RayEmma Week 2022

Oleh Amberlin_gothic

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Conjuntó de historias con motivo a la semana Rayemma. Creo que no necesito decirlo pero las historias están... Lebih Banyak

📸Fotografía

🦋Domestico🦋

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Oleh Amberlin_gothic

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Rutina
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Una luz cálida entraba ligeramente a través de la ventana en un vano intento por alejar a morfeo de una vez por todas de aquella habitación cuidadosamente cerrada la noche anterior, aunque en esta ocasión no lo suficiente como para evitar que un mínimo destello persistente de luz estuviera logrando su objetivo a confirmar cuando el cuerpo femenino aún envuelto entre las blancas mantas, comenzó a removerse un poco dando pie a la pequeña reacción en cadena de siempre, mientras ella se movía algo inquieta por su próximo despertar, los brazos ajenos la cubrieron acercándola más al otro ocupante de ese espacio especial, reduciendo la distancia entre ambos hasta que su aliento le hizo cosquillas suavemente sobre el cabello, provocando que pequeñas risitas escaparan a través de su garganta como si de un ronroneo se tratara mientras ella se movía nuevamente, esta vez dándose un momento y cediendo a la petición inicial enterrando su rostro todavía adormilado en el cuello de aquel azabache que ella bien sabía, a pesar de sus acciones estaba más dormido que despierto, algo de lo más común en él a esas horas o en general.
Algo bastante claro hasta que el movimiento hizo que Ray se moviera y gimiera al haber interrumpido su sueño. Se sentiría mal por eso, pero los gemidos en su garganta eran algo gratos de escuchar por las mañanas, haciéndola reír más, lo que a su vez provocó otro gemido inconforme.

A pesar de que el sueño aún los mantenía aletargados, ambos mantenían su rango de concentración reunida a esas horas vertida en su familiar intento de conversación codificada, después de todo: las risitas de ella y los casi gruñidos de él, nunca tendrían sentido alguno para nadie más que ellos, tal vez ni siquiera nadie proveniente de su antes entorno familiar podría entender todo el peso entregado a esa clase de intercambios extraños, cuando el día -sin importar la hora- apenas estaba iniciando.
Aunque eventualmente su ir y venir acabó por despertarlos debidamente o al menos fue así en el caso de ella. A penas sus párpados cooperaron con su voluntad y alejó el sueño de su persona frotándose los ojos, se dio cuenta de que el azabache a su lado no tenía pensado abandonar su descanso, nada anormal teniendo en cuenta la apariencia siempre somnolienta de Ray; aún cuando en el pasado se encontraba despierto apenas amanecía, lo cierto es que el nunca fue un ave madrugadora, y ahora mucho menos.
En cuanto Ray tocaba cama se perdía en el mundo de los sueños y era casi imposible poder despertarlo, o escapar de él; cada mañana al despertar lo primero que notaba eran los brazos de su compañero de cama ceñidos a su alrededor en un apretón algo ajustado, más aún, sus brazos siempre se aferraban a ella con mayor fuerza cuando intentaba apartarse de su calor, algo que hasta entonce le parecía gracioso, Ray era un completo tronco al dormir pero al parecer ni por eso dejaba de estar atento a su alrededor, algo que ella suponía no era más que un residuo de sus días en la otra mitad del mundo. Para su buena fortuna hace poco tiempo que encontró una forma de eludir la firme guardia taciturna del muchacho.

Con un poco de trabajo, gracias a la enorme restricción en sus movimientos, ella al fin logró sacar su brazo derecho del abrazo apretujado con tal de llevar su mano hasta el cabello ébano de Ray, deslizando los dedos de manera suave pero siempre firme, entre sus delgadas hebras, rascando de manera constante hasta que el azabache dejó ver apenas el pequeño rastro de una sonrisa complacida y aflojó de a poco su agarre permitiéndole escapar en cuanto cuando se dio vuelta en la cama.
Una vez libre y despierta, al menos en un ochenta por ciento, se puso de pie y se estiró lánguidamente hasta que sus músculos antes entumecidos crujieron dándole alivio al poder reacomodar todo debidamente, no se quejaba de dormir con Ray, pero sin duda su cuerpo le pasaba factura por los modos nocturnos y mañosos recientemente descubiertos en el muchacho. Después de revisar la hora en el reloj más cercano, la pelirroja rodeó la cama con tal de dar una última caricia suave sobre el cabello de su compañero algo divertida cuando él volvió a quejarse entre sueños:《Eres como un gato dormilón y muy huraño que solo pone buena cara con los mimos.》

Ante el afecto recibido escuchó al azabache murmurar algo bastante similar a su nombre junto a un profundo suspiro, y esa fue su señal para abandonar la habitación, ya tenía bien aprendida justo esa lección, un Ray semiconsciente solo significaba alargar más el tiempo fuera, si se le ocurría quedarse cerca de su rango de alcance -otra vez- iba a atraparla y no podría salir de la cama o de sus brazos hasta quién sabe qué hora, porque acabaría quedándose dormida de nuevo ... Imposible no hacerlo cuando se le ofrecía felizmente una oferta tan buena como esa, además de cómodo abrazo, el pecho de Ray era una amplia almohada calentita y demasiado cómoda para rechazarla, mejor huir ahora que podía.

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Una vez en la cocina de la casa, Emma tuvo que tomarse un momento para recordarse en donde estaba, ya no tenía necesidad de salir a hurtadillas de la habitación del azabache temiendo encontrar a alguien en el pasillo, mayormente porque ahora compartían el espacio, estaban solos en aquella recámara y la casa en general, misma que era de la pertenencia de ambos, por lo cual gozaban de toda la privacidad necesaria para evitar algún momento incómodo como cuando eran adolescentes y los demás sacaba conjeturas fuera de contexto al verlo en los mismos espacio a deshoras o más cerca de lo que algunos consideraban plan únicamente amistoso.

Hace tiempo que dejaron el hogar de Isabella, ya no vivían con su extensa familia, no iban de un lado a otro viajando y cruzándose con personas que se sentían en la libertad de dar alguna opinión sobre ellos al ver su edad y solo por compartir el mismo hostal, ya no debían cuidarse de los curiosos ni tenían que dar alguna explicación a nadie: ahora eran una pareja, o eso se suponía, es decir, aclararon ese punto y recordaba muy bien qué pareja fue la palabra usada por Ray cuando hablaron de lo que sucedería con ellos a partir de ese momento, así que si, eran una pareja aunque ... Sabiendo a dónde iba ese hilo, Emma retiró la sartén del fuego para servir los platos, y mientras el café estaba listo fue hacia la sala con tal de revisar que todos sus materiales estuvieran en orden, estar en una casa solo para dos era un poco silencioso, agradable pero algo extraño... no estaba acostumbrada a toda la calma, preparar los alimentos más que propios, o dormir tan cerca de Ray. Ciertamente de niños era algo normal tomar la siesta tumbados uno al lado del otro o más cerca de lo que él se esperaba en un inicio, pero nunca solos, y sin duda después de huir de Grace Fiel se volvió más común tener que estar cerca entre sí, al igual que de sus muchos hermanos, siempre había alguien más con ellos en básicamente cualquier lugar en en que ellos estuvieran, ni siquiera durante el extenuante camino hacía Goldy Pond estuvieron remotamente solos, Yuugo siempre se mantenía con ellos:《y entre nosotros cuando estuvimos en el búnker》

Una vez todo estuvo listo y organizado como era debido, Emma regresó a la habitación con el desayuno en una bandeja, dándose la libertad de reír un poco al recordar esos ruidos puntos ahora entendibles que Yuuso solía marcar cada que le era posible, en el comportamiento de ambos; no debió ser nada sencillo para el lidiar con un par de bobos adolescentes apegados al otro y que aún no lograban procesar su demasiado obvio enamoramiento, al menos ella no lo notó en ese entonces... ni cuando las cosas estuvieron en paz se dio el espacio de ponerle nombre a toda la bruma que sentía en el pecho cuando estaba cerca de Ray. Aún ahora todo eso de los sentimientos le parecía extraño o poco entendible, ¿cómo? siendo que siempre han estado juntos, en verdad muy juntos, incluso en esa mañana, esa no es ni remotamente la primera vez que duermen en la misma cama, que están uno al lado del otro durante toda la noche, o la única ocasión en la que puede ver desde tan cerca las expresiones de Ray al dormir, nada de esto es ajeno a ellos, y aún así, no supo como controlar los nervios cuando ingresó a la habitación algo temerosa de que el chico estuviera despierto y buscándola, tampoco supo cómo manera el vuelto que siento en el pecho cuando apenas volver a la cama, Ray la abrazó rodeando su cuerpo con bastante facilidad mientras descansaba su cabeza sobre la de ella. Al verse atrapada de nuevo en su refugio personal, regresó el contacto casi de manera remota apegándose a él azabache dejando escapar una ligera risa cuando lo sintió moverse de nuevo y formar una clara sonrisa contra su frente.

-Buenos días. -Su voz cansada era ronca y áspera, claramente reseca por la noche.

-Buenos días, perezoso...creí que no ibas a despertar hasta pasado medio día otra vez. -con un ligero ajuste en su posición, levantó un poco la cabeza, logrando que su nariz rozará la barbilla del azabache.

Él simplemente tarareó seguramente ya esperando esa queja, mientras giraba su cabeza hacia ella, dejándole en claro su aún negativa a estar del todo despierto ya que sus pestañas tupidas eran mucho más notorias que sus ojos malva, sus párpados apenas revoloteando débilmente entre abiertos y cerrados. Algo tampoco anormal teniendo en cuenta las manías permanentes de Ray por dejarse el fleco tan largo como para cubrir casi la mitad del rostro, a pesar de los el aprecia no encontrar una buena razón para hacer un cambio, al menos cuando de su cabello se trata, otra cosa de él que podía decir seguía siendo la misma sin importar el tiempo.

A Pesar de su huida pasada, Emma no pudo evitar profesar una queja bastante ruidosa e inconforme cuando el retiro uno de sus brazos con tal de frotarse los ojos de manera graciosa, al estar aún medio dormido, sus brazos parecían bastante débiles y poco coordinados, nada que ver con el muchacho de pulso firme en el que ella tanto confiaba cuando sus vidas corrieron riesgo, un cambio de perspectiva curioso; algo que realmente no cambió fue la intención detrás del pellizco que recibió en su mejilla izquierda, Ray tenía la manía de hacer eso cuando la atrapaba distraía, nunca era muy brusco pero seguía siendo motivo para levantar una queja en su contra y si que lo hizo o al menos unos segundos antes del cambio en el tacto, gracias a las condiciones poco favorables que atravesaron durante los inicios de su adolescencia, las manos de ambos estaban bastante maltratadas, pero aún así, recibir el toque de la piel gruesa y callosa sobre su mejilla fue reconfortante, tan cómodo y un tanto nervioso cuando sintió el pulgar del azabache recorrer su mejilla antes de rozar su nariz con la de ella, algo que la hizo sonrojar rápidamente, ahora estaba por demás familiarizada con los acercamientos de un ámbito más íntimo y lo que estos conllevaban, pero todavía así, no pudo evitar los nervios ni el estremecimiento cuando Ray la besó con suavidad en los labios.

A pesar de estar consciente sobre su nuevo estatus o la convivencia reciente como una pareja, ella prefirió por mucho huir de la mirada amatista de su novio apenas este se dignó a cortar el beso, ¿qué si todavía se avergonzaba al ser besada? ¡bastante! No es que no le gustara... a decir verdad, los besos de Ray eran agradables y sin duda le gustaba ser su pareja, recibir esos gestos dulces apenas despertar y realmente todo en su relación, pero seguía siendo algo un poco ajeno e inesperado, ni siquiera lograba entender cómo es que Ray siempre se veía tan tranquilo con el día al día, ni cuando se sentaron en la cama para acomodar todo y "desayunar" él mostraba algo más allá de su apacible calma, lo envidiaba un poco.

-¿En verdad es tan tarde?.

-Un poco, son casi las once. Intenté despertarte en un par de ocasiones pero fue una misión imposible...

-¿Te hice dormir de nuevo~?.

-¿Sabes? Los crímenes no son para que uno esté orgulloso de ellos.

-Emma... fuimos fugitivos y tiramos todo un sistema establecido casi cien años atrás. Te vi muy feliz en ambas ocasiones.

-¡Eso es diferente!.

-Cada quien le da peso a sus logros, ya elegí los míos, vive con eso.

-¿Solo porque tú lo dices?

-No. Porque no pienso dejarlo de hacer. - antes de que la pelirroja pudiera darle un trago a su taza de café, él la tomó alejandola y ofreciéndole en su lugar algo de jugo.

-¿Y si mejor comemos en silencio?.

-Como si pudieras, preguntas o recuerdas algo después de cada bocado.

-¡Eso no es cierto!... -Algo molesta dejó su vaso en la charola y busco algo de fruta pero después de un par de trozos recordó algo. -Tienes correo que... -dándose cuenta de su fallo acompañado de la risita burlona de Ray, no pudo más que fruncir el ceño. -¡Solo cállate!

-Ni siquiera dije nada.

-Cretino...

-No es mi culpa que siempre tengas que estar hablando o recuerdes la información en fragmentos.

-Y no es culpa mía que duermas tanto... - una pequeña sonrisa se formó en sus labios, no era culpa de nadie pero tampoco es que pudiera reclamar algo o fuese malo, ahora pueden hacer todo lo que quieran, el puede dormir tanto como lo desee y ella puede dejar que su novio duerma hasta muy tarde.

Tal vez era extraño incluso entre ellos, pero tomar decisiones como estas, era algo en verdad emocionante.

Lastima para ella que la paz llegó a su fin cuando Ray comenzó con su molestoso ser de siempre, se suponía que al haber hecho ella el desayuno, Ray se encargaría de los platos y ella de la habitación pero, mientras intentaba tender la cama fue sorprendida por un abrazo y algo de saliva en la mejilla, era el colmo que siempre la llamara inmadura cuando él hacía esas cosas, aún así podía aceptar su culpa ya que para pelear o jugar se necesitaban dos y sin duda aportó en el momento, como casi todas las mañanas Ray la persiguió fuera de su habitación, ambos riendo por la bobería del momento y quizás un poco por todo lo que ahora tenían a su disposición, nadie les llamaba la atención por el ruido o por el azote que ella le dio a la puerta del baño cuando se encerró en este a manera de huir de su novio, algo inútil siendo que bastó un par de toquidos para que ella abriera y con la intención de dejarlo entrar, sabía de antemano que él seguirá con su mismo comportamiento travieso y la sonrisa en sus labios no dejaba la menor duda, tenía toda la pinta del gato que se comió al canario y buscaba algo más con que entetenerce, nada fuera de lo común... a esas horas no tienen adónde ir o algo urgente que hacer así que podían seguir tomando decisiones sin peso mortal. Perfecto.

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Los dos crecieron juntos básicamente desde siempre, fueron criados a base de una rutina en la que sus actividades se entrelazaban y eso solo se reforzó con el paso del tiempo, desde niños siempre compartieron espacios en común y siendo pareja sentimental, eso solo debería ser mucho más común entre ellos, pero no se sentía de esa manera.
Recordaba lo que algunas de sus nuevas amigas solían hablar entre cuchicheos nada disimulados sobre los momentos, privados o ¿sensuales? que ellas llegaban a compartir con sus respectivas parejas, así como la manera extraña e incómoda en la que hacían especulaciones sugestivas sobre su relación con Ray desde que los había visto pasear juntos y más al saber que ya vivían bajo el mismo techo, algo que suponía era normal debido a que se trataba de una pareja joven que tomó una decisión bastante seria en poco tiempo, no le agradaba mucho que se hablara de ellos y tampoco se involucraba en esas pláticas o les decía algo tan personal, pero sí que las escuchó en todas las ocasiones donde el tema salía a flote y ... no iba a mentirse ni mucho menos a fingir inocencia absoluta, cuando la situación entre ambos estaba en términos bastante lejanos a eso, lo cierto es que llegó a ver al azabache semidesnudo -o quizás un poco más escaso que eso- en par de ocasiones cuando eran adolescentes, algo realmente imposible de evitar teniendo en cuenta la necesidad de compartir básicamente todos los pocos recursos: incluyendo los muy limitados espacios en el bunker, mismos que se vieron aún más reducidos con la llegada de todos los chicos provenientes de Goldy Pond, sumado a ello el tiempo que estuvieron viajaron juntos en su pequeño grupo de seis, si bien, en aquel entonces tampoco estaban del todo a solas además de que Zack y Violet eran bastante firmes con respecto a los tiempos o espacios para la comodidad correcta de ambos lados del equipo, algo que encontraba ahora normal ya que ellos eran mayores y seguramente tenían más presentes otras cosas que al menos ella no consideraba entonces como una prioridad, tampoco es que la situación estuviera para alejarse por algo a su parecer tan sacrificable como lo era la privacidad o el pudor, así que no era de extrañarse que los incidentes estuvieran a la orden del día; por supuesto que las primeras veces donde hubo esos incidentes fue incómodo y algo un tanto vergonzoso de enfrentar en el momento, debido al carácter que Ray tenía por aquel entonces, sin embargo realmente nunca le presto o quiso darle mucha importancia, ni siquiera cuando se reencontraron hace poco tiempo mientras viajaban por separado o... lo sucedido entre ambos en aquella ocasión.

Aún ahora le resultaba difícil digerir del todo el supuesto cambio en su relación, no tenía experiencia en las convivencias románticas pero sin duda la suya parecía ser distinta a la información que llegaba a sus manos y en ocasiones no podía evitar preguntarse si acaso era cosa suya o algo que ninguno podía evitar, tal vez al final si les había hecho un poco de mal el haber compartido tanto tiempo como una enorme familia, si, quizás por eso es que no podía dejar de ver normal el compartir momentos que se suponían eran algo personales con Ray, quizás por eso se sentía normal compartir el cuarto de baño o la misma bañera llena de burbujas con el azabache, y es que aun intentando, simplemente no podía ver esos momentos como algo íntimo o sensual, tal vez cuando todavía estaban en la cama acurrucados uno alrededor del otro, aún con el sudor de la noche o lo cálido del sueño pasado, pero ¿en el baño?, no, realmente no podía darle o ver otras intenciones en ese lugar, ni siquiera por la falta de ropa en ambos dejaba de ser algo común, algo más en su día a día.

Tan ida estaba en sus inconformidades que dio un pequeño respingo cuando sintió la textura áspera rozando su hombro desnudo, sabiendo de qué se trataba, hizo su mano hacia atrás ligeramente tocando con facilidad el rostro de su pareja, quien ahora estaba un poco encorvado con tal de apoyar la barbilla sobre su hombro izquierdo, recordandole con ello quizás el cambio más notorio de Ray en los varios años que estuvieron separados.
Cuando volvieron a verse, Emma no pudo negar o esconder la sorpresa ante el aspecto de Ray, además de que estaba mucho más alto que antes -lo cual le parecía sumamente injusto- su cabello estaba bastante largo, o al menos lo suficiente como para llevarlo atado en una coleta baja, pero la sorpresa número uno se la llevó el rostro del muchacho, que de entrada los años le habían sentado de maravilla; quizás nunca los admitió a voces antes pero durante el tiempo que estuvieron de este lado del mundo bajo el mismo techo esperando por la recuperación de Christie e Isabella, terminó por darse de lo bien que la adolescencia trató a su amigo, ya con poca anterioridad había notado los bonitos rasgos de Ray sin embargo los años solo hicieron un trabajo aún mejor en ellos, aunque no se esperaba que en algún punto el azabache decidiera dejarse crecer la barba o al menos un poquito ... fue algo extraño en primera instancia y admitía que paso bastante rato sin quitarle la mirada de encima por aquel detalle, sin embargo admitía que le sentaba bastante bien, aunque también era un poco gracioso; verlo un poco desaliñado y con bello en la cara le hizo encontrarle parecido con Yuugo, mentiría si dijera que no se sintió nostálgica y un tanto agradecida por el gesto del azabache, aunque no duró mucho, a los pocos días de reunirse, una mañana lo vio salir de la ducha con el mismo largo en su cabello que durante la adolescencia y sin rastro de vello en su barbilla por que según él: no era su estilo. Esa era la primera vez desde entonces que lo veía algo desaliñado con respecto a esos puntos en su arreglo personal, seguramente por lo perezosos que se estaba volviendo en las mañanas, aunque tampoco se quejaba de ello, después de todo y a su parecer, seguía siendo atractivo de ambas maneras y Ray lo sabía de sobra, le basto girarse un poco para comfirmarlo, la pequeña sonrisa sutil en la comisura de sus labios lo dejaba en claro.

Dejando olvidadas las líneas incómodas en sus pensamientos, Emma se hizo hacia atrás, lo necesario con tal de apoyar la cabeza en el hombro de su pareja dejando que los rastros de espuma aún en su cuerpo se deslizaran por la parte posterior de su cuello mientras él la envolvía mejor entre sus brazos; esos momentos de paz al lado de Ray, le restaban de todo peso a cualquier duda, ellos eran de esa manera, siempre han sido así... aunque una parte de ella se preguntaba si acaso serían capaces de seguir manteniéndose unidos ahora que todo era un tanto diferente, si ellos podrían hacerle frente a una vida normal, tener una relación romántica lo suficiente estable y feliz como para llegar a envejecer los dos juntos; tomados de la mano y criando a sus hijos de una manera totalmente distinta a la que ellos experimentaron ... últimamente la imagen no salía de su mente en ningún momento y los nervios eran cada vez mucho más difíciles de ocultar, sobre todo si recordaba que Ray era un experto en leerla.

-¿Y?. -cuestionó el de lilas en un tono algo burlón sabiendo que ella entendiera la pregunta.

-¿Otra vez?. Creí que habíamos dejado en claro que me gusta que uses barba, igual cuando no, es cosa tuya, y eres tu quien dejó supuestamente en claro que no volvería.

-Tu lo has dicho, últimamente estuve despertando tarde, no es que me agrade mucho preocuparme por eso cuando aún estoy cansado. -sin muchas ganas de buscar o dar explicaciones, Ray prefirió acariciar los hombros de la pelirroja con quien compartía cómodamente la bañera.

-Tú siempre estás con sueño, no importa cuánto duermas, es parte de tu naturaleza. -ella rió ligeramente dejándose consentir mientras intentaba no mostrar su inclinación ante el significado de la charla. -Pero supongo que eso significa que la barba se queda.

-Entre otras cosas... no te ví en la cama un par de veces en la madrugada, ¿tuviste problemas de nuevo?.

-Por ahora no, solo tenía sed, aunque dudo que siga teniendo tanta suerte... al menos eso es lo que me han dicho últimamente, es difícil saber si eso es verdad o no, sobre todo considerando que ... ya sabes.

Era bastante obvio para ambos lo difícil que resultaba abordar el tema sin mencionar a aquella mujer, hacía años que ninguno tenía contacto real con Isabella y aún por sobre las nuevas circunstancias, planeaban seguir de esa manera o al menos ella sabía que ese era el plan del azabache, quizás no del todo justo pero no iba a tratar de disuadirlo, por supuesto que extrañaba a su familia y hasta cierto punto ella comprendía las decisiones tomadas por su madre de crianza, incluso podría decir que la perdonó desde hace tiempo, pero en ese aspecto ambos eran muy distintos; apenas estaba ligeramente enterada sobre esa parte del pasado de su pareja precisamente porque todavía estaba demasiado dolido como para hablar de ello abiertamente, era sencillo verlo en sus ojos, ella lo detestaba, odiaba saberlo tan herido y ser incapaz de ayudarlo, él siempre estuvo ahí en sus momentos difíciles, escuchándola siempre que algo era demasiado difícil para llevar por sí sola y el no ser capaz de hacer lo mismo por él... le sabía tan amargo.
Por eso intento ser delicada cuando se alejó de su abrazo, e hizo todo lo posible para no llegar a incomodarlo o provocar un accidente cuando se movió en la bañera con tal de estar de frente a él, apoyada en sus rodillas y bien acomodada entre sus piernas con tal de poder abrazarlo, él no tardó en devolver el gesto envolviendola entre sus brazos con un poco de fuerza; quizás ella se quejaba con mucha regularidad sobre la diferencia de alturas pero en momentos así, le gustaba ser un poco más pequeña que él, le agradaba la manera en que Ray podía cubrirla con su cuerpo sin problemas cuando se abrazaban, o lo sencillo que era acomodarse en los muchos espacios que él le daba, sus cuerpo siempre encajaban perfectamente bien estando juntos, ya fuese cuando buscaban un abrazo, acurrucarse mientras buscaban el calor del otro al descansar o en medio del sueño, incluso cuando tenían intimidad todo parecía fluir de manera natural, aunque en esa ocasión y gracias al movimiento, Emma terminó por soltar una pequeña risa debido al roce áspero contra su cuello y hombro.

-Igual que en aquella ocasión... cuando te atrape, ¿recuerdas?. Reiste de la misma manera...

-Tu no me atrapaste, pero si, es igual que ese día. -aún con una sonrisa en los labios ella se hizo hacia atrás mientras llevaba las manos hacia las mejillas de su pareja dejando algunas caricias cariñosamente en éstas con el dorso de sus dedos.

-Parece que realmente te gusta mucho, ¿no~?. -cuestionó el de malvas con una pequeña mirada pícara que la hizo reír de nuevo.

-Es diferente... y es bueno ver que algo sí ha cambiado. -susurro algo insegura sobre si esas eran las palabras correctas para definir algo así.

-¿Crees que no he cambiado?.

-No. Creo, no lo sé... ¿tal vez si?. Estás conmigo después de todo, debiste cambiar.

Queriendo dejar de lado las preguntas, ella se concentró en su -segun Ray- pequeño gusto extraño y volvió a abrazarlo pegando su mejilla contra la de él, pero al parecer no le iba a resultar tan sencillo escabullirse del tema ya que pronto Ray le devolvió el gesto haciéndola reír de nueva cuenta por las atenciones rasposas, antes de que estas fueran reemplazadas por un tipo diferente de roce entre ellos cuando él se inclinó hasta tocarle el número de serie en su cuello con los labios comenzando a dejar pequeños besos en este, una sensación familiar y un tanto estimulante debido al escalofrío que recorrió su cuerpo; mismo que solo empeoró cuando el azabache la tomó por sorpresa atrayéndola mucho más hacia él mientras sus manos comenzaban a vagar por su espalda desnuda logrando ponerla nerviosa.

Tal vez no estaban en el lugar más idóneo para el momento, pero las intenciones de Ray estaban más que claras y genuinamente ella no sabía cómo reaccionar; el aspecto íntimo de su relación estaba establecido de una manera bastante satisfactoria para los dos y sin duda habían perdido la vergüenza al tacto ajeno, pero aún así la inseguridad golpeó duro contra ella, tanto como lo hizo el nerviosismo de un movimiento en falso, los dos estaban en una posición vulnerable y un tanto peligrosa por el agua jabonosa, aunque el problema radicó en su mismo cuerpo, ya que pese a no están segura de que hacer, no pudo evitar aferrarse a su pareja cuando lo escuchó murmurar en un tono bajo, sin duda Ray le hacía tener reacciones contradictorias en más de un sentido y el roce áspero no le estaba ayudando... no cuando traía consigo los recuerdos de sus primeras noches juntos, aún tenía presente el cosquilleo y el pequeño ardor que la barba del azabache dejó en su piel debido al roce hecho cuando estaba conociendo los rincones de su cuerpo.

-Si tanto quieres un cambio, ¿qué tal uno ahora mismo?.

-N-no me refería... -algo nerviosa por la situación, le dio un pequeño empujón al azabache con tal de medir al menos un poco de distancia. -¡no hablaba de eso!

-¿Entonces sobre qué?. -contrario a la Emma de antaño, esta vez la muchacha permaneció en silencio tratando de evadir su mirada. -Bien, podemos hablar como según tú, antes de estar contigo o lo hacemos a mi manera.

-¿Estas...? ¿estás haciendo berrinche? ¿De verdad te ofendiste por eso?. -al fin esmeralda y malva se enfrentaron con una clara acusación en ellos.

-Sigo sin escuchar una respuesta, al menos tuya por que la mía es, si.

-¿No se supone que yo era la inmadura?

-Hoy no, dijiste que debí cambiar, ¿no? Veamos que tanto incluye ese cambio.

Por un momento estuvo tentada a seguir con la discusión a riesgo de hablar de más o en todo caso optar por abandonar el lugar, sin embargo le resultó imposible ignorar el ligero puchero que Ray estaba haciendo, no era algo de todos los días y técnicamente ella inició el dichoso desacuerdo, malamente o quizás realmente no, las posibilidades de un desvío en las intenciones iniciales de compartir un inocente baño de burbujas para relajarse, se fueron al diablo en cuanto Ray tiró de ella uniendo sus labios de manera un poco brusca, cerrando las posibles salidas cuando se negó a dejarla huir presionando juntos sus cofres desnudos y enjabonados.

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Algo que la ahora pareja apreciaba desde los días de antaño, era la cómoda tranquilidad encontrada cuando estaban juntos, y sin duda les alegraba poder seguir encontrando con facilidad esos momentos aún después de compartir ciertos momentos donde sus corazones pasaban por golpes altos de adrenalina: desde una carrera por sus vidas siendo perseguidos por demonios salvajes o el reciente descubrimiento de la intimidad en pareja, sin duda alguna era agradable poder descansar en los brazos del otro mientras se daban el tiempo de regular sus respiraciones o al menos hasta que el sitio poco frecuente para su intercambio afectivo hizo de las suyas, el agua en la bañera hacía bastante tiempo que perdió su calor, dejando el hecho en extrema obviedad erizandoles la piel con facilidad, además de que en esos momentos el agua no estaba precisamente limpia o solo con algo de jabón, en definitiva no era el mejor lugar para estar en esos momentos.

-Hay que salir de aquí...

-No. Tu te quedas bien quietecita aquí por un momento más, de lo contrario eres capaz de resbalar y darte con algo en la cabeza. - Ray se movió con cuidado para no lastimarla al romper su unión, además de evitar algún accidente al salir de la bañera o cuando camino por el lugar al ir hacia el toallero. -No gracias, prefiero evitar algún accidente así que no te levantes aún.

-¡No iba a hacerlo Ray!... y tampoco soy tan torpe.

-Si que lo eres.

-Estás exagerado...

-Tal vez, pero como dije, no quiero que te lastimes. Ahora menos que nunca.

-Eres un nervioso de lo peor.

Siendo justa con su pareja, tenía razón con respecto a los accidentes y en ese momento sus piernas tampoco parecían estar de ánimo para cooperar como era debido, tal vez si podría tropezarse si no tenía cuidado, algo por demás obvio cuando apenas tratar de ponerse de pie se tambaleó, de no ser porque Ray no tardó en volver a su lado y pudo sostenerla si que las cosas pudieron ser algo de lo cual lamentarse. Después de una clara mirada que gritaba "te lo dije" el de malvas envolvió una toalla alrededor de sus caderas antes de extender la otro a lo largo de sus brazos haciendo reír a su pareja, esta vez Emma tuvo mucho cuidado al moverse quema solo lo justo para rodear el cuello de su novio, dejándose abrazar y envolver casi por completo en aquella tela mullida antes de que Ray la cargara con cuidado sacándola de la bañera fácilmente, sin duda otra de las muchas recién descubiertas ventajas de ser más bajita que el. Realmente no era fanática de sentirse tratada como una niña chiquita, pero tampoco podía quejarse o puso alguna oposición cuando una vez de pie en el cuarto de baño, Ray se tomó el tiempo necesario para secarle cuidadosamente el rostro con una toalla de mano igual de suave que las otras dos que usaban, aún era extraño recibir tantas atenciones de su parte en otro contexto y sin embargo se sentía feliz por ellas, además a esas alturas sabía por experiencia y palabras suyas, cuánto le gustaba a su quisquilloso azabache cuidarla de esa manera. No tenía nada de malo ser algo mimada cuando él estaba dispuesto a ello también, y es algo difícil decirle que no a alguien que encuentra alegría en cosas cotidianas como esas. Por supuesto que se pensó un poco en sobre si era correcto decir algo o negarse siendo que su pareja aún tenía el ceño fruncido debido a la poca cooperación anterior con respecto a no moverse, algo para lo que creía tener la solución perfecta; apenas la tela abandonó su rostro puso en marcha su plan y no se demoró en inclinarse por comodoro hacia el frente, recargando todo su peso contra el pecho del enojado azabache mientras se aseguraba de no perder de vista esos bonitos ojos lilas que la observaban con algo de reclamo, aunque no recibió ningún regaño u oposición alguna cuando pasó los brazos alrededor de su cintura con tal de mantenerlo cerca de ella.

Esmeralda y amatista se mantuvieron fijos en uno en el otro hasta que las pestañas un poco tupidas de la pelirroja se movieron en ligeros parpadeos seguidos, inmediatamente el azabache se echó a reír antes de ceder y abrazarla, le era imposible dejar agriar del todo sus ánimos cuando Emma estaba cerca suyo, y aún más sabiendo de sobra que la muy tramposa hacia esas cosas lindas con toda la intención de evitar sus regaños, por más que quisiera ser firme con ella, lo cierto es que únicamente podía ver con adoración a la mujer en sus brazos.

-Te amo.

Y ahí estaba, esa cálida sonrisa que podría y deseaba ver por el resto de su vida, más aún si esta se debía a él, al igual que ese bonito brillo en sus aún más lindos ojos verdes, ¿había cambiado? Quizás si o quizás no, sin duda el tener la libertad para dirigir su vida era algo que lo ayudó a acercarse mucho más a Emma, pero sus sentimientos... ella mejor que nadie debería saber que no iban a cambiar solo por dejar de verla durante algunos años, mucho menos cuando sabía que ella también espero por él después de aquella charla y ese sorpresivo hasta luego, aún así recibió gustoso las palabras de su pelirroja antes de volver a su tarea, el día aún no terminaba y si bien, agregar algunas cosa nuevas fue interesante, tenían una rutina con la cual tratar de cumplir, al menos parcialmente y por ahora.

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Un año después
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Aún con el sol apenas intentando tomar su lugar de siempre, y dando algunos pocos tropezones debido al sueño, Ray salió de la cama tratando de no perturbar el merecido descanso que su antes inquieta pelirroja apenas lograba obtener, a pesar de haber pasados casi toda una vida expuestos a un régimen estricto con el cual cumplir o incluso el tiempo que llevaba en pie la nueva rutina, en nada comparada con la de su infancia y adolescencia, extrañamente Ray aún no podía adaptarse a las pocas horas de sueño, en ocasiones incluso extrañaba las noches de vigía constante a esas siestas cortas y casi demasiado intermitentes para notarlas, si era honesto consigo mismo: por primera vez estaba verdaderamente exhausto.
Mientras bajaba las interminables escaleras de la vivienda, también se planteó hablar de nueva cuenta con Emma sobre buscar una casa más acorde a la comodidad que ahora necesitaban: sobre todo por las mañanas, pero acabaría olvidándose del tema cuando acabara de despertar debidamente, tal como ocurrió en otras tantas ocasiones.

Ni siquiera cuando la cocina era un caos de ruidos infinitos y espacios limitados debido al número de personas que ocupaban el mismo espacio se había sentido tan frustrado con la idea y la labor de preparar el desayuno como esa mañana, que ni siquiera lo era del todo, apenas y estaba amaneciendo, a decir verdad echaba de menos todo ese ajetreo infantil, y si lo pensaba detenidamente, en esos momentos incluso les sería de mucha utilidad a los dos... tal vez si estaba tomando la decisión correcta después de todo, o eso se esforzó en creer cuando derramó un poco de café sobre la barra de la cocina, estaba tan mal acostumbrado a la cafeína que otra vez se olvidó de dejarla fuera del desayuno compartido, ya ni siquiera sabía si culpar de sus torpezas al sueño, a la frustración o a los nervios recientes y en aumento constante, aunque ciertamente era más su cansancio que cualquier otra cosa, últimamente estaba exhausto y el dolor en su cuello era el mayor indicio de ello, era el colmo estarse quejando cuando quien se llevaba la parte cansada de todo el asunto era su pobre Emma, sin duda les hacía falta tener un poco de tiempo al igual que antes, extrañaba poder darse el lujo de tomar un baño caliente y relajante con su adorada pelirroja, pero así eran las cosas, cambian cuando menos te lo esperas, y su vida estaba llena de cambios, lo sabía de sobra, sin embargo seguía detestando quedarse con el burdo consuelo de que solo era cosa de ir aprendiendo sobre la marcha.

Lo detestaba profundamente y aún así no pudo dejar toda esa emoción de lado cuando de regreso al piso de arriba, apenas abrió la puerta de su habitación fue recibido por la algo graciosa, pero memorable imagen de una aún adormilada Emma: con el cabello hecho un completo desastre por lo revuelto y algo esponjoso que estaba correcta del largo en este y a lo mucho que últimamente ella se mueve mientras duerme, sentada sobre la cama mientras bostezaba un par de veces dejando en claro lo poco descansaba que estaba. La pobre apenas y se dio cuenta de cuando él entró, más bien diría que notó su presencia hasta que llegó a su lado dejando las cosas aún lado en la mesa de noche y le retiró suavemente el fleco del rostro con tal de ayudarla un poco, sabía de sobra que ella no apartaba las manos de su tarea diaria aún cuando algo la estuviera molestando, toda su concentración siempre se enfoca en priorizar esa tarea. En esos momentos Emma era un desastre muy distinto al antes visto y aún así no pudo evitar pensar que su desaliñada esposa no jamás podría verse más hermosa que al dedicarle una pequeña y dulce sonrisa satisfecha mientras seguía alimentando a sus inquietos mellizos.

-No los escuché llorar, lamento que te despertaran. -apenas estuvo cerca de su esposa, acabó sonriendo al enseguida verse en la mira de los pequeños que ella sostenía contra su pecho.

-Por qué no lo hicieron, escuché sus risas, apenas me acerqué a la cuna, los vi de lo más contentos charlando entre burbujas de saliva y risillas bajas.

-Cada vez es más difícil saber cuando van a soltar el llanto o ya están despiertos. -a esas alturas Ray no estaba seguro de si se estaba quejando o le parecía divertido.

-Si, pareciera que se dan cuenta de cuando sabemos esas cosas y lo hacen a propósito. Les gusta tomarnos desprevenidos.

-Con lo inquieta que eras de niña, te creo. -ni a sabiendas de que posiblemente ella se desquitaria después por sus palabras, pudo evitar molestarla un poco mientras se encargaba de darle una última revisión a los biberones de sus hijos.

-Claro, siempre que te sacan de quicio es solo culpa mía.

-Tu reputación te precede, esos son tus genes y lo sabes de sobra.

Dejándose vencer solo un momento por el cansancio, Ray se estiró de manera lánguida hasta hacer sonar su espalda para disgusto de Emma quien le dedicó una mala mirada, misma que él ignoró con una sonrisa tomando uno de los biberones que acababa de preparar agitándolo un poco, justo a tiempo para escuchar la queja hecha por su pareja cuando su hija soltó repentinamente el agarre sobre su pecho izquierdo, pero no dejándola del todo fuera de su interés ya que comenzó a palparle la piel mientras soltaba algunas adorables y sonoras galimatías:《inquieta como cada mañana》.
Con una amplia sonrisa en los labios ante las lindas conductas de su hija, el azabache hizo lo posible por tomarla en brazos sin llamar la atención de su otro pequeño, aunque no estaba seguro de si acaso eso funcionaba o era algo siquiera posible ya que podía ver los ojos verdes del pequeño Yuugo fijos sobre ellos, algo gracioso de contemplar ya que su hijo seguía de lo más entretenido acurrucado contra el pecho de su madre, gustoso por el calor y alimento dado, pero aparentemente dejando el suficiente espacio en su atención para vigilar a su hermanita, sin embargo, a falta de alguna protesta o indicio de llanto disconforme por parte del niño; Ray terminó por levantar a Isa y acomodarla bien en sus brazos ante de iniciar su primera batalla del día, debido a que apenas ver la botella cerca de si, la pequeña de brillosos lilas comenzó con los manotazos, ambos niños tenía un apetito por demás boras y saludable, pero a ninguno le gustaba prescindir del calor o el alimento brindado por su madre, mucho menos si este era reemplazado por malos sustitutos como la fórmula para bebés.

Desde el momento en que supieron que esperaban dos pequeños trataron de obtener toda la información posible con tal intentar manejar la situación de la mejor manera posible, solo que no consideraron lo difícil que sería para Emma el amamantar a dos bebés, no solo por lo complicado que era poder maniobrarlos en medio de sus tomas o lo desgastante que sería la actividad para su salud, sino que apenas cumplieron los dos meses en casa; sus pequeños angelitos dejaron su actitud tranquila y somnolienta de nacimiento, reemplazandola por una mucho más activa e inquieta, sin mencionar terca con respecto a los constantes tirones contra los mechones de cabello que lograban atrapar entre sus rapidas y lindas manitas, tampoco tomaron como algo realmente posible el completo rechazo de los bebés por el sustituto artificial; desde el primer intento de introducirlo en sus tomas diarias quedó en claro que los hermanos iban a dar un guerrilla constante, en algunas ocasiones intentaron cambiar la fórmula por la leche materna de Emma pero el resultado fue un tanto más complicado, al final era poner más exigencia sobre el cuerpo de la pelirroja y aumentar los berrinches por parte de ambos niños cuando intercalan ambos líquidos, podrían ser pequeños pero al parecer tenían un gusto bastante exigente dándole la obvia preferencia a lo que conocieron llegando al mundo y como ninguno se sentía dispuesto a hacer pasar hambre o llanto a sus pequeños, tuvieron que encontrar otras maneras más factibles para tratar de hacerlos aceptar los biberones e ir reemplazando sus tomas, y así darle el debido descanso a Emma sobre la lactancia, aún ahora, si bien los pequeños azabaches mostraban un poco más de receptividad al sustituto artificial, las tomas seguían siendo momentos tensos y con lágrimas ocasionales. Afortunadamente para los cuatro la lucha diaria era cada vez más reducida y el padre primerizo podía decir que estaban adaptándose bien a cuidar de sus hijos, e incluso haciendo un trabajo bastante decente en ello si tenían en cuenta la falta de experiencia con niños propios, bebés recién nacidos, y no tener a quien recurrir por un consejos o ayuda cuando sentían que la situación los sobrepasaba.

-¿Sigues estando seguro?... sabes que te apoyo si aún no quieres hacerlo.

-Lo sé, tengo mis dudas sobre cómo se tomarán las cosas, pero creo que es un buen momento... y sé que la extrañas.

-Mentiría si te digo que no es así, pero me preocupas más tu. No tienes que hacer nada que no quieras y mucho menos para darme algún gusto.

-¿Se puede saber desde cuándo?, si a ti te encanta arrastrarme a tus locuras.

-Bueno, desde ahora es así y mejor hazte a la idea. -apenas el pequeño en sus brazos comenzó a removerse inquieto, Emma se arregló mejor la blusa del pijama, mientras su esposo le alcanzaba el otro biberón. -No es un secreto que los dos nos sentimos un poco nostálgicos desde mi embarazo. Solo no quiero que te sientas presionado a nada, tenemos nuestro hogar y a nuestros hijos... fuera de que tu estés bien y feliz, no necesito absolutamente nada más.

-Lo sé, y estoy bien, de lo contrario no lo habría propuesto. Sabes que no hago nada que no quiera, ni cuando tratas de usar tus chantajes melosos.

-No sé de qué me hablas y nunca en mi vida admitiré hacer algo así.

La de orbes verdes sonrió un tanto divertida por las palabras de su esposo y otro poco ante los gestos hechos por su hijo mientras intentaba mantener lejos la botella de leche, en algunos aspectos Yuugo era mucho más tranquilo que Isabella, pero la necedad era una parte importante de su carácter, bueno, era cosa de ambos ya que ella también se dedicó a insistir sabiendo bien que el niño aún no estaba satisfecho, eventualmente eso fue lo que hizo al pequeño de orbes verdes ceder y aceptar el biberón, sus hijos eran de los más lindos, incluso en esos momentos Isabella también estaba bastante tranquila, podía verla aún dando algunos golpecitos con sus manitas en el biberón pero aún así lo estaba aceptando bastante bien, aunque tenía la sospecha de que eso se debía más a la vista; los malvas de su pequeña niña estaban completamente centrados en su padre, y conociendo a los hermanos, sabía que eventualmente las esmeraldas de Yuugo también irían en esa dirección, después de todo ya no era la única en esa casa que estaba fascinada con Ray.

-Escucharon eso pequeños, iremos a visitar a su abuela muy pronto.

El matrimonio compartió una sonrisa antes de volver la atención á sus muy despiertos hijos, descansando hombro con hombro, los dos estaban exhaustos antes la falta de sueño y las demandas constantes hechas por sus retoños, pero aún así, muy a pesar del cansancio, la frustración, los enojos o llantos ocasionales, ninguno podría llegar a imaginarse siendo más felices.
Ciertamente no se esperaba este desenlace en sus vidas, tal vez estaban conscientes de las probabilidades cuando se reencontraron, pero de pensarse un embarazo a que este diera como fruto dos hermosos y saludables pequeños a los cuales amaban con todo el corazón ... eso no se lo esperaron en lo absoluto y siendo muy honestos, les tomó varios meses hacerse de todo a la idea; incluso ahora después de un año ver a sus pequeños juntos les parecía algo un tanto irreal, pero sin duda sumamente gratificante.

Las cosas en sus vidas y a su alrededor seguían cambiando constantemente, siempre trayendo consigo nuevas piezas a las cuales adaptarse, y aquella decisión de volver al lado de quienes una vez formaron parte de su familia, sin duda les traerán muchas más ... Quizás por ello es que Ray se sentía tan tenso en esos días, sus hijos apenas estaban adaptándose a la rutina, y el tener que hacer cambios tan rápidos con respecto a ella ... no estaba seguro de cómo iban a resultar las cosas, pero no lo sabría si continuaba postergando las cosas cada vez que tenía una pequeña duda. Llevaban lejos de casa durante largos siete años, al fin era hora de volver al lado de sus hermanos y con su madre.

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Primer tema de la semana Doméstico. Tarde pero seguro. La verdad este tenía pensado algo como esto desde hacía tiempo pero no me decidía a retomar la historia.

🦋- Este es un pequeño extra de la historia puesta en el libro Rayemma: Hogar y que tiene lugar antes de Madre. La historia o historias en sí tienen algunos extras pero no me he decidido a subirlos porque no me gusta tanto tener continuaciones regadas, pero como este iba más o menos de la mano con esta semana pues hay que aprovechar.

🦋-. No se si se notó pero desde el inicio de la historia Emma ya estaba en estado, fue algo no del todo planeado pero esperado y bien recibido por los dos.

🦋-. No pongo nada del momento en la bañera, por que no, creo que se entiende que paso... y si lo hago será en el contenido +18 que está en otro libro pero yo diría que no.

🦋-. Las imágenes usadas me pertenecen, portada y en separadores son dibujos míos... algunos son a tradicional por que tengo las memorias saturadas para pasar todo a digital.

🦋Gracias por leer🦋

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