desespera fácilmente es más tolerante con ella que los animales de la tripulación.

Inconscientemente ella acerca su mano al rostro del hombre, tocando esa línea azul en su mejilla, sorprendida de que haya cambiado de esa manera, ahora parece que la tiene más gruesa.

—Yo sé que no me hará daño señor Kirinmaru— responde ella con una voz temblorosa, pero no a causa del miedo, sino por el nerviosismo que le provoca el tenerlo tan cerca y darse cuenta de que ahora está tocando su rostro.

¡Por todos los mares! ¡Lo estaba tocando!

De inmediato retira su mano e intenta apartar su mirada y bajar su rostro, dándose cuenta de que él no la ha soltado, pues al instante él sujeta con un poco más de fuerza su mentón.

—¿Cómo estás tan segura? Jin, podría matarte ahora mismo— dice Kirinmaru con voz susurrante.

Ella lo observa de nuevo, aún sorprendida por ese cambio de apariencia. Carraspea antes de contestar, pues es consciente de que su voz suena extraña y no quiere que él vaya a reírse.

—Si usted deseara asesinarme, señor Kirinmaru, no sería entonces amable conmigo. No sé como desaparece cosas, o cómo hizo esto— nuevamente extiende su mano para tocar las marcas azules en su mejilla— aún si cambiase completamente de apariencia, usted sigue siendo el mismo hombre que me rescató.

Mientras ella habla acaricia tímidamente las marcas azules en la mejilla de Kirinmaru, quien esta vez no logra ser indiferente a su suave tacto.

Ese contacto en su rostro, cuando ella enfoca su mirada en sus labios, y así como lo ha hecho con sus mejillas, toca tenuemente en un intento de confirmar que sus colmillos son reales, el Emperador del Mar siente un extraño escalofrío recorrer completamente su ser.

¿Qué era esto? ¿Qué estaba pasando?

No debería permitirle tocarlo de esa manera.

Ni abrazarlo a cada rato.

Ni hablarle como si realmente fuera un ser benévolo.

No debería, y aunque posee un extenso conocimiento, aunque ha viajado por todo el mundo y estado en contacto con innumerables culturas, aunque ha leído tantos libros y escritos de diversas naciones, la verdad es que no logra encontrar las palabras adecuadas para establecer esa 'prohibición' para con la humana.

—Se lo dije una vez, señor Kirinmaru— habla ella de nuevo viéndolo al ojo —Que no importa cómo luzca nuestro exterior por ser humanos o demonios, nuestro corazón se sincroniza para tocar la misma melodía.

¿Qué debería contestar ahora a una criatura que no siente temor alguno de él?

Pero ¡Maldita sea! ¡Él tiene la culpa por ser benévolo!

Ser amable y cortés con las mujeres tampoco quiere decir que le permita esta clase de caprichos.

Jamás lo ha hecho.

Pero con ella ocurre algo extraño.

Ahora le da toda la razón al tutor que decía que se mantuviera alejado de las mujeres. Esto es complicado.

Sus rostros están tan próximos y permanecen así por unos instantes más. Ninguno de los dos se aparta, quizá a espera de que el otro haga algo.

En realidad, ¿Qué es lo que esperan tanto uno como otro?

Jin pasa saliva, algo nerviosa y toma aire, parece que dirá algo... Pero un fuerte gruñido los obliga a ambos a desviar su atención.

¡¡ES UN PERRO DE TRES CABEZAS!!

—¡¡AAAAAAHHH!!— el grito de la joven sobrepasa el triple ladrido de la bestia.

Debido a ese grito, la transformación de Kirinmaru desaparece. ¡Esto es peor que una estruendosa tormenta en altamar!

¿Cómo puede una criatura humana tan pequeña y débil tener tanta potencia en sus pulmones?

Desesperada, Jin intenta subir al árbol nuevamente, de hecho lo hace. Kirinmaru la observa y cree ahora entender todo, el por qué la encontró en ese lugar llorando de esa manera.

—¡LARGO!— Ordena a la bestia que se encuentra frente suyo.

El feroz can que gruñía de forma temible ahora se aleja aullando asustado. Su amo parecía enojado y no quisiera que lo vaya a reprender.

—¿Cómo hizo eso? Señor Kirinmaru, ¿Lo conoce?— cuestiona boquiabierta, desde arriba de la primer rama del árbol.

—Cerbero es una de mis mascotas— responde Kirinmaru tranquilamente, dejando escapar un suspiro de alivio al verse liberado de una situación que se estaba tornando un tanto... extraña.

—¡Aaah...!— exclama la joven con una lagrimita del susto —¿Por qué tiene mascotas tan temibles?

—Hay un ser en la mitología griega llamado Cerbero, simplemente me recordó a él— responde el Rey Bestia.

—¡Oh!— Jin intenta disimular el hecho de que no entendió nada.

—Volveré a Palacio Laozi— bufa mientras da media vuelta, es mejor ignorar todo lo ocurrido y largarse de allí. Si continúa aquí con ella... sólo perderá el tiempo —Allí, en Palacio Laozi hay una habitación esperándote.

Mientras él habla Jin baja del árbol, afortunadamente descender desde la primer rama es fácil.

No entiende muy bien qué dijo el señor Kirinmaru, pero al parecer hay una habitación para ella y eso la emociona.

—¿Volaremos de nuevo?— cuestiona emocionada mientras se acerca a él.

—Deberías regresar por donde llegaste aquí— responde él, mientras cruza sus brazos y enfoca su mirada en otra dirección.

—¿No ve que corrí despavorida toda la tarde?— ella hace puchero, mostrando su inconformidad —Su 'animalito' me asustó. Sólo por eso debe llevarme al camarote que me prestará, y esta vez no me sentiré culpable de dormir en su cama.

Kirinmaru la ve, confundido. ¿Tendrá idea de lo que está diciendo?

Bueno, como sea, le da un poco la razón. Eleva su mirada hacia aquella rama del árbol, pensando en cuánto tiempo pudo pasar la joven en ese lugar, asustada... Debió ir a buscarla antes.

—Es la última vez que hago esto— sentencia sin sonar convincente.

—¡Está bien!— la joven sonríe y emocionada se acerca a él, abrazándose de su torso.

Momentos atrás... Bueno, no importa realmente. Sujetando su cintura, porque no confía en ella y seguro se caerá, Kirinmaru emprende el vuelo. Pese a la distancia no parece un trayecto tan largo, pero si es tedioso escucharla hablar sin parar y decir a cada instante que todo es hermoso, fantástico, increíble...

Aunque en algo le da la razón, él también es excepcional.

.

.

.

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.

¡Volví amigxs! 😭 Un mes después de publicar el último capítulo 🥺❤️

Sé que no importa micho pero voy a desahogarme :'v

1. Casi muero de calor, fue horrible, prácticamente nos estábamos derritiendo.

2. Tuve problemas en el trabajo y me dio un bajón emocional terrible que no tenía ánimos de dibujar ni editar capitulos.

3. Los últimos días llegó la lluvia ⛈️❤️ pero acompañada de truenos y no había podido usar mi computadora para dibujar.

Sé que él dibujo puede ser lo más irrelevante del capítulo, pero lo hago con mucha emoción, ya que por obvias razones no hay dibujos de Kirinmaru y Jin ❤️

Por cierto, estás criaturas andan muy agarriches jajajaja, ay está juventud de ahora que nos está sonsacando a nuestro dragoncito ancestral 🤭🐉

¿Y que fue ese casi beso otra vez? ¡Se quieren y no son novios! 😏💘

¿Saben qué? Hay que mandarlos a una isla desierta y casarlos mañana mismo 😎😎💖💖

Por cierto, adjunto está imagen que tomé de Pinterest ©️ a su autor
Por si alguien no conoce a Cerbero, el cachorrito de Hades, se dé una idea de por qué Jin acabó arriba de un árbol, llorando, toda asustada 😭😭

Este Kirinmaru y sus gustos excéntricos 🤦🏻‍♀️ el humilde le dicen 🤣

Parece que ahora sí estaré de vacaciones 🥺 no prometo actualizar cada 2 días porque también debo subir contenido a mis otras redes sociales que las últimas semanas han estado bien abandonadas 😭💔 pero haré lo posible por subir 2 o más capitulos por semana ❤️

Bueno, Kyuki no preparo la habitación de Jin así que le va a tocar dormir con Kirinmaru, ni modo 🤷🏻‍♀️

Nos leemos pronto ❤️

Okumaya devam et

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