Brooke
Han transcurrido algunos días desde la última vez que vi a Nick, después de lo sucedido quise darle espacio, por mucho que nos agrade estar acompañados, necesitamos nuestro tiempo a solas para no ser personas inestables que puedan afectar a los demás. El tema sobre el recuerdo que logró alterarlo de esa manera no se tocó y prefiero mantenerlo así por el bien de él.
—Y como le decía señorita Anderson, su reporte me impresionó y superó por mucho mis expectativas, fue el mejor de la clase y por ende será reconocido en su nota final —habla el maestro Phillips sacándome de mis variados pensamientos y percatándome que todos los estudiantes habían salido y solo quedábamos nosotros allí dialogando.
—Gracias, estaba a la expectativa de sí se encontraba a la altura de lo que se exigía.
—Como mencioné, fue el mejor de todos.
Al maestro le entra una llamada y en ese momento Josh aparece en la puerta del salón haciéndome muecas para que salga del recinto.
—Me retiro, hasta luego.
Sin dejar de atender su llamada me despide y salgo de allí.
—Ahora resulta que te dedicas a pasar las materias de otra manera, eh —chista Josh.
—No tengo la necesidad —presumí.
—Eso lo veremos más adelante.
—¿Cómo te fue en tus clases? —cambio de tema para escuchar cómo se queja de la universidad.
—Del asco, la estadística acabará conmigo y con mi buen promedio.
—¿Acaso alguna vez existió un buen promedio?
—Claro que no, ¿Y a ti como te fue?
—Mi trabajo fue aprobado para la siguiente etapa en el semestre y poder continuar con clases avanzadas.
—Entonces vas mucho más adelante que los de tu mismo año, tienes ventaja. ¡Esto merece una celebración! Deberíamos ir por cupcakes...
—De vainilla y relleno de chocolate —termino por él —. Eran los favoritos de Melanie —hablé para mí y Josh alcanzó a escuchar.
—Sé que extrañas su compañía, pero ella lo quiso así. Y qué piensas hacer luego de esto, podrías venir con Amber y conmigo.
Después de deducir con Josh las verdaderas actitudes de Melanie intentamos ayudarla y se negó rotundamente justificando que todo estaba de maravilla y recalcando que no nos quería cerca. Las personas que entran en ese tipo de relaciones solo conocen una verdad y es la que les han planteado, fingiendo que todo es color de rosa.
—Sería el mal tercio, además tengo que presentar algunos exámenes hasta después de las dos de la tarde, así que estaré aquí el resto del día, gracias por apiadarte de mi pobre alma, pero esta chica necesita pasar los exámenes.
—No comprendo la razón por la cual quisiste adelantar tantas asignaturas, a duras penas respiras.
—Tengo a los maestros de mi lado y en caso de que mi alergia empeore y no pueda asistir, ya cuento con un buen promedio que no se verá perjudicado por mi ausencia.
—Eso de que la universidad es como un segundo hogar está aplicando mucho para ti. Estás metida todo el tiempo aquí. ¿Después de tu larga jornada irás a casa?
—Tengo que. Pero primero veré el panorama para saber que las cosas marchan bien.
—Si vienes entonces de camino me traes un postre en Morgan's.
—Casualmente pasaría a recoger otras cosas.
Nos despedimos y regreso de nuevo a estudiar para todo lo que tengo que presentar el día de hoy. Mi mente está repartida entre la universidad y Nick, pero algunas cosas me consumen más tiempo del que deberían.
Luego de incontables horas que para mí resultó una eternidad, por fin me dirijo a casa. Claramente como prometí a Josh estoy haciendo una parada en la cafetería. Acomodo mi abrigo y transito las concurridas calles, que por la hora están al tope con personas volviendo a casa después de una larga jornada laboral.
Las ventiscas que inauguran otoño pueden resultar desastrosas para mi estado de salud y lo que menos deseo es enfermar y pasar más tiempo en casa del que acostumbro.
Empujo la puerta y ordeno un café sencillo junto con el postre de Josh. Para matar el tiempo decido ocuparme en algunas cosas de la universidad. Ya quiero decirle a Nick que la noticia que me ayudó a redactar me consiguió puntos extras.
Nick, Nick, Nick.
Y vuelve nuevamente a retumbar en mi cabeza ese otro pensamiento que dista por mucho de los asuntos universitarios. He pensado en cómo ayudar a Nick de una manera útil y que realmente le funcione, mi compañía no cataloga como algo que en serio genere un cambio en él, me he desgastado pensando en soluciones, pero no he llegado a conclusión alguna. Eso solo ha conseguido quitarme energía y ponerme sensible a cosas que pasen.
Y tienen idea de lo frustrante que es intentar ayudar a alguien que quieres, pero no encontrar la manera adecuada, solo me resta poder brindarle lo que pueda. Sé que sus problemas no se solucionarán con un «Todo va a estar bien» y tampoco conseguiré nada con la famosa frase «No estés triste» pero intento hacerle saber que por más mal que se vea el panorama y todo esté lleno de niebla, siempre habrá un rayo de luz. Quiero ser ese rayo de luz en medio de tanta niebla.
Intentar ayudar a alguien como lo estoy haciendo, tiene sus desventajas. Empiezas a sentirte mal por no poder hacer más, te desgastas innecesariamente y junto con eso cargas con cierto estrés que provoca.
Y en medio de tantos pormenores, entra una llamada de Josh.
—Recuerdas que te dije que podrías pasar en la noche y dejar el postre —habla pausadamente.
—Claro, tengo mente de pollo, pero recuerdo medianamente las cosas.
—Resulta que hay cambio de planes. Amber decidió invitarme a una fiesta y no pude decirle que no. Así que te llamaba para cancelar —dice rápidamente sin darme chance de interrumpir —. Y antes de que me reprendas, sé que dije que tendría libre mi agenda para ti, pero fue algo de último minuto. Perdona y lo recompensaré de alguna manera.
—Está bien. Mientras no termines hasta el tope de alcohol, lo perdono.
—Gracias, eres la mejor, de nuevo perdona.
Y con eso cuelgo la llamada.
La parte buena es que ese delicioso postre pasará a mi potestad y podré comerlo.
Una cara muy conocida se acerca a mi mesa, Matt toma asiento de frente donde me encuentro.
—Veo que estamos en temporada de postres y cafés, con razón estás acá.
Normalmente para el inicio del otoño y el resto de la estación Josh y yo acostumbramos a venir mucho más seguido y nuestra presencia tiende a ser casi diaria, por lo que a Matt no se le hace extraño verme tan constantemente.
—Qué gusto volver a verte a ti también, siempre que vengo no te encuentras.
—Oh, sí. Asuntos externos que me obligan a estar fuera —justifica.
Deslizo mi dedo índice por el borde del vaso que contiene la bebida que había pedido.
Matt vuelve a hablar al tener silencio como respuesta anteriormente.
—Estás pensativa, físicamente claro que estás sentada frente a mí, pero tu atención se encuentra en otro lado, distante de aquí.
Tan notable es a simple vista cómo me carcome cada cosa que está en mi cabeza.
—Nada en específico, pensamientos vagando sin rumbo u objetivo alguno —me limito a contestar.
Mientes, tus pensamientos son claros.
—Esa es la verdad que me haces creer, pero sé sincera. No eres tan buena para mentir o fingir que estás bien.
A quien quiero engañar, eso que acabé de decir ni yo misma lo creía.
—Bien, de hecho, hay algo que lleva días dando vueltas en mi cabeza.
Y ahí me dispuse a contarle a Matt de manera superficial las cosas y todo lo que llegaba a estresarme.
—Y bueno, básicamente es eso —finalizo mi corto relato.
—Tengo la respuesta a algunas de tus dudas, aunque quisiera decirte, no lo haré. La razón es simple. Nick tiene sus cosas, todo el mundo guarda algo para sí mismo que no comparte con nadie, él no es la excepción y sí ha querido mantener ciertos temas lejos de la luz es por algo. No soy el indicado para contarte sus cosas, eso sería violar su privacidad y no puedo contar historias ajenas; Cada quien decide cómo y cuándo narra sus traumas, vivencias y experiencias. No podemos presionarlos, todas las personas manejan las cosas de manera distinta y van a su paso. —Toma un sorbo del café que yace en la mesa, posiblemente ya frío —. Solo puedo decirte que Sophie causó estragos en su vida, dejó marcas invisibles, pero imborrables que Nick tiene que tratar con el tiempo. Cosas con las que tendrá que lidiar, otras que ya superó, lo lastimó psicológicamente y consigo se llevó muchas cosas buenas de él.
Y algo que tengo que comprender en este momento es lo siguiente; Hay personas, personas que te arrastran hacia sus desgracias, te encierran en el hoyo en donde se encuentran y te atan con cadenas invisibles, pero que físicamente te limitan a seguir con tu vida.
Eso hizo Sophie con Nick.
Nadie merece pasar por tanto dolor y odio, pero lastimosamente la vida es eso. Instantes de felicidad, sufrimiento, tristeza y alegría. Ese es el combo completo de vivir, es la cuota que tenemos que soportar los que existimos. Sin dolor no hay amor. Es la balanza de la vida.
Algunas personas aguantan más que otras, pero todos sin importar que tan perfecta parezca nuestra vida tenemos problemas y monstruos que enfrentar a diario.
Alguien se acerca a la mesa pidiendo la presencia de Matt en otro lado.
—Perdona por no poder hacer más. Espero puedas estabilizar tus ideas —dicho eso se retira.
Y allí me encontraba yo, sentada comiendo el delicioso postre de Josh para no desperdiciarlo, mientras una maraña de cosas nubla mis pensamientos, no es que resultara tan provechosa la charla. Por el contrario, me dejó pensando a qué opciones puedo recurrir. El mismo círculo vicioso en el que llevo tiempo.
Pero claro que no le diré cómo me siento por este asunto, primero dirá que no es necesario que me desviva tanto, no quiero agregar más problemas de los que tiene. Tampoco quiero que crea que es su culpa solo porque esto también me afecta.
No pienso hacerlo, porque no sé con certeza si es una virtud o un defecto. Pero nunca podría decirle a alguien que me hizo sentir mal, porque no quiero hacer sentir mal a los demás.
Tengo ese gran conflicto, creo que me han lastimado tanto que evito que las demás personas pasen por eso y que yo sea la que lo ocasione.
Hay tantos asuntos en mi ser que estoy completamente segura que mientras no manifieste eso, ahí quedará la espina. Eso crecerá y saldrá en cualquier momento la manera en la que me afecta todo esto.