Mi Nueva Vida Parte ll - (Rem...

By Barufis3000

3.3K 202 8

Cuando Naruto regresa a La Aldea Escondida entre las Hojas, tras haber estado dos años y medio entrenando con... More

Naruto regresa
El orgullo de un guerrero se cae
De regreso a casa
Especial: El gran guerrero regresa a la Aldea
El resultado del entrenamiento
El Jinchuriki de la arena
El Kazekage se mantiene en pie
Misión cumplida
¡Corre, Kankuro!
Entra en acción el Equipo Kakashi
Las lágrimas del Jinchuriki
Jutsu de Sello: Los nueve dragones fantasmales
El poder de las semillas del ermitaño
La determinación de la abuela retirada
Un encuentro con el destino
Siempre te protegeré
El arma secreta tiene nombre
El secreto de los Jinchuriki
La muerte de Gaara
Cambio de táctica, entrada de gancho
Trampas actividadas, los enemigos del equipo Guy
Hiruko contra las dos kunoichi
El verdadero rostro de Sasori
Las habilidades secretas de Chiyo
Padre y madre
El Tercer Kazekage
Tres minutos entre la vida y la muerte
Lucha de títeres: 10 contra 100
Un sueño imposible
El resurgimiento de las bestias
Kakashi iluminado
Estética de un instante
El legado
Final de temporada - El regreso del Kazekage
Mi Nueva Vida la película
El nuevo objetivo
Formación, el nuevo Equipo Kakashi
Una adición innecesaria
Una sonrisa falsa
Sin título
Simulación
El puente Tenchi
El poder de las nueve colas liberado
La misión ultrasecreta comienza
Omar contra el Jinchuriki
Las lágrimas de Sakura
El secreto de la batalla
Las consecuencias de la traición
La página inconclusa
Infiltración, el escondite de la víbora
Vínculo
Algo importante
La historia del libro de dibujos
Reencuentro
El poder del Uchiha
Final de temporada - Título
Lazos
Pesadilla
Viento
Amigos
La amenaza silenciosa que se acerca
La invasión de Akatsuki
Bajo el cielo estrellado
La plegaria del monje anciano
El próximo paso
Escalada plateada
El juicio
Un grito acallado
Las últimas palabras
El equipo diez
Blanco en la mira
Las habilidades de Kakuzu
Terrible secreto
El genio de Shikamaru
Cuando maldices a alguien, cavas tu propia tumba
Final de temporada - Estilo Tortuga: El potente Kamehameha
El precio del poder
La determinación de un Shinobi
La Voluntad de Fuego
El pupilo de la serpiente
El ojo del halcón
La espada de Zabuza
Guardián de la prisión de hierro
Jugo de la guarida del norte
¡Formación!
En movimiento
Busqueda
Choque
Arte
Desaparición
Crepúsculo
¡Invadiendo la Aldea de la Lluvia!
El hombre que se convirtió en Dios
¡Activar! Modo Ermitaño
Reunión de los seis caminos de Pain
La historia del heroico Jiraiya
Una invitación a la fiesta
Final de temporada - El misterio de Tobi

Tristes noticias

16 2 0
By Barufis3000

El campo de entrenamiento estaba en silencio, roto únicamente por el sonido del viento entre los árboles.

Naruto permanecía de pie, con el rostro tenso y la respiración agitada, concentrado en el chakra que intentaba moldear en sus manos.

(Si me concentro en el Rasengan, el cambio en la naturaleza del chakra se vuelve inestable… pero si me concentro en la naturaleza del chakra, el Rasengan falla… soy patético…)

Sus puños temblaron ligeramente.

(Kakashi-sensei tiene grandes expectativas en mí… y no estoy cumpliendo ninguna…)

—¿Qué debemos hacer? ¿Nos detenemos por hoy? —preguntó Yamato con calma, observando la situación con atención.

Kakashi, con las manos en los bolsillos, respondió sin apartar la mirada del entrenamiento.

—Si eso es lo que él quiere hacer…

Naruto bajó la cabeza por un instante.

El peso de la frustración se acumuló en su pecho.

(Yo… yo…)

De pronto levantó la mirada.

—¡Maldición! ¡No tengo tiempo para quedarme sentado! —exclamó con determinación— ¡Jutsu Multiclones de Sombras!

Una nube de humo estalló a su alrededor.

Decenas de clones aparecieron al instante, ocupando el área de entrenamiento.

—¡Cuidado, chicos! ¡Hay otro que está perdiendo el control del Nueve Colas! —gritó uno de los clones con alarma.

—¡Capitán Yamato, ayúdame! —exclamó Naruto, tambaleándose mientras su chakra se agitaba peligrosamente.

—Tenzo, ¡es otra vez el Nueve Colas! —advirtió Kakashi con tono serio.

—¡Maldición! —respondió Yamato, activando su técnica para contener la energía.

La madera surgió alrededor de Naruto, estabilizando su chakra y devolviéndolo poco a poco a la normalidad.

El silencio regresó.

Naruto respiraba con dificultad, exhausto.

Kakashi lo observó unos segundos.

—¿Estás bien? —preguntó con calma—. Ha pasado un día entero desde que comenzaste a entrenar para añadir la naturaleza del viento al Rasengan. Usas cerca de doscientos clones de sombra.

Hizo una pausa breve.

—A una persona normal le tomaría miles de horas lograr algo así.

Naruto apretó los dientes.

—Pero este entrenamiento es demasiado difícil… el control del chakra es complicado… y doscientos clones es mi límite… —dijo con frustración—. Siento que nunca lo lograré. Formar el Rasengan ya requiere mucha concentración… y encima modificar su naturaleza es… imposible.

Bajó la mirada.

—No creo que funcione esta vez…

Kakashi lo observó con detenimiento.

—Eso no es propio de ti —dijo con calma—. Tú no eres así.

Naruto alzó ligeramente la vista.

—¿Eres el Naruto Uzumaki que conozco?

El silencio se volvió más pesado.

Naruto dudó.

—Pero… no creo que funcione…

—Tienes que hacerlo de todos modos —respondió Kakashi sin cambiar el tono.

Naruto frunció el ceño, frustrado.

—¿Podrías mirar a la izquierda mientras miras a la derecha si alguien te lo pidiera?

Yamato respondió en silencio dentro de sí.

(Eso es imposible.)

Kakashi inclinó ligeramente la cabeza.

—Ya veo… de eso se trata —murmuró.

Naruto levantó la mirada, confundido.

—¿Eh?

Kakashi dio un paso al frente.

—Superar lo que parece estar fuera del rango de lo posible.

Formó un sello con una sola mano.

—Jutsu Multiclones de Sombras.

Un clon apareció a su lado.

—Al mirar a la izquierda cuando mirabas a la derecha… eso es lo que quieres decir, ¿no?

Naruto abrió los ojos, sorprendido.

—¡Lo entiendo!

Kakashi parpadeó ligeramente.

(¿Entendió algo…?)

Naruto sonrió con determinación renovada.

—¡Jutsu Multiclones de Sombras!

El entrenamiento continuaba.

El interior de la cueva resonaba con el eco constante del agua cayendo desde el techo rocoso. La humedad impregnaba el aire, pesado, casi irrespirable.

—¿Nos llamaste aquí solo para sellar a las Dos Colas? —preguntó Hidan con evidente molestia, cruzándose de brazos.

—El proceso tomará tres días —respondió el líder con calma—. Prepárense.

—¿Tres días? —bufó Hidan—. Esto es una eternidad. Además, está lloviendo aquí.

—Hidan —intervino Kakuzu con frialdad—. No quiero escucharte quejarte.

Hidan chasqueó la lengua, claramente irritado.

—Estuve muy cerca de acabar con todos esos idiotas de la Aldea de la Hoja… —dijo con una sonrisa torcida—. Y encima estaba por hacerles entender el Camino de Jashin a esos ateos.

El líder inclinó ligeramente la cabeza.

—Los de la Aldea de la Hoja no son ateos. Honran a sus antepasados como dioses y viven según la filosofía de la Voluntad del Fuego. Aunque supongo que eso puede verse como una justificación para seguir luchando.

Hidan lo miró con molestia.

—¿Eh? ¡Idiota! ¿Me estás insultando?

—No —respondió el líder con calma—. No tengo intención de insultar tus creencias. Simplemente estoy explicando algo.

Su voz se mantuvo firme.

—Al final, no importa la razón. Religión, filosofía, recursos, tierra, rencores, amor o caprichos… todas son excusas. La guerra siempre ocurre. Los instintos humanos conducen a ella.

Un silencio breve siguió sus palabras.

Hidan frunció el ceño.

—No me interesa tu discurso. Tengo mis propios objetivos. No pienso darlo todo por esta organización.

—Mientras formes parte de Akatsuki —respondió el líder—, colaborarás con su propósito. Cuando ese objetivo se cumpla… los tuyos también se cumplirán.

Hidan soltó una risa seca.

—Suena igual que Kakuzu. Solo quieren dinero. Es exactamente el tipo de razón para luchar que odio.

Kakuzu no respondió.

El líder continuó sin alterarse.

—Tienes razón. El dinero es nuestro primer paso. Pero el verdadero objetivo de Akatsuki está más allá.

Hidan entrecerró los ojos.

—Soy el segundo más nuevo después de Tobi, y nadie me explica nada. Solo planean cosas a mis espaldas.

—Entonces escucha —dijo el líder con frialdad controlada.

La cueva pareció volverse aún más silenciosa.

—El objetivo final de Akatsuki se logra en tres etapas.

Hidan no dijo nada.

—La primera es el dinero.

—La segunda… es crear una organización de guerra por contrato sin precedentes en el mundo shinobi.

Hidan soltó una carcajada.

—Eso ya existe. Todas las aldeas hacen misiones y cobran. Es lo mismo.

—No entiendes —respondió el líder.

Su tono se volvió más preciso, casi quirúrgico.

—Las grandes naciones shinobi sobreviven gracias a la guerra. Sus economías dependen de ella. Pero en tiempos de paz, muchos shinobi quedan sin propósito. Y las aldeas pequeñas no pueden sostenerse.

La voz del líder se extendió como una doctrina.

—Los shinobi existen para luchar. Por eso se les contrata, por eso se les utiliza. Pero el sistema actual es inestable.

Hizo una pausa breve.

—Akatsuki corregirá eso.

Hidan frunció el ceño.

—¿Corregirlo?

—Sí. Convertiremos la guerra en un sistema controlado. Una organización que provea conflictos según demanda. Pequeños o grandes, según el precio.

El silencio se hizo más pesado.

—Y cuando controlemos ese flujo… usaremos las bestias con cola para regular la escala de la guerra misma.

Kakuzu levantó ligeramente la mirada.

El líder continuó.

—El sistema de las grandes naciones colapsará. Y no tendrán más opción que depender de Akatsuki.

Hidan comenzó a sonreír, aunque no de forma alegre.

—Eso suena… como controlarlo todo.

El líder asintió lentamente.

—El tercer paso…

La cueva pareció cerrarse sobre sus palabras.

—Es el mundo.

Un silencio absoluto cayó entre todos los presentes.

—¿Cómo está? —preguntó Tsunade con evidente preocupación, sin obtener respuesta inmediata—. ¡Díganme de una maldita vez! ¿Cómo está mi hijo?

El silencio en la sala médica fue breve, pero suficiente para tensar el ambiente.

—Está grave… —respondió Izumo al fin, bajando la mirada—. En estado crítico. Podría… morir.

La expresión de Tsunade se endureció al instante.

—Preparen todo. Intentaré salvarlo —ordenó mientras avanzaba con decisión hacia la camilla.

El cuerpo de Omar descansaba inmóvil, marcado por el desgaste extremo de la batalla. Su respiración era débil, irregular, como si cada aliento fuera una lucha por no desaparecer.

Sus labios se movieron apenas.

—Shika…maru… su… su trampa… ten cuidado con ella…

—Tranquilo, no hables —interrumpió una mujer de cabellos claros, manteniendo la calma mientras evaluaba su estado.

—Ten… cuidado con… su… trampa… —repitió Omar con un hilo de voz.

Y entonces, su cuerpo cedió. El silencio fue absoluto.

—¡No! ¡Resiste! ¡Resiste! —gritó Tsunade, intensificando su chakra médico.

—¡Omar! —exclamó Sakura, entrando apresuradamente a la sala.

El ambiente se volvió desesperado.

El tiempo pasó sin claridad.

La oscuridad envolvía todo.

Hasta que una voz lo llamó desde la distancia.

—Despierta.

Un tipo con una armadura saiyajin hacia frente a él. Parecía ser él mismo pero este contaba con un peinado en forma de palmera y una cicatriz en la mejilla. La luz blanca cego a Omar

Omar abrió lentamente los ojos.

El techo de una habitación desconocida apareció ante él.

—¿Dónde… estoy? —murmuró con dificultad.

—Ya despertaste —respondió una voz femenina y serena.

Giró ligeramente la cabeza.

Frente a él estaba Cheng, con su presencia firme y tranquila. Llevaba consigo una calma extraña, casi maternal.

—¿Señora Cheng? —preguntó Omar, intentando incorporarse—. ¿Qué pasó…? ¿Cómo llegué aquí?

Cheng lo observó unos segundos antes de responder.

—Recibiste heridas de gravedad. Tsunade y Sakura lograron estabilizarte. Ella permaneció contigo todo este tiempo.

Omar bajó la mirada, con expresión pesada.

—Fallé… —susurró—. No pude proteger a mi equipo. Fallé otra vez…

Cheng negó suavemente.

—No importa cuántas veces hayas fallado o acertado. Tus errores no te definen. A nadie le importan tus fracasos… y no deberían importarte a ti.

Omar guardó silencio.

El nombre volvió a su mente como una herida abierta.

—Asuma… murió por mi culpa —dijo al fin, con voz apagada.

—Asuma eligió su destino —respondió Cheng con firmeza—. Se sacrificó por la aldea. Igual que tú lo has hecho antes. Eso es lo que hace un shinobi.

Omar cerró los ojos un instante.

—Sí… tiene razón…

Cheng suspiró levemente, con una pequeña sonrisa.

—Me alegra verte despierto. Debo irme a terminar algunos pedidos.

Se giró hacia la salida, pero antes de irse dejó un recipiente a un lado de la cama.

—Te traje comida. Espero que la disfrutes.

Lo miró con afecto.

—Te quiero, mi pequeño.

Y se inclinó para darle un beso en la frente antes de marcharse.

—Nos vemos.

La puerta se cerró.

El silencio regresó.

Omar miró el recipiente.

—Ramen… hace tiempo que no como esto…

Apenas logró incorporarse cuando sintió movimiento a su lado.

—¿Omar…?

Giró la cabeza.

Sakura lo observaba, despertando lentamente. Sus ojos se abrieron al verlo.

—¿Omar…? ¡Omar!

Sin dudarlo, se lanzó hacia él y lo abrazó con fuerza, dejando escapar lágrimas contenidas.

Omar tardó un segundo en reaccionar… pero finalmente la rodeó con cuidado.

—Calma… calma… —murmuró suavemente—. Ya pasó… estoy bien… estoy bien.

—Te dije que no me hicieras esto… —susurró Sakura entre sollozos, aferrándose a él como si temiera que desapareciera de nuevo.

—Perdóname… ya estoy bien —respondió Omar con suavidad, correspondiendo al abrazo sin soltarla.

Sakura respiró hondo, intentando calmarse, aunque las lágrimas seguían cayendo.

—Me preocupé demasiado… pensé que no ibas a lograrlo…

Omar cerró los ojos un instante, como si esas palabras le pesaran más que las heridas.

—Ey… te dije que nunca te dejaría sola, ¿no? —dijo con una leve sonrisa—. Debo cumplir mi promesa. Porque un Son…

Sakura lo miró fijamente, comprendiendo de inmediato.

—Jamás rompe una promesa —completó ella, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano.

—Exacto —afirmó Omar, sonriendo con más calma.

El silencio entre ambos cambió. Ya no era tensión ni miedo, sino algo más frágil… más cercano.

Poco a poco, la distancia entre ellos se redujo, sin que ninguno supiera muy bien en qué momento había ocurrido.

El ambiente se volvió incómodo para Omar. Su mirada se desvió un instante, como si intentara entender lo que estaba pasando… o evitarlo.

El silencio que siguió a sus palabras no fue incómodo… pero sí extraño.

Sakura seguía cerca. Demasiado cerca.

Omar lo notaba, aunque intentaba no pensar en ello.

Su respiración aún no era del todo estable. No solo por las heridas físicas, sino por algo más difícil de identificar: la sensación de haber vuelto demasiado rápido a un lugar donde las emociones seguían vivas.

(Estoy bien… estoy bien…)

Pero no lo estaba del todo.

Porque el recuerdo de Asuma seguía ahí. Pesando. Empujando. Recordándole que había llegado tarde, otra vez.

Sakura lo miraba con una mezcla de alivio y cansancio emocional. Sus ojos aún estaban húmedos, pero había algo más en ellos ahora. Algo que Omar no terminaba de procesar.

Demasiado directo.

Demasiado cercano.

Su mente, acostumbrada al combate, no sabía qué hacer con eso.

(Esto no es una batalla… no hay estrategia aquí…)

Y eso lo desarmaba más que cualquier enemigo.

Sakura se acercó un poco más, como si el impulso emocional fuera más fuerte que la razón.

Omar sintió un cambio inmediato en su pecho. No era dolor físico. Era otra cosa. Una presión leve, incómoda, difícil de nombrar.

(¿Qué es esto…?)

No era miedo.

No era peligro.

Y justamente por eso lo confundía.

Porque todo lo que no podía clasificar como amenaza o misión… lo dejaba sin respuesta.

Su mirada bajó apenas, buscando algo en qué apoyarse mentalmente.

Entonces apareció la única salida que su mente encontró rápida.

La más simple.

La más segura.

—La señora Cheng… trajo comida…

Silencio.

Él mismo se dio cuenta, apenas lo dijo, de lo absurdo que sonaba.

Pero ya había salido.

Como un reflejo de escape.

Sakura parpadeó, sorprendida un instante… y luego soltó una pequeña risa entre lágrimas.

El aire cambió.

La tensión no desapareció del todo, pero se suavizó.

Omar soltó el aire lentamente.

(Bien… eso… eso estuvo cerca…)

Y aun así, no entendía del todo por qué “eso” se había sentido tan difícil.

Solo sabía una cosa:

No era la batalla lo que lo desestabilizaba ahora.

Era lo que no sabía cómo nombrar.

Tsunade permanecía de pie, con los brazos cruzados, mirando los reportes sobre el escritorio sin realmente verlos.

—Ya veo… —murmuró finalmente.

El silencio se extendió unos segundos.

—Em… sobre Kurenai… —intervino Kotetsu con cautela.

Tsunade cerró los ojos un instante.

—Contacten a las partes involucradas en el funeral. Yo misma le informaré a Kurenai…

Hubo una pausa breve.

—No —dijo una voz firme.

Todos voltearon.

Shikamaru estaba de pie, serio, con el rostro apagado pero determinado.

—Yo lo haré —continuó—. Tengo un mensaje para ella. Es del capitán Asuma.

Tsunade lo observó en silencio unos segundos… y luego asintió lentamente.

—Entiendo.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Creo que ya sé cómo hacerlo! —entró Naruto con energía, sin notar el peso del ambiente.

Kakashi lo seguía con la mirada, suspirando.

—Correcto… solo necesitaba un tercer clon para mantener el cambio de naturaleza del viento en el chakra —dijo Kakashi con calma, retomando la explicación—. Tu idea de usar clones para dividir la responsabilidad del control fue acertada.

Naruto sonrió con orgullo.

—¡Solo necesitaba pensar de forma más simple! Si puedo mirar a la izquierda y a la derecha con clones, entonces puedo dividir el chakra igual.

Kakashi inclinó ligeramente la cabeza.

(Solo Naruto tiene tanto chakra y control de clones para hacer esto posible… ni siquiera el Cuarto Hokage lo habría logrado así…)

—Justo como esperaba del ninja más impredecible —añadió Kakashi con una leve sonrisa—. Empiezo a entenderte… creo que me estás empezando a gustar.

El silencio cayó de inmediato.

—¡Qué asco! —dijeron los tres clones al mismo tiempo, retrocediendo.

Naruto señaló a Kakashi, rojo de vergüenza.

—¡No diga cosas raras de repente, sensei! ¡Casi arruina mi concentración!

—No quise decirlo de esa forma… —murmuró Kakashi, levantando una mano.

—¡No se acerque! —insistió Naruto.

—De verdad… —susurró Kakashi, cansado.

—Por todos los cielos… —murmuró Yamato, llevándose una mano al rostro.

Entonces la puerta volvió a abrirse.

Izumo apareció frente a Yamato sin previo aviso.

—Tengo un mensaje para ti.

—Espera un momento —dijo Kakashi, girándose de inmediato.

—¿Qué sucede? —preguntó Naruto, notando el cambio en el ambiente.

Yamato bajó ligeramente la mirada.

—Kakashi… debemos detener el entrenamiento. Tenemos que regresar a la aldea.

El aire cambió.

—¿Qué? —dijo Naruto, ya sin sonrisa.

Kakashi dio un paso al frente.

—¿Qué demonios ocurre?

El silencio se volvió absoluto.

Yamato respiró hondo.

—Asuma Sarutobi… ha muerto.

Continue Reading

You'll Also Like

93.3K 5.7K 57
Después de varios años de entrenamientos para mejorar sus tecnicas como Ninja, __ Uchiha vuelve a la aldea para retomar su antigua vida pero al apare...
476 60 14
Mientras Naruto Uzumaki regresa a la Aldea de la Hoja tras su entrenamiento con Jiraiya, los vientos del cambio soplan en rincones menos visibles del...
Wattpad App - Unlock exclusive features